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Estudio y amistad: Freen y Becky

Freen y Rebecca, dos estudiantes, se encuentran y deciden estudiar juntas para un examen, mientras Freen se siente intrigada por la personalidad de Rebecca. A pesar de la conexión entre ellas, un malentendido con un chico llamado Kai interrumpe sus planes, causando frustración en Rebecca. La historia explora la dinámica de su relación y los desafíos de la vida universitaria.

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Estudio y amistad: Freen y Becky

Freen y Rebecca, dos estudiantes, se encuentran y deciden estudiar juntas para un examen, mientras Freen se siente intrigada por la personalidad de Rebecca. A pesar de la conexión entre ellas, un malentendido con un chico llamado Kai interrumpe sus planes, causando frustración en Rebecca. La historia explora la dinámica de su relación y los desafíos de la vida universitaria.

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Freen caminaba tranquila por la acera, sus zapatillas blancas coordinaban paso a

paso mientras que su mente estaba distraída recordando las enzimas reguladoras del
Ciclo de Krebs. Era cítrico sintetasa y...

—Buenos días Freen. —la mayor pegó un salto al ver sus pensamientos interrumpidos
por la melodiosa voz ya conocida.

—Me asustaste Rebecca.

Becky la miró arrepentida desde la ventana de su auto deportivo negro mientras


avanzaba a la velocidad del paso de Freen.

—Me dejarías llevarte, solo por esta vez. —un poco de ilusión adornó su rostro.

—Eres insistente, creo que muy persistente.

—Yo solo persisto cuando me interesa algo —Becky se estacionó y bajó del auto para
enfrentarla cara a cara —. Además no voy a lastimarte, solo quiero que aceptes todo
lo que te ofrezco.

—Aún no he dicho que sí.

—No importa —Becky colocó el seguro a su auto —. ¿Puedo acompañarte entonces?

—Acaso puedo negarme.

—Espero no lo hagas. —se encoge de hombros la castaña sujetando con algo de fuerza
la correa de su mochila esperando nuevamente el rechazo de la pelinerga.

—Vamos entonces.

Freen no lo negará esa chica y su aura tierna e insistente es muy llamativa. No


sólo linda, es intrigante con ese toque dominante y coqueto tan peculiar. Podría
ser descrita como alguien retadora pero nunca en sus actos hay indicios de segundas
intenciones o alguna maldad escondida, su es real.

Un silencio las acompañaba pero en la cabeza de Becky surgieron mucha s palabras


que quería decir, tantas preguntas y muchas cosas que deseaba saber.

—Te veías distraída cuando te hablé —Rebecca sabe por experiencia que a Freen no le
gusta que se le quedé mirando como casi siempre ella hace así que solo decidió ver
al frente y disfrutar de la caminata, nunca hace eso —. ¿En qué pensabas? Digo si
lo quieres contar.

—Ah eso, casi que lo olvido —la mayor sonrió porque lo había olvidado por completo,
quizás ese sea el efecto de esa castaña intrépida con olor a frambuesas —. Sobre el
examen de hoy, la respiración celular.

—Oh, sí es cierto.

—¿No has estudiado? —cuestionó la mayor extrañada, Rebecca siempre es la mejor y


sabe mucho como para decir eso.

—No mucho, pero no me gustaría decir el motivo de mi distracción. —se encoge de


hombros quitando importancia.

Esta vez los papeles se vieron intercambiados cuando Freen la miró parpadeando un
poco al no creer esa actitud de la más baja. Aún con ese tono de desinterés y la
actitud deperocupada de la castaña se veía tan... ¿Linda?
—¿Estudiamos juntas antes del exámen? —preguntó Freen con interés y Becky la miró
sorprendida.

—¿En verdad podemos? —Rebecca dejó de ver al frente para dar pasos hacia atrás
mirando con intensidad a la chica que la acompaña.

Freen mostró una sonrisa ante esa forma aniñada de actuar, se veía más bonita así
que molesta se dijo ella. En un momento de lucidez Sarocha vió que un poste de luz
se estaba interponiendo en el camino de la menor que iba distraída mirándola.

—Con cuidado... —la tomó de un brazo llevándola contra su cuerpo para evitar que se
golpeara —. Presta atención Armstrong.

Sus cuerpos seguían pegados y Rebecca más que agradecida se sentía en las nubes al
tener la oportunidad genuina de estar cerca de Freen sin presionarla a ello. Cerró
los ojos un instante e inhaló profundo guardando el olor de su colonia en los
pulmones para apartarse antes de que todo se volviera más incómodo.

—Gracias por eso Freen. —sonrió feliz por ese incidente tan tonto pero tentador al
la vez.

—No tienes porqué darlas, más bien —Freen pensó en distraer esa ansiedad que surgió
al sentir el calidez del cuerpo de su acompañante —. Empecemos a recordar.

—De acuerdo, pregunta que intentaré prestar la mayor atención.

