0% encontró este documento útil (0 votos)
18 vistas145 páginas

Introducción a la Antropología Lingüística

powerpoints de contenido de antropología linguistica año 204-2025 grado antropología ucm

Cargado por

juliagema.perez
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
18 vistas145 páginas

Introducción a la Antropología Lingüística

powerpoints de contenido de antropología linguistica año 204-2025 grado antropología ucm

Cargado por

juliagema.perez
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Introducción a

la antropología
lingüística
¿Qué es la antropología lingüística?

La antropología lingüística es una rama de la lingüística que estudia la relación entre


lengua y cultura. Esta disciplina interconecta con otras áreas, incluyendo la lingüística
histórica, sociolingüística, pragmática, etnografía de la comunicación y análisis del
discurso, reflejando cómo el lenguaje y la cultura están entrelazados. Estas conexiones
también se extienden a enfoques de antropología, como la comunicación no verbal y
sus subcampos, y estudios que comparan la comunicación animal con el lenguaje
humano.
El amplio ámbito de la antropología lingüística puede parecer heterogéneo, pero tiene
un fundamento en la tradición de Franz Boas, que integraba el estudio de las culturas
con el conocimiento de sus lenguas. Este enfoque permite un acceso directo a los
contenidos culturales y presupone una relación entre lenguaje y pensamiento.
¿Qué es la antropología
lingüística?
La AL analiza la estructura del lenguaje y su uso, el
cambio lingüístico… en su contexto socio-cultural,… y las
relaciones entre el lenguaje, sociedad y cultura. Empezó
documentando y estudiando las lenguas de pueblos
preestatales (muchas en extinción). Posteriormente se
han desarrollado el método etnográfico para el estudio
socio-cultural de la actividad comunicativa.
Para Duranti (2000), la AL es el estudio del lenguaje
como un recurso de la cultura, y del habla como una
práctica cultural.
¿Qué es el lenguaje?

El lenguaje es nuestro medio de comunicación primario, se transmite a través


del aprendizaje (parte de la enculturación) y nos permite tratar sobre el pasado,
el futuro, compartir experiencias con otros. [El término comunicar procede del
latín comunicare: impartir, compartir, hacer común.]
Los sistemas de comunicación no son exclusivos de los seres humanos,
tampoco la comunicación por sonidos.
En contraste con otros sistemas de comunicación, los lenguajes humanos son
abiertos, regidos por reglas complejas sobre cómo los sonidos y sus secuencias
se pueden combinar, para producir una infinita variedad de significados.
Algunas características del lenguaje

• La productividad: un sistema compuesto por un conjunto finito de elementos


que, combinados, permiten formar infinitas oraciones. El lenguaje puede
generar mundos inventados, transformarlos y deformarlos, posibilita hablar de
diferentes temas y tiene capacidad de autorreflexión
• La arbitrariedad: no existe una relación motivada entre una secuencia de
sonidos y su significado (aunque, tal y como señalara Saussure, la
arbitrariedad no es absoluta en el lenguaje, p. e. la palabra “invisible” aún sin
saber su significado lo podemos deducir si conocemos que la partícula in-
inicial indica negatividad y conocemos el significado de “visible”)
Algunas características del lenguaje

• La doble articulación: está articulado en un nivel primario formado por las


palabras con un significado determinado y un nivel secundario que integra a
los fonemas (sonidos) que no tienen significado, pero sí pueden modificarlo (p.
e. en “misa” y “mesa”, los sonidos i y e).
• El desplazamiento: posibilidad de emplear el lenguaje para referirse a objetos
o aspectos de la realidad lejanos en tiempo y lugar respecto de los que son
enunciados
• La posibilidad de renegociar significados: el lenguaje humano permite
renegociar significados entre los hablantes, mediante la interpretación narrativa
Algunas características del lenguaje

• El lenguaje es el medio principal, pero no el único, que usamos para


comunicarnos. También utilizamos la comunicación no verbal, como la postura,
las expresiones faciales y los movimientos de las manos.
• Estas formas de comunicación se integran con el lenguaje. Es importante
prestar atención no sólo a las palabras en sí, sino también a la manera en que
se dicen y a los elementos adicionales que transmiten significado.
• Todo esto está influenciado por la cultura y, al mismo tiempo, contribuye a
crear cultura.
Algunos conceptos básicos

• Lengua: Refleja el sistema lingüístico colectivo de una comunidad de hablantes. Es


un concepto que trasciende lo puramente lingüístico para abarcar aspectos políticos,
culturales, sociales e históricos.
• Habla: Se refiere al uso del lenguaje. Este término, introducido por Ferdinand de
Saussure como parole, describe los enunciados concretos que los hablantes
producen en situaciones reales, siendo el acto individual de emplear el lenguaje.
• Dialecto: Es una variante regional o social de una lengua, caracterizada por rasgos
específicos en gramática, fonología y vocabulario. Puede estar vinculado a un acento
geográfico o social distintivo, conocido como sociolecto.
Algunos conceptos básicos

• Bilingüismo (varios sentidos según sociolingüístas), el dominio nativo de más de una


lengua materna, la capacidad para hablar dos o más lenguas, el dominio con un grado
razonable de competencia en una lengua distinta a la suya materna
• Diglosia: un tipo de estandarización lingüística que permite que dos variedades de
una lengua coexistan en una comunidad de habla (comunidad diglósica) y en el que
cada una de ellas tiene asignada una función social concreta (variedad estandar/alta y
variedad vernácula/baja, también lengua de prestigio a nivel nacional –inglés- y
lenguas locales –hausa, yoruba- p.e. en Nigeria)
• Criollo: un pidgin que, tras un proceso de criollización se convierte en la variedad
nativa o lengua materna, de una nueva generación de niños-as, adquiriendo, pues,
hablantes nativos.
Algunos conceptos básicos

• La tecnología aplicada al lenguaje: el lenguaje humano no está limitado por


condicionamientos de presencia de los interlocutores, sino que permite estar
tecnológicamente mediado (p. e. la escritura, diversos soportes para los
mensajes)
• La traducibilidad: se puede comunicar un mismo mensaje a todas las
regiones del mundo (aunque no hay que descontar que toda traducción
conlleva una modificación de la información)
• Acento: pronunciación concreta de una variedad lingüística, que puede incluir
rasgos que identifican al hablante regional y/o socialmente
Algunos conceptos básicos

• Acrolecto: variedad o lecto socialmente más elevado y de más prestigio. Se


integra en un continuo dialectal social de una comunidad de habla con otros
varios dialectos sociales de menor status y con posición baja en el continuo,
como el mesolecto (clases medias) y el basilecto (clases bajas).
• Argot: (del fr.) hace referencia al modo de hablar de cualquier grupo social
(mujeres, jóvenes, informáticos…).
• Estilo: una variedad de lengua asociada con un determinado contexto social y
que difiere de otros estilos en el nivel de formalidad: se ordena en un continuo
desde los muy formales a los muy informales o coloquiales.
Algunos conceptos básicos

• Acrolecto: variedad o lecto socialmente más elevado y de más prestigio. Se


integra en un continuo dialectal social de una comunidad de habla con otros
varios dialectos sociales de menor status y con posición baja en el continuo,
como el mesolecto (clases medias) y el basilecto (clases bajas).
• Argot: (del fr.) hace referencia al modo de hablar de cualquier grupo social
(mujeres, jóvenes, informáticos…).
• Estilo: una variedad de lengua asociada con un determinado contexto social y
que difiere de otros estilos en el nivel de formalidad: se ordena en un continuo
desde los muy formales a los muy informales o coloquiales.
Algunos conceptos básicos

• Idiolecto: variedad de lengua de una persona concreta en un


momento y estilo concretos.
• Jerga: forma de lengua surgida en una situación de contacto
lingüístico como consecuencia del proceso de pidginización (pero
que aún no se ha estabilizado). Se suele confundir coloquialmente
con registro.
• Registro: variación de lengua en un grupo especializado, para sus
actividades particulares.
Tres tradiciones de la Antropología Lingüística

La antropología lingüística contemporánea se desarrolla a partir de


tres tradiciones principales: la lingüística boasiana, la etnosemántica
y la etnografía del habla (EH). Todas comparten un interés por la
relatividad lingüística y el significado o el discurso. Aunque algunos
consideran anticuadas a la lingüística boasiana y la etnosemántica,
la EH es actualmente más influyente, pero necesita ajustes para
abarcar aspectos lingüísticos y antropológicos no considerados.
El enfoque boasiano
El enfoque boasiano, que floreció principalmente desde la
primera década del siglo XX hasta los años 40, centró su
interés en la descripción de las gramáticas de diversas
lenguas en sus propios términos, en lugar de analizarlo en
comparación con las categorías previamente desarrolladas
para el estudio de las lenguas indoeuropeas. Franz Boas fue
el precursor de esta metodología, observando que la
clasificación de sustantivos por género, como es común en
español e inglés, es solo una entre muchas otras
clasificaciones posibles. Boas destacó que las lenguas
pueden utilizar distintos principios como la distinción
animado/inanimado o humano/no humano.
El enfoque boasiano

El antropólogo estaba igualmente interesado en comprender las


bases psicológicas del lenguaje y la cultura. Para Boas, el lenguaje
estaba profundamente relacionado con la imaginería mental. En
1911, afirmó que el lenguaje era una manifestación crucial de la vida
mental, y sugirió que su estudio debía ser parte de una investigación
exhaustiva sobre la psicología de los pueblos. Boas creía que las
lenguas establecen clasificaciones subyacentes de la experiencia
que reflejan expresiones selectivas de la imaginería mental de los
hablantes.
El enfoque boasiano
El interés de Boas en las clasificaciones lingüísticas y su relación
con el pensamiento fue expandido por su estudiante Edward Sapir
y el lingüista Benjamin Whorf. Sapir propuso que las clasificaciones
lingüísticas de la experiencia están organizadas en sistemas
completos pero insuficientes, que son aceptados por la comunidad
lingüística de manera tácita. Aunque ambos, Sapir y Boas,
definieron el problema de la relación entre lengua y cultura, fue
Whorf quien centró gran parte de su investigación en este tema.
Whorf destacó que las gramáticas de diferentes lenguas pueden
condicionar la percepción y el pensamiento de sus hablantes.
El enfoque boasiano

Durante mucho tiempo, determinar la influencia de las categorías


gramaticales en la cultura ha sido un tema de debate y estudio intensivo
dentro de la antropología y la lingüística. Whorf estaba atraído por la
psicología gestáltica, lo cual queda reflejado en su interés por cómo las
configuraciones de gramática y significado afectan nuestra percepción.
Whorf argumentó que las gramáticas de diferentes lenguas dirigen a sus
hablantes hacia diferentes evaluaciones de la realidad, lo que conlleva a
diferentes vistas del mundo. Sus estudios sugieren que la estructura
gramatical de una lengua puede influir en modelos cognitivos como la
percepción de las escenas visuales o en las relaciones de figura y fondo
dentro de las palabras.
El enfoque boasiano

Un ejemplo clásico del trabajo de Whorf es su análisis de la lengua shawnee, en el que


destacó cómo las palabras se configuran alrededor de ideas centrales, como espacios
amplios o verdad, describiéndolas en términos lingüísticos y culturales. Esta perspectiva
introdujo la noción de criptotipos, o conceptos abstractos, que influyen en la morfología
de las palabras pero no se expresan explícitamente como términos definidos.
Durante décadas posteriores al establecimiento del enfoque boasiano, pocos
investigadores continuaron de manera destacada este tipo de análisis lingüístico-cultural
debido al auge de enfoques más formales y matemáticos en el estudio del lenguaje. Sin
embargo, el interés por la hipótesis de Sapir-Whorf sobre la relatividad lingüística no
desapareció del todo. Este enfoque plantea que la lengua puede influir en la percepción
y el pensamiento, aunque esta relación aún es objeto de estudio y debate.
El enfoque boasiano ¿pervive?

