Para Miguelito:
La Era Necrontyr
La Era Necrontyr se refiere a la época en la que la raza
Necrontyr era todavía biológica y vivía en su planeta natal
bajo una estrella moribunda. Este tiempo estuvo marcado por
un sufrimiento constante: el planeta de los Necrontyr estaba
expuesto a niveles de radiación letal que causaron que sus
vidas fueran cortas y dolorosas. Este entorno hostil moldeó su
cultura, su visión del mundo y su desesperada búsqueda de la
inmortalidad y la liberación del sufrimiento.
Los Necrontyr desarrollaron una civilización avanzada, pero
siempre bajo la sombra del dolor y la muerte prematura. Esta
época fue crucial porque sentó las bases del anhelo que
llevaría a la transformación definitiva de su especie: dejar la
carne y la debilidad biológica para alcanzar la eternidad. En
este período, su sociedad estaba organizada en tribus y
clanes, con un fuerte componente guerrero, debido a las
constantes luchas internas y la lucha por recursos.
Esta imagen es una interpretación
artística de un necrontyr antes de la
biotransferencia.
La guerra entre su especie
Durante la Era Necrontyr, la civilización estaba fragmentada
en facciones y dinastías rivales que competían violentamente
por el control de recursos y territorios. La radiación y las
condiciones extremas del planeta exacerbaban las tensiones,
fomentando guerras internas constantes. Estas guerras no
solo eran por poder, sino también por sobrevivencia, pues el
sufrimiento de la carne y la corta esperanza de vida
alimentaban un odio profundo y desesperado.
Estas confrontaciones fueron decisivas para la evolución
cultural y política de los Necrontyr: endurecieron su carácter,
impulsaron la búsqueda de la inmortalidad y dieron forma a
su naturaleza guerrera y estrictamente jerarquizada. La
guerra interna también hizo que la civilización se aislase y
desconfíase aún más de cualquier otra entidad en el cosmos.
Cuando conocieron a los Dioses Originales de Warhammer 40k
Los Necrontyr entraron en contacto con los llamados C'tan,
entidades cósmicas de poder casi divino que en el universo
de Warhammer 40k son consideradas como "dioses
originales". Estos seres eran entes de energía pura, estrellas
vivientes con capacidades incomprensibles para las formas
de vida convencionales.
El encuentro con los C'tan representó un punto de inflexión
para los Necrontyr: por primera vez, se vieron frente a
entidades que ofrecían poder y conocimiento que podían
cambiar el destino de su raza. Sin embargo, esta alianza tuvo
un coste brutal, ya que los C'tan explotaron la desesperación
y el odio de los Necrontyr para manipularlos y someterlos.
Los C'tan ofrecieron a los Necrontyr la posibilidad de la
inmortalidad a cambio de su libertad y, finalmente, de sus
propias almas.
Este es un C'tan (tu ya sabes
pero pedías imágenes)
Su caída
La alianza con los C'tan fue un pacto de esclavitud. Los
Necrontyr entregaron sus cuerpos biológicos en un proceso
llamado Biotransferencia, transfiriendo sus conciencias a
cuerpos metálicos inmortales: los Necrones. Aunque ganaron
la inmortalidad y cuerpos indestructibles, perdieron sus
emociones, su alma y la libertad. Esto marcó la caída de su
antigua civilización y el fin de la era Necrontyr.
El precio fue demasiado alto: se convirtieron en una sombra
de lo que fueron, esclavos de los C'tan y sus propias
máquinas. La civilización Necron actual es un reflejo de esa
tragedia, marcada por una existencia inmortal pero vacía,
con grandes vestigios de poder y sabiduría, pero también por
la pérdida de su humanidad original.
Guerrero necrón
Cuando conocieron a los C'tan
Este punto coincide con la alianza que sellaron con estas
entidades, quienes transformaron el destino de los Necrones.
