UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN AGUSTÍN DE AREQUIPA
FACULTAD DE MEDICINA
DEPARTAMENTO ACADÉMICO DE MEDICINA
ASIGNATURA:
CLÍNICA QUIRÚRGICA I
SEMINARIO
“Reanimación Cardiopulmonar y cerebral básica y avanzada”
Docentes:
Dra. Medina Rivera, Bertha
Dra. Sotomayor Cabrera, María Soledad
Dra. Delgado Flores, Miluska
Integrantes:
● Acosta Mamani, Alexandra Jennifer ● Apaza Gonzales, Milagros Zenaida
● Alvarez Castro, Yedimark ● Arivilca Nina, Evelyn
● Anaya Quispe, Siwar Antony ● Aroni Endara, Alejandra Jordanni
● Anco Huamani, Nicoll Allison
AREQUIPA - PERÚ
2025
ÍNDICE
1. Introducción....................................................................................................................... 3
2. Objetivos............................................................................................................................. 4
3. Reanimación Cardiopulmonar y Cerebral (RCP)............................................................ 5
3.1. Concepto de RCP....................................................................................................... 5
3.2. Definición de paro cardiorrespiratorio......................................................................... 5
3.3. Causas del paro cardiorrespiratorio............................................................................ 6
3.4. Epidemiología e impacto clínico..................................................................................7
4. Diagnóstico del Paro Cardiorrespiratorio........................................................................8
4.1. Diagnóstico clínico...................................................................................................... 8
4.2. Diagnóstico eléctrico................................................................................................... 9
4.3. Importancia del diagnóstico rápido............................................................................12
5. Cadena de supervivencia................................................................................................ 13
5.1. Concepto y Estructura de la Cadena de Supervivencia en Adultos..........................13
5.2. Cadena de Supervivencia para Paro Cardíaco Extrahospitalario (PCEH)................14
5.3. Cadena de Supervivencia para Paro Cardíaco Intrahospitalario (PCIH).................. 15
5.4. Cadena de Supervivencia Pediátrica........................................................................ 16
5.5. Importancia Clínica de la Cadena de Supervivencia.................................................17
6. Indicaciones para iniciar, continuar o suspender RCP................................................ 17
6.1. Indicaciones para iniciar la RCP............................................................................... 17
6.2. Indicaciones para continuar la RCP.......................................................................... 19
6.3. Indicaciones para suspender la RCP........................................................................ 20
7. Contenido dividido en módulos..................................................................................... 21
7.1. RCP Básico (BLS).....................................................................................................21
7.2. RCP Avanzado (ACLS)............................................................................................. 26
8. Conclusiones....................................................................................................................35
9. Bibliografía....................................................................................................................... 37
1. Introducción
El paro cardiorrespiratorio (PCR) constituye una de las emergencias médicas más críticas y
frecuentes, con una alta mortalidad a nivel mundial. Se estima que la incidencia del paro cardíaco
extrahospitalario oscila entre 55 y 113 casos por cada 100,000 habitantes al año, con tasas de
supervivencia que, pese a los avances, se mantienen entre el 5% y 10% en la mayoría de los países. En
Latinoamérica, las cifras son aún más preocupantes debido a la limitada disponibilidad de
desfibriladores y a la escasa capacitación en maniobras de reanimación, lo que refuerza la necesidad
de entrenar a los futuros profesionales de salud. Entre las principales causas destacan las denominadas
“5H y 5T”, que incluyen hipovolemia, hipoxia, acidosis, alteraciones electrolíticas, hipotermia,
neumotórax a tensión, taponamiento cardíaco, toxinas, trombosis pulmonar y trombosis coronaria.
Ante este escenario, la reanimación cardiopulmonar y cerebral (RCP) se convierte en la intervención
esencial para preservar la vida. Esta se clasifica en RCP básica (BLS), que contempla el
reconocimiento del paro, activación del sistema de emergencias, compresiones torácicas de alta
calidad, ventilación de rescate y uso del desfibrilador externo automático; y RCP avanzada (ACLS),
que integra el manejo avanzado de la vía aérea, la desfibrilación manual, la farmacoterapia y los
cuidados post resucitación. La aplicación temprana y adecuada de estas maniobras incrementa
significativamente la supervivencia y disminuye las secuelas neurológicas.
La importancia de este tema radica en que un paro cardiorrespiratorio puede ocurrir en cualquier lugar
y en cualquier momento, ya sea en un hospital, en la vía pública, en el hogar o en escenarios de
desastre. Estudiar la RCP no solo amplía el conocimiento médico, sino que brinda la capacidad real de
salvar vidas en situaciones críticas y ofrecer a los pacientes una segunda oportunidad. Por ello,
comprender sus fundamentos, practicar sus técnicas y reconocer su relevancia clínica y social
constituye un objetivo esencial en la formación de todo profesional de la salud.
2. Objetivos
Objetivo General
- Fortalecer los conocimientos y habilidades de los estudiantes de medicina en
reanimación cardiopulmonar y cerebral (RCP) básica y avanzada, para actuar de
manera eficaz y segura frente a un paro cardiorrespiratorio
Objetivos específicos
- Definir la reanimación cardiopulmonar y cerebral (RCP) y analizar su importancia en
la atención médica de emergencias.
- Analizar las causas y criterios diagnósticos del paro cardiorrespiratorio (PCR),
integrando la evaluación clínica, eléctrica y los factores reversibles de las “5H y 5T”.
- Describir la cadena de supervivencia y los criterios clínicos, éticos y legales que
guían el inicio, mantenimiento o suspensión de la RCP.
- Reconocer los fundamentos y técnicas de la RCP básica (BLS), enfatizando la calidad
de compresiones y ventilaciones, el uso del DEA y el trabajo en equipo.
- Examinar los componentes principales del soporte vital avanzado (ACLS), con
énfasis en la desfibrilación, el manejo avanzado de la vía aérea, la farmacoterapia y el
acceso vascular.
