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Causas y Tratamiento del Shock Médico

El shock es un estado de hipoperfusión que causa disfunción y daño celular, con síntomas como taquicardia y hipotensión. Se clasifica en varios tipos, incluyendo hipovolémico, distributivo, cardiogénico y obstructivo, y su diagnóstico es principalmente clínico. El tratamiento implica reanimación con líquidos y corrección de la causa subyacente, y puede llevar a complicaciones como el síndrome de disfunción orgánica múltiple.

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Causas y Tratamiento del Shock Médico

El shock es un estado de hipoperfusión que causa disfunción y daño celular, con síntomas como taquicardia y hipotensión. Se clasifica en varios tipos, incluyendo hipovolémico, distributivo, cardiogénico y obstructivo, y su diagnóstico es principalmente clínico. El tratamiento implica reanimación con líquidos y corrección de la causa subyacente, y puede llevar a complicaciones como el síndrome de disfunción orgánica múltiple.

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Shock

Por Levi D. Procter, MD, Virginia Commonwealth University School of Medicine

Revisado/Modificado may 2024 | Modificado sept 2024

El shock es un estado de hipoperfusión de los órganos que produce disfunción y daño


celular. Los mecanismos pueden incluir una disminución del volumen circulante,
disminución del gasto cardíaco y vasodilatación, a veces con derivación de la sangre
que saltea los lechos de intercambio capilar. Los síntomas incluyen alteraciones del
estado mental, taquicardia, hipotensión y oliguria. El diagnóstico es sobre todo clínico,
basado en una combinación característica de signos y síntomas (incluyendo
hipotensión, taquicardia, taquipnea, oliguria y obnubilación) y a veces se apoya en la
medición de los marcadores de hipoperfusión tisular (p. ej., lactato en sangre, déficit de
base). El tratamiento consiste en la reanimación con líquidos, incluyendo
hemoderivados si es necesario, corrección de la enfermedad subyacente, y a veces
vasopresores.

Fisiopatología | Etiología y clasificación | Signos y síntomas | Diagnóstico | Tratamiento |


Pronóstico

(Véase también Sepsis y shock séptico).

Fisiopatología del shock

El principal problema en el shock es la reducción de la perfusión de los tejidos vitales. Al disminuir la perfusión,
el oxígeno transportado a las células es inadecuado para el metabolismo aerobio, y las células pasan a un
metabolismo anaerobio con aumento de la producción de dióxido de carbono y de los niveles sanguíneos de
ácido láctico. La función celular disminuye, y si el shock persiste, se produce daño celular irreversible y muerte
celular.

Durante el shock pueden dispararse las cascadas de inflamación y coagulación en áreas de hipoperfusión. Las
células del endotelio vascular hipóxicas activan a los leucocitos, que se unen al endotelio y liberan sustancias
que producen daño directo (p. ej., especies reactivas del oxígeno, enzimas proteolíticas) y mediadores
inflamatorios (p. ej., citocinas, leucotrienos, factor de necrosis tumoral [TNF]). Algunos de estos mediadores se
unen a los receptores de la superficie celular y activan el factor nuclear kappa B (NFκB), que lleva a la
producción de citocinas adicionales y óxido nítrico (NO), un potente vasodilatador. La coagulación intravascular
diseminada a veces puede ser el resultado de la activación de estas cascadas.

Hay varios mecanismos de choque, que se describen a continuación. El shock séptico, un tipo de shock
distributivo, puede ser más proinflamatorio que otras formas de shock debido a la acción de las toxinas
bacterianas, en especial endotoxinas.
La presión arterial no siempre está disminuida en las primeras etapas de shock (aunque si éste no se revierte,
finalmente se produce hipotensión). De manera similar, no todos los pacientes con presión arterial “baja” tienen
shock. El grado y las consecuencias de la hipotensión varían con la adecuación de la compensación fisiológica
y la enfermedad de base del paciente. Así, un grado de hipotensión moderada bien tolerada por una persona
joven o relativamente sana, puede producir una disfunción cerebral, cardíaca o renal grave en una persona
mayor con arteriosclerosis importante.

