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Argentina entre guerras: crisis y cambios

El documento aborda la historia de Argentina entre 1930 y 1945, destacando la influencia de la crisis mundial y el ascenso de regímenes totalitarios en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. Se analiza el impacto del golpe de Estado de 1930, la 'década infame' y el surgimiento del peronismo, así como la transformación del modelo económico hacia la industrialización por sustitución de importaciones. Además, se exploran las tensiones políticas y sociales en Argentina durante este período, incluyendo la relación con potencias extranjeras y el papel del ejército en la política nacional.

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Argentina entre guerras: crisis y cambios

El documento aborda la historia de Argentina entre 1930 y 1945, destacando la influencia de la crisis mundial y el ascenso de regímenes totalitarios en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. Se analiza el impacto del golpe de Estado de 1930, la 'década infame' y el surgimiento del peronismo, así como la transformación del modelo económico hacia la industrialización por sustitución de importaciones. Además, se exploran las tensiones políticas y sociales en Argentina durante este período, incluyendo la relación con potencias extranjeras y el papel del ejército en la política nacional.

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Módulo 2

EL MUN DO EN TR E GUER R AS Y LA R EIN SER CIÓN DE AR GEN TIN A

Introducción

3. AR GEN TIN A Y LA R ESTAUR ACIÓN CON SER VADOR A

3.1 La Restauración conservadora y la situación social y económica 1930-1943

3.2 Gobierno del GOU y la construcción del Peronismo

4. EL MUN DO EN TR E GUER R AS

4.1 El inicio del período entre guerras

4.2 El comunismo soviético

4.3 Fascismo en Italia

4.4 El nazismo en Alemania

4.5 El holocausto

4.6 La Segunda Guerra Mundial


CIER R E DEL MÓDULO

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Lección 1 de 10

Introducción

Historia Económica Social y Mundial M2

EaD Kennedy

03:07

Luego de la Primera Guerra Mundial en 1918, el mundo ingresó en un periodo de transformaciones. En


Europa, el Tratado de Versalles impuso sanciones económicas y territoriales a Alemania, generando un
resentimiento nacionalista que facilitaría el ascenso del nazismo. La década de 1929 fue un tiempo de
recuperación desigual marcado por la fragilidad económica. Esto no tardó en verse en 1929 con la caída de
la bolsa de Wall Street derivando en el ascenso y consolidación de los grandes totalitarismos tanto en
Occidente como en Oriente.

Mientras tanto, Argentina no fue ajena a todo esto. La crisis mundial tuvo impacto directo en su economía
terminando con el modelo agroexportador y devolviendo su organización política a prácticas fraudulentas y
debates ideológicos inspirados en las modas políticas europeas. De esta forma, el golpe de 1930 que
derrocó a Hipólito Yrigoyen inauguró la llamada década infame.

El abordaje de estos temas nos permitirá conocer la influencia del contexto internacional sobre las
decisiones económicas y políticas que transformaron Argentina y dieron pie al surgimiento de nuevas
tendencias masivas.

Objetivos del módulo


Comprender los procesos históricos de acuerdo al estudio de eventos y fenómenos ideológicos en el
ámbito nacional y en el internacional.

3.1 La Restauración
UNIDAD 3 Conservadora y la situación
Argentina y la Restauración social y económica 1930-1943
Conservadora
3.2 Gobierno del GOU y la
construcción del Peronismo
4.1 El inicio del período entre
guerras
4.2 El comunismo soviético
UNIDAD 4 4.3 El fascismo en Italia
El mundo entre guerras 4.4 El nazismo en Alemania
4.5 El holocausto
4.6 La Segunda Guerra
Mundial

C O NT I NU A R
Lección 2 de 10

3.1 La Restauración conservadora y la situación social


y económica 1930-1943
El período comprendido entre 1930 y 1945 estuvo marcado por profundos cambios y crisis a nivel
mundial que impactaron de manera significativa en Argentina. A nivel global, la Gran Depresión de
1929 cambió completamente el esquema económico y social a nivel internacional, favoreciendo la
consolidación de los regímenes totalitarios como el nazismo en Alemania, el fascismo en Italia, el
comunismo soviético y el militarismo japonés. Este contexto derivó en la Segunda Guerra Mundial
(1939-1945), cuyas consecuencias reconfiguraron nuevamente el contexto mundial.

Mientras tanto, este período también significó una transformación profunda para Argentina. El
golpe de Estado de 1930 encabezado por José Félix Uriburu puso fin a la democracia liberal
inaugurando la denominada “década infame”. Este periodo se caracterizó por el fraude electoral, el
deterioro institucional y la dependencia económica marcada por la exportación de materias primas

y las relaciones comerciales íntimas con Gran Bretaña. El desarrollo de los acontecimientos
mundiales y los deseos del ejército argentino de mantener la neutralidad derivaría, junto a razones
políticas y morales, en un nuevo golpe de Estado que sentaría las bases para el surgimiento del
peronismo.

Para septiembre de 1930, Argentina sufrió su primer golpe de estado del siglo XX. Esto había sido
por las medidas de Yrigoyen que implicaban politizar el ejército, generando descontento en las
fuerzas militares, el desgaste político del radicalismo provocado por la división entre personalistas y
antipersonalistas y la crisis de Wall Street de 1929. Esto último marcó el fin de la prosperidad que
caracterizó a los felices años XX y llevó a muchos países como Gran Bretaña a suspender las
inversiones que derivaba a países como Argentina para priorizar la estabilización de su propia
economía.