3. Reanimación Cardiopulmonar y Cerebral (RCP)
3.1. Concepto de RCP
La resucitación cardiopulmonar es un procedimiento de emergencia que se realiza cuando alguien ha
dejado de respirar o el corazón ha cesado de palpitar. Esto puede suceder después de una emergencia
médica como una descarga eléctrica, un ataque cardíaco o ahogamiento. Esta combina respiración
boca a boca y compresiones torácicas.(1)
3.2. Definición de paro cardiorrespiratorio
De acuerdo con la American Heart Association (AHA) y el American College of Cardiology (ACC),
el paro cardíaco súbito se define como la detención abrupta de la función cardiaca y respiratoria lo
que detiene el flujo sanguíneo e intercambio gaseoso. Siendo esta potencialmente reversible.(2)
La interrupción del transporte de oxígeno hacia los órganos provoca una disminución significativa del
flujo sanguíneo, afectando en primer lugar al cerebro, que es el órgano más sensible a la falta de
oxigenación. Posteriormente, esta deficiencia produce lesiones celulares irreversibles en los demás
órganos vitales debido a la anoxia tisular.(2)
El paro respiratorio puede originarse como consecuencia de un paro cardíaco, ya que este impide la
ventilación pulmonar espontánea. De manera inversa, una falla respiratoria también puede
desencadenar un paro cardíaco, al interrumpirse el intercambio gaseoso necesario para la función
miocárdica.(3)
La detención súbita de la actividad cardíaca o respiratoria conduce inevitablemente a la alteración de
la otra función, razón por la cual, en el contexto hospitalario, ambos eventos se agrupan bajo el
término paro cardiorrespiratorio.(3)
El manejo del paro cardíaco implica una evaluación sistemática, una intervención rápida y
coordinada, y la participación de un equipo interdisciplinario (médicos, enfermería, paramédicos,
técnicos y rehabilitadores) para optimizar la supervivencia y la recuperación del paciente.(3)
3.3. Causas del paro cardiorrespiratorio
Las causas del paro cardiorrespiratorio están claramente agrupadas y descritas en varias fuentes
oficiales internacionales, especialmente en las guías de reanimación de organismos reconocidos como
la AHA (American Heart Association) y ERC (European Resuscitation Council). Entre las causas
reversibles estas tienen una mnemotecnia reconocida como las “5H y 5T” que deben buscarse durante
la reanimación.(4)
Hipoxia: Disminución del oxígeno disponible en sangre o tejidos que provoca disfunción miocárdica
y cerebral, llevando a asistolia o Actividad eléctrica sin pulso.(5)
Hipovolemia: Reducción del volumen sanguíneo circulante ya sea por hemorragias externas o
internas, pérdidas de plasma o líquidos corporales.(5)
Hipo/Hiperpotasemia: La hipopotasemia (déficit de potasio en el plasma) prolonga la repolarización
ventricular y disminuye la excitabilidad miocárdica, lo que predispone a taquiarritmias ventriculares,
torsades de pointes o fibrilación ventricular. En cambio, la hiperpotasemia (exceso de potasio),
frecuente en insuficiencia renal, acidosis metabólica o uso de fármacos ahorradores de potasio, reduce
el potencial de membrana en reposo, generando despolarización sostenida, bloqueo de la conducción
auriculoventricular, bradicardia extrema y finalmente asistolia.(5)
En conjunto, ambas alteraciones modifican la conducción eléctrica y la capacidad contráctil del
miocardio, interfiriendo con la generación de un ritmo cardíaco efectivo y pudiendo desencadenar
paro cardiorrespiratorio si no se corrigen oportunamente.(5)
Hipotermia: Ocurre cuando la temperatura corporal central desciende por debajo de los 35 °C, ya sea
por exposición prolongada al frío, inmersión en agua helada o intoxicaciones que deprimen el
metabolismo. A bajas temperaturas, se reduce la contractilidad miocárdica, se altera la conducción
eléctrica del corazón y se enlentece el metabolismo celular(5)
H+ / iones: El exceso de H⁺ reduce la contractilidad miocárdica, deprime el automatismo cardíaco y
disminuye la sensibilidad del miocardio a la adrenalina y la desfibrilación. Además, interfiere con el
metabolismo celular y agrava la disfunción circulatoria, generando un círculo vicioso que culmina en
asistolia o AESP.(5)
Taponamiento cardiaco: El taponamiento cardíaco es la acumulación anormal de líquido, sangre o
aire en el espacio pericárdico, lo que comprime el corazón e impide su llenado adecuado durante la
diástole. Como resultado, el gasto cardíaco cae bruscamente y la presión venosa se eleva, provocando
colapso circulatorio y actividad eléctrica sin pulso.(5)
Trombosis coronaria: Es la oclusión súbita de una arteria coronaria por un trombo o placa
ateromatosa, originando un infarto agudo de miocardio. La lesión resultante altera la conducción
eléctrica y genera arritmias ventriculares malignas como la fibrilación ventricular o la taquicardia
ventricular sin pulso.(5)
Trombosis pulmonar: O embolia pulmonar masiva, se produce cuando un coágulo obstruye la arteria
pulmonar o sus ramas principales, bloqueando el flujo sanguíneo hacia los pulmones. Esta obstrucción
aguda genera un aumento brusco de la presión en el ventrículo derecho, disminuye el gasto cardíaco y
causa hipoxia severa.(5)
Tóxicos: Intoxicaciones por sustancias tóxicas (opiáceos, benzodiacepinas, betabloqueadores,
antagonistas de los canales de calcio, digoxina, cocaína, antidepresivos tricíclicos, monóxido de
carbono.) o sobredosis de fármacos pueden provocar paro cardiorrespiratorio.(5)
Neumotórax a “T”ension: Ocurre cuando el aire atrapado en la cavidad pleural no puede salir,
acumulándose a presión y provocando el colapso del pulmón afectado. El aumento de presión
intratorácica comprime el mediastino y las grandes venas, impidiendo el retorno venoso al corazón.(5)
3.4. Epidemiología e impacto clínico
De acuerdo con los reportes internacionales, la incidencia del paro cardíaco extrahospitalario varía
ampliamente, situándose entre 20 y 140 casos por cada 100 000 habitantes. Las tasas de supervivencia
en este contexto son bajas, oscilando entre 2% y 11%. En contraste, en el ámbito intrahospitalario, la
mediana de supervivencia alcanza aproximadamente el 18% en adultos y se eleva hasta cerca del 36%
en la población pediátrica, reflejando una mayor eficacia de la atención cuando el evento ocurre
dentro de un entorno médico controlado.(6) Las investigaciones demuestran que las personas que
reciben maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) por parte de un testigo en los primeros dos
minutos tras un paro cardíaco presentan un 81 % más de probabilidades de sobrevivir y ser dadas de
alta del hospital, así como un 95 % más de posibilidades de conservar una función neurológica intacta.
