Universidad Mariano Gálvez de Guatemala
Facultad de Derecho
Licenciatura en Ciencias Jurídicas y Sociales
Centro Universitario: Santa Catarina Mita, Jutiapa
Cuarto Semestre
Curso: Derecho Ambiental
Lic. Juan Antonio Pereira Duarte
PRINCIPIOS DE LA DECLARACIÓN DE
ESTOCOLMO SOBRE EL MEDIO
AMBIENTE
Elisa Veralid Alarcón García
No. De Carné: 4650-22-17537
Santa Catarina Mita, Jutiapa
Septiembre, 2023
DECLARACIÓN DE ESTOCOLMO SOBRE EL MEDIO AMBIENTE HUMANO
Adopción: Conferencia de las Naciones Unidas sobre el
Medio Ambiente Humano, 16 de junio de 1972
I
PROCLAMA QUE
1. El hombre es a la vez obra y artífice del medio ambiente que lo rodea, el cual le da el sustento material
y le brinda la oportunidad de desarrollarse intelectual, moral social y espiritualmente. En la larga y tortuosa
evolución de la raza humana en este planeta se ha llegado a una etapa en que, gracias a la rápida
aceleración de la ciencia y la tecnología, el hombre ha adquirido el poder de transformar, de innumerables
maneras y en una escala sin precedentes, cuanto lo rodea. Los dos aspectos del medio ambiente
humano, el natural y el artificial, son esenciales para el bienestar del hombre y para el goce de los derechos
humanos fundamentales, incluso el derecho a la vida misma.
2. La protección y mejoramiento del medio ambiente humano es una cuestión fundamental que afecta al
bienestar de los pueblos y al desarrollo económico del mundo entero, un deseo urgente de los pueblos de
todo el mundo y un deber de todos los gobiernos.
3. El hombre debe hacer constante recapitulación de su experiencia y continuar descubriendo, inventando,
creando y progresando. Hoy en día, la capacidad del hombre de transformar lo que le rodea, utilizada con
discernimiento, puede llevar a todos los pueblos los beneficios del desarrollo y ofrecerles la oportunidad de
ennoblecer su existencia. Aplicado errónea o imprudentemente, el mismo poder puede causar daños
incalculables al ser humano y a su medio ambiente. A nuestro alrededor vemos multiplicarse las pruebas
del daño causado por el hombre en muchas regiones de la tierra, niveles peligrosos de contaminación del
agua, del aire, de la tierra y de los seres vivos; grandes trastornos del equilibrio ecológico de la biosfera;
destrucción y agotamiento de recursos insustituibles y graves deficiencias, nocivas para la salud física,
mental y social del hombre, en el medio ambiente por él creado. Especialmente en aquel en que vive y
trabaja.
4. En los países en desarrollo, la mayoría de los problemas ambientales están motivados por el
subdesarrollo. Millones de personas siguen viviendo muy por debajo de los niveles mínimos necesarios
para una existencia humana decorosa, privadas de alimentación y vestido, de vivienda y educación, de
sanidad e higiene adecuadas. Por ello, los países en desarrollo deben dirigir sus esfuerzos hacia el
desarrollo, teniendo presente sus prioridades y la necesidad de salvaguardar y mejorar el medio ambiente.
Con el mismo fin, los países industrializados deben esforzarse por reducir la distancia que los separa de
los países en desarrollo. En los países industrializados, los problemas ambientales están generalmente
relacionados con la industrialización y el desarrollo tecnológico.
5. El crecimiento natural de la población plantea continuamente problemas relativos a la preservación del
medio ambiente, y se deben adoptar las normas y medidas apropiadas, según proceda, para hacer frente
a esos problemas. De todas las cosas del mundo, los seres humanos son lo más valioso. Ellos son quienes
promueven el progreso social, crean riqueza social, desarrollan la ciencia y la tecnología y, con su duro
trabajo transforman continuamente el medio ambiente humano. Con el progreso social y los adelantos de
la producción, la ciencia y la tecnología, la capacidad del hombre para mejorar el medio ambiente se acrece
a cada día que pasa.
