Causas y consecuencias de la bulimia
La bulimia es un trastorno alimentario que tiene consecuencias muy graves, daño
psicológico y físico, las causas pueden ser sociales, culturales, genéticas, baja
autoestima, una excesiva preocupación por cómo se luce, por el peso, entre otras.
(
La bulimia es una de las enfermedades que cada vez más va afectando a la
población, y aunque se da con más frecuencia en adolescentes, mujeres, también
en hombres se puede dar. (
Este trastorno se caracteriza principalmente por episodios en donde hay una
ingesta de alimentos de forma excesiva, donde no hay control, seguido de un
remordimiento por esto, se recurre a los vómitos, y/o uso de laxantes. Esto para
poder bajar de peso.
Síntomas de la Bulimia
Actualmente, la bulimia se ha vuelto cada vez más común en adolescentes sobre
todo, por la creciente presión de tener un cuerpo ideal. En este trastorno se tienen
conductas anormales con la alimentación que se lleva, haciendo que ésta no sea
saludable.
El patrón que caracteriza a este trastorno es: periodo de comer en exceso o los
conocidos “atracones”, en esta forma no se tiene control de lo que se consume.
La frecuencia con la que se dan estos periodos puede variar, de algunas veces
por mes, a incluso por día, la persona ya no disfruta de los alimentos, no se
mastican.
El desorden al comer es tan grande, que no puede parar de hacerlo, sino es
porque la comida se ha terminado, o porque se comienzan a experimentar
malestares estomacales, generalmente, estos periodos se realizan en secreto.
La siguiente es una etapa de arrepentimiento, en dónde luego de haber comido
en exceso y sin control, viene un sentimiento de culpa, porque se cree que se ha
subido de peso, y por ello, se implementan formas para impedir que esto suceda.
Estas formas principalmente son: Vómitos inducidos, uso de laxantes, diuréticos,
purgas, uso de medicamentos que inhiben el apetito, ayunos prolongados, exceso
de ejercicio.
Causas de la bulimia
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Actualmente, se desconocen las causas específicas que originan esta
enfermedad.
Sin embargo, desde un punto de vista multifactorial, se comprende que hay ciertos
factores de riesgo, que ayudan a que este trastorno se desarrolle, sobre todo en
mujeres entre la etapa de la adolescencia y adultez.
Estos factores son:
Presión social donde constantemente se es bombardeado por la idea de
tener un cuerpo ideal, lucir una figura espectacular
Si hay problemas de autoestima, y no se trate el problema
Desordenes psicológicos
Eventos traumáticos relacionados con la dieta o de otro tipo
Actualmente se cree que pudiera darse el trastorno de la bulimia por
factores genéticos
En personalidades depresivas
Por problemas familiares, con patrones de exigencia, desintegración,
conflictos
Fobias desarrolladas por haber aumentado de peso
Eventos estresantes
Conflictos emocionales
Sentimientos de culpabilidad, vergüenza, ansiedad
Alteraciones en la producción de serotonina (neurotransmisor presente
en el sistema nervioso central, relacionado con el estado de ánimo,
regula el apetito mediante la saciedad, etc.)
Consecuencias de la Bulimia
Dependiendo de la gravedad de la bulimia, las consecuencias pueden variar.
Es importante comprender que al ser un trastorno y que generalmente no se trata
a tiempo, sí representa un problema serio de salud que de no ser tratado puede
llevar a la muerte.
Las complicaciones médicas que se suelen presentarse son:
Deshidratación.
Déficit nutricional.
Trastornos y anomalías estomacales.
Reflujo esofágico.
Hernia.
Pancreatitis.
Estreñimiento.
Hemorroides.
Caries dentales.
Ruptura del esófago por causa del vómito inducido y prolongado.
Problemas de inflamación e irritación de la garganta.
Exceso de cansancio.
Problemas cardiacos.
Presión sanguínea baja (Hipotensión).
Crisis convulsivas epilépticas.
Osteoporosis descalcificación.
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Alteraciones metabólicas debido a la falta de nutrientes.
Mareos, desmayos.
Anorexia
Es un trastorno alimentario que causa que las personas pierdan más peso de lo
que se considera saludable para su edad y estatura.
Las personas con este trastorno pueden tener un miedo intenso a aumentar de
peso, incluso cuando están con peso insuficiente. Es posible que hagan dietas o
ejercicio en forma excesiva o que utilicen otros métodos para bajar de peso.
Causas
No se conocen las causas exactas de la anorexia. Muchos factores probablemente
estén involucrados. Los genes y las hormonas pueden jugar un papel. Las
actitudes sociales que promueven tipos de cuerpos muy delgados también pueden
contribuir.
Los factores de riesgo para la anorexia incluyen:
Estar más preocupado o prestarle más atención al peso y la figura
Tener un trastorno de ansiedad en la niñez
Tener una imagen negativa de sí mismo
Tener problemas alimentarios durante la lactancia o la primera infancia
Tener ciertas ideas culturales o sociales respecto de la salud y la belleza
Tratar de ser perfeccionista o demasiado centrado en reglas
La anorexia a menudo comienza durante los años anteriores a la adolescencia o la
adolescencia, o a principios de la edad adulta y es más común en mujeres,
aunque también se puede ver en hombres.
Síntomas
Una persona con anorexia por lo general:
Tiene un miedo intenso de aumentar de peso o engordar, incluso cuando su peso
es insuficiente.
Se niega a mantener el peso en lo que se considera normal para su edad y
estatura (15% o más por debajo del peso normal).
Tiene una imagen corporal que está muy distorsionada, está muy concentrada en
el peso corporal o la figura y se niega a admitir el peligro de la pérdida de peso.
Las personas con anorexia pueden limitar mucho la cantidad de alimento que
comen, o comen y luego se provocan el vómito. Otros comportamientos incluyen:
Cortar el alimento en pedazos pequeños o cambiarlos de lugar en el plato en lugar
de comérselos.
