EPOC
Definición
La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es una patología respiratoria
caracterizada por una limitación persistente y no completamente reversible del flujo
aéreo, usualmente progresiva, asociada a una respuesta inflamatoria crónica de las vías
aéreas y el parénquima pulmonar ante la exposición prolongada a partículas nocivas o
gases, principalmente el humo del tabaco.
Componentes clínicos
La EPOC comprende dos entidades principales:
● Bronquitis crónica: definida clínicamente por tos productiva durante al menos
tres meses en dos años consecutivos.
● Enfisema pulmonar: caracterizado histológicamente por destrucción de las
paredes alveolares y dilatación anormal de los espacios aéreos distales, lo que
reduce la superficie de intercambio gaseoso.
Fisiopatología
Implica un conjunto de mecanismos interrelacionados:
● Inflamación crónica de tipo neutrofílica.
● Desequilibrio entre proteasas y antiproteasas.
● Estrés oxidativo.
● Disfunción del epitelio respiratorio y remodelado de las vías aéreas.
● Pérdida de elasticidad pulmonar, lo que genera atrapamiento aéreo e
hiperinsuflación.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la espirometría, observándose:
● Un cociente FEV1/FVC < 0,70 posbroncodilatador que confirma obstrucción
persistente.
● Clasificación de la severidad del FEV1 según las guías GOLD (Global Initiative for
Chronic Obstructive Lung Disease).
Tratamiento
El manejo es multidimensional e incluye:
● Broncodilatadores de acción corta (SABA/SAMA) y prolongada (LABA/LAMA).
● Corticosteroides inhalados (ICS) en pacientes con fenotipo exacerbador frecuente.
● Inhibidores de la PDE4 (roflumilast) en casos seleccionados.
● Oxigenoterapia crónica domiciliaria en pacientes con hipoxemia severa.
● Rehabilitación pulmonar y apoyo nutricional.
● Suspensión definitiva del hábito tabáquico, única intervención que modifica el
curso de la enfermedad.
Pronóstico y prevención
La EPOC es una causa mayor de morbilidad y mortalidad mundial, con impacto
significativo en la calidad de vida. El curso clínico es progresivo y puede asociarse con
exacerbaciones agudas que aumentan el riesgo de hospitalización y muerte. La prevención
primaria se centra en evitar la exposición a factores de riesgo, especialmente el tabaco y
contaminantes ambientales.