Año del Bicentenario de la Declaración de la Independencia Nacional
Poder Judicial de la Nación
TRIBUNAL ORAL EN LO CRIMINAL NRO. 26 DE LA CAPITAL FEDERAL
CCC 26772/2016/TO1
Buenos Aires, 11 de octubre del 2016.
AUTOS Y VISTOS:
Se reúnen los integrantes de este Tribunal
Oral en lo Criminal N 26 de Capital Federal, el juez
Adrián N. Martín, como presidente y los jueces Marta
A. Yungano y Patricia Llerena, como vocales,
actuando como secretario Mariano Llorens, para
resolver el pedido realizado por la defensa en los
términos del art. 59.6 CP en esta causa n° 4889 en
la que resulta imputado DIMAS _______________ –
argentino, nacido el 14 de mayo de 1991 en la
provincia de Buenos Aires, hijo de ___________ y
______________________, DNI N° __________, con
domicilio real en manzana _, casa _, Barrio
___________, ___________, provincia de Buenos Aires.
Registra Prio. Pol. ______ y último trámite ante el
Registro Nacional de Reincidencia N° ________) por
el delito de robo agravado por haber sido de
vehículo dejado en la vía pública en grado de
tentativa.
Intervienen en este proceso el
representante del Ministerio Público Fiscal,
Guillermo Pérez de la Fuente, y María Carolina
Ocampo, defensor oficial a cargo de la Defensoría
Oficial nº 14, con asiento en R.S. Peña 1190, piso
9°, de esta ciudad.
Y CONSIDERANDO:
El juez Adrián N. Martin dijo:
I. A fs. 62/64, se requirió la realización
de un juicio respecto de Dimas _______________,
imputándole:
“…que el día 4 de mayo de 2.016, siendo
aproximadamente las 1825 horas, actuando el
imputado ARAMELA con conciencia de ajenidad y
mediante el uso de la fuerza, intentó apoderarse
ilegítimamente de una bicileta propiedad de
_______ IBARRA; la cual se encontraba
correctamente asegurada con una linga a un árbol
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
Firmado por: ADRIAN NORBERTO MARTIN, JUEZ DE CAMARA
Firmado(ante mi) por: MARIANO LLORENS, SECRETARIO
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ubicado en la Avda. Callao 617 de esta C.A.B.A.
A los efectos de poder llevar adelante el
ilícito que ARAMELA se había propuesto, este
intentó forzar la linga, haciendo palanca
utilizando un asiento de bicicleta con su
correspondiente caño. No pudiendo ARAMELA
concluir con el ilícito que se había propuesto
en virtud que su accionar fue advertido por
ocasionales transeúntes, quienes alertaron a un
efectivo policial que procedió a la detención de
ARAMELA y al secuestro del asiento de bicicleta
utilizando como herramienta”.
Oportunamente, la defensa de Aramela
solicitó –ver fs. 94/95-, en los términos del art.
59.6 CP, se declarara la extinción de la acción
penal en la presente causa por conciliación.
Acompañó un acta con el acuerdo arribado con el
damnificado _______ Ibarra.
En virtud de ello se convocó una audiencia
en la que al ser oído, Aramela manifestó estar de
acuerdo con lo expresado por su defensa, señalando
que no fue coaccionado de ningún modo para ofrecer
la reparación.
Concedida la palabra al presunto
damnificado, éste manifestó que estaba debidamente
informado de los términos de la conciliación, que
estaba conforme con el dinero que le había sido
entregado y las disculpas del caso. Asimismo, agregó
que gracias a las gestiones de la defensa de Aramela
pudo recuperar su bicicleta.
El representante del MPF, en primer lugar,
expresó que ya había tenido oportunidad de
dictaminar sobre el instituto en otra causa del
tribunal (causa n° 4714).
En ese sentido, expresó que el instituto
del que se trata fue incorporado por la Ley 27.147
que modificó el código penal y que era parte de un
paquete de leyes que incluía la reforma al código
procesal –ley 27.063- cuya entrada en vigencia se
encuentra prorrogada.
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
Firmado por: ADRIAN NORBERTO MARTIN, JUEZ DE CAMARA 2
Firmado(ante mi) por: MARIANO LLORENS, SECRETARIO
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En esa inteligencia, y luego de citar los
fundamentos, el debate vinculado a ambos proyectos
y el precedente de Sala VI de la CNACC resuelto en
15/10/15 en la causa CCC70166/2004/CA22, concluyó
que la falta de operatividad de los institutos
procesales impide la aplicación de la norma
invocada por la defensa.
Además de ello, agregó que también debe
tenerse en cuenta de que no hay límites respecto a
que tipos de delitos podrían ser sometidos a este
tipo de solución, preguntándose, por ejemplo, si
podría aplicarse en el caso del homicidio.
En el caso, sostuvo además debía valorarse
que Aramela posee antecedentes penales
condenatorios y que por tanto, de ser condenado,
debería ser declarado reincidente.
Por tanto, en el caso hay intereses
concretos de la comunidad que representa por lo que
se oponía al planteo de la defensa.
En el dictamen citado, manifestó que aún
en el caso de que se considerase operativa la ley
27.063, no resultaba de aplicación la causal de
extinción de la acción penal por conciliación
sugerida por la defensa.
En ese sentido, manifestó que el instituto
conforme se desprende del art. 30 del CPPN según la
citada ley, es uno de los casos en que el
representante del MPF se encuentra habilitado a
disponer de la acción penal. Por tanto, más allá de
la conciliación entre las partes, la conformidad
fiscal es un elemento insoslayable para su
viabilidad puesto que se trata de la subsistencia o
no de la acción penal.
Al respecto, destacó que el MPF tiene por
función intervenir en todos los asuntos en los que
se encuentren involucrados el interés de la
sociedad y el orden público, como así también debe
promover la actuación del poder judicial en defensa
de la legalidad e intereses generales de la
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
Firmado por: ADRIAN NORBERTO MARTIN, JUEZ DE CAMARA
Firmado(ante mi) por: MARIANO LLORENS, SECRETARIO
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sociedad.
Por tanto, concluyó que el requerimiento
de elevación a juicio implica el interés en la
persecución penal, a lo que debe sumarse su fundada
oposición, que es vinculante.
II. En el Tribunal Oral en lo Criminal n°
15, con su actual conformación tuve ya
oportunidades de expedirme, con oposición fiscal,
sobre la aplicabilidad y vigencia de la causal de
extinción de la acción por conciliación prevista en
el art. 59.6 CP (“Ruiz” –causa n° 4674-,
resoluciones del 11 de febrero de 2016 y su
ampliatoria del 28 de marzo del 2016, y “Volpi” –
causa n° 4740-, resolución del 11 de febrero de
2016).
En ambas causas el tribunal, por mayoría,
decidió homologar al acuerdo conciliatorio y,
cumplido éste, hacer lugar al pedido de extinción
de la acción penal.
En aquellas oportunidades la representante
del MPF se había opuesto a la realización de las
audiencias y al pedido de las defensas. Es así que
efectué en dichas resoluciones algunas afirmaciones
de contenido crítico, ahondando sobre algunos
aspectos vinculados al sistema de enjuiciamiento, a
la práctica de la oralidad y al rol del MPF en lo
atinente a la solución de los conflictos.
Entre algunos párrafos que se introdujeron
en aquel voto están los que a continuación se
transcriben. En primer término, y respecto de las
implicancias que tiene atentar contra la oralidad
como práctica necesaria de un mejor servicio de
justicia, cité algunos párrafos de la obra de
Alberto Binder, en particular cuando cuestiona lo
que denomina como “cultura del trámite”. Señala
Binder que ésta constituye “…un universo de
prácticas totalmente escriturizadas, ordenadoras de
toda la vida de las oficinas judiciales y del
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
Firmado por: ADRIAN NORBERTO MARTIN, JUEZ DE CAMARA 4
Firmado(ante mi) por: MARIANO LLORENS, SECRETARIO
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trabajo de su gente [que…] crea una cultura
escriturista, de gueto (donde influye quiénes son
los dueños del expediente y permiten el «acceso» a
otras personas) de hecho secreta o cuasi-secreta,
cansina y donde se pierde de vista totalmente lo
principal y lo accesorio”. Asimismo agrega luego
que “…no se trata de una «guerra al papel»
ridícula, sino de poner en cuestión un modo
específico de burocratización que consiste en la
primacía del registro por sobre el acto. Algo así
como si a un médico le interesara más la historia
clínica que el diagnóstico y cura del paciente y
los hospitales fueran grandes centros de
administración de historias clínicas…”, concluyendo
que “…para que la «la crítica al expediente» no sea
superficial es necesario desarrollar una profunda
política de oralización…” (Binder, Alberto;
Derecho Procesal Penal. Tomo I: Hermenéutica del
proceso penal, ed Ad Hoc, Bs As, 2013, p 83).
Destaqué en aquella oportunidad que en
esta línea, y a contramano de pretender ensanchar
el campo de la escritura y las historias clínicas,
la propia ley orgánica del MPF (n° 27148) establece
en su art. 9 que “El Ministerio Público Fiscal de
la Nación ejercerá sus funciones de acuerdo con los
siguientes principios… h) Eficiencia y
desformalización: velará por la eficiente e idónea
administración de la información, recursos y bienes
públicos. Procurará que los procedimientos sean
ágiles y simples sin más formalidades que las que
establezcan las leyes”.
