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Estado Nutricional en Estudiantes de 5to Año

El documento presenta una investigación sobre el estado nutricional de los estudiantes del 5to año sección 'A' de la U.E. Colegio 'Joseph Lancaster', utilizando medidas antropométricas como herramienta principal. Se destaca la importancia de una alimentación balanceada en la salud física y mental, especialmente durante la adolescencia, y se plantean objetivos específicos para evaluar y categorizar el estado nutricional de los alumnos. La investigación busca establecer un diagnóstico que permita tomar acciones correctivas y definir políticas alimentarias adecuadas para mejorar la salud de los adolescentes.

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Estado Nutricional en Estudiantes de 5to Año

El documento presenta una investigación sobre el estado nutricional de los estudiantes del 5to año sección 'A' de la U.E. Colegio 'Joseph Lancaster', utilizando medidas antropométricas como herramienta principal. Se destaca la importancia de una alimentación balanceada en la salud física y mental, especialmente durante la adolescencia, y se plantean objetivos específicos para evaluar y categorizar el estado nutricional de los alumnos. La investigación busca establecer un diagnóstico que permita tomar acciones correctivas y definir políticas alimentarias adecuadas para mejorar la salud de los adolescentes.

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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA.

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN.


U.E. COLEGIO “JOSEPH LANCASTER”.
SAN DIEGO, ESTADO CARABOBO.

DETERMINACIÓN DEL ESTADO NUTRICIONAL


DE ESTUDIANTES DEL 5TO. AÑO SECCIÓN “A”
DE LA U.E. COLEGIO “JOSEPH LANCASTER”,
EN FUNCIÓN DE MEDIDAS
ANTROPOMETRICAS.

Tutoras:
Janeth López.
Autores:
. Germade, Valeria.
Manzanares, Miguelangel.
Mesa, Diego.

San Diego, Noviembre de 2021


INTRODUCCION

Una alimentación balanceada constituye la base fundamental del más alto grado de salud
física y mental del ser humano, determinando el desarrollo, progreso e impacto del mismo en la
sociedad donde se desenvuelve. De allí, que en cada etapa evolutiva del individuo deben ser
vigiladas sus características, a fin de determinar su adecuación cuantitativa y cualitativa respecto
al requerimiento calculado en los protocolos y finalmente proyectar su influencia sobre el estado
nutricional general.

Diversos son los tópicos estudiados a nivel mundial en materia de adecuación alimentaria y
determinación de estado nutricional, que comienzan desde el nacimiento con la medición de
parámetros antropométricos del recién nacido. Aun cuando este inicio marca el futuro de la
vigilancia nutricional, resulta irrefutable que la adolescencia es una etapa crucial donde se
transita por el paso entre la niñez y la vida adulta. Siendo allí, donde se manifiestan numerosos
cambios fisiológicos, bioquímicos, emocionales y sociales, dentro de los cuales el
comportamiento alimentario se ve influenciado no solo por el grupo familiar sino también por el
entorno escolar y grupal del adolescente, hasta que al llegar a la adultez fija su patrón de
alimentación y la condición nutricional de su futura vida adulta.

Históricamente se han fijado protocolos de evaluación de estado nutricional desde el mismo


momento del nacimiento, hasta el último periodo de la vejez. De manera, que al ser detectadas
deficiencia o excesos en la condición nutricional de individuos o grupos de población, puedan
establecerse los correctivos pertinentes a fin de alcanzar el mas optimo estado nutricional y de
salud en general. Estos protocolos se definen a partir de la búsqueda organizada de datos que
abarcan desde la exploración física (clínica) hasta hábitos o patrones de alimentación, así como
los datos bioquímicos y antropométricos o de mediciones corporales.

Estos últimos han acaparado gran interesen en las décadas recientes debido a que los
resultados de diversos estudios de investigación apuntan a la estrecha correlación existente entre
éstos datos y las tasas de morbilidad (enfermedad/causa) y mortalidad (efecto) de todos los
grupos de edad. Resultando información confiable, reproducible y sobre todo susceptible de
validación científica, permitiendo predecir el impacto que tendría sobre la salud, cualquier estado
de déficit o exceso en el estado nutricional que sea detectado a través de ellos.

Motivado a esta realidad que representa un problema de salud publica en muchos países,
donde se estiman las severas implicaciones negativas que acarrea un estatus nutricional fuera de
los rangos de la normalidad a la salud del individuo y población en general, se planteo esta
investigación, en la cual se persigue determinar el estado nutricional, en función de las medidas
antropométricas de los alumnos del 5to. Año sección “A” de la U.E. Colegio “Joseph Lancaster”,
del municipio San Diego, estado Carabobo.

Esta investigación de campo será descrita en cuatro capítulos: en el capítulo I se describe el


problema abordado, se fijan los objetivos generales y específicos, la justificación del problema y
la delimitación del mismo; pasando al capítulo II donde se presentan los antecedentes y bases
teóricas del problema, así como la definición de términos básicos que integran el marco teórico
de la investigación. En el capítulo III como parte del marco metodológico se describen el tipo y
diseño de la investigación, población y muestra seleccionada, las técnicas e instrumentos y
procedimientos de la misma. Finalizando en el capítulo IV con la presentación de los resultados
obtenidos, su correspondiente discusión y la presentación de las recomendaciones que se generan
de la investigación.
CAPÍTULO I

PROBLEMA
CAPÍTULO I

PROBLEMA

.- Planteamiento y formulación del problema

La relación entre alimentación y salud parece estar clara desde el punto de vista
fisiológico, bioquímico y psicológico, según variedad de autores, expertos en la materia y con
amplia trayectoria en estudios e investigaciones; como lo plantea Anderson (2012) al afirmar
que : “Numerosos estudios demuestran que la alimentación balanceada es un pilar fundamental
en la prevención de enfermedades” (p 4). La evidencia resulta contundente en cualquier grupo de
población y en diferentes periodos de la evolución; razón que ha llevado a la Organización de las
Naciones Unidas a incorporarlo como objetivo prioritario de desarrollo sostenible (ODS),
definiendo acciones en esta materia sobre todo en aquellas regiones desprotegidas y con menos
recursos.