Incluso cuando la RCP se inicia dentro de los primeros 10 minutos, las probabilidades de
supervivencia aumentan en un 19 % y las de mantener una función cerebral sin daño en un 22 %, en
comparación con quienes no recibieron ninguna intervención. Por el contrario, solo alrededor del 12
% de las personas que no recibieron RCP lograron sobrevivir y ser dadas de alta, y menos del 10 %
mantuvieron una función neurológica adecuada. Asimismo, cuando la RCP se inició después de los 10
minutos del colapso, las tasas de supervivencia y los resultados neurológicos no mostraron diferencias
significativas respecto a quienes no recibieron RCP.(6)
4. Diagnóstico del Paro Cardiorrespiratorio
4.1. Diagnóstico clínico
El diagnóstico del paro cardiorrespiratorio es fundamentalmente clínico y debe realizarse en un lapso
no mayor de 10 segundos, ya que el tiempo es el factor determinante para la supervivencia
neurológica y hemodinámica del paciente. La identificación rápida del paro permite iniciar maniobras
de reanimación sin demoras innecesarias.(7)
El primer signo observable es la pérdida súbita de la conciencia, resultado de la interrupción
inmediata del flujo sanguíneo cerebral. Ante la ausencia de perfusión, el encéfalo cesa sus funciones
corticales en pocos segundos, por lo que el paciente no responde a estímulos verbales ni dolorosos y
suele colapsar de forma repentina.(7)
El segundo signo es la ausencia de pulso central palpable, la cual se confirma palpando arterias de
gran calibre como la carótida o la femoral en adultos, o la braquial en lactantes. La verificación del
pulso no debe exceder los 10 segundos, y la ausencia de pulso central constituye el criterio clínico
más confiable de paro. Intentar repetir la palpación de forma prolongada retrasa el inicio de la RCP y
disminuye la probabilidad de éxito en la reanimación.(7)
En tercer lugar, se evalúa la presencia o ausencia de respiración espontánea efectiva. En la mayoría de
los casos de paro, el paciente se encuentra en apnea o presenta respiraciones agónicas o gasping, las
cuales son movimientos respiratorios espasmódicos, inefectivos y breves que no generan ventilación
alveolar ni intercambio gaseoso útil. La presencia de gasping debe interpretarse como paro
respiratorio inminente o establecido, y no debe retrasar las maniobras de reanimación.(7)
Un signo adicional, aunque de aparición más tardía, es la midriasis bilateral arreactiva, que se produce
por anoxia cerebral prolongada y pérdida de la función de los núcleos del tronco encefálico. Su
presencia confirma el compromiso neurológico grave, pero no debe ser utilizada como criterio inicial
para decidir iniciar o suspender maniobras de reanimación, ya que puede aparecer después de varios
minutos de hipoxia. En conjunto, la combinación de pérdida súbita de la conciencia, ausencia de pulso
central y apnea constituye el cuadro clínico clásico del paro cardiorrespiratorio y justifica el inicio
inmediato de la reanimación cardiopulmonar básica mientras se confirma el diagnóstico eléctrico.(7)
4.2. Diagnóstico eléctrico
Una vez identificado clínicamente el paro, es imprescindible verificar el ritmo cardíaco mediante
monitor o desfibrilador con electrocardiograma (ECG), con el fin de clasificar el tipo de paro e indicar
la terapia específica. El diagnóstico eléctrico distingue los ritmos que requieren desfibrilación
inmediata de aquellos que no la necesitan, orientando la estrategia terapéutica del soporte vital
avanzado.(8)
Desde el punto de vista electrocardiográfico, los ritmos del paro se dividen en dos grandes grupos:
ritmos desfibrilables y ritmos no desfibrilables.(8)
4.2.1. Ritmos desfibrilables
Los ritmos desfibrilables incluyen la fibrilación ventricular (FV) y la taquicardia ventricular sin pulso
(TVSP). En ambos casos, existe actividad eléctrica anómala en los ventrículos que impide la
contracción coordinada y, por tanto, el gasto cardíaco efectivo.(9)
La fibrilación ventricular es el ritmo más frecuente del paro súbito de origen cardíaco y representa una
emergencia de alto potencial de reversibilidad. En este cuadro, el miocardio ventricular presenta una
actividad eléctrica caótica, desorganizada y de alta frecuencia, sin coordinación mecánica entre las
fibras musculares. Como consecuencia, los ventrículos vibran en lugar de contraerse, cesando el flujo
sanguíneo. En el ECG, la fibrilación ventricular se caracteriza por ausencia total de complejos QRS
identificables, sustituidos por ondas irregulares de amplitud y frecuencia variables. Al inicio del paro,
puede observarse una fibrilación gruesa (ondas amplias y rápidas), que con el tiempo evoluciona a una
fibrilación fina (ondas pequeñas y lentas), indicativa de mayor tiempo sin perfusión. El tratamiento
consiste en desfibrilación eléctrica inmediata, acompañada de RCP de alta calidad y administración de
adrenalina.(9)
Figura 1. Electrocardiograma de Fibrilación ventricular
La taquicardia ventricular sin pulso (TVSP), por su parte, se presenta como una actividad eléctrica
regular y rápida(>180 latidos por minuto) originada en el ventrículo, pero sin perfusión efectiva ni
pulso palpable. El ECG muestra complejos QRS anchos (mayores de 0,12 segundos), regulares y
monomórficos o polimórficos, dependiendo del sitio de origen del foco ventricular. Aunque existe
actividad eléctrica organizada, las contracciones son ineficaces o tan rápidas que no permiten el
llenado ventricular adecuado. El tratamiento también es la desfibrilación inmediata, junto con RCP
continua, administración de adrenalina y, posteriormente, amiodarona en caso de refractariedad.(9)
Figura 2. Electrocardiograma de taquicardia ventricular sin pulso
4.2.2. Ritmos no desfibrilables
Los ritmos no desfibrilables son aquellos que no responden a descargas eléctricas y en los que la
terapia se basa en maniobras de RCP, administración de fármacos y corrección de causas reversibles.