Dorothy Lee es un ejemplo de los pocos seguidores del método relativista, ya que exploró la gramática y la
mitología de los wintun del norte de California para reflejar su visión del mundo. Los wintun, según Lee,
veían la realidad como una entidad ilimitada hasta que se le daba forma a través del lenguaje. Sin embargo,
John A. Lucy critica que las relaciones propuestas por Lee y sus contemporáneos entre lengua y cultura
eran débiles o no justificadas.
A finales de los años 70, Madeleine Mathiot revivió el interés por las relaciones entre lenguaje y cultura al
editar una colección de ensayos que analizan el significado léxico y gramatical. Aunque Mathiot distinguió el
significado referencial del concepto más amplio de visión del mundo, resultó que ambos muestran
influencias mutuas. Mathiot propuso que el dominio semántico de una lengua contiene elementos que son
discernibles únicamente a través del lenguaje.
Lucy, en sus investigaciones recientes, busca reformular la hipótesis de Whorf a través de un enfoque más
experimental, comparando cómo diferentes lenguas pueden influir en la cognición de sus hablantes. Sus
investigaciones sobre el inglés y el maya yucateco sugieren que las estructuras lingüísticas influyen en la
interpretación tanto verbal como no verbal de la realidad.
El enfoque boasiano ¿pervive?

Dorothy Lee es un ejemplo de los pocos seguidores del método relativista, ya que exploró la
gramática y la mitología de los wintun del norte de California para reflejar su visión del mundo. Los
wintun, según Lee, veían la realidad como una entidad ilimitada hasta que se le daba forma a través
del lenguaje. Sin embargo, John A. Lucy critica que las relaciones propuestas por Lee y sus
contemporáneos entre lengua y cultura eran débiles o no justificadas.
A finales de los años 70, Madeleine Mathiot revivió el interés por las relaciones entre lenguaje y
cultura al editar una colección de ensayos que analizan el significado léxico y gramatical. Aunque
Mathiot distinguió el significado referencial del concepto más amplio de visión del mundo, resultó que
ambos muestran influencias mutuas. Mathiot propuso que el dominio semántico de una lengua
contiene elementos que son discernibles únicamente a través del lenguaje.
Lucy, en sus investigaciones recientes, busca reformular la hipótesis de Whorf a través de un enfoque
más experimental, comparando cómo diferentes lenguas pueden influir en la cognición de sus
hablantes. Sus investigaciones sobre el inglés y el maya yucateco sugieren que las estructuras
lingüísticas influyen en la interpretación tanto verbal como no verbal de la realidad.
La etnosemántica

La etnosemántica emergió como una forma prominente de análisis lingüístico en la antropología


durante los años 60 y continuó siendo un modelo popular de interpretación durante la siguiente
década. Muchos de sus trabajos más significativos se encuentran en recopilaciones como las de
Stephen A. Tyler y Ronald W. Casson. En 1969, Tyler describió un entorno en la antropología lleno de
efervescencia, señalando que las publicaciones estaban repletas de artículos sobre análisis formal,
análisis componencial, taxonomía folk, etnociencia, etnosemántica y sociolingüística.
La etnosemántica, también conocida como etnociencia, se centra en estudiar cómo las diferentes
culturas organizan y clasifican los dominios del conocimiento, tales como plantas, animales y formas
de parentesco. Tyler veía esta disciplina como una rama de la antropología cognitiva dedicada a
descubrir cómo las diferentes culturas organizan su conocimiento y entender los principios
organizativos que subyacen a su comportamiento. A diferencia de las teorías anteriores que preferían
utilizar categorías de la lengua materna de los investigadores, la etnosemántica buscaba comprender
las categorías indígenas de pensamiento.
La etnosemántica

Aunque la etnosemántica estaba alimentada por un interés por la cognición, la mayoría


de sus practicantes no desarrolló una teoría clara sobre la imaginería. Se enfocaron
principalmente en describir sistemas de clasificación taxonómica folk y en analizar los
rasgos atomísticos de significado, a menudo realizando análisis componenciales de
léxicos o taxonomías que aplicaban a dominios semánticos importantes. Un análisis
componencial organiza los términos en una matriz de rasgos semánticos donde
términos que comparten rasgos ocupan la misma posición. Esto implica que las culturas
pueden clasificar de diferentes maneras entidades con características similares,
asignándoles posiciones dentro de una matriz de rasgos universal o, alternativamente,
dentro de matrices únicas con significados culturalmente distintivos.
La etnosemántica

Anthony F. C. Wallace demostró que un análisis válido de términos japoneses de


parentesco requería distinguir categorías específicas a esa cultura, como entre
‘parientes carnales’ (nikushin) y ‘parientes no carnales’ (kinshin) , una distinción
que no es típica de lenguas como el inglés. Una taxonomía, por otra parte,
organiza términos jerárquicamente de lo más global a lo menos global, como
clasificar perros y lobos como tipos de cánidos. Los antropólogos a menudo
regresaban de sus trabajos de campo con taxonomías de plantas, animales y
otras categorías, mostrando cómo cada clase posee los rasgos de su clase
superordinada pero contrasta en rasgos específicos con otras del mismo nivel.
La etnosemántica

El análisis de los términos básicos de color fue otro ámbito significativo en la


etnosemántica. Los investigadores buscaron establecer cómo los términos de
color básicos como blanco, azul y rojo variaban entre lenguas y postulaban
secuencias evolutivas para el desarrollo de estos términos. Aunque la
etnosemántica se ha centrado principalmente en la semántica léxica, muchos
estudios han intentado comprender cómo las culturas categorizan su
conocimiento utilizando métodos de elicitación. Este método implica aprender a
realizar preguntas adecuadas en lenguas nativas, permitiendo a los etnógrafos
encajar dentro de los marcos de referencia nativos y evitar prejuicio por parte del
investigador.
La etnosemántica

Aunque la etnosemántica se centró principalmente en paradigmas y taxonomías


basadas en rasgos, ciertas investigaciones comenzaron a considerar enfoques
paralelos a la lingüística cognitiva. Robert A. Randall introdujo ideas como los “modelos
de asociación de memoria” y “las imágenes vegetales” para explicar cómo ciertos
grupos culturales almacenan información sobre el mundo natural de manera diferente a
la taxonomía tradicional. Otros investigadores usaron la teoría de prototipos o definieron
categorías en términos de utilidad percibida.
Además, la relatividad lingüística defendida por Whorf recibió dentro de este contexto un
nuevo enfoque aplicándose a la terminología del color, argumentando que los términos
culturales para los colores impactan la memoria cromática más que los colores focales.
Michael Agar y Charles O. Frake se centraron en cómo la cultura influye en la
terminología y organización lingüística, expandiendo las perspectivas desde la mera
categorización hacia los principios organizativos culturales.
La etnosemántica

A pesar de estos avances, la etnosemántica nunca se volcó realmente hacia el


estudio de la imaginería o los esquemas imaginísticos, frecuentemente
ocultando estas bases en sus análisis. Hasta hace poco, no se han aprovechado
totalmente las posibilidades de utilizar guiones culturales para interpretar el
lenguaje. Con el cambio de enfoque hacia los aspectos simbólicos e
interpretativos en los años 80, la influencia de la etnosemántica declinó.
Etnografía del
habla
Desarrollada en las décadas de 1960 y 1970, la Etnografía de la
Comunicación (EH) postula que los hablantes utilizan los recursos
lingüísticos con fines sociales dentro de contextos culturales
específicos. La EH introduce una dimensión necesaria de
contextualización social y provee una perspectiva dinámica que a
menudo falta en los estudios estáticos de vocabularios indígenas
característicos de la etnosemántica. No obstante, la EH, al igual
que la etnosemántica, presenta deficiencias en su tratamiento de
la imaginería culturalmente definida del lenguaje. Por tanto, fin
social, estilos y actos de habla, junto a sus contextos, se perciben
a veces como constructos emic folk, aunque más comúnmente
como categorías etic analíticas dentro de la teoría, una
ambigüedad resaltada por Dell Hymes y sus seguidores.
Etnografía del habla

Hymes articuló el enfoque de la EH en artículos clave en los años sesenta y setenta.


Hizo explícita la conexión entre lenguaje y cultura, aunque, a diferencia de Boas, no
centró sus intereses en los "fenómenos mentales" como la cognición. En cambio,
Hymes trató el habla como un sistema de conducta cultural, situando énfasis en estudiar
los actos de discurso en contextos sociales. Este enfoque ha dominado la antropología
lingüística desde entonces.
En lugar de limitarse al análisis sintáctico propuesto por Chomsky, Hymes abogó por
una visión más completa en que la competencia lingüística incluye la habilidad de usar
el lenguaje en contextos sociales y culturales. Propuso que el habla sirve como
mediador entre personas y contextos, resaltando la prioridad del enfoque funcional
sobre una visión más reducida de la relación entre sonido y significado.
Etnografía del habla

Investigadores usando el enfoque de Hymes documentaron fenómenos del habla habituales en


distintas culturas, como hablar a las piedras entre los ojibwa o el lamento fúnebre, categorías
usualmente desatendidas en la lingüística tradicional.
Aunque Hymes no ignoró el papel de la cognición en el lenguaje, no la incorporó activamente en
la EH, dejando ese campo a los etnocientistas, quienes se centraron en análisis contrastivos y
componenciales de sistemas de nomenclatura sin desarrollar teorías cognitivas de gramática o
habla. Hymes promovía una “teoría descriptiva” para elaborar una taxonomía lingüística,
sugiriendo que los etnógrafos documenten escenarios, participantes, fines y normas entre otros
elementos, dentro de su marco teórico. Sin embargo, la taxonomía de Hymes no mostró interés
significativo por representaciones, imágenes o esquemas y dejó nichos teóricos donde la
lingüística cognitiva podría contribuir. Al aceptar la conexión entre lenguaje y fenómenos
mentales, la EH de Hymes podría beneficiarse de incorporar principios de la teoría cognitiva.
Etnografía del habla

La EH se interesa en contextos socioculturales y concepciones culturales del


discurso. Aunque Charles Goodwin y Duranti señalaron que la EH rechaza
categorías universales fijas, Duranti pudo haber sobreestimado esta defensa
pues Hymes buscaba categorías descriptivas universales y generalizaciones
fundamentadas en ellas. Según Hymes, es vital una teoría general que integre
lenguaje y vida social.
Aunque los estudios de Hymes son valiosos como etnografía lingüística, la EH
sigue siendo más un enfoque versátil que una teoría del lenguaje rigurosamente
definida.
El relativismo
lingüístico
El relativismo lingüístico

El concepto de relativismo lingüístico surge de una compleja red de influencias y contribuciones en el


campo de la lingüística y la antropología. Aunque comúnmente se asocia a Benjamín Lee Whorf y a
Edward Sapir, si bien sus orígenes se rastrean hasta Franz Boas. Esta pluralidad de influencias complica
su autoría y su definición epistemológica: algunas veces se le considera una teoría, otras un axioma o
incluso una hipótesis. El principio postula la relación intrínseca entre el lenguaje, el pensamiento y la
cosmovisión, permitiendo una diversidad de interpretaciones y aplicaciones académicas.
Benjamín Lee Whorf y el relativismo lingüístico

Benjamín Lee Whorf fue quien utilizó el término “relativismo lingüístico" en una serie de artículos
durante la década de 1940. Whorf sugirió que todos los observadores no son conducidos hacia la misma
cosmovisión, a menos que compartan experiencias lingüísticas similares. Argumentó que las gramáticas
diferentes guían a los hablantes hacia tipos diferentes de observación, afectando las percepciones del
mundo. Este principio no es simplemente una afirmación, sino que tiene una implicación práctica y
científica: la ciencia misma podría beneficiarse al reconocer esta relatividad, proporcionando una base
lógica que, aunque varía entre lenguas, sigue siendo susceptible de descubrimiento.
Influencias de Franz Boas