Hacer ejercicio a toda hora, incluso cuando hay mal tiempo, están lastimadas o
están muy ocupadas.
Ir al baño inmediatamente después de las comidas.
Negarse a comer con otras personas.
Usar pastillas que las hagan orinar (diuréticos), tener deposiciones (enemas y
laxantes) o que disminuyan su apetito (pastillas para adelgazar).
Otros síntomas de anorexia pueden incluir:
Piel amarillenta o manchada que está reseca y cubierta con un fino vello
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Pensamiento confuso o lento, junto con mala memoria o capacidad de
discernimiento
Depresión
Boca seca
Sensibilidad extrema al frío (usar varias capas de ropa para permanecer caliente)
Adelgazamiento de los huesos (osteoporosis)
Atrofia muscular y pérdida de grasa corporal
Tratamiento
El mayor desafío en el tratamiento de la anorexia nerviosa es ayudarle a la
persona a reconocer que tiene una enfermedad. La mayoría de las personas que
sufre este tipo de anorexia niega tener un trastorno alimentario y, con frecuencia,
buscan tratamiento sólo cuando su afección es grave.
Los objetivos del tratamiento son primero restaurar el peso corporal normal y los
hábitos alimentarios. Un aumento de peso de 1 a 3 libras (lb) o .5 a 1.5 kilogramos
(kg) por semana se considera una meta segura.
Se han diseñado diferentes programas para tratar la anorexia. Estos pueden
incluir cualquiera de las siguientes medidas:
Aumento de la actividad social.
Disminución de la cantidad de actividad física.
Uso de horarios para comer.
Para comenzar, se puede recomendar una estadía corta en el hospital. Esto es
seguido por un programa de tratamiento diario.
Se puede necesitar una hospitalización más prolongada si:
La persona ha perdido mucho peso (estar por debajo del 70% de su peso corporal
ideal para su edad y estatura). Para la desnutrición grave y potencialmente mortal,
la persona puede requerir alimentación intravenosa o una sonda de alimentación.
La pérdida de peso continúa incluso con el tratamiento.
Se presentan complicaciones de salud, como problemas cardíacos, confusión o
niveles bajos de potasio.
La persona tiene una depresión grave o piensa cometer suicidio.
Los profesionales de la salud que por lo general participan en estos programas
incluyen:
Enfermeras profesionales
Médicos
Asistentes médicos profesionales
Nutricionistas o dietistas
Profesionales en salud mental
El tratamiento a menudo es muy arduo. Las personas afectadas y sus familias
necesitan trabajar intensamente. Se pueden tratar muchas terapias hasta que el
trastorno esté bajo control.
Las personas con anorexia pueden marginarse de los programas si tienen
esperanzas poco realistas de "curarse" con la terapia sola.
Se utilizan diferentes tipos de psicoterapia para tratar a las personas con anorexia:
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La terapia individual cognitiva conductista (un tipo de psicoterapia), la terapia de
grupo y la terapia de familia han sido todas efectivas.
El objetivo de la terapia es cambiar los pensamientos o comportamientos de una
persona con el fin de estimularlo a comer de un modo más sano. Esta clase de
terapia es más útil para tratar a las personas más jóvenes que no hayan tenido
anorexia durante mucho tiempo.
Si la persona es joven, la terapia puede incluir a la familia entera. La familia es
vista como parte de la solución, en lugar de ser la causa del trastorno alimentario.
Los grupos de apoyo también pueden ser una parte del tratamiento. En estos
grupos, los pacientes y las familias se reúnen y comparten lo que les ha pasado.
Las medicinas, como antidepresivos, antipsicóticos y estabilizadores del estado de
ánimo, pueden ayudar a algunas personas cuando se administran como parte de
un programa de tratamiento completo. Estas medicinas pueden ayudar a tratar la
depresión o la ansiedad. Aunque estos fármacos pueden ayudar, no se ha
demostrado que algún medicamento disminuya el deseo de bajar de peso.
Obesidad
Qué es
La obesidad es una enfermedad crónica tratable que aparece cuando existe
un exceso de tejido adiposo (grasa) en el cuerpo.
Los expertos advierten de que sus efectos más negativos se producen
porque actúa como un agente que acentúa y agrava a corto plazo y de forma
muy evidente patologías graves como la diabetes, la hipertensión, las
complicaciones cardiovasculares (especialmente la cardiopatía isquémica), e
incluso algunos tipos de cáncer, como los gastrointestinales.
"La obesidad es una enfermedad crónica porque una vez que los
mecanismos se estropean cuando uno acumula grasa en exceso, realmente
no se curan, siempre hay que estar vigilando”, señaló Susana Monereo,
secretaria de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad
(SEEDO) durante su participación en #MásQuePacientes Obesidad. “Es decir,
que una persona que por la razón que sea se ha puesto obesa, ha perdido el
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control de los millones de mecanismos que le van a regular por dentro el cuerpo.
Cuando eso se pierde, no se va arreglar, siempre hay que estar detrás vigilando
para que ese peso no vuelva. Por tanto, la obesidad es una enfermedad crónica”.
En la actualidad alrededor del 22 por ciento de la población adulta y
aproximadamente el 17 por ciento de los niños españoles tienen obesidad.
Los profesionales de la salud suelen utilizar el Índice de Masa Corporal
(IMC) para determinar si es sobrepeso (entre 25 o 30) u obesidad (a partir de 30),
sin embargo, hoy en día hay cierta controversia sobre si este índice es adecuado y
muchos de ellos consideran que está obsoleto.
Causas
Las causas de la obesidad son múltiples. Además de una mala alimentación o la
falta de ejercicio físico, también existen factores genéticos y orgánicos que
inducen su aparición.
También pueden influir los factores socioeconómicos. En algunos países
desarrollados, la frecuencia de la obesidad es más del doble entre las mujeres de
nivel socioeconómico bajo que entre las de nivel más alto.