En ese sentido, luego de hacer algunas
consideraciones sobre la práctica de audiencias
preliminares, destaqué que en casos como los de
estudio en los que las audiencias implican además
la citación a los presuntos damnificados, la
presencia activa del representante del MPF es
necesaria en atención a lo dispuesto en el art. 9.f
y 9.e de su propia ley orgánica que indica como
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
Firmado por: ADRIAN NORBERTO MARTIN, JUEZ DE CAMARA
Firmado(ante mi) por: MARIANO LLORENS, SECRETARIO
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principios funcionales del MPF el de “orientación a
la víctima” al señalar que “…deberá dirigir sus
acciones tomando en cuenta los intereses de la
víctima, a quien deberá brindar amplia asistencia y
respeto”, y el de “gestión de los conflictos”
indicando que “…procurará la solución de los
conflictos con la finalidad de restablecer la
armonía entre sus protagonistas y la paz social”.
Luego de ello, en ese mismo tribunal con
la misma composición, pero con la participación de
otro fiscal que consideraba aplicable el instituto,
también me expedí en numerosas oportunidades desde
el caso “Sanabria” (causa n° 4939 del registro de
ese TOC 15, de fecha 05 de marzo de 2016)
Sostuve en este último caso que era
adecuado destacar la actuación del representante
del MPF quien –mediante una intervención de gran
solidez- había llevado a la práctica concreta los
principios antes mencionados (oralidad,
inmediación, concentración y búsqueda de resolución
del conflicto con activa participación de los
propios involucrados).
Muchas veces se ha dicho ya que el sistema
penal es fuertemente selectivo, que no soluciona
los conflictos sino que suele agregar más dolor a
la situación que aborda, que expropia los
conflictos de las partes y que los gestiona de
acuerdo a intereses ajenos a ellas, y que aquella
selectividad con la que opera es irracional en
tanto se ocupa de las afectaciones menos graves y
desatiende las mayores afectaciones de bienes
jurídicos.
Una forma de procurar desandar esas
características estructurales del funcionamiento de
la administración de justicia penal es avanzar con
los procesos de reforma procesal en la medida en
que ellos consideren seriamente la necesidad de
destinar los recursos del sistema hacia los
conflictos más graves entre los que, claramente,
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
Firmado por: ADRIAN NORBERTO MARTIN, JUEZ DE CAMARA 6
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están los que tienen por afectados a colectivos y,
en particular, colectivos vulnerables.
Un actor central de esos procesos de
reforma es el MPF ya que posee en su mano la
decisión de destinar esos recursos según la
importancia y la trascendencia del conflicto.
Avanzar en la aplicación del principio de
oportunidad, de mecanismos de solución de los
conflictos y de gestión no punitiva de ciertas
situaciones, no sólo colaboran en minimizar la
aplicación del poder punitivo en forma groseramente
irracional, sino que además permiten liberar
recursos para investigar y juzgar casos que
habitualmente no son abordados por el sistema
penal.
Los análisis del representante del MPF en
el mencionado caso “Sanabria” del TOC 15 y los
sucesivos dictados a partir de aquel dan cuenta no
sólo de una, a mi juicio, correcta interpretación
legal y adecuada aplicación al caso concreto, sino
además de una visión institucional del MPF que pone
su actuación en sintonía con los principios antes
referidos.
En tal sentido, el esfuerzo interpretativo
que desarrolló el fiscal Mahiques en dicha
audiencia, en torno a establecer criterios
generales que le permitieran establecer los casos
que pueden ser conciliados y los que no, da cuenta
de esa misma preocupación que atraviesa los
procesos de reforma procesal.
Sin embargo, estos criterios no son
homogéneos en los distintos representantes del MPF
(cfr. en tal sentido las compilaciones de
decisiones publicadas en Ledesma, Ángela (dir) –
Lopardo, Mauro (coord), Revista el debido proceso
penal, tomo II, ed. Hammurabi, pag. 327 y ss,
Buenos Aires, 2016, y Soberano, Marina “Reparación
integral y conciliación en la jurisprudencia
actual”, en Martin, A. (codirectores), Freijedo –
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
Firmado por: ADRIAN NORBERTO MARTIN, JUEZ DE CAMARA
Firmado(ante mi) por: MARIANO LLORENS, SECRETARIO
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Vargas (coord.) Jurisprudencia de la Casación
Penal. Justicia Nacional, Tomo I, ed. Hammurabi,
Buenos Aires), 2016.
III. Dicho ello, y en relación a la
cuestión central en debate, cabría señalar que con
el acuerdo expreso del MPF mediante un dictamen
sumamente fundado, y con la conformidad expresa de
las partes involucradas en el conflicto, no
existiría jurisdicción en el tribunal que le
permitiera avanzar en un sentido de habilitación de
poder punitivo. Por el contrario, en los supuestos
de oposición fiscal a pesar del expreso acuerdo de
presunto damnificado e imputado, corresponde
analizar las razones de la oposición para
establecer si ellas postular cuestiones que
hicieren plausible no homologar el acuerdo con las
consecuencias previstas en el art. 59.6 CP.
Previo a dicho análisis, y de acuerdo con
lo novedoso de la cuestión con relación al debate
que se está presentado respecto de la vigencia del
art. 59.6 CP, vale recordar las consideraciones
efectuadas en las primeas de las resoluciones ya
citadas (“Ruiz” y “Volpi”) y que reiterara a partir
del caso “Sanabria”.
Sostuve allí que debe indicarse
inicialmente que nadie ha dudado siquiera que la
disposición prevista en el art. 59.6 CP (según ley
27147) está vigente. En tal sentido se han
pronunciado todos los jueces que han tenido que
expedirse sobre estos tópicos (cfr. TOC 1 causa n°
41258/2012 –reg. 4551 de ese tribunal- “González”,
resolución de fecha 30 de noviembre de 2015; TOC 7
causa n° 635/2014 –reg. 4658 de ese tribunal-
“Fernández”, resolución de fecha 26 de noviembre de
2015; TOC 20 causa n° 39889/2014 –reg. 4310/4667 de
ese tribunal- “Eiroa”, resolución de fecha 11 de
diciembre de 2015, entre otros) y también
reconocidos juristas (entre ellos: Pastor, Daniel;
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
Firmado por: ADRIAN NORBERTO MARTIN, JUEZ DE CAMARA 8
Firmado(ante mi) por: MARIANO LLORENS, SECRETARIO
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Diario DPI. Diario Penal, columna de opinión,
publicación del 11 de septiembre de 2015). En
efecto, el 18 de junio de 2015 se publicó en el
Boletín Oficial la ley 27147 que modifica la
redacción del art. 59 del CP.
Cierto es que por ley anterior 27063 el
Congreso Nacional dictó el nuevo CPPN que regula la
conciliación en su art. 34, y que por ley 27150 el
Congreso decidió que el código procesal se
aplicaría a las nuevos casos a partir del 1° de
marzo de 2016. Esta situación, lejos de articular y
aclarar, ha enturbiado la discusión. En ese marco,
se han desarrollado debates sobre si la
postergación de la implementación del CPPN afectaba
o no la vigencia del art. 59.6 CP, y más aún, si el
DNU dictado por el PEN impacta de alguna manera
sobre ello.
Desde mi punto de vista esa cuestión es de
segundo orden. El aspecto nodal es si una
disposición del Congreso Nacional introducida en el
Código Penal vigente para todo el país, puede ser
inaplicado por alguna jurisdicción –cualquiera
fuera- con la excusa de que la legislatura local –o
el mismo Congreso en materia federal y nacional- no
ha dictado aún una regulación procesal o, más aún,
de que la ha dictado pero para implementarla en un
futuro determinado –a lo que se suma que el PEN
dictando un DNU ha suspendido la fecha de
implementación-. En suma, la cuestión es si una
causal de extinción de la acción penal vigente para
todos los habitantes del país puede ser inaplicada
por los jueces de alguna jurisdicción con la excusa
de falta de regulación procesal. La respuesta es, a
mi juicio, indudablemente negativa.
Cierto es que la regulación prevista en el
art. 59.6 del CP a la causal “conciliación o
reparación integral” añade el giro “…de conformidad
con las leyes procesales correspondientes”. Sin
embargo, ello no puede ser de ninguna manera
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
Firmado por: ADRIAN NORBERTO MARTIN, JUEZ DE CAMARA
Firmado(ante mi) por: MARIANO LLORENS, SECRETARIO
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entendido en el sentido de que de no existir una
ley procesal penal en una jurisdicción esa causal
de extinción de la acción no se aplicará para los
habitantes de ese territorio.
Sobre ello corresponde decir que las
facultades delegadas por las provincias al gobierno
nacional –en el caso, el dictado de un único código
penal para todo el país- no pueden ser invadidas de
forma tal de producir el efecto de afectar el
principio de igualdad ante la ley de los habitantes
del país.
La interpretación más adecuada de aquella
disposición final del art. 59.6 CP, consiste
entonces en que el Congreso Nacional ha establecido
una nueva causal por la cual una acción debe
considerarse extinguida pero sin avanzar en la
forma de su regulación procesal porque ello sí es
exclusivo de las provincias.