6. Hemos llegado a un momento de la historia en que debemos orientar nuestros actos en todo el mundo
atendiendo con mayor solicitud a las consecuencias que puedan tener para el medio ambiente. Por
ignorancia o indiferencia, podemos causar daños inmensos e irreparables al medio ambiente terráqueo del
que dependen nuestra vida y nuestro bienestar. Por el contrario, con un conocimiento más profundo y una
acción más prudente, podemos conseguir para nosotros y para nuestra posteridad unas condiciones de
vida mejores en un medio ambiente más en consonancia con las necesidades y aspiraciones del hombre.
Las perspectivas de elevar la calidad del medio ambiente y de crear una vida satisfactoria son grandes. Lo
que se necesita es entusiasmo, pero, a la vez, serenidad de ánimo, trabajo afanoso, pero sistemático. Para
llegar a la plenitud de su libertad dentro de la naturaleza, el hombre debe aplicar sus conocimientos a forjar,
en armonía con ella, un medio ambiente mejor. La defensa y el mejoramiento del medio ambiente humano
para las generaciones presentes y futuras se ha convertido en meta imperiosa de la humanidad, que ha
de perseguirse al mismo tiempo que las metas fundamentales ya establecidas de la paz y el desarrollo
económico y social en todo el mundo, y de conformidad con ellas.
7. Para llegar a esta meta será menester que ciudadanos y comunidades, empresas e instituciones, en
todos los planos, acepten las responsabilidades que les incumben y que todos ellos participen
equitativamente en la labor común. Hombres de toda condición y organizaciones de diferente índole
plasmarán, con la aportación de sus propios valores y la suma de sus actividades, el medio ambiente del
futuro. Corresponderá a las administraciones locales y nacionales, dentro de sus respectivas jurisdicciones,
la mayor parte de la carga en cuanto al establecimiento de normas y la aplicación de medidas de gran
escala sobre el medio ambiente, también se requiere la cooperación internacional con objeto de allegar
recursos que ayuden a los países en desarrollo a cumplir su cometido en esta esfera. Y hay un número
cada vez mayor de problemas relativos al medio ambiente que, por ser de alcance regional o mundial o
por repercutir en el ámbito internacional común, requerirán una amplia colaboración entre las naciones y la
adopción de medidas para las organizaciones internacionales en interés de todos. La Conferencia encarece
a los gobiernos y a los pueblos que unen esfuerzos para preservar y mejorar el medio ambiente humano
en beneficio del hombre y de su posterioridad.
II
PRINCIPIOS
Expresa la convicción común de que:
PRINCIPIO 1. El hombre tiene derecho fundamental a la libertad, la igualdad y el disfrute de condiciones
de vida adecuadas en un medio ambiente de calidad tal que le permita llevar una vida digna y gozar de
bienestar, y tiene la solemne obligación de proteger y mejorar el medio ambiente para las generaciones
presentes y futuras. A este respecto, las políticas que promueven o perpetúan el apartheid, la segregación
racial, la discriminación, la opresión colonial y otras formas de opresión y de dominación extranjera
quedan condenadas y deben eliminarse.
Una persona tiene el derecho básico a la libertad, la igualdad y a condiciones de vida adecuadas en un
buen medio ambiente, a vivir con dignidad y disfrutar de la prosperidad, así como el deber solemne de
proteger y mejorar el medio ambiente. Para las generaciones actuales y futuras. En este sentido, las
políticas que promueven o perpetúan el apartheid, la segregación, la discriminación, la opresión colonial y
otras formas de opresión y dominación extranjera son reprensibles y deben erradicarse.
PRINCIPIO 2. Los recursos naturales de la tierra incluidos el aire, el agua, la tierra, la flora y la fauna y
especialmente muestras representativas de los ecosistemas naturales, deben preservarse en beneficio de
las generaciones presentes y futuras, mediante una cuidadosa planificación u ordenación, según convenga.