Compensación por shock

En principio, al disminuir el transporte de oxígeno (DO2), los tejidos compensan extrayendo un mayor porcentaje
del oxígeno transportado. Una baja tensión arterial desencadena una respuesta adrenérgica con
vasoconstricción mediada por un mecanismo simpático y aumento de la frecuencia cardíaca. Al inicio, la
vasoconstricción es selectiva, aumentando la circulación sanguínea hacia el corazón y el cerebro y
disminuyendola en la circulación esplácnica. Las aminas beta-adrenérgicas circulantes ( adrenalina,
noradrenalina) aumentan también la contractilidad cardíaca y desencadenan la liberación de

Corticosteroides de la glándula suprarrenal

Renina de los riñones

Glucosa del hígado

Los corticosteroides aumentan los efectos de las catecolaminas. La renina estimula la retención de líquido y la
vasoconstricción. El aumento de la glucosa promueve la captación de piruvato en las mitocondrias, lo que
incrementa la producción de lactato cuando no hay suficiente oxígeno.

Reperfusión después del shock

Con la resolución del choque, la reperfusión de las células isquémicas puede causar más lesiones. Al
reintroducirse el sustrato, puede aumentar la actividad de los neutrófilos e incrementarse así la producción de
superóxidos dañinos y radicales hidroxilos. Una vez restablecido el flujo sanguíneo, los mediadores
inflamatorios localmente concentrados pueden circular a otros órganos.

Síndrome de disfunción orgánica múltiple

La combinación de las lesiones directa y de reperfusión puede causar un síndrome de disfunción orgánica
multiple —la disfunción progresiva de ≥ 2 órganos debida a una enfermedad o lesión con riesgo de vida—. El
síndrome de disfunción orgánica múltiple puede producirse luego de cualquier tipo de shock, pero es más
frecuente en caso de infección; la insuficiencia orgánica es una de las características que definen el shock
séptico. El síndrome de disfunción orgánica múltiple se presenta también en > 10% de los pacientes con lesión
traumática grave y es la primera causa de muerte en aquellos que sobreviven > 24 horas.

Puede verse afectado cualquier órgano, pero con mayor


frecuencia se afecta el pulmón, en el que el aumento de la
Perlas y errores
permeabilidad de la membrana produce inundación de los
alvéolos y mayor inflamación. La hipoxia progresiva puede ser
resistente a la terapia con oxígeno suplementario. Esta afección
se denomina lesión pulmonar aguda o, si es grave, síndrome de El síndrome de disfunción

dificultad respiratoria aguda (SDRA). multiorgánica es la disfunción


progresiva de ≥ 2 órganos como
Los riñones se lesionan en caso de disminución crítica de la consecuencia de una enfermedad
perfusión renal, lo que produce necrosis tubular aguda e o una lesión potencialmente letal.

insuficiencia renal que se manifiesta con oliguria y aumento


progresivo de creatinina sérica.

En el corazón, la disminución de la perfusión coronaria y el aumento del nivel de mediadores inflamatorios


(incluyendo factor de necrosis tumoral e interleucina-1) pueden reducir la contractilidad, afectar la
distensibilidad miocárdica y disminuir la acción de los receptores beta-adrenérgicos. Se pueden producir
arritmias. Estos factores restringen el gasto cardíaco, lo que empeora la perfusión miocárdica y sistémica y
produce un círculo vicioso que suele culminar en la muerte.

En el tracto digestivo pueden producirse íleo y hemorragia submucosa. La hipoperfusión hepática puede causar
necrosis hepatocelular focal o extensiva, elevación de transaminasa y bilirrubina, y disminución de la
producción de factores de la coagulación.

La coagulación puede verse afectada, incluida la manifestación más grave, la coaguloción intravascular
diseminada.

Etiología y clasificación del shock

Existen varios mecanismos de hipoperfusión orgánica y shock. El shock puede deberse a

Un volumen circulante bajo (shock hipovolémico)

Vasodilatación (shock distributivo)

Descenso primario del gasto cardíaco (tanto shock cardiogénico como obstructivo)

Una combinación

Shock hipovolémico

El shock hipovolémico se debe a una disminución crítica del volumen intravascular. La disminución del retorno
venoso (precarga) produce una reducción del llenado ventricular y del volumen de eyección. Si esto no se
compensa con un aumento de la frecuencia cardíaca, disminuye el gasto cardíaco.