En consecuencia, definida la existencia y
vigencia de esa causal de extinción, y sólo luego
de ello y como cuestión de menor relevancia
comparativa es que deberá evaluarse cuál es el
soporte procesal que el juez, para hacer vigente
ese derecho deberá utilizar.
Es aquí donde se deberá evaluar si el
nuevo CPPN (ley 27063) está vigente, o si es a otro
cuerpo normativo al que hay que acudir –que por
cierto los hay en el ámbito nacional en diversos
códigos procesales, inclusive en el CPPN para los
delitos de acción privada-, adviértase que el art.
59.6 CP alude a las leyes procesales
correspondientes y no al código procesal penal
correspondiente.
Es por ello que digo que establecer si el
nuevo CPPN puede ser aplicado o no es, al menos
para esta cuestión, un aspecto de segundo orden, ya
que sólo tiene que ver con la forma procesal de
implementar el mecanismo de conciliación y
extinción de la acción, aspecto sobre el que
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
Firmado por: ADRIAN NORBERTO MARTIN, JUEZ DE CAMARA 10
Firmado(ante mi) por: MARIANO LLORENS, SECRETARIO
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volveré más adelante.
IV. Es entonces relevante retomar el
análisis e insistir en que la causal de extinción
de la acción penal por conciliación (art. 59.6 CP)
se halla vigente para todos los habitantes del país
desde que fuera incluida en el Código Penal.
De las resoluciones dictadas por otros
tribunales, quien mejor ha definido el punto es la
jueza Mallo al señalar que “…no puede una ley de
forma obstaculizar la aplicación de una ley de
fondo y este es el meollo de la cuestión, pues no
cabe lógicamente admitir que las vicisitudes de la
implementación de un código adjetivo impidan al
ciudadano ser acreedor de un beneficio establecido
por la ley sustantiva y para todo el país, y que
tiene como efecto ni más ni menos que extinguir
definitivamente la acción penal, evitando la
estigmatización del sujeto”. A continuación agrego
la jueza Mallo “(n)o se trata, entonces de
legislar, como bien responde el colega preopinante…
sino de aplicar una norma vigente en todo el país,
pues toda otra solución obstaculizante implicaría
tanto como violar el derecho constitucional de
igualdad ante la ley”.
Cierto es que la disposición del código
penal establece que la extinción de la acción se
dará, entre otras, por “…conciliación o reparación
integral del perjuicio, de conformidad con lo
previsto en las leyes procesales correspondientes”,
pero esta última referencia no puede ser entendida
en el sentido de que el Congreso Nacional permite
su aplicabilidad o no a las legislaturas
provinciales.
En esa línea, cabría preguntarse,
despejando la confusión que nos trae en esta
jurisdicción la sanción de la ley 27063, qué
correspondería resolver en una provincia que no
sólo no tuviera regulada la conciliación en la ley
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
Firmado por: ADRIAN NORBERTO MARTIN, JUEZ DE CAMARA
Firmado(ante mi) por: MARIANO LLORENS, SECRETARIO
#28468216#164150834#20161012112126806
procesal penal, sino incluso que estuviera
expresamente prohibida en ella. La respuesta sería
evidente para todos. La disposición penal que
regula una forma de extinción de la acción no puede
ser derogada por una ley provincial o inaplicada
por la omisión de esa legislatura en definir un
procedimiento para ello.
Atravesados por la inminencia de las
fechas, varios jueces hicieron referencia a lo
absurdo de tener que esperar al 1° de marzo de 2016
para resolver lo que ya podrían resolver al dictar
sus fallos. La novedad del DNU dictado por el PEN –
sobre el cual no abriré de momento juicio sobre su
constitucionalidad- conlleva ahora la posible
alternativa de que el nuevo CPPN no se implemente
durante algunos años. La violación del principio de
igualdad entre habitantes de distintas provincias
sería evidente, pero más aún si se considera que
también habría diferencias entre habitantes de la
Ciudad de Buenos Aires imputados por delitos no
transferidos aún a la jurisdicción local, y los
mismos habitantes imputados por delitos que ya son
investigados y juzgados por la justicia de la CABA,
todo ello respecto no ya de disposiciones
procesales diversas sino del mismo instituto
previsto en el Código Penal único para todo el
país.
Sobre este tópico cabe añadir que la CSJN
ya ha dicho en numerosas oportunidades que,
dispuesta constitucionalmente la unidad de la
legislación civil, penal, comercial y de minería,
como consecuencia de la unidad política de la
República, no es admisible que los Estados
autónomos puedan destruir aquella unidad al dictar
en sus disposiciones normativas (incluyendo a las
constituciones provinciales) privilegios o
exenciones al margen de la legislación general
(Fallos 57:337, 147:88, 103:373, 133:161, 159:326,
303:1801, entre otros).
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
Firmado por: ADRIAN NORBERTO MARTIN, JUEZ DE CAMARA 12
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Sin duda estamos ante un caso análogo a
los resueltos por la CSJN en aquellos precedentes
donde, en algunos de ellos, el estado provincial
dilataba los plazos para que los habitantes de la
provincia no pudieran ejercer el derecho que les
confería de determinada forma el código civil. En
el caso que nos ocupa, la posibilidad de extinguir
la acción por la vía de la conciliación o la
reparación integral ya ha sido dispuesta por el
Congreso Nacional en su rol de legislatura federal
para todos los habitantes y ello no puede ser
suspendido, eliminado o diferido por la decisión de
ninguna legislatura sin afectar no sólo el sistema
federal sino también el principio de igualdad ante
la ley.
En esta última línea, inclusive respecto
de aspectos procesales cabe recordar que la CSJN,
en el caso “Verbitsky” (Fallos 328:1146), sostuvo
que “…tanto en materia procesal penal como de
ejecución penal se plantea la cuestión de la
competencia legislativa. Si bien no cabe duda de
que los códigos procesales son materia de
legislación provincial en función de la cláusula
residual, la existencia de disposiciones procesales
en el Código Penal y la facultad del Congreso
Nacional para dictar las leyes que requiera el
establecimiento del juicio por jurados, parecen
indicar que el Estado Federal ejerce cierto grado
de legislación y orientación en materia procesal,
con el fin de lograr un mínimo equilibrio
legislativo que garantice un estándar de igualdad
ante la ley” (consid. 55 del voto de los jueces
Petracchi, Maqueda, Highton de Nolasco, Zaffaroni y
Lorenzetti).
V. Resuelta esta cuestión, en el sentido
de que la causal de extinción está vigente para
todos los habitantes del país, es correcta a mi
juicio la referencia y sus citas que hace el juez
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
Firmado por: ADRIAN NORBERTO MARTIN, JUEZ DE CAMARA
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Gabriel Vega en el fallo ya citados del TOC 7. En
tal sentido, en el primero de ellos indicó que
“(a)l margen de las opiniones que se puedan
sostener argumentativamente acerca de si todo lo
atinente al ejercicio de la acción penal y su
extinción constituyen normas de fondo o de forma,
lo cierto es que la regulación de esos institutos
jurídicos en ambos códigos, pareciera dar pábulo a
la idea de que la sola mención de aquellos en el
Código Penal, establece un imperativo que a modo de
ley marco la legislación local no tiene margen para
desoír, sino, cuando mucho, para reglamentar con
mayor alcance –en términos de garantías lo que el
propio código sustantivo acuerda expresamente”.
Así, Gabriel Vega continúa citando a Zaffaroni,
Alagia y Slokar quienes señalan que “…las
disposiciones procesales del código penal deben ser
entendidas como garantías mínimas, propias de un
marco que las leyes procesales provinciales pueden
superar y perfeccionar”, y que “…no puede
explicarse una parcial competencia legislativa
federal en materia procesal por la necesidad de
dejar a salvo el principio de igualdad a secas… sin
embargo el criterio de igualdad es atinado, si la
legitimidad de la ley marco se funda en la admisión
de que las garantías procesales se realizan de modo
progresivo y diferenciado en cada legislación y,
por tanto, en la necesidad de establecer un
criterio mínimo parejo para todo el país” (Derecho
Penal, Parte general, ed Ediar, 2000, p 160 y ss.).
En consecuencia, los efectos que deben
asignársele a la redacción de la última parte del
inciso en análisis no pueden consistir en avalar la
derogación o suspensión de la causal extintiva por
acción o inacción de la legislatura local. Por el
contrario, debe considerarse esa redacción en la
línea de lo que postulan Zaffaroni, Alagia y Slokar
en el pasaje citado por Gabriel Vega.
Esta línea hermenéutica de la disposición
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del art. 59.6 CP, en especial de su última parte,
es compatible con las directrices referidas por la
CSJN en tal sentido. En efecto, sobre la
obligatoriedad de concebir el sentido de las normas
en la forma que más derechos acuerde y, el especial
carácter restrictivo que debería seguirse en pos de
habilitar poder punitivo, también fue afirmado por
la propia CSJN. En efecto, en el caso “Acosta”
(Fallos 331:858) dictado el 23 de abril de 2008,
los jueces Zaffaroni, Lorenzetti, Maqueda y Fayt,
conformando la mayoría, no sólo dispusieron que
optar por la denominada “tesis restringida” del
instituto de “suspensión del juicio a prueba” (art.