Franz Boas sentó las bases para el estudio de las categorías lingüísticas como sistemas de clasificación que
afectan cómo las lenguas expresan la experiencia. Boas mostró que cada lengua selecciona un número limitado
de sonidos y clasifica las experiencias de manera única, variando entre las diferentes lenguas. Por ejemplo, los
términos utilizados para describir "agua" o "nieve" en lenguas como el inglés o el esquimal, muestran diferentes
agrupaciones de ideas, representando intereses culturales distintivos.
Boas subrayó que estas clasificaciones no dependen de los mismos principios en todas las lenguas, lo que
sugiere una diversidad intrínseca en la forma en que las lenguas categorizan la realidad. Esta diversidad, más que
ser una limitación, es un reflejo de los diferentes intereses y necesidades culturales de los pueblos, y subraya la
arbitrariedad en las clasificaciones lingüísticas.
Influencias de Franz Boas

Franz Boas y sus seguidores argumentaron que las lenguas varían no solo en el léxico sino en sus categorías gramaticales,
fundamentales para el relativismo lingüístico. Mientras las lenguas indoeuropeas frecuentemente usan categorías como
género y número, en lenguas indígenas americanas, estas pueden ser reemplazadas por clasificaciones diferentes, como
animado e inanimado, o incluir nociones como la colectividad sin necesariamente marcar el plural. Cada idioma es un
sistema de clasificación, no solo un medio de comunicación, seleccionando aspectos específicos a nivel gramatical. El
trabajo de Boas, junto a Sapir y Whorf, impulsó el particularismo histórico, que aboga por comprender cada cultura en sus
propios términos. Boas se opuso a simplificaciones culturales que atribuían inferioridad a ciertos pueblos. Promovió la
unidad psicológica de la humanidad, sugiriendo que las diferencias lingüísticas reflejan necesidades culturales diversas, no
incapacidades mentales, apoyando así el núcleo del relativismo lingüístico.
Implicaciones del principio del relativismo lingüístico

El principio de relativismo lingüístico tuvo implicaciones profundas en antropología, lingüística y más allá. Si bien
algunas de las afirmaciones de Whorf han sido debatidas o reinterpretadas, el núcleo de la idea —que el lenguaje
de una comunidad influye en el pensamiento y la percepción del mundo— ha inspirado numerosos estudios sobre
cómo diferentes lenguas pueden afectar la cognición de maneras específicas.
El relativismo lingüístico condujo a perspectivas metodológicas que contrarrestan conceptos etnocéntricos,
promoviendo un entendimiento diverso de las capacidades cognitivas humanas independientemente de la lengua
originaria. También motivó estudios que investigan las diferencias interlingüísticas como medios para entender
las bases del pensamiento cultural.
La causalidad y el léxico relativo

Whorf ilustró cómo lenguas diferentes a menudo manejan conceptos de maneras inesperadas y
reveladoras. Un ejemplo significativo es cómo las lenguas tratan el concepto de causalidad o
cómo estructuras gramaticales específicas pueden influir en la percepción del tiempo y el
espacio. Las lenguas indígenas con frecuencia poseen complejidades que desafían las
expectativas basadas en lenguas europeas dominantes, permitiendo expresiones precisas de
relaciones causales o nociones de temporalidad.
La causalidad y el léxico relativo

Sapir, al igual que Boas, abordó no solo la gramática y el léxico, sino también las implicaciones culturales y
cognitivas de cómo las lenguas estructuran el pensamiento humano. Ellos desafiaron la idea de que las lenguas
primitivas eran deficientes para expresar ideas complejas, mostrando en cambio cómo cada lengua logra
expresar adecuadamente las experiencias de sus [Link] principio de relativismo lingüístico redefinió nuestra
comprensión del lenguaje como una herramienta no solo de comunicación, sino como un moldeador de la
percepción y experiencia humana. Nos recuerda que cada lengua ofrece una vía particular de clasificar la
experiencia, reflejando y afectando las visiones del mundo de sus hablantes.
La causalidad y el léxico relativo

Esta idea tiene un impacto duradero al reconocer la diversidad cultural y lingüística como una
riqueza intrínseca de la humanidad, y no como una barrera o limitación. La impronta de este
principio se extendió más allá de la antropología, influyendo en campos como lingüística, la
psicología y la filosofía, al recalibrar nuestras presuposiciones sobre las capacidades cognitivas
inherentes a los diferentes grupos lingüísticos y culturales. En su esencia, el principio de
relativismo lingüístico aboga por un mayor respeto y comprensión de la diversidad conceptual y
lingüística en nuestro mundo compartido.
La causalidad y el léxico relativo

Sapir enfatiza la importancia de estudiar la forma implícita en cada lengua. Aunque las manifestaciones
lingüísticas externas pueden variar significativamente, todas las lenguas poseen un sentido interno que
estructura la experiencia de manera única. Este sentido interno es inconsciente y no intelectual, lo que
significa que los hablantes de una lengua no siempre son conscientes de cómo sus lenguas moldean su
percepción del mundo. Sapir argumenta que incluso conceptos complejos como la causalidad pueden
expresarse en lenguas consideradas primitivas de maneras precisas que a menudo sobrepasan las
capacidades de las lenguas europeas.
La causalidad y el léxico relativo

Por ejemplo, en la lengua nootka, no existe un verbo específico para "caer", pero el concepto se
puede expresar mediante formas verbales que implican movimiento y dirección, como "piedra
hacia abajo". Esto demuestra que las lenguas “primitivas” no carecen de vocabulario para
conceptos abstractos, sino que los expresan de manera diferente. Sapir sostiene que cada
lengua posee una orientación formal completa que, aunque inconsciente para sus usuarios,
permite expresar plenamente la psicología humana.
Sistema de referencia lingüístico

Las lenguas sirven como sistemas simbólicos que permiten a las personas comunicarse. En el
proceso de comunicación, parece natural operar con un inventario de elementos y relaciones
objetivas, pero este es solo un análisis subjetivo propio de nuestra lengua. Cada lengua organiza
y conceptualiza la experiencia de maneras que pueden parecer ajenas a otras, resaltando la
relatividad de los conceptos y formas de pensamiento. Sapir ilustra esto con la forma en que
diferentes lenguas manejan la expresión de un fenómeno simple como "la piedra cae".
Canalización de la Experiencia

Las lenguas canalizan la experiencia mediante sistemas fonéticos y estructuras internas que son
sutiles pero definidas. Sapir afirma que esta estructura hace similar a las lenguas en su capacidad
para articular experiencias humanas, independientemente de su riqueza o pobreza de vocabulario.
Incluso las lenguas primitivas pueden abordar conceptos complejos y abstractos mediante el uso de
préstamos lingüísticos, la extensión de significados existentes o la creación de nuevas palabras
mediante recursos lingüísticos internos.
Canalización de la Experiencia

A pesar de las diferencias lingüísticas, Sapir sostiene que existe una unidad psíquica entre los
seres humanos, lo que significa que, en un nivel fundamental, todas las lenguas son expresiones
válidas del pensamiento humano. Esta visión de igualdad lingüística está alineada con las ideas
expresadas por Boas y desafía la idea de que las lenguas primitivas sean inherentemente
deficientes. Sapir llegó a especular que lenguas sintéticas como el esquimal podrían incluso ser
más aptas para ciertos conceptos filosóficos que lenguas europeas como el alemán.
Relativismo Lingüístico en las Ciencias Humanas

En "The Status of Linguistics as a Science", Sapir enfatiza el relativismo lingüístico, argumentando que las
lenguas no sólo son herramientas de comunicación, sino que también estructuran el mundo accesible a sus
hablantes a través de hábitos lingüísticos específicos. Sus ideas sirvieron de base para el desarrollo posteriores
de la hipótesis propuestos por Whorf. Sapir afirmaba que las diferencias entre lenguas reflejan percepciones del
mundo distintas, aunque no llegó a sistematizar completamente el principio. Destacó que las lenguas organizan la
experiencia de manera única y ofrecen diversas perspectivas del mundo, sugiriendo que los conceptos
expresados por ellas no son universales, sino que reflejan realidades particulares de sus hablantes. Sapir
promovió así una comprensión profunda de la diversidad lingüística y cultural, subrayando la importancia de
estudiar las lenguas como interpretaciones únicas de la experiencia humana, más allá de ser simples sistemas
de comunicación.
El relativismo lingüístico de Whorf

Este enfoque sostiene que el lenguaje no es simplemente un instrumento para expresar ideas,
sino que también las forma y guía la actividad mental. Whorf argumentó que la gramática de cada
lengua influye en cómo sus hablantes perciben y organizan el mundo, lo que implica que
diferentes lenguas pueden llevar a diferentes visiones del mundo.
El relativismo lingüístico de Whorf

Este enfoque sostiene que el lenguaje no es simplemente un instrumento para expresar ideas,
sino que también las forma y guía la actividad mental. Whorf argumentó que la gramática de cada
lengua influye en cómo sus hablantes perciben y organizan el mundo, lo que implica que
diferentes lenguas pueden llevar a diferentes visiones del mundo.
El relativismo lingüístico de Whorf

Whorf destacó que el sistema lingüístico de fondo de cada lengua no solo sirve para expresar
ideas, sino que también las forma y actúa como un programa para la actividad mental. La
formulación de ideas no es un proceso independiente y racional, sino que está ligada a la
estructura gramatical de cada lengua. Esto significa que las categorías y tipos que aislamos del
mundo no están presentes en él de manera objetiva, sino que son el resultado de cómo nuestras
lenguas organizan las impresiones.
El relativismo lingüístico de Whorf

Whorf ilustró esto con ejemplos de lenguas amerindias, como el hopi y el shawnee, donde las
expresiones lingüísticas reflejan una organización diferente de la realidad. Por ejemplo, en
shawnee, la expresión "nipekwalakha" no se puede traducir directamente al inglés sin perder
parte de su significado, ya que implica una serie de conceptos que no tienen equivalentes
directos en las lenguas europeas.
El relativismo lingüístico de Whorf

Figura 9. Los idiomas descomponen la


naturaleza de manera diferente. Los
diferentes aislados de significado
(pensamientos) utilizados por el inglés y
el shawnee para relatar la misma
experiencia, la de limpiar un arma
pasando la baqueta por ella. Los
pronombres "yo" y "él" no se muestran
con símbolos, ya que tienen el mismo
significado en cada idioma. En shawnee,
"ni-" equivale a "yo"; "-a" equivale a "él".

Whorf, B. L. (1940). Science and


Linguistics. Technol. Rev., 6(6), 3–10.
El relativismo
lingüístico de Whorf

Figura 10. Los idiomas clasifican los


elementos de la experiencia de manera
diferente. La clase que corresponde a una
palabra y un pensamiento en el idioma A
puede ser considerada por el idioma B como
dos o más clases, correspondientes a dos o
más palabras y pensamientos.

Whorf, B. L. (1940). Science and Linguistics.