Todos los recursos naturales se deben preservar para beneficio de nuestras generaciones y tener una
buena planificación de cómo hacer para obtener mejores beneficios.
PRINCIPIO 3. Debe mantenerse y, siempre que sea posible, restaurarse o mejorarse la capacidad de la
tierra para producir recursos vitales renovables.
Se debe preservar y, cuando sea posible, restaurar o mejorar la capacidad de la Tierra para producir
importantes recursos renovables.
PRINCIPIO 4. El hombre tiene la responsabilidad especial de preservar y administrar juiciosamente el
patrimonio de la flora y la fauna silvestres y su hábitat, que se encuentran actualmente en grave peligro
por una combinación de factores adversos. En consecuencia, al planificar el desarrollo económico debe
atribuirse importancia a la conservación de la naturaleza, incluidas la flora y la fauna silvestres.
La humanidad tiene una responsabilidad especial de proteger y gestionar sabiamente el patrimonio de la
flora y la fauna silvestre y sus hábitats, que actualmente se encuentran gravemente amenazados debido a
una serie de factores negativos. Al planificar el desarrollo económico, se debe poner énfasis en la protección
de la naturaleza, incluida la protección de las plantas y animales silvestres.
PRINCIPIO 5. Los recursos no renovables de la tierra deben emplearse de forma que se evite el peligro
de su futuro agotamiento y se asegure que toda la humanidad comparte los beneficios de tal empleo.
Los recursos no renovables de la Tierra deben utilizarse de manera que se evite el peligro de un mayor
agotamiento y se asegure que los beneficios de dicho uso sean compartidos por toda la humanidad.
PRINCIPIO 6. Debe ponerse fin a la descarga de sustancias tóxicas o de otras materias a la liberación de
calor, en cantidades o concentraciones tales que el medio ambiente no puede neutralizarlas, para que nos
se causen daños graves o irreparables a los ecosistemas. Debe apoyarse la justa lucha de los pueblos de
todos los países contra la contaminación.
Debe detenerse la liberación de sustancias tóxicas u otros materiales emisores de calor en cantidades o
concentraciones que no permitan que el medio ambiente los neutralice o causen daños graves o
irreversibles a los ecosistemas. Se debe apoyar la lucha justa contra la contaminación por parte de los
pueblos de todos los países.
PRINCIPIO 7. Los Estados deberán tomar todas las medidas posibles para impedir la contaminación de los
mares por sustancias que puedan poner en peligro la salud del hombre, dañar los recursos vivos y la vida
marina, menoscabar las posibilidades de esparcimiento o entorpecer otras utilizaciones legítimas del mar.
Los Estados deben tomar todas las medidas posibles para prevenir la contaminación de los océanos por
sustancias que puedan poner en peligro la salud humana, dañar los recursos vivos y la vida marina,
perjudicar las oportunidades recreativas o impedir el uso legal de otros océanos. .
PRINCIPIO 8. El desarrollo económico y social es indispensable para asegurar al hombre un ambiente de
vida y de trabajo favorable y para crear en la tierra las condiciones necesarias de mejora de la calidad de
vida.
El desarrollo económico y social es esencial para proporcionar a la humanidad un buen entorno de vida y
de trabajo y crear las condiciones necesarias para mejorar la calidad de vida.
PRINCIPIO 9. Las deficiencias del medio ambiente originadas por las condiciones del subdesarrollo y los
desastres naturales plantean graves problemas, y la mejor manera de subsanarlas es el desarrollo
acelerado mediante la transferencia de cantidades considerables de asistencia financiera y tecnológica que
completamente los esfuerzos internos de los países en desarrollo y la ayuda oportuna que pueda requerirse.
Las deficiencias ambientales causadas por las condiciones de subdesarrollo y los desastres naturales han
creado problemas graves, y la mejor manera de resolverlos es acelerar el desarrollo transfiriendo grandes
cantidades de asistencia financiera y técnica sólo de los países en desarrollo y brindando asistencia
oportuna. Esto puede ser necesario.