Según la Organización Mundial de la salud (O.M.S.), la alimentación balanceada es la vía


correcta, siendo esta la ingesta de alimentos que se mantiene en equilibrio con las necesidades del
organismo. Una buena nutrición (una dieta suficiente y equilibrada combinada con el ejercicio
físico regular) es un elemento fundamental para la buena salud. En caso contrario, una inadecuada
alimentación puede reducir la inmunidad, aumentar la vulnerabilidad a las enfermedades, alterar el
desarrollo físico y mental, y reducir la expectativa de vida, ya que muchas enfermedades están
relacionadas con los desequilibrios en la alimentación, que van desde la obesidad, el aumento
colesterol o los problemas de tensión arterial, hasta la falta de vitaminas o minerales y sobre todo la
desnutrición.

Ahora bien, el ser humano es cambiante física, mental y socialmente, por lo cual sus
necesidades y requerimientos también lo son. Estas deben adaptarse a cada etapa del crecimiento y
desarrollo; en este sentido deben estar acorde a todas las guías de alimentación para que en su
conjunto, al cumplirlas, logren un individuo sano y una población más productiva. Así desde que el
recién nacido es evaluado en su control de niño sano, se evalúan sus medidas corporales o
antropométricas para detectar algún tipo de retardo de crecimiento, producto de un inadecuado
aporte de alimento que pueda reflejarse en su desarrollo posterior.

Lamentablemente, una vez que el niño alcanza la edad escolar (a partir de los 6 años) y sus
controles no son periódicos, esta vigilancia comienza a debilitarse y es allí donde se pierde la
oportunidad de monitorear, definir diagnósticos nutricionales y aplicar – a tiempo- los correctivos
necesarios que permitan cubrir cualquier deficiencia de nutrientes, detectar alguna predisposición a
enfermedades, corregir excesos frecuentes por patrones alimentarios mal sustentados que se
traduzcan en el mantenimiento de una estado nutricional optimo a lo largo de las siguientes etapas
y aumentar la expectativa de calidad de vida.

La adolescencia, etapa comprendida entre los 10-19 años, es una época de importantes
cambios fisiológicos por los crecimientos de la pubertad, en la cual las necesidades
nutricionales se ven incrementadas. En esta edad cobra especial importancia tanto el aporte
energético como de nutrientes. Al mismo tiempo que crecen sus necesidades nutricionales, los
adolescentes se enfrentan también a retos emocionales que pueden provocar que coman más de
lo que necesitan, se salten comidas o hagan dietas sin vigilancia profesional. Por ello, es
importante mantener la vigilancia del estado nutricional y del patrón de alimentación, para poder
advertir cualquier alteración. Pero las estadísticas demuestran que la realidad es otra, ya que se
observan en todos los foros internacionales cifras alarmantes de malnutrición por déficit
(desnutrición de algún grado) tanto como por exceso (sobrepeso y obesidad), como lo plantea la
UNICEF (2019):

…Un número alarmante de niñas, niños y adolescentes a nivel global sufre las
consecuencias de la mala alimentación y de un sistema alimentario que ignora sus
necesidades. Al menos 1 de cada 3 niños menores de 5 años en el mundo padece
desnutrición o sobrepeso. A nivel mundial, casi 2 de cada 3 niños no reciben
alimentos que potencien un crecimiento rápido de sus cuerpos y sus cerebros,
situación que puede perjudicar su desarrollo físico y cerebral, interferir con su
aprendizaje, debilitar su sistema inmunológico, aumentar su vulnerabilidad ante
las infecciones y, en muchos casos, conducir a su muerte. Los niveles de
sobrepeso y obesidad en la infancia y la adolescencia están aumentando en todo el
mundo. Entre 2000 y 2016, la proporción de personas entre 5 y 19 años con
sobrepeso se duplicó, pasando de 1 de cada 10 a casi 1 de cada 5. En comparación
con 1975, hoy hay 10 veces más niñas y 12 veces más varones de 5 a 19 años que
sufren de obesidad.(s.p.)

Queda claro entonces, que “la determinación del estado nutricional es el punto de partida
de esta vigilancia, ya que condiciona el potencial biológico de las siguientes etapas de la vida”
(Castañeda, Rocha, & Ramos, 2008), y sus resultados sirven de base para fijar pautas y
establecer políticas en materia nutricional y alimentaria, que contribuyan con la prevención de
enfermedades, muchas de ellas discapacitantes, de alto costo individual o para el aparato
productivo de las empresas o del estado.

El estado nutricional es el resultado de la interacción dinámica entre la utilización de energía y


nutrientes contenidos en los alimentos como combustible o sustrato para el proceso metabólico de los
diferentes tejidos y órganos del cuerpo, que a su vez determinaran procesos fisiológicos, hormonales,
bioquímicos, psicológicos, sociales y hasta económicos del individuo. De allí que el consumo balanceado
determine el efecto de su utilización por parte del organismo, entendiéndose como evitar deficiencias o
excesos de calorías y nutrientes. El Instituto Nacional de Nutrición (INN) y la Fundación Bengoa, en sus
“Guías de alimentación” (2021) destacan que todos los esfuerzos deben encaminarse a “ una
alimentación sana, sin prohibiciones ni dogmatismos, adaptadas a las condiciones, hábitos y
costumbres locales y a la tradición gastronómica, con el propósito de contribuir con una mejor
calidad de vida”.