Una causa frecuente es el sangrado (shock hemorrágico) debido a traumatismo, intervenciones quirúrgicas,
úlcera péptica, várices esofágicas o rotura de aneurisma de aorta. La hemorragia puede ser abierta (p. ej.,
hematemesis, melena) o cerrada (p. ej., rotura de embarazo ectópico).

El choque hipovolémico puede deberse también a un aumento de las pérdidas de otros líquidos corporales
distintos de la sangre (no hemorrágicos, véase tabla Choque hipovolémico causado por pérdida de líquidos
corporales).

El shock hipovolémico puede deberse a una TABLA


ingesta inadecuada de líquidos (acompañada o
no de una mayor pérdida de líquidos). Esto puede Choque hipovolémico causado por pérdida
deberse a la falta de disponibilidad de agua, a de líquidos corporales (no hemorrágico)
una discapacidad neurológica que altere el
mecanismo de la sed o a una discapacidad física Sitio de
pérdida de Mecanismo de la pérdida
que dificulte el acceso al agua.
líquidos

En pacientes hospitalizados, una hipovolemia


Quemadura térmica o química
puede complicarse si los primeros signos de
insuficiencia circulatoria se atribuyen a Piel Transpiración por exposición
insuficiencia cardíaca y se limita la excesiva al calor
administración de líquidos o se administran
Tubo digestivo Vómitos, diarrea
diuréticos.

Shock distributivo Insuficiencia suprarrenal

El shock distributivo se produce por una Diabetes mellitus, deficiencia


inadecuación relativa del volumen intravascular de arginina vasopresina
debida a vasodilatación venosa o arterial; el (denominada anteriormente
volumen de sangre circulante es normal. En diabetes insípida central) o
algunos casos, el gasto cardíaco (y el transporte resistencia a la arginina
de DO2) es elevado, pero el aumento del flujo vasopresina (antes
Riñones
sanguíneo a través de los puentes arteriovenosos denominada diabetes insípida
saltea los lechos capilares; esto, sumado a un nefrogénica)
desacoplamiento del transporte celular de
Fase poliúrica después del
oxígeno produce una hipoperfusión celular
daño tubular agudo
(demostrada por una disminución del consumo
de oxígeno). En otros casos, se acumula sangre Uso de diuréticos potentes
en los lechos venosos de capacitancias y
Nefritis con pérdida de sal
disminuye el gasto cardíaco.
Aumento de la permeabilidad
El shock distributivo puede ser causado por capilar secundaria a
Pérdida de
inflamación, hipoxia o isquemia
Anafilaxia (shock anafiláctico) líquido
sistémica grave o lesión
Infección bacteriana con liberación de
intravascular
traumática (p. ej.,
endotoxinas (shock séptico) o exotoxinas
hacia el espacio
aplastamiento), sepsis,
(shock tóxico)
extravascular
isquemia intestinal, pancreatitis
Lesión grave de la médula espinal, aguda
generalmente por encima de T4 (shock
neurogénico)

Ingestión de ciertos medicamentos (p. ej., nitratos, opioides o bloqueantes adrenérgicos) o


venenos (shock inducido por toxinas)

En el shock séptico, la vasodilatación de los vasos de capacitancia produce acumulación de sangre e


hipotensión debido a una hipovolemia “relativa” (es decir, demasiado espacio para llenar con la cantidad de
sangre existente). La vasodilatación localizada puede hacer que la sangre saltee los lechos capilares de
intercambio, produciendo una hipoperfusión focal a pesar de que el gasto cardíaco y la presión arterial son
normales. Además, el exceso de óxido nítrico se convierte en peroxinitrito, un radical libre que daña las
mitocondrias y disminuye el ATP ( adenosin trifosfato). En caso de shock séptico, el flujo sanguíneo hacia los
microvasos (incluidos los capilares) se reduce, aunque se preserva el flujo sanguíneo por los grandes vasos. La
obstrucción microvascular mecánica puede, al menos en parte, explicar esta limitación del transporte de
sustratos. Los leucocitos y las plaquetas se adhieren al endotelio como parte de la cascada de coagulación, lo
que causa la conversión de fibrinógeno a fibrina y estabiliza el tapón plaquetario.

La presencia de múltiples mediadores, sumada a la disfunción de las células endoteliales, aumenta la


permeabilidad microvascular y permite el escape de líquido y proteínas plasmáticas hacia el espacio intersticial
(1, 2, 3). En el tubo digestivo, el aumento de la permeabilidad permite la traslocación de las bacterias entéricas
desde la luz, lo que puede producir sepsis o infección metastásica.