PRINCIPIO 10. Para los países en desarrollo, la estabilidad de los precios y la obtención de ingresos
adecuados de los productos básicos y las materias primas son elementos esenciales para la ordenación
del medio ambiente, ya que han de tenerse en cuenta tanto los factores económicos como los procesos
ecológicos.
Para los países en desarrollo, la estabilidad de precios y los ingresos suficientes provenientes de materias
primas e insumos son elementos esenciales de la gestión ambiental, ya que se deben tener en cuenta los
factores económicos y los procesos ecológicos.
PRINCIPIO 11. Las políticas ambientales de todos los Estados deberían estar encaminadas a aumentar el
potencial de crecimiento actual o futuro de los países en desarrollo y no deberían coartar ese potencial ni
obstaculizar el logro de mejores condiciones de vida para todos, y los Estados y las organizaciones
internacionales deberían tomar las disposiciones pertinentes con miras a llegar a un acuerdo para hacer
frente a las consecuencias económicas que pudieran resultar, en los planos nacional e internacional, de la
aplicación de medidas ambientales.
Las políticas ambientales de todos los países deberían apuntar a aumentar el potencial de crecimiento
actual o futuro de los países en desarrollo y no deberían limitar este potencial ni impedir el logro de mejores
condiciones de vida para todos. Los Estados y las organizaciones internacionales deberían centrarse en
esto al desarrollar regulaciones pertinentes. Acuerdo para abordar las posibles consecuencias económicas
de la implementación de medidas ambientales a nivel nacional e internacional.
PRINCIPIO 12. Deberían destinarse recursos a la conservación y mejoramiento del medio ambiente
teniendo en cuenta las circunstancias y las necesidades especiales de los países en desarrollo y
cualesquiera gastos que pudieran originar a estos países la inclusión de medidas de conservación del medio
ambiente en sus planes de desarrollo, así como la necesidad de prestarles, cuando lo soliciten, más
asistencia técnica y financiera internacional con ese fin.
Los recursos deben asignarse a la protección y mejora del medio ambiente, teniendo en cuenta las
circunstancias y necesidades específicas de los países en desarrollo y cualquier costo que estos países
puedan incurrir al integrar medidas de protección ambiental en sus planes de desarrollo y la necesidad de
este objetivo. Hay más asistencia técnica y financiera internacional disponible previa solicitud.
PRINCIPIO 13. A fin de lograr una más racional ordenación de los recursos y mejorar así las condiciones
ambientales, los Estados deberían adoptar un enfoque integrado y coordinado de la planificación de su
desarrollo, de modo que quede asegurada la compatibilidad del desarrollo con la necesidad de proteger y
mejorar el medio ambiente humano en beneficio de su población.
Para gestionar los recursos de manera más racional y mejorar así las condiciones ambientales, los países
deben adoptar un enfoque integral y coordinado de planificación del desarrollo para garantizar que el
desarrollo esté alineado con la necesidad de proteger y mejorar el entorno humano en beneficio de la
humanidad.
PRINCIPIO 14. La planificación racional constituye un instrumento indispensable para conciliar las
diferencias que puedan surgir entre las exigencias del desarrollo y la necesidad de proteger y mejorar el
medio ambiente.
Una planificación adecuada es una herramienta indispensable para conciliar las posibles diferencias entre
las necesidades de desarrollo y la necesidad de proteger y mejorar el medio ambiente.
PRINCIPIO 15. Debe aplicarse la planificación a los asentamientos humanos y a la urbanización con
miras a evitar repercusiones perjudiciales sobre el medio ambiente y a obtener los máximos beneficios
sociales, económicos y ambientales para todos. A este respecto deben abandonarse los proyectos
destinados a la dominación colonialista y racista.
La planificación debe aplicarse a los asentamientos y la urbanización para evitar impactos ambientales
dañinos y maximizar los beneficios sociales, económicos y ambientales para todos. En este sentido, deben
abandonarse los proyectos encaminados a la dominación colonial y racista.
