Modelos forenses para IPM en cerdos
Modelos forenses para IPM en cerdos
e-ISSN 1853-6387
[Link]
Resumen
La estimación del intervalo post mortem (IPM) puede obtenerse a partir del testimo-
Entidad Editora nio de testigos oculares u otro tipo de pruebas ante mortem, como el historial ob-
Asociación de Antropología Biológica
Argentina
Abstract
The estimation of the post-mortem interval (PMI) can be obtained from eyewitness ac-
counts or other types of ante-mortem evidence, such as records obtained using elec-
tronic devices or video footage. However, these testimonial sources, if available, do not
usually provide the full account of an investigation. In this sense, researchers should
use different methodological strategies, whether physical or chemical, to estimate the
post-mortem interval. The systematic study over a calendar year made it possible to
construct predictive sequences of decomposition from the temperature and humidity
record in two different environments within wetland areas in the Buenos Aires metro-
politan area, resulting in a methodological instrument to estimate the PMI in biological
remains of pigs (Sus scrofa domesticus) of 35-40 kg. The estimation of the post-mortem
interval is based, to a large extent, on post-mortem changes present in the body; how-
ever, climatic factors and the context of deposition of the biological remains are critical
factors to be taken into account in the chronology of this process. Although forensic
scientists may have access to a large amount of technical/methodological information
to estimate time of death, they must also have prior knowledge of the decomposition
process at a local level to provide an estimate of the post-mortem interval that may be
useful in a medicolegal investigation. Rev Arg Antrop Biol 27(1), 101, 2025. [Link]
org/10.24215/18536387e101
Resumo
A estimativa do intervalo post-mortem (IPM) pode ser obtida a partir de depoimentos
de testemunhas oculares ou outros tipos de evidências ante-mortem, como o histó-
La estimación del intervalo post mortem (IPM) es una de las principales tareas y un
reto continuo en una investigación forense. A menudo se trata de un proceso de selec-
ción de los métodos disponibles, que, en muchos casos, puede conducir a resultados poco
satisfactorios debido a la complejidad de los fenómenos cadavéricos. Este problema es
más agudo en el IPM tardío, cuando el proceso de descomposición y algunos métodos de
clasificación (como el rigor, el livor y el algor mortis) ya no son aplicables. Se espera que
varios métodos, como la entomología forense, la degradación de proteínas del músculo
esquelético y el estudio de la descomposición corporal mediante la aplicación de una pun-
tuación morfológica, proporcionen más información, sin embargo, todos tienen ciertas
limitaciones y debilidades.
La disponibilidad de diferentes métodos permite una selección específica para cada
caso, o en última instancia, proporciona mejoras en la aproximación de la estimación del
IPM mediante la combinación de diversos métodos (Sorg y Marden, 2013; Sorg et al., 1998).
Los resultados, aunque revelan las fortalezas y limitaciones de tales métodos, constituyen
efectos sinérgicos prometedores y, por lo tanto, proporcionan una línea de base para fu-
turas investigaciones.
Es cierto que, en las primeras etapas post mortem, una combinación de estos enfo-
ques permite una estimación más confiable (Dirkmaat et al., 2008). En etapas posteriores,
el ciclo de vida de los insectos necrófagos que se desarrollan en el cuerpo (Passalacqua y
Megyesi, 2015), el análisis de la degradación de los tejidos (Rodríguez, 1997; Voss et al.,
2011) o los cambios morfológicos (Bates y Wescott, 2016; Centeno y Zalazar, 2014) de un
cadáver, pueden contribuir a excluir marcos temporales específicos o proporcionar IPM
mínimos.