76 bis CP) importaba una “…exégesis irrazonable de
la norma que no armoniza con los principios
enumerados, toda vez que consagra una
interpretación extensiva de la punibilidad que
niega un derecho que la propia ley reconoce…”. En
efecto, comprender ese precedente con ese exclusivo
alcance importa una mirada acotada de lo valioso de
las consideraciones efectuadas por la CSJN en el
considerando 6º.
En el fallo se citaron precedentes que
establecían o recuperaban reglas hermenéuticas
tradicionales en la jurisprudencia de ese tribunal,
pero además se añadió una especial indicación en lo
que hace a la interpretación de la ley penal. En
efecto, en dicho decisorio se indicó que “…la
observancia de estas reglas generales no agota la
tarea de interpretación de las normas penales,
puesto que el principio de legalidad (art. 18 de la
Constitución Nacional) exige priorizar una exégesis
restrictiva dentro del límite semántico del texto
legal, en consonancia con el principio político
criminal que caracteriza al derecho penal como la
ultima ratio del ordenamiento jurídico, y con el
principio pro homine que impone privilegiar la
interpretación legal que más derechos acuerde al
ser humano frente al poder estatal.”
Fecha de firma: 11/10/2016
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En este mismo sentido, debe añadirse que
la CSJN con fecha 13 de marzo de 2012, en el caso
“F., AL s/medida autosatisfactiva” ([Link]),
volvió a reiterar esos mismos conceptos en lo que
hace a la interpretación de la ley penal, más
específicamente en la correcta forma de entender el
alcance del aborto no punible.
En definitiva, lejos de hallarse
autorizado el intérprete a considerar la redacción
de una disposición penal de la manera que mejor le
parezca, está obligado a optar por la que más
derechos acuerde al ciudadano frente a la
habilitación del poder punitivo.
VI. Vinculado a lo dicho cabe añadir que
considero que no es menor, en este análisis, lo que
refiere el juez Pablo Vega en dos pasajes de su
voto del TOC 20 antes citado, como así también la
jueza Mallo en ese mismo fallo, y que muchas veces
la justicia penal pierde de vista. Indicó Mallo:
“(e)s sabido que todo sistema de justicia criminal
constituye el ámbito a través del cual el Estado
ejerce su poder más violento sobre los derechos de
los ciudadanos, y por ende, su utilización debe
reservarse para hacer frente a los conflictos más
graves y siempre que no se halle otra respuesta o
salida alternativa a través de otros ámbitos de
actuación estatal. Es lo que ha venido a llamarse
subsidiariedad del derecho penal o principio de
extrema ratio, premisa indiscutible desde los
ámbitos académicos y doctrinarios pero que no
mereciera, hasta ahora, un cambio desde la
positivización de las normas que permita acceder a
todos los justiciables -en igualdad de condiciones-
a esas nuevas formas de solución del conflicto,
humanizando concretamente el proceso”.
En esa línea afirmó Pablo Vega que “…la
primera pregunta que podríamos formularnos es si la
dilación de la vigencia de una norma sancionada por
Fecha de firma: 11/10/2016
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el Poder Legislativo y promulgada por el Ejecutivo
frustra necesariamente la operatividad de un
precepto de derecho sustantivo vigente que permite
disolver el conflicto y evitar la reacción punitiva
estatal”, añadiendo en otro tramo del voto que la
interpretación, en definitiva que se impone a los
jueces es la que “…más derechos consagra a la vez
que se corresponde con el principio pro homine el
cual, en una de sus manifestaciones, impone que, en
la duda, se decida siempre en el sentido más
garantizador del derecho de que se trate”.
Ahora bien, en el caso que nos ocupa –a
diferencia de lo que suele suceder en el ámbito
penal- una interpretación pro homine no implica
solamente menor poder punitivo habilitado para el
imputado, sino la disolución del conflicto como con
mucha justeza refiere Vega. Estamos aquí en
presencia de la impronta inquisitiva que Binder
destaca -con conocidas citas de Foucault- como “la
tradición de considerar el delito como infracción”.
Frente ello, es imperioso recuperar y afianzar la
tradición de concebir el delito como “conflicto”,
tal como lo conciben las modernas regulaciones
procesales imponiéndole a los jueces –pero también
a los fiscales- la resolución ellos (cfr. Ley
orgánica del MPF n° 27148 –art. 9.e-, nuevo CPPN
ley 27063 –arts. 12 y 22-, CPP CABA ley 2303 –art.
91-, entre muchos otros).
Estos casos hacen evidente que la
pretensión de habilitación de poder punitivo y,
consecuentemente, no poner fin a la lógica
punitiva, sólo se realiza con la excusa de
controlar la desobediencia, de castigar las
infracciones a la ley, y por sobre todo,
desentendiéndose de la voluntad de los involucrados
en el conflicto. Escuchamos en la audiencia al
presunto damnificado que con claridad ratificó su
voluntad de acuerdo que ya había puesto fin al
conflicto y su conformidad con poner fin a la
Fecha de firma: 11/10/2016
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judicialización.
No homologar el acuerdo realizado en
paridad, sin sometimiento de ninguna de las partes
sobre otra y sin un interés social prevalente,
implica además de mantener habilitada la vía
punitiva hacia el imputado, sumar afectaciones a la
otra parte involucrada en el conflicto privándola
de resolverlo definitivamente e imponiéndole la
obligación de seguir sujeta a un proceso penal
imbuido en la cultura del trámite del que no podrá
esperar más que nuevas molestias y nuevas
afectaciones.
VII. Definido lo anterior, cabe realizar –
tal como se lo adelantó- algunas consideraciones en
torno a la forma procesal de implementar, frente a
la posible ausencia de una regulación procesal
específica, el mecanismo de conciliación y
extinción de la acción penal.
Partiendo de la base de que la decisión de
que la conciliación y la reparación integral del
perjuicio sean una causal de extinción de la acción
penal es algo que ya ha sido decidido por el propio
Congreso Nacional al incorporar el art. 59.6 al CP,
y teniendo en cuenta, tal como fue resaltado, que
la posible “mora” del legislador local no puede de
ninguna manera ser un obstáculo al momento de
aplicarla, resulta esclarecedor resaltar la
posición tomada por la CSJN en el tema.
En este sentido, desde antaño la CSJN
destacó que “…donde hay un derecho hay un remedio
legal para hacerlo valer toda vez que sea
desconocido; principio del que ha nacido la acción
de amparo, pues las garantías constitucionales
existen y protegen a los individuos por el solo
hecho de estar en la Constitución e
independientemente de sus leyes reglamentarias,
cuyas limitaciones no pueden constituir obstáculo
para la vigencia efectiva de dichas garantías”
Fecha de firma: 11/10/2016
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(Fallos: 239:459, 241:291 y 315:1492) –algo que
cobra aún más relevancia en la discusión de este
caso, ya que el legislador nacional, materializando
el principio de ultima ratio que debe regir en la
utilización de la vía penal, efectivamente ha
previsto la posibilidad de que los protagonistas de
un conflicto penal puedan acudir a la vía de la
conciliación para solucionarlo-; agregando, más
recientemente, al establecer reglas acerca del modo
en que deberían ser llevados adelante los procesos
donde se entablaban las denominadas “acciones de
clase”, que “…frente a esa falta de regulación -la
que, por lo demás, constituye una mora que el
legislador debe solucionar cuanto antes sea
posible, para facilitar el acceso a la justicia que
la Ley Suprema ha instituido-, cabe señalar que la
referida disposición constitucional es claramente
operativa y es obligación de los jueces darle
eficacia, cuando se aporta nítida evidencia sobre
la afectación de un derecho fundamental y del
acceso a la justicia de su titular” (caso “Halabi”,
Fallos 332: 111, consid. 12 del voto de los jueces
Lorenzetti, Highton, Maqueda y Zaffaroni).
Es en este punto donde, frente a la
necesidad de materializar procesalmente esta vía de
extinción de la acción penal –y siguiendo la línea
jurisprudencial de la CSJN- resulta necesario hacer
algunas consideraciones sobre cómo, hasta tanto el
legislador local decida regular sus aspectos de
detalle en el ámbito del proceso penal, ella
debería ser llevada adelante.
Específicamente sobre el caso de estudio,
cabe recordar que el art. 59.6 CP señala que la
extinción de la acción se producirá si mediare una
conciliación de conformidad con las leyes
procesales. Al respecto no hace el legislador
nacional una referencia a la ley procesal penal. En
consecuencia, sobre lo que importa una conciliación
basta para consultar su regulación en la normativa
Fecha de firma: 11/10/2016
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civil y comercial, laboral o, incluso en lo que se
menciona en el propio código procesal penal en
relación a los delitos de acción privada. La escasa
o nula formalidad que tiene un proceso de
conciliación en esos ámbitos permite concluir que
para ello bastará que los involucrados se junten
por sí y/o a través de representantes, que aquellos
comprendan el sentido del proceso en la línea de
que lo que se busca es resolver el conflicto de una
forma alternativa a la sanción penal, y que la
solución a la que arriben haya estado enmarcada por
la voluntariedad de todos los intervinientes.
