0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas6 páginas

Suposiciones clave de la mecánica cuántica

La mecánica cuántica renuncia al concepto de trayectoria y describe el movimiento de partículas mediante funciones de onda que asignan probabilidades a posiciones y momentos. La evolución de estas funciones es determinista hasta que se realiza una medición, momento en el cual ocurre un colapso cuántico hacia un estado compatible con la medida. El principio de incertidumbre establece que no se pueden conocer simultáneamente la posición y el momento de una partícula con precisión, lo que implica una naturaleza probabilística en la mecánica cuántica.

Cargado por

Jesus
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como TXT, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas6 páginas

Suposiciones clave de la mecánica cuántica

La mecánica cuántica renuncia al concepto de trayectoria y describe el movimiento de partículas mediante funciones de onda que asignan probabilidades a posiciones y momentos. La evolución de estas funciones es determinista hasta que se realiza una medición, momento en el cual ocurre un colapso cuántico hacia un estado compatible con la medida. El principio de incertidumbre establece que no se pueden conocer simultáneamente la posición y el momento de una partícula con precisión, lo que implica una naturaleza probabilística en la mecánica cuántica.

Cargado por

Jesus
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como TXT, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Suposiciones más importantes

Artículo principal: Interpretaciones de la mecánica cuántica


Las suposiciones más importantes de esta teoría son las siguientes:

Al ser imposible fijar a la vez la posición y el momento de una partícula, se


renuncia al concepto de trayectoria, vital en mecánica clásica. En vez de eso, el
movimiento de una partícula puede ser explicado por una función matemática que
asigna, a cada punto del espacio y a cada instante, la probabilidad de que la
partícula descrita se halle en tal posición en ese instante (al menos, en la
interpretación de la Mecánica cuántica más usual, la probabilista o interpretación
de Copenhague). A partir de esa función, o función de ondas, se extraen
teóricamente todas las magnitudes del movimiento necesarias.
Existen dos tipos de evolución temporal, si no ocurre ninguna medida el estado del
sistema o función de onda evolucionan de acuerdo con la ecuación de Schrödinger,
sin embargo, si se realiza una medida sobre el sistema, este sufre un «salto
cuántico» hacia un estado compatible con los valores de la medida obtenida
(formalmente el nuevo estado será una proyección ortogonal del estado original).
Existen diferencias notorias entre los estados ligados y los que no lo están.
La energía no se intercambia de forma continua en un estado ligado, sino en forma
discreta lo cual implica la existencia de paquetes mínimos de energía llamados
cuantos, mientras en los estados no ligados la energía se comporta como un
continuo.
Descripción de la teoría
Interpretación de Copenhague
Artículo principal: Interpretación de Copenhague
Para describir la teoría de forma general es necesario un tratamiento matemático
riguroso, pero aceptando una de las tres interpretaciones de la mecánica cuántica
(a partir de ahora la Interpretación de Copenhague), el marco se relaja. La
mecánica cuántica describe el estado instantáneo de un sistema (estado cuántico)
con una función de onda que codifica la distribución de probabilidad de todas las
propiedades medibles, u observables. Algunos observables posibles sobre un sistema
dado son la energía, posición, momento y momento angular. La mecánica cuántica no
asigna valores definidos a los observables, sino que hace predicciones sobre sus
distribuciones de probabilidad. Las propiedades ondulatorias de la materia son
explicadas por la interferencia de las funciones de onda.

Estas funciones de onda pueden variar con el transcurso del tiempo. Esta evolución
es determinista si sobre el sistema no se realiza ninguna medida aunque esta
evolución es estocástica y se produce mediante colapso de la función de onda cuando
se realiza una medida sobre el sistema (Postulado IV de la MC). Por ejemplo, una
partícula moviéndose sin interferencia en el espacio vacío puede ser descrita
mediante una función de onda que es un paquete de ondas centrado alrededor de
alguna posición media. Según pasa el tiempo, el centro del paquete puede
trasladarse, cambiar, de modo que la partícula parece estar localizada más
precisamente en otro lugar. La evolución temporal determinista de las funciones de
onda es descrita por la ecuación de Schrödinger.

Algunas funciones de onda describen estados físicos con distribuciones de


probabilidad que son constantes en el tiempo, estos estados se llaman
estacionarios, son estados propios del operador hamiltoniano y tienen energía bien
definida. Muchos sistemas que eran tratados dinámicamente en mecánica clásica son
descritos mediante tales funciones de onda estáticas. Por ejemplo, un electrón en
un átomo sin excitar se dibuja clásicamente como una partícula que rodea el núcleo,
mientras que en mecánica cuántica es descrito por una nube de probabilidad estática
que rodea al núcleo.