La apoptosis de neutrófilos puede inhibirse y aumentar así la liberación de mediadores inflamatorios. En otras
células, la apoptosis puede incrementarse, lo que aumenta la muerte celular y empeora la función orgánica.

El shock anafiláctico y el shock séptico a menudo tienen también un componente de hipovolemia.

Shock cardiogénico y obstructivo

El shock cardiogénico es una reducción relativa o absoluta del gasto cardíaco debida a una afección cardíaca
primaria. El shock obstructivo se debe a factores mecánicos que interfieren con el llenado o vaciado del
corazón o los grandes vasos. Los causas se enumeran en la tabla Mecanismos del shock cardiogénico y
obstructivo.

TABLA

Mecanismos del shock cardiogénico y obstructivo

Tipo Mecanismo Causa

Neumotórax a tensión (hipertensivo), compresión de


Interferencia mecánica
la vena cava, taponamiento cardíaco, tumores o
con el llenado ventricular
Obstructiva coágulos auriculares

Interferencia con el
Embolia pulmonar
vaciado ventricular

Alteración de la Isquemia miocárdica o infarto de miocardio,


contractilidad miocárdica miocarditis, fármacos

Anormalidades del ritmo


Taquicardia, bradicardia
Cardiogénico cardíaco

Insuficiencia mitral o aórtica aguda, rotura de tabique


Afección cardíaca
interventricular, mal funcionamiento de válvula
estructural
protésica
Referencias sobre etiología y clasificación

1. Salmon AH, Satchell SC: Endothelial glycocalyx dysfunction in disease: Albuminuria and increased microvascular
permeability. J Pathol 226:562–74, 2012. doi: 10.1002/path.3964
2. Chelazzi C, Villa G, Mancinelli P, et al: Glycocalyx and sepsis-induced alterations in vascular permeability. Crit Care
19(1):26, 2015. doi:10.1186/s13054-015-0741-z
3. Martin L, Koczera P, Zechendorf E, et al: The endothelial glycocalyx: New diagnostic and therapeutic approaches in
sepsis. Biomed Res Int 2016:3758278, 2016. doi:10.1155/2016/3758278

Síntomas y signos de shock

El estado mental alterado (p. ej., letargo, confusión, somnolencia) es un signo común de shock. Las manos y los
pies están pálidos, fríos, húmedos y a menudo cianóticos, al igual que los lóbulos de las orejas, la nariz y los
lechos ungueales. El tiempo de llenado capilar se prolonga y, excepto en el shock distributivo, la piel es grisácea
o mate y con aspecto húmedo. Puede observarse una sudoración franca. Los pulsos periféricos son débiles y
rápidos; a menudo se palpan sólo los pulsos femorales o carotídeos. Puede haber taquipnea e hiperventilación.
La presión arterial tiende a estar baja (< 90 mmHg sistólica) o no puede medirse; la medición directa mediante
catéter intraarterial permite obtener valores más elevados y precisos. La producción de orina es baja.

El shock distributivo causa síntomas similares, pero la piel está caliente y enrojecida, en especial durante una
sepsis. El pulso puede ser saltón más que débil. En el shock séptico es típica la fiebre, posiblemente precedida
de escalofríos. Algunos pacientes con shock anafiláctico tienen urticaria o sibilancias.

Pueden encontrarse muchos otros síntomas (p. ej., dolor torácico, disnea, dolor abdominal) relacionados con la
enfermedad de base o con una insuficiencia orgánica secundaria.

Diagnóstico del shock

Anamnesis y examen físico

Signos vitales

Resultados de los estudios

El diagnóstico es fundamentalmente clínico, basado en la evidencia de una perfusión tisular insuficiente


(depresión de los niveles de consciencia, oliguria, cianosis periférica) y signos de mecanismos compensatorios
(taquicardia, taquipnea, diaforesis). Los criterios específicos incluyen

Obnubilación

Frecuencia cardíaca > 100 latidos/minuto

Frecuencia respiratoria > 22 respiraciones/min

Hipotensión (tensión arterial sistólica < 90 mmHg) o una caída de 30 mmHg en la tensión arterial
basal

Diuresis < 0,5 mL/kg/hora

Los hallazgos de laboratorio que apoyan el diagnóstico incluyen


Lactato > 3 mmol/L (27 mg/dL)

Déficit base <−4 mEq/L

PaCO2 < 32 mmHg (< 4,26 kPa)

Sin embargo, ninguno de estos datos es diagnóstico por sí solo, y debe evaluarse cada uno según su tendencia
(es decir, mejora o empeora) y en el contexto clínico, incluyendo los signos físicos.