En el caso la propuesta efectuada por
parte de Aramela, en la convocatoria que la defensa
oficial realizó al presunto damnificado, está
además enmarcada en lo dispuesto en el art. 42
incisos d) e i), de la ley orgánica del MPD n°
27149 cuando señalan que es función de los
defensores públicos “intentar la conciliación y
ofrecer medios alternativos a la resolución
judicial de conflictos, con carácter previo a la
promoción de un proceso en los casos, materias y
fueros que corresponda. En su caso, presentar a los
jueces los acuerdos alcanzados para su
homologación”, y “convocar personas a su despacho
cuando sea necesario para el desempeño de su
ministerio”.
En suma, arribado a un acuerdo y
explicitado ello, corresponde establecer cuál es la
función de los jueces en lo penal. La dinámica y
exigencias de este tipo de audiencias no es
distinto a las que se llevan adelante en otros
fueros donde la conciliación tiene ya una historia.
Asimismo existen también estudios sobre sistemas de
enjuiciamiento adversariales que informan al
respecto. En consecuencia, se puede afirmar que es
deber de los jueces en audiencias de acuerdos “…
desarrollar un control estricto de la voluntad de
las partes durante la audiencia, pero siempre
Fecha de firma: 11/10/2016
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asumiendo que el control no significa reemplazo y
en función a ello, si las partes han arribado a un
acuerdo y este acuerdo ha sido realizado en forma
voluntaria… no hay posibilidad de establecer
oposición desde el punto de vista del juez”
(Lorenzo, Leticia; Manual de litigación, ed Didot,
Bs As, 2015 p 107).
Es así que el juez tiene por obligación,
no sustituir a las partes ni oficiar como
conciliador en el conflicto, sino chequear que el
acuerdo arribado entre aquellas no ha sido hecho en
un marco de sometimiento o dominación de una parte
por sobre la otra. Además se deberá acreditar que
ha habido una conciliación entre las partes
involucrada y que han arribado a un acuerdo que
posee por efecto la conclusión del proceso penal.
Cabe señalarse aquí, lo relevante que es
desarrollar estas actividades en audiencias con
presencia de todas las partes y del tribunal para
evitar las improntas inquisitivas del
escrituralismo que, sin dudas, impedirían
desarrollar esas obligaciones en la forma más
adecuada para un actividad que pretenda ser un
servicio de justicia.
VIII. En el caso de análisis es de
absoluta relevancia lo acontecido en la audiencia
desarrollada. En ella el imputado expresó con
claridad su voluntad de solucionar el conflicto de
connotación penal que ahora él tenía en el marco
del proceso, pero que el conflicto original ya
había sido solucionado por las partes. Afirmó
Aramela que había ya hablado con Ibarra y que
habían llegado a un entendimiento mutuo. En ese
sentido también se expresó el presunto damnificado,
que estaba presente en la audiencia y reafirmó que
él no quería el dinero que le habían ofrecido como
reparación, pero que luego le explicaron que era
importante para el acuerdo. En tal sentido, y sólo
Fecha de firma: 11/10/2016
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bajo esa perspectiva aceptó el dinero que, además,
dijo que ya lo había recibido. No es menor destacar
que, durante la audiencia Ibarra se refirió a
Aramela como “Javier” y asintió a las demás
manifestaciones que la defensora hacía sobre el
caso, lo que da cuenta de la solución del conflicto
a la que han arribado.
En una conciliación –por definición- las
partes se escuchan, presentan sus pretensiones para
la solución del conflicto y, en algunos casos ceden
parte de ellas, y en otros ambas tienen las mismas
para arribar a un acuerdo. En consecuencia, en la
medida en que esas cesiones no sean coaccionadas de
alguna manera, serán las propias partes las que
decidan sobre sus propios derechos. En el caso de
análisis el propio denunciante señaló que el
conflicto ya había sido resuelto.
IX. Con relación a las objeciones
formuladas por el fiscal cabe hacer algunos
comentarios adicionales. En primer lugar, las
referencias a la “intención del legislador” no
parece una fórmula adecuada para resolver este
tema. Muy por el contrario, las citas aisladas de
algún que otro legislador no permite derivar cual
fue la idea de todos y cada uno de los que
aprobaron la ley que, por lo demás, no están
obligados a emitir una opinión fundada y
coincidente con el dictamen de mayoría cada vez que
votan por aprobar un proyecto de ley.
Asimismo tampoco es menor que, cualquiera
hubiera sido la intención de uno o dos
legisladores, el texto de la ley está incluido en
el Código Penal y, a partir de ese momento, los
legisladores no son las opiniones únicas y
autorizadas para con exclusividad interpretar la
ley. Por el contrario, esa función es la asignada a
los operadores judiciales.
Ahora bien, más allá de que considero que
Fecha de firma: 11/10/2016
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no son adecuados los argumentos del fiscal por los
que intenta dar una suerte de “sentido auténtico y
unívoco” de los motivos de la reforma procesal a
partir de las opiniones de dos o tres legisladores,
sería pertinente –siguiendo esa línea argumental-
hacer derivaciones o inferencias de las
manifestaciones del propio Poder Ejecutivo Nacional
cuando en los diferentes proyectos de ley remitidos
al Congreso Nacional insiste con la pronta puesta
en funcionamiento de un sistema de enjuiciamiento
acusatorio y, en esa línea, del respeto a las
líneas directrices del CPPN aprobado por ley 27063.
A modo de ejemplo basta mencionar la ley 27272 que
reforma el procedimiento de flagrancia para el
actual código procesal y también del código
aprobado en 2014; o las referencias que en la
expresión de motivos se consignaron en el
anteproyecto presentado el 26 de septiembre de 2016
(expte. PE 165/16). En este último anteproyecto,
donde el PEN propone incorporar mecanismos de
investigación específicos para delitos complejos,
señala que “las modificaciones que integran la
iniciativa procuran, por un lado, fortalecer los
lineamientos que dieron sustento a la reforma
aprobada en el año 2014…”, que “el Código Procesal
Penal se convertirá en la ley de enjuiciamiento
criminal aplicable en los tribunales federales…”,
que “la presente iniciativa es respetuosa de la
letra del código Procesal Penal aprobado por la Ley
N° 27.063 [y que] las modificaciones puntuales que
aquí se proponen tienden, por un lado, a acentuar
el sistema acusatorio… y, por el otro, a reforzar
las herramientas con las que cuenta la Justicia
para combatir la delincuencia organizada, compleja
o transnacional”, y que “se busca delinear un
sistema de administración de justicia idóneo y
eficaz… que permita la justa aplicación de la ley
en el tiempo más breve posible, respetando los
derechos del imputado y de la víctima”.
Fecha de firma: 11/10/2016
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Por otra parte, insisto, no puede
desconocerse que el instituto está vigente en
diversos puntos del país donde se practica la
mediación, la conciliación y otros mecanismos de
composición del conflicto. Esa situación ahora
establecida como piso mínimo de derechos para todos
los habitantes del país por el art. 59.6 CP no
puede quedar sujeta a la implementación o no de la
legislatura local, más allá de que en nuestro caso
esa legislatura con funciones de dictado de
normativa procesal sea también la nacional.
Es interesante lo sostenido por el fiscal
Mahíques en el dictamen favorable a la conciliación
que diera en numerosas audiencias realizadas en el
Tribunal Oral en lo Criminal nº 15 (entre ellas en
el caso “Sanabria” causa nº 4939 del 05 de mayo de
2016, reiterado en numerosos otros casos de ese
tribunal). Sostuvo en aquella oportunidad que la
norma del art. 59.6 CP “…le cede al legislador
provincial, en base a la política criminal de cada
provincia, a los fenómenos delictivos propios de
cada provincia y a las características de cada
distrito, un margen para dar los límites y alcances
precisos de esta nueva alternativa de solución de
los conflictos”, pero, agregó “.sin perforar el
mínimo de garantías que reconoce el legislador
federal, por debajo del cual ninguna provincia
puede pasar. Es decir, no puede reconocer menos
derechos que los que reconoce el legislador de
forma nacional”.
En tal sentido, la afirmación realizada
por el fiscal Pérez de la Fuente con relación al
caso que aquí corresponde resolver, de que no hay
base legal para establecer qué casos podrían ser
resueltos por la conciliación hipotetizando sobre
qué contestar ante un supuesto de homicidio
resulta, al menos inapropiada para un abordaje
serio del tema. No hay dudas que ciertos conflictos
no podrían ser abordados por la norma en cuestión.
Fecha de firma: 11/10/2016
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Es cierto que una regulación procesal permitiría
circunscribir la cuestión con parámetros más
claros, pero la omisión legislativa de disponer los
parámetros en cuestión no puede ser aceptada sin
más por los operadores de justicia. En todo caso
estaríamos ante una omisión de la reglamentación de
un derecho que, como ocurre en tantos otras
situaciones, el servicio de justicia debe definir
cómo hacerlos efectivos.
Con un criterio más acorde a los
postulados de la ley orgánica del MPF, el fiscal
Mahíques en los casos referidos sostuvo que dicha
ley orgánica “…viene a reglamentar el art. 120 CN,
obliga a los fiscales a tener como finalidad
resolver el conflicto, escuchando a la víctima, sus
interés y, ofreciendo una respuesta que restablezca
la armonía entre los protagonistas y la paz social.
Esto lo establece el art. 9.e y 9.f de la ley
27148. Esto significa que en aquellos casos en que
el conflicto se pueda resolver cuando el hecho no
ha trascendido más allá de una víctima concreta,
tiene que tener esta pauta de interpretación y
aplicar esta pauta de soluciones alternativas.