Technol. Rev., 6(6), 3–10.
Estrategias de Whorf

1. Experiencia de la diversidad: Whorf utilizó el contraste entre lenguas europeas y amerindias para mostrar cómo cada lengua disecciona la
naturaleza de manera diferente. Por ejemplo, en nootka, no hay partes de la oración como en las lenguas indoeuropeas, sino partículas que se
integran en una misma palabra.
2. Naturaleza inconsciente de los fenómenos lingüísticos: Whorf argumentó que los hábitos lingüísticos se instalan de manera inconsciente y
producen un efecto de "naturalidad". Esto significa que los hablantes no son conscientes de cómo su lengua influye en su percepción del mundo.
3. Modelos tomados de la ciencia: Whorf se inspiró en la teoría de la relatividad de Einstein y en la psicología de la Gestalt para explicar cómo el
lenguaje organiza la experiencia. Comparó la percepción del mundo con la percepción visual, donde la posición y el movimiento del observador son
determinantes.
4. Situaciones ejemplares: Whorf utilizó ejemplos de su experiencia como inspector de seguros para mostrar cómo las personas analizan y
clasifican las situaciones mediante fórmulas lingüísticas. Por ejemplo, bidones de gasolina "vacíos" pueden llevar a comportamientos peligrosos
porque la gente no percibe el gas residual como un riesgo.
Estrategias de Whorf

El trabajo de Whorf muestra que el lenguaje no es un mero reflejo de la realidad, sino que la
configura. Las lenguas no solo expresan ideas, sino que también las forman, lo que lleva a
diferentes visiones del mundo. Este enfoque tiene implicaciones profundas para la comprensión de
la diversidad cultural y la relación entre lenguaje y pensamiento.
Resumen

La teoría del relativismo lingüístico propone que la lengua que hablamos influye significativamente en
nuestra forma de pensar y entender la realidad. Edward Sapir en 1929 argumentó que nuestra realidad es,
en gran medida, moldeada por los hábitos lingüísticos de nuestra comunidad, sugiriendo que diferentes
idiomas representan diferentes visiones del mundo. Benjamin Whorf desarrolló estas ideas, introduciendo
el "principio de relatividad lingüística" que afirma que las variaciones en las lenguas afectan cómo
percibimos y juzgamos el mundo. Whorf destacó ejemplos de cómo las clasificaciones del espacio, tiempo
y materia varían entre lenguas, mencionando, por ejemplo, cómo el inglés usa "empty" para describir
bidones que han contenido gasolina, comparando con otras lenguas que podrían describirlo de manera
diferente.
Críticas a la hipótesis Sapir-Whorf

El interés por probar o refutar la hipótesis de Whorf ha impulsado múltiples estudios. A pesar de que algunas de
sus ideas han sido cuestionadas, el tema sigue fascinado a investigadores interesados en la influencia de las
categorías gramaticales en la mente. La cuestión de cómo el lenguaje afecta nuestra percepción sigue siendo un
área vital de investigación, aunque algunos aspectos de sus afirmaciones originales no han resistido el escrutinio
empírico.
El lenguaje se presenta como una herramienta crucial para organizar y comprender el mundo. Wilhelm von
Humboldt sugirió que cada idioma crea su propia percepción única del mundo. Él pensaba que aprender un nuevo
idioma era como adoptar una nueva forma de ver la realidad. Sin embargo, un límite inherente es la dificultad de
trascender nuestra cosmovisión original a través del aprendizaje de otras lenguas. En este contexto, el lenguaje
ofrece tanto una ventana como una restricción en nuestra percepción del mundo.
Críticas a la hipótesis Sapir-Whorf

Desde la perspectiva filosófica de Ferdinand de Saussure y Ernst Cassirer, el lenguaje es esencial para
experimentar y estructurar el universo. Cassirer, influenciado por Kant, argumentaba que el lenguaje no solo
transfiere objetos de la realidad sino que también representa una estructura espiritual compartida por las
comunidades lingüísticas. Estas ideas complican la traducción y la comparación, ya que cada lengua refleja
actitudes y estructuras cognitivas únicas.
La organización de la realidad mediante el lenguaje varía enormemente entre lenguas con estructuras
gramaticales diversas. A pesar de estas diferencias, el pensamiento universal sugiere que el arte y el mito ofrecen
formas de liberar a los individuos de las limitaciones lingüísticas, permitiendo representaciones más intuitivas de
la realidad, comparables a las experiencias emocionales.
Críticas a la hipótesis Sapir-Whorf

Los estudios sobre metáforas lingüísticas de George Lakoff y Mark Johnson han demostrado cómo las metáforas
son fundamentales para conceptualizar nuestras experiencias ( Metephors We Live by). Sostienen que nuestras
expresiones cotidianas están llenas de metáforas que no solo enriquecen el lenguaje, sino que también reflejan
teorías sobre nuestro mundo. Estas metáforas nos ayudan a conectar ideas aparentemente no relacionadas,
sugiriendo coherencia en nuestros sistemas de conocimiento.
La investigación de Berlin y Kay en términos de colores argumenta que hay restricciones universales en cómo las
lenguas organizan el vocabulario de colores, hallando once categorías básicas. Esta jerarquía implica que cuando
un idioma describe un cierto color, también debe reconocer otros colores más fundamentales. Tal enfoque desafía
la fuerte hipótesis de Sapir-Whorf, indicando la presencia de regularidades universales en la percepción del color y
el lenguaje.
TEMA 2: Conceptos y métodos de la
Antropología Lingüística (I).
La categorización.
El análisis componencial.
Categorización

La categorización es el proceso mediante el cual se asignan diferentes


elementos a una categoría específica. Este procedimiento es esencial para la
humanidad. Tradicionalmente, se ha pensado que la categorización se basa en
la percepción de características comunes entre los elementos de una misma
categoría. Esta perspectiva es compatible con dos premisas opuestas sobre la
naturaleza del significado y del mundo. La primera sugiere que la categorización
depende de cómo está constituido el mundo, siendo las lenguas una mera
descripción. Así, las categorías lingüísticas etiquetan clases que existen
independientemente. La segunda premisa considera que la categorización se
impone sobre un magma indiferenciado que la mente (y las lenguas) organiza de
manera arbitraria, ya que estas categorías solo existen en el observador.
Categorización
La psicología cognitiva cuestiona ambas
perspectivas. Por un lado, se sostiene
que los estímulos sensoriales tienen una
estructura continua, como el “flujo de
impresiones caleidoscópicas” que Whorf
menciona o el “continuo” de Leach,
donde los niños perciben su entorno
como continuo, pero aprenden a dividirlo
en partes con etiquetas lingüísticas.
Estas “partes separadas” son el
resultado del orden impuesto por la
mente en la realidad.
Categorización
Sin embargo, los experimentos de Eleanor Rosch (psicóloga)
demostraron que el mundo sí está intrínsecamente compuesto
por entidades separadas. Para Rosch, el mundo está
estructurado y sus atributos no son independientes sino
interrelacionados. La cognición humana clasifica objetos
percibidos en el mundo en estructuras jerárquicas que incluyen
niveles básicos con más información y diferenciación,
adquiridos más rápidamente y usados con mayor frecuencia.
Sobre estos niveles básicos hay categorías abstractas, y por
debajo, ejemplos específicos. Por ejemplo, “perro” es un nivel
básico, mientras que “animal” es más abstracto y “labrador”
más específico.
Categorización
Wittgenstein observó que es difícil definir
claramente las propiedades que determinan
la pertenencia a una categoría, introduciendo
el concepto de “aires de familia”
(Familienähnlichkeit) para explicar la
pertenencia a una categoría de cosas con
diferencias significativas. Wittgenstein afirmó
que las cosas que podrían pensarse que
están conectadas por una característica
esencial común pueden, de hecho, estar
conectadas por una serie de similitudes
superpuestas, donde ninguna característica
es común a todas ellas. Los juegos, que
Wittgenstein utilizó como ejemplo para
explicar esta noción (se incluyen en ese
grupo desde “el coro de la patata” al
“ajedrez”, por ejemplo).
Categorización

Berlin y Kay señalaron que algunos miembros de una categoría son más
representativos que otros. Un tono específico de rojo puede parecer "más rojo"
que tonos vecinos, aunque todos se clasifiquen como rojos. Esto significa que no
todos los elementos de una clase ocupan la misma posición; algunos son más
típicos que otros. Por tanto, las clases no son conjuntos homogéneos de
miembros con características definidas que determinan su pertenencia, sino
grupos con límites difusos. Los miembros menos típicos se encuentran cerca de
estos límites, mientras que los más representativos están en el centro de la
clase, los más prototípicos, según la "teoría de prototipos". Por ejemplo, un
jilguero estaría en el centro de la categoría "pájaros", y un pingüino, en los
bordes. Así, las categorías poseen una estructura interna, no son meros
contenedores de conceptos.
Categorización

La lingüística cognitiva incorporó la teoría de prototipos y categorías de nivel


básico, enriqueciendo el estudio tradicional de la antropología cognitiva, que
examina cómo varía la categorización entre culturas. Según esta escuela, la
categorización se ve influida tanto por una realidad estructurada como por
nuestra biología. Esto significa que nuestro pensamiento no es externo a nuestro
ser corporal, sino que emerge de él, siendo una cognición corporizada. Por lo
tanto, contradice la idea de un magma indiferenciado y la noción de una realidad
externa simplemente descubierta mediante categorías preexistentes o
inherentes. En lugar de ver las categorías como existentes independientemente
de nosotros, esta perspectiva sugiere que son producto de nuestra interacción
con el mundo. Así, las categorías reflejan tanto las estructuras del entorno como
nuestras capacidades innatas.
Categorización

Dos temas destacan en la discusión:


1. ¿La categorización responde a categorías difusas y
prototipos o a propiedades compartidas como sugiere la
teoría tradicional?
2. ¿Las categorizaciones son resultado de condiciones
cognitivas comunes o dependen de la cultura y sus
intereses?
Categorización
Respecto a la primera cuestión, el nivel básico de
categorización parece responder mejor a la teoría de
prototipos que a niveles más abstractos. En el nivel básico
hay categorías que eluden una definición lingüística y se
identifican mejor con prototipos sensoriales que con un
conjunto de propiedades. En categorías más abstractas, se
recurre más a propiedades compartidas. Como argumenta
Anna Wierzbicka, la categorización humana integra la noción
de categorías discretas. Además, Wierzbicka argumenta que
el nivel básico de categorización incorpora un elemento
cognitivo que no es ni un conjunto de características
necesarias ni un prototipo, sino una "esencia" presente en
todos los miembros de una categoría. Por ejemplo, el
"gorrión" se categoriza por "esencia", mientras que "pájaro"
responde a características perceptibles.
Categorización

Existen al menos tres mecanismos cognitivos que los humanos


utilizan para categorizar el mundo: primero, el conjunto de
propiedades compartidas, como clasificar algo como un pájaro
porque tiene alas, pico y plumas; segundo, el prototipo, donde algo
se considera un pájaro porque se asemeja a ejemplares prototípicos
como un gorrión o un jilguero; y tercero, la "naturaleza oculta", donde
algo es identificado como un gorrión debido a su esencia inherente,
incluso si carece de las características típicas, como alas o pico.
Categorización

En cuanto a la segunda cuestión planteada, la variación cultural en la


categorización, la antropología lingüística reconoce diferencias en cómo las
distintas lenguas categorizan el mundo, a pesar de compartir mecanismos
cognitivos humanos. Estas diferencias dependen de la cultura y el entorno.
Algunos antropólogos, como Brent Berlín, argumentan que las categorizaciones
son mayormente influenciadas por una base biológica compartida, observando
afinidades entre taxones más allá de su importancia cultural. Otros, como
William A. Foley, creen que las categorizaciones son funcionales y varían según
su uso, reflejando intereses humanos más que restricciones psicológicas
universales. Culturas cercanas pueden diferir en sus elecciones categorizadoras,
posiblemente debido a relaciones funcionales con el entorno (ejemplo de la
nieve).
Categorización