—No te distraigas mirándome. —acusó la pelinerga en broma pero ya saben lo que


dicen, siempre hay un poco de verdad en cada broma y un poco de mentira en cada...

—No lo haré.

—Eso espero, okey —Freen notó que no faltaba mucho para llegar a la institución —.
Empecemos por ¿cuáles son los procesos de la respiración celular?

—Se supone que me lo tengo que saber, ¿no es así? —sonrió con inocencia Rebecca
ante la mirada directa de su contraria —. Ya no me veas así de feo, son... Creo que
Ciclo de Krebs, cadena transportadoras de electrones y fosforilación oxidativa.

—Te gusta molestarme, pero me da gusto que al menos sepas eso.

Ellas andaban con tranquilidad, platicaban sobre ese tema de metabolismo y


nutrición además de sentir una gran afinidad por la compañía. Solo que iban tan
metidas en su mundo de estudios y miradas que no se percataron de como casi toda la
Universidad se quedó observando su interacción, algunos por curiosidad y otros por
envidia.

—Buenos días Freen y a ti igual Rebecca —en la entrada hizo su aparición Nam con
una sonrisa torcida, sentía extraño ververlas juntas —. ¿Cómo están?

—Bien la verdad, tú ¿cómo estás? —responde afable Freen a su amiga mientras que
Becky solo asintió más por amabilidad que por gusto.

—Bien amiga.

—Yo voy donde Irin y Charlotte —dijo visualizando a sus amigas a lo lejos viéndola
sonrientes —. Nos vemos en clases.

—Espera un momento Becky —la detuvo por una mano Freen, otro contacto sin aviso y
otras palpitaciones alteradas para la castaña que se quedó fija observándola —. En
primer turno tenemos Económica Política, el profesor se ausentará así que esa hora
está libre.

—¿Y eso que tiene que ver? —cuestionó Nam curiosa y Rebecca no dejó de ver a Freen
que aún sostenía su mano.

—Solo que dijiste que ibas a estudiar conmigo —pronunció algo más bajo que su tono
normal —. O acaso ya no lo haremos.

Nam se quedó casi pasmada, no dijo nada y como casi todos vió la interacción de
ambas.

—Por supuesto que me interesa pero creí que...

—No creas nada que no te diga, nos vemos a las ocho en al biblioteca, sección de
Fisiología para estudiar. —decretó soltándola para dejarla marchar.

—Está bien, te veo ahí.

La castaña se sentía extraña, siempre desde hace unas semanas era tan difícil
conseguir coincidir con ella sin hacerla sentir incomoda que ahora verla querer
pasar tiempo junto a sí es un sueño del que no quiere despertar.

—Okey, un fin de semana y olvidas todo lo que hablé contigo —dijo Nam llamando la
atención de su acompañante —. ¿En qué mundo andas chica?

—No le veo lo malo en ayudarla.

—Eso no es malo Freen —Nam giró los ojos y empujó la frente de la mayor en broma —.
Olvida mis tonterías, solo por favor atenta a cualquier cosa ¿okey?

—Siempre amiga.

—Oye ¿cómo es eso de ayudarla?

—A estudiar para el examen de MN —se encoge de hombros y comienzan a caminar para


llegar al casillero a por su libro de Metabolismo y Nutrición básico —. Solo es
amabilidad.

—¿Ella necesita ayuda? —Nam expresó sorprendida —. Haber osea estamos hablando de
la misma Rebecca Armstrong o cómo.

—Ella es una chica normal al igual que nosotras Nam —dijo Freen sonriendo y sacando
sus útiles —. Mejor dime, ¿tu estudiaste?

—Me vez feliz, pues no estudié. —se río algo exagerada la rubia.

—No te creo nada.

—¿Qué me sabes? —achicó los ojos la rubia ante esa respuesta tan rápida —. En
verdad sí lo hice, sabes que siempre estudio.

—Lo sé, eres genial.

—Ahora lo que me deja fría es saber que la princesa necesita de una de mis amigas
para estudiar, es que ella es la mejor —dijo dejándose caer en la taquilla de al
lado —. ¿Cuál será la razón de ese milagro?
Ellas hablaban amenamente cuando una persona raspó su garganta para llamar la
atención de ellas. Las dos amigas se quedaron sorprendidas de ver al capitán del
equipo de Football justo detrás de ellas.

—Hola, disculpen la interrupción —el chico tiene un cabello negro azabache y unos
ojos claros que coordinan con esa piel blanca y su fisonomía fuerte y varonil —.
Soy Kai Neung y quería, bueno saber si...

—Freen ya nos vamos. —de la nada apareció Rebecca con su cabellera suelta y ante
los ojos de todos los estudiantes más linda.

—Disculpa pero yo llegué primero —ese chico llamado Kai miró a la menor algo
molesto porque interrumpió sin más, así solo llegó de la nada —. Puedo hablar
contigo un momento.