Otros aspectos que hay que tener en cuenta son la existencia de enfermedades
que pueden favorecer que la obesidad se manifieste. Además, algunos
tratamientos farmacológicos, la falta de sueño o dejar de fumar también son
factores de riesgo de la obesidad.
Por último, el estrés o etapas como la menopausia o después de dar a luz
pueden coincidir con un aumento de peso que si no se trata, puede acabar
provocando obesidad.
Síntomas
La acumulación del exceso de grasa debajo del diafragma y en la pared
torácica puede ejercer presión en los pulmones, provocando dificultad para
respirar y ahogo, incluso con un esfuerzo mínimo.
La dificultad en la respiración puede interferir gravemente en el sueño, provocando
la parada momentánea de la respiración (apnea del sueño), lo que causa
somnolencia durante el día y otras complicaciones.
La obesidad puede causar varios problemas ortopédicos, incluyendo dolor en la
zona inferior de la espalda (lumbalgia) y agravamiento de la artrosis,
especialmente en las caderas, rodillas y tobillos.
Los trastornos cutáneos son también frecuentes. Dado que las personas obesas
tienen una superficie corporal escasa con relación a su peso, no pueden eliminar
el calor del cuerpo de forma eficiente, por lo que sudan más que las personas
delgadas.
Del mismo modo, es frecuente la tumefacción de los pies y los tobillos, causada
por la acumulación a este nivel de pequeñas a moderadas cantidades de líquido
(edemas).
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La obe
sidad es una enfermedad crónica tratable que aparece cuando existe un exceso
de tejido adiposo (grasa) en el cuerpo.
Prevención
La obesidad es una enfermedad crónica que tiene un gran impacto en la calidad
de vida del paciente y es un factor de riesgo de múltiples enfermedades.
Según los expertos, la prevención desde la infancia es imprescindible para reducir
las cifras de esta pandemia.
La prevención de la obesidad debe incluir un cambio de hábitos en alimentación y
en actividad física:
Alimentación
Comer bien es uno de los pilares principales para evitar la obesidad. Entre los
errores que se cometen con más frecuencia está seguir una dieta, tal y como
señala Susana Monereo: “hay que evitar estar eternamente a dieta porque el
efecto yoyo al final siempre acaba en obesidad. La mejor manera de acabar gordo
es ponerse a dieta a destiempo, mal aconsejado y sin tener claro qué quieres
cambiar en tu vida”, advirtió la especialista.
¿Cómo debe ser nuestra alimentación? El punto de partida hacia el éxito es
cambiar los hábitos de alimentación y adquirir una rutina alimentaria saludable en
la que seamos partícipes. Es decir, el paciente tiene que ser activo, conocer bien
los grupos de alimentos y hacer una ingesta calórica adecuada a la cantidad de
ejercicio que realiza a lo largo del día. Seguir este patrón de alimentación es la
única posibilidad de prevenir la obesidad y en caso de adelgazar, mantener la
pérdida de peso en el tiempo.
Ejercicio físico
La prescripción de actividad física debe ser la adecuada y bien ajustada a cada
sujeto, ya que si no está guiada podemos caer en el error de no llegar a los
umbrales de ejercicio necesarios.
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Para evitar la obesidad el ejercicio físico debe combinar los ejercicios de fuerza
con el trabajo cardiovascular, ya que al mejorar la fuerza también lo hará la
capacidad de moverse, aumentará la motivación y la adherencia a ese programa
tanto de ejercicio como de nutrición.
Tratamientos
El abordaje de la obesidad debe hacerse de forma multidisciplinar incluyendo una
buena alimentación, la práctica de ejercicio físico, el apoyo psicológico y
el tratamiento farmacológico.
Alimentación
El primer paso es cambiar los hábitos de alimentación. Las personas con obesidad
tienen que comer de forma más saludable, reducir la ingesta calórica y
adecuarla al gasto que hacen. Los expertos recomiendan ponerse en manos de
un especialista para que les ayude a aprender de nuevo a comer, ser capaces de
distinguir los distintos tipos de alimentos y en qué medida son necesarios en cada
una de las comidas del día.
Ejercicio físico
El sedentarismo está asociado con la obesidad. Junto con los cambios en el plan
de alimentación los obesos tienen que ponerse en movimiento y buscar a un
profesional que les ayude a diseñar un plan de ejercicios que se adapte a sus
necesidades y características. El plan guiado que deben seguir debe combinar
ejercicios de fuerza con ejercicios de trabajo cardiovascular.
Apoyo psicológico
Acudir a un psicólogo puede ayudar a conseguir el objetivo de superar esta
enfermedad crónica. Por un lado, les ayudará a lidiar con la ansiedad que va
ligada en la mayoría de los casos a la obesidad; por otro, el tratamiento
psicológico es crucial para ayudarle a afrontar la enfermedad y conseguir los
objetivos de pérdida de peso.
Tratamiento farmacológico
El tratamiento farmacológico irá en dos líneas. Para empezar, el paciente tendrá
que tratar las comorbilidades asociadas a la obesidad. “Si al paciente le duelen
las rodillas, habrá que quitarle el dolor; si tiene un cáncer, habrá que tratarlo; y si
tiene un reflujo gastroesofágico, una de las consecuencias más frecuentes de la
obesidad, habrá que mejorarlo”, apostilló Monereo.
Una vez tratados estos otros problemas, los especialistas pautarán el tratamiento
adecuado para la obesidad en sí misma, ya que en muchos casos los cambios
de estilo de vida no son suficientes. “En aquellos pacientes donde el exceso de
peso es enorme tenemos que recurrir a veces a la cirugía”, añadió.
