Estado Nutricional en Estudiantes de 5to Año
Estado Nutricional en Estudiantes de 5to Año
Tutoras:
Janeth López.
Autores:
. Germade, Valeria.
Manzanares, Miguelangel.
Mesa, Diego.
Una alimentación balanceada constituye la base fundamental del más alto grado de salud
física y mental del ser humano, determinando el desarrollo, progreso e impacto del mismo en la
sociedad donde se desenvuelve. De allí, que en cada etapa evolutiva del individuo deben ser
vigiladas sus características, a fin de determinar su adecuación cuantitativa y cualitativa respecto
al requerimiento calculado en los protocolos y finalmente proyectar su influencia sobre el estado
nutricional general.
Diversos son los tópicos estudiados a nivel mundial en materia de adecuación alimentaria y
determinación de estado nutricional, que comienzan desde el nacimiento con la medición de
parámetros antropométricos del recién nacido. Aun cuando este inicio marca el futuro de la
vigilancia nutricional, resulta irrefutable que la adolescencia es una etapa crucial donde se
transita por el paso entre la niñez y la vida adulta. Siendo allí, donde se manifiestan numerosos
cambios fisiológicos, bioquímicos, emocionales y sociales, dentro de los cuales el
comportamiento alimentario se ve influenciado no solo por el grupo familiar sino también por el
entorno escolar y grupal del adolescente, hasta que al llegar a la adultez fija su patrón de
alimentación y la condición nutricional de su futura vida adulta.
Estos últimos han acaparado gran interesen en las décadas recientes debido a que los
resultados de diversos estudios de investigación apuntan a la estrecha correlación existente entre
éstos datos y las tasas de morbilidad (enfermedad/causa) y mortalidad (efecto) de todos los
grupos de edad. Resultando información confiable, reproducible y sobre todo susceptible de
validación científica, permitiendo predecir el impacto que tendría sobre la salud, cualquier estado
de déficit o exceso en el estado nutricional que sea detectado a través de ellos.
Motivado a esta realidad que representa un problema de salud publica en muchos países,
donde se estiman las severas implicaciones negativas que acarrea un estatus nutricional fuera de
los rangos de la normalidad a la salud del individuo y población en general, se planteo esta
investigación, en la cual se persigue determinar el estado nutricional, en función de las medidas
antropométricas de los alumnos del 5to. Año sección “A” de la U.E. Colegio “Joseph Lancaster”,
del municipio San Diego, estado Carabobo.
PROBLEMA
CAPÍTULO I
PROBLEMA
La relación entre alimentación y salud parece estar clara desde el punto de vista
fisiológico, bioquímico y psicológico, según variedad de autores, expertos en la materia y con
amplia trayectoria en estudios e investigaciones; como lo plantea Anderson (2012) al afirmar
que : “Numerosos estudios demuestran que la alimentación balanceada es un pilar fundamental
en la prevención de enfermedades” (p 4). La evidencia resulta contundente en cualquier grupo de
población y en diferentes periodos de la evolución; razón que ha llevado a la Organización de las
Naciones Unidas a incorporarlo como objetivo prioritario de desarrollo sostenible (ODS),
definiendo acciones en esta materia sobre todo en aquellas regiones desprotegidas y con menos
recursos.
Ahora bien, el ser humano es cambiante física, mental y socialmente, por lo cual sus
necesidades y requerimientos también lo son. Estas deben adaptarse a cada etapa del crecimiento y
desarrollo; en este sentido deben estar acorde a todas las guías de alimentación para que en su
conjunto, al cumplirlas, logren un individuo sano y una población más productiva. Así desde que el
recién nacido es evaluado en su control de niño sano, se evalúan sus medidas corporales o
antropométricas para detectar algún tipo de retardo de crecimiento, producto de un inadecuado
aporte de alimento que pueda reflejarse en su desarrollo posterior.
Lamentablemente, una vez que el niño alcanza la edad escolar (a partir de los 6 años) y sus
controles no son periódicos, esta vigilancia comienza a debilitarse y es allí donde se pierde la
oportunidad de monitorear, definir diagnósticos nutricionales y aplicar – a tiempo- los correctivos
necesarios que permitan cubrir cualquier deficiencia de nutrientes, detectar alguna predisposición a
enfermedades, corregir excesos frecuentes por patrones alimentarios mal sustentados que se
traduzcan en el mantenimiento de una estado nutricional optimo a lo largo de las siguientes etapas
y aumentar la expectativa de calidad de vida.