Estos ritmos comprenden la asistolia y la actividad eléctrica sin pulso (AESP).(9)
La asistolia corresponde a la ausencia completa de actividad eléctrica cardíaca, lo que se traduce en
una línea isoeléctrica en el monitor. No existen ondas P, complejos QRS ni ondas T. Antes de
confirmar una asistolia verdadera, siempre debe verificarse que los electrodos estén correctamente
conectados y que no exista artefacto o desconexión del monitor. La asistolia representa un estado de
cese total de despolarización miocárdica y tiene un pronóstico desfavorable. El manejo consiste en
iniciar reanimación cardiopulmonar inmediata, administrar adrenalina 1 mg IV cada 3 a 5 minutos y
buscar causas potencialmente reversibles, agrupadas en las conocidas “4H y 4T”: hipoxia,
hipovolemia, hipo/hiperpotasemia, hipotermia; taponamiento cardíaco, trombosis pulmonar o
coronaria, tóxicos y tensión neumotórax.(9)
Figura 3. Electrocardiograma de asistolia
La actividad eléctrica sin pulso (AESP), también llamada disociación electromecánica, se define por
la presencia de un ritmo eléctrico organizado en el ECG, pero sin pulso palpable ni gasto cardíaco
efectivo. Es decir, el corazón genera impulsos eléctricos, pero el miocardio no logra una contracción
mecánica suficiente para producir perfusión. El ECG puede mostrar complejos QRS normales o
lentos, pero el examen físico revela ausencia de pulso y colapso hemodinámico. Las causas de AESP
son, en su mayoría, reversibles, e incluyen las mismas 4H y 4T mencionadas previamente. El
tratamiento consiste en RCP de alta calidad, administración de adrenalina y corrección inmediata de la
causa desencadenante.(9)
Figura 4. Electrocardiograma de actividad eléctrica sin pulso
4.3. Importancia del diagnóstico rápido
La detección temprana del paro cardiorrespiratorio y la correcta identificación del ritmo eléctrico son
cruciales para la supervivencia. Distinguir correctamente los ritmos desfibrilables de los que no lo son
permite realizar la intervención adecuada en el menor tiempo posible. En situaciones de fibrilación
ventricular o taquicardia ventricular sin pulso, la desfibrilación temprana es el elemento que
mayormente aumenta la posibilidad de retorno a la circulación espontánea. Porel contrario, en los
ritmos no desfibrilables, la eficacia está ligada a la calidad de las compresiones torácicas, la
administración adecuada de medicamentos y la rectificación de las causas reversibles.(9)
Un diagnóstico eléctrico incorrecto o demorado puede resultar en la aplicación de descargas
ineficaces, retardar la desfibrilación o no abordar adecuadamente la causa del paro, lo que reduce
considerablemente las tasas de supervivencia. Así, la unión del diagnóstico clínico con el seguimiento
electrocardiográfico es el fundamento esencial de la reanimación cardiopulmonar y cerebral
avanzada.(9)
5. Cadena de supervivencia
El concepto de la Cadena de Supervivencia es fundamental en la Reanimación Cardiopulmonar
(RCP), ya que representa un sistema integrado de acciones críticas y coordinadas que buscan
maximizar las probabilidades de supervivencia ante un paro cardíaco(10).
Esta cadena fue introducida por la American Heart Association (AHA) en 1991 y ha sido actualizada
en las guías de 2020, incorporando un sexto eslabón: la Recuperación, que resalta la importancia del
apoyo integral al paciente sobreviviente y su familia(10).
La Cadena de Supervivencia se basa en la llamada “Fórmula Utstein para la Supervivencia”, que
establece que el éxito de la reanimación depende de la sinergia entre tres factores esenciales:
a. La ciencia médica (guías y evidencia actualizada)
b. La eficiencia educativa (entrenamiento del personal y la comunidad)
c. La implementación local efectiva (aplicación práctica del sistema de emergencias y
protocolos)
5.1. Concepto y Estructura de la Cadena de Supervivencia en Adultos
Existen dos versiones principales de la Cadena de Supervivencia en adultos, según el lugar donde
ocurre el paro cardíaco:
● Paro Cardíaco Extrahospitalario (PCEH): cuando ocurre fuera del entorno hospitalario.
● Paro Cardíaco Intrahospitalario (PCIH): cuando el evento sucede dentro del hospital.
Aunque sus entornos son distintos, ambas cadenas comparten los mismos seis eslabones que
representan los pasos esenciales para lograr una atención eficaz.
5.2. Cadena de Supervivencia para Paro Cardíaco Extrahospitalario (PCEH)
En el ámbito extrahospitalario, el éxito de la reanimación depende principalmente de la acción rápida
y decidida de los testigos o transeúntes. Los eslabones de esta cadena son:
a. Reconocimiento inmediato del paro y activación del sistema de emergencias
El público debe identificar rápidamente los signos de paro cardíaco (ausencia de respuesta,
respiración agónica o nula, ausencia de pulso) y llamar al 911 o al número local de
emergencias (SAMU)(10,11).
Durante la llamada, se debe informar:
○ La sospecha de paro cardíaco
○ La ubicación exacta del evento
○ La solicitud de un Desfibrilador Externo Automático (DEA)
b. RCP de alta calidad por testigos presenciales
Iniciar compresiones torácicas efectivas con interrupciones mínimas.
○ Reanimadores no entrenados: RCP solo con compresiones.
○ Reanimadores entrenados: compresiones y ventilaciones coordinadas.
c. Desfibrilación temprana
Uso inmediato del DEA para tratar arritmias desfibrilables (fibrilación ventricular o
taquicardia ventricular sin pulso).
La desfibrilación precoz aumenta significativamente la probabilidad de supervivencia(10,11).
d. Soporte vital avanzado (SVA) y atención prehospitalaria
Aplicado por personal de emergencias médicas (EMS/SAMU). Incluye manejo avanzado de
vía aérea, administración de fármacos y traslado al hospital(10,11).
e. Cuidados posparo cardíaco
Comprende el manejo hospitalario multidisciplinario, soporte ventilatorio, control
hemodinámico, manejo de la temperatura (TTM) y diagnóstico de las causas del paro(10,11).
f. Recuperación
Enfoca el apoyo a largo plazo: rehabilitación física, cognitiva y emocional, así como
acompañamiento familiar. Busca la reintegración plena del paciente a su vida
cotidiana(10,11).
Figura 5. Cadena de supervivencia para Paro Cardíaco Extrahospitalario
5.3. Cadena de Supervivencia para Paro Cardíaco Intrahospitalario (PCIH)
En el entorno hospitalario, la prioridad es la vigilancia y prevención, ya que los pacientes suelen estar
monitorizados y bajo supervisión médica constante.
Los eslabones de esta cadena son:
a. Vigilancia, prevención y tratamiento temprano: Identificación oportuna de pacientes en
riesgo mediante sistemas de alerta temprana y actuación rápida de los equipos de respuesta
rápida (RRT/MET) para evitar que el paro ocurra(10,11).
b. Activación del sistema de respuesta a emergencias (código azul o RRT): Comunicación
inmediata para convocar al equipo especializado de reanimación dentro del hospital(10,11).
c. RCP de alta calidad inmediata: Iniciar maniobras de RCP de forma precoz y coordinada,
priorizando compresiones torácicas efectivas y ventilaciones adecuadas(10,11).
d. Desfibrilación temprana: Uso de desfibriladores manuales o DEA hospitalarios tan pronto
como se detecte un ritmo desfibrilable(10,11).
e. Cuidados posparo cardíaco multidisciplinarios: Incluye soporte hemodinámico,
ventilatorio, control térmico, diagnóstico de causas subyacentes y prevención de recurrencias
(10,11).
f. Recuperación: Implica una evaluación integral del paciente tras el alta, atención a las
secuelas físicas, cognitivas y emocionales, y seguimiento mediante rehabilitación cardíaca
(10,11).