Ahora bien, si el hecho tiene entidad para afectar
la paz social y en definitiva, afectar los
intereses de la sociedad, el Ministerio Público no
puede delegar en la victima la facultad de disponer
de la acción, porque el Ministerio Público es el
titular de la acción. De esta manera, en estos
casos tiene que rechazar esta salida alternativa y
requerir la actuación de la justicia, en defensa de
los intereses de la sociedad”.
Es así que a partir de esa directriz que
debe marcar la actuación de los representantes del
MPF se preguntó “¿Cuáles son las pautas que tiene
el fiscal a la hora de evaluar si el hecho
trasciende o no a la víctima?” y respondió “…en
primer lugar, la existencia de otras leyes que
establezcan la prohibición de salidas alternativas,
Fecha de firma: 11/10/2016
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conciliaciones o mediaciones, como lo es el caso de
los hechos de violencia de género. También, de
instrumentos internacionales a través de los cuales
el Estado se ha obligado a investigar y sancionar
ciertos fenómenos delictivos e instrucciones
generales de la Procuración, que le dicen al fiscal
usted tiene que investigar y buscar la sanción en
estos casos, como órgano vertical y jerárquico que
es la Procuración General de la Nación”.
Además Mahíques afirmó “…dentro de este
contexto, también tengo en cuenta las pautas que
establece el código procesal penal aprobado, no
vigente. Estas pautas son las que el legislador ha
tenido en cuenta como aquellas que afectan al inter-
és general y aquellas que se reducen a un conflicto
entre autor, imputado y víctima. Y así lo dice al
art. 34 código procesal penal, según ley 27063 `el
imputado y la víctima pueden realizar acuerdos
conciliatorios en los delitos con contenido
patrimonial, cometidos sin grave violencia sobre
las personas o en los delitos culposos si no
existieren lesiones gravísimas o de resultado
muerte´”.
Por último, haciéndose cargo de la
situación referida, de las particularidades del
conflicto, y de la autónoma decisión de sus
involucrados sostuvo que “…llegado entonces el
momento de opinar sobre el asunto, resulta a priori
que éste art. 34 deja afuera de aplicación la
conciliación un caso como el que aquí se analiza
porque opera contra los delitos contra la propiedad
sin grave violencia o los delitos de lesiones en
tanto sean culposos, es decir, que las lesiones
dolosas no están. Sin embargo, excluir la
aplicación en este caso sería irracional y un
contra sentido, porque permitiría por ejemplo
aplicarlo frente a un robo cometido con violencia
en las personas que le genere lesiones leves a la
víctima, pero que por reglas de concurso aparente
Fecha de firma: 11/10/2016
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Poder Judicial de la Nación
TRIBUNAL ORAL EN LO CRIMINAL NRO. 26 DE LA CAPITAL FEDERAL
CCC 26772/2016/TO1
no se aplica el concurso de robo con lesiones
leves, sino que es robo. Sería injusto conceder una
conciliación en ese caso y no en unas lesiones
leves solamente. Con lo cual, por razones de
racionalidad derivado del sistema republicano de
gobierno, entiendo que los supuestos de lesiones
leves dolosas entran dentro del espacio de
conciliación en el que se pueden homologar o
presentar acuerdos conciliatorios”.
Las largas citas efectuadas sobre el
dictamen de otro representante del MPF me eximen de
profundizar la respuesta a la objeción del fiscal
Pérez de la Fuente en este caso.
Con relación a la otra objeción del fiscal
relacionada a que Aramela posee antecedentes
penales y que, por ello, no puede conciliar el
conflicto de una entidad casi insignificante,
tampoco puede ser atendida. El fiscal está poniendo
límites no contenidos en la ley y que, además, no
están presente en ninguna de las legislaciones
procesales del país que regulan este instituto.
Nuevamente la cuestión se presenta como la tensión
de habilitar la mayor cantidad posible de poder
punitivo frente a sujetos que han infringido la
ley o, por el contrario, abrir vías de composición
del conflicto, de rearmado de lazos sociales.
Alberto Binder, retomando las ya clásicas
referencias foucaultianas, sostuvo al respecto en
su reciente obra señaló que la tradición del delito
como infracción y como desobediencia constituye uno
de los ejes de la configuración de los sistemas que
llamamos inquisitoriales agregando que “…es casi
imposible encontrar un sistema penal… en el que no
existan prácticas conciliatorias, de mediación o de
acuerdos, aun cuando no estuvieran previstas …
(pero) también ocurre todo lo contrario, sistemas
procesales legalmente orientados a la solución del
conflicto (como ocurre con muchos de los nuevos
sistemas procesales latinoamericanos) no impiden
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
Firmado por: ADRIAN NORBERTO MARTIN, JUEZ DE CAMARA
Firmado(ante mi) por: MARIANO LLORENS, SECRETARIO
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que la tradición infraccional oriente un sistema de
prácticas incluso contra las previsiones legales…”
(Binder, Alberto, op. cit., tomo I, p 280)
No obstante ello, cabe señalar que esta
situación (oposición a la mediación penal cuando el
imputado posee antecedentes condenatorios) ya se ha
planteado en otras jurisdicciones. De hecho hace no
mucho tiempo, algunos fiscales de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires planteaban esta objeción
frente a la regulación procesal de la ley local nº
2303. La respuesta jurisdiccional fue contundente
en un sentido contrario a la pretensión punitivista
de esos fiscales.
Por último, respecto de que esta forma de
finalización del proceso es una forma del principio
de oportunidad y que, por ende, no puede ser
resulta con la oposición del representante del MPF.
Al respecto, corresponde señalar que aun aceptando
esa clasificación, la oposición fiscal no puede ser
irracional, caprichosa o alejada de las
circunstancias del caso, y en especial, de los
intereses de quien debe proteger especialmente: el
presunto damnificado. Sobre esto último volveré
luego. Sin embargo, cabe señalar que el fiscal poco
explicó al respecto. Obsérvese que en el CPPN –ley
27063- a cuyos debates el propio representante del
MPF acudió, regula la situación dejando la
hipótesis de conciliación claramente fuera del
principio de oportunidad. En efecto, el art. 30
diferencia entre a) criterios de oportunidad, b)
conversión de la acción, c) conciliación, y d)
suspensión del proceso a prueba, como cuatro
supuestos diferentes de disponibilidad de la acción
penal. Por su parte, en el art. 31 establece qué
casos son los que podrían dar lugar a la aplicación
de un criterio de oportunidad. En él el CPP enumera
las siguientes situaciones: a) si se tratara de un
hecho que por su insignificancia no afectara
gravemente el interés público; b) si la
Fecha de firma: 11/10/2016
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intervención del imputado se estimara de menor
relevancia, y pudiera corresponder pena de multa,
inhabilitación o condena condicional, c) si el
imputado hubiera sufrido a consecuencia del hecho
un daño físico o moral grave que tornara
innecesaria y desproporcionada la aplicación de una
pena; d) si la pena que pudiera imponerse por el
hecho careciera de importancia en consideración a
la sanción ya impuesta, o a la que deba esperarse
por los restantes hechos investigados en el mismo u
otro proceso, o a la que se impuso o se le
impondría en un procedimiento tramitado en el
extranjero.
Evidente es que la conciliación entre los
involucrados en el conflicto, en el CPPN de cuyo
debate el representante del MPF se vale para
considerar la finalidad de la norma, no lo acompaña
en la consideración sobre el alcance del principio
de oportunidad. A ello debe añadirse que en el
anteproyecto referido se propone añadir un supuesto
más al art. 31 del CPPN –ley 27063- respecto de
principio de oportunidad y no se modifica lo que a
la conciliación respecta.
Volviendo sobre los criterios aplicables,
nuevamente resulta pertinente recordar lo ya
referido más arriba por otro representante del MPF
en las audiencias del Tribunal Oral en lo Criminal
n° 15 cuando analizó las pautas directrices del MPF
y cómo debe considerar los casos pasibles o no de
conciliación. En consecuencia, aun aceptando que
esta forma de extinción de la acción configurara
una forma de disposición de la acción prevista para
el MPF, y que además fuera el fiscal el único con
la llave para abrir o no esa vía (lo que no se
deriva del art. 59.6 CP, ni tampoco del art. 34 del
CPPN -ley 27063-), esa decisión debe superar el
tamiz de razonabilidad y ser compatible con la
directrices del art. 9 de la ley 27148, lo que no
se da en el caso.
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
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En efecto, se le atribuye a Aramela haber
provocado un daño en la linga que sujetaba la
bicicleta de Ibarra con fines de desapoderarlo de
ella. Esa acción no llegó a consumarse. De hecho,
el presunto damnificado no tuvo posibilidad de usar
la bicicleta porque ésta fue secuestrada como
objeto de prueba por el sistema de justicia que,
dicho sea de paso, lo privó de ella durante largo
tiempo.
El presunto damnificado acudió a la
audiencia y se explayó sobre su decisión de
solucionar el caso por esta vía. De hecho indicó
que no había aceptado la reparación patrimonial
ofrecida por el imputado, y que sólo revirtió esa
decisión cuando la defensa le explicó que era
importante que el imputado hiciera un gesto por
reparar los daños que hubiera provocado.