Los C'tan, seres de energía estelar, usaron la biotransferencia
para convertir a los Necrontyr en los Necrones. Pero a pesar
de su poder, los C'tan subestimaron la resiliencia de los
Necrones, quienes eventualmente se rebelaron contra ellos.
Este encuentro es central para comprender la estructura del
poder Necron: su tecnología, su inmortalidad, y su odio hacia
sus antiguos amos. Los Necrones también aprendieron de los
C'tan tecnologías y conocimientos arcanos, como la
manipulación de la energía estelar y las armas basadas en
materia oscura.
La Biotransferencia
La biotransferencia fue el proceso mediante el cual las
conciencias biológicas de los Necrontyr fueron transferidas a
cuerpos metálicos inmortales. Fue un ritual tecnológico y
arcano que garantiza la inmortalidad corporal, pero que
costó la esencia vital de los seres originales.
Este proceso fue doloroso e irreversible. Aunque los cuerpos
físicos fueron sustituidos por máquinas vivientes, las
conciencias humanas fueron degradadas, dejando a los
Necrones como seres sin emociones, con recuerdos vagos y
frecuentemente bajo el control de protocolos automáticos. La
biotransferencia define la condición actual de los Necrones:
inmortalidad a costa de la humanidad.
Un necron
antes y después de la biotransferencia…
La Guerra en el Cielo
La Guerra en el Cielo fue el conflicto titánico entre los
Necrones y sus amos, los C'tan. Tras siglos de esclavitud, los
Necrones finalmente se rebelaron. Usaron su tecnología
avanzada para fragmentar y destruir a estas entidades casi
divinas.
Esta guerra fue
devastadora, con
batallas que
destruyeron estrellas
enteras y sistemas
solares. A pesar de la
inmensa potencia de
los C'tan, los
Necrones
demostraron ser enemigos formidables y astutos, logrando
finalmente destrozar a los C'tan en fragmentos,
encerrándolos o destruyéndolos casi por completo.
Muchas personas catalogan esta guerra como la peor guerra en todo
el universo de WH40K
Cómo mataron a los C'tan
Para matar a los C'tan, los Necrones desarrollaron tecnología
capaz de atacar las formas de energía pura de estas
entidades. Usaron armas de materia oscura y técnicas de
guerra energética para fragmentar a los C'tan en partículas
minúsculas, encerrándolos en dispositivos prismáticos donde
quedaron atrapados como sombras diminutas de su poder
original.
Este acto no solo liberó a los Necrones, sino que también les
otorgó un poder tremendo, pues la energía de los C'tan fue
absorbida y utilizada para aumentar su propia tecnología y
armamento. Aun así, algunos fragmentos de C'tan
sobrevivieron y siguen siendo peligrosos.
El Gran Sueño
El Gran Sueño fue el período de hibernación masiva en el que
la mayor parte del imperio Necron quedó sumida tras la
guerra contra los C'tan y su propia decadencia interna. En
este estado, la mayoría de los Necrones quedaron inactivos
en criptas estelares, esperando el momento adecuado para
despertar y reclamar nuevamente la galaxia.
Este sueño duró millones de años, un tiempo en el que la
civilización Necron se mantuvo latente, mientras el universo
seguía evolucionando a su alrededor. Esta hibernación fue
una estrategia para conservar fuerzas y evitar la extinción
total.
El Gran Despertar
El Gran Despertar comenzó
cuando los Necrones
empezaron a activar sus criptas
estelares y regresar a la galaxia
activa. Motivados por la
restauración de su imperio y la
conquista de los mundos que
una vez fueron suyos, los
Necrones emergieron con
tecnología increíblemente
avanzada y sin la carga
emocional que afecta a otras
razas.
Este renacer significa una amenaza para todas las razas
vivas, ya que los Necrones ven a todos los seres orgánicos
como obstáculos para su dominio eterno.
El Rey Silente
Szarekh fue el último y más
trascendental de todos los Reyes
Silentes, título ancestral
reservado a los monarcas
supremos del pueblo Necrontyr.