La adolescencia, etapa comprendida entre los 10-19 años, es una época de importantes
cambios fisiológicos por los crecimientos de la pubertad, en la cual las necesidades
nutricionales se ven incrementadas. En esta edad cobra especial importancia tanto el aporte
energético como de nutrientes. Al mismo tiempo que crecen sus necesidades nutricionales, los
adolescentes se enfrentan también a retos emocionales que pueden provocar que coman más de
lo que necesitan, se salten comidas o hagan dietas sin vigilancia profesional. Por ello, es
importante mantener la vigilancia del estado nutricional y del patrón de alimentación, para poder
advertir cualquier alteración. Pero las estadísticas demuestran que la realidad es otra, ya que se
observan en todos los foros internacionales cifras alarmantes de malnutrición por déficit
(desnutrición de algún grado) tanto como por exceso (sobrepeso y obesidad), como lo plantea la
UNICEF (2019):
…Un número alarmante de niñas, niños y adolescentes a nivel global sufre las
consecuencias de la mala alimentación y de un sistema alimentario que ignora sus
necesidades. Al menos 1 de cada 3 niños menores de 5 años en el mundo padece
desnutrición o sobrepeso. A nivel mundial, casi 2 de cada 3 niños no reciben
alimentos que potencien un crecimiento rápido de sus cuerpos y sus cerebros,
situación que puede perjudicar su desarrollo físico y cerebral, interferir con su
aprendizaje, debilitar su sistema inmunológico, aumentar su vulnerabilidad ante
las infecciones y, en muchos casos, conducir a su muerte. Los niveles de
sobrepeso y obesidad en la infancia y la adolescencia están aumentando en todo el
mundo. Entre 2000 y 2016, la proporción de personas entre 5 y 19 años con
sobrepeso se duplicó, pasando de 1 de cada 10 a casi 1 de cada 5. En comparación
con 1975, hoy hay 10 veces más niñas y 12 veces más varones de 5 a 19 años que
sufren de obesidad.(s.p.)
Queda claro entonces, que “la determinación del estado nutricional es el punto de partida
de esta vigilancia, ya que condiciona el potencial biológico de las siguientes etapas de la vida”
(Castañeda, Rocha, & Ramos, 2008), y sus resultados sirven de base para fijar pautas y
establecer políticas en materia nutricional y alimentaria, que contribuyan con la prevención de
enfermedades, muchas de ellas discapacitantes, de alto costo individual o para el aparato
productivo de las empresas o del estado.
Los conceptos teóricos están claramente establecidos en los manuales de procedimientos que
manejan los profesionales de la salud y que son ampliamente debatidos en congresos y foros. La
complejidad se presenta en medio de la situación crítica del sector salud a nivel global, donde
escasean los recursos económicos para mantener esa vigilancia, agravada en los últimos años con
la situación generada por la pandemia por la enfermedad producida por el Coronavirus 2019,
que limita el acceso a la atención médica de población. Es allí, donde la gran necesidad de
utilizar eficientemente las herramientas con las que el sector salud cuenta, se pone de manifiesto,
para ser utilizadas en la detección de casos de malnutrición inmediatamente.
La evaluación antropométrica resulta ser tan versátil, que comprende desde la simple toma de
peso y talla hasta las más sofisticadas técnicas de porcentajes de grasa corporal, masa muscular,
índice de masa corporal, pasando por circunferencias de brazo, cintura, cadera, índice
cintura/cadera y pliegue cutáneo o de tríceps. La utilización de todos o solo algunas de estas
mediciones dependerá de los recursos con los que se cuentan y el uso que se dará a los datos o
valores obtenidos. En todo caso, los valores más sencillos y fáciles de obtener, como lo son peso
y talla, han sido de gran utilidad en pediatría desde hace muchos años para definir el estado
nutricional, condición de salud y pautas de tratamientos hasta en zonas rurales, con pocos
recursos. De allí su alcance será mayor, mientras más se complementen con otras mediciones
que requieren mayor adiestramiento de personal profesional e inversión en equipos para su
obtención.
Teniendo claro la utilidad de este recurso valioso y disponible para estudiar cuantitativamente
la condición nutricional de este importante grupo etario, en estos momentos donde la población
mundial, y venezolana en particular, se encuentran inmersas en una profunda crisis económica,
de salud y disponibilidad alimentaria, resulta interesante no desaprovecharlo, para poder
establecer correctivos y definir políticas alimentarias dirigidas a los jóvenes ( en este caso, pero
también extendidas a cualquier otro grupo de población) proyectados como adultos saludables.