A tal punto el conflicto está resuelto que
el presunto damnificado se refirió al imputado por
su nombre de pila en varias oportunidades. Ambos
involucrados en el conflicto eran desconocidos
hasta ese día y hoy podrán no ser amigos, pero se
refieren al otro por sus nombres y conocen algo de
sus historias de vida.
La misma pregunta que formulé en otras
ocasiones deviene propicio hacerla aquí: ¿cuáles
serían las consecuencias inevitables para el
presunto damnificado manteniendo abierto este
proceso?. La consecuencia será obligarlo, bajo
apercibimiento de trasladarlo por la fuerza pública
y perseguirlo penalmente por falso testimonio, a
concurrir al juicio y declarar en contra de una
persona con quien tuvo un conflicto efímero y con
quien ahora posee trato.
Si el servicio de justicia no se replantea
sus funciones respecto de cómo, cuándo y de qué
manera intervenir en ciertos conflictos, no hará
más que agudizar esos conflictos y, paralelamente,
se ocupará -inadecuadamente- de ellos distrayéndose
Fecha de firma: 11/10/2016
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Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
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de llevar adelante los casos con mayor dañosidad
social.
No hay dudas que en este conflicto lo
mejor que puede hacer el sistema penal es salirse
del medio. En definitiva, si de lo que se trata es
de llevar adelante acciones que brinden a los
ciudadanos un adecuado servicio de justicia, no es
correcto restringir derechos dispuestos por el
Congreso Nacional bajo interpretaciones
restrictivas u otras argucias o rodeos que, en
definitiva, sólo tienen por finalidad conservar una
de las formas más lesivas del poder del Estado. Por
ello, postulo homologar el acuerdo de conciliación
al que arribaron las partes y disponer la extinción
de la acción penal respecto del hecho calificado
como de robo agravado en grado de tentativa
imputado a Aramela en este proceso.
Así lo voto.
La juez Marta A. Yungano dijo:
-Vigencia del art. 59 Código Penal versión
ley 27147
La ley 27147 incorporó en el art. 59 tres
supuestos de extinción de la acción penal, derivados
de la aplicación de criterios de oportunidad,
reparación integral del perjuicio o conciliación y
cumplimiento de las condiciones de la suspensión del
juicio a prueba, de conformidad con lo que a su
respecto establezcan las leyes procesales
correspondientes y, en su caso, el propio Código
Penal.
El art. 3 de la ley 27063 dispuso que la
entrada en vigencia del Código Procesal Penal será
en la oportunidad que establezca la ley de
implementación correspondiente, la que deberá
contener las previsiones orgánicas pertinentes tanto
con relación a los órganos jurisdiccionales como a
aquellos encargados de su aplicación.
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
Firmado por: ADRIAN NORBERTO MARTIN, JUEZ DE CAMARA
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Debe tenerse en cuenta que el art. 4 que
sustituyó el art. 76 del Código Penal dispuso que
“La suspensión del juicio a prueba se regirá de
conformidad con lo previsto en las leyes procesales
correspondientes. Ante la falta de regulación total
o parcial, se aplicarán las disposiciones de este
Título”.
Y por último, se estableció que las
disposiciones del Código Penal en materia de
suspensión del juicio a prueba serán de aplicación
supletoria ante la falta de regulación total o
parcial al respecto en las leyes procesales.
Sobre esto leemos en la exposición que
ante el Senado realizó el Senador Urtubey, que:”…Las
provincias argentinas hacen sus códigos y empezaron
a admitir que los fiscales podían dejar de lado la
acción cuando se producían situaciones de
reparación, conciliación o el caso de principio de
oportunidad. ¿Qué hicimos nosotros? Para zanjar esta
discusión y convertirla en una cuestión casi de
gabinete dijimos: Pongamos en el Código Penal esta
posibilidad de extinción de la acción, para que
quede claramente en el Código Penal sancionado para
todo el país, como código de fondo, que esa
posibilidad de disponer de la acción exista. Por
supuesto que en las condiciones que cada
ordenamiento procesal penal de la provincia lo
disponga. Simplemente, ha quedado conciliada esta
diferencia en cuanto a si tenía que estar en el
código de fondo; lo hemos puesto allí.” (cfr.
Versión taquigáfica de la 4ª Reunión 3ª Sesión
ordinaria 27 de mayo de 2015 y citada en los fallos
que hasta el momento se han dictado).
Lo anterior fue contemplado en la norma
que fue aprobada y, demuestra, a mi entender, que la
finalidad del legislador no fue introducir un modo
de extinción de la acción penal por reparación, que
resulte inmediatamente operativo. En efecto, en caso
de que esa hubiera sido su finalidad, pudo haber
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
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introducido una fórmula similar a la contenida en el
artículo 4° de la propia ley 27.147, en el que se
dispuso que: “La suspensión del juicio a prueba se
regirá de conformidad con lo previsto en las leyes
procesales correspondientes. Ante la falta de
regulación total o parcial, se aplicarán las
disposiciones de este Título.”.
A lo antes referido le aditamos que el
mismo día en que se sancionó la ley que introdujo la
regla de extinción por reparación integral en el
art. 59, fue sancionada la ley 27150 que dispuso que
el nuevo código procesal en el que se reconocía ese
instituto, entraría en vigencia recién el 1° de
marzo del año 2016.
Ahora bien, el decreto 257/2015 del
24/12/2015 publicado el 29/12/2015, dispuso: “…
Sustitúyese el artículo 2° de la Ley N° 27.150 por
el siguiente:
“ARTÍCULO 2°.- Entrada en vigencia. El Código
Procesal Penal de la Nación aprobado por la Ley N°
27.063 entrará en vigencia de conformidad con el
cronograma de implementación progresiva que
establezca la COMISIÓN BICAMERAL DE MONITOREO E
IMPLEMENTACIÓN DEL NUEVO CÓDIGO PROCESAL PENAL DE LA
NACIÓN que funciona en el ámbito del HONORABLE
CONGRESO DE LA NACIÓN, previa consulta con el
MINISTERIO DE JUSTICIA Y DERECHOS HUMANOS y el
CONSEJO DE LA MAGISTRATURA DE LA NACIÓN…”.
Y lo dispuesto en este decreto refuerza la
idea de que el legislador condicionó la entrada en
vigencia del instituto a lo que dispusieran las
leyes y recuerdo que “…Es regla de interpretación
de las leyes dar pleno efecto a la intención del
legislador, computando la totalidad de sus preceptos
de manera que armonicen con el ordenamiento jurídico
restante y con los principios y garantías de la
Constitución Nacional, y como la inconsecuencia o
falta de previsión no se suponen en el legislador y
se reconoce como principio que las leyes deben
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
Firmado por: ADRIAN NORBERTO MARTIN, JUEZ DE CAMARA
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interpretarse siempre evitando darles un sentido que
ponga en pugna sus disposiciones, destruyendo las
unas por las otras y adoptando como verdadero el que
las concilie y deje todas con valor y efecto…” (C.S.
Fallos Y. 034, p. 1733; 304 p. 1829; S. 291, XX, 90-
11-13, entre otros).
Por estas consideraciones entiendo que la
norma mencionada no se encuentra vigente.
-Conciliación
En segundo lugar y teniendo en cuenta que
la mayoría del Tribunal resolvió que la norma se
encuentra vigente, estimo que debo expedirme al
respecto.
La conciliación es una alternativa a la
pena privativa de la libertad e implica un acuerdo
entre la víctima y el imputado. Sin embargo es
necesario recordar que la función del Ministerio
Público Fiscal es la intervenir en todos los asuntos
en los que se encuentren involucrados el interés de
la sociedad y el orden público, debiendo promover la
actuación de la Justicia en defensa de la legalidad
y de los intereses generales de la sociedad,
conforme lo dispuesto por la Constitución Nacional y
la ley 24946.
De lo anterior se desprende que si
adherimos a un proceso acusatorio, la oposición
fundada del representante del Ministerio Público,
resulta vinculante para el Tribunal.
En el caso que nos ocupa el dictamen del
Dr. Pérez de la Fuente reunió los requisitos
necesarios para su validez.
Y esto es lo que el nuevo Código Procesal
previó en el art. 30 “Disponibilidad de la acción”
cuando menciona que El representante del Ministerio
Público Fiscal puede disponer de la acción penal
pública en los siguientes casos:
a) criterios de oportunidad
b) conversión de la acción
c) conciliación
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
Firmado por: ADRIAN NORBERTO MARTIN, JUEZ DE CAMARA 34
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d) suspensión del proceso a prueba.
En la audiencia la Fiscalía, luego de
fundamentar su opinión respecto de que la norma no
se encuentra vigente, se opuso por las razones
brindadas a la aplicación del instituto.
Sabido es que es el Estado quien estipula
qué conductas deben ser tipificadas y, en
consecuencia, perseguidas y penadas; y es el
Ministerio Público Fiscal, por el principio de
legalidad y del sistema acusatorio, quien tiene a su
cargo la promoción y el impulso de la acción penal
pública, en función de una pretensión contenida en
la misma acción.
Finalmente, siguiendo con lo anterior y
respondiendo a los argumentos de la Sra. Defensora,
resulta cierta la previsión de la disponibilidad de
la acción en los casos de delitos de acción privada,
pero no lo es menos que la normativa para los de
acción pública, es diferente y que si nos enrolamos
en la plena vigencia del sistema acusatorio, tal
como se desprende de las presentaciones que la Dra.