PRINCIPIO 16. En las regiones en que exista el riesgo de que la tasa de crecimiento demográfico o las
concentraciones excesivas de población perjudiquen al medio ambiente o desarrollo, o en que la baja
densidad de población pueda impedir el mejoramiento del medio ambiente humano y obstaculizar el
desarrollo, deberían aplicarse políticas demográficas que respetasen los derechos humanos fundamentales
y contasen con la aprobación de los gobiernos interesados.
En áreas donde el crecimiento demográfico o su excesiva concentración pueden dañar el medio ambiente
y el desarrollo, o donde la baja densidad de población puede obstaculizar la mejora del entorno humano e
impedir el desarrollo, los gobiernos pertinentes deben implementar y aprobar políticas que respeten los
derechos fundamentales de los ciudadanos.
PRINCIPIO 17. Debe confiarse a las instituciones nacionales competentes la tarea de planificar, administrar
o controlar la utilización de los recursos ambientales de los Estados con el fin de mejorar la calidad del
medio ambiente.
Las autoridades nacionales deberían ser responsables de planificar, gestionar o controlar el uso de los
recursos ambientales nacionales para mejorar la calidad del medio ambiente.
PRINCIPIO 18. Como parte de su contribución al desarrollo económico y social se debe utilizar la ciencia
y la tecnología para descubrir, evitar y combatir los riesgos que amenazan al medio ambiente, para
solucionar los problemas ambientales y para el bien común de la humanidad.
La ciencia y la tecnología deben utilizarse como insumo del desarrollo económico y social para detectar,
evitar y responder a los riesgos ambientales, resolver problemas ambientales y beneficiar los intereses
comunes de la humanidad.
PRINCIPIO 19. Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las
generaciones jóvenes como a los adultos y que preste la debida atención al sector de población menos
privilegiado, para ensanchar las bases de una opinión pública bien informada, y de una conducta de los
individuos, de las empresas y de las colectividades inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto
a la protección y mejoramiento del medio ambiente en toda su dimensión humana. Es también esencial que
los medios de comunicación de masas eviten contribuir al deterioro del medio ambiente humano y difundan,
por el contrario, información de carácter educativo sobre la necesidad de protegerlo y mejorarlo, a fin de
que el hombre pueda desarrollarse en todos los aspectos.
Los esfuerzos educativos sobre cuestiones ambientales son esenciales tanto para las generaciones más
jóvenes como para los adultos, prestando la debida atención a los grupos vulnerables, para ampliar la
opinión pública informada y las bases del comportamiento de individuos, empresas y comunidades
inspirados en un sentido de responsabilidad para protegerla y mejorarla. Ambiente humano. También es
importante que los medios de comunicación eviten promover la degradación del medio ambiente humano
y, en cambio, proporcionen información educativa sobre la necesidad de proteger y mejorar el medio
ambiente humano para que la humanidad pueda desarrollarse en todos los aspectos.
PRINCIPIO 20. Se deben fomentar en todos los países, especialmente en los países en desarrollo, la
investigación y el desarrollo científicos referentes a los problemas ambientales, tanto nacionales como
multinacionales. A este respecto, el libre intercambio de información científica actualizada y de experiencia
sobre la transferencia debe ser objeto de apoyo y asistencia, a fin de facilitar la solución de los problemas
ambientales; las tecnologías ambientales deben ponerse a disposición de los países en desarrollo en unas
condiciones que favorezcan su amplia difusión sin que constituyan una carga económica para esos países.
Todos los países, especialmente los países en desarrollo, deben promover la investigación y el desarrollo
científicos nacionales e internacionales sobre cuestiones ambientales. En este sentido, debe apoyar el libre
intercambio de la información científica más reciente y la transferencia de experiencias para promover la
solución de los problemas medioambientales; Las tecnologías ambientales deben ponerse a disposición de
los países en desarrollo en condiciones que promuevan su adopción generalizada sin imponer una carga
financiera a estos países.