Una vez aceptada la evidente relación entre estado nutricional-salud y conociendo la utilidad
de las medidas antropométricas para detectar posibles estados de malnutrición en diferentes
grupos de población, se plantea la siguiente interrogante: ¿Cuál será el diagnóstico nutricional
antropométrico de los adolescentes cursantes del 5to Año sección “A” de la U.E. Colegio
“Joseph Lancaster”?
.- Objetivos de la investigación
.- Objetivo General:
.- Objetivos específicos:
1.- Conocer las medidas antropométricas de los estudiantes del 5to. Año sección “A” de la
U.E. Colegio “Joseph Lancaster”.
2.- Comparar las medidas antropométricas obtenidas del grupo con las tablas de
indicadores de evaluación antropométrica existentes, aprobadas por la O.M.S.
3.- Categorizar las medidas obtenidas, según la clasificación establecida en las tablas de
manuales de evaluación antropométrica.
.- Justificación
Tales tareas lucen titánicas ante la compleja situación de atención primaria en salud que es
mundialmente conocida. Esta debe ser abordada en todas las etapas de la vida, clasificadas por
grupos etarios según sus necesidades y requerimientos propios de cada etapa. Resulta
obviamente más fácil abordar el objetivo en embarazadas, recién nacidos y lactantes, porque los
sistemas de salud obligan a cumplimiento de controles periódicos, donde se puede detectar mas
precozmente cualquier anormalidad, pero con el crecimiento se amplía este rango de vigilancia
hasta perderse en el tiempo y concretarse solo a casos de emergencia, donde ya el problema – en
este caso de malnutrición- ya este en franca evolución o haya provocado consecuencias en la
salud en general.
Dado que la adolescencia es una etapa decisiva en el desarrollo del ser humano, por los
diversos cambios que en ella ocurren, condicionando tanto las necesidades nutricionales como
hábitos alimentarios, actividad física y conducta social, estas transformaciones pueden
comprometer la calidad de su alimentación, su estatus nutricional y su salud en general como
futuro adulto. Esta inquietud se hace más evidente cuando la población está sometida a
limitaciones de índole socio-económico, como las que actualmente se viven en Venezuela, que
impiden el consumo de una equilibrada alimentación diaria, aunado al hecho de la deficiente
prestación de servicios de salud así como las medidas tomadas en este ultimo año por la
pandemia por la Covid-19, donde se establece la atención de estrictas emergencias para evitar
contagios, limitando significativamente la atención preventiva en salud.
Es allí donde debe ser aprovechada cualquier posibilidad de vigilancia en materia de salud por
cualquier ente: ambulatorios de atención primaria de las comunidades, hospitales, consultas de
cualquier nivel, servicios médicos de instituciones públicas, privadas, educativas o de otra
índole, que inicialmente a través de la obtención de datos sencillos, permita identificar estados de
malnutrición, provocados por consumo insuficiente o excesivo de alimentos en general o grupos
de alimentos con sus respectivos nutrientes, que a su vez desencadenan enfermedades de diversa
índole. En este sentidos muchos estudios han aportado información valiosa, que permiten fijar
pautas, modificar o incorporar guías de alimentación que orientan las acciones preventivas o de
tratamiento que ayuden a normalizar la condición nutricional y de salud.
Tomando en cuenta este análisis, esta investigación plantea la posibilidad de conocer el estado
nutricional antropométrico de 25 alumnos en edades comprendidas entre 16 y 18 años, cursantes
de 5to. Año sección “A” de la U.E. colegio “Joseph Lancaster”, punto de partida para definir su
estado nutricional y posteriormente correlacionar con los hábitos y preferencias alimentarias
estudiados con anterioridad, que se traducirían en recomendaciones que complementan su
formación en la materia de alimentación y mantenimiento de un óptimo estado de salud.
.- Delimitación
Este proyecto de investigación corresponde a un trabajo de campo que se llevara a cabo en
un periodo comprendido desde el mes de Noviembre de 2021 (iniciando con la etapa de
definición del problema de investigación, revisión bibliográfica, determinación de objetivos,
diseño metodológico, aplicación de instrumentos y procedimientos, procesamiento de
información, discusión de resultados) hasta Junio 2022 donde se lleve a cabo la presentación del
mismo con sus respectivas conclusiones y recomendaciones.