Estereotipos que promueven los medios de comunicación y su influencia en
la salud integral
Para iniciar esta sesión, es importante recordar que un estereotipo es una imagen
aceptada comúnmente por los demás, pero, al tratar de parecernos a éste, podemos
perjudicar nuestra forma de pensar y actuar.
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Los medios de comunicación nos marcan ciertos parámetros o modas a seguir. Se
ha demostrado que algunos de los mensajes televisivos tienen como objetivo atraer
nuestra atención y lograr que consumamos los productos que promueven. Pero no todo lo
que se nos muestra es real o bueno; debemos evitar comportamientos o actitudes que
van en contra de nuestros valores, integridad y salud. Ser como los demás puede ser
muy simple, pues sólo copiamos e imitamos. Por el contrario, en ocasiones lo realmente
valioso y original es crear tu propio estilo, es decir, ser creativos para ser únicos; usar
nuestra inteligencia para destacar y ser capaces de actuar por nosotros mismos.
Con frecuencia los medios de comunicación exaltan valores y estereotipos ajenos a
nuestra realidad.
En la actualidad, los medios de comunicación promueven principalmente:
Sexualidad y erotismo. Con el fin de dar un contexto de modernidad y naturalidad, se
presentan de una forma muy obvia, situaciones de sexo que, en lugar de ayudaren la
formación de la sexualidad en los adolescentes, alteran su desarrollo afectivo originando
una visión deformada de la sexualidad.
Violencia. Se promueve la violencia física mediante acciones y peleas de los
protagonistas de series o programas de televisión, así como en el cine; mientras que se
da a conocer una violencia pasiva mediante el lenguaje con el que se expresan los
actores del momento, produciendo un cambio en la conducta de los adolescentes,
quienes al expresarse, imitan las palabras y las conductas que han escuchado y visto.
Consumismo y materialismo. Se promueve la búsqueda del placer mediante los objetos;
provoca que la persona se vuelva dependiente de los artículos de moda, sólo por
tenerlos, pensando que esto la hace mejor persona. Todo gira alrededor de estar bien y
pasarlo bien. Vivimos en una sociedad que le brinda culto al cuerpo gracias al constante
bombardeo de los comerciales en los medios de comunicación.
Manipulación. Es una forma de influencia indirecta en donde los estereotipos se
presentan de una manera engañosa para lograr las conductas que ellos quieren en ti,
inculcando así comportamientos de los que muchas veces no eres consciente y hasta te
puedes arrepentir. Es importante que para evitar la manipulación, formes un criterio para
buscar siempre la verdad, y seas crítico frente a las situaciones que se te presentan.
Aprende a diferenciar la fantasía de la realidad y, sobre todo, sé tú mismo y vive tus
valores.
¿Qué podemos hacer frente a esta situación? Mientras exista una mayor educación y nivel
cultural, menor será la influencia de los estereotipos que se nos presentan en la
actualidad, pues podrás distinguir que lo más importante es el ser y no el hacer o el tener.
Para terminar con la violencia, es importante reforzar los hábitos de comportamiento
pacífico, formar la voluntad y canalizar la energía hacia el deporte.
1. ¿Qué es el alcoholismo?
Se denomina alcoholismo a la adicción al alcohol. Es un padecimiento crónico,
progresivo y mortal, que se caracteriza por un consumo desmedido, constante y
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dañino de dicha sustancia, en cantidades y formas superiores a las aceptadas
socialmente o a las consideradas alimenticias.
Es una enfermedad que no sólo afecta al individuo, sino a su entorno, pues entre
los efectos del alcohol se registra a menudo la pérdida de inhibiciones y conducta
errática.
No existe una cantidad fija de alcohol consumido que determine si se padece o no
de alcoholismo, ya que las personas afectadas pueden seguir patrones de
consumo muy diferente. Sin embargo, en todos los casos se presenta un
consumo continuado y creciente de la sustancia, a medida que el cuerpo
desarrolla tolerancia, tal y como con otras drogas.
Accidentes y conductas riesgosas derivadas del alcoholismo constituyen algunas
de las principales causas de muerte en el mundo entero, tales como choques,
atropellamientos o suicidios. La población adolescente es particularmente
vulnerable a este fenómeno, dado el uso común del alcohol como desinhibidor
socialmente aceptado y a las inestabilidades propias de este período de
crecimiento.
Se estima que unas 3,3 millones de personas al año fallezcan en el mundo debido
al consumo dañino de alcohol, un 5,9% de todas las muertes anuales. Existen
numerosas organizaciones sociales y sanitarias avocadas a combatir este flagelo
a lo largo del mundo, tales como Alcohólicos Anónimos. De hecho, en la mayoría
de las naciones de religión musulmana, el consumo de alcohol está simplemente
vetado.
2. Tipos de alcoholismo
Existen dos formas de alcoholismo, según su población vulnerable:
Alcoholismo Tipo I. Usualmente afecta a personas adultas, que presentan
etapas de alto consumo seguidas de períodos de sobriedad, los cuales a
medida que la enfermedad avanza se hacen más y más breves. Suele estar
acompañado de enfermedades hepáticas y de trastornos sociales.
Alcoholismo Tipo II. Es más usual en la adolescencia, y suele estar
asociado a conductas violentas y asociales. A diferencia del tipo I, no se
caracteriza por un incremento gradual en el consumo, sino que opera más
como un consumo masivo y frontal.
3. Síntomas del alcoholismo
A la larga se presenta mareos, sudoración, problemas de coordinación, náuseas y
vómitos.
Los síntomas usuales del alcoholismo pueden variar según el individuo, pero
tienen por lo general que ver con:
Síndrome de abstinencia. Cuando se le priva del acceso al alcohol, el
individuo responde sintiéndose físicamente mal o psicológicamente
perturbado. Esto se remedia de inmediato al beber un trago.
Síntomas físicos. A la larga, se presenta mareos, sudoración, problemas
de coordinación, náuseas y vómitos.