Este problema es más agudo en el IPM tardío, cuando la descomposición avanza y
la mayoría de los métodos mencionados ya no son útiles, ya que la descomposición hu-
Hoy en día, los cerdos son ampliamente aceptados como un modelo razonable en las
ciencias forenses y se utilizan con frecuencia para estudios de descomposición (Anderson
y Van Laerhoven, 1996; Armstrong et al., 2016; Campobasso et al., 2001; Matuszewski y
Mądra-Bielewicz, 2016). En este sentido, Micozzi (1991) investigó las tasas de descom-
posición de varios animales y encontró que los cerdos domésticos eran ideales para ser
el reemplazo de seres humanos ya que tienen anatomía interna similar, carecen de piel
gruesa y finalmente son relativamente fáciles de adquirir. Aunque se han reportado al-
gunas variaciones en la descomposición humana (Dautartas et al., 2018; Megyesi et al.,
2005), los cerdos servirían, en definitiva, como emuladores de restos humanos en ensayos
experimentales, sobre todo, tomando en consideración la discusión sobre los límites éti-
cos y legales de las estaciones experimentales que utilizan restos humanos (Bytheway et
al., 2014; Keough et al., 2017; Marhoff et al., 2016).
Para el presente proyecto se utilizaron ocho cadáveres de cerdos (Sus scrofa domesti-
cus, Linnaeus, 1758) de 35-40 kg de peso, dos por temporada estacional (invierno, otoño,
primavera y verano), en sectores asignados dentro del predio de la Escuela de Gendar-
mería Nacional Martin Miguel de Güemes, (ESCUGEN), Ciudad Evita, Partido de La Matan-
za, Provincia de Buenos Aires (Latitud -34,73728, Longitud -58,52414), (Fig. 1a y 1b). La
Unidad Experimental 1 (UE1) fue depositada sobre el suelo decúbito lateral en una zona
abierta y descampada (Fig. 2a y 2b), cubierta por gramíneas (Fam. Poacee). La Unidad
Experimental 2 (UE2) fue depositada en forma similar a 150 m al SE, pero dentro de un
bosque en galería con presencia dominante de acacias (Acacia baileyana) y sauces (Salix
humboldtiana) a 3 m del borde de un afluente del Río Matanza (Fig. 3a y 3b).
Las Unidades Experimentales se protegieron mediante jaulas de acero galvanizado
para impedir el acceso a los carroñeros. Las jaulas miden 91,4 cm de ancho, 182,9 cm de
largo y 45,7 cm de altura, con agujeros de 5,0 x 10,2 cm. Todas las Unidades Experimen-
tales fueron visitadas sistemáticamente para registrar el progreso de la descomposición,
tomar fotografías, videos y realizar la toma de muestras entomológicas siguiendo el pro-
tocolo propuesto por Hewadikaram y Goff (1991) y Payne (1965).
Los ejemplares fueron provistos por la Unidad Productiva de Bovinos y Ovinos de la
Unidad de Servicios de Investigación y Desarrollo, INTA (Castelar), y el Centro de Cien-
cias Veterinarias de la Universidad Maimónides, Buenos Aires, Argentina. El método de
eutanasia in situ (día 0 de IPM) se adecuó siguiendo los parámetros de la Asociación Ve-
terinaria de los Estados Unidos (American Veterinary Medical Association [AVMA], 2013).
Las medidas de seguridad, higiene y ambiente fueron tramitadas mediante el Expediente
AI 1447/19 (24MAY19), mientras que los aspectos relacionados con el Impacto Ambien-
tal fueron evaluados y aprobados mediante un Informe de Diagnóstico Ambiental por la
División de Delitos contra el Medioambiente y El Patrimonio Cultural, dependiente de la
Dirección de Criminalística de Gendarmería Nacional.