En una época en la que las
guerras dinásticas desgarraban el
tejido mismo de su civilización,
Szarekh se alzó como una figura
diferente. No era solo un líder
militar o un noble ambicioso, sino
un visionario, alguien capaz de
ver más allá del orgullo inmediato de su especie.
Bajo su liderazgo, la Dinastía Szarekhan creció en poder e
influencia, pero Szarekh no buscaba únicamente dominación.
Su objetivo era mucho más ambicioso: salvar a su especie del
colapso. Fue el primero en hablar de unidad absoluta, en
soñar con un imperio galáctico Necrontyr capaz de desafiar
incluso a los dioses.
Con la ayuda de los C’tan, Szarekh logró la unificación total
de las dinastías Necrontyr, pero el precio fue impensable.
Para vencer a los Antiguos y a la vez curar la maldición de su
carne mortal, Szarekh autorizó el proyecto más radical en la
historia de su especie: la biotransferencia, el proceso
mediante el cual las conciencias de los Necrontyr serían
arrancadas de sus cuerpos orgánicos y transferidas a
cuerpos de metal viviente.
Muchos lo aceptaron como un acto de liberación. Otros lo
vieron como una traición imperdonable. Él mismo fue uno de
los primeros en someterse al proceso, como acto de
simbolismo y liderazgo. Así, los Necrontyr murieron y los
Necrones nacieron.
Pasado de Szarekh, el Rey Silente
Szarekh fue el último faraón de la raza Necrontyr y el
arquitecto de su transformación en Necrones. Era un líder
visionario pero marcado por una profunda desesperación.
Enfrentando una raza moribunda y dividida, buscó una
solución definitiva a su sufrimiento físico y a su desunión: fue
él quien firmó el pacto con los C'tan, convencido de que la
biotransferencia salvaría a su pueblo.
Aunque Szarekh logró la inmortalidad para los suyos, lo hizo
a costa de sus almas. Cuando comprendió la magnitud del
error —que había condenado a su especie a una eternidad
vacía, sin emoción ni propósito—, entró en un profundo
silencio autoinfligido, por lo que se ganó el título de Rey
Silente. Se exilió voluntariamente en la disformidad, viajando
más allá de la realidad en un sarcófago estelar para no
presenciar el legado de su decisión.
Durante millones de años permaneció ausente, pero con el
Gran Despertar volvió, no como redentor, sino como soberano
frío, decidido a restaurar el Imperio Necrón y corregir su
antiguo error, incluso si eso significa aniquilar toda forma de
vida orgánica.
El pasado de Trazyn el infinito
Trazyn el Infinito es uno de los personajes más excéntricos y
enigmáticos del imperio Necrón. Mientras la mayoría de sus
congéneres están consumidos por la lógica militar o el rígido
deber dinástico, Trazyn ha seguido un camino muy distinto: el
de la obsesión por
preservar la historia
galáctica o al menos su
versión de ella.
Desde épocas anteriores
incluso a la
biotransferencia, Trazyn
fue un erudito y archivista
de la Dinastía Nihilakh,
fascinado por el
conocimiento, las culturas
alienígenas y los
artefactos únicos del cosmos. Durante la unificación de los
Necrontyr bajo Szarekh, ya destacaba como un noble que
veía más allá del conflicto inmediato, interesado no tanto en
el poder, sino en la memoria.
Tras convertirse en Necrón, esa pasión evolucionó en algo
más: una compulsiva necesidad de coleccionar. Instalado en
su mundo natal, Solemnace, Trazyn transformó su necrópolis
en una vasta y surrealista Galería de lo Prohibido, un museo
inmenso con millones de cámaras de estasis y artefactos de
todas las eras. Ahí guarda desde héroes humanos atrapados
en combate eterno, hasta especies extintas, armas
imposibles y reliquias que muchos imperios darían la galaxia
por recuperar.