PRINCIPIO 21. De conformidad con la carta de las Naciones Unidas y con los principios del derecho
internacional, los Estados tienen el derecho soberano de explotar sus propios recursos en aplicación de
su propia política ambiental, y la obligación de asegurarse de que las actividades que se lleven a cabo
dentro de su jurisdicción o bajo su control no perjudiquen al medio ambiente de otros Estados o de zonas
situadas fuera de toda jurisdicción nacional.
Según la Carta de las Naciones Unidas y los principios del derecho internacional, los países tienen el
derecho soberano de desarrollar sus propios recursos para implementar sus políticas ambientales, y tienen
la responsabilidad de garantizar que las actividades realizadas bajo su jurisdicción o control no dañen otros
países o un país fuera de su jurisdicción.
PRINCIPIO 22. Los Estados deben cooperar para continuar desarrollando el derecho internacional en lo
que se refiere a la responsabilidad y a la indemnización a las víctimas de la contaminación y otros daños
ambientales que las actividades realizadas dentro de la jurisdicción o bajo el control de tales Estados causen
a zonas situadas fuera de su jurisdicción.
Los Estados deben cooperar para seguir desarrollando el derecho internacional sobre responsabilidad e
indemnización para las víctimas de la contaminación y otros daños ambientales causados en áreas dentro o
fuera de su jurisdicción o control.
PRINCIPIO 23. Sin perjuicio de los criterios que puedan acordarse por la comunidad internacional y de las
normas que deberán ser definidas a nivel nacional, en todos los casos será indispensable considerar los
sistemas de valores prevalecientes en cada país y la aplicabilidad de unas normas que, si bien son válidas
para los países más avanzados, pueden ser inadecuadas y de alto costo social para los países en
desarrollo.
Sin perjuicio de los estándares que puedan ser acordados por la comunidad internacional y que deban
desarrollarse a nivel nacional, en todos los casos se deberá tener en cuenta el sistema de valores aplicable
en cada país, así como la aplicabilidad de los estándares independientemente de su validez en los países
más desarrollados. , pero esto puede ser insuficiente y generar altos costos sociales para los países en
desarrollo.
PRINCIPIO 24. Todos los países, grandes o pequeños, deben ocuparse con espíritu de cooperación y en
pie de igualdad de las cuestiones internacionales relativas a la protección y mejoramiento del medio
ambiente. Es indispensable cooperar, mediante acuerdos multilaterales o bilaterales o por otros medios
apropiados, para controlar, evitar, reducir y eliminar eficazmente los efectos perjudiciales que las
actividades que se realicen en cualquier esfera puedan tener para el medio ambiente, teniendo en cuenta
debidamente la soberanía y los intereses de todos los Estados.
Todos los países, grandes y pequeños, deben abordar las cuestiones internacionales de protección y
mejora del medio ambiente con un espíritu de cooperación e igualdad. La cooperación se llevará a cabo a
través de acuerdos multilaterales o bilaterales u otros medios apropiados para controlar, evitar, reducir y
eliminar eficazmente los efectos nocivos que las actividades en cualquier campo puedan tener sobre el
medio ambiente, teniendo debidamente en cuenta la soberanía y los intereses de todos los países. Todos
los Estados.
PRINCIPIO 25. Los Estados se asegurarán que las organizaciones internacionales realicen una labor
coordinada, eficaz y dinámica en la conservación y mejoramiento del medio ambiente.
Los Estados garantizarán que las organizaciones internacionales lleven a cabo un trabajo coordinado, eficaz
y proactivo para proteger y mejorar el medio ambiente.
PRINCIPIO 26. Es preciso librar el hombre y a su medio ambiente de los efectos de las armas nucleares y
de todos los demás medios de destrucción en masa. Los Estados deben esforzarse por llegar pronto a un
acuerdo, en los órganos internacionales pertinentes, sobre la eliminación y destrucción completa de tales
armas.
La humanidad y su medio ambiente deben ser protegidos de las armas nucleares y de todos los demás
medios de destrucción en masa.
Los Estados deben buscar un pronto acuerdo en las instituciones internacionales pertinentes
para la destrucción y destrucción total de dichas armas.