La espectroscopia cercana al infrarrojo es una técnica no invasiva y rápida que puede medir el grado de shock;
sin embargo, esta técnica aun no ha sido validada a gran escala.

Identificar la etiología

El reconocimiento de la causa del shock es a menudo más importante que la clasificación. La causa puede ser
obvia o puede reconocerse rápidamente a partir de los antecedentes y el examen físico, con ayuda de estudios
simples.

Las causas pueden estar relacionadas con el corazón o los pulmones:

Un dolor torácico (acompañado o no de disnea) sugiere un infarto de miocardio, una disección de


aorta o una embolia pulmonar.

Un soplo sistólico puede indicar una rotura del tabique interventricular o una insuficiencia mitral
por un infarto agudo de miocardio.

Un soplo diastólico puede indicar una insuficiencia aórtica por disección de aorta que afecta la
raíz.

Si se encuentra una distensión de vena yugular, sonidos cardíacos amortiguados y pulso


paradójico, debe sospecharse un taponamiento cardíaco.

Una embolia pulmonar bastante grave para causar shock se acompaña de una disminución de la
saturación de oxígeno y es más frecuente en circunstancias especiales, como reposo prolongado
en cama o después de una cirugía.

Las pruebas para evaluar y diferenciar estas causas cardíacas o pulmonares son electrocardiografía (ECG),
medición de enzimas cardíacas, radiografía de tórax, medición de gases en sangre arterial, gammagrafía
pulmonar, tomografía computarizada helicoidal y ecocardiografía.

Las causas pueden estar relacionadas con problemas en el abdomen:

Un dolor abdominal o de espalda o un abdomen doloroso a la palpación sugieren pancreatitis,


rotura de un aneurisma de la aorta abdominal, una peritonitis (p. ej., debido a una víscera
perforada), y, en mujeres en edad fértil, la rotura de un embarazo ectópico.

Una masa pulsátil en la línea media sugiere una rotura de aneurisma de la aorta abdominal. Una
masa dolorosa anexial indica un posible embarazo ectópico.

Los estudios incluyen TC abdominal (si el paciente está inestable, puede realizarse una ecografía en la cama del
paciente), hemograma completo, amilasa, lipasa y, en mujeres en edad fértil, prueba de embarazo en orina.

Otras causas incluyen


La fiebre, los escalofríos y los signos focales de infección sugieren choque séptico,
particularmente en pacientes con inmunodepresión.

La presencia de fiebre aislada, junto con los antecedentes y los signos clínicos, puede indicar un
golpe de calor.

Los estudios por realizar incluyen radiografía de tórax, análisis de orina, hemograma completo y cultivo de
heridas, sangre, orina y otros líquidos corporales relevantes.

En algunos pacientes, la causa permanece oculta. En aquellos sin síntomas focales o signos que indiquen una
causa, debe realizarse ECG, enzimas cardíacas, radiografía de tórax y gases en sangre arterial. Si los resultados
de estas pruebas son normales, entre otras causas potenciales se encuentran sobredosis de medicación o
drogas ilícitas, infección oculta (incluyendo choque tóxico), anafilaxia y choque obstructivo.

Estudios adicionales

Si aún no se han realizado, deben indicarse ECG, radiografía de tórax, hemograma completo, electrolitos séricos,
nitrógeno ureico en sangre (BUN), creatinina, tiempo de protrombina (TP), tiempo de tromboplastina parcial
(TTP), estudios de función hepática, y productos de degradación de fibrinógeno y fibrina para monitorizar la
situación del paciente y tener valores de referencia.

Si es difícil determinar la volemia, se puede monitorizar la presión venosa central (PVC) o la presión de oclusión
de la arteria pulmonar (POAP). Una PVC < 5 mmHg (< 7 cm agua) o una POAP < 8 mmHg pueden indicar una
hipovolemia, aunque la PVC puede ser mayor en pacientes hipovolémicos con hipertensión pulmonar
preexistente.

