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La Cripta: Aventura y Enigmas Mágicos

Los tres héroes, tras despedirse de Aramil, llegan al Cementerio de los Tres Reyes y descubren una cripta con runas que deben activar para avanzar. Al cruzar un puente, Rio’mil activa una trampa mágica, pero logran abrir una puerta y enfrentarse a esqueletos y un espectro en su primer combate. La cripta presenta dos caminos, uno antiguo y otro más reciente, dejando en suspenso los secretos y peligros que les esperan.

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La Cripta: Aventura y Enigmas Mágicos

Los tres héroes, tras despedirse de Aramil, llegan al Cementerio de los Tres Reyes y descubren una cripta con runas que deben activar para avanzar. Al cruzar un puente, Rio’mil activa una trampa mágica, pero logran abrir una puerta y enfrentarse a esqueletos y un espectro en su primer combate. La cripta presenta dos caminos, uno antiguo y otro más reciente, dejando en suspenso los secretos y peligros que les esperan.

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La Cripta

Tras despedirse de Aramil, los tres héroes descendieron por los niveles de la torre, recogiendo
provisiones y equipo.

Sin perder tiempo, salieron de la ciudad bajo un cielo encapotado, siguiendo el mapa encantado que
flotaba en la palma de Thaerion. Caminos polvorientos, aldeas en silencio, y finalmente, al anochecer del
segundo día, llegaron al Cementerio de los Tres Reyes, un lugar olvidado por la mayoría, donde el frío
calaba hasta los huesos y la niebla parecía tener vida propia.

La Cripta y el Enigma de las Runas Oculta tras un arco de piedra cubierto de hiedra seca, hallaron una
antigua cripta con símbolos desgastados. La entrada se abría como la boca de una bestia, y dentro, la
escalera descendía a las entrañas del mundo.

A medida que bajaban, unas runas talladas en el arco de la puerta al final de la escalera comenzaron a
encenderse, una a una, con una luz azul tenue… pero no todas. Intentaron presionar algunas, tocar las
paredes, incluso recitar palabras en lenguas antiguas, pero nada completaba el patrón.

Fue Rio’mil quien notó cómo algunas runas parpadeaban al moverse por los escalones. —Esperad… creo
que... ¡somos parte del rompecabezas!

Tras varios intentos y posiciones, cuando cada uno se colocó en un peldaño diferente, el conjunto
completo de runas se iluminó. Un leve zumbido se sintió en el aire, y entonces la puerta se abrió con un
crujido largo y profundo.

El Abismo y la Trampa Mortal Al otro lado, una sala enorme se abría como una caverna artificial,
envuelta en oscuridad. Ante ellos, un abismo sin fondo tragaba la luz de sus antorchas, y un puente de
piedra agrietada lo cruzaba hasta otra puerta custodiada por estatuas con espadas.

—Venga, que no parece tan malo —dijo Rio’mil con su sonrisa ladina mientras avanzaba primero.

Pisó con confianza... hasta que una losa bajo su pie se hundió un poco. —Oh no… Un estruendo sordo.
Un rugido de aire comprimido. ¡BOOM! Una explosión mágica sacudió el puente. Rio’mil voló por los
aires unos metros, estrellándose junto a la puerta. Tosiendo y chamuscado, murmuró: —No he sido yo...
bueno, sí, pero...

Thaerion cruzó después, esta vez con más cuidado, escaneando con sus sentidos mágicos activos. Llegó
al lado de Rio’mil sin incidentes, pero al ver la puerta con intrincadas cerraduras y un aura mágica, invocó
una “mano de mago” para abrirla a distancia.

Clic. Una compuerta se abrió de repente en la pared junto al puente y un virote de acero silbó por el aire,
directo al costado de Vaeros, que aún cruzaba.

—¡Maldita magia! —rugió el dracónido mientras el virote se clavaba en su costado.


Sangrando pero firme, Vaeros llegó al otro lado. —La próxima puerta la abro yo… con la espada.

Primer Combate: El Umbral de los Muertos Más allá de la puerta, un corredor en forma de cruz se abría
hacia una sala cubierta de polvo y huesos dispersos. Al fondo, estatuas rotas de antiguos guardianes se
inclinaban como si lloraran.

Entonces, se alzaron. De las sombras, cuatro esqueletos armados y un espectro emergieron, sus ojos
encendidos con odio no natural. Alzaron armas oxidadas, y el combate comenzó.

Vaeros se lanzó primero, su lucero del alba destrozando huesos y dispersando a dos esqueletos de un
solo tajo. Rio’mil ataco con sus armas a uno de los no muertos. Thaerion, con gesto firme, lanzó una
ráfaga de proyectiles magicos que obligó al espectro a replegarse.

El espectro gritó un último alarido antes de desvanecerse en una nube de ceniza arcana.

La sala quedó en silencio. Solo se oía la respiración agitada de los tres.

¿Qué les depara ahora la cripta? El corredor al fondo se bifurcaba en dos direcciones. Una parecía más
antigua, con aire viciado y símbolos más oscuros. La otra tenía antorchas mágicas encendidas, como si
alguien hubiera pasado recientemente...

¿Qué secretos guarda la cripta? ¿Qué guardianes protegen la gema? ¿Y cuán cerca está Altharion y sus
sirvientes oscuros?

El destino solo ha comenzado a mostrar sus cartas.

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