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Primer día en la Universidad X-Clusive

Freen comienza su primer día en la Universidad X-Clusive, donde se siente desorientada y curiosa sobre cómo sus padres lograron matricularla en una de las mejores instituciones del país. Durante su recorrido, conoce a Nam, quien la guía y le presenta a Rebecca, una chica popular y enigmática que parece interesarse en ella. A medida que Freen se adentra en su nueva vida universitaria, se enfrenta a la complejidad de las relaciones y la atención que recibe de Rebecca, lo que la lleva a cuestionar su propia seguridad y el entorno que la rodea.

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Primer día en la Universidad X-Clusive

Freen comienza su primer día en la Universidad X-Clusive, donde se siente desorientada y curiosa sobre cómo sus padres lograron matricularla en una de las mejores instituciones del país. Durante su recorrido, conoce a Nam, quien la guía y le presenta a Rebecca, una chica popular y enigmática que parece interesarse en ella. A medida que Freen se adentra en su nueva vida universitaria, se enfrenta a la complejidad de las relaciones y la atención que recibe de Rebecca, lo que la lleva a cuestionar su propia seguridad y el entorno que la rodea.

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Habían sido días extraños para Freen, recuerda los sucesos de hace una semana atrás

cuando ese hombre que se portó tan amable le pidió un favor, uno que por miedo
negó. El insistió pero por más que ofreció beneficios la pelinegra negó y gracias a
su jefe logró salirse de ese apuro.

Pero nada ha sido normal desde entonces, siente algo raro en cualquier momento.
Quizás son sólo suposiciones, pero eso no explica como súbitamente sus padres
decidieron cambiarla a una de las mejores universidades del país.

Ahí está ella, afrontando su primer día en la Universidad X-Clusive, donde ella fue
enviada por sus padres que asumieron que ella se creería que llevaban mucho
ahorrando para poder darle ese regalo. Ella estudiaba en primer año ya que perdió
uno por cuidar a su padre cuando este se lastimó la columna en un accidente de
trabajo.

La cede de la Universidad es extremadamente grande, pero la cantidad de alumnos es


justo acorde con la estructura del sitio. Afortunadamente con la aceptación llega
el uniforme, los tiquets de los materiales y útiles requeridos. Estaba agradecida
de poder asistir a esta Universidad pero aún así deseaba saber cómo sus padres
lograron este mérito.

Freen al estar totalmente desorientada decidió acercarse a una chica que caminaba
sola por el campus, solo quería una guía para saber dónde iró o a dónde dirigirse.

—Disculpa —tocó el hombro de una rubia, algo más baja que ella —. Hola.

—Hola, que tal todo. —la más baja parecía amable, eso es bueno pensó internamente
Freen.

—Muy bien, disculpa que te interrumpo pero soy nueva y estoy algo perdida —miró
todo extrañada —. Crees que me puedas orientar un poco.

—Oh, por supuesto —sonrió la contraria con cordialidad —. Venga yo te llevo a donde
sea, al final a mi me ayudaron cuando llegué también.

—¿En verdad? —preguntó algo emocionada la pelinegra —. Te lo agradecería un montón.


Soy Sarocha por cierto, aunque tu puedes llamarme Freen.

—Un gusto Freen, soy Nam —la chica que se presentó como Nam le ofreció caminar para
entrar al edificio principal —. ¿Qué carrera estudias Freen?

—Medicina, en primer año y segundo período.

—Bueno creo que nos tendremos que ver muy seguido porque también soy de primer año
y el mismo período —asumió feliz la rubia —. Vayamos a investigar que brigada te
corresponde y en caso de ser necesario me traslado a la tuya y así estamos en los
mismos salones, ¿te parece?

—Eso sería lo mejor que me podría pasar, solo te conozco a ti. —afirmó la pelinegra
con rasgos de felicidad.

—Oh, eso se soluciona pronto —Nam la tomó de brazo y la condujo por ese lugar —. En
el almuerzo te presentó a mis amigas y seremos lo más bomba de este lugar.