La ecografía cardíaca rápida junto a la cama del paciente (realizada por el médico tratante) para evaluar la
adecuación del llenado y la función cardíaca se utiliza a menudo para evaluar el choque y el rendimiento
cardíaco general (para su revisión, 1, 2).

Referencias del diagnóstico

1. Ferrada P: Image-based resuscitation of the hypotensive patient with cardiac ultrasound: an evidence-based
review. J Trauma Acute Care Surg 80 (3): 511–518, 2016.
2. Martin ND, Codner P, Greene W, et al: Contemporary hemodynamic monitoring, fluid responsiveness, volume
optimization, and endpoints of resuscitation: an AAST critical care committee clinical consensus. Trauma Surg Acute
Care Open 5(1):e000411, 2020. doi: 10.1136/tsaco-2019-000411

Tratamiento del shock

Tratamiento de sostén

Líquidos IV

Otros tratamientos dependen del tipo y la causa del shock

Tratamiento general de shock

La primera medida es mantener al paciente caliente. Debe controlarse la hemorragia externa, estabilizar la vía
aérea y la ventilación, y dar asistencia respiratoria en caso necesario. El paciente debe guardar ayuno y es
preciso girar la cabeza hacia un costado para evitar la aspiración en caso de vómitos.

El tratamiento comienza simultáneamente con la evaluación.

Debe administrarse oxígeno suplementario con máscara facial. Si el shock es grave o la ventilación es
inadecuada, se debe intubar la vía aérea para una ventilación mecánica. Deben colocarse 2 catéteres IV de gran
calibre (14 a 16 G) en venas periféricas separadas. Una vía venosa central o una aguja intraósea, en especial en
niños, pueden ser útiles si no es posible acceder a las venas periféricas con facilidad.

Por lo general, se reponen líquidos; se infunde 1 L (o 20 mL/kg en niños) de solución fisiológica durante 15
minutos. En la hemorragia mayor, el lactato de Ringer se usa con frecuencia, aunque el uso de cristaloides debe
minimizarse a favor de la transfusión de hemoderivados (eritrocitos, plasma fresco congelado y plaquetas en
una proporción 1:1:1) (1, 2). La infusión de líquido se continúa hasta que los parámetros clínicos retornan a los
valores normales. En pacientes con signos de hipertensión derecha (p. ej., distensión de las venas del cuello) o
infarto agudo de miocardio se utilizan volúmenes menores (p. ej., 250 a 500 mL).

En un paciente con signos de edema pulmonar no debe realizarse la sobrecarga de líquidos. La hidratación
posterior depende de la enfermedad de base y puede requerir monitorización de PVC o POAP. Una ecografía
cardíaca en la cabecera del paciente para evaluar la contractilidad y la variabilidad respiratoria en la vena cava
puede ayudar a determinar la necesidad de líquidos adicionales frente a la necesidad de apoyo inotrópico.

Los pacientes en shock están en situación crítica y deben ser ingresados en una unidad de cuidados intensivos.
El control incluye

ECG

Tensión arterial sistólica, diastólica y media, preferiblemente por catéter intraarterial

Frecuencia y profundidad respiratoria

Oximetría de pulso

Flujo de orina por sonda vesical permanente

Temperatura corporal

Estado clínico, incluido el sensorio (p. ej., Escala del Coma de Glasgow), volumen del pulso,
temperatura y color de la piel

La medición de la PVC, POAP, el gasto cardíaco mediante termodilución utilizando un catéter de arteria
pulmonar con balón en la punta puede ayudar al diagnóstico y tratamiento inicial de pacientes con shock de
etiología incierta o mixta o shock grave, sobre todo asociados a oliguria o edema pulmonar. La ecocardiografía
(en la cama del paciente o transesofágica) es una alternativa menos invasiva.

Debe realizarse la medición seriada de gases en sangre arterial, hematocrito, electrolitos, creatinina en suero y
lactato en sangre. La medición sublingual de dióxido de carbono, si está disponible, es una medida no invasiva
de la perfusión visceral (los niveles aumentan cuando disminuye la perfusión tisular). Es útil contar con un
algoritmo bien diseñado para controlar las tendencias.