Por su parte, Estados Unidos aplicó la política del New Deal o Nuevo Acuerdo, que consistía en
asistir a los sectores más pobres de la población para favorecer el consumo y reactivar la economía.
Dichas medidas fueron denominadas y atribuidas a los estados de bienestar. Evidentemente, el
mundo había cambiado y ya no funcionaba con las mismas dinámicas y circunstancias históricas que
habían hecho posible algo como el modelo agroexportador.

La crisis capitalista shockeó a muchos países del mundo y Latinoamérica en general sufrió sus
consecuencias no solo en el ámbito económico, sino también en el político, mediante un fenómeno
común. Los militares surgieron como un agente con responsabilidad política frente a la crisis. Esto
quiere decir que el ejército en cada país sería a cargo de asumir sus respectivos gobiernos para
enfrentar la situación general desfavorable.

Políticamente, el periodo abordado (1930-1943) fue llamado Década infame, debido a que los
gobiernos de Agustín Justo, Roberto Ortíz y Ramón Castillo fueron posibles por el fraude electoral
que aseguraba la continuidad del grupo conservador congregado en un partido conocido como la
Concordancia. En estos tiempos, el objetivo del Estado argentino era buscar una forma nueva de
reinsertarse en el esquema mundial para recuperar la antigua economía, sobre todo, luego de la

Conferencia de Ottawa en la que Gran Bretaña cerró su economía a los territorios de sus órbitas
monetarias, es decir, solo comerciaría en aquellos lugares que tuvieran libras. Luego de las
elecciones de 1932 en las que ganó Agustín Justo, los esfuerzos del Estado estuvieron en recuperar
el vínculo comercial con los ingleses.

Luego de la crisis, la cuestión social argentina empeoró en todo el país. Había una gran cantidad de
gente sin trabajo y las condiciones laborales eran deplorables, sin ningún tipo de beneficios ni
garantías: dependían totalmente de la voluntad del empleador. Esto generó que muchas personas
se movilizaran desde las provincias hacia Buenos Aires. En este contexto, empezaron a formarse
una serie de asentamientos, sobre todo en zonas portuarias, que conocemos hoy en día como “villas
miseria”, hacia 1932. Si bien no se tiene un común acuerdo sobre cuál fue la primera que surgió, se
suelen mencionar los casos de la Villa Esperanza y la Villa 21. Sin embargo, la clase obrera frente a
esta situación, tuvo el apoyo de la Confederación General del Trabajo (CGT) que fue fundada en
1930 para contener a los trabajadores frente a los efectos de la crisis y surgió producto de una
alianza entre distintas agrupaciones sindicales y grupos políticos socialistas y comunistas. A su vez,
la sociedad quedó con opiniones divididas sobre lo que estaba ocurriendo en Europa con la Guerra
Civil Española (1936-1939), ya que unos apoyaban el bando republicano y otros a los nacionalistas
de Franco y, posteriormente, frente a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

En estos tiempos, como resultado de la caída definitiva del modelo agroexportador y la falta de un
modelo de inserción en el mundo que permitiera a Argentina no sólo vincularse comercialmente con
otros países, sino desarrollar su economía interna, distintos pensadores, sobre todo dentro del
ejército, como el general José María Sarobe o el político y economista Alejandro Bunge, comenzaron
a pensar en un proyecto nacional que garantizara la independencia económica a partir del desarrollo
de la industria nacional.

Siguiendo estas ideas, a partir de la implementación de un modelo de producción industrial se


lograría la verdadera soberanía a partir de productos manufacturados hechos en territorio
argentino y no sólo para aprovechamiento interno, sino también para la venta al exterior. Eso

constituyó el concepto del modelo de industrialización por sustitución de importaciones. En otras


palabras, el modelo ISI se basaba en la idea de desarrollar el mercado y las industrias nacionales
para poder manufacturar los productos que antes eran comprados al exterior.

De esa manera, se lograría mejorar la economía interna y fabricar artefactos nacionales, pero para
esto, había que integrar el sector rural con el urbano para coordinar los esfuerzos productivos y

equilibrar el desarrollo de ambos ámbitos en orden de favorecer el mercado interno. Esas fueron las
ideas de las que se nutriría Juan Domingo Perón para poder implementar sus planes quinquenales
durante sus gobiernos. Políticamente, Félix Uriburu había establecido un gobierno provisorio que
duró hasta 1931 cuando se llamó a elecciones.

En ellas, se presentó el militar Agustín P. Justo como candidato presidencial en alianza con los
radicales anti-yrigoyenistas, los socialistas independientes y los conservadores, denominada como
la Concordancia, la cual resultó victoriosa. El vicepresidente de la fórmula fue Julio Argentino Roca
Jr., el hijo del expresidente Julio A. Roca, que había protagonizado la conquista del desierto

Además, durante su gobierno (1932-1938), Argentina contó con un canciller llamado Carlos
Saavedra Lamas, quien además de realizar una serie de reformas en el Ministerio de Relaciones
Exteriores que sirvieron para acomodar los vínculos del país con el exterior, se lo recuerda por haber
ganado un Premio Nobel de la Paz debido a su modelo de arbitraje que se aplicó con éxito en el
Conflicto chaco-paraguayo llegando a terminar el problema mediante la paz de Buenos Aires.

