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Lee el siguiente texto de Charles Bazerman
Título:
Charles Bazerman. Traducción: Natalia Ávila Reyes. Universidad de California(EEUU)
Escribir en la universidad es un trabajo duro. Como estudiante debes lidiar con
materiales y conceptos desconocidos para decir algo novedoso, que refleje tanto tu
pensamiento como la evidencia propia de tu disciplina. Al mismo tiempo, debes estar
consciente de las diversas teorías y perspectivas presentes en libros y artículos leídos, de
modo de poder evaluar y elegir entre esas ideas para desarrollar las tuyas. Es probable que,
en tu vida escolar previa, vieras la escritura como una repetición de lo que decían los
profesores y los textos leídos, para demostrar que habías aprendido y que podías transmitir
de forma adecuada la información adquirida, usando la lengua correctamente. Sin embargo,
ahora te están pidiendo algo más. Tus ideas, conocimiento, análisis y pensamiento crítico
son fundamentales; pero deben construirse sobre la base del conocimiento acumulado por
tu futuro campo profesional, con los modos de pensar, argumentar y presentar evidencia
que le son propios.
Cada disciplina genera nuevas formas de ver el mundo, nuevas formas de pensar sus
problemáticas y nuevas formas de actuar en él. Pero para comenzar a ver y pensar de esa
nueva forma, tendrás que adoptar la disciplina de tu área. La disciplina es algo así como un
conjunto de lentes mágicas que te dejan ver detalles que nunca habías notado, comprender
por qué estos son importantes y cómo se ajustan a ideas más complejas. No obstante, esas
lentes también vuelven invisibles otras cosas, que podrían ser simplemente espejismos, o
bien fenómenos propios del foco de otras disciplinas, es decir, de otras formas de ver. Un
mismo hecho, como sería la aparición de una nueva red social como Twitter, podría ser
visto de forma muy diferente por un sociólogo, un cientista político, un psicólogo, un
lingüista, un crítico cultural o un economista. Cada uno de estos profesionales ve diferentes
cosas en este suceso, debido a los diferentes problemas que resuelven, la clase de evidencia
a la que atienden o las teorías en que se basan. Descubrirás, gracias a tus lecturas y a los
cursos, que existen estas lentes; pero realmente irás aprendiendo cómo usarlas en tus
discusiones en clases y a través de las tareas escritas, pues solo entonces comenzarás a
inspeccionarlas y a describir lo que puedes ver a través de ellas. Al hablar y escribir
también aprendes a usar los términos conceptuales de tu campo, y los pones en relación con
los términos de diferentes teóricos, la evidencia que recolectes, tu propio pensamiento y tus
propias experiencias. En suma, al hacer tu escritura coherente e inteligible para los demás,
también clarificas tu entendimiento y evaluación de las ideas, y de qué es lo que estas te
enseñan acerca de la vida. Trabajar por una escritura más precisa y comprensible es ajustar
el foco de tu lente disciplinar.
Al inicio, puede que te abrumes con los textos perfectamente escritos que te asignan
para leer, puesto que comunican de un modo mucho más preciso, exhaustivo y elocuente de
lo que piensas que podrías hacerlo. Vas a sentir ganas de ceder la voz de tu escritura a la de
esos otros textos, mediante largas citas y pocas palabras tuyas. Sin embargo, apropiarte de
esas ideas y volverlas relevantes para lo que quieres decir consiste en seleccionar,
parafrasear y resumir cuidadosamente las citas y luego, sobre estas, aportar tu mirada, tu
opinión, tu experiencia y tu propia evidencia cuando sea apropiado. Mientras más
practiques la inclusión de tu perspectiva mediante la discusión de las lecturas, más vas a
avanzar en tus textos desde una voz meramente reproductiva hacia una voz que construye
conocimiento, confiada en los hechos que reportas, el análisis y la crítica que formulas y las
soluciones a los problemas que ofreces. Para lograrlo, tal vez puedas llevar un diario de
lecturas, en el que comentes lo que lees; o anotar los textos al margen con notas adhesivas.
Estas estrategias contribuyen tanto a desarrollar tu propio entendimiento y valoración de la
lectura, como a ver conexiones y contrastes con otras lecturas y experiencias.