Como la hipoperfusion tisular dificulta la absorción intramuscular, los fármacos parenterales deben darse por
vía IV. Es preciso evitar los opiáceos pues producen vasodilatación, aunque un dolor intenso puede tratarse con
morfina 0,1 mg/kg IV en 2 minutos repetidos cada 10 a 15 minutos en caso necesario. Aunque la hipoperfusión
cerebral puede causar ansiedad, no se administran sedantes o tranquilizantes en forma sistemática a menos
que el paciente esté intubado.

Luego de la reanimación inicial, el tratamiento específico se orienta a la enfermedad de base. El tratamiento de


apoyo adicional depende del tipo de shock.

Tratamiento del shock hemorrágico

Control Quirúrgico del sangrado CALCULADORA CLÍNICA

Transfusión temprana de hemoderivados


Tension arterial media
En el shock hemorrágico, la primera prioridad es el control (sistémica o pulmonar)
quirúrgico del sangrado. La reposición de volumen acompaña
más que precede a la cirugía para restablecer la hemostasia. Se
utilizan hemoderivados y soluciones de cristaloides para la reanimación; sin embargo, en pacientes que pueden
requerir transfusión masiva, se considera en primer lugar la transfusión de eritrocitos, plasma fresco congelado
y plaquetas en una relación de 1:1:1. La falta de respuesta indica que el volumen administrado es insuficiente o
que hay una hemorragia no reconocida. Los vasopresores pueden probarse en el shock hemorrágico refractario,
pero solo después de que se haya restaurado el volumen sanguíneo adecuado y de que la hemorragia haya sido
controlada; su administración antes de eso pueda empeorar los resultados.

Tratamiento del shock distributivo

cristaloides IV

En algunos casos, fármacos inotrópicos o vasopresores

Antimicrobianos para el shock séptico

Adrenalina para la anafilaxia

El shock distributivo con hipotensión profunda luego de una reposición inicial de líquidos con solución
fisiológica al 0,9% puede tratarse con agentes inotrópicos o vasopresores (p. ej., dopamina, noradrenalina—
véase tabla Catecolaminas inotrópicas y vasoactivas). Los pacientes con shock séptico también deben recibir
antibióticos de amplio espectro. Los pacientes con choque anafiláctico que no responde a la sobrecarga de
líquidos (en especial si se acompaña de broncoconstricción) deben recibir adrenalina 0,05 a 0,1 mg IV, seguida
de infusión de adrenalina 0,02 mcg/kg/minuto.
TABLA

Catecolaminas inotrópicas y vasoactivas

Medicación Dosificación Acciones hemodinámicas

Dobutamina 2,5–10 mcg/kg/min Beta-adrenérgico: efectos inotrópicos*

Alfa-adrenérgico: vasoconstricción†

2–10 mcg/kg/min para dosis baja Beta-adrenérgico: efectos inotrópicos y


Dopamina cronotrópicos y vasodilatación†
20 mcg/kg/min para dosis alta
No adrenérgicos: vasodilatación renal y
esplácnica

2–12 mcg/minuto O Alfa-adrenérgico: vasoconstricción

Noradrenalina 0,1 mcg/kg/minuto (dosificación Beta-adrenérgico: efectos inotrópicos y


basada en el peso) cronotrópicos

* Los efectos cronotrópicos, arritmogénicos y vasculares directos son mínimos a dosis bajas.

†Los efectos dependen de la dosis y la fisiopatología de base.

Tratamiento del shock cardiogénico

Tratamiento de la causa

En el shock cardiogénico, las afecciones estructurales (p. ej., disfunción valvular, rotura de tabique) se reparan
quirúrgicamente.

La trombosis coronaria se trata con intervenciones percutáneas (angioplastia, endoprótesis vascular o stent),
cirugía de revascularización miocárdica o trombólisis.

La taquiarritmia (p. ej., fibrilación auricular rápida, taquicardia ventricular) se enlentece con cardioversión o
fármacos antiarrítmicos. La bradicardia se trata con un marcapasos transcutáneo o transvenoso; puede
administrarse atropina 0,5 mg IV cada 5 minutos hasta 4 dosis hasta la colocación del marcapasos. El
isoproterenol en dosis de 1 a 4 mcg/minuto es útil en ocasiones si la atropina es ineficaz, pero no se
recomienda en pacientes con isquemia miocárdica por enfermedad coronaria.