Los recursos económicos necesarios para la obtención del material requerido serán provistos
por los padres o representantes de los integrantes de este proyecto. La aprobación de la
institución para su ejecución estará coordinada por la profesora de la cátedra de metodología de
la investigación, así como también para la toma de datos y mediciones antropométricas, se
solicitará la autorización de los representantes de los integrantes de la muestra evaluada, a través
de un formulario diseñado para tal fin y enviado previamente.
CAPÍTULO II
MARCO TEÓRICO
CAPÍTULO II
MARCO TEÓRICO
.- Antecedentes de la investigación
A la hora de hablar de medidas antropométricas, bien es sabido que a través de los años se
han realizado diversos estudios en diferentes sectores de la población y del mundo, para poder
determinar su estatus nutricional y alimentario, y así llegar a un diagnóstico que permita
favorecer y mejorar la condición nutricional de la población estudiada, en dichas investigaciones
se emplean diferentes herramientas y/o métodos para llegar a la obtención de confiables
resultados, todos ellos, aunque estudian variables diferentes, llegan a la misma conclusión: la
influencia directa del estado nutricional sobre la salud. Algunas de las investigaciones que se
pueden destacar son:
Alejandro, Silvia; Bastidas, Carlos y Sánchez, Marlene (2017), llevaron a cabo “La
evaluación del estado nutricional de adolescentes en una unidad educativa del Ecuador”. En esta
investigación se valoró el estado nutricional de 120 adolescentes de 14 a 18 años del C.E.
“Jerusalén”, de Milagro, Ecuador, a través de la medición del perímetro abdominal, Índice de
Masa Corporal (IMC) para la edad y una encuesta de frecuencia de consumo alimentario. Sus
resultados indicaron que 72,5% tiene peso normal.
En cuanto a la relación IMC/obesidad abdominal reveló que 7,1% de las adolescentes con
sobrepeso presentó obesidad abdominal y 64,3% riesgo de obesidad abdominal, para los varones
obesos y con sobrepeso el riesgo de obesidad abdominal fue de 57,1% y 62,5% respectivamente;
el 50% de los adolescentes con IMC normal presentó riesgo de obesidad abdominal y 4%
obesidad abdominal, en las adolescentes fue de 48,9% y 2,2% respectivamente, 22% de las
adolescentes manifestó sobrepeso y 14% de los varones tenían obesidad; en cuanto a hábitos
alimentarios 90% consume comida chatarra entre comidas. Estas cifras apuntan, al riesgo de
manifestaciones tempranas de enfermedades metabólicas, de alto costo social y económico para
la familia y el estado, lo que amerita la urgente implementación de políticas nutricionales que
mejoren la calidad de vida de la población adolescente considerando su entorno integral.
.- Bases teóricas
Aún cuando no existe un único patrón de evaluación, según Detsky A, McLaughlin (1997)
las más utilizadas son: “la evaluación global objetiva (VGO) y la valoración global subjetiva
(VGS) “. La primera se lleva a cabo mediante la aplicación de indicadores de manejo simple y
práctico: indicadores clínicos, antropométricos, dietéticos y socioeconómicos, y la evaluación
global subjetiva integra además el diagnóstico de la enfermedad que motiva la evaluación,
parámetros clínicos obtenidos de cambios en el peso corporal, ingesta alimentaria, síntomas y
capacidad funcional. Cada una de ellas se utiliza según el uso que se dará a los datos obtenidos.
Lógicamente, para fines prácticos es más utilizada la evaluación global objetiva, sobre todo
cuando se manejan grupos de población y no casos individuales en centros de salud.
Los indicadores clínicos manifiestan los cambios físicos que responden a una mala nutrición,
y permiten identificar signos y síntomas de las deficiencias o exceso de nutrientes relacionados
con una enfermedad. Claro está, en una etapa más tardía. Igualmente sucede con los indicadores
bioquímicos, que reflejan la severidad de la enfermedad y probablemente el pronóstico de uno o
varios casos, para lo cual es necesario la aplicación de pruebas químicas que implican tiempo y
costo adicional. Ahora bien, los parámetros antropométricos se centran en la toma inicial de una
medida universalmente conocida y fácil de obtener: el peso corporal.