Los conceptos teóricos están claramente establecidos en los manuales de procedimientos que
manejan los profesionales de la salud y que son ampliamente debatidos en congresos y foros. La
complejidad se presenta en medio de la situación crítica del sector salud a nivel global, donde
escasean los recursos económicos para mantener esa vigilancia, agravada en los últimos años con
la situación generada por la pandemia por la enfermedad producida por el Coronavirus 2019,
que limita el acceso a la atención médica de población. Es allí, donde la gran necesidad de
utilizar eficientemente las herramientas con las que el sector salud cuenta, se pone de manifiesto,
para ser utilizadas en la detección de casos de malnutrición inmediatamente.

Para llevar a cabo la evaluación nutricional se utilizan cuatro tipos de indicadores:


antropométricos (peso, talla, circunferencias de brazo, cintura y cadera, pliegues y otras
mediciones corporales), bioquímicos (hematología, química sanguínea, perfiles de los diferentes
sistemas corporales), clínicos (resultante de la exploración física de cada individuo mas
referencia de sintomatología) y dietéticos (historia de hábitos y preferencias alimentarias,
recordatorio de 24 horas o consumo de alimentos).

De estos cuatro parámetros de evaluación, la evaluación nutricional antropométrica, o


antropometría, resulta ser el más utilizado y valioso, por su objetividad cuantitativa, de fácil
aplicación metodológica y obtención directa del paciente, con bajos costos, utilización de
equipos sencillos y aplicación para correlacionar los datos con múltiples padecimientos que han
quedado claramente establecidos. La antropometría tiene como propósito cuantificar la variación
en las dimensiones físicas y la composición del cuerpo humano en diferentes edades y con
distintos grados de nutrición.

En cada grupo de edad, la evaluación antropométrica sirve para definir la condición


nutricional de cada individuo y así proyectar su condición de salud en general; en el caso de los
adolescentes, mas aún porque se encuentran en la última etapa de crecimiento, que a su vez
determinará su estado de salud en la vida adulta, la prevención de enfermedades adquiridas
propias del adulto y hasta el control de antecedentes/predisposición genética. Estas sencillas
mediciones que en cualquier consulta de atención primaria en salud, suelen obtenerse, se ubican
en las gráficas de ponderación que las instancias o autoridades de salud que cada país establecen,
traduciéndose en un diagnostico inicial. Este, denominado diagnostico nutricional
antropométrico, a su vez se complementa con los datos clínicos, exámenes de laboratorio y la
historia de hábitos y preferencias alimentarias de los adolescentes, permitiendo conocer
integralmente la condición de salud de cada uno de ellos y sobre todo, poder tomar acciones
correctivas que garanticen la salud integral de cada adolescente como ser bio-psico-social.

La evaluación antropométrica resulta ser tan versátil, que comprende desde la simple toma de
peso y talla hasta las más sofisticadas técnicas de porcentajes de grasa corporal, masa muscular,
índice de masa corporal, pasando por circunferencias de brazo, cintura, cadera, índice
cintura/cadera y pliegue cutáneo o de tríceps. La utilización de todos o solo algunas de estas
mediciones dependerá de los recursos con los que se cuentan y el uso que se dará a los datos o
valores obtenidos. En todo caso, los valores más sencillos y fáciles de obtener, como lo son peso
y talla, han sido de gran utilidad en pediatría desde hace muchos años para definir el estado
nutricional, condición de salud y pautas de tratamientos hasta en zonas rurales, con pocos
recursos. De allí su alcance será mayor, mientras más se complementen con otras mediciones
que requieren mayor adiestramiento de personal profesional e inversión en equipos para su
obtención.

Teniendo claro la utilidad de este recurso valioso y disponible para estudiar cuantitativamente
la condición nutricional de este importante grupo etario, en estos momentos donde la población
mundial, y venezolana en particular, se encuentran inmersas en una profunda crisis económica,
de salud y disponibilidad alimentaria, resulta interesante no desaprovecharlo, para poder
establecer correctivos y definir políticas alimentarias dirigidas a los jóvenes ( en este caso, pero
también extendidas a cualquier otro grupo de población) proyectados como adultos saludables.

Una vez aceptada la evidente relación entre estado nutricional-salud y conociendo la utilidad
de las medidas antropométricas para detectar posibles estados de malnutrición en diferentes
grupos de población, se plantea la siguiente interrogante: ¿Cuál será el diagnóstico nutricional
antropométrico de los adolescentes cursantes del 5to Año sección “A” de la U.E. Colegio
“Joseph Lancaster”?

.- Objetivos de la investigación

.- Objetivo General:

Determinar el estado nutricional, en función de las medidas antropométricas de los alumnos


del 5to. Año sección “A” de la U.E. Colegio “Joseph Lancaster”.

.- Objetivos específicos:

1.- Conocer las medidas antropométricas de los estudiantes del 5to. Año sección “A” de la
U.E. Colegio “Joseph Lancaster”.

2.- Comparar las medidas antropométricas obtenidas del grupo con las tablas de
indicadores de evaluación antropométrica existentes, aprobadas por la O.M.S.
3.- Categorizar las medidas obtenidas, según la clasificación establecida en las tablas de
manuales de evaluación antropométrica.

4.- Definir el estado nutricional antropométrico del grupo evaluado.

5.- Relacionar el diagnostico antropométrico obtenido con los resultados de hábitos y


preferencias alimentarias realizado al grupo anteriormente.

.- Justificación

Tal como lo define la declaración de derechos fundamentales de los ciudadanos, contenido


en la Comisión económica para América latina y el Caribe (CEPAL 2018): “Una nutrición
adecuada contribuye de manera fundamental a la realización del derecho al disfrute del más alto
nivel posible de salud física y mental de niños y niñas”, es necesario orientar los esfuerzos en
materia de salud pública a evitar que la malnutrición en todas sus formas afecte el desarrollo
humano, que provoca un impacto en el progreso social y económico de los países, así como en el
ejercicio de los derechos humanos en sus múltiples dimensiones.