Uno de los principales objetivos del gobierno de Justo fue solucionar los problemas que había
generado la crisis en líneas generales, pero tendiendo fundamentalmente los intereses de los
productores agrícolas y ganaderos. Para eso, había que reestablecer los vínculos con los británicos
para volver a habilitar la venta de carnes. Por lo tanto, se envió una misión diplomática encabezada
por el vicepresidente que derivó en el Pacto Roca-Runciman en 1933, a partir del cual Argentina
podía vender carne en el mercado británico. A cambio, los ingleses pedían desbloquear la circulación
de libras esterlinas en la economía argentina y que la carne se vendiera a un precio menor al del
resto del mercado.

A su vez, los frigoríficos británicos y norteamericanos controlarían el límite de carne que Argentina
podía venderles. Esto, en palabras de los historiadores Carlos Alberto Floria y César García
Belsunce (2016), “fue objeto de polémicas estridentes, pues afectaba la capacidad de control del
gobierno argentino sobre su comercio exterior” (p. 826). Esto fue objeto de críticas de la oposición,

puesto que argumentaban que el pacto limitaba la soberanía nacional en favor de los intereses
extranjeros.

La crítica opositora se vio profundizada sobre todo frente a la frase de Roca Jr. Según Floria y García
Belsunce (2016), donde afirmaba literalmente que “la Argentina, por su interdependencia recíproca,
es, desde el punto de vista económico, una parte integrante del imperio británico” (pp. 826-827). De
forma complementaria a esas medidas, se fundó el Banco Central de la República Argentina en
1935 con el objetivo de regular la emisión monetaria nacional. Este tipo de políticas, en conjunto
con el fraude electoral, marcaron fuertemente la década infame.

Ese fenómeno estaba tan manifiesto que quedó registrado en el testimonio que el embajador
norteamericano de aquel momento envió a Washington. En el texto de Floria y García Belsunce
(2016) se cita:
“El Partido Demócrata Nacional, el principal grupo político en la coalición gubernamental, ha ganado las
elecciones provinciales en la provincia de Buenos Aires en lo que es considerada una de las más burlesca y
fraudulenta contienda electoral jamás realizada en la Argentina”. (p. 830)

Esto se vio en las elecciones presidenciales de 1937, en las que ganó Roberto Ortiz. Si bien venía del
radicalismo anti-yrigoyenista y formó parte de la Concordancia, no coincidía con la forma en la que
venía dándose la política. Por lo tanto, impulsó progresivamente una serie de medidas que buscaban
democratizar nuevamente la política argentina. Ortiz gobernó entre 1938 y 1940, justo el
momento en el que había comenzado la Segunda Guerra Mundial de Europa.

Ante aquel conflicto, decidió que la Argentina se mantendría en una postura neutral con el fin de no
afectar las relaciones diplomáticas que mantenía con Gran Bretaña ni el vínculo profesional que
tenía el ejército argentino con el alemán. Esto último, sin embargo, encontró su fin durante su
gobierno en 1940 para eliminar toda influencia ideológica que pudiera tener en las fuerzas militares
nacionales. En 1940, el ministro de Hacienda Federico Pinedo propuso el “Plan de Reactivación
Económica” o “Plan Pinedo”.

La idea era aprovechar la Segunda Guerra Mundial a partir de un acercamiento comercial con
Estados Unidos que por aquel entonces estaba teniendo un rol internacional político y económico
predominante. Para eso, había que estimular la industrialización nacional en colaboración con los
sectores agropecuarios con el fin de fabricar productos manufacturados que pudieran competir en el
comercio internacional y ser exportados a Estados Unidos y a Brasil. En otras palabras, proponía
una coordinación del campo y las industrias para manufacturar productos nacionales que pudieran
competir en el comercio internacional y ser vendidos en el extranjero.

Si bien el concepto del Plan Pinedo tenía sentido para enfrentar el contexto, no fue aprobado y no
pudo implementarse de inmediato. Ese mismo año, Ortiz tuvo que abandonar la presidencia debido
a que sufría una ceguera provocada por su diabetes. En reemplazo, asumió su vicepresidente
Ramón Castillo.

Inicialmente, su mandato tenía relativo equilibrio, aunque volvió a aplicar las viejas políticas
fraudulentas que había buscado eliminar a Ortiz y rápidamente se manifestó una situación
conflictiva que le traería problemas, puesto que el ejército estaba dividido en tres tendencias. Una
línea ultranacionalista encabezada por Juan Bautista Molina, otra por el expresidente Agustín Justo
y una tercera liderada por Carlos Márquez, quien era ministro de Guerra. Los problemas
incrementaron frente a las presiones de Estados Unidos para que Argentina asumiera una postura
pro-aliada en la guerra en el marco de 1943, cuando las potencias del eje estaban siendo
derrotadas.

Los sectores políticos y militares estaban en constante tensión interna entre los que buscaban un

acercamiento con los aliados, con los alemanes o mantener la neutralidad. Castillo, mientras tanto,
aprovechó el fallecimiento de Ortiz, de Marcelo T. de Alvear, quien era líder de la UCR y de Agustín
P. Justo para garantizar un gobierno sucesor determinado por él mismo. De esa manera, controlaría
quién sería el siguiente mandatario.

Para esto, apoyó la candidatura de Patrón Costas. Frente a este panorama, dentro del ejército se

formó una logia conocida como el Grupo de Oficiales Unidos o GOU que comenzó a conspirar en
secreto para terminar con el gobierno de Castillo. Como consecuencia de la situación de
vulnerabilidad institucional, el descontento socioeconómico y político generalizado y la voluntad de
Patrón Costas de volcarse al bando de los aliados, una vez asumiera la presidencia, el GOU realizó
el segundo golpe de estado en junio de 1943.