Figura [Link] de Supervivencia para Paro Cardíaco Intrahospitalario
5.4. Cadena de Supervivencia Pediátrica
En pacientes pediátricos, la mayoría de los paros cardíacos se originan por causas respiratorias o
hipoxemia, por lo que la prevención y detección temprana son fundamentales (10).
Los eslabones son:
a. Prevención del paro cardiorrespiratorio.
b. Activación del sistema de respuesta ante emergencias (SAMU o código pediátrico).
c. RCP precoz y de alta calidad realizada por testigos presenciales.
d. Soporte vital avanzado eficaz y traslado rápido.
e. Cuidados posparo cardíaco integrados.
f. Recuperación y rehabilitación.
Figura [Link] de Supervivencia Pediátrica
5.5. Importancia Clínica de la Cadena de Supervivencia
Cada eslabón representa una acción crítica dentro del intento de reanimación.
Si alguno falla o se ejecuta de manera deficiente, las posibilidades de que el paciente retorne a la
circulación espontánea y sobreviva con buena función neurológica disminuyen drásticamente (11).
6. Indicaciones para iniciar, continuar o suspender RCP
6.1. Indicaciones para iniciar la RCP
a. Criterio clínico para iniciar RCP
La reanimación cardiopulmonar (RCP) debe iniciarse de forma inmediata ante la sospecha de paro
cardíaco, definida como una persona inconsciente que no respira normalmente (ausencia de
respiración o respiraciones agónicas) o, en el caso de rescatadores entrenados, la comprobación puede
incluir la búsqueda rápida de pulso central por ≤10 segundos; si no hay pulso detectable se debe
comenzar RCP. Para rescatadores legos se recomienda iniciar compresiones torácicas ante cualquier
persona inconsciente que no respire con normalidad, dado que el beneficio potencial en una parada
real supera el riesgo de daño cuando no existe parada (12,13).
b. Activación del sistema de emergencias y uso de desfibrilador (AED/DEA).
Al identificar a una persona en probable paro cardiaco se deben realizar simultáneamente: (a) iniciar
compresiones torácicas de alta calidad (profundidad, frecuencia, permitir retorno torácico y minimizar
interrupciones); (b) activar el servicio de emergencias (EMS/SEM); y (c) buscar y aplicar un
desfibrilador externo automático (DEA/AED) tan pronto sea posible. La combinación de
compresiones eficaces y desfibrilación temprana en ritmos desfibrilables (FV/TV) es la intervención
con mayor impacto en la supervivencia con buen resultado neurológico; por ello la secuencia y
coordinación tempranas son críticas. En entornos sanitarios la solicitud de soporte avanzado (equipo
ACLS/ALS) debe hacerse de inmediato. La prioridad inicial es compresiones torácicas de alta calidad
(frecuencia, profundidad, mínima interrupción y correcta reexpansión torácica) y desfibrilación precoz
ante ritmos desfibrilables, ya que la combinación de compresiones de calidad y desfibrilación
temprana es la intervención con mayor impacto sobre la supervivencia en paro cardiaco(12,13).
c. Contraindicaciones y excepciones al inicio de RCP
No se debe iniciar RCP cuando exista una orden de no reanimar (DNR / DNACPR) válida o
documentos de voluntades anticipadas que expresen rechazo a maniobras de reanimación; tampoco
cuando existan signos inequívocos de muerte irreversible (p. ej., descomposición cadavérica, rigor
mortis establecido, lesiones incompatibles con la vida como decapitación). Además, si la escena es
insegura para el rescatador (p. ej., riesgo químico, eléctrico o violencia activa), la seguridad del
equipo impide iniciar maniobras hasta controlar la escena. En situaciones clínicas complejas
(pacientes con enfermedades terminales o contextos paliativos) la decisión debe seguir protocolos
institucionales y, si procede, consulta con el equipo tratante o responsables legales(12,13,15).
d. Consideraciones según tipo de rescatador
Para rescatadores no profesionales la prioridad es reconocimiento y compresión (compresiones
únicamente si no se dispone de formación o se duda sobre la ventilación). Los rescatadores formados
deben alternar compresiones y ventilación según protocolos BLS/ALS y usar
monitorización/defibrilación si está disponible. La distinción busca maximizar intervensión temprana
en la comunidad sin introducir procedimientos que retrasen compresiones (12,13).
6.2. Indicaciones para continuar la RCP
a. Criterios operativos para mantener maniobras
La RCP se debe mantener hasta ocurrencia de alguno de las siguientes condiciones: (a) retorno de la
circulación espontánea (ROSC) documentado; (b) entrega de la atención a un equipo o centro capaz
de continuar medidas estándares o avanzadas (por ejemplo, traslado con RCP continua según
protocolo local); (c) existencia de una orden de no reanimar presentada durante el evento; o (d)
cumplimiento de criterios de suspensión validados. Durante la reanimación es imperativo identificar y
tratar causas potencialmente reversibles (los denominados “H y T”: hipoxia, hipovolemia,
hidrogeniones/acidosis, hipo/hiperpotasemia, hipotermia; taponamiento cardíaco, neumotórax a
tensión, tóxicos, trombosis coronaria o pulmonar), pues su corrección modifica la decisión de
prolongar esfuerzos (12,13,14).
b. Duración de la reanimación: principios y excepciones
No existe un tiempo universal y fijo que determine cuándo debe finalizarse la RCP en todos los
pacientes; la decisión debe individualizarse en función de la probabilidad razonable de recuperación
neurológica y de la presencia de causas potencialmente reversibles. Se justifica prolongar esfuerzos en
escenarios con causa tratable o reversibilidad razonable (p. ej., hipotermia severa, intoxicación por
fármacos, embarazo, trombosis tratable, disponibilidad de soporte extracorpóreo E-CPR o acceso
inmediato a intervención coronaria). Las guías recomiendan considerar E-CPR en centros con
protocolos establecidos cuando el paro es potencialmente reversible y los criterios de selección se
cumplen. En ausencia de factores reversibles o de posibilidad de terapia definitiva, la probabilidad de
éxito disminuye con la prolongación indiscriminada (12,13).
c. Monitorización y calidad durante la RCP
Mientras se realiza RCP deben emplearse todos los medios disponibles para asegurar y documentar la
calidad de las maniobras: frecuencia y profundidad adecuadas de compresión, reducción de pausas,
uso de dispositivos de retroalimentación de compresión cuando estén disponibles, y monitorización
fisiológica avanzada (por ejemplo, capnografía para valorar compromisos de circulación y eficacia de
compresiones ETCO₂, reconocimiento de ROSC y guía de ventilación/oxigenación en forma integrada
con ALS). Estas medidas ayudan a tomar decisiones clínicas sobre la continuación o modificación de
las maniobras (12).