Cuando se realiza una medición en un observable del sistema, la función de ondas se


convierte en una del conjunto de las funciones llamadas funciones propias o estados
propios del observable en cuestión. Este proceso es conocido como colapso de la
función de onda. Las probabilidades relativas de ese colapso sobre alguno de los
estados propios posibles son descritas por la función de onda instantánea justo
antes de la reducción. Considerando el ejemplo anterior sobre la partícula en el
vacío, si se mide la posición de la misma, se obtendrá un valor impredecible x. En
general, es imposible predecir con precisión qué valor de x se obtendrá, aunque es
probable que se obtenga uno cercano al centro del paquete de ondas, donde la
amplitud de la función de onda es grande. Después de que se ha hecho la medida, la
función de onda de la partícula colapsa y se reduce a una que esté muy concentrada
en torno a la posición observada x.

La ecuación de Schrödinger es determinista en el sentido de que, dada una función


de onda a un tiempo inicial dado, la ecuación suministra una predicción concreta de
qué función tendremos en cualquier tiempo posterior. Durante una medida, el eigen-
estado al cual colapsa la función es probabilista y en este aspecto la mecánica
cuántica es no determinista. Así que la naturaleza probabilista de la mecánica
cuántica nace del acto de la medida. Esto conduce al problema de definir
objetivamente en qué momento se produce la medida y la evolución pasa de lineal y
determinista, a no-lineal y estocástica/aleatoria, cuestión que se conoce como
problema de la medida y que, además de la interpretación de Copenhague, ha dado
lugar a un número elevado de propuestas de resolución, conocidas como
interpretaciones de la mecánica cuántica.

Formulación matemática
Artículos principales: Postulados de la mecánica cuántica y Notación braket.
En la formulación matemática rigurosa, desarrollada por Dirac y von Neumann, los
estados posibles de un sistema cuántico están representados por vectores unitarios
(llamados estados) que pertenecen a un Espacio de Hilbert complejo separable
(llamado el espacio de estados). Qué tipo de espacio de Hilbert es necesario en
cada caso depende del sistema; por ejemplo, el espacio de estados para los estados
de posición y momento es el espacio de funciones de cuadrado integrable
L
2
(
R
3
)
{\displaystyle \scriptstyle L^{2}(\mathbb {R} ^{3})}, mientras que la descripción
de un sistema sin traslación pero con un espín
n

{\displaystyle \scriptstyle n\hbar } es el espacio
C
2
n
+
1
{\displaystyle \scriptstyle \mathbb {C} ^{2n+1}}. La evolución temporal de un
estado cuántico queda descrita por la ecuación de Schrödinger, en la que el
hamiltoniano, el operador correspondiente a la energía total del sistema, tiene un
papel central.

Cada magnitud observable queda representada por un operador lineal hermítico


definido sobre un dominio denso del espacio de estados. Cada estado propio de un
observable corresponde a un eigenvector del operador, y el valor propio o
eigenvalor asociado corresponde al valor del observable en aquel estado propio. El
espectro de un operador puede ser continuo o discreto. La medida de un observable
representado por un operador con espectro discreto solo puede tomar un conjunto
numerable de posibles valores, mientras que los operadores con espectro continuo
presentan medidas posibles en intervalos reales completos. Durante una medida, la
probabilidad de que un sistema colapse a uno de los eigenestados viene dada por el
cuadrado del valor absoluto del producto interno entre el estado propio o auto-
estado (que podemos conocer teóricamente antes de medir) y el vector estado del
sistema antes de la medida. Podemos así encontrar la distribución de probabilidad
de un observable en un estado dado computando la descomposición espectral del
operador correspondiente. El principio de incertidumbre de Heisenberg se representa
por la aseveración de que los operadores correspondientes a ciertos observables no
conmutan.

Principio de Incertidumbre
Una de las consecuencias del formalismo cuántico es el principio de incertidumbre.
En su forma más familiar, establece que ninguna medición de una partícula cuántica
puede implicar simultáneamente predicciones precisas para la medición de su
posición y la medición de su momento.[3][4] Tanto posición como momento son
observables, esto significa que son representados por operadores hermíticos. El
operador posición
X
^
{\displaystyle {\hat {X}}} y el operador momento
P
^
{\displaystyle {\hat {P}}} no conmutan, pero satisfacen la relación de conmutación
canónica:

[
X
^
,
P
^
]
=
i

.
{\displaystyle [{\hat {X}},{\hat {P}}]=i\hbar .}
Dado un estado cuántico, la regla de Born nos permite encontrar valores para
X
{\displaystyle X} y
P
{\displaystyle P}, así como sus cuadrados. Definiendo la incertidumbre para un
observable usando desviación estándar, obteniendo

σ
X
=

X
2



X

2
,
{\displaystyle \sigma _{X}={\sqrt {\langle {X}^{2}\rangle -\langle {X}\rangle
^{2}}},}
y de la misma manera para el momento:
σ
P
=

P
2



P

2
.
{\displaystyle \sigma _{P}={\sqrt {\langle {P}^{2}\rangle -\langle {P}\rangle
^{2}}}.}
El principio de incertidumbre establece que