Tales tareas lucen titánicas ante la compleja situación de atención primaria en salud que es
mundialmente conocida. Esta debe ser abordada en todas las etapas de la vida, clasificadas por
grupos etarios según sus necesidades y requerimientos propios de cada etapa. Resulta
obviamente más fácil abordar el objetivo en embarazadas, recién nacidos y lactantes, porque los
sistemas de salud obligan a cumplimiento de controles periódicos, donde se puede detectar mas
precozmente cualquier anormalidad, pero con el crecimiento se amplía este rango de vigilancia
hasta perderse en el tiempo y concretarse solo a casos de emergencia, donde ya el problema – en
este caso de malnutrición- ya este en franca evolución o haya provocado consecuencias en la
salud en general.

Dado que la adolescencia es una etapa decisiva en el desarrollo del ser humano, por los
diversos cambios que en ella ocurren, condicionando tanto las necesidades nutricionales como
hábitos alimentarios, actividad física y conducta social, estas transformaciones pueden
comprometer la calidad de su alimentación, su estatus nutricional y su salud en general como
futuro adulto. Esta inquietud se hace más evidente cuando la población está sometida a
limitaciones de índole socio-económico, como las que actualmente se viven en Venezuela, que
impiden el consumo de una equilibrada alimentación diaria, aunado al hecho de la deficiente
prestación de servicios de salud así como las medidas tomadas en este ultimo año por la
pandemia por la Covid-19, donde se establece la atención de estrictas emergencias para evitar
contagios, limitando significativamente la atención preventiva en salud.

Es allí donde debe ser aprovechada cualquier posibilidad de vigilancia en materia de salud por
cualquier ente: ambulatorios de atención primaria de las comunidades, hospitales, consultas de
cualquier nivel, servicios médicos de instituciones públicas, privadas, educativas o de otra
índole, que inicialmente a través de la obtención de datos sencillos, permita identificar estados de
malnutrición, provocados por consumo insuficiente o excesivo de alimentos en general o grupos
de alimentos con sus respectivos nutrientes, que a su vez desencadenan enfermedades de diversa
índole. En este sentidos muchos estudios han aportado información valiosa, que permiten fijar
pautas, modificar o incorporar guías de alimentación que orientan las acciones preventivas o de
tratamiento que ayuden a normalizar la condición nutricional y de salud.

Aunque la evaluación nutricional completa que permite definir un diagnostico nutricional,


requiere de datos de diferente índole que ya han sido mencionados, la simplicidad de obtención
de medidas antropométricas es muy valiosa, sobre todo por el fácil acceso a ellas y su inequívoca
correlación con las tablas de evaluación nutricional antropométricas que han sido elaboradas con
criterios científico por las autoridades en salud (O.M.S, O.P.S., UNICEF, CEPAL, INN entre
otras) y que están disponibles en todos los países, para su posterior análisis en la definición de
estados de salud que predispongan enfermedades.

Tomando en cuenta este análisis, esta investigación plantea la posibilidad de conocer el estado
nutricional antropométrico de 25 alumnos en edades comprendidas entre 16 y 18 años, cursantes
de 5to. Año sección “A” de la U.E. colegio “Joseph Lancaster”, punto de partida para definir su
estado nutricional y posteriormente correlacionar con los hábitos y preferencias alimentarias
estudiados con anterioridad, que se traducirían en recomendaciones que complementan su
formación en la materia de alimentación y mantenimiento de un óptimo estado de salud.

.- Delimitación
Este proyecto de investigación corresponde a un trabajo de campo que se llevara a cabo en
un periodo comprendido desde el mes de Noviembre de 2021 (iniciando con la etapa de
definición del problema de investigación, revisión bibliográfica, determinación de objetivos,
diseño metodológico, aplicación de instrumentos y procedimientos, procesamiento de
información, discusión de resultados) hasta Junio 2022 donde se lleve a cabo la presentación del
mismo con sus respectivas conclusiones y recomendaciones.

El lugar de aplicación de instrumentos y procedimientos para obtener datos planificados de


mediciones antropométricas, su posterior procesamiento estadístico y presentación final serán
las instalaciones de la U.E. Colegio “Joseph Lancaster”, ubicado en el sector La Cumaca del
municipio San Diego, estado Carabobo, donde se aplicaran las técnicas de tomas de las medidas
antropométricas descritas en los manuales existentes para dicho procedimiento y que serán
descritos en capítulos posteriores de cada fase de esta investigación.

Los recursos económicos necesarios para la obtención del material requerido serán provistos
por los padres o representantes de los integrantes de este proyecto. La aprobación de la
institución para su ejecución estará coordinada por la profesora de la cátedra de metodología de
la investigación, así como también para la toma de datos y mediciones antropométricas, se
solicitará la autorización de los representantes de los integrantes de la muestra evaluada, a través
de un formulario diseñado para tal fin y enviado previamente.
CAPÍTULO II

MARCO TEÓRICO
CAPÍTULO II

MARCO TEÓRICO

.- Antecedentes de la investigación

A la hora de hablar de medidas antropométricas, bien es sabido que a través de los años se
han realizado diversos estudios en diferentes sectores de la población y del mundo, para poder
determinar su estatus nutricional y alimentario, y así llegar a un diagnóstico que permita
favorecer y mejorar la condición nutricional de la población estudiada, en dichas investigaciones
se emplean diferentes herramientas y/o métodos para llegar a la obtención de confiables
resultados, todos ellos, aunque estudian variables diferentes, llegan a la misma conclusión: la
influencia directa del estado nutricional sobre la salud. Algunas de las investigaciones que se
pueden destacar son:

Cornejo, K; Pluas, J y Rodríguez, C (2018) Tesis de Licenciatura en Nutrición Humana


“Hábitos Alimentarios y su relación con el Estado Nutricional-Antropométrico en escolares de 6
a 12 años”. La investigación tenía como propósito evaluar la asociación entre los hábitos
alimentarios y el estado nutricional-antropométrico e identificar la percepción de una
alimentación saludable de niños que estaban entre los 6 y 12 años de edad, debido a que es una
investigación documental solamente se indagaron los puntos anteriormente mencionados, al
igual que relacionan diversos factores que pueden interferir en la nutrición de un niño como los
familiares, la situación socio-económica, el estilo de vida, calidad de hábitos alimentarios, etc.