Cambios de personalidad. Al consumir, el paciente puede tomar
decisiones impulsivas, variar drásticamente su personalidad, presentar
euforia, rabia o descontentos sin motivo aparente.
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Delirio. El individuo puede presentar crisis de miedo, depresión, paranoia o
comportamiento errático, así como comportamientos autodestructivos,
inestabilidad y pensamientos erráticos.
Problemas hepáticos. Un síntoma que llega muy tarde suelen ser las
complicaciones del hígado, como el hígado graso o la cirrosis hepática,
potencialmente letales.
4. Causas del alcoholismo
Las causas del alcoholismo son variadas, dado que se ha determinado cierto
factor hereditario en la propensión al mismo, así como en la capacidad de
digestión y asimilación de los alcoholes. Se considera un trastorno hereditario,
aunque por lo general está desencadenado por el consumo masivo y constante de
la sustancia, lo cual es claramente una decisión de conducta.
Aun así, el 80% de los casos de alcoholismo encubren otras dolencias
emocionales y psicológicas (e incluso psiquiátricas) de base, cuando no
situaciones de alto estrés o depresión crónica, ya que el paciente consume para
evadir la realidad.
5. Consecuencias del alcoholismo
Las consecuencias del alcoholismo son graves y pueden conducir a la muerte.
Además, el consumo durante el embarazo puede tener incidencias graves en
el desarrollo del feto, ocasionándole retardo mental, malformaciones, bajo peso
al nacer, epilepsia y otras deficiencias en su formación.
Por otro lado, los estados de conciencia alterada que ocasiona el alcoholismo
pueden conducir a los individuos a correr riesgos innecesarios y a causar daño
a sí mismos o a otras personas. Esto es particularmente importante en lo que
respecta al manejo de automóviles o maquinaria pesada. También puede
desencadenar conductas suicidas, o empujar a los individuos a tomar decisiones
irresponsables, todo lo cual tiene un costo social, económico, emocional y
psicológico elevado.
qué es la Violencia:
Violencia es la cualidad de violento. Se trata de la acción de utilizar la fuerza y la
intimidación para alcanzar un propósito. También es la acción y el resultado de
violentarse.
En Derecho también significa 'coacción'. Esta palabra procede del latín violentĭa.
La violencia está relacionada con la agresividad, que es un componente biológico
presente especialmente en los animales superiores y que se utiliza por motivos de
supervivencia para conseguir alimento, defender un territorio y conseguir
reproducirse.
El ser humano en ocasiones utiliza ese impulso de agresividad con consciencia e
intención de provocar daño, es entonces cuando se define como violencia y puede
considerarse una agresividad patológica.
Tipos de violencia
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La violencia puede ser por acción o por omisión. No sólo ocurre cuando se realiza
una acción sino cuando se deja de realizar algo. Por ejemplo, cuando se
discrimina a una persona de forma consciente se puede considerar que existe una
violencia. En función del entorno en la que se produce y las personas implicadas
puede ser doméstica, escolar o laboral.
Dependiendo de la naturaleza de la violencia puede ser física, psicológica y
sexual. También se puede distinguir, atendiendo a las causas y motivos que
impulsan a la violencia, entre violencia racial, de género y religiosa, por ejemplo.
Violencia escolar o violencia en la escuela La violencia escolar es una agresión
física o verbal que se produce entre los miembros de la comunidad educativa en
las instalaciones escolares o similares. Un término similar es el acoso escolar,
también llamado bullying. Es un tipo de violencia de especial gravedad, ya que se
produce en un contexto educativo, a menudo entre menores y cuyas
consecuencias pueden ser fatales.
Violencia familiar
La violencia familiar, en ocasiones llamada también violencia doméstica es aquella
que se produce en el entorno familiar entre miembros de una misma familia. La
violencia puede ser física, psicológica y sexual. Este tipo de violencia, al igual que
la llamada violencia de género y durante
Violencia de género
La violencia de género supone un tipo de agresión por motivos de género. Se
utiliza habitualmente en situaciones en que un hombre agrede a una mujer,
sintiéndose superior al sexo femenino. En muchos países existen organizaciones
e instituciones que apoyan a las víctimas de violencia de género.
Violencia en el noviazgo
La violencia durante el noviazgo de una pareja es un tipo de violencia de género y
puede manifestarse de diversas formas aunque suele producirse como medio de
control y sometimiento a la otra persona.
Descripción general
Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y las infecciones de transmisión
sexual (ITS) en general se contraen por contacto sexual. Los organismos que
causan las enfermedades de transmisión sexual pueden pasar de una persona a
otra por la sangre, el semen, el fluido vaginal u otros fluidos corporales.
A veces, estas infecciones se transmiten por vías que no son sexuales; por
ejemplo, de madre a hijo durante el embarazo o el parto, por transfusiones de
sangre o agujas compartidas.
Es posible contraer enfermedades de transmisión sexual de personas que parecen
muy sanas y que, incluso, pueden no saber que tienen la infección.
Síntomas
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) pueden presentar una diversidad de
signos y síntomas, o no manifestar síntomas. Por ese motivo pueden pasar
desapercibidas hasta que ocurre una complicación o se le diagnostica la infección
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a la pareja. Entre los signos y síntomas que podrían indicar la presencia de una
ITS se encuentran:
Llagas o protuberancias en los genitales o en la zona bucal o rectal
Dolor o ardor al orinar
Secreción del pene
Flujo vaginal con mal olor u olor inusual
Sangrado vaginal fuera de lo normal
Dolor durante las relaciones sexuales
Ganglios linfáticos inflamados y doloridos, particularmente en la ingle, pero
otras veces más generalizado
Dolor en la parte baja del abdomen
Fiebre
Erupción cutánea en el tronco, manos o pies
Los signos y síntomas pueden aparecer a los pocos días después de haber estado
expuesto, o pueden pasar años hasta que se presenten los problemas; depende
de cada organismo.