Freen era feliz, sentía que había iniciado bien y en verdad así era. Ella escuchaba
hablar a Nam que era muy platicadora y le iba mostrando los salones, anfiteatros y
salas especializadas.
En ese recorrido las chicas de encontraron con otro grupo de chicas, en realidad
eran solo tres y una de ellas estaba abriendo su casillero, estando totalmente de
espaldas al resto de los estudiantes, un cabello castaño largo sujetado por un
simple laso negro con pequeñas perlas en él, no es que Freen fuese detallista pero
eso llamó su atención cómo su fuese un imán y ella el metal.

Algo inusual la hizo detenerse frenando a Nam con ella. Cuando la castaña abrió su
casillero miles de cartas y rosas de muchos colores salieron de este dejando a
muchos impresionados, aunque se pudiese negar es inevitable, hasta Freen se vió
sorprendida.

—¿Quién es ella? —preguntó algo impactada la pelinegra al ver el suceso.

—Ella, bueno yo puedo memtirte deciendo que no sé pero creo que es imposible en X-
Clusive no conocerla. —comunicó Nam pensativa.

Esa chica se volteó mirando al suelo y su cabello cubría una parte de su rostro
pero al colocarse erguida nuevamente y correr su cabello Freen puso visualizarla.
Su cabeza podría salir volando en cualquier instante si no estuviese pegada a su
cuello, era ella, esa chica rara del restaurante que pidió una fotografía suya.

—Es Rebecca Armstrong, creo que es propicio decir que es más que una simple chica —
dijo afirmando la compañera de Freen —. Ella es algo así como Dios en esta
Universidad, la hija menor del inversionista mayoritario, la mejor de nuestro año y
mi clase, es la princesa de esta institución por así decirlo aunque sea de primer
año.

Freen hizo silencio ante esas palabras, jamás imaginó volver a ver a esa chica en
su vida y resulta que estudia ahora en su Universidad y además es de su año, caun
ruin o bendito y puede ser el destino para juntarla a esa chica otra vez.

«Soy un destino cruel»

—Ella es un sol, es muy buena persona pero no es bueno estar cerca de ella. —dijo
como si nada Nam.

—Tampoco es que me interese —dijo dejando de lado esa escena y dirigiendo su miarda
al frente —. Vamos a secretaria para mis datos.

—Por supuesto, vamos.

Ellas pasaron por el pasillo dejando de lado a esas chicas que recogían las cartas
y demás regalos. Mientras que Rebecca solo miraba distraída como sus amigas
Charlotte y Irin la ayudaban a recoger todas esas ofrendas, la misma rutina de los
lunes.

Esa Universidad era una de las más famosas e importantes del país, además de enorme
y cargada de grupos de porristas, equipos deportivos y salones de artes, el sueño
de cualquier universitario.

Freen y su nueva compañera se dirigieron a Secretaría para buscar información sobre


la pelinegra. Según su compañera era necesario estar juntas para poder realizar
mejor los trabajos. Freen consiguió ser transferida a la Brigada 3.27 junto a su
acompañante, según se estaban realizando cambios por ser inicio de semestre.

Felices ambas se dirigieron al primer salón dónde recibirían su primera Conferencia


de Sistema Nervioso, Endocrino y Reproductor. Al entrar al salón muchos puestos
estaban ocupados y solo los de atrás estaban disponibles, ellas se adentraron al
salón para tomar un puesto.
—Oh, Freen observa —Nam la dirigió a una mesa dónde está una chica con la cabeza
gacha, su cabello rojizo desparramado sobre los útiles —. Ven para que conozcas a
una de mis amigas, mira ella es...

La pelirroja subió su rostro mostrando algunos rastros de lágrimas secas, algo que
detuvo a Nam con premura. Ella dejó el brazo de Freen para llegar al puesto vacío
al lado de su amiga.

—Nam, las dejaré que hablen, voy a un puesto de atrás. —ofreció Freen ante tal
situación.

La pelinegra las dejó hablando después del asentamiento de Nam. Ella Miró un puesto
algo aislado, prefería la soledad a una compañía que no fuese de su agrado. Pasaron
minutos y ya estaba por comenzar la conferencia cuando la profesora entró.

—Buenos días doctores —la señora sonrió con familiaridad ante esos alumnos —.
Oficialmente les doy la bienvenida a su segundo semestre de estudios en la carrera
de Medicina.