Alejandro, Silvia; Bastidas, Carlos y Sánchez, Marlene (2017), llevaron a cabo “La
evaluación del estado nutricional de adolescentes en una unidad educativa del Ecuador”. En esta
investigación se valoró el estado nutricional de 120 adolescentes de 14 a 18 años del C.E.
“Jerusalén”, de Milagro, Ecuador, a través de la medición del perímetro abdominal, Índice de
Masa Corporal (IMC) para la edad y una encuesta de frecuencia de consumo alimentario. Sus
resultados indicaron que 72,5% tiene peso normal.
En cuanto a la relación IMC/obesidad abdominal reveló que 7,1% de las adolescentes con
sobrepeso presentó obesidad abdominal y 64,3% riesgo de obesidad abdominal, para los varones
obesos y con sobrepeso el riesgo de obesidad abdominal fue de 57,1% y 62,5% respectivamente;
el 50% de los adolescentes con IMC normal presentó riesgo de obesidad abdominal y 4%
obesidad abdominal, en las adolescentes fue de 48,9% y 2,2% respectivamente, 22% de las
adolescentes manifestó sobrepeso y 14% de los varones tenían obesidad; en cuanto a hábitos
alimentarios 90% consume comida chatarra entre comidas. Estas cifras apuntan, al riesgo de
manifestaciones tempranas de enfermedades metabólicas, de alto costo social y económico para
la familia y el estado, lo que amerita la urgente implementación de políticas nutricionales que
mejoren la calidad de vida de la población adolescente considerando su entorno integral.

Aranceta, B y Pérez, C. (2015) desarrollaron el “Estudio Nutricional y de Hábitos


alimentarios de la población española”. El presente estudio tuvo una duración de 12 meses en los
cuales se recopilaron datos socio demográficos como lo son la edad, nivel educativo, sexo,
actividad laboral y/o ocupación, al igual que la talla, peso, perímetro de la cintura, cintura y de la
pantorrilla (cabe destacar que la medida de la pantorrilla fue solamente tomada en cuenta en
personas mayores a 65 años). Se recopilaron los datos adicionales sobre la actividad física en una
muestra de 140 por medio de datos y del uso de podómetros a través de un cuestionario
especifico durante 3 días consecutivos.

Lázaro, L; Rearte, A; Rodríguez, S; Niglia, M; Scipioni, H; Rodríguez, D; Salinas, R; Sosa,


C; Rasse, S (2013) “Estado nutricional antropométrico, bioquímico e ingesta alimentaria en
niños escolares de 6 a 14 años, General Pueyrredón, Buenos Aires, Argentina”. Se evaluó el
nivel de conocimientos acerca de la alimentación saludable, las preferencias alimentarias de cada
persona y las habilidades culinarias por medio de cuestionarios, ya que estos factores pueden
también afectar la calidad de alimentación de cada individuo, luego de los 12 meses de estudio
esta investigación sirvió para platear nuevas políticas de alimentación en el estado español en
base a los resultados obtenidos.

El objetivo principal del estudio fue evaluar el estado nutricional, antropométrico y


bioquímico en niños y adolescentes entre los 6 y 14 años, al igual que investigar acerca de sus
hábitos alimenticios y estilo de vida. La investigación duro desde agosto hasta noviembre del
2013, y los métodos para recopilar información implementada fueron la ingesta por recordatorio
de 24 horas y formularios. Se incluyeron 1296 niños para evaluación antropométrica y
socioeconómica. El sexo masculino presentó mayor riesgo de obesidad (OR 1,7; IC 95% 1,3-
2,3). Presentaron anemia 4,44%, hipercolesterolemia 19,6% e hipertrigliceridemia 21,3%. La
ingesta de lípidos y grasas saturadas fue alta y de colesterol dietario y fibra, baja y la distribución
geográfica fue homogénea.

Medina, O; Vargas, S; Ibáñez, E y Rodríguez, G (2012). Artículo de investigación “Estado


nutricional antropométrico de los niños y adolescentes de 17 escuelas del área rural del
municipio de la mesa, Cundinamarca, Colombia, 2012”. En el presente artículo se llevó a cabo
un estudio observacional y transversal en niños de 17 escuelas distintas del municipio de La
Mesa, se seleccionaron aproximadamente 479 estudiantes, los cuales presentaban edades entre
los 5 y 16 años, en dicho estudio se tomaron medidas antropométricas de peso y talla, cabe
destacar que se utilizaron los patrones de crecimiento de la OMS, lo que quiere decir que usaron
el promedio de talla para la edad e índice de masa corporal. En total se evaluaron 411 niños, el
25,2 % de la población escolar tenía problemas en su estado nutricional. Los mayores problemas
fueron el riesgo de talla baja (30,2 %), seguido del sobrepeso (11,4 %), el riesgo de delgadez
(11,2 %), y en menor proporción, la talla baja para la edad (10,7 %).