6.3. Indicaciones para suspender la RCP
a. Motivos inmediatos e inequívocos para terminar RCP
Se debe interrumpir la reanimación cuando se documente ROSC sostenido y estable, cuando se
presente una orden válida de no reanimar (DNR/DNACPR), cuando existan signos inequívocos de
muerte irreversible o cuando continuar suponga un riesgo inaceptable para los rescatadores (escena
insegura). Estas decisiones deben quedar registradas y comunicadas según normativa institucional y
legal vigente (12,15).
b. Reglas de terminación de la reanimación en el ámbito prehospitalario (TOR)
Para el manejo extrahospitalario se han derivado y validado reglas clínicas de “termination of
resuscitation” (TOR) orientadas a ayudar a los equipos de EMS a decidir si suspender la reanimación
en escena o trasladar con RCP en curso. Las reglas BLS-TOR y ALS-TOR típicamente combinan
factores tales como: paro no presenciado por personal EMS, ausencia de ROSC en lugar, ausencia de
choques/déficit desfibrilable o no desfibrilación por DEA pública, y ausencia de respuesta a
maniobras avanzadas. ILCOR recomienda uso condicional de reglas TOR como herramienta de
apoyo, no como sustituto del juicio clínico, y subraya la necesidad de validación local antes de su
implementación, debido a variaciones en sensibilidad y especificidad entre sistemas. Estudios
posteriores y revisiones sistemáticas muestran que las reglas TOR reducen traslados inefectivos,
aunque su rendimiento varía con la epidemiología local y las tasas de supervivencia (14,16,17).
c. Recomendaciones prácticas y consideraciones éticas
La decisión de suspender RCP debe basarse en protocolos institucionales validados, documentación
clínica exhaustiva y, cuando proceda, en comunicación con familiares y autoridades responsables.
Deben considerarse excepciones éticas y médicas (p. ej., posibilidad de donación de órganos,
pacientes hipotérmicos o intoxicados que requieren prolongación), y debe registrarse detalladamente
la justificación clínica. Los sistemas y servicios deben auditar sus políticas de terminación para
prevenir discontinuaciones inapropiadas y asegurar coherencia con criterios éticos y legales locales
(13,14,15).
7. Contenido dividido en módulos
7.1. RCP Básico (BLS)
La Reanimación Cardiopulmonar Básica (RCP Básico o BLS, por sus siglas en inglés “Basic Life
Support”) es el conjunto de maniobras destinadas a mantener artificialmente la circulación sanguínea
y la oxigenación de los órganos vitales, principalmente el cerebro y el corazón, en una persona que ha
sufrido un paro cardiorrespiratorio (PCR).(18)
Su objetivo es preservar la vida hasta que se pueda restablecer la función cardiaca y respiratoria
espontánea o llegue ayuda avanzada.(18)
Estas maniobras incluyen:
● Valoración del estado de consciencia y respiración.
● Activación del sistema de emergencias.
● Compresiones torácicas externas.
● Ventilaciones de rescate.
● Uso temprano del Desfibrilador Externo Automático (DEA).
El RCP Básico es el primer eslabón de la cadena de supervivencia, que también incluye la
desfibrilación temprana, soporte vital avanzado y cuidados post-paro.(18)
7.1.1. Algoritmos según la AHA
Figura 8. Algoritmo de soporte vital básico para adultos para proveedores de atención médica.
El algoritmo de actuación en el RCP Básico se resume en los siguientes pasos:
Verificar la seguridad del entorno.
● Asegúrese de que el lugar sea seguro para usted y la víctima.(19)
Evaluar la respuesta.
● Sacuda suavemente a la persona y pregunte: “¿Está bien?”. Si no responde, se asume
inconsciente.(19)
Pedir ayuda y activar el sistema de emergencias.
● Llame o pida a alguien que llame al número de emergencias y traiga un DEA.(19)
Comprobar respiración y pulso (máximo 10 segundos).
● Si no respira o jadea agónicamente y no tiene pulso → iniciar RCP.
● Si respira normalmente → colocarlo en posición lateral de seguridad.(19)
Iniciar compresiones torácicas.
● Frecuencia: 100 a 120 por minuto.
● Profundidad: 5 a 6 cm en adultos.
● Permitir la reexpansión completa del tórax.
● Evitar interrupciones mayores de 10 segundos.(19)
Relación compresión-ventilación.
● Realizar 30 compresiones seguidas de 2 ventilaciones.
● Si el reanimador no puede ventilar, realizar solo compresiones continuas.(19)
Usar el DEA tan pronto esté disponible.
● Encenderlo, colocar los parches, seguir las instrucciones y administrar el choque si se
indica.
● Reanudar la RCP inmediatamente después.(19)
Continuar ciclos de 30:2.
● Mantener las maniobras hasta la llegada de ayuda avanzada, el retorno de signos
vitales o agotamiento del reanimador.(19)
Figura 9. Algoritmo simplificado de BLS.
Calidad de la RCP
● Frecuencia: 100–120 compresiones/min.
● Profundidad: adultos 5–6 cm; niños ~5 cm; lactantes ~4 cm (≈ 1/3 del tórax).
● Reexpansión torácica: completa tras cada compresión (no “apoyarse” en el pecho).
● Interrupciones: <10 s (para ventilaciones/DEA).
● Relación: 30:2 (adultos, 1–2 reanimadores).
● Ventilación: cada insuflación ~1 s, con elevación visible del tórax (evitar
hiperventilar).
● Cambio de compresor: cada ~2 min para evitar fatiga.
● Prioridad: minimizar “tiempo sin compresiones”; reanudar de inmediato tras
análisis/descarga.(19)
Errores comunes que reducen la calidad:
● Compresiones poco profundas o demasiado rápidas.
● No permitir la expansión completa del tórax.
● Pausas prolongadas en las compresiones.
● Ventilaciones excesivas o inefectivas.
Principio fundamental:(19)
● Cualquier RCP es mejor que no hacer nada, pero una RCP de alta calidad salva
vidas.(19)
Signos de retorno de la circulación espontánea (ROSC)
Durante la RCP deben observarse los siguientes signos que indican recuperación del pulso y
circulación:
a. Presencia de pulso palpable (carotídeo o femoral).
b. Reanudación de la respiración espontánea.
c. Movimientos o respuestas motoras del paciente.
d. Incremento de la presión arterial o coloración rosada de la piel.
e. Cambios en el ritmo cardíaco o en el monitor, si está disponible.
f. Elevación súbita del CO₂ espirado (si se dispone de capnografía).(19)
Cuando se confirma el retorno de la circulación:
a. Suspender las compresiones.
b. Colocar al paciente en posición lateral de seguridad.
c. Administrar oxígeno si está disponible.
d. Controlar signos vitales y temperatura corporal.
e. Esperar la atención avanzada o traslado al hospital.(19)
Figura 10. Cadenas de supervivencia de la AHA para adultos con PCIH y PCEH.