Su pasado está marcado tanto por su genio como por su
constante rivalidad con Orikan el Adivino, otro Necrón
obsesionado con la manipulación del destino y el tiempo. Sus
enfrentamientos —que suelen mezclar sabotaje, trampas
cronológicas y venganzas a siglos vista— son legendarios
entre los pocos Necrones que aún conservan personalidad.
Oltyx, el Príncipe Exiliado
Oltyx es un personaje
relativamente nuevo dentro del
lore, pero representa algo
fundamental en la narrativa
Necrona: la persistencia de la
voluntad individual en una raza
que debería haberla perdido. Hijo
de una noble dinastía, Oltyx fue
traicionado y exiliado por su propia
familia antes del Gran Sueño.
Al despertar, lleno de rencor y
sentido del honor, comienza un
viaje no solo para reclamar su
trono, sino para encontrar un propósito en una civilización
dominada por la obediencia mecánica. Su historia explora los
restos de identidad y orgullo personal que aún pueden existir
dentro de los Necrones, y cómo algunos, como él, se niegan a
aceptar el olvido o la sumisión absoluta.
Oltyx encarna la tragedia y la lucha interna de los Necrones:
una criatura atrapada entre la maquinaria implacable de su
especie y los destellos de una humanidad perdida.
Imotekh, el Señor de la Tormenta
Imotekh es uno de los señores supremos más poderosos y
carismáticos de los Necrones. Líder de la Dinastía Sautekh, es
un genio táctico y maestro de la guerra de rayos. Imotekh se
autoproclama como la
encarnación del destino imperial
necrón, y bajo su mando, su
dinastía ha expandido su dominio
por vastas regiones del espacio.
A diferencia de otros líderes que
permanecen dormidos o aislados,
Imotekh está activo y ambicioso.
Tiene un estilo de guerra metódico, usando tormentas de
energía para desorganizar al enemigo antes de aplastar con
precisión quirúrgica. Es también un hábil manipulador, capaz
de formar alianzas temporales con razas inferiores para
alcanzar sus fines, solo para traicionarlas cuando más
conviene.
Imotekh no solo representa el poder militar, sino también la
voluntad de conquista total que definió a los Necrontyr
originales. En muchos sentidos, es lo más cercano a un
emperador de facto durante el despertar del Imperio Necrón.
Illuminor Szeras, uno de los Necrones más temidos
Szeras es una figura temida incluso entre sus propios
semejantes. Fue uno de los
principales arquitectos de
la biotransferencia,
obsesionado desde antes
de la transformación con
comprender el alma y la
esencia vital de la materia
viva. Tras convertirse en
Necrón, su fascinación
solo creció, y comenzó a
experimentar con otras
especies para entender —y
quizás replicar— lo que los
Necrontyr perdieron.
Es un tecnosacerdote
supremo, que mezcla
ciencia con una forma de
espiritualidad fría, centrada en descifrar las estructuras del
alma y su energía. Modifica su cuerpo constantemente,
ampliando su inteligencia, sus sentidos, e incluso su
estructura física, convirtiéndose en una abominación de
conocimiento sin límites.
Szeras no responde ante ningún líder, ni siquiera Szarekh, y
opera según sus propios fines. Aquellos que lo encuentran no
temen sólo por sus vidas, sino por lo que pueda hacer con sus
cuerpos y sus conciencias. Muchos lo consideran una especie
de dios oscuro entre los suyos.
La Maldición del Desollador
La Maldición del Desollador es uno de los mayores misterios
del Imperio Necrón. Afecta a ciertas unidades llamadas
desolladores, guerreros que perdieron completamente su
estabilidad mental después de la biotransferencia. Se cree
que esta maldición fue causada por uno de los C'tan
fragmentados —el Devorador de Mundos— quien infectó a
algunos Necrones con una forma de locura que despierta
impulsos caníbales y frenesíes sanguinarios.