A medida que aprendas a discutir tus lecturas con mayor confianza, y a
incorporarlas de un modo más profundo en tu propio pensamiento, serás capaz de ocupar
gradualmente el rol de una persona de tu disciplina, preparada para responder a nuevas
situaciones, con nuevos aportes y al mismo tiempo con conciencia de lo que otros ya han
dicho; de forma adecuada para tu campo, pero aun así expresando tus propias ideas al
respecto. Escribir basándote en las lecturas de tu campo, representar sus ideas en tu texto y
posicionar tus propias aserciones al respecto es un principio conocido como
“intertextualidad”.
Cuando te involucres con tus lecturas, te darás cuenta de que los especialistas de tu
campo ponen atención a ciertos fenómenos en particular, recogen ciertos tipos de evidencia
por medio de procedimientos específicos y los representan de formas también específicas.
Fíjate en cómo se hace esto, ya que este es el momento exacto en que la lente de la
disciplina se usa para mirar el mundo. Lo que se mira, cómo se define el modo de mirar en
tanto modo de conocer y los procedimientos exactos para mirar, corresponden a la
ontología, la epistemología y la metodología de un campo. Los miembros de un campo
disciplinar a menudo se preocupan por esta clase de cosas porque resultan cruciales para
construir conocimiento disciplinar confiable y para comprender de qué tipo de
conocimiento se trata. No obstante, en un nivel más práctico, al fijarte en estos
procedimientos, vas a ir contando con modelos de las diferentes clases de fenómenos acerca
de los cuales escribir, de cómo recoger información y de cómo escribir sobre ella. Cuando
aprendas a participar de un campo y a reportar evidencia a otros miembros de este, ganarás
credibilidad en la medida en que respetes y entiendas estos modos de participación.
También, de esta forma, irás aprehendiendo la naturaleza del campo y de su trabajo.
(…)
Por estas razones, debes pensar los diversos trabajos escritos que los profesores te
asignan como algo más allá de una carga que pone a prueba tus conocimientos. Cada tarea
de escritura es un modo de desarrollar una cierta mentalidad, propia de la identidad
profesional. En concordancia con ello, deberías darle a cada tarea tiempo suficiente para
afinar tus ideas. No dejes la escritura para el último minuto: comienza a planificar cuando
recién te asignan el trabajo, luego dedícate a recolectar información y desarrollar ideas,
escribe índices, esquemas y borradores y, a continuación, corrige. Tras muchos años como
profesor de escritura, me he dado cuenta de que el mayor problema que los estudiantes
tienen como escritores (en realidad, el problema que todos tenemos como escritores) es la
procrastinación, incluso si finalmente la escritura surge en el apuro por cumplir un plazo
final. Dejar la escritura para último minuto no le permite madurar y refinarse. No obstante,
cuando tus ideas se vuelvan más complejas, necesitarás invertir tiempo en presentarlas del
modo más claro posible a los lectores. La revisión cuidadosa te ayuda a resolver y clarificar
ideas complejas y a explicarlas del modo más simple posible, aunque no más simple de lo
que deben ser. La escritura apresurada suele ser vaga, confusa, falta de detalles y de
elaboración; resulta menos inteligente de lo que los estudiantes son en realidad. La escritura
de los estudiantes les haría mucha más justicia si tan solo le destinaran más tiempo.
Mientras te ajustas a ellos, un par de lentes nuevos pueden provocar dolor de
cabeza. Las lentes disciplinares, en tanto, pueden continuar dándotelos, incluso cuando ya
aprendiste a usarlas, porque te permiten identificar y resolver materias y problemáticas de
gran complejidad. Pero si aprendes a usarlas bien, podrás ver cómo tu pensamiento y tus
ideas cambian, podrás sentirte a ti mismo más inteligente y con mayor conocimiento. Te
vas a sorprender por lo que escribes, te vas a impresionar con los diálogos profesionales a
los que serás capaz de acceder. Habrás abierto tu camino hacia la carrera escogida por
medio de la escritura.
2. Subraya las ideas principales.
3. Elabora un título para el texto
4. Ahora responde brevemente las siguientes preguntas
a) ¿A quién se halla dirigido el texto? Justificar.
b) ¿Qué diferencias se establecen entre la práctica de la escritura en la vida
escolar y en la vida universitaria?
c) ¿Qué características definen una disciplina para Bazerman? ¿Qué metáfora
emplea para definirla y por qué?
d) ¿Cuáles son las dificultades que presenta citar un texto?
e) Explica con tus palabras el término “intertextualidad” y su relación con la
escritura académica.
5. Elabora un párrafo (máximo 10 líneas) que defina la escritura académica y que
explique sus características, basándose en las ideas expuestas por Bazerman. No
olvides referir a las relaciones entre lectura y escritura.