Para cuantificar el estado de descomposición, se utilizó el método de Galloway (1997)
modificado por Megyesi et al. (2005). Consiste en una puntuación que va de 3 a 35 pun-
tos, de acuerdo con el estado macroscópico de los tejidos y se conoce como Total Body
Score (TBS). Las puntuaciones se aplican a tres regiones del cuerpo: a) Cabeza y cuello; b)
Tórax, Abdomen y Cintura Pélvica; y c) Extremidades. El área de la cabeza y el cuello va
de 1 a 13, el tronco de 1 a 12, y los miembros serán marcados del 1 al 10. El TBS final irá
de 3 a 35, que representa el ejemplar fresco o totalmente esqueletizado y seco. El TBS se
consideró de descomposición temprana de 1 a 16 puntos, avanzada entre 17 y 24 puntos
y esqueletizada entre 25 a 35 puntos.
FIGURA 2. a) Parcela a cielo abierto (Latitud -34,7443130; Longitud -58,5385600). b) Unidad Experimental 1 (UE1).
FIGURA 3. a) Parcela al borde del río (Latitud -34,7453340; Longitud –58,5366430). b) Unidad Experimental 2 (UE2).
RESULTADOS
TABLA 1. Valores de R² para las regresiones entre puntuación corporal total (TBS) y grados acumula-
dos por día (ADD) en todas las temporadas.
UE1 UE2
Existe una importante variación del TBS tomando en cuenta la temperatura y la hume-
dad. En efecto, durante la temporada de primavera, las etapas de descomposición (Total
Body Score) para la UE1 crecen en forma constante durante los primeros 19 días y nueva-
mente lo hacen desde el día 28 hasta el día 73 de IPM. Sobre todo, se observa que a partir
del día 19 aparecen picos de humedad de 90% hasta el día 73, luego entra en una meseta
TABLA 2. Intervalo post mortem (IPM) observado vs. inferido para las Unidades Experimentales UE1 y
UE2 (prueba de t para muestras pareadas).
Temporada t Valor p
Otoño 0,0301264 ,976006
Invierno 0,383137 ,702823
UE1
Primavera 0,04667 ,962922
Verano 0,143741 ,88666
Otoño 0,0791824 ,937295
Invierno 0,053533 ,957474
UE2
Primavera 0,155225 ,877332
Verano 0,072332 ,948699
Según los estudios realizados, la sucesión de TBS mostraba una correlación importan-
te con la temperatura en relación a otras variables actuantes (Bates y Wescott, 2016). El
modelo presentado para las UE1 y UE2 toma justamente la cantidad de Grados Acumu-
lados por Día (ADD) como variable independiente. En este sentido, la temperatura, es
una consecuencia directa de la cantidad de radiación solar recibida sobre una superficie,
además de otras variables secundarias como humedad, viento, etc.
La medición de los niveles de radiación solar a lo largo de las 24 horas para la mitad
del solsticio y equinoccio de cada una de las diferentes estaciones medidas sobre la UE1,
mostró una diferencia significativa entre invierno y verano (p < ,05), mientras que si com-
paramos entre primavera y verano y otoño e invierno las diferencias no son significativas
(p > ,05).
Es evidente que no solamente las variaciones de la radiación solar entre la UE1 deposi-
tada al sol en relación a la UE2 expuesta a la sombra son relevantes en la sucesión del TBS,
sino también las variaciones en los niveles de temperatura y humedad en cada uno de
esos locus. En efecto, una comparación de los promedios diarios de temperatura entre la
UE1 y UE2 para cada una de las temporadas no mostró diferencias significativas utilizan-
do el test de Kolmogorov-Smirnov para variables no paramétricas (p > ,05) observándose,
por el contrario, diferencias significativas en los porcentajes de humedad (p < ,05) entre
ambas UE en las diferentes temporadas. Sin embargo, una comparación de la oscilación
de los valores (temperatura y humedad) a lo largo de las 24 horas del día entre la UE1 y
UE2, utilizando el mismo test, muestra una diferencia significativa (p < ,05).
