EL RATONCITO VALIENTE
Narrador: ¡Que dicha¡ Son las seis de la mañana y los habitantes de esta
comarca, llamada selva, se preparan para dar la bienvenida al nuevo día. El
primero en llegar es el gorrión, que con su bello canto y ensoñador vuelo le
da la bienvenida al nuevo día.
Gorrión: oh ¡Pero qué día más hermoso! perfecto para jugar con mis amigos:
El pato, el elefante, la tortuga y el venado. Voy a posarme por aquí para ver
que vamos a jugar.
Narrador: ¡Qué bello gorrión! Pero ya se acerca el más grande de la manada:
El elefante.
Elefante: (Cantando) Yo soy el elefante más grande de la selva y voy a jugar
con todos mis amigos… ¡Hola amigo gorrión!
Gorrión: ¡Hola amigo elefante! ¿Ya sabes que vamos a jugar hoy?
Elefante: (con pesar) Aún no, esperemos a nuestros amigos.
Narrador: Ya tenemos dos amigos, ¡Pero se formó el desorden! Porque llegó
el escandaloso pato.
Pato: ¡Cua, cua! ¡Cua , cua! ¡Quiero jugar! ¡Quiero jugar!
Gorrión: ¡cálmate pato! Hasta ahora estamos planeando el juego.
Pato: ¡Cua, cua! ¡Cua , cua! ¡Quiero jugar! ¡Quiero jugar!
Elefante: ¡o te calmas pato o no juegas!
Pato: ¡Amargado, amargado! (Saca su lengua)
Narrador: que pato más escandaloso, pero ya llega un personaje muy
opuesto al anterior, la lenta pero educada tortuga.
Tortuga: (Lenta y nasal) Perdón por la demora… ¿pero podrían decirme que
vamos a jugar?
Pato: no hemos empezado por tu culpa, lenta, lenta, lenta.
Tortuga: yo soy lenta, pero educada… pato feo…
Narrador: que tortuga tan lenta, ya llega quien faltaba: El sabio venado.
Venado: Desde las altas montañas acudo a su llamado para saber que vamos
a jugar.
Narrador: ya tenemos a nuestros amigos y discuten el juego de hoy, cuando
de pronto el elefante grita.
Elefante: ¡Tengo una idea! Juguemos a las escondidas, pero yo cuento,
porque a mí me encuentran muy fácilmente.
Narrador: Todos se ponen muy contentos y deciden cual es el lugar ideal para
esconderse.
Gorrión: Yo me esconderé en la rama más alta que encuentre.
Pato: Yo me esconderé en el lago, en el lago, huelo feo, huelo feo.
Tortuga: Yo como soy tan lenta, creo que me esconderé en mi caparazón.
Venado: Yo iré a las altas montañas.
Narrador: Cuando se van a esconder llega un nuevo visitante, un tierno y
solitario ratoncito.
Ratón: (Con humildad) Disculpen, estoy solo y no tengo con quien jugar
¿Puedo jugar con ustedes?
Narrador: Pero nuestros amigos contestaron.
Pato: ¡Cómo se te ocurre! ¡Cómo se te ocurre! ¡Los ratones son feos, los
ratones son feos! ¡Son dientones, son dientones!
Tortuga: no pato… los ratones no son feos… pero yo no juego con ratones, los
ratones son muy ágiles y yo soy muy lenta.
Gorrión: Yo tampoco juego con ratones, eres muy pequeño y no te podría ver
desde las altas ramas.
Elefante: Yo no juego con ratones, porque buscándote te podría aplastar,
además, yo le tengo miedo a los ratones.
Venado: yo no tengo nada en contra tuya. Pero si mis amigos no quieren
jugar contigo, yo tampoco, lo mejor es que te vayas.
Ratón: (triste) Perdón, no los vuelvo a molestar. (Se retira)
Narrado: El ratoncito muy triste se marcha, los animales, se esconden y el
elefante muy contento, se pone a cantar.
Elefante: (cantando) uno, dos, aquí voy, tres, cuatro, doy un salto, cinco, seis,
eso es, siete y ocho, yo estoy loco.
Narrador: canta muy alegre cuando de repente llega el malvado cazador.
Cazador: Jajajajajajajaja… vengo a cazar animales. ¡Quieto ahí elefante! El
colmillo de este elefante será fino marfil.
Narrador, el pobre elefante se pone a llorar. Pero… oh sorpresa va a capturar
al gorrión que se acerca.
Cazador: ¡alto ahí gorrión! Este gorrión será enjaulado.
Gorrión: Oh no, perderé mi libertad.
Narrador: todo va de mal en peor, porque ya viene el pato.
Pato: no me busca elefante tonto, elefante tonto, elefante tonto.
Cazador: Quieto ahí pato ¡uy pero que pato tan feo!
Pato: fea su abuela, fea su abuela.
Narrador. El malvado cazador los amarra y ahora llega la lenta pero educada
tortuga.
Cazador: ¡Quieta tortuga! A esta tortuga me la comeré.
Tortuga: Oh no… seré sopa.
Narrador: y por ultimo cae el pobre venado.
Cazador: Quieto venado. La cabeza de este venado será un trofeo de cacería.
Venado. Oh no, que triste mi final.
Narrador: el cazador, que es el peor depredador que puede existir, amarro al
grupo de amigos y los encierra en la jaula para luego decir.
Cazador: Voy a buscar más animales. Ojala encuentre un oso o un tigre, hace
tiempo que no tengo un buen abrigo de piel, jajajajajaja.
Narrador: los pobres animalitos lloran su suerte cuando de pronto llega de
nuevo el ratoncito.
Ratón: Disculpen amigos, no vengo a molestar, solo vengo a despedirme.
Venado: Oh ratón. Tú nos puedes ayudar.
Gorrión: Si eres pequeño y cabes dentro de la jaula.
Pato: eres dientón, eres dientón, y con tus dientes nos puedes soltar los
nudos.
Tortuga: eres rápido y puedes hacer todo eso antes de que llegue el cazador.
Elefante: sí. Y ya no les tendré más miedo a los ratones.
Narrador: El ratón gracias a su valentía, a la solidaridad de su corazón, a su
valor de la amistad y su increíble agilidad, entro en la jaula, rompió los nudos
y liberó a sus amigos.
Ratón: Vamos a darle una lección a ese malvado cazador que nunca olvidará.
Narrador: Ponen un nido de abejas donde encontraba la tortuga, el malvado
cazador regresa.
Cazador: ¡ay, malditos animales, han huido, pero aún queda la tortuga …. Le
dispararé. (Salen las abejas) ayayayayayayay… malditos animales, me
vengaré! ( el cazador huye despavorido y picado por las abejas)
Narrador: los amigos regresan felices.
Elefante: hemos sido salvados gracias a nuestro amigo ratón.
Gorrión: porque lo que realmente importa es la grandeza de tu corazón.
Pato: amigo solidario, amigo solidario.
Tortuga: Que emoción…
Venado: tengo una idea, cantémosle la canción de la amistad.
Todos: Si. Porque es un buen compañero, Porque es un buen compañero
Porque es un buen compañero…. Y nadie lo puede negar.
Elefante: Y nadie lo puede negar.
Gorrión: Y nadie lo puede negar.
Pato: Y nadie lo puede negar.
Venado: Y nadie lo puede negar.
Tortuga: Y nadie lo puede negar.
Narrador. Es así como vemos lo bella que es la amistad y que lo que nos hace
diferentes es lo que nos enriquece, ya que la grandeza que verdaderamente
importa es la grandeza de tu corazón.
Autor:
Diego Armando Rojas Rubiano.