σ
X
σ
P


2
.
{\displaystyle \sigma _{X}\sigma _{P}\geq {\frac {\hbar }{2}}.}
En principio, cualquiera de las desviaciones estándar puede hacerse arbitrariamente
pequeña, pero no ambas simultáneamente .[5] Esta desigualdad se generaliza a pares
arbitrarios de operadores autoadjuntos
A
{\displaystyle A} y
B
{\displaystyle B}. El conmutador de estos dos operadores es

[
A
,
B
]
=
A
B

B
A
,
{\displaystyle [A,B]=AB-BA,}
y proporciona el límite inferior en el producto de las desviaciones estándar:

σ
A
σ
B

1
2
|

[
A
,
B
]

|
.
{\displaystyle \sigma _{A}\sigma _{B}\geq {\frac {1}{2}}\left|\langle [A,B]\
rangle \right|.}
Otra consecuencia de la relación de conmutación canónica es que los operadores
posición y momento son la transformada de Fourier del otro, de modo que una
descripción de un objeto según su momento es la transformada de Fourier de su
descripción según su posición. El hecho de que la dependencia en cantidad de
movimiento sea la transformada de Fourier de la dependencia en posición significa
que el operador de cantidad de movimiento es equivalente (hasta un factor de
i
/

{\displaystyle i/\hbar }) al derivar respecto a su posición, ya que en análisis de
Fourier la derivación corresponde a la multiplicación en el espacio dual. Esta es
la razón por la que en las ecuaciones cuánticas en el espacio de posición, el
momento
p
i
{\displaystyle p_{i}} es reemplazado por

i



x
{\displaystyle -i\hbar {\frac {\partial }{\partial x}}}, y en particular en la
Ecuación de Schrödinger no relativista en el espacio de posiciones el momento al
cuadrado es reemplazado por el laplaciano al cuadrado


2
{\displaystyle -\hbar ^{2}}.[3]

Aplicaciones
En muchos aspectos, la tecnología moderna opera a una escala en la que los efectos
cuánticos son significativos. Las aplicaciones importantes de la teoría cuántica
incluyen la química cuántica, la óptica cuántica, la computación cuántica, los
imanes superconductores, los diodos emisores de luz, el amplificador óptico y el
láser, el transistor y semiconductores como el microprocesador, imágenes médicas y
de investigación como la resonancia magnética y el microscopio electrónico.[6] Las
explicaciones de muchos fenómenos biológicos y físicos tienen su origen en la
naturaleza del enlace químico, sobre todo la macromolécula del ADN.

Relatividad y la mecánica cuántica


Artículos principales: Teoría cuántica de campos y Segunda cuantización.
El mundo moderno de la física se funda notablemente en dos teorías principales, la
relatividad general y la mecánica cuántica, aunque ambas teorías usan principios
aparentemente incompatibles. Los postulados que definen la teoría de la relatividad
de Einstein y la teoría del quántum están apoyados por rigurosa y repetida
evidencia empírica. Sin embargo, ambas se resisten a ser incorporadas dentro de un
mismo modelo coherente. Desde mediados del siglo XX, aparecieron teorías cuánticas
relativistas del campo electromagnético (electrodinámica cuántica) y las fuerzas
nucleares (modelo electrodébil, cromodinámica cuántica), pero no se tiene una
teoría cuántica relativista del campo gravitatorio que sea plenamente consistente y
válida para campos gravitatorios intensos (existen aproximaciones en espacios
asintóticamente planos). Todas las teorías cuánticas relativistas consistentes usan
los métodos de la teoría cuántica de campos.

En su forma ordinaria, la teoría cuántica abandona algunos de los supuestos básicos


de la teoría de la relatividad, como por ejemplo el principio de localidad usado en
la descripción relativista de la causalidad. El mismo Einstein había considerado
absurda la violación del principio de localidad a la que parecía abocar la mecánica
cuántica. La postura de Einstein fue postular que la mecánica cuántica si bien era
consistente era incompleta. Para justificar su argumento y su rechazo a la falta de
localidad y la falta de determinismo, Einstein y varios de sus colaboradores
postularon la llamada paradoja de Einstein-Podolsky-Rosen (EPR), la cual demuestra
que medir el estado de una partícula puede instantáneamente cambiar el estado de su
socio enlazado, aunque las dos partículas pueden estar a una distancia
arbitrariamente grande. Modernamente el paradójico resultado de la paradoja EPR se
sabe es una consecuencia perfectamente consistente del llamado entrelazamiento
cuántico. Es un hecho conocido que si bien la existencia del entrelazamiento
cuántico efectivamente viola el principio de localidad, en cambio no viola la
causalidad definido en términos de información, puesto que no hay transferencia
posible de información. Si bien en su tiempo, parecía que la paradoja EPR suponía
una dificultad empírica para la mecánica cuántica, y Einstein consideró que la
mecánica cuántica en la interpretación de Copenhague podría ser descartada por
experimento, décadas más tarde los experimentos de Alain Aspect (1981) revelaron
que efectivamente la evidencia experimental parece apuntar en contra del principio
de localidad.[7] Y por tanto, el resultado paradójico que Einstein rechazaba como
«sin sentido» parece ser lo que sucede precisamente en el mundo real.

También podría gustarte