—Gracias profesora. —todos los alumnos respondieron.

—Permiso profesora. —la voz de una chica interrumpió el silencio que se formó tras
el agradecimiento.

—Adelante señorita Armstrong. —ofreció la profesora.

Freen que estaba casi sin prestar mucha atención fijó su oscuro mirar en esa chica
que llegaba retrasada. Sí era la misma chica, su expresión corporal no parecía
siquiera alterada.

Entró al salón posicionándose al lado de la profesora ofreciendo un saludo amable,


miró a los que serían sus compañeros. Algunos conocidos, otros no pero sin duda su
cielo se vió abierto cuando recorriendo el salón con la mirada encontró uno de sus
anhelos más resguardados.

—Señorita, elija un puesto para que tome asiento por favor. —la profesora la incitó
a actuar y Rebecca ni siquiera le prestaba atención, algo extraño en ella que
siempre era muy atenta a todo y todos.

—Sí, gracias.

La castaña no miraba a nada, solo tenía un objetivo ahora y creía que ya era tiempo
de conseguirlo. Caminó entre filas, saludaba con algunos asentimientos a sus
compañeros que saludaban amables pero su meta fue tan clara desde que la vió que
solo se detuvo hasta estar al lado de Freen.

—Hola —expresó tranquila y con sus ojos claros felices —. ¿Está ocupado este
puesto?

—No.

—De acuerdo, tomaré asiento entonces —declamó sentándose y dejando su mochila de


lado para sentarse recta en su nuevo puesto —. Mi nombre es Rebecca, es un gusto
volver a verte Sarocha.

—Ya lo sabía. —dijo Freen sacando sus útiles para prestar atención a la profesora
que había iniciado con la plática.
—Ya veo. —Rebecca imitó sus actos e intentó prestar atención a su profesora pero
eso no impidió que distraídamente la viera.

Freen sentía como su compañera la miraba pero trató por cualquier medio posible
evitar mirarla, parecía ser tan difícil. No dirá que esa chica es fea porque sería
un pecado decir tal atrocidad pero algo en ella le resulta extrañamente peligroso.
Más sabiendo claramente que ella prefiere a las chicas que a un chico.

—Sarocha —esa chica la llamó y Freen tuvo que verla, no sería descortés —. Disculpa
pero me gustaría saber si entendiste este tema de Estructuras de los Ganglios
nervios.

—Sí, solo es hacer la tabla para distinguir los del Sistema Nervioso Central de los
ganglios del Periférico. —responde ya que la profesora salió del salón un momento.

—Ah, de acuerdo gracias. —dijo pero siguió viéndola.

—¿Tengo algo extraño en el rostro Rebecca? —cuestionó Freen ante su mirada


insistente.

—No, solo me gustaría hacer una pintura y tengo que ver bien cada rasgo. —dijo
distraída mirando sus mejillas.

—¿Disculpa?

—Ah, perdona es que tu rostro me parece hermoso —dijo sonriendo y mirando sus ojos
para transmitir su sinceridad auténtica —. Quería una fotografía pero tu se la
negaste a mi hermano así que tendré que hacer una pintura.

—No puedo creer que estés diciendo eso.

—¿Por qué? —se sintió contrariada la castaña —. Acaso nunca te han dicho lo bella
que eres, deberías estar en un museo.

—No quisiera ofenderte pero lo que dices es tan raro —dijo mirando al frente —. En
verdad muy raro.

—No lo creo, pero es tu opinión.

La profesora regresó y en casi cuarto de hora término la primera hora clases. Nam
se sentía algo retraída ya que su amiga Kirsten estaba algo triste por una
discusión con Paharita y su otra amiga no había venido a la Universidad. Pero
cuando buscó a su ahora nueva amiga la encontró con ella, con la princesa
Armstrong.

Kris decidió que se iría a casa ya que no se sentía bien. Así que cuando Nam la
despidió fue en busca de Freen, tiene que mantenerla a salvo y con Rebecca no
recibirá más que problemas.

—Freen... —Nam llegó con suavidad al puesto y se ganó la mirada amistosa de la


solicitada peor vió algo de recelo en los ojos claros de su acompañante —. Podrías
acompañarme un momento por favor.