Apreciable resulta conocer sobre la antropometría. Esta se define como “la medición
científica del cuerpo humano y sus diversos componentes. Es una palabra compuesta, formada
por antropo, que se refiere al hombre, y metrología, que “es la ciencia que trata las unidades de
medida” (Castillo, José L, 2004). Se considera una de las mediciones cuantitativas más simples
para definir el estado nutricional; su utilidad radica en ser un indicador de reservas proteicas y
tejido graso del organismo. Se emplea tanto en niños como en adultos, permitiendo evaluar y
comparar sus mediciones con un patrón de referencia aceptado a nivel internacional,
identificando el estado de nutrición, diferenciando a los individuos nutricionalmente sanos de los
desnutridos, con sobrepeso u obesidad. Las ventajas de los indicadores antropométricos se
resumen en que no son invasivos, resultan accesibles y fáciles de ejecutar, usando equipos no
costosos para realizarlo. Entre sus mínimas desventajas esta, que se requiere de personal
capacitado, ya que su confiabilidad depende de su precisión y exactitud.
Los indicadores antropométricos más comunes que conocemos son: peso/edad, talla/edad y
peso/talla en niños, peso/edad, medición de circunferencia de cintura y de cadera en adultos e
índice de masa corporal en adolescentes y adultos. Existen otros tantos indicadores como:
pliegue cutáneos de tríceps, subscapular, diámetro de codo, indicador cintura/cadera, masa
muscular, masa ósea, pero resultan de mayor complejidad, costos y conocimientos científico para
su obtención, lo cual no representa una ventaja para el momento en que se busca mantener
vigilancia nutricional con fines prácticos y sostenibles en el tiempo.
Cuadro 1.
En cuanto a las medidas antropométricas específicas que serán tomadas para la evaluación
nutricional y fijar el diagnostico nutricional antropométrico, están: peso y talla para
determinación de índice de masa corporal y circunferencia de brazo y cintura. El peso corporal:
es recomendable en cualquier etapa de la vida, donde el peso obtenido se relacionado con la
edad, se compara con una tabla o patrón de referencia y se obtiene la clasificación del estado
nutricional. Evalúa desnutrición aguda y crónica, así como sobrepeso y obesidad, conservando
un rango de normalidad entre ellos. La talla es el resultado de la medición de la altura del sujeto
de planta del pie hasta el vértice de la cabeza, relacionado con la edad, donde se compara con un
patrón o tablas de referencia y se obtiene el diagnóstico; este indicador evalúa la desnutrición
crónica, de larga duración, y nos da en su caso el retardo en el crecimiento. Es útil en los
programas de investigación social.
La circunferencia del brazo. Tomada en el punto medio del brazo flexionado en un ángulo de
90°, entre el acromion y el olecranon y la de cintura, tomada en la mitad de la distancia entre los
bordes costales y las crestas iliacas, bordeando la región cuidadosamente con una cinta métrica
en plano horizontal, son útiles indicadores de masa muscular y tejido adiposo, bien sea por
déficit o exceso. Cada una de ellas requiere técnica y precisión para lograr una medida confiable
que permita la detección temprana de extremos que acarreen consecuencias a la salud.
Por otra parte, la O.M.S. ha propuesto como indicador de valor, el índice de masa corporal
en adulto y adolescentes, sobre todo correlacionado con datos de circunferencia de cintura. El
I.M.C. se define como una relación que se calcula con base en el peso y la estatura de la
persona. Es uno de los indicadores del estado nutricional más confiable para la mayoría de las
personas, si bien no mide la grasa corporal directamente, estudios poblacionales han demostrado
que tiene una correlación directa con mediciones de la grasa corporal. Es un método
económico y fácil de realizar.
Finalmente, queda claro que existe una gran variedad de indicadores para realizar la
evaluación del estado nutricional; dentro de las que destacan por su bajo costo, alto nivel de
predicción y exactitud, los indicadores antropométricos. La selección de ellos a utilizar para
evaluar el estado de nutrición de un individuo o grupo etario depende de los objetivos que se
persiguen, y de los recursos económicos, materiales y humanos con los que se cuenta. La
correcta selección de los indicadores se traducirá en datos o información objetiva y oportuna
para generar la intervención adecuada. Es importante destacar que generalmente se recomienda
utilizar dos o más indicadores (antropométricos, clínicos, bioquímicos y dietéticos), y la
información así obtenida se cruza, se compara y las recomendaciones que surgen del estudio
tengan un impacto favorable en la población estudiada, situación que al ser replicada imponga
un cambio potencial de la condición de salud.
Medidas Antropométricas: Básicamente son todas las medidas relacionadas con el cuerpo de
una persona. Las más conocidas y generales son: la talla, el peso y los perímetros corporales.
Preferencias alimentarias: Una preferencia alimentaria implica una situación de elección y
se refiere a cuál de entre dos o más alimentos puede ser elegido, diferenciándose del gusto en que
la preferencia hace referencia a una respuesta afectiva a los alimentos.
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