Modelo ISI

Este video es útil dado que explica gráficamente desde un punto de vista social y económico la
necesidad de buscar un nuevo modelo de inserción en el mundo luego del fin del Modelo
Agroexportador.

Un Mundo por Descubrir (21 de noviembre de 2023). EL MODELO ISI explicado (industrialización por Sustitución de Importaciones) [video].

YouTube.

¿Cuál fue uno de los principales objetivos del gobierno de


Agustín Justo durante su mandato (1932-1938)?
Aumentar el fraude electoral para asegurar su reelección.

Establecer un gobierno militar permanente en Argentina.

Fomentar la dependencia económica de Estados Unidos.

Reestablecer vínculos comerciales con Gran Bretaña para favorecer a los


productores agrícolas.

Promover la industrialización nacional y la soberanía económica.

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Lección 3 de 10

3.2 Gobierno del GOU y la construcción del Peronismo

El gobierno del Grupo de Oficiales Unidos estuvo marcado por Arturo Rawson, Pedro Pablo Ramírez
y Edelmiro Farrell, quienes se sucedieron el gobierno nacional en el orden presentado. En la
proclama revolucionaria del 4 de junio de 1943, declararon que “se ha defraudado a los argentinos
adoptando como sistema la venalidad, el fraude, el peculado y la corrupción” y que la solución militar
fue aplicada ya que se había “llevado al pueblo al escepticismo y a la postración moral,
desvinculándolo de la cosa pública, explotándolo en beneficio de siniestros personajes movidos por
las más viles pasiones”. A partir de eso, ellos proponían restaurar la República devolviéndole su
correcto accionar institucional, lo cual, implicaba condenar todo lo que había venido antes.

Independientemente de las motivaciones y promesas que hiciera el nuevo gobierno, la situación del
país no había mejorado. Cuando Rawson llegó al poder, no implementó las medidas que proponía el
GOU y empezó a nombrar ministros sin el consentimiento de los otros miembros por lo que fue
removido del poder siendo reemplazado por Ramírez. La motivación de éste, una vez en las riendas
del gobierno, fue la búsqueda de soluciones a los problemas sociales antes que lo institucional
debido a que se buscaba evitar que el comunismo se siguiera expandiendo entre los trabajadores.
No obstante, sus medidas no fueron bien recibidas por el pueblo, el cual, las rechazó fuertemente
generando inestabilidad, razón por la que Farrell terminó asumiendo la presidencia.

Para entonces, la figura de Juan Domingo Perón estaba tomando mucha importancia social debido a
que hasta entonces había sido secretario del ministro de guerra. En octubre, fue designado en el
Departamento de Trabajo, el cual reformó y convirtió en la Secretaría de Trabajo y Previsión para
poder realizar las medidas que consideró acordes para enfrentar la cuestión social. Desde ahí,
fortaleció el sindicalismo y se ganó el apoyo de la Unión Ferroviaria, que era la agrupación gremial
más poderosa. Así, el 2 de diciembre de 1943, pronunció un discurso radial donde afirmó que “los
patrones, los obreros, y el Estado constituyen las partes de todo problema social” debido a que “la
unidad y compenetración de propósitos de esas tres partes” eran la “base de acción para luchar
contra los verdaderos enemigos sociales, representados en la mala política, las ideologías extrañas
(...), los falsos apóstoles que se introducen en el gremialismo para medrar con el engaño y la traición
a las masas, y las fuerzas ocultas de perturbación del campo político internacional”.

De esta forma, Perón sostenía desde la Secretaría que el secreto para sacar al país adelante era
mediante un Estado que se mantuviera cercano y atento de la situación de la población trabajadora
a partir de la regulación de las actividades sociales. La fundación de ese ente institucional, para él,
iniciaba la era de la política social argentina.

Sin embargo, frente a su creciente popularidad y el enorme apoyo que recibió de las clases obreras
por las medidas sociales favorables a dichos sectores, pero contrario a los intereses empresariales,
Perón fue arrestado. Este hecho desencadenó una gran movilización que reclamó por su liberación
el 17 de octubre de 1945 y que es conocido actualmente como el Día de la Lealtad Peronista. Como
resultado, el líder social fue liberado y éste renunció al ejército. Posteriormente, frente a la fuerte
turbulencia sociopolítica, Farrell decidió convocar a elecciones. Cipriano Reyes, quien era un
sindicalista de la industria de la carne y había tenido un rol importante en la movilización del 17 de
octubre, organizó el Partido Laborista y Perón se unió a esa propuesta política en las elecciones de
1946, donde salió victorioso.

Bibliografía de referencia

Floria, C. y García Belsunce, C. (2016). Historia de los argentinos. Buenos Aires: El Ateneo.

Rapoport, M (2012). Historia Económica, política y social de la Argentina-1880-2003. Buenos Aires:


Emecé.

Romero, L. (2012). Breve historia contemporánea de la Argentina 1916-2010. Buenos Aires: Fondo de
cultura económica.
Schvarzer, J. (1996). La industria que supimos conseguir. Buenos Aires: Editorial Planeta. Cap. 3: pp.
79-117.

Bibliografía obligatoria

Rapoport, M (2012). Historia Económica, política y social de la Argentina-1880-2003. Pp. 206-341.


Buenos Aires: Emecé.

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Lección 4 de 10

4.1 El inicio del período entre guerras


El periodo entre guerras fue una época que abarcó los tiempos entre el final de la Primera Guerra
Mundial (1914-1918) y el inicio de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). A lo largo de esos
años, Europa y el mundo sufrieron cambios profundos en el ámbito político, económico y social.

