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Sacramentos: Iniciación, Curación y Servicio

Los sacramentos son acciones divinas que expresan el amor de Dios hacia sus hijos y son esenciales para la vida cristiana, proporcionando gracia y fortaleciendo la fe. Se dividen en tres categorías: Iniciación (Bautismo, Eucaristía, Confirmación), Curación (Reconciliación, Unción de los Enfermos) y Servicio (Matrimonio, Orden Sacerdotal), cada uno con su propósito y significado. A través de estos sacramentos, los fieles son unidos a Cristo y a la comunidad de la Iglesia, recibiendo los medios para enfrentar las dificultades de la vida.

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Sacramentos: Iniciación, Curación y Servicio

Los sacramentos son acciones divinas que expresan el amor de Dios hacia sus hijos y son esenciales para la vida cristiana, proporcionando gracia y fortaleciendo la fe. Se dividen en tres categorías: Iniciación (Bautismo, Eucaristía, Confirmación), Curación (Reconciliación, Unción de los Enfermos) y Servicio (Matrimonio, Orden Sacerdotal), cada uno con su propósito y significado. A través de estos sacramentos, los fieles son unidos a Cristo y a la comunidad de la Iglesia, recibiendo los medios para enfrentar las dificultades de la vida.

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LOS SACRAMENTOS

DE INICIACIÓN DE CURACIÓN DE SERVICIO

1.-BAUTISMO 4.-RECONCILIACIÓN O PENITENCIA 6.-MATRIMONIO


2.-EUCARISTÍA 5.-UNCIÓN DE LOS ENFERMOS 7.-ORDEN SACERDOTAL
3.-CONFIRMACIÓN

Los sacramentos son acciones de Dios con las que nos muestra el amor que tiene por sus hijos. Es la respuesta del hombre a Dios
que cree y cumple con las prácticas de la vida cristiana. Todos ellos han sido creados (instituidos) por Él, y por eso, es Él mismo quien
los realiza a través de distintos medios, nos unen a los católicos de todo el mundo con Jesucristo y a los unos con los otros. ¿Y para
qué nos los dio? Para darnos la gracia. Es decir, para darnos, junto con su amor, la fuerza necesaria para luchar contra las
dificultades de la vida. Claro que siempre y cuando nosotros tengamos una disposición y una actitud positiva de querer agradarlo a
Él.

LOS SACRAMENTOS DE INICIACIÓN: son los tres sacramentos a través de los que el cristiano queda plenamente configurado como
tal. Por eso reciben el nombre de Sacramentos de la Iniciación Cristiana. En efecto, los fieles renacidos en el Bautismo se fortalecen
con el sacramento de la Confirmación y finalmente, son alimentados en la Eucaristía con el manjar de la vida eterna, y así por medio
de estos sacramentos de la iniciación cristiana, reciben cada vez con más abundancia los tesoros de la vida divina y avanzan hacia la
perfección de la caridad"
1.-BAUTISMO: es el sacramento por el cual se nos perdona el pecado original y también otros pecados si los hubiere; nacemos como
hijos de Dios y nos hacemos cristianos, nos convierte en miembros de la Iglesia y nos habilita para recibir los demás sacramentos. En
el bautismo, Dios nos hace tres regalos: Son la Fe, la Esperanza y la Caridad. Las recibimos como semillas y es deber nuestro el
hacerlas crecer para que lleguen a su máximo desarrollo dentro de nosotros.
El bautismo tiene dos elementos identificados por Cristo en Juan 3: 1-6: el agua y el Espíritu Santo. Otros símbolos del bautismo
incluyen:
Señal de la cruz: El sacerdote hace la señal de la cruz en la frente y el pecho del bautizado, significando que en sus pensamientos y
sentimientos, Jesús vence al demonio.
-El bautismo es necesario para
Agua de inmersión: Un símbolo de vida y purificación Salvarse porque así lo ha querido
Crisma: Un símbolo de unción, el cual es bendecido por el obispo el jueves santo. Jesucristo.
Óleo de los catecúmenos: Un símbolo de fuerza, suavidad y belleza del Espíritu -Pueden bautizar el obispo, el
Luz de la vela: Un símbolo de la luz de Cristo que ha entrado en la vida del bautizado sacerdote y el diácono. En caso de
Vestidura blanca: Un símbolo de nueva vida necesidad, cualquier persona,
incluso no bautizada,
Cirio encendido: Un símbolo de Cristo resucitado, la luz del mundo.
pronunciando: “NN…yo te bautizo
en el nombre del Padre, del Hijo y
2.-EUCARISTIA: es el sacramento por el cual Cristo se hace presente con su cuerpo, sangre, alma y divinidad en el pan y el vino
consagrados en la Santa Misa, por el sacerdote. Jesús, antes de la Pasión, instituyó la Eucaristía en la Última Cena con sus
apóstoles, ordenándoles: “Hagan esto en memoria mía” (Lc 22, 19). La repetición de la Última Cena es para nosotros la Santa Misa,
donde Jesús quiere ser nuestro alimento y recordar siempre su Pasión y Muerte por amor a los hombres. Jesús se hace presente
en la Eucaristía por las palabras del sacerdote al consagrar el pan y el vino: .- “Tomen y coman todos de él, esto es mi cuerpo.” Y
“Tomen y beban, esta es mi sangre.”
Para recibir dignamente la Eucaristía o Comunión se requiere: a) Estar en gracia de Dios. b) Estar en ayunas. c) Recibir a Jesús con
amor y reverencia.
3.-CONFIRMACIÓN: Nos da especialmente al Espíritu Santo y nos incorpora más a Cristo para ser sus testigos en el mundo, hace más
sólido nuestro vínculo con la Iglesia y nos ayuda a dar testimonio de la fe cristiana, a través de la palabra y de obras.
La Confirmación, como el Bautismo, imprime en el alma del cristiano un signo espiritual indeleble. Por eso se lo recibe solo una vez.
El candidato a la Confirmación debe estar preparado para asumir su papel de discípulo y de testigo de CRISTO.
El rito esencial de la Confirmación es la unción con el Santo Crisma en la frente del bautizado, con la imposición de la mano del
Obispo, o su delegado, y las palabras: “Recibe por esta señal el don del espíritu Santo”.