Cuándo consultar al médico
Consulte con el médico inmediatamente en los siguientes casos:
Si eres sexualmente activo y puedes haber estado expuesto a una infección
de transmisión sexual
Si tienes signos y síntomas de una infección de transmisión sexual
Pide una consulta con un médico:
Cuando consideres que ya eres sexualmente activo o a los 21 años; lo que
ocurra primero
Antes de comenzar a tener relaciones sexuales con una nueva pareja
Causas
Las infecciones de transmisión sexual pueden provocarse por:
Bacterias (gonorrea, sífilis, clamidiosis)
Parásitos (tricomoniasis)
Virus (papiloma humano, herpes genital, VIH)
La actividad sexual cumple una función en la propagación de muchos otros
agentes infecciosos, si bien es posible infectarse sin contacto sexual. Algunos
ejemplos son los virus de hepatitis A, B y C, y las bacterias shigela y giardia
intestinalis.
Prevención
Existen varias formas de evitar o reducir el riesgo de contraer infecciones de
transmisión sexual.
Abstente. La forma más eficaz de evitar las infecciones de transmisión
sexual es abstenerse de las relaciones sexuales.
Permanece con una pareja que no esté infectada. Otra forma confiable de
evitar las infecciones de transmisión sexual es tener una relación
mutuamente monógama a largo plazo con una pareja que no esté infectada.
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Espera y verifícalo. Evita las relaciones sexuales vaginales y anales con
parejas nuevas hasta que ambos se hayan realizado exámenes para detectar
infecciones de transmisión sexual. El sexo oral es menos riesgoso, pero usa
un preservativo de látex o un protector bucal —un trozo cuadrado y delgado
de látex o silicona— para evitar el contacto directo entre las membranas
mucosas orales y genitales. Ten en cuenta que no existe ningún buen
examen para detección de herpes genital para cualquier tipo de sexo, y el
examen para detección del virus del papiloma humano (VPH) no está
disponible para hombres.
Vacúnate. Vacunarte con anticipación, antes de la exposición sexual,
también es eficaz para prevenir ciertos tipos de infecciones de transmisión
sexual. Hay vacunas disponibles para prevenir el virus del papiloma humano
(VPH), la hepatitis A y la hepatitis B.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)
recomiendan la vacuna contra el VPH en niñas y niños de 11 y 12 años. Si no
están totalmente vacunados a los 11 y 12 años, los Centros para el Control y
la Prevención de Enfermedades recomiendan que las niñas y mujeres de
hasta 26 años y los niños y hombres de hasta 26 años reciban la vacuna.
En general, la vacuna contra la hepatitis B se administra a recién nacidos, y
la vacuna contra la hepatitis A se recomienda para los niños de 1 año. Las
dos vacunas se recomiendan para personas que no estén inmunizadas
contra estas enfermedades y para aquellos que corran un mayor riesgo de
infección, como los hombres que tienen sexo con hombres y aquellos que
consumen drogas intravenosas.
Usa preservativos y protectores bucales siempre y correctamente. Usa
un preservativo de látex o protector bucal nuevo cada vez que tengas
relaciones sexuales, ya sean orales, vaginales o anales. Nunca uses un
lubricante a base de aceite, como vaselina, con un preservativo de látex o un
protector bucal.
No se recomiendan los preservativos hechos con membranas naturales, ya
que no son tan eficaces para prevenir las infecciones de transmisión sexual.
Ten en cuenta que, si bien los preservativos reducen el riesgo de exposición
a la mayoría de las infecciones de transmisión sexual, proporcionan un
menor grado de protección para las infecciones de transmisión sexual
relacionadas con las úlceras genitales expuestas, como el virus del papiloma
humano (VPH) o herpes. Además, los métodos anticonceptivos que no son
de barrera, como los anticonceptivos orales o los dispositivos intrauterinos,
no protegen contra las infecciones de transmisión sexual.
No bebas alcohol en exceso ni consumas drogas. Si estás bajo la
influencia de alcohol o drogas, es más probable que corras riesgos sexuales.
Comunícate. Después de un contacto sexual importante, habla con tu pareja
sobre cómo tener relaciones sexuales más seguras. Lleguen a un acuerdo
claro sobre las actividades que permitirán y las que no.
Considera la circuncisión masculina. Existen pruebas de que la
circuncisión masculina puede ayudar a los hombres a reducir el riesgo de
contagiarse VIH de una mujer infectada (transmisión heterosexual) en hasta
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un 60 por ciento. Además, la circuncisión masculina puede prevenir la
transmisión del VPH genital y el herpes genital.
Considera el medicamento Truvada. En julio de 2012, la Administración de
Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration) aprobó el uso del
medicamento combinado emtricitabina-tenofovir (Truvada) para reducir el
riesgo de transmisión sexual de la infección por VIH en las personas con alto
riesgo. También se utiliza Truvada como tratamiento para el VIH junto con
otros medicamentos.
Cuando se lo utiliza para ayudar a prevenir la infección por VIH, Truvada es
adecuado únicamente si el médico está seguro de que no tienes una
infección por VIH.
El médico también debería realizar exámenes para detectar infección por
hepatitis B. Si no tienes hepatitis B, el médico podrá recomendarte la vacuna
contra la hepatitis B, si aún no la recibiste. Si tienes hepatitis B, el médico
debería revisar el funcionamiento de tus riñones antes de recetar Truvada.
Debes tomar Truvada a diario, según la indicación médica, y deberás
realizarte análisis de seguimiento para VIH y la función renal cada algunos
meses. Debes utilizar Truvada únicamente junto con otras estrategias de
prevención, como el uso del preservativo cada vez que tienes relaciones
sexuales.
Tratamiento
Las infecciones de transmisión sexual causadas por bacterias son generalmente
más fáciles de tratar. Las infecciones virales se pueden controlar, pero no siempre
se pueden curar. Si estás embarazada y tienes una enfermedad de transmisión
sexual, el tratamiento inmediato puede prevenir o reducir el riesgo de una
infección para tu bebé.