En efecto, si observamos el comportamiento de ambas variables a lo largo de 24 horas
en la mitad de la temporada de invierno (15 de julio), observamos que las oscilaciones
llegan a 16 ºC para la temperatura y 20% para la humedad en sus puntos máximos para
ambas UE. La diferencia máxima entre ambas variables se manifiesta entre las 8 am y las
11 am. Existe una diferencia de temperatura entre ambas UE de 2 ºC entre 1 am y 8 am,
mientras que el período donde se contraponen los valores (sube temperatura y baja la
humedad) se da entre las 11 am y las 3 pm.
En cuanto a la temporada de verano (15 de enero), observamos que la diferencia de
temperatura entre ambas UE llega hasta los 10 ºC entre las 12 am y las 8 am, alcanzando
en la UE1 valores mayores de temperatura promedio de 35 ºC entre las 11 am y las 6 pm.
La UE2 muestra valores de temperatura menos extremos y con menos oscilaciones a lo
largo de las 24 horas. En cuanto al porcentaje de humedad, la diferencia en la oscilación
entre los valores máximo y mínimo no sobrepasa el 20% en la UE2.
Las oscilaciones de temperatura para otoño (15 de abril) son de hasta 35 ºC para la
UE1 y de 10 ºC para la UE2, en tanto que la variación de humedad a lo largo del día es de
40% para la UE1 y 30% para la UE2. Por su parte, la UE1 muestra una mayor oscilación de
ambas variables. Para la temporada de primavera (15 de octubre), se observa que a las 12
pm hay un cambio de valores inversos del 40% en la humedad y 5 ºC de temperatura que
se extreman hacia las 4 pm y convergen lentamente hacia el final del día.
Los niveles y oscilaciones de temperatura y humedad para las UE1 y UE2 podrían ser,
al menos, parte de la explicación de la diferente velocidad en los TBS a favor de esta últi-
ma. El período larvario en ambientes más estables (con valores menores de oscilaciones
de temperatura y humedad) favorecería el desarrollo larvario y, como consecuencia, una
mayor velocidad en la descomposición de los tejidos.
La Tabla 3 resume los IPM en relación al TBS (temprana, avanzada y esqueletizada)
TABLA 3. Relación entre la puntuación corporal total (TBS) y el intervalo post mortem (IPM) para cada
una de las temporadas sobre las dos Unidades Experimentales (UE).
Fases de TBS: Temprana de 1 a 16 puntos, Avanzada entre 17 y 24 puntos y Esqueletizada entre 25 y 35 puntos.
La Figura 4 muestra la relación entre el TBS y el IPM para la UE1 en todas las tempora-
das, mostrando que invierno y verano son las temporadas con más diferencias en cuanto
a la velocidad del TBS; esto es, 85 días de IPM para lograr un TBS de 35 en la temporada de
verano, mientras que en invierno los 35 puntos de TBS se alcanzan a los 300 días de IPM.
FIGURA 4. Relación entre la puntuación corporal total (TBS) y el intervalo post mortem (IPM) para la
Unidad Experimental 1 (UE1) en todas las temporadas.
En cuanto a la UE2 (Fig. 5), hay diferencias significativas entre todas las temporadas
(Kolmogorov-Smirnov; p < ,05). En efecto, el TBS en invierno alcanza la etapa temprana (1
a 16) a los 56 días de IPM, mientras que sobre la UE1 lo hace al día 109. Los 35 puntos de
IPM (esqueletización) se alcanzan en la UE2 20 días antes que en la UE1. En este sentido,
podemos decir que la velocidad del proceso de descomposición durante los primeros 25
puntos de TBS (fase temprana y avanzada) para otoño, primavera y verano es bastante pa-
reja, aunque existe una variación en favor de la velocidad de descomposición para la UE2.
La Figura 6 resume la tendencia temporal del TBS a lo largo del IPM para la UE1 en las
cuatro temporadas. La pendiente de Sen estima los cambios por unidad de tiempo en
series temporales de tendencia lineal. La prueba bilateral de tendencia de Mann-Kendall
para la UE1 (Tau = ,963; p < ,05) muestra una pendiente que indicaría un aumento constan-
te de los TBS por unidad de tiempo (días de IPM) a partir del día 52 con 25 puntos de TBS.