La firma del Tratado de Versalles en 1919 no solo terminó el conflicto y estipuló las condiciones de
la derrota alemana, sino que también marcó las bases fundamentales del inicio de otra guerra
mundial, ya que a raíz de las severas sanciones impuestas al país germánico generó un gran
resentimiento que no tardarían en germinar en expresiones autoritarias y demagógicas como
resultó el gobierno de Adolf Hitler.

En el ámbito económico, la década de 1920 estuvo marcada por un crecimiento desigual,


culminando con la Gran Depresión de 1929, una crisis de tal magnitud que desembocó en una
fuerte recesión a nivel internacional que agravó las desigualdades sociales y permitió el ascenso del
extremismo nacionalistas y populista. El fascismo italiano, el nazismo alemán y el militarismo
japonés se fortalecieron de la debilidad de los Aliados en el manejo de las relaciones internacionales.
Mientras, la Unión Soviética encabezada por Iosif Stalin consolidó un régimen comunista totalitario.
La Primera Guerra Mundial (1914-1918) dejó una Europa devastada con millones de muertos,
ciudades arruinadas y economías colapsadas. El Tratado de Versalles en 1919 buscó reorganizar la
situación internacional pero sus condiciones hacia Alemania, como las reparaciones económicas y la
pérdida de territorios, representarían un problema a largo plazo. A su vez, el desmembramiento de
los imperios austrohúngaro, otomano y ruso dio lugar a nuevos Estados en Europa del Este y los
Balcanes sin resolver las tensiones étnicas y nacionalistas previas.

En ese contexto, las potencias vencedoras intentaron una reestructuración internacional sobre
bases frágiles. La década de 1920 trajo consigo una recuperación económica desigual que no tardó
en culminar con el crack de la Bolsa de Nueva York en 1929 golpeando a todas las economías
capitalistas. El desempleo masivo, la pobreza y la inestabilidad política permitieron el ascenso de
regímenes totalitarios en Italia, Alemania y, eventualmente, España, mientras que la Unión
Soviética consolidaba el comunismo bajo el mando de Stalin.

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Lección 5 de 10

4.2 El comunismo soviético

El comunismo consiste en un sistema socioeconómico de administración basado en un principio de


socialización de los recursos, es decir, busca redistribuir equitativamente los bienes disponibles para
lograr la mayor igualdad posible entre los miembros de una sociedad. Para esto, pretende la
eliminación de la propiedad privada para el aprovechamiento colectivo de los medios de producción
que, en el caso del capitalismo, se encuentra en manos privadas (por ejemplo: los dueños de las
fábricas).
La base teórica del comunismo proviene de los planteos de Karl Marx y Friedrich Engels por lo que
sostiene que, en la práctica, hay una oposición y lucha de clases que promueve una desigualdad y
que hay que eliminar mediante la revolución y la dictadura del proletariado. De esta manera, el
Estado tiende, en última instancia, a desaparecer como entidad política, jurídica e institucional para
dar lugar a una sociedad sin clases.

Sin embargo, el tipo de medidas requeridas para la implementación del Comunismo implican un
sistema político que tiende al unipartidismo y al totalitarismo eliminando cualquier tipo la libertad de
participación de alternativas políticas. De esta manera, los casos históricos donde esta doctrina fue
aplicada fueron regímenes dictatoriales con abolición de libertades políticas, represión y ejecución
de opositores como fue el emblemático caso de la Unión Soviética a partir del gobierno de Iosif
Stalin.

Rusia, luego de la Revolución de 1917 y de la guerra civil que se desató posteriormente, logró
consolidarse como URSS luego de las New Economic Politics (NEP) implementadas por Lenin, que
consistían en que el Estado, en lugar de quedarse con la totalidad de la producción agrícola para
igualar la situación de los productores, solo tomaba un porcentaje haciendo que éstos pudieran
vender, por vías privadas, el excedente que tuvieran. La idea de aquella política era lograr una
estabilidad económica tal que permitiera al país recuperarse de la guerra para poder aplicar el
socialismo correctamente. En palabras de Giuliano Procacci (2004), la NEP posibilitó “el retorno a
una economía de mercado controlada o [...] de ´capitalismo de estado´” (p. 52).

No obstante, no todos los miembros del Partido Único estuvieron de acuerdo con la NEP debido a

que volvía a generar diferencias de clase. Cuando Lenin falleció en 1924, la sucesión política quedó
entre dos candidatos que se disputaron el poder: León Trotsky y Iosif Stalin. Para 1928, Stalin había
logrado desplazar a Trotsky de la política soviética quien, al final, se exilió en México donde terminó
siendo asesinado en 1940.

De esta manera, se inauguró el periodo stalinista (1928-1953), el cual comenzó con la eliminación
de la NEP y la implementación de planes quinquenales que pretendían desarrollar una economía
industrial y eliminar el atraso estructural en el país. Si bien el plan fue un éxito y permitió que
muchas personas pudieran mejorar su nivel de vida, tuvo un enorme costo humano. Los accidentes
laborales y las hambrunas fueron tan frecuentes que en el invierno de 1932-3, se cobró
aproximadamente cinco millones de muertos solo en el área que comprende la actual Ucrania. Si
bien ya había habido una hambruna en tierras ucranianas durante las políticas de Lenin a principios
de la década del ́20’, la cantidad de muertos por las políticas de Stalin fue mucho mayor. Este hecho
es recordado como el holocausto ucraniano u holodomor (traducido como “matar por hambre”).
Suele considerarse esto como un genocidio puesto que, desde la perspectiva ucraniana, fue
intencional contra su comunidad en particular. Otra postura sostiene que el holodomor fue producto
de la desidia del gobierno soviético.