El tratamiento generalmente consiste en una de las siguientes opciones, según la
infección:
Antibióticos. Los antibióticos, que generalmente se usan en una sola dosis,
pueden curar muchas de las infecciones producidas por parásitos o bacterias
transmitidas sexualmente, incluidas la gonorrea, la sífilis, la clamidia o la
tricomoniasis. Generalmente, recibirás un tratamiento para la gonorrea y la
clamidia al mismo tiempo porque las dos infecciones frecuentemente ocurren
juntas.
Una vez que comienzas con el tratamiento de antibióticos, es muy importante
que lo continúes. Si piensas que no podrás tomar el medicamento como se te
haya indicado, habla con tu médico. Pueden darte un tratamiento más corto y
simple.
Además, es importante abstenerse de las relaciones sexuales hasta haber
terminado el tratamiento y que se hayan curado todas las llagas.
Antivirales. Tendrás pocas recurrencias de herpes si sigues a diario la
terapia inhibidora con un antiviral recetado. Los antivirales disminuyen el
riesgo de infección, aunque aún hay posibilidades de que le transmitas
herpes a tu pareja.
Los antivirales pueden mantener bajo control la infección de VIH durante
varios años. Pero el virus persiste y todavía se puede contagiar, aunque el
riesgo sea menor.
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Cuanto antes comiences el tratamiento, más efectivo será. Una vez que
comiences el tratamiento, si tomas los medicamentos exactamente como se
te ha indicado, es posible reducir el conteo del virus hasta niveles casi
indetectables.
Si has tenido una enfermedad de transmisión sexual, consulta con tu médico
cuándo deberías volver a hacerte el análisis. Hacer esto garantiza que el
tratamiento ha sido eficaz y que no te has infectado nuevamente.
Adicciones
Tipos de adicción conductuales
En este caso nos referimos a cuando una persona es adicta a algún tipo de
comportamiento que le genere esa sensación de bienestar. A pesar de no hacer
uso de ninguna sustancia, estos individuos pueden presentar síndrome de
abstinencia muy similar a los que consumen drogas.
En este caso podríamos nombrar los más comunes, como lo es la ludopatía
(adicción al juego), adicción a la comida, trabajo, ejercicios, videojuegos y
comprar. Sin embargo, existen tantas adicciones de este tipo que sería difícil
nombrarlas a todos en el artículo.
Adicción a los videojuegos
La adicción a los videojuegos es reciente, puesto que el avance tecnológico ha
provocado que millones de niños tengan acceso a dispositivos donde jugar. Estos
pasan gran parte de su infancia jugando y muchas veces dejando de lado las
tareas de la escuela, por ejemplo. De igual forma que los adultos que consumen
sustancias, estos son juegan gran parte del día y se olvidan de sus problemas.
También se han visto casos de jóvenes mayores de edad y adultos con esta
adicción; los cuales suelen ser casos bastante graves, en los que se encuentran
aislados y sólo pasan el día jugando videojuegos. Las personas afectadas incluso
pueden olvidarse de comer o de su higiene.
Adicción al trabajo
Aunque la mayoría de mortales suelen desear no ir un lunes al trabajo, existen
personas que incluso trabajaron durante todo el fin de semana. Los adictos al
trabajo no tienen un momento para descansar o pasar tiempo de calidad con sus
seres queridos, puesto que están todo el día trabajando o haciendo actividades
que involucren el trabajo.
Adicción a las nuevas tecnologías
Este es uno de los tipos de adicción que ha tenido un gran crecimiento en los
últimos años, debido obviamente a los avances tecnológicos. Entre las adicciones
a las nuevas tecnologías podemos encontrar las redes sociales, teléfonos móviles
e internet en general.
Adicción a las redes sociales: personas que están todo el día dentro de una
o varias redes sociales. Pueden estar escribiéndose con otras personas,
viendo publicaciones variadas, comentando, subiendo fotos, entre otros.
Adicción al móvil: cuando un individuo no puede estar más de una hora sin
utilizar su teléfono móvil y presenta síntomas notorios de abstinencia
(ansiedad, estrés, entre otros), entonces se puede considerar adicto al
mismo. Un dato interesante es que hoy en día la mayoría de adictos al
trabajo, también presentan esta adicción.
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Adicción al internet: de igual manera que las ya mencionadas, es cuando
una persona está en internet todo el día. Por lo tanto, los adictos a las redes
sociales y móviles, también suelen serlo del internet. Que es la mayoría de
personas que cuentan con tecnología en la actualidad.
Adicción al deporte
El hacer deporte cada día es algo de lo más saludable. Todos debemos practicar
alguna actividad que ponga en funcionamiento nuestro cuerpo y que al mismo
tiempo, libere las tensiones de nuestra cabeza. Pero lo cierto es que todo llevado
al extremo, puede llegar a causar graves problema.
De ahí que tengamos que hablar de la adicción al deporte. Quizás no sea de las
más frecuentes, pero también existe. Se trata de una obsesión por hacer cada vez
más, aunque el cuerpo esté agotado para ello. Supone un gran esfuerzo tanto
físico como mental. Lo que nos puede dejar ciertas lesiones a modo físico. Es
cierto que al hacer ejercicio desprendemos sustancias químicas, que nos dan
sensación de bienestar. De ahí que la persona adicta al deporte necesite más de
dicha sensación. Los síntomas son claros y es que hará deporte aún estando
lesionado, a escondidas o incrementará las horas de ejercicio. Del mismo modo,
hasta se sentirá culpable si no puede entrenar y olvidará su círculo social porque
el deporte es quien llena su tiempo.