.- Bases teóricas

El estado nutricional de un individuo es el resultado de la interacción dinámica, en tiempo y


espacio, del uso de la energía y nutrientes contenidos en los alimentos que son consumidos en la
dieta diaria y que a través del proceso metabólico de los diferentes tejidos y órganos del cuerpo
garantizan la continuidad de la vida. En esta cadena de procesos confluyen factores genéticos,
metabólicos y ambientales, así como del mismo cuerpo como los elementos químicos o
biológicos. Diversidad de estudios, con diferentes enfoques han sido desarrollados a lo largo de
los años, perfeccionando metodologías en sus diferentes etapas pero, finalmente demostrando el
mismo resultado: el estado nutricional del ser humano dependerá invariablemente de la calidad
de la alimentación cuantitativa y cualitativamente y esto a su vez condicionará su estado de salud
en general.
Por lo tanto, “la valoración nutricional debe ser un proceso obligatorio y periódico en todas
las etapas vitales porque utiliza la información obtenida a partir de estudios antropométricos,
alimentarios, bioquímicos y clínicos para determinar el estado de la nutrición en el individuo
(Figueroa, 2015). La evaluación nutricional proporciona información actualizada, de alta
calidad, basada en evidencia para identificar las necesidades individuales, las deficiencias y/o
los excesos, de tal manera que se establezcan los objetivos, se prevea la aplicación de guías o
recomendaciones que persigan equilibrar la nutrición diaria, ya sea a través de los alimentos o
mediante suplementos alimentarios, cuando realmente sea necesario y se mantenga el
seguimiento de los programas de intervención.

Aún cuando no existe un único patrón de evaluación, según Detsky A, McLaughlin (1997)
las más utilizadas son: “la evaluación global objetiva (VGO) y la valoración global subjetiva
(VGS) “. La primera se lleva a cabo mediante la aplicación de indicadores de manejo simple y
práctico: indicadores clínicos, antropométricos, dietéticos y socioeconómicos, y la evaluación
global subjetiva integra además el diagnóstico de la enfermedad que motiva la evaluación,
parámetros clínicos obtenidos de cambios en el peso corporal, ingesta alimentaria, síntomas y
capacidad funcional. Cada una de ellas se utiliza según el uso que se dará a los datos obtenidos.
Lógicamente, para fines prácticos es más utilizada la evaluación global objetiva, sobre todo
cuando se manejan grupos de población y no casos individuales en centros de salud.

En cualquiera de los casos, los objetivos de la evaluación nutricional serán: conocer el


estatus de nutrición de un individuo o población en un momento dado, medir el impacto de la
nutrición sobre la salud, el rendimiento o la supervivencia, identificar individuos como grupo de
riesgo y prevenir la mal nutrición aplicando acciones profilácticas, planeación e
implementación del manejo dietético, monitoreo, vigilancia y confirmar la utilidad y validez
clínica de los indicadores. Las características que deben reunir estos últimos para ser empleados
al recopilar datos son: ser confiables, reproducibles y susceptibles de validación.

Conceptualmente, la valoración nutricional para un individuo es igual que para un grupo,


aunque no siempre se utiliza la misma metodología en ambas situaciones; generalmente, la
valoración del estado de nutrición de una persona o de un grupo de población debe hacerse desde
una múltiple perspectiva: dietética, antropométrica, bioquímica, inmunológica y clínica. Ahora
bien, la aplicación de todos los indicadores puede ser inconveniente cuando existen limitaciones
de orden logístico, organizativo, económico, de tiempo o espacio; es allí donde la prioridad es
mantener la vigilancia y no desaprovechar la oportunidad de usar aquella información que esté
disponible de forma práctica, rápida, con bajos costos pero cuya aplicación y confiabilidad sea la
esperada y permita correlacionarse con los parámetros existentes y así definir la condición
nutricional de un individuo o grupo poblacional.

Los indicadores clínicos manifiestan los cambios físicos que responden a una mala nutrición,
y permiten identificar signos y síntomas de las deficiencias o exceso de nutrientes relacionados
con una enfermedad. Claro está, en una etapa más tardía. Igualmente sucede con los indicadores
bioquímicos, que reflejan la severidad de la enfermedad y probablemente el pronóstico de uno o
varios casos, para lo cual es necesario la aplicación de pruebas químicas que implican tiempo y
costo adicional. Ahora bien, los parámetros antropométricos se centran en la toma inicial de una
medida universalmente conocida y fácil de obtener: el peso corporal.

Apreciable resulta conocer sobre la antropometría. Esta se define como “la medición
científica del cuerpo humano y sus diversos componentes. Es una palabra compuesta, formada
por antropo, que se refiere al hombre, y metrología, que “es la ciencia que trata las unidades de
medida” (Castillo, José L, 2004). Se considera una de las mediciones cuantitativas más simples
para definir el estado nutricional; su utilidad radica en ser un indicador de reservas proteicas y
tejido graso del organismo. Se emplea tanto en niños como en adultos, permitiendo evaluar y
comparar sus mediciones con un patrón de referencia aceptado a nivel internacional,
identificando el estado de nutrición, diferenciando a los individuos nutricionalmente sanos de los
desnutridos, con sobrepeso u obesidad. Las ventajas de los indicadores antropométricos se
resumen en que no son invasivos, resultan accesibles y fáciles de ejecutar, usando equipos no
costosos para realizarlo. Entre sus mínimas desventajas esta, que se requiere de personal
capacitado, ya que su confiabilidad depende de su precisión y exactitud.

La antropometría es la técnica de uso más frecuente en evaluación en regiones de bajos


recursos y en oportunidades puede ser la única disponible. Esta herramienta utilizada de manera
apropiada, se puede aproximar a la situación real para detectar la evolución del problema
nutricional, sobre todo cuando se disminuye la posibilidad de cometer errores en la medición,
cumpliendo a cabalidad con las técnicas descritas para su cumplimiento. Para lograrlo es
imperativo el conocimiento y manejo confiable de técnicas, instrumentos y equipos, que resultan
de muy sencilla aplicación, solo requiriendo de asertividad en la selección entre la amplia
variedad de indicadores existentes, escogiendo aquellos más acorde al grupo etario que se esté
evaluando y cuyos resultados puedan correlacionarse con las tablas de diagnostico.