La URSS alcanzó una serie de mejoras con la aplicación de los planes quinquenales puesto que
habían logrado producir maquinarias que servirían para mejorar el rendimiento de los campos y las
industrias. Sin embargo, si las cosas iban mal, el gobierno comunicaba datos esperanzadores que no
siempre correspondían a la realidad.

Para poder asegurarse de que el sistema comunista y colectivizador funcionaba, necesitaba ejercer
presión y control total sobre la población por lo que tenían funcionarios que se Monumento en Kiev
en memoria de las víctimas del Holodomor encargaban de que nadie estuviera conspirando contra
el Estado y el Partido. También constituyó un sistema de valores a través de un programa educativo
que tenía como finalidad transmitir los ideales bolcheviques a la sociedad rusa y garantizar la
fidelidad al líder y su personalidad. Así se constituiría una colectividad unificada que fuera hacia un
mismo rumbo.

No obstante, el gobierno de Stalin no siempre pudo mantener el control absoluto de lo que sucedía
en el territorio ruso, lo cual generó paranoia en el periodo comprendido entre 1936 y 1937 cuando
Alemania, Italia y Japón formaron el Eje en contra del comunismo. Frente a ese panorama, el líder
soviético se sintió acorralado y no tardó en pensar que podía haber conspiradores dentro del mismo
Partido. Para evitar cualquier tipo de sabotaje contra el régimen (previendo una guerra contra los
países anticomunistas), Stalin mandó a perseguir, enjuiciar y ejecutar a todo sospechoso de atentar
contra la integridad del gobierno. De esta forma, se dio lo que los rusos conocen como el Gran
Terror o la Gran Purga, que derivó en la pérdida de aproximadamente un millón de vidas humanas.

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Lección 6 de 10

4.3 Fascismo en Italia

El concepto de “fascismo” proviene de “fasce” y refiere a un arma utilizada en épocas del Imperio
Romano que consistía en varias cañas sujetadas por tiras de cuero simbolizando la fuerza a través
de la unidad. Esa idea fue tomada por los sectores nacionalistas y antibolcheviques de Italia que, con
el apoyo de los sectores conservadores italianos, buscaron evitar las huelgas y tomas de fábricas
realizadas por comunistas luego de la PGM. Frente a la incapacidad del gobierno italiano de
solucionar la cuestión, se armaron los primeros fascios de combattimento que comenzaron a reprimir
violentamente dichas movilizaciones.

En ese marco, debemos mencionar el papel jugado por Benito Mussolini, quien no sólo había
participado en la Gran Guerra luchando en el frente de los Alpes, sino que también se dedicaba al
periodismo hasta que fue despedido. Con el inicio de las movilizaciones comunistas, participó de las
contramarchas fascistas posicionándose lentamente como referente de esa ideología. Fue en 1920,
frente a la toma de las fábricas, que los primeros grupos paramilitares fascistas (compuestos en su
mayoría por veteranos de guerra ultranacionalistas) comenzaron a tener protagonismo por sus
ataques constantes contra personas de ideología socialista y algunos extranjeros eslavos. Para
1921, el fascismo se consolidó como partido político que tenía el apoyo de las masas. La enorme
cantidad de seguidores hacía que el control del movimiento, por momentos, se escapara de las
manos de Mussolini. Ese mismo año se había fundado el Partido Comunista Italiano y la gente lo vio
como un enemigo bolchevique dentro de su propio país por lo que muchos apoyaron a los fascistas.
Es por este motivo que algunos lograron ser electos en el Parlamento italiano.

No obstante, para diferenciarse como fuerza política de los demás partidos, los miembros del
movimiento fascista le pidieron a Mussolini hacer una marcha sobre Roma como símbolo histórico
de poder. Si bien inicialmente se negó a permitirlo, la marcha se realizó de igual manera en octubre
de 1922 y Mussolini aprovechó dicha situación para presionar al Rey Vittorio Emmanuele III y, así,
lograr mayor espacio político. El rey, en lugar de reprimir la movilización, decidió nombrar a
Mussolini como primer ministro de Italia con el propósito de evitar una guerra civil. Desde ese
puesto, el líder fascista no eliminó el Parlamento ni la investidura real, sino que fue acumulando
poder hasta consolidarse como líder indiscutido de Italia en 1924 con el aparato del Estado a su
disposición. En el medio, se encargó de eliminar enemigos políticos como fue el caso de Giacomo
Matteotti.

Una vez en el gobierno, comenzaron a hacerse leyes que no sólo


aseguraban el poder absoluto del Partido Nacional Fascista sino
también medidas que buscaban mejorar las condiciones laborales de
hombres, mujeres y niños. Se crearon organizaciones como la “Opera
Nazionale Dopolavoro” para realizar actividades recreativas (como
viajes) en la que tanto trabajadores como empresarios podían
participar, generando mayor adhesión al gobierno y a su líder.
(Procacci, 2006, p. 113)