La categorización del mundo va más allá de asignar etiquetas a las


"cosas"; también implica organizar esas etiquetas. Mucho antes de que
surgiera la idea del nivel básico, ya se comprendía que, al menos en varios
ámbitos, se establecen relaciones entre diferentes categorías. Dos tipos
de relaciones son fundamentales para la conceptualización humana,
aunque a veces presentan dificultades en la identificación léxica entre
idiomas. Estas son: las taxonomías, donde "x es un miembro de la clase y"
(como un pastor alemán siendo parte de la clase "perro"), y las
partonomías, donde "x es una parte de y" (como un dedo siendo parte de
la mano).
Taxonomías
La taxonomía organiza categorías a través de la inclusión jerárquica,
especialmente en biología, como en plantas medicinales.
Inicialmente, la etnosemántica intentó aplicar este método a cualquier
campo semántico, aunque no siempre fue viable ni reflejaba prácticas
humanas reales. Según Roy Ellen, el pensamiento taxonómico es
más relevante en algunos campos como la historia natural, y menos
en otros, como el color. Además, hay variaciones entre culturas y
contextos que lo fomentan. En lingüística, las taxonomías ordenan
términos jerárquicamente, de más a menos inclusivos. Si un taxón
está incluido en otro, comparte sus rasgos. Este sistema utiliza
términos como "superordinado" para denominaciones más generales
y "hiperonimia" para las relaciones jerárquicas, con "hipónimos" para
los elementos incluidos.
Taxonomías

El modelo de clasificación científica de seres vivos es el más conocido, aunque


no exclusivo de la ciencia, siendo un mecanismo cognitivo universal.
Culturalmente, las taxonomías tradicionales se denominan "folk" para enfatizar
su origen popular frente a las clasificaciones científicas objetivas. Sin embargo,
esta división es debatible, ya que el mismo mecanismo cognitivo subyace a
todas las taxonomías. Se ha señalado que las taxonomías científicas pueden no
ser "de tamaño mental" por su complejidad. En etnobiología, se sugiere un
esquema taxonómico universal con cinco o seis niveles, propuesto por Brent
Berlín y colaboradores. El nivel más general, el "reino", puede ser poco usado o
inexistente en algunas lenguas. A continuación, el nivel de "formas de vida"
incluye varios taxones sin prototipo claro, seguido del nivel genérico, que es el
más común y prototípico.
Partonomías

La relación "parte de" en el léxico se entiende a través de la partonomía,


que describe cómo "x es una parte de y" (ejemplo: una rama es parte de
un árbol). Este tipo de relación, conocida como meronimia, es central para
entender las conexiones léxicas dentro de un idioma. La inversión de esta
relación, denominada holonimia, se expresa como "y tiene x" (un árbol
tiene ramas). Aunque la partonomía no está limitada a seres vivos, su
carácter exacto provoca debate: ¿es una relación meramente léxica o
también conceptual? Algunos autores argumentan que es más acerca de
los referentes (ejemplo: cola y perro) que del significado intrínseco,
dejando espacio para la interpretación cultural y lingüística.
Partonomías

Algunos autores han subrayado que existen varios tipos de


meronimia, cada uno con propiedades semánticas distintas. Por
ejemplo, una clasificación incluye relaciones como componente-
objeto (pedal-bicicleta) y miembro-colección (barco-flota), entre otras.
Las tentativas de clasificar diferentes tipos de meronimia destacan la
su asimetría inherente: un ojo es parte de la cara, pero no al revés.
Esta asimetría es paralela a la hiponimia en taxonomías, donde un
perro es un animal, no viceversa.
Partonomías

La transitividad es central en la disputa sobre partonomías. Mientras que


en taxonomías la transitividad es clara, ("una margarita es una planta"), en
partonomías es menos consistente. Ejemplos como "la lengua es parte de
la boca y la boca de la cara, pero la lengua no parece parte de la cara"
ilustran esta ambigüedad. Cruse sugiere que el problema surge en
dominios funcionales, donde el uso cambia el contexto. Por ejemplo,
"handle" en inglés cambia de significado dependiendo del objeto: una
puerta o una taza. Las diferencias culturales juegan un papel significativo.
Palmer observa que lo absurdo en una cultura, como que el dedo de
Simpson pertenezca al departamento de filosofía, puede no serlo en otra,
revelando la diversidad cultural en estas relaciones léxicas.
Sinonimia, antonimia

Las relaciones de sentido no solo establecen jerarquías, sino que también


definen conexiones culturales y lingüísticas. A diferencia de las taxonomías y
partonomías, son simétricas, como en "un embuste es una mentira". Las
relaciones simétricas más comunes son de semejanza (sinonimia) y contraste
(antinomia). Chaffin y Herrmann identifican subtipos de cada tipo. En las
semejanzas, incluyen sinonimia total (judía-alubia) y similares dimensionales
(risa-carcajada). En los contrastes, están los contrarios (viejo-joven) y los
contradictorios (vivo-muerto). Este sistema es debatible, pero refleja fenómenos
complejos que interesan a la antropología lingüística y destacan la influencia
cultural en las relaciones semánticas. La sinonimia completa es rara, pero las
relaciones de semejanza son comunes y útiles en la comunicación.
Sinonimia, antonimia

La sinonimia muestra cómo varias expresiones pueden significar "lo mismo",


mientras que la polisemia, su opuesto, permite que una expresión tenga
múltiples significados. La polisemia es central en la adaptabilidad del lenguaje y
surge a través de metáforas (araña-animal y araña-lámpara) y metonimias (copa
como recipiente y contenido). Aunque universales, estos fenómenos tienen
manifestaciones culturales significativas. En francés, "jouer" abarca varias
actividades, mientras que "jugar" en español es más limitado. Sin embargo, no
deben interpretarse en exceso estas diferencias. La polisemia se confunde a
veces con homonimia, donde palabras idénticas tienen orígenes distintos, como
"bote" (diferentes significados) y "golfo" (geográfico y malhechor). La
comprensión de estas diferencias es importante para la historia y cultura
lingüística.
Sinonimia, antonimia

La lingüística computacional tiende a agrupar polisemia y homonimia bajo


el término "polisemia", pero diferenciarlas es esencial. La lexicografía
distingue claramente entre ambas; los diccionarios agrupan acepciones
polisémicas en una entrada, separando las homónimas. Raramente, los
homónimos se fusionan en una palabra, mientras que la polisemia puede
evolucionar hacia homonimia. Esta distinción es crucial para entender el
idioma y útil en áreas específicas. La confusión a menudo surge de
enfoques sincrónicos en lingüística, como el de Saussure. Sin embargo,
entender las diferencias ayuda a la comprensión de la relación entre
lengua, cultura y historia. La evolución lingüística, reflejada en la forma en
que el idioma aborda la polisemia, destaca la interconexión entre
expresión y contexto cultural.
El análisis componencial

El análisis componencial es de especial interés para comprender cómo se


categorizan las clases o categorías como conjuntos de propiedades comunes.
Cliff Goddard, lingüista, propone una definición amplia de este análisis, útil para
entender su concepto general sin limitarlo a métodos específicos de etnociencia.
Según Goddard, el análisis componencial puede entenderse como cualquier
esfuerzo por formalizar y estandarizar procedimientos para analizar significados.
Este análisis busca frecuentemente representar la realidad psicológica o
cognitiva de los hablantes y examinar las relaciones entre lengua y cultura. Este
enfoque es especialmente relevante y a la vez polémico en la antropología
lingüística, ya que ofrece perspectivas sobre cómo el lenguaje refleja y moldea
las percepciones culturales.
El análisis componencial

En la tradición estructuralista, el análisis componencial aplica al estudio


del significado la noción, originada en la fonología, de descomponer un
elemento en rasgos distintivos. En antropología cognitiva o etnosemántica,
esta idea se aplica al significado de los lexemas, asumiendo que pueden
descomponerse en matrices de rasgos. Una diferencia en un solo rasgo
semántico puede permitir distinguir entre dos significados. La teoría
sugiere que cualquier lexema podría dividirse en unos pocos rasgos
semánticos discretos, cada uno con dos valores posibles, como "sí o no" o
"+ o -", emulando las matrices estructurales de la fonología. Esta técnica
intenta formalizar cómo se construyen los significados, aunque no siempre
logra abarcar completamente la diversidad cultural.
El análisis componencial

El análisis componencial ambiciona formalizar procesos cognitivos detrás de la


diversidad de significados culturales, aunque enfrenta desafíos. Al igual que en
fonología, donde los rasgos pueden variar según el idioma, el análisis
componencial considera que los rasgos semánticos pueden ser generales o
específicos, según la lengua. Rasgos como [humano] o [masculino] son
comunes, aunque pueden aplicarse de manera diferente en distintos idiomas.
Campos semánticos bien estructurados son ideales para esta metodología, ya
que permiten extraer información uniforme y precisa de los informantes a través
de técnicas de elicitación. Estas estrategias, mediante preguntas encadenadas,
ayudan a identificar, a menudo inconscientemente, cómo se organizan los
significados en un campo, explorando preguntas como las similitudes y
diferencias entre elementos.
El análisis componencial
Pronto se evidenció lo difícil que era formalizar el significado de
los lexemas de una lengua o cultura completa. La etnociencia
parecía asumir que es posible segmentar una lengua en
campos semánticos, denominados "dominios" por algunos,
como Carlos Reynoso. Sin embargo, en antropología cognitiva,
carecemos de una teoría que diga cuántos dominios existen en
una cultura, si todos los dominios son iguales en todas las
culturas y cómo estos se estructuran en su totalidad. No está
claro qué campos semánticos pueden estructurar una lengua, si
son universales o varían entre lenguas, ni si los rasgos
semánticos son constantes o diferentes. Esta incertidumbre
limita considerablemente la aplicabilidad universal del análisis
componencial a ciertos léxicos dentro de sistemas bien
definidos.
El análisis componencial

Dado este contexto, muchos autores no consideran el análisis


componencial como una metodología de utilidad general, sino más bien
limitada a términos que pertenecen a ámbitos culturales específicos y
estructurados. Estos incluyen términos de parentesco, clasificaciones
naturales, pronombres personales, términos de color, nombres de
enfermedades o alimentos y líquidos ingeridos por humanos. En estos
campos bien delimitados, el análisis componencial resulta más fructífero
porque sus límites y estructuras están claramente definidos. Por ejemplo,
en los términos de parentesco o clasificaciones naturales, el análisis
componencial logra una aplicación efectiva debido a la claridad y
especificidad que estos campos proporcionan, permitiendo una
comprensión más precisa de las relaciones semánticas.
El análisis
componencial
Uno de los análisis componenciales más
conocidos es el de los pronombres
personales del hanunóo, lengua
malayopolinesia de Filipinas, realizado por el
antropólogo Harold Conklin (1968). Los
pronombres personales constituyen uno de
esos campos ideales para el análisis
componencial: claramente diferenciable
(relativamente fácil de identificar si algo es un
pronombre personal o no), cerrado (no se
inventan o prestan ni se suprimen con
facilidad) y reducido. Conklin analiza los ocho
pronombres personales del hanunóo con
únicamente tres rasgos distintivos: inclusión
del hablante; inclusión del oyente e inclusión
mínima.
¡No se puede ser más anglosajón!
El análisis
componencial
Conklin, H. C. (1957). Lexicographical
Treatment of Folk Taxonomies. In J. A.
Fishman (Ed.), Readings in the Sociology
of Language (pp. 414–433). Mouton
Publishers.
El análisis componencial

El un esquema parecido es aplicable al indonesio, donde además de


las inclusiones se introducen fórmulas de respeto para la segunda
forma del singular (al igual que en castellano):
• aku / saya: [+hablante, -oyente, -(inclusión mínima] (yo)
• kamu / Anda: [-hablante, +oyente, +inclusión mínima] (tú) / lo mismo (usted)
• kami: [+hablante, +oyente, -(-inclusión mínima] (nosotros, solo tú y yo)
• kita: [+hablante, +oyenle, -inclusión mínima] (nosotros todos)
• kalian: [-hablante, +oyente, -inclusión mínima] (vosotros)
• dia / ia: [-hablante, -oyente, +inclusión mínima] (él-ella)
• mereka: [-hablante, -oyente, -inclusión mínima] (ellos-ellas)
El análisis componencial