Ocampo realiza ante el Tribunal, su aplicación debe
respetarse en todos los pasos del proceso.
En relación a que la no aplicación del
instituto violaría el principio de igualdad ante la
ley recuerdo que “…sostener que todos los
habitantes son iguales ante la ley sólo constituye
un principio valioso pero incompleto. La derogación
de los privilegios y fueros en razón del origen o
situación social, dispuestos por la ley, constituyen
el inicio de todo proceso igualitario pero la
cuestión esencial radica en determinar qué se
entiende por igual y qué criterios o pautas se
emplean para igualar o diferenciar…El derecho, por
definición, distingue, crea categorías y dispone
clasificaciones…entre muchas otras:
deudores/acreedores; mayores/menores de edad;
solteros/casados/viudos/separados;
capaces/incapaces…” (Conf. Gelli, María Angélica
Fecha de firma: 11/10/2016
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Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
Firmado por: ADRIAN NORBERTO MARTIN, JUEZ DE CAMARA
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“Constitución de la Nación Argentina, Ed La Ley,
págs. 180 y ss.).
La reiterada doctrina de la Corte Suprema
ha sostenido que la ley debe ser igual para los
iguales en igualdad de circunstancias, es decir sin
que se otorguen a unos derechos o beneficios que en
las mismas condiciones no se le reconozcan a otros.
En el mismo sentido “Diorio, Homar A. c.
Caja de Jubilaciones, Subsidios y Pensiones del
Personal del Banco de la Prov. de Buenos Aires” (La
Ley 1985-C, 594 AR/JUR/167/1985).
A su vez, en el precedente Arana, la Corte
reiteró su doctrina acerca de que el art. 16 de la
C.N. admite que el legislador contemple en forma
distinta situaciones que considera diferentes,
siempre que concurran objetivas razones de
diferenciación que no sean irrazonables (A. 1 XXXI
s/excarcelación del 19/10/95).
Por otra parte, advierto que según se
desprende del legajo personal, la situación de
Aramela no reúne los requisitos necesarios para
pedir, por ejemplo, el beneficio de la suspensión
del juicio a prueba, por lo que, las reglas del
sentido común indican que la aplicación del
instituto de la conciliación no aparecería, en
principio, adecuada.
Para finalizar debo decir que resulta
conveniente estipular modos alternativos para la
resolución de los procesos, ya que “…la bondad del
instituto surge, para el imputado, de la eximición
de las consecuencias nocivas y socialmente
discriminatorias de la privación de la libertad o de
la aplicación de una condena que deje a dicha
privación en suspenso, poseyendo así un carácter más
resociabilizador que una pena, y, respecto del
damnificado por el hecho, se guarda a través de su
aplicación mayor contemplación, ya que en algunos
supuestos el castigo al procesado puede volver a
perjudicarlo ya que a aquél, generalmente le
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
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dificultará la reparación del daño o incluso lo
impedirá completa y definitivamente (Conf. Roxin,
Klaus “La reparación del sistema jurídico penal de
sanciones” en Jornadas sobre la reforma del derecho
procesal de Alemania, Consejo General del Poder
Judicial).
Sin embargo, entiendo que no es función de
los jueces remediar falencias de técnica
legislativa o problemas de implementación de las
reformas a cargo del Poder Ejecutivo, respetándose
así la división de poderes.
De lo expuesto entonces voto en primer
término por la no vigencia de la reforma del art. 59
del Código Penal y en segundo lugar porque no se
haga lugar a la conciliación y a la consecuente
extinción de la acción penal y sobreseimiento del
imputado Aramela.
La jueza Patricia Llerena dijo:
Con relación a la vigencia del Art. 59
inciso 6° del C. Penal, adhiero a lo expresado por
el Sr. Juez Adrián Martín.
Ahora bien, durante la audiencia, el Sr.
Fiscal General sostuvo que la conciliación era una
forma de ejercicio del principio de oportunidad que
le cabía al nombrado y que por ello se oponía, ya
que no estaba en vigencia el Código Procesal Penal
aprobado por la Ley 27.063.
Sin perjuicio de recordar las
circunstancias señaladas por mi colega Dr. Martín
respecto a los motivos de la no vigencia,
establecida en un decreto, y que, a pesar de ello
en los distintos proyectos de normas que se están
cursando al poder legislativo o que han sido
aprobadas por éste, se hace expresa mención a la ley
27.063, cabe señalar lo siguiente: 1°) el delito en
el marco de las disposiciones legales del art. 59
del Código Penal - en vigencia- es un conflicto; 2°)
la Ley Orgánica del Ministerio Público Fiscal n°
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
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27.148, -dictada bajo el marco de lo establecido por
el art. 120 de la Constitución Nacional-, en su
artículo 9, incisos “e” y “f” impone a los fiscales
el deber de buscar una solución al conflicto para
reestablecer la armonía entre los protagonistas de
él y la paz social, tomando en cuenta los intereses
de la víctima; 3°) como conflicto debe escucharse a
las partes, para poder establecer si en ciertos
casos se puede renunciar a la sanción penal; 4°) a
pesar de la interacción de las partes no se debe
desechar la representación del Estado, ya que
cuando de delitos de acción pública se trata, se
podría verificar que el hecho trasciende a las
víctimas en concreto, sea porque han lesionado
bienes jurídicos no disponibles por estas últimas, o
porque se ha lesionado bienes jurídicos
supraindividuales; 5°) no obstante ello, la
representación del Ministerio Público debe tener en
consideración los intereses de las víctimas, tan es
así que el inciso f) del art. 9 de la Ley 27.148
pone en cabeza del Ministerio Público, dar amplia
asistencia y respeto, debiendo dirigir sus acciones
tomando en cuenta los intereses de la víctima. Esto
es, pone a su cargo, empoderar a la víctima a fin de
que ésta pueda decidir en un pie de igualdad sobre
sus intereses; 6°) el Ministerio Público puede
oponerse, a pesar de la opinión de la víctima, en
cuanto motive en forma racional su oposición en que
la paz social se encuentra comprometida. O, cuando
se trate de delitos a cuya persecución el país se
obligó a través de instrumentos internacionales,
como por ejemplo, la trata de personas, el
narcotráfico, la corrupción funcional, entre otros.
Con ello como norte, cabe señalar que
entiendo que sostener que no es procedente la
conciliación prevista en una norma de fondo por la
no entrada en vigencia de la Ley 27.063 no resulta
una respuesta motivada en forma racional a los fines
de solucionar el conflicto, que se presenta en este
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
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caso, ya que estamos frente a acciones que fueron
subsumidas en el requerimiento de elevación a
juicio, entre los delitos contra la propiedad, bien
jurídico que no reúne las características indicadas
en el punto 4°).
Por otro lado, en la audiencia se ha
escuchado a la persona que aparece como víctima del
conflicto, quien al ser interrogada expresó su
conformidad con el monto de dinero ofrecido, o, ya
abonado, y que estaba conforme con la solución que
se le proponía, Así como con las disculpas dadas.
Las víctimas pueden presentarse a la audiencia con
asesoramiento legal privado o no, ya que como se
dijo en el punto quinto del párrafo precedente, es
responsabilidad del Ministerio Público Fiscal velar
por los intereses de ellas, empoderándola.
Por otra parte, entiendo que el art. 30 de
la Ley 27.063 establece distintos tipos de
posibilidad de disponer de la acción penal pública
por parte del representante del Ministerio Público
Fiscal, siendo ellos: a) criterios de oportunidad;
b) conversión de la acción; c) conciliación, d)
suspensión del proceso a prueba. Sobre la base de la
redacción de la norma, entiendo que el criterio de
oportunidad es distinto a la conciliación. Ello
además, se ve reforzado en razón de que el art. 59
del C. Penal, texto según Ley 27.147, prevé la
extinción de la acción penal por aplicación de un
criterio de oportunidad, en el inciso 5°; en tanto
que la conciliación está establecido en el inciso 6°
de la misma norma.
En razón de ello, con estas aclaraciones
adhiero en lo sustancial al voto del Sr. Juez Adrián
Martín.
Por todo lo expuesto, el tribunal, por
mayoría
RESUELVE:
I. HOMOLOGAR EL ACUERDO CONCILIATORIO
(art. 59.6 CP).
Fecha de firma: 11/10/2016
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Firmado por: ADRIAN NORBERTO MARTIN, JUEZ DE CAMARA
Firmado(ante mi) por: MARIANO LLORENS, SECRETARIO
#28468216#164150834#20161012112126806
II. DISPONER LA EXTINCIÓN DE LA ACCIÓN
PENAL respecto de DIMAS _______________ y, en
consecuencia, dictar su SOBRESEIMIENTO, en relación
al hecho por el cual mediara requerimiento de juicio
(art. 336 inciso 1º CPPN).
Notifíquese.
Ante mí:
En la misma fecha se libraron dos cédulas. CONSTE.-
Fecha de firma: 11/10/2016
Firmado por: PATRICIA MARCELA LLERENA, JUEZ
Firmado por: MARTA AURORA YUNGANO, JUEZ
Firmado por: ADRIAN NORBERTO MARTIN, JUEZ DE CAMARA 40
Firmado(ante mi) por: MARIANO LLORENS, SECRETARIO
#28468216#164150834#20161012112126806