Un elemento que caracterizó a la gestión fascista (y a otros regímenes totalitarios de derecha e


izquierda) fue el culto a la personalidad, el populismo y lo que el autor Emilio Gentile (2001) define
como la sacralización de lo político que deriva en religión política. Esta se basaba en la presencia de
un líder que guiaba a las masas hacia un supuesto destino patriótico glorioso. Aquí se apoyaba a ese
líder sin discutir sus decisiones sino por fe en que esa figura tomaría las decisiones adecuadas para
el desarrollo del país. Los actos públicos tenían el objetivo no sólo de rendir culto a la Nación sino
también de consolidar a las gentes en una sola unidad donde cualquier elemento ajeno a la patria
era peligroso y debía ser atacado. Así, se consolidaba el conocido totalitarismo, en el cual el régimen
ejercía el poder de forma autoritaria para controlar todos los aspectos del Estado como ocurría
también en el caso de la URSS bajo el gobierno de Stalin.
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4.4 El nazismo en Alemania

Podemos definir al Nazismo como el “fascismo alemán” debido a que comparte muchos elementos
con el caso italiano. Sin embargo, las circunstancias en las que se dio fueron más complejas. En
primer lugar, Alemania fue la más perjudicada por lo sucedido en la Primera Guerra Mundial debido
a que, al ser considerada la gran culpable del conflicto, debía pagar por los destrozos, lo cual,
implicaba una suma de dinero impagable que Francia, en un arrebato revanchista, le impuso a dicho
país, generando resentimiento en muchos sectores de la sociedad alemana. Además, les habían sido
quitados los territorios de Alsacia y Lorena, que quedaron en manos francesas. En segundo lugar,
hubo un fuerte odio en los sectores más nacionalistas y conservadores (entre los que se encontraba
Adolf Hitler) quienes tenían la idea de que el país había sufrido una apuñalada por la espalda por
parte de los judíos, los pacifistas y las izquierdas, lo cual provocó que Alemania perdiera la guerra.
La antipatía contra los judíos se debía a que, en tiempos donde la gente pasaba hambre por la
guerra, ellos eran los que administraban las riquezas bancarias y se los acusaba de no haber
colaborado para evitar dicha situación. La repulsión contra las izquierdas fue porque no dieron
apoyo a las movilizaciones nacionalistas a favor de la guerra y generaron disturbios en tiempos
donde el gobierno necesitaba la colaboración social para mantener los esfuerzos bélicos.
Adolf Hitler, al ser parte de los grupos que compartían esa ideología y al notar que la República
Weimar aceptaba las condiciones de pago impuestas por los otros países, comenzó a reunir el apoyo
de dichos sectores acumulando seguidores. Hitler formó parte del Partido Obrero Alemán que
existió entre 1919 y 1920. Dicho Partido había surgido a partir de las tendencias racistas y
nacionalistas de derecha que se opusieron a los grupos de izquierda comunista alemanes. Para
1920, el grupo político cambió su nombre a Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán y desde
1921, Hitler fue su líder a partir de lo cual le fue más fácil hacer llegar sus ideas a la sociedad. Esto
llegó a tal punto que, luego de la crisis económica de 1929 y la inestabilidad sufrida por la República
de Weimar hasta 1933, logró llegar al poder teniendo un caudal electoral que rondaba en un 40%
de la población de Alemania.

A partir de ese momento, Hitler comenzó una política de rearme alemán rompiendo
progresivamente los acuerdos que había hecho la República de Weimar a lo largo de la década de
1920. La Sociedad de las Naciones, en un intento por mantener la paz en un contexto donde el
mundo estaba estabilizándose luego de la crisis de 1929, no intervino con medidas duras.
Alemania siguió con sus medidas recuperando territorios como la Renania y estableciendo
acercamientos diplomáticos con Japón y luego con Italia constituyendo el Eje en 1936. El objetivo
con esto no solo era garantizar aliados poderosos sino también tener un respaldo internacional para
realizar sus políticas territoriales hostiles, es decir, cada país tenía intereses territoriales a cumplir.
Como la Sociedad de las Naciones no lo permitiría, decidieron armar una alianza internacional
paralela que les posibilitara su implementación. Además, frente al panorama de fuertes divisiones
ideológicas en Europa entre fascistas, comunistas y liberales (demócratas republicanos), las
potencias del Eje garantizaban evitar el avance del comunismo bolchevique.

La Segunda Guerra Mundial fue resultado directo de la expansión alemana bajo el gobierno de
Hitler como una revancha por las condiciones que se le impusieron luego de la Gran Guerra, los
intereses de política exterior de Japón (que derivó en su expansión hacia China), de Italia (con su
objetivo de dominar el Mediterráneo como antaño lo había hecho el Imperio Romano) y de la Unión
Soviética; la polarización ideológica mundial y la ineficiencia de la Sociedad de las Naciones para
impedir que estos países pudieran implementar sus objetivos expansionistas. De esta forma,
Alemania pudo anexar a su territorio a Austria en 1939 (logrando el Anschluss o “unión”) y
Checoslovaquia antes de dividirse Polonia con la Unión Soviética a partir del tratado Ribbentrop-
Molotov, hecho por el cual los demás países europeos le declararon la guerra en septiembre de
1939. Con dicho tratado, Hitler se aseguraba de que los rusos no representaran un problema desde
el flanco oriental mientras se encargaba de Francia.

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4.5 El holocausto

El hecho histórico por el que el Nazismo es mayormente recordado es el Holocausto judío. Este
evento consistió en un proceso de varias etapas intercaladas temporalmente:

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4.6 La Segunda Guerra Mundial

Los enfrentamientos bélicos comenzaron recién en 1949 cuando las fuerzas alemanas avanzaron
sobre el territorio francés llegando hasta París. Posteriormente, expulsaron al resto de las tropas
franco-inglesas en la Batalla de Dunkerque ese mismo año, aislando a Inglaterra fuera del
continente. Hasta 1941, las estrategias bélicas de Hitler habían funcionado y había logrado evitar la
intervención de Estados Unidos, encerrando el conflicto a las fronteras europeas.