7.2. RCP Avanzado (ACLS)
El RCP Avanzado, también conocido como Soporte Vital Cardiovascular Avanzado (ACLS /
SVCA - Advanced Cardiovascular Life Support / Soporte Vital CardioVascular Avanzado)
son aquellas medidas que se deben aplicar para el tratamiento definitivo de una PCR. La RCP
avanzada, a diferencia de la básica (20), deberá ser aplicada por personal entrenado y con
material adecuado hasta restablecer la función respiratoria y la circulación espontánea (RCE)
(21). El pronóstico de la RCP avanzada mejora cuando la RCP básica previa ha sido eficaz.
La RCP avanzada consta de varios apartados que se deben realizarse (20), incluye
compresiones torácicas de calidad, el mantenimiento de una vía aérea permeable y su
aislamiento definitivo, ventilación y oxigenación, la monitorización para el diagnóstico y
tratamiento de arritmias, y accesos vasculares para administrar fármacos y líquidos. Ámbitos
como Atención Primaria, plantas de hospitalización, consultas externas, podrían aplicar estas
técnicas adaptadas a su equipamiento y circunstancias (SVIP), hasta la llegada de soporte
avanzado (21).
7.2.1. Algoritmos según la AHA
SECUENCIA DE ACTUACIÓN EN EL SOPORTE VITAL AVANZADO
1. Valoración inicial
● La víctima y el equipo han de estar seguros.
● Valorar si la víctima está consciente.
- Decúbito supino (si es posible).
- Estímulo verbal y motor ¿Responde? ¿Se encuentra bien?(22)
2. Valoración de la vía aérea y de la respiración
● Apertura de la vía aérea y valorar la respiración (máximo 10 segundos).
● Mantener permeable la vía aérea. Valoración de la circulación
● Buscar signos de circulación (máximo 10 segundos).
- Decúbito supino (si es posible).
- Buscar el pulso carotídeo, mientras valora simultáneamente otros signos de vida.
- Si le parece que no hay signos de vida o tiene dudas, inicio RCP (Ver figura 1).(22)
Puntos a tener en cuenta:
● Iniciar 30 compresiones torácicas seguidas de 2 ventilaciones efectivas.
- Durante el masaje cambiar de operador cada 2 minutos.
● Ventilar al enfermo con las mejores herramientas de que disponga.
● Invierta 1 segundo en cada ventilación comprobando el movimiento del tórax.
● Evite la hiperventilación.
● Utilizar oxígeno suplementario tan pronto sea posible.
● Mantener la secuencia 30:2 hasta que el paciente esté intubado y en éste caso continúe con
compresiones ininterrumpidas.
● Evitar interrumpir las compresiones en la medida de lo posible.
● Se trata de conseguir FC: 100 x´ y FR: 10 x´.
● Buscar un buen acceso venoso para administrar medicación.(22)
Figura 11. Algoritmo de paro cardiaco en adultos.(23)
CALIDAD DE LA RCP
● Comprimir fuerte (≥5 cm) y rápido (100–120 compresiones/min).
● Permitir la expansión completa del tórax.
● Minimizar interrupciones en las compresiones.
● Evitar ventilación excesiva.
● Cambiar de reanimador cada 2 minutos o antes si hay fatiga.
● Si no hay vía aérea avanzada: usar relación compresión–ventilación 30:2.
● Capnografía cuantitativa - Si la PETCO, es baja o está en disminución, vuelva a evaluar la
calidad de la RCP.(23)
DESFIBRILACIÓN (ENERGÍA PARA DESCARGA)
● Ondas bifásicas: seguir recomendaciones del fabricante (ej. 120–200 J). Si se desconoce,
usar la dosis máxima disponible.
● Ondas monofásicas: 360 J en todas las descargas.(23)
FARMACOTERAPIA
● Adrenalina: 1 mg IV/IO cada 3–5 minutos.
● Amiodarona: 300 mg IV/IO (primera dosis), 150 mg (segunda).
● Lidocaína: 1–1.5 mg/kg (primera), 0.5–0.75 mg/kg (segunda).(23)
MANEJO AVANZADO DE VÍA AÉREA
● Intubación endotraqueal o dispositivo supraglótico.
● Confirmar posición con capnografía/capnometría.
● Tras vía aérea avanzada: 1 ventilación cada 6 segundos (10/min), con compresiones sin
pausa.(23)
SIGNOS DE RETORNO DE CIRCULACIÓN ESPONTÁNEA
● Pulso palpable y presión arterial.
● Aumento súbito y sostenido de PETCO₂ (≥40 mm Hg).
● Ondas espontáneas de presión arterial en monitoreo invasivo.(23)
CAUSAS REVERSIBLES
● Hipovolemia
● Hipoxia
● Hidrogeniones (acidosis)
● Hipo-/hiperpotasemia
● Hipotermia
● Tensión (neumotórax)
● Taponamiento cardíaco
● Toxinas
● Trombosis pulmonar
● Trombosis coronaria(23)
MANEJO POSPARO CARDÍACO EN ADULTOS
Figura 12: Manejo post paro en adulto .
Fase inicial de estabilización
La reanimación continúa durante la fase posterior al RCE, y muchas de estas actividades pueden
ocurrir simultáneamente. Sin embargo, si se debe establecer una priorización, siga estos pasos (19):
● Manejo de la vía aérea: Capnometría o capnografía para confirmar y monitorizar la
colocación del tubo endotraqueal
● Manejo de los parámetros ventilatorios: ajuste la FI02 para la SpO2 en un 92% a un 98%;
comience con 10 ventilaciones/min. Ajuste a una PaCO2 de 35 a 45 mm Hg.
● Manejo de los parámetros hemodinámicos: administre cristaloides o vasopresores o
inotrópicos para la presión arterial sistólica objetivo de >90 mm Hg o la presión arterial media
de >65 mm Hg.