El un esquema parecido es aplicable al indonesio, donde además de


las inclusiones se introducen fórmulas de respeto para la segunda
forma del singular (al igual que en castellano):
• aku / saya: [+hablante, -oyente, -(inclusión mínima] (yo)
• kamu / Anda: [-hablante, +oyente, +inclusión mínima] (tú) / lo mismo (usted)
• kami: [+hablante, +oyente, -(-inclusión mínima] (nosotros, solo tú y yo)
• kita: [+hablante, +oyenle, -inclusión mínima] (nosotros todos)
• kalian: [-hablante, +oyente, -inclusión mínima] (vosotros)
• dia / ia: [-hablante, -oyente, +inclusión mínima] (él-ella)
• mereka: [-hablante, -oyente, -inclusión mínima] (ellos-ellas)
Críticas al análisis componencial

El un esquema parecido es aplicable al indonesio, donde además de


las inclusiones se introducen fórmulas de respeto para la segunda
forma del singular (al igual que en castellano):
• aku / saya: [+hablante, -oyente, -(inclusión mínima] (yo)
• kamu / Anda: [-hablante, +oyente, +inclusión mínima] (tú) / lo mismo (usted)
• kami: [+hablante, +oyente, -(-inclusión mínima] (nosotros, solo tú y yo)
• kita: [+hablante, +oyenle, -inclusión mínima] (nosotros todos)
• kalian: [-hablante, +oyente, -inclusión mínima] (vosotros)
• dia / ia: [-hablante, -oyente, +inclusión mínima] (él-ella)
• mereka: [-hablante, -oyente, -inclusión mínima] (ellos-ellas)
Críticas al análisis componencial

El análisis componencial, en el contexto de la etnociencia, busca identificar


categorías semánticas desde la perspectiva de la propia cultura, revelando los
conceptos subyacentes significativos para sus miembros. Kenneth Pike introdujo
los conceptos de "emic" y "etic" para diferenciar enfoques internos y externos en
la interpretación cultural. El enfoque emic intenta comprender las prácticas
culturales tal y como las entienden sus practicantes, mientras que el etic ofrece
una descripción objetivista desde una perspectiva científica externa. Ambos
enfoques se inspiran en la lingüística estructural, donde se diferencia entre
fonemas y fonética. Los fonemas son unidades abstractas que los hablantes
perciben como distintivas, lo que resalta cómo las categorías culturales pueden
variar significativamente entre distintas lenguas y grupos.
Críticas al análisis componencial

Una interrogante central es si el análisis componencial realmente


descubre las categorías emic de una cultura. En contextos cercanos, los
miembros pueden verificar la precisión de las descripciones
antropológicas, pero esto es más problemático en culturas distantes.
Críticas como las de Marvin Harris señalan fallas en el reconocimiento de
análisis componenciales por parte de los miembros de una cultura, como
en el caso del sistema de parentesco yanqui. A menudo, los análisis
parecen alejarse de la realidad vivida por los individuos. Es posible que las
categorizaciones culturales operen de manera inconsciente, lo que explica
por qué los miembros de una cultura podrían no identificarse directamente
con algunos de estos análisis.
Críticas al análisis
componencial

“Realmente; tampoco es que haya muchos


americanos que puedan confirmar o rechazar
por experiencia propia el análisis de
Goodenough.” Harris (1979): 485.

Harris, M. (1979[1968]). El desarrollo de la


teoría antropológica. Historia de las teorías de
la cultura. Siglo XXI Editores.
Críticas al análisis componencial

Hay críticas importantes a la metodología del análisis componencial,


especialmente sobre su capacidad para revelar realidades psicológicas o
estructurales de la mente de los hablantes. Además, solo es aplicable a
ciertos campos, limitando su representatividad de la cultura en su
conjunto. Esto podría llevar a que su análisis abarque solo aspectos
marginales y relevantes en menor medida. También se cuestiona su
capacidad para sistematizar y uniformar la descripción etnográfica, ya que
pueden surgir análisis discrepantes e inconmensurables debido a la falta
de homogeneidad en la descripción de datos, lo que afecta su validez y
rigor como herramienta antropológica.
Críticas al análisis componencial
El análisis componencial ha sido criticado por
su escasa aportación teórica y la ligereza en
generalizaciones, frecuentemente basadas en
pocos informantes. Esto puede enfatizar
diferencias interculturales mientras ignora
variaciones intraculturales. Ejemplos de
Goodenough o Frake ilustran cómo un número
reducido de informantes ha representado
indebidamente la totalidad cultural. A pesar de
las críticas, este análisis sigue usándose,
especialmente en campos específicos,
ofreciendo utilidad para la comparación
interlingüística. Carlos Reynoso, crítico
acérrimo de la antropología cognitiva, admite
que aún es un instrumento valioso para
estudiar la organización cognitiva de una
cultura, siendo esencial para quienes
investigan dentro de este ámbito.
TEMA 2: Conceptos y métodos de la
Antropología Lingüística (II).
Análisis Crítico del Discurso
Etnografía orientada al discurso
Análisis del discurso y antropología lingüística

La relación entre el análisis del discurso y la antropología lingüística es compleja


y, a menudo, se caracteriza más por sus diferencias que por sus similitudes,
aunque ambos campos se enfocan en desentrañar las intrincadas
relaciones entre el lenguaje, la cultura y la sociedad. Estas diferencias se
originan en gran medida en sus fundamentos históricos y los contextos
sociopolíticos que han definido a cada una de las disciplinas a lo largo del
tiempo. Comprender estas diferencias nos ayuda a ver cómo cada campo
aborda sus respectivos objetos de estudio y cómo, a pesar de las brechas
existentes, han comenzado a encontrar áreas de convergencia.
Análisis del discurso y antropología lingüística

El análisis del discurso se ocupa principalmente de deconstruir las fuerzas


políticas que subyacen a los textos y discursos, particularmente aquellos
provenientes de los medios de comunicación de masas, narrativas
institucionales, etcétera. Este enfoque busca revelar las dinámicas de poder,
ideologías y estructuras sociales que se reflejan y son reproducidas a través del
lenguaje. Como tal, el análisis del discurso tiene sus raíces principalmente en la
sociología. Estas raíces confieren al análisis del discurso una orientación que no
solo aborda qué nos puede decir el lenguaje en uso sobre la sociedad y la
cultura, sino que también examina las estructuras subyacentes y las ideologías
que pueden influir en estos usos.
Análisis del discurso y antropología lingüística

Por el contrario, la antropología lingüística se centra en la investigación etnográfica de la


interacción cara a cara, explorando cómo las prácticas lingüísticas se enmarcan dentro
de distintos contextos culturales y las normas sociales que las informan. Esta disciplina
examina cómo las normas culturales impactan en las creencias sobre el lenguaje y su
uso. En América del Norte, por ejemplo, la antropología lingüística ha sido influenciada
por el interés en “rescatar” lenguas y culturas en peligro de extinción, en parte debido a
la tradición boasiana. Desde la perspectiva de la antropología lingüística, es crucial
demostrar cómo las interacciones se realizan a través de prácticas comunicativas
reales, una aproximación que se aleja de tratar únicamente la cultura como un “texto”
(Geertz y otros), en contraste con algunas corrientes de la antropología interpretativa y
moderna.
Análisis del discurso y antropología lingüística

Estas diferencias metodológicas e históricas han llevado a que las


investigaciones en cada campo se desarrollen en direcciones
divergentes. Sin embargo, no podemos pasar por alto que también
ha habido colaboraciones productivas entre académicos de ambos
campos, y un interés creciente en encontrar puntos de convergencia.
Estas colaboraciones han permitido ir cerrando la brecha entre
ambas disciplinas que, aunque están unidas por intereses analíticos
comunes, sus métodos y enfoques teóricos a menudo divergen.
Análisis del discurso y antropología lingüística

La influencia de las demandas teleológicas de cada campo se refleja


también en el alcance y la historia de ambos. Por ejemplo, el análisis
del discurso a menudo pregunta qué puede revelarnos el uso del
lenguaje sobre la sociedad mientras la antropología lingüística ofrece
un enfoque detallado en cómo las prácticas lingüísticas configuran y
son configuradas por contextos culturales específicos. Esta
diferencia de enfoque explica en parte por qué, aunque ambos
campos a menudo investigan temas similares, cada uno lo hace
desde un ángulo diferente.
Análisis del discurso y antropología lingüística

Ambos han aportado perspectivas valiosas a temas como los


discursos en instituciones médicas, educativas y gubernamentales; a
la implementación de programas de revitalización, preservación y
estandarización lingüística; y al estudio de los efectos sociopolíticos
de las tecnologías de la comunicación masiva y las redes sociales.
Estas áreas de investigación reflejan la vigencia de ambas
disciplinas en el análisis y comprensión de fenómenos lingüísticos en
contextos sociales complejos y dinámicos.
Desarrollo del Análisis Crítico del Discurso

Las historias de origen son, en esta aproximación, fundamentales para


entender no solo lo que un narrador intenta expresar, sino también las
normas, estructuras y prácticas socioculturales que moldean y son
moldeadas por tales relatos. Este contexto preparó el terreno para una
agenda crítica renovada, en la cual el análisis del discurso desempeñó un
papel esencial. Aunque hay otros intentos de formular una agenda crítica
en la investigación del lenguaje, los estudios culturales, enfocados en la
cultura de masas y la sociedad de consumo, fueron una fuente de
inspiración crucial para el CDA. [En buena medida, efecto del giro
posmoderno de la antropología social y cultural].
Desarrollo del Análisis Crítico
del Discurso
Un evento clave en el desarrollo del CDA fue el
congreso de 1990 organizado por Teun van Dijk en
Ámsterdam. Este encuentro resaltó la necesidad de
avanzar de una sociolingüística predominantemente
descriptiva hacia un enfoque más analítico del papel del
lenguaje dentro de prácticas institucionales y
estructuras sociales más amplias. Este descontento con
la sociolingüística descriptiva también impulsó la
aparición de la raciolingüística, que busca no solo un
cambio metodológico, sino también una reevaluación
de las suposiciones racializadas en el campo.
Desarrollo del Análisis Crítico del Discurso

La principal contribución del CDA es su capacidad para desentrañar


la relación dialéctica entre los fenómenos socioculturales y
lingüísticos, enfatizando cómo el lenguaje refleja y modela las
dinámicas sociales. El CDA se posiciona como una alternativa crítica
frente a la lingüística estructural, enfocándose en el lenguaje como
un revelador de las fuerzas sociales.
Etnografía orientada al discurso

Desde mediados del siglo XX, la etnografía ha tomado un giro significativo en la


exploración de comunidades culturales al centrar su atención en sus prácticas
discursivas. Estas prácticas, que se manifiestan en la escritura, el habla y otras
formas simbólicas, son vistas no solo como medios de comunicación, sino como
elementos fundamentales que configuran y reflejan la vida social y cultural de las
comunidades. Esta orientación ha dado lugar a dos enfoques tradicionales en la
etnografía orientada al discurso: la etnografía interpretativa y la etnografía de la
comunicación. Ambos enfoques ofrecen a los investigadores maneras de
examinar la relación entre el lenguaje y la cultura en grupos sociales específicos,
proporcionando así conocimientos profundos sobre cómo los miembros de estos
grupos viven, interactúan y se comunican.
Etnografía Interpretativa