Los indicadores antropométricos más comunes que conocemos son: peso/edad, talla/edad y
peso/talla en niños, peso/edad, medición de circunferencia de cintura y de cadera en adultos e
índice de masa corporal en adolescentes y adultos. Existen otros tantos indicadores como:
pliegue cutáneos de tríceps, subscapular, diámetro de codo, indicador cintura/cadera, masa
muscular, masa ósea, pero resultan de mayor complejidad, costos y conocimientos científico para
su obtención, lo cual no representa una ventaja para el momento en que se busca mantener
vigilancia nutricional con fines prácticos y sostenibles en el tiempo.

En este trabajo de investigación, la población estudiada pertenece al grupo etario


adolescentes, conviene entonces especificar que “es la etapa de la vida comprendida entre los 10
y 19 años de edad, caracterizada por el crecimiento puberal y desarrollo de las características
sexuales secundarias” (Pasqualini, 2014), donde se adquieren también nuevas habilidades
sociales, cognitivas y emocionales, que genera mayor independencia a la hora de fijar prácticas
alimentarias, todo ello acompañado de cambios físicos, psicológicos y espirituales, que tienen
impacto directo sobre las necesidades nutricionales y las conductas dietéticas. Toda esta
situación es un caldo de cultivo para que se distorsionen hábitos que pueden traducirse en una
condición de malnutrición, bien sea por déficit o exceso, que predisponga futuros problemas de
salud.

En esta etapa se da paso al ciclo de crecimiento y desarrollo de los caracteres sexuales


secundarios, la consiguiente actividad reproductiva, la consolidación de la talla final, aumento
de peso y ganancia de masa ósea, la cual es importante para la correcta mineralización del tejido
óseo. Todo esto convierte a la adolescencia en un periodo de alta vulnerabilidad nutricional,
debido a la gran demanda de nutrientes y calorías, sumado a los cambiantes hábitos de
alimentación, actividad deportiva, amenaza de hábitos perjudiciales: tabaco, droga, alcohol, y
otras condiciones fisiológicas exigentes como: embarazo y lactancia, percepción psicológica
distorsionada de la imagen corporal, que influyen en la adopción de prácticas nutricionales poco
saludables, y posteriormente en la manifestación de alteraciones clínicas como obesidad,
anorexia, bulimia y cuadros mixtos.. Motivos suficientes para iniciar protocolos de vigilancia
nutricional, con los indicadores de los cuales se dispone. En este caso, los sencillos y versátiles
datos antropométricos.

En la evaluación de adolescentes prevalecen por su utilidad correlativa, la combinación de


indicadores antropométricos para las medidas corporales, indicadores clínicos para observar los
cambios físicos y los dietéticos para estudiar la ingesta alimentaria deficiente o excesiva
detectables en tejidos superficiales, órganos y sistemas fácilmente observables a la exploración
física, cabe destacar que no es frecuente que un único nutriente origine signos específicos e
indicadores dietéticos que identifican la calidad de la dieta, por lo que se precisa de herramientas
de estudio del cumplimiento de la adecuación nutricional, entre ellas, el cuestionario de
frecuencia de consumo de alimentos, recordatorio 24 horas, que relacionan las calorías
consumidas con las requeridas de acuerdo a edad y sexo (tal como fue evaluado en investigación
de campo realizada previamente al mismo grupo de estudio que se describe en esta
investigación). Siendo múltiples las determinantes y consecuencias del estado nutricional del
adolescente, se muestran a continuación:

Cuadro 1.

Causas y consecuencias del estado nutricional del adolescente.

Causa Factores Consecuencias


Ambientales
Desempleo
Sueldo inferior al básico
Nivel
Socioeconómico Patrones, normas y Acceso inadecuado a alimentos
y cultural conductas alimentarias
Ambiente que predispone
obesidad
Zona urbana Patrones alimentarios diferentes
Procedencia
Zona Rural Nivel de actividad física diferente
Actividad Nivel académico Mayor acceso a comida fuera del
laboral de los hogar Mayor acceso a comida
padres Horario laboral chatarra, snacks Horarios de
alimentación irregulares Monotonía

Alteraciones metabólicas Obesidad, sobrepeso, bajo peso,


Hábitos
estreñimiento, parasitosis Déficit de
y antecedentes
micronutrientes Trastornos
patológicos del Tabaquismo Alcoholismo psicológicos Trastornos de la
Adolescente Drogadicción Sedentarismo conducta alimentaria

Publicidad Mayor acceso de comida rápida


Alta oferta gastronómica Gama amplia de comida
Marketing
hipocalórica Cambios de
Influencia social comportamientos alimentarios

Alteraciones cromosómicas Malnutrición Déficit nutrimental


Genético
Alteraciones de perfiles metabólicos
Alteraciones patológicas

Fuente: Sánchez, 2016.

En cuanto a las medidas antropométricas específicas que serán tomadas para la evaluación
nutricional y fijar el diagnostico nutricional antropométrico, están: peso y talla para
determinación de índice de masa corporal y circunferencia de brazo y cintura. El peso corporal:
es recomendable en cualquier etapa de la vida, donde el peso obtenido se relacionado con la
edad, se compara con una tabla o patrón de referencia y se obtiene la clasificación del estado
nutricional. Evalúa desnutrición aguda y crónica, así como sobrepeso y obesidad, conservando
un rango de normalidad entre ellos. La talla es el resultado de la medición de la altura del sujeto
de planta del pie hasta el vértice de la cabeza, relacionado con la edad, donde se compara con un
patrón o tablas de referencia y se obtiene el diagnóstico; este indicador evalúa la desnutrición
crónica, de larga duración, y nos da en su caso el retardo en el crecimiento. Es útil en los
programas de investigación social.