Los desolladores no solo matan, sino que destrozan a sus
enemigos y se visten con su carne, imitando
comportamientos orgánicos como si intentaran recuperar su
humanidad perdida. Este fenómeno es temido entre los
Necrones mismos, ya que quienes lo padecen son
irreversibles y deben ser contenidos o usados como armas
desechables.
La existencia de esta maldición muestra que, incluso siendo
máquinas, los Necrones no están a salvo del horror y la
corrupción, y que sus antiguos dioses dejaron cicatrices
imborrables en su código mental.
Cómo se divide el ejército Necrón
El ejército Necrón se organiza jerárquicamente como una
estructura dinástica feudal, donde cada mundo-tumba está
regido por un noble o señor supremo que responde, en teoría,
al Rey Silente.
Las unidades básicas son los guerreros necrones, soldados sin
voluntad que forman la infantería principal. Luego hay
inmortales, más antiguos y resistentes, seguidos de élites
como los lictores, criptecnólogos y pretorianos. También
existen constructos como los espectros canópticos y los
necromantes.
Cada ejército actúa de forma autónoma, pero todos se rigen
por la antigua tradición de obediencia a la nobleza y a la
lógica de restaurar el imperio. Las cadenas de mando son
inquebrantables, y la coordinación es perfecta gracias a sus
sistemas de comunicación cuántica.
Sus Dinastías
Las dinastías Necronas son como casas reales antiguas, cada
una con su propio estilo, tradición, colores y filosofía de
guerra. Algunas de las más destacadas son:
● Sautekh: Liderada por Imotekh. Militarista, expansiva y
disciplinada.
● Mephrit: Especializada en armas de energía pura,
destructiva y agresiva.
● Nihilakh: Tradicionalista, rica en reliquias, defensora del
antiguo orden.
● Nephrekh: Dominada por la obsesión con la luz solar y la
translocación, son maestros en el uso de teletransportes.
● Novokh: Feroz y cercana al combate cuerpo a cuerpo,
casi bárbara.
Cada dinastía conserva elementos de su identidad
pre-necrona, y aunque todas obedecen al Imperio Necrón,
mantienen rivalidades y orgullos milenarios.
Cómo se dividen los escarabajos Canópticos
Los escarabajos Canópticos no son soldados sino drones de
mantenimiento, reparación y defensa. Existen varios tipos
según función:
● Escarabajos Canópticos básicos: Usados como
enjambres, reparan maquinaria, excavan, e incluso
pueden saturar al enemigo en combate.
● Espectros Canópticos: Constructos etéreos que pueden
atravesar materia sólida y son usados para sabotaje y
asesinatos.
● Arañas Canópticas: Grandes unidades de soporte que
reparan tropas, despliegan escarabajos y sirven como
fuerza pesada.
● Criptotecnólogos Canópticos: Entidades con funciones
técnicas avanzadas que trabajan con los Criptecnólogos.
Todos forman una red de mantenimiento del Imperio Necrón,
y responden a los tecnosacerdotes, no a los nobles.
Armamento y vehículos
El armamento Necrón se basa en tecnología gauss, tesla y
otras armas de manipulación de partículas. Sus rifles gauss
desintegran la materia capa por capa. Las armas tesla
disparan arcos de energía que rebotan entre enemigos.
También poseen varas de poder, fauces de energía, y
artefactos arcanos como los orbes de resurrección o
cronometradores.
Sus vehículos incluyen:
● Arcas fantasma: Transportes rápidos con tecnología de
auto-reparación.
● Plataformas de aniquilación: Tanques flotantes con
armas de alta energía.
● Cosechadores de la noche: Artillería antiaérea.
● Monolitos: Colosales pirámides flotantes que
teletransportan tropas y borran ciudades enteras.
● Obeliscos, acechadores y constructos Canópticos
colosales: Plataformas pesadas para despliegue masivo
de poder.
El armamento Necrón no sólo es brutal, sino preciso,
duradero y muchas veces más avanzado que cualquier otra
tecnología en la galaxia.