SACRAMENTOS DE CURACIÓN: Jesucristo, médico de nuestras almas y de nuestros cuerpos, quiso que su Iglesia continúe, con la
fuerza del Espíritu Santo, su obra de curación y de salvación.
4.-RECONCILIACIÓN (conversión, confesión o de penitencia): Es el sacramento que Cristo instituyó para perdonar los pecados
cometidos después del bautismo. En la tarde de pascua, Jesús se mostró a sus discípulos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo. A
quienes perdonen sus pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonen, no les serán perdonados.
Dios, rico en misericordia y deseoso de la salvación de los hombres, nos regala esta gracia para que, después de habernos alejado
por culpa del pecado, volvamos a estar en comunión con Él.
Sólo Dios puede perdonar los pecados. Este poder le dio Jesús a los apóstoles y por sucesión lo reciben también los obispos y
sacerdotes.
Este sacramento se llama también de Confesión, porque es necesario confesar los pecados al sacerdote. No basta con arrepentirse.
Los pasos de una buena confesión son: A) Examen de conciencia. B) Arrepentimiento. C) confesar todos los pecados mortales al
sacerdote. D) Propósito firme de no pecar más. E) Cumplir la penitencia.
5.-UNCIÓN DE LOS ENFERMOS: Este sacramento da una gracia especial a los enfermos graves y a los ancianos. Jesús dijo (Sant 5, 14-
15) “Si uno de ustedes cae enfermo que llame presbíteros de la iglesia para que recen por él y lo unjan con aceite invocando el
nombre del Señor. La oración hecha con fe sanará al enfermo y el Señor lo hará levantarse, y si ha cometido pecados, se le
perdonarán”.
El tiempo oportuno para recibir la Santa Unción es cuando el fiel comienza encontrarse en peligro de muerte por causa de la
enfermedad o la vejez, o cada vez que este gravemente enfermo y también cuando la enfermedad se agrava.
Solo los sacerdotes, presbíteros y obispos pueden administrar este sacramento y utilizan oleo bendecido por el obispo, o en caso
necesario, por el presbítero que celebra. Este oleo es ungido en la frente y en la mano del enfermo, acompañado de una oración
litúrgica del sacerdote.
Efectos de la Unción: A) unión del enfermo a la Pasión de Cristo, para su bien y el de toda la Iglesia. B) el consuelo, la paz y el ánimo
para soportar cristianamente los sufrimientos de la enfermedad o de la vejez. C) el perdón de los pecados si el enfermo no ha podido
obtenerlo por el sacramento de la Reconciliación. D) el restablecimiento de la salud corporal, y la salud espiritual. E) la preparación
para el paso a la vida eterna.

SACRAMENTOS DE SERVICIO: están ordenados a la salvación de los demás. Contribuyen a la propia salvación, pero lo hacen
mediante el servicio que prestan a los demás. Confieren una misión particular en la Iglesia y sirven a la edificación del Pueblo de
Dios. Es decir, se llaman sacramentos de servicio porque “están encaminadas a la salvación de los demás”. (1534) El matrimonio y el
orden sagrado pueden contribuir a la salvación personal de un individuo, pero sólo a través del servicio a los demás.
6.- ORDEN SACERDOTAL: el fiel opta por servir a Dios en el sacerdocio ministerial, con ello asume el compromiso de servir a la Iglesia
por medio de cada uno de sus hermanos. El Orden Sagrado fue instituido por Jesús en la Última Cena, es el sacramento que da a
algunos hombres, los sacerdotes, el poder de consagrar la santa Eucaristía, perdonar los pecados y administrar otros sacramentos.
7.-MATRIMONIO: Es la unión de un hombre y una mujer, bendecida por Dios y para toda la vida.
Esta unión de amor, esta ordenada al bien de los esposos y a dar la vida, los cuidados y la educación a los hijos.
El matrimonio religioso exige mutua fidelidad y la Iglesia no admite divorcio. “Lo que Dios unió no lo separe el hombre” (Mt 19,6).
Tampoco admite el juntarse, ni el casamiento por civil solamente. El verdadero matrimonio es el de la Iglesia, asistido por el
sacerdote y los testigos o padrinos. Del matrimonio religioso nace una verdadera familia llamada la iglesia doméstica.
Vamos a leer juntos Gen 2,24… Al acabar de leer esta parte de la biblia nos damos cuenta que Dios es el autor del amor entre un
hombre y una mujer.

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