La etnografía interpretativa, concebida por Clifford Geertz, es un enfoque


para estudiar cómo los grupos sociales crean y mantienen su mundo
compartido a través de prácticas discursivas. Geertz introdujo la noción
semiótica de la cultura, describiéndola como un patrón de significados
históricos expresados en símbolos. Para comprender esta red de
significados compartidos, el etnógrafo debe integrarse profundamente en
la comunidad observada, actuando como participante y observador. Esta
metodología permite trazar cómo las personas comunican, perpetúan y
desarrollan conocimientos y actitudes dentro de sus comunidades,
proporcionando una comprensión rica de la realidad social y cultural del
grupo.
Etnografía
Interpretativa
El objetivo de la etnografía interpretativa es desarrollar lo que
Geertz llamó una descripción densa de los sistemas de signos
interpretables de un grupo social, entendidos como
estructuras de significado. Para Geertz, enfrentar las
complejidades conceptuales de una cultura significa no sólo
comprenderlas, sino también representarlas de manera que
otros puedan entender ese mundo conceptual único. Una
descripción densa no implica simplemente un relato
detallado, sino que abarca el significado más profundo y
simbólico de las prácticas y estructuras culturales
observadas.
Etnografía Interpretativa

En el proceso de llevar a cabo una etnografía interpretativa, el


investigador recoge una variedad de datos, incluidos notas de campo,
entrevistas, y textos de distintos sistemas simbólicos. Utilizando un
enfoque iterativo llamado “análisis recursivo”, el etnógrafo pasa por ciclos
repetidos de recolección de datos, análisis y reflexión, ajustando su
investigación a medida que emergen nuevos hallazgos y perspectivas. El
análisis recursivo se centra en desarrollar lo que Geertz denomina “teorías
de bajo vuelo”, o teorías provisionales basadas en las construcciones de
realidad de primer orden encontradas en los datos de los informantes.
Etnografía Interpretativa

Estas teorías se desarrollan en consonancia con las teorías sociales


de dos tipos: conceptos cercanos a la experiencia, que son
aquellos que los informantes utilizan naturalmente para describir sus
percepciones y experiencias, y conceptos distantes de la
experiencia, que los teóricos utilizan para capturar las
características generales de la vida social. Una parte crucial del
trabajo del etnógrafo es identificar estos conceptos cercanos a la
experiencia y conectarlos de manera iluminadora con los conceptos
teóricos más amplios.
Etnografía Interpretativa

Para identificar y mapear estos conceptos claves, Geertz propone varias


estrategias analíticas. La búsqueda de datos convergentes implica buscar
en los datos instancias de perspectivas comunes entre los miembros del
grupo. La explicación de clasificaciones lingüísticas examina los términos
frecuentemente usados en la jerga del grupo como marcadores de
significados compartidos, proporcionando una visión de la forma en que el
grupo enfrenta el mundo. Finalmente, el “examen del ciclo de vida”
investiga historias y experiencias de los informantes que relatan episodios
significativos o desarrollos comunitarios, usándolos como artefactos
simbólicos ricos en significado.
Etnografía Interpretativa

Estos métodos y estrategias reflejan la amplitud y versatilidad de la


etnografía interpretativa en la investigación de culturas y prácticas
discursivas en diversos contextos, ya sea en entornos educativos,
laborales o comunitarios. Permiten a los investigadores capturar y
ver desde dentro el mundo conceptual de los grupos sociales,
ofreciendo una comprensión profunda de cómo estos grupos
construyen sus realidades y se relacionan con su entorno.
Etnografía de la
comunicación
La etnografía de la comunicación es una metodología
introducida por Dell Hymes en 1962 que permite explorar
las rutinas verbales, convenciones y géneros que
estructuran la comunicación dentro de grupos sociales.
Inspirada en la experiencia de Hymes con los pueblos
aborígenes del noroeste de América del Norte, esta
innovación metodológica combina la etnografía con la
lingüística, proporcionando una herramienta poderosa
para estudiar comunidades de habla.
Etnografía de la comunicación

La etnografía de la comunicación analiza cómo los patrones de uso


del lenguaje interactúan con la acción social y la organización social
en comunidades de habla. Este campo estudia no solo el lenguaje
hablado, sino todos los canales de comunicación disponibles, como
la escritura, música, y expresiones no verbales. Esta ampliación del
foco permite una comprensión más rica y holística de la
comunicación humana.
Etnografía de la comunicación

Inicialmente denominada etnografía del habla, Hymes y John


Gumperz ampliaron su alcance a etnografía de la comunicación. Este
cambio reflejó un reconocimiento de que la comunicación abarca
más que el habla, incluyendo otras formas de expresión como
escribir, cantar o tocar instrumentos, y códigos paralingüísticos y
musicales. Más adelante, Hymes también desarrolló la etnopoética
para identificar y analizar elementos poéticos en textos y artefactos
que trasmiten folclore y mitos.
Etnografía de la comunicación

El enfoque teórico de Hymes fue en gran parte una reacción contra


la lingüística formal de Noam Chomsky, que se centraba en una
gramática universal ideal y abstraía el lenguaje de contextos
situacionales. En contraste, Hymes enfatizaba la “competencia
comunicativa”, la capacidad de los hablantes no solo de usar el
lenguaje correctamente, sino también de manera apropiada según el
contexto sociocultural. Este concepto implica un conocimiento
compartido del código lingüístico y de las normas y valores que
guían la conducta comunicativa.
Etnografía de la comunicación

La “competencia comunicativa” ha tenido un impacto considerable en la


educación lingüística, especialmente en la enseñanza de segundas
lenguas. Hymes argumentaba que un niño adquiere competencia no solo
sobre cómo construir oraciones gramaticalmente correctas, sino también
sobre cuándo y cómo usarlas en situaciones sociales específicas. Esta
competencia incluye la comprensión de los actos de habla, la participación
en eventos de habla y la evaluación de las comunicaciones de otros, todo
dentro del marco de las normas socioculturales que guían la interacción.
Etnografía de la comunicación

La investigación emic requiere tiempo prolongado en la comunidad,


recopilando datos a través de observaciones, entrevistas, y análisis de
artefactos culturales. La investigación etic, por otro lado, a menudo utiliza
herramientas analíticas como el modelo heurístico SPEAKING de Hymes,
que descompone los eventos de habla en elementos clave como entorno,
participantes, fines, secuencias de actos, tono, códigos lingüísticos,
normas, y tipos de género. Este enfoque ayuda a los investigadores a
sistematizar el análisis de cómo se comunica e interpreta el lenguaje
dentro de una comunidad.
Etnografía de la comunicación

La etnografía de la comunicación ha sido aplicada ampliamente para


estudiar diversas comunidades, informando sobre las maneras
únicas en que los grupos organizan y estructuran su comunicación.
Los estudios enfocados desde esta perspectiva han proporcionado
un marco robusto para entender las complejas relaciones entre el
lenguaje y el contexto social y presentan cómo las normas culturales
y valores influencian no sólo la comunicación sino también la
adquisición del lenguaje en diferentes escenarios.
TEMA 3: La diversidad lingüística. La creación
de una lengua legítima: normalización,
estandarización y asimilación. Lenguas, nación,
nacionalismo y colonialismo: lenguas Pidgin y
criollas. Sincretismo lingüístico.
Diversidad lingüística

El estudio de las lenguas en contacto abarca fenómenos complejos que reflejan


la interacción entre distintos grupos lingüísticos y culturales. A través del
contacto, las lenguas experimentan procesos como la normalización, la
asimilación lingüística, la revitalización y la estandarización. Estos procesos no
solo afectan la estructura lingüística, sino que también revelan relaciones de
poder, identidades culturales y cambios sociales a lo largo del tiempo. Los
pidgins y criollos son ejemplos notables de estas interacciones, mostrando cómo
las lenguas pueden adaptarse y evolucionar en contextos específicos,
influenciados por factores históricos, políticos y sociales.
Diversidad lingüística

Es fundamental distinguir entre la idea de lengua como capacidad humana universal y


«una lengua» específica, como el inglés o el chino. La primera se refiere a la capacidad
de comunicarnos usando signos como sonidos o gestos, organizados en secuencias.
«Una lengua», en cambio, es vista como un producto sociohistórico específico,
etiquetado y reconocido culturalmente. Los sociolingüistas han descubierto que
identificar una lengua particular con un sistema lingüístico usado por un grupo
específico es problemático. Lo que se considera una lengua puede variar
significativamente de un hablante a otro y en distintas situaciones. Así, un territorio
puede albergar múltiples lenguas reconocidas, manteniendo relaciones desiguales entre
sí (bilingüismo, diglosia, etcétera).
Diversidad lingüística

Del mismo modo, en grandes zonas urbanas, aunque los individuos crean hablar
la misma lengua, pueden existir normas y formas lingüísticas diversas. Por
ejemplo, se encuentran diferentes tipos de variedades:
• Acrolecto: es la variedad de mayor prestigio dentro de un continuo dialectal social,
acompañado por el mesolecto (clases medias) y el basilecto (clases bajas).
• Argot: se refiere a la forma de hablar específica de un grupo social, como mujeres,
jóvenes o informáticos.
• Estilo: es una variedad de lengua ligada a un contexto social, que varía en formalidad
desde muy formal hasta coloquial.
• Idiolecto: es la forma de hablar única de una persona en un momento y estilo específicos.
Normalización y
Estandarización Lingüística
La normalización lingüística se ha consolidado
como un proceso clave, especialmente en el
contexto europeo. Según la sociolingüista Suzanne
Romaine, las lenguas estándar europeas son
producto de un intenso nacionalismo político.
Estas lenguas se transformaron en símbolos
ideológicos comunes que ayudaron a reforzar la
identidad nacional y cohesionaron a los ciudadanos
en torno a una lengua única. Sin embargo, este
proceso también tuvo como consecuencia la
marginación de numerosas lenguas y dialectos
locales, impulsando una homogeneización
lingüística que redujo la diversidad.
Normalización y Estandarización Lingüística

La variedad estándar es una variedad altamente codificada, que ha


recibido el grado de desarrollo y elaboración necesario para servir a
una amplia gama de funciones. El proceso de normalización
convierte a una variedad en estándar fijando y regulando su
ortografía, morfología, sintaxis, etc., por medio de diccionarios y
gramáticas, que sirven como autoridad en la enseñanza prescriptiva
de nativos y foráneos.
Normalización y Estandarización Lingüística

Este proceso de estandarización no fue uniforme en Europa. Por ejemplo, en


Inglaterra, el inglés estándar se estableció a partir de la variedad hablada en
Londres, desplazando otras formas dialectales como el gaélico y el galés. En
Francia, el francés estándar se centró en el dialecto de París, convirtiéndolo en
una herramienta poderosa para la unificación política y cultural. Este proceso no
siempre tuvo una aceptación tranquila; las lenguas regionales fueron suprimidas
o ignoradas en políticas lingüísticas oficiales, generando tensiones y
resistencias.
Asimilación Lingüística

La asimilación lingüística se refiere al proceso mediante el cual los hablantes de lenguas


subordinadas adoptan una lengua dominante. Este fenómeno suele implicar una pérdida o
disminución de la lengua original, reflejando desequilibrios de poder entre grupos lingüísticos. La
asimilación puede ser voluntaria, como en casos donde los beneficios sociales y económicos
incentivan el cambio, o forzada, a través de políticas educativas y administrativas diseñadas para
integrar a la población en una lengua estándar.
Históricamente, este proceso ha estado presente en situaciones donde potencias coloniales
implementaron lenguas como símbolo de autoridad y modernidad. Ejemplos contemporáneos
incluyen el predominio del inglés en India, una decisión basada en su neutralidad y su papel
como lengua franca entre diversas etnias. Sin embargo, este tipo de políticas puede provocar
tensiones, ya que algunas comunidades pueden sentir que se les impone una lengua ajena a su
identidad cultural.
Revitalización Lingüística