Adicciones variadas
Como ya habíamos dicho al inicio, existen adicciones variadas entre las que se
encontraban las de pensamiento, emociones y personas. Debido a su fácil
comprensión, los hemos agrupado en este apartado:
Adicción a pensamientos: cuando un individuo es adicto a pensamientos
obsesivos o rígidos, preocuparse, fantasear o perfeccionar.
Adicción a las emociones: las personas que son adictas a sentir rabia,
culpa, miedo, celos, odio o envidia.
Adicción a personas: normalmente se conoce como codependencia, es
decir, cuando somos dependientes de otra persona para poder sentirnos a
gusto.
Tipos de adicciones en adolescentes
En la etapa de la adolescencia, las adicciones se vuelven algo casi frecuente.
Podemos decir que hoy en día representan un grave problema. Todo ello puede
tener su base en ciertos trastornos en esta etapa de la vida. Las principales
causas de las adicciones en la adolescencia pueden venir de:
Las presiones o influencias sociales
El ser más vulnerables.
La personalidad y los problemas psíquicos
Los problemas familiares.
La curiosidad.
Mientras que los tipos de adicciones que se dan, de manera más frecuente en la
adolescencia son los siguientes:
Las drogas.
La adicción a los vídeo-juegos, así como a las redes sociales o incluso a
la televisión.
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El comer mucho o poco se puede convertir en otra de las adicciones. En
ocasiones es complicado encontrar el punto de equilibrio en esta etapa.
Colecciones obsesivas: Esto es que empiezan como un mero juego pero
poco a poco se va convirtiendo en más que un hobby, llegando a
convertirse en toda una obsesión.
El mayor problema de estas personas es social, puesto que se la pasan usando
las redes sociales, el internet o el móvil todo el día; logrando de esa manera
aislarse de la realidad (sólo están en la virtual) en sus casas o en lugares públicos
en los que no se puede hablar normalmente con ellos porque están entretenidos
en el móvil, por ejemplo.
Causas y consecuencias de una adicción
Lo cierto es que hay que decir que no existe una causa concreta para que una
persona caiga en una adicción. Lo que siempre se ha mantenido, es que se
trata de una unión o combinación de diversos factores. Todos ellos harán que el
individuo termine siendo la víctima de una de las muchas adicciones que existen.
Causas de las adicciones:
Situaciones familiares: Los problemas dentro de la familia, es una de las
causas para caer en alguna adicción. Porque la persona intenta evadirse de
lo que tiene en casa. Puede ser tanto falta de recursos como problemas
entre los padres, maltrato, etc.
Problemas emocionales: Aquí pueden entrar distintos problemas
emocionales como son la ira o la venganza así como la falta de
autoestima, depresión, etc. También quieren o intentan salir de todos estos
problemas por la peor vía que puede haber y que los lleva a caer en un
pozo.
Factores genéticos: Algunos estudios apuntan a que el vínculo
genético es muy importante. Si alguien de la familia ha tenido problemas
de adicciones en el pasado, puede ser que haya más posibilidades de que
sus descendientes también tengan algún tipo de problema similar.
Consecuencias de la adicciones:
Falta de motivación: Es una de las peores consecuencias para la persona.
Porque debido a que no hay interés por la vida en general, le puede llevar a
un deterioro de la mente. Algo que puede desembocar en pensamientos de
tipo suicidas.
Autoestima muy baja: En cierta manera va muy relacionado con el punto
anterior. La gente se cierra en sus propios miedos y esto genera tener un
concepto bastante deteriorado de sí mismos.
Alteración del sueño: A algunas personas les desencadena un gran
insomnio y a otras todo lo contrario.
Pérdidas de memoria: Lo cierto es que siempre dependerá del tipo de
adicción que se tenga, pero la pérdida de memoria es otra de las causas.
Complicaciones en el mundo laboral: Si en el personal afecta, en el
mundo laboral no se quedaría atrás. Impedirá que realices tu trabajo de una
manera habitual, ya sea porque no llegues a tiempo, porque no cumples
con los horario ni tampoco con el trabajo en sí. No podrás concentrarte ni
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tampoco superar las expectativas, ya que la persona no se ha fijado las
metas.
Consecuencias en la salud: Como bien hemos comentado, las
consecuencias se disparan a todos los ámbitos. Dependiendo del tipo de
adicción que se sufra también el cuerpo se verá afectado. Habrá deterioros
en el sistema nervioso, pudiendo afectar a la circulación y a los órganos
vitales, cuando ya hablamos de ciertas sustancias.
Tratamiento
La adicción se define como una enfermedad donde entra el factor físico pero
también el emocional, desarrollando una dependencia. Pero esta dependencia
también se puede superar con trabajo. La facilidad o dificultad, a la hora de
superarla, siempre dependerá del grado de adicción que se tenga.
1. Admitir el problema, se conscientes de lo que ocurre y estar decididos a dar
un cambio radical.
2. Se necesita que la persona tome conciencia de lo que le sucede y de todo
ello que puede empeorar si no se comienza a trabajar.
3. Debe eliminar todo tipo de prejuicios, intentar buscar la motivación y
empujarse uno mismo hacia la salida, teniendo la mente despejada.
4. Busca ayuda en un terapeuta. Porque para superar una adicción,
necesitamos de nuestra fuerza y de una ayuda extra. Dicha ayuda la
encontraremos en un profesional, donde poder hablar de forma abierta y
quien nos lleve por el mejor camino.
5. Estar un grupo de apoyo también es otro de los puntos a tener en cuenta.
Siempre es una ayuda y comprobarás que no estás solo, que hay mucha
gente que está en la misma lucha.
6. Evita las tentaciones directas, para no volver a recaer. Debes rodearte de
gente, pero también intentar no volver a los mismos círculos que te puedan
hacer perder el control. Esto siempre dependerá de la adicción que se
sufra.
7. Busca nueva metas, hobbies y actividades que nada tengan que ver con tu
adicción y que te hagan ver nuevos caminos y expectativas.
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