La circunferencia del brazo. Tomada en el punto medio del brazo flexionado en un ángulo de
90°, entre el acromion y el olecranon y la de cintura, tomada en la mitad de la distancia entre los
bordes costales y las crestas iliacas, bordeando la región cuidadosamente con una cinta métrica
en plano horizontal, son útiles indicadores de masa muscular y tejido adiposo, bien sea por
déficit o exceso. Cada una de ellas requiere técnica y precisión para lograr una medida confiable
que permita la detección temprana de extremos que acarreen consecuencias a la salud.
Por otra parte, la O.M.S. ha propuesto como indicador de valor, el índice de masa corporal
en adulto y adolescentes, sobre todo correlacionado con datos de circunferencia de cintura. El
I.M.C. se define como una relación que se calcula con base en el peso y la estatura de la
persona. Es uno de los indicadores del estado nutricional más confiable para la mayoría de las
personas, si bien no mide la grasa corporal directamente, estudios poblacionales han demostrado
que tiene una correlación directa con mediciones de la grasa corporal. Es un método
económico y fácil de realizar.

Finalmente, queda claro que existe una gran variedad de indicadores para realizar la
evaluación del estado nutricional; dentro de las que destacan por su bajo costo, alto nivel de
predicción y exactitud, los indicadores antropométricos. La selección de ellos a utilizar para
evaluar el estado de nutrición de un individuo o grupo etario depende de los objetivos que se
persiguen, y de los recursos económicos, materiales y humanos con los que se cuenta. La
correcta selección de los indicadores se traducirá en datos o información objetiva y oportuna
para generar la intervención adecuada. Es importante destacar que generalmente se recomienda
utilizar dos o más indicadores (antropométricos, clínicos, bioquímicos y dietéticos), y la
información así obtenida se cruza, se compara y las recomendaciones que surgen del estudio
tengan un impacto favorable en la población estudiada, situación que al ser replicada imponga
un cambio potencial de la condición de salud.

.- Definición de términos básicos

Adolescencia: La adolescencia es el periodo de la vida posterior a la niñez y anterior a la


adultez. Transcurre desde que aparecen los primeros indicios de la pubertad, entre los 10 y 12
años, hasta el desarrollo completo del cuerpo y el comienzo de la edad adulta, entre los 19 y 20
años aproximadamente. En ella se experimenta una importante transformación a varios niveles
en el ser humano. El niño empieza a sentir cambios en su organismo (que van desde lo físico,
mental, sexual y conductual) y que lo llevarán a la adultez.

Alimentación balanceada: Conocida como alimentación completa o saludable, es aquella que


contiene un alimento de cada grupo alimenticio y es ingerido en porciones adecuadas de acuerdo
al peso, talla, sexo.
Antropometría: Es una ciencia que estudia las medidas y dimensiones de las diferentes partes
del cuerpo humano ya que estas varían de un individuo para otro según su edad, sexo, raza, nivel
socioeconómico. La antropometría consiste en la obtención de una serie de medidas de las
dimensiones generales del cuerpo. Estas mediciones son muy útiles porque permiten obtener un
diagnóstico en relación al estado nutricional, tanto en lo individual como colectivo.

Diagnostico antropométrico: valoración que permite, aplicando técnicas especificas, definir o


evaluar el estatus nutricional de una persona; revisando su talla, peso, índice de masa corporal, el
perímetro braquial (medida del brazo, entre el codo y el hombro) y pliegues cutáneos.

Estado nutricional: Estado nutricional es la situación en la que se encuentra una persona en


relación con la ingesta y adaptaciones fisiológicas que tienen lugar tras el ingreso de nutrientes.
Evaluación del estado nutricional será por tanto la acción y efecto de estimar, apreciar y calcular
la condición en la que se halle un individuo según las modificaciones nutricionales que se hayan
podido afectar.

Guías de alimentación: son la expresión de recomendaciones nutricionales en términos


de alimentos y dietas, cuyo propósito es el de educar y guiar las políticas nacionales
de alimentación y nutrición, así como a la industria de alimentos, para prevenir distintas formas
de malnutrición y promover el bienestar en la población. Constituyen una forma práctica de
alcanzar las metas nutricionales establecidas para la población, teniendo en consideración los
factores sociales, económicos y culturales, así como el ambiente físico y biológico.

Hábitos alimentarios: Son comportamientos conscientes, colectivos y repetitivos, que


conducen a las personas a seleccionar, consumir y utilizar determinados alimentos o dietas, en
respuesta a unas influencias sociales y culturales. El proceso de adquisición de los hábitos
alimentarios comienza en la familia, siendo la infancia el momento óptimo para adquirir buenos
hábitos alimentarios. Estos se adquieren por repetición y de forma casi involuntaria, la familia
tiene una gran influencia y esta se va reduciendo a medida que los niños crecen.

Medidas Antropométricas: Básicamente son todas las medidas relacionadas con el cuerpo de
una persona. Las más conocidas y generales son: la talla, el peso y los perímetros corporales.
Preferencias alimentarias: Una preferencia alimentaria implica una situación de elección y
se refiere a cuál de entre dos o más alimentos puede ser elegido, diferenciándose del gusto en que
la preferencia hace referencia a una respuesta afectiva a los alimentos.

Técnicas de medición antropométricas: son un conjunto de procedimientos y/o protocolos


instrumentados con base en la cineantropometria (estudio del cuerpo humano en sus diferentes
planos), para obtener datos científicos sobre crecimiento y desarrollo corporal, nutrición humana,
ejercicio y performance.
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