El shock luego de un infarto agudo de miocardio se trata con expansión de volumen si la POAP es baja o
normal; 15 a 18 mmHg se considera óptimo. Si no hay colocado un catéter en arteria pulmonar o no se dispone
de ecografía cardíaca en la cama del paciente, debe comenzarse con infusión de un volumen inicial (250 a 500
mL en bolo de solución fisiológica salina al 0,9%) mientras se ausculta el tórax frecuentemente para detectar
signos de sobrecarga de líquidos. El shock luego de un infarto de miocardio ventricular izquierdo responde
parcialmente a la expansión de volumen; sin embargo, pueden ser necesarios fármacos vasopresores. La
ecografía cardiaca en la cabecera del paciente para evaluar la contractilidad y la variabilidad respiratoria de la
vena cava puede ayudar a determinar la necesidad de líquido adicional o de vasopresores; el soporte inotrópico
es una mejor opción para pacientes con llenado normal o por encima de la normal.

Si hay hipotension moderada (p. ej., tensión arterial media 70 a 90 mmHg), puede utilizarse infusión de
dobutamina para mejorar el gasto cardíaco y reducir la presión de llenado del ventrículo izquierdo. Durante la
administración de dobutamina puede haber taquicardia y arritmias, en particular en altas dosis, en cuyo caso
debe reducirse la dosis. Los vasodilatadores (p. ej., nitroprusiato, nitroglicerina), que aumentan la capacitancia
venosa o reducen la resistencia vascular sistémica, reducen la carga sobre el miocardio dañado y pueden
aumentar el gasto cardíaco en pacientes sin hipotensión intensa. La terapia combinada (p. ej., dopamina o
dobutamina con nitroprusiato o nitroglicerina) pueden ser útiles, pero requieren control estrecho con ECG y
monitorización hemodinámica pulmonar y sistémica.

En hipotensión más grave (tensión arterial media < 70 mmHg), puede darse noradrenalina o dopamina para
llegar a una presión sistólica de 80 a 90 mmHg (y no > 110 mmHg).

Un balón intraaórtico de contrapulsación ayuda a revertir el shock en forma temporaria en pacientes con infarto
agudo de miocardio. Este procedimiento debe considerarse como una medida temporaria para permitir el
cateterismo cardíaco y la angiografía coronaria antes de una posible intervención quirúrgica en pacientes con
infarto agudo de miocardio complicado con rotura del tabique ventricular o insuficiencia mitral grave aguda que
requieren vasopresores durante > 30 minutos.

En el shock obstructivo, el taponamiento cardíaco no traumático requiere una pericardiocentesis inmediata, que
puede realizarse en la cabecera del enfermo. El taponamiento cardíaco relacionado con trauma requiere
descompresión quirúrgica y reparación.

Un neumotórax a tensión debe descomprimirse en forma inmediata con la colocación de un catéter en el


segundo espacio intercostal, en la línea medioclavicular; luego se inserta un tubo torácico.

Una embolia pulmonar masiva que produce shock se trata con anticoagulación y trombólisis, embolectomía
quirúrgica, u oxigenación con membrana extracorpórea en casos seleccionados.

Referencias del tratamiento

1. Holcomb JB, Tilley BC, Baraniuk S, et al: Transfusion of plasma, platelets, and red blood cells in a 1:1:1 vs a 1:1:2
ratio and mortality in patients with severe trauma: The PROPPR randomized clinical trial. JAMA 313(5):471-482,
2015. doi:10.1001/jama.2015.12
2. Cannon JW, Khan MA, Raja AS, et al: Damage control resuscitation in patients with severe traumatic hemorrhage:
A practice management guideline from the Eastern Association for the Surgery of Trauma. J Trauma Acute Care Surg
82(3): 605-617, 2017. doi: 10.1097/TA.0000000000001333

Pronóstico del shock

El shock no tratado suele ser fatal. Incluso con tratamiento, la mortalidad por shock cardiogénico luego de
infarto de miocardio (60 a 65%) y por shock séptico (30 a 40%) es elevada.
El pronóstico depende de la causa, las enfermedades preexistentes o que complican el proceso, el tiempo
transcurrido entre el comienzo y el diagnóstico, y la rapidez y adecuación del tratamiento.

Shock Reanimación con líquidos intravenosos

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