FIGURA 6. Correlación (Kendall) entre la puntuación corporal total (TBS) y el intervalo post mortem
(IPM) para la Unidad Experimental 1 (UE1).
La UE2 (Fig. 7) muestra que la pendiente es más estable (de tendencia horizontal) y
los TBS se incrementan a partir del día 51 (TBS de 32 puntos) en forma menos acusada
mostrando un período de estabilidad del TBS a lo largo de los 200 días de IPM restantes
(Tau = ,868; p < ,05).
Las Figuras 8 y 9 muestran las diferencias en los TBS en relación al IPM entre las tempo-
radas de invierno y verano en la UE1 y la UE2, respectivamente. La UE2 presenta estadíos
de descomposición más adelantados que la UE1 en la misma unidad de tiempo.
FIGURA 8. Unidad Experimental 1. a) Temporada de verano, 4 días de intervalo post mortem (IPM). b)
Temporada de invierno, 7 días de intervalo post mortem (IPM).
FIGURA 9. Unidad Experimental 2. a) Temporada de verano, 7 días de intervalo post mortem (IPM). b)
Temporada invierno, 15 días de intervalo post mortem (IPM).
FIGURA 10. Puntuación corporal total (TBS) vs. grados acumulados por día (ADD) para la temporada
de otoño en las Unidades Experimentales 1 (UE1) y 2 (UE2).
FIGURA 11. Puntuación corporal total (TBS) vs. grados acumulados por día (ADD) para la temporada
de primavera en las Unidades Experimentales 1 (UE1) y 2 (UE2).
Para la temporada de verano (Fig. 12) ambas variables crecen juntas hasta los 20 pun-
tos de TBS con una ADD de 127. La UE2 comienza a diferenciarse en los 27 TBS con dife-
rencias de hasta 6 puntos de TBS en favor de la UE2 con un ADD para ambas de 1.740.
Finalmente, para la temporada de invierno (Fig. 13), a los 10 puntos de TBS con un ADD de
286 se separan y nuevamente la UE2 saca una diferencia de 5 puntos de TBS con un ADD
de 1.000. En efecto, durante el invierno, la UE1 necesita 1.035 ADD para un TBS entre 1 y
16 (estado temprano), mientras que la UE2 necesita 500 ADD.
FIGURA 13. Puntuación corporal total (TBS) vs. grados acumulados por día (ADD) para la temporada
de invierno en las Unidades Experimentales 1 (UE1) y 2 (UE2).
TABLA 4. Relación entre la puntuación corporal total (TBS) y la temperatura acumulada diaria (ADD)
para cada una de las temporadas sobre las dos Unidades Experimentales (UE).
TABLA 5. Prueba de Kruscal-Wallis para evaluar las medianas dentro de un conjunto de variables.
* p < ,05, indica una diferencia significativa con un nivel de confianza de 95%.
Finalmente, hemos testeado que, si bien existe una fuerte dependencia entre el ADD
y los TBS para inferir el IPM, el modelo de regresión múltiple por pasos hacia adelante ha
demostrado que la utilización de la variable independiente Grados Acumulados por Día
(ADD) produce un R² ajustado de 91,96%, mientras que, si añadimos a dicho modelo los
valores de promedio de Humedad Acumulada por Día (AHD), el R² ajustado se eleva a
95,20%, por lo que se infiere que es una variable que debería ser considerada.
En este sentido, se podría obtener un TBS esperado utilizando no solamente el ADD,
sino también los promedios de humedad (AHD), por lo que el modelo seleccionado sería:
TBS = 17,2172+36,2114*log(ADD)–28,2256*log(AHD). Dicha fórmula debería testearse es-
tadísticamente en futuras investigaciones con apoyo experimental.
DISCUSIÓN
CONCLUSIONES
CONFLICTO DE INTERESES
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