Los problemas para Alemania comenzaron cuando Hitler decidió retomar la campaña militar
avanzando hacia el territorio soviético. Si bien las tropas rusas estaban en constante retroceso, los
alemanes tenían una serie de dificultades que hicieron que el avance se viera empantanado:
El frío.

Caminos sin asfalto que hacía que las máquinas se estancaran.

Falta de repuestos para las máquinas bélicas que llevaban.

Enfermedades entre los soldados.

Dificultades italianas en el frente balcánico que generaron la necesidad de


enviar ayuda para evitar futuras complicaciones.

Los alemanes llegaron a kilómetros de Moscú sin poder avanzar más. El ejército soviético tenía
tanques que el régimen de Stalin había podido desarrollar luego de la aplicación de numerosos
planes quinquenales que tuvieron consecuencias humanas graves producto de accidentes laborales
y hambre. Además, la URSS tenía una población numerosa que no tardó en engrosar las filas
militares con el pensamiento de defender a la “Madre Rusia”. Ese esfuerzo, en conjunto a las
dificultades que tuvieron los alemanes cuando el invierno llegó, hizo que pudieran vencer a las
fuerzas nazis en la Batalla de Stalingrado (1942-3) a partir de la cual comenzó el retroceso alemán.

Dicha batalla marcó un antes y un después en la guerra puesto que hizo que los Aliados (incluidos
los Estados Unidos) realizaran un acercamiento diplomático a Rusia para vencer conjuntamente a
Alemania y terminar el conflicto.

Pero ¿por qué decidió EE. UU. intervenir en la guerra en favor de los Aliados? Resulta que, en 1941,
el Imperio de Japón abrió un frente de batalla atacando una base naval estadounidense en Pearl
Harbor con el objetivo de prevenir la intervención de éstos en la expansión japonesa en el sudeste
asiático. De esta forma, los norteamericanos tuvieron un acercamiento diplomático con los ingleses
y franceses en una Conferencia en Casablanca, Marruecos, donde acordaron una ayuda mutua y
sumando, posteriormente, a la Unión Soviética en la Conferencia de Teherán (1943).

Para esto decidieron librar una guerra de varios frentes: en primer lugar, había que avanzar desde
occidente a través de Normandía (norte de Francia), lo cual se hizo el 6 de junio de 1944, día que los
militares estadounidenses llamaron “D Day” (“El Día D”). En segundo lugar, los aliados decidieron
desembarcar. De izquierda a derecha, vemos a Iosif Stalin, Franklin Roosevelt (presidente de [Link])
y a Winston Churchill (Primer Ministro británico) en la Conferencia de Teherán (1943) en Sicilia (sur
de Italia) para ir desarticulando el apoyo que tenía Alemania por parte de Italia. Por último, los
soviéticos se encargarían del frente oriental.

Así, las fuerzas alemanas fueron cediendo hasta que la URSS alcanzó Berlín antes que el resto de los
Aliados. Hitler, ante la inminente derrota, se encerró en un búnker y se suicidó. En Italia, el régimen
de Mussolini cayó en 1944 y fue fusilado en 1945. Por su parte, los japoneses resistieron en el
frente del Pacífico hasta agosto de ese año cuando los estadounidenses hicieron estallar dos
bombas atómicas en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.

La idea de los aliados era lograr una victoria segura y definitiva para poder garantizar una
posguerra más estable y justa de la que había habido luego de la Primera Guerra. Para esto, se
reunieron en la Conferencia de San Francisco (1945) para dar origen a la Organización de las
Naciones Unidas (ONU) con un verdadero compromiso por lograr la paz entre los países del mundo
de una manera eficiente que no imitara el ejemplo de la Sociedad de Naciones.

El camino a la Segunda Guerra Mundial

Este video es un documental útil para abordar el periodo entre guerras porque explica la situación
mundial desde un punto de vista social, económico y político para comprender cómo las
disposiciones de la Primera Guerra Mundial desembocan en la Segunda. Esto incluye todos los
temas de la unidad 4.
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JuMaFeDa (10 de mayo de 2015). II Guerra Mundial en Color Episodio 01 Discovery MAX
[Video]. Youtube

¿Cuál fue una de las principales dificultades que enfrentaron las

tropas alemanas durante su avance hacia el territorio soviético

en la Segunda Guerra Mundial?


La falta de repuestos para las máquinas bélicas.

La superioridad numérica del ejército alemán.

La falta de apoyo logístico de Italia.

Las tropas soviéticas estaban completamente desorganizadas.

La resistencia de los países escandinavos.

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Bibliografía de referencia

Figes, O. (1997). La Revolución rusa (1891-1924): la tragedia de un pueblo. Buenos Aires: Taurus.

Fritzche, P. (2017). De alemanes a nazis. Buenos Aires: siglo XXI.

Gentile, E. (2007). El culto del littorio: la sacralización de la política en la Italia fascista. Buenos Aires:
siglo XXI.

Procacci, G. (2004). Historia general del siglo XX. Barcelona: Crítica.


Bibliografía obligatoria

Fernández, I. (2006). Tensiones, Alianzas y Transformaciones. Buenos Aires: Editorial Proyecto.

Hobsbawm, E. (1996) Historia del siglo XX 1914-1991. Barcelona: Crítica.

Procacci, G. (2004). Historia general del siglo XX. Barcelona: Crítica.

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