—Yo en... —Sarocha intentó arreglar algo.

—A mi no me importa si llegaste primero porque no me das igual —la sonrisa


hipócrita de Rebecca se hizo pronunciada cada a la ironía —. Freen, son las ocho.
¿Podemos ir ya?

—Disculpa Kai, nos vemos luego. —dijo Freen caminando con su cuaderno en la mano a
pasos grandes para llegar a la biblioteca.

—Sarocha ¿por qué lo verías luego? —preguntó con el velo fruncido Becky siguiendo
su paso.

—No quiero responder ahora, créeme que no te gustará la respuesta. —contesta


evitando que su molestia pueda llegar a ser expuesta en esos momentos.

—Aún así, de igual forma —la castaña corrió un poco para caminar a la par —. Lo
siento por eso, pero ya habíamos quedado.

—Lo tendré presente a la próxima que te ofrezca ayuda. —dijo abriendo las puertas
de doble hoja en la biblioteca.

Freen entró en silencio pero descubrió que no había nadie, absolutamente nadie en
el Salón. Miró a todos lados, no estaba siquiera la bibliotecaria en su puesto,
esos nerds que aman este lugar y siempre estaban por algún rincón no están. Todo es
raro, pareciese que el destino juega las cartas a su manera.

—¿Estás enfadada conmigo? —cuestiona Becky al verla tomar asiento seria y abrir su
cuaderno de apuntes sin siquiera levantar la mirada.

—Déjalo ya y toma asiento para que comencemos ¿te parece? —la menor la seguía
mirando de pie.

—Si vas a estar molesta conmigo mejor no, no quiero que te incomode ayudarme —dijo
frustrada por ello, no pasaban ni dos minutos bien y todo siempre se hecha a perder
sin más —. Mira esto es para ti.

Rebecca deja una bolsa que Freen nunca notó, era transparente por lo que se ve que
tiene una cajita de brownies de chocolate. La mayor miró a la castaña si hablar
nada, siquiera se movió o algo similar.

—No era necesario.

—Solo quería ser amable —la menor se encoge de hombros —. Por favor aaceptalos.
Freen tomó la bolsa con algo de lentitud.

—Por favor estudia, yo ya no voy a estudiar —anuncia Becky sin tomar asiento —. Ya
me voy.

—¿No ibas a estudiar conmigo? —preguntó extrañada la chica aún sentada —. ¿Cómo
aprobarás?

—Si tu apruebas es suficiente, disfruta el brownie —mostró una sonrisa infantil


antes de ponerse en marcha para salir de la biblioteca.

Una de ellas estaba muy confundida y la otra estaba experimentando por primera vez
la desilusión de no poder conseguir lo que quiere. Lo malo es que no solo era la
desilusión lo que acompañaba a la castaña, un rencor furibundo apretó su pecho
haciendo que cerrara sus puños con furia.

Ese maldito Kai había arruinado todo por completo, no había ni iniciado y él llegó
a destruir lo que ni existía. Pero aunque su necesidad de demostrar que tenía lo
que quería era mayor había aprendido con Freen que cuando está molesta lo mejor es
darle espacio y tiempo para que las cosas no pudiesen evolucionar a mayores
consecuencias.

—Becky, ¿no ibas a estudiar con Sarocha? —cuestionó Irin sentándose a su lado en
una banca dónde la chica estaba sola reflexionando sobre ese sentimiento maligno
que se apropió de ella.

—Pasó una cosa que rompió por completo mis planes, de nada sirvió pagar casi un
cuarto de un millón de Baths a todos para que dejasen la Biblioteca desolada por
una hora. —pensó moviendo sus piernas en oscilaciones discontinuas.

—¿Pagaste 250 mil Baths para eso?

—Acaso importa eso ¿eh? —recitó molesta, su rostro era tierno cuando estaba en ese
Estado porque no sólo es molestia, también es anhelo —. Solo quería algo genial y
terminé por arruinarlo todo. ¿Por qué no sólo pasan las cosas como las planeamos y
ya?

—Lamento decirte que así es la vida Bec, tu no estás acostumbrada a ello pero es lo
que pasa casi la mayoría de las veces. —contestó con seriedad Irin.

—Pues no me gusta, no quiero que sea así.

Irin acarició su espalda notando la mirada perdida de su acompañante. A veces ni


Irin se creé como pueden cambiar las cosas de un segundo a otro, solo con la
llegada de cierta pelinegra que llegó a la vida de Rebecca para demostrar que el
mundo perfecto no existe.

En la Biblioteca Freen tenía sus apuntes abiertos pero no los miraba, solo sostenía
esa cajita de brownie de chocolate disfrutando del olor del dulce.

No entendía el motivo de la actitud de Rebecca, ella jamás había actuado de forma


maleducada con nadie, ni siquiera con Nam que era la que le representaba mayor
incomodidad a la castaña por las anteriores interacciones.

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