Capítulo 10 – Sara y los ecos del destino
El sábado amaneció con un cielo gris que amenazaba lluvia. Me desperté más temprano de lo habitual, con el
recuerdo de Kevin resonando en cada rincón de mi mente. La noche anterior había pasado repasando cada detalle del
asalto, cada gesto, cada mirada. Y aunque intentaba convencerme de que debía olvidarlo, mi corazón no estaba
.dispuesto a ceder
Preparé café y me senté frente a la ventana. La ciudad parecía dormir, pero en mi interior había un torbellino de
emociones que no podía calmar. Recordaba cómo mis pies golpeaban el pavimento mientras corría, cómo el bolso se
balanceaba entre mis brazos, y cómo su mirada había logrado paralizarme por un instante que todavía se sentía
.eterno
No puedo dejar que esto me consuma —murmuré, intentando ordenar mis pensamientos—. Es solo un encuentro…—
.solo un asalto… nada más
Pero nada más. Cada sonido en la calle, cada sombra, parecía recordarme que él estaba allí, invisible, en algún lugar
de la ciudad, observándome tal vez. Mis pensamientos no me dejaban en paz, y una mezcla de miedo, curiosidad y
.fascinación me mantenía en tensión constante
.Al llegar a la oficina, Andrea notó mi distracción
.Sara, ¿todo bien? —preguntó, acercándose con su habitual sonrisa—. Pareces perdida otra vez—
Sí… estoy bien, solo concentrada en el trabajo —mentí, intentando que no notara el torbellino de emociones que—
.me dominaba
Cada reunión, cada llamada, cada correo parecía irrelevante comparado con lo que había sentido aquella noche. Mi
mente reconstruía la escena una y otra vez, y con cada repetición, la intensidad aumentaba. La adrenalina, el miedo,
y la extraña fascinación que sentía por Kevin me mantenían alerta, y al mismo tiempo, me hacían sentir viva de una
.manera que no había experimentado en mucho tiempo
Al mediodía, salí al balcón a fumar un cigarrillo. El viento frío me golpeaba la cara, y mientras exhalaba el humo, no
podía evitar imaginar que él estaba allí, observándome desde alguna distancia. Cerré los ojos y respiré hondo,
.tratando de calmar mi corazón, pero su recuerdo era un fuego que no podía apagar
.Por qué no puedo olvidarlo? —susurré, con el humo mezclándose con mis pensamientos¿—
Esa tarde, mientras organizaba documentos, una sensación extraña recorrió mi cuerpo. Era como si algo estuviera a
punto de cambiar, algo que no podía anticipar. Mi corazón latía con fuerza, y no era por miedo ni por peligro: era por
.la incertidumbre, por la posibilidad de que él volviera a aparecer en mi vida
Al regresar a mi departamento, me senté en el sillón y encendí otro cigarrillo. Las luces de la ciudad se reflejaban en
los charcos de la calle, y en cada reflejo parecía aparecer su silueta. Mis pensamientos giraban en torno a él, y
.aunque sabía que debía alejarme, mi mente no quería ceder
Cerré los ojos y respiré hondo. Sabía que algo dentro de mí había cambiado para siempre. Kevin no era solo un
recuerdo, ni una amenaza, ni una fascinación pasajera. Era algo más profundo, una presencia que había irrumpido en
.mi vida y que, de alguna manera, moldearía cada decisión futura
Y mientras la noche caía, con el sonido lejano de la lluvia empezando de nuevo, comprendí que este era solo el inicio.
Nada volvería a ser igual, y aunque no sabía cómo, ni cuándo, ni por qué, Kevin estaba destinado a aparecer otra vez
.en mi camino