Control continuo y prácticas de emergencia adicionales
La evaluación simultánea del estado del paciente es clave para priorizar la manejo específico de la
temperatura (MET) junto con posibles intervenciones cardíacas de emergencia, como un ECG de 12
derivaciones y evaluación hemodinámica. Si el paciente no obedece órdenes, se debe iniciar el MET
lo antes posible, manteniendo una temperatura entre 32 °C y 36 °C durante 24 horas con un
dispositivo de retroalimentación. También es fundamental monitorear constantemente la temperatura
central, mantener la normoxemia, normocapnia y euglucemia, realizar EEG continuo o intermitente, y
proporcionar ventilación pulmonar protectora (19).
ROLES
El desempeño del equipo y su impacto crítico en la reanimación
Un equipo altamente eficaz es esencial para el éxito en la reanimación cardiopulmonar (RCP). La
sincronización precisa y el compromiso activo de cada integrante aumentan las probabilidades de
supervivencia en casos de paro cardíaco. Estos equipos no solo ejecutan órdenes, sino que colaboran
activamente para lograr un rendimiento óptimo.(24)
Elementos clave del rendimiento del equipo:(24)
Tiempo:
● Iniciar compresiones y desfibrilación de forma inmediata.
● Mantener la fracción de compresión torácica >80%.
● Minimizar pausas antes de las descargas.
● Respuestas rápidas del sistema de emergencias médicas (SEM).(24)
Calidad:
● Compresiones con frecuencia y profundidad adecuadas.
● Recuperación completa del tórax.
● Cambio regular de compresores.
● Evitar hiperventilación.
● Uso de dispositivos de retroalimentación.(24)
Coordinación:
● Colaboración fluida entre los miembros del equipo.
● Dominio claro de los roles asignados.(24)
Administración:
● Liderazgo efectivo.
● Medición de desempeño.
● Mejora continua de la calidad.
● Control adecuado del tamaño del equipo.(24)
Los puestos sugeridos para un equipo de alto rendimiento de 6 personas incluyen los siguientes:(24)
● Funciones de reanimación: vía aérea, compresor (se alterna con monitor o desfibrilador) y
monitor o desfibrilador (se alterna con compresor).
● Funciones de liderazgo: Líder de equipo, administración de medicamentos intravenosos (IV) e
intraóseos (IO) y registrador.(24)
Los miembros del equipo de ACLS deben trabajar en armonía, conscientes de sus funciones
específicas y de las de los demás, y comunicarse eficazmente. Si bien el número de miembros puede
variar según la situación, el algoritmo a continuación describe un equipo de seis miembros para
ilustrar un equipo de ACLS típico.(25)
Figura 13. Posición del equipo.(25)
Posiciones y funciones para Equipos de Alto Rendimiento de 6 Personas:(25)
Líder del Equipo (en rojo)
● Todo equipo de reanimación debe designar un líder definido.
● Asigna roles a los miembros del equipo.
● Toma decisiones sobre el tratamiento.
● Proporciona retroalimentación al equipo.
● Asume la responsabilidad de los roles no asignados.(25)
Compresor (en verde)
● Realiza compresiones torácicas con fuerza y profundidad adecuadas.
● Alterna con el operador del monitor o desfibrilador cada 2 minutos o antes si está
fatigado.(25)
Monitor/Desfibrilador AED (en amarillo)
● Opera el DEA.
● Cambia con el compresor cada 2 minutos o antes si hay signos de fatiga durante la
reanimación.
● Coloca el DEA en un lugar visible para el equipo y comunica la actividad del dispositivo.(25)
Vía Aérea (en morado)
● El equipo es responsable del manejo de la vía aérea.
● Ningún miembro del equipo abandona el triángulo (zona de reanimación) salvo para proteger
su propia seguridad.(25)
IV/IO/Medicamentos (en marrón)
● Rol de proveedor ACLS.
● Establecer acceso IV/IO.
● Administra medicamentos.(25)
Cronometrador/Registrador (en gris)
● Actúa como historiador del evento.
● Registra el tiempo de intervenciones y administración de medicamentos (alerta cuando están
próximos).
● Registra la frecuencia y duración de las interrupciones en las compresiones.
● Comunica esta información al líder del equipo y al resto.(25)
8. Conclusiones
- La Reanimación Cardiopulmonar (RCP) es un procedimiento de emergencia para
salvar vidas que combina compresiones torácicas y ventilaciones para mantener la
sangre oxigenada circulando hasta que el corazón y la respiración puedan
restablecerse, esto ante un paciente con paro cardiorrespiratorio.
- Las causas del Paro Cardiorrespiratorio(PCR) comprenden las “5H y 5T”
(Hipovolemia, Hipoxia, Hidrogeniones (acidosis), Hipo-/hiperpotasemia, Hipotermia,
Tensión(neumotórax), Taponamiento cardíaco, Toxinas, Trombosis pulmonar,
Trombosis coronaria). El diagnóstico clínico del PCR consiste en determinar la
pérdida de conciencia, ausencia de pulso central y ausencia de respiración espontánea
efectiva. El diagnóstico eléctrico se realiza después del diagnóstico clínico y consiste
en verificar el ritmo cardiaco mediante monitor o desfibrilador con ECG para
verificar si el paro requiere desfibrilación inmediata o no.
- La cadena de supervivencia implica 6 pasos que guía el proceder frente a un paciente
con PCR (Reconocimiento inmediato del paro y activación del sistema de
emergencias, RCP de alta calidad por testigos presenciales, Desfibrilación temprana,
Soporte vital avanzado (SVA) y atención prehospitalaria, Cuidados posparo cardíaco
y Recuperación). Los criterios de inicio de RCP comprende el reconocimiento clínico
del paciente con PCR. Su continuidad se mantiene hasta lograr el retorno de la
circulación espontánea (ROSC), la entrega del paciente a un equipo avanzado o la
identificación de causas reversibles como las “H y T”. Finalmente, la RCP debe
suspenderse cuando se confirma un ROSC estable, existe una orden válida de no
reanimar, se evidencian signos de muerte irreversible o la escena es insegura para el
personal, garantizando siempre decisiones basadas en criterios clínicos, éticos y
legales.
- La RCP Básica es una intervención esencial ante un paro cardiorrespiratorio. Su
efectividad depende de la rapidez de inicio, la calidad de las maniobras y la
identificación de causas reversibles. Aplicar una RCP de alta calidad, usar el DEA
tempranamente y trabajar en equipo son factores que multiplican las posibilidades de
supervivencia y recuperación neurológica del paciente.
- El RCP Avanzado o Soporte Vital Cardiovascular Avanzado se realiza como
tratamiento definitivo de un PCR. Requiere personal capacitado, materiales
adecuados para manejo respiratorio y cardiaco. Se realiza tanto para el
restablecimiento y tratamiento del PCR. Este procedimiento implica calidad de la
RCP, Desfibrilación, Farmacoterapia, Manejo avanzado de la vía aérea y Tratamiento
de PCR.
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