—Claro Nam. —Freen sin siquiera mirar a Rebecca se puso de pie para acompañarla.

Caminaron fuera del salón y los estudiantes regados plr todos lados llegaron a los
pasillos.

—Creo que lo mejor es que te sientes a mi lado en esta próxima consulta. —presume
amable la rubia.

—Quisiera que me expliques que tiene ella de malo, si puedes por favor —pide Freen
sintiéndose intrigada —. Solo tengo curiosidad de porqué debería cuidarme de ella.

—Ella no te hará daño, sería incapaz de matar a una mosca siquiera —reconoce Nam
para espantar esa idea que es la que casi siempre predomina en las personas —. En
realidad el problema no es ella sino quién está detrás de ella.

—No entiendo.

—Si viste todas las cartas que calleron de su casillero —Freen asintió obvia —.
Bien eso es solo un día normal. Para San Valentín le llenan hasta el Salón y eso
que es de primer año. Cada vez que alguien está cerca de ella con la simple
intención de ser su amiga es buscarse el odio de media Universidad.

—Oh, en serio. —dijo con sutileza.

—Pues sí. Además según escuché el último chico que intentó conquistar su corazón
desapareció de la nada, sin explicación ninguna —dijo levantando sus hombros —. No
sé si es verdad, es lo que se rumorea pero hay que tener cuidado por si acaso.

—Vaya ahora entiendo.

—¿Cómo se a comportando contigo ella?

—Normal, supongo —dijo tranquila Freen —. Solo que me mira mucho y me dijo que
quiere una fotografía mía. Eso parece raro.

—Es mejor que vengas a mi puesto y nos alejamos un poco de ella por ahora.

—Sí, voy a buscar mis cosas pero y tu amiga.

—Ah, ella se fue —dijo entrando con la pelinegra del brazo —. No se sentía bien del
todo.

—Vale, voy a buscar las cosas. —dijo pero antes de separar sus cuerpos Freen puso
su mirada en la castaña que se sentó a su lado.

Ella las miraba fijo, mejor dicho a sus brazos enlazados y Freen puso jurar que vió
una actitud mínimamente furiosa en su expresión corporal y facial. Esos ojos calros
parecieron dagas enterradas en ellas.

—Ahora me dió hasta miedo. —dijo Nam sentándose y Freen trago para seguir su
camino.

Rebecca dejó de verla y miró su teléfono para ofuscar un poco ese humor maligno que
llegó al verla llegar de brazo con esa rubia que se la había llevado antes.

Freen evitó el contacto visual por cualquier forma. Se acercó a su puesto dejando
todo dentro de su mochila ganando la sorpresiva pregunta de la castaña.

—¿Qué haces Freen? —la mayor se sorprendió de que la llamase por ese sobrenombre.

—Me voy a otro puesto, así que estoy tomando mis cosas.

Una mano blanca como el coco fue a dar a la mochila deteniendo el acción de Freen.
Esta última miró la mano que sostenía con fuerza su pertenencia como su fuera
propia de ella, luego miró la cara rígida de la castaña de ojos calros que parecía
otra persona.

—¿Por qué te vas? —su pregunta pareciera que fue entre dientes, esta enfada —. ¿Te
molestó algo que hice o algo que dije? Dime porqué te vas.

—No tengo nada en tu contra Rebecca —dijo Freen con seriedad —. Deseo cambiar para
acompañar a mi amiga.

Rebecca está enfada, eso era notorio en sus facciones pero ella sabía que eso no
está dentro de dominios. No puede gobernar la vida de ella a su voluntad pero
quería hacer algo para impedir que se aleje, ella la eligió y quería tenerla cerca,
solo eso.

—Espera por favor —Becky se colmó de paciencia para hablar con normalidad —. Sé que
de alguna forma te incómodo por mis comentarios, soy un poco extrovertida pero en
ningún momento fue mi intención molestarte.

—No lo hiciste, yo solo...

—Por favor quédate, intentaré no ser tan espontánea y directa.

Freen no quería hacerla sentir mal, en su rostro esa chica mostraba tanto apego y
deseo que la mayor se sentía indecisa.

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