La revitalización lingüística busca reintroducir y fortalecer lenguas en peligro de


extinción o marginación, vinculándose a movimientos de reivindicación cultural e
identitaria. Este proceso es respaldado por comunidades que desean preservar su
herencia lingüística. Para lograr el éxito, se necesitan apoyo institucional, transmisión
intergeneracional y actitudes positivas hacia la lengua propia. En América del Norte,
comunidades indígenas han desarrollado programas de revitalización para lenguas
nativas, con resultados mixtos. Estas iniciativas requieren un enfoque integral que
incluya educación, medios de comunicación y documentación lingüística. Más allá de
enseñar el idioma, la revitalización busca restaurar el orgullo cultural, asegurando que
las nuevas generaciones sientan pertenencia y continuidad histórica.
Pidgins y criollos: formas en evolución

Los pidgins y criollos son lenguas resultantes del contacto intensivo entre
distintas comunidades lingüísticas. Los pidgins se forman cuando grupos que no
comparten una lengua común necesitan comunicarse, como en casos de
comercio o colonización. Inicialmente, un pidgin es una lengua simplificada, con
una gramática reducida y un léxico limitado, que sirve a fines muy específicos y
prácticos. No es lengua materna de ninguna comunidad en su fase inicial y su
uso está restringido a ciertos contextos.
El pidgin es, pues, una variedad de lengua sin hablantes nativos que surge en
una situación de contacto lingüístico multilingüe y que opera como una lingua
franca.
Pidgins y criollos: formas en evolución

Con el tiempo, un pidgin puede estabilizarse y empezar a ser aprendido como


primera lengua por una nueva generación, evolucionando así en una lengua
criolla. Este proceso de criollización aumenta la complejidad lingüística del
pidgin, enriqueciendo el vocabulario y la estructura gramatical. Los criollos
reflejan una etapa significativa de adaptación, donde la lengua adquiere un
estatus materno y desempeña un papel central en la vida cultural y social de la
comunidad.
Así, una lengua criolla es un pidgin que, tras un proceso de criollización, se
convierte en la variedad nativa o lengua materna de una nueva generación de
niños (adquiriendo así hablantes nativos).
La predominancia de las lenguas estándar

La predominancia de las lenguas estándar ha conducido a una reducción en la


diversidad lingüística mundial, en gran parte debido a factores sociales, económicos y
políticos, más que a razones puramente lingüísticas. A través de la historia, ciertas
lenguas han ganado prominencia, mientras que otras han sido relegadas.
El surgimiento de las lenguas vernáculas ilustra este fenómeno, iniciando con el latín,
una lengua estándar cuyo uso se extendió desde las incursiones bárbaras en el Imperio
Romano hasta su suplantación en escritos del siglo XVII. Durante el desarrollo político y
cultural europeo del siglo XIII, el latín alcanzó su mayor influencia, fundamentado en
avances culturales e institucionales logrados entre los siglos X y XII.
La predominancia de las lenguas estándar

La recuperación de la jurisprudencia romana y la antigüedad clásica contribuyó


al auge del latín. Sin embargo, para encontrar las bases de muchas
justificaciones ideológicas posteriores, debemos mirar a la Roma republicana e
imperial. Allí, la influencia de la cultura griega provocó reacciones similares a las
vistas en Europa respecto al latín. La educación avanzada, centrada en la
Retórica, solo se impartió en latín a partir del siglo I a.C., con resistencia de la
aristocracia. Cicerón, educado en Atenas, intentó crear un lenguaje técnico en
latín para propagar el pensamiento griego, y siglos después, Boecio continuó
traduciéndolo.
La predominancia de las lenguas estándar

A lo largo de los siglos, muchos autores lamentaron la "pobreza" del latín frente
al griego. La traducción de textos griegos al latín, junto con la escritura de obras
romanas en griego, demuestran el prestigio del griego en el Imperio de Oriente,
donde el latín tenía poca influencia, comparado con Occidente. Estas tensiones
lingüísticas anticipan los desafíos enfrentados con el surgimiento de las lenguas
vernáculas. Textos del siglo V, como los de Paulino, relatan el costo del
bilingüismo: "Tener que aprender dos lenguas a la vez está bien para las
personas despiertas, pero para una persona común como yo, es demasiado
cansado". Las traducciones de textos sagrados al latín, buscaban atender a
comunidades cristianas de habla no griega.
Las lenguas vernáculas

No existe un acuerdo unánime entre los historiadores respecto a cuándo dejó de


hablarse latín y cuándo las lenguas romances vernáculas se diferenciaron lo suficiente
para dejar de ser identificadas como latín. Las divergencias entre el latín hablado y
escrito se hicieron más notorias durante el tiempo de los emperadores, y la división de
clases sociales las intensificó. Durante el desmembramiento del Imperio Occidental se
produjo lo que se llamó "la romanización de las provincias y la barbarización de Roma".
Un edicto del concilio de Tours en 813 señaló la incapacidad de la gente común para
comprender los sermones y la misa en latín, reconociendo oficialmente la necesidad de
traducir los sermones "in rustican romanam linguam aut theotiscam (alemana)".
Las lenguas vernáculas

En esa época, la Iglesia se había convertido en el agente de conservación


y reproducción de la enseñanza debido, en parte, a la dedicación
promovida por la Regla Benedictina desde el 526, adoptada ampliamente
en la Cristiandad occidental. Con esta enseñanza, y motivado por la
demanda de administradores bien preparados, Carlomagno emprendió en
781 reformas educativas bajo la dirección de Alcuino, estandarizando el
latín clerical y aumentando la distancia entre el latín y las lenguas
vernáculas, reforzando finalmente el monopolio del conocimiento por parte
de los clérigos.
Las lenguas vernáculas

Laicos profesionales con conocimientos de latín intervinieron en la vida social de Italia


mucho antes del siglo XIV, participando en actividades que allí eran desdeñadas por los
clérigos o dominadas por ellos en el norte de Europa. Laicos no profesionales con
educación en latín existían al menos desde el siglo X. El periodo de auge del latín como
lengua sagrada coincidió con la expansión de la actividad papal entre los pontificados
de León IX (1049) e Inocente III (1216), marcando la ruptura definitiva entre la
Cristiandad de Oriente y Occidente, la afirmación de la independencia de la Iglesia
respecto al poder político secular, y otros desarrollos significativos.
Gregorio VII prohibió en 1080 el uso del eslavo vernáculo en el servicio divino,
argumentando que las Sagradas Escrituras debían permanecer oscuras para evitar
malinterpretaciones por personas de comprensión limitada.
Las lenguas vernáculas

La Iglesia enfrentaba demandas contradictorias. La relación entre clérigos y laicos mostraba una
contradicción entre la exclusividad de la fe y la necesidad de comunicación efectiva de la "palabra de
Dios", lo que implicaba usar las lenguas vernáculas, especialmente con la aparición de órdenes de
predicadores en el siglo XIII. Sin embargo, el crecimiento del número de clérigos evidenció
deficiencias en la competencia en latín por parte de las órdenes menores. El surgimiento de las
lenguas vernáculas en Europa occidental, dominada ideológicamente por el latín, se sustentó en tres
factores principales:
1. Crecimiento demográfico y económico: Entre el año 1000 y 1340, la población europea creció de 24 a
51.5 millones, pero cayó a 37 millones en 1450 debido a la peste negra de 1348. Desde el siglo X, el
comercio impulsó la economía urbana, generando una "revolución comercial". Las ciudades emergieron
como centros clave financieros y administrativos, concentrando riqueza y aumentando la demanda de
personas letradas. A partir del siglo XII, surgieron escuelas laicas, complementando la insuficiente
educación eclesiástica, usando tanto el latín como lenguas vernáculas.
Las lenguas vernáculas

2. Centralización política y expansión administrativa: En Inglaterra y Francia, el declive de la


importancia de las órdenes clericales en la administración secular llevó a un aumento de
funcionarios laicos. En el siglo XIV, el monopolio del conocimiento eclesiástico empezó a
debilitarse, aunque el prestigio del latín y su uso tradicional en documentos administrativos
retardaron la adopción de las lenguas vernáculas.
3. Desarrollo literario en lenguas vernáculas: La poesía y prosa, inicialmente orales,
desempeñaron un papel crucial en el uso de las lenguas vernáculas en la esfera pública y
secular. La literatura vernácula fomentó la reflexión y el desarrollo de una conciencia nacional,
y expandió la capacidad expresiva de estas lenguas. La traducción de conceptos latinos
contribuyó a la estandarización de las vernáculas.
Las lenguas vernáculas

Estos procesos culminaron en la expansión general de las lenguas vernáculas


en Europa Occidental. A pesar de diferencias locales, varias tendencias
comunes, como la centralización política y el debilitamiento del monopolio
eclesiástico, contribuyeron a este desarrollo. Otra constante fue la diversidad de
dialectos, que contribuyó a la descentralización y reforzó el papel del latín como
medio de comunicación transversal. Sin embargo, los modelos latinos influyeron
en el desarrollo de todas las lenguas vernáculas, destacando el cosmopolitismo
de los centros educativos y la adaptación de tradiciones culturales poderosas por
otros países.
Los trabajos de Anderson y Gellner han demostrado
Las lenguas que las lenguas fueron, si no la base para la creación
nacionales de los estados-nación modernos, al menos una
fuerza significativa. Anderson destaca cómo la
ideología nacionalista se difundió a través de medios
impresos como periódicos, novelas y panfletos
políticos en estados que se liberaron del colonialismo
durante los siglos XIX y XX. Durante la Revolución
Francesa, los medios impresos jugaron un papel
crucial. Compartir una lengua facilitó el desarrollo de
una lengua nacional estándar, imponiendo el francés
de París como lengua oficial en Francia, relegando
otras lenguas minoritarias. El castellano se consolidó
como español en el Imperio, mientras que el catalán y
el euskera normalizados redujeron el uso de dialectos
en sus respectivos territorios.
Gellner destaca cómo el ejercicio de derechos y
deberes ciudadanos ha requerido una educación,
Las lenguas donde el dominio de la lengua estándar nacional se
vernáculas considera crucial. Dicho dominio es proporcionado por
un sistema educativo diseñado para formar ciudadanos
competentes tecnológicamente, alineados con los
intereses de los estados industrializados. En su
argumento, Gellner sugiere que las lenguas nacionales
a menudo han impulsado la homogeneización en
nombre de la identidad sociopolítica que la nación
representa. Esta identidad se invoca frecuentemente
para explicar la resistencia de lenguas minoritarias,
pero también parece legitimar la imposición de la
lengua estándar, especialmente sobre hablantes de
lenguas minoritarias y dialectos, generalmente en áreas
rurales. Esto refuerza la tendencia hacia la uniformidad
lingüística, relegando las variedades lingüísticas
menores a un segundo plano dentro de la estructura
nacional.
Las lenguas vernáculas

La instauración de una lengua como estándar nacional está influenciada por múltiples
fuerzas, siendo decisivo el poder político y económico. Estas lenguas no solo reflejan el
habla, sino también los intereses de las élites que controlan dichos poderes. El proceso
de surgimiento de las lenguas estándar europeas varía y puede haber seguido distintos
modelos. En el caso del inglés estándar descrito por Shaklee (1980) los puntos
principales del proceso de estandarización son:
a) Si el poder económico y político se centraliza en un área específica (Londres, ya
sede de la corte desde los tiempos de los conquistadores normandos, se convierte
en el principal centro comercial en el siglo XIV), es muy probable que la lengua
hablada en esa área sirva como la base del idioma estándar que se impone a las
regiones periféricas;
Las lenguas vernáculas

b) Es el habla de los grupos sociales económica y políticamente poderosos la que se convierte


en la base del estándar, imponiéndose y difundiéndose entre los grupos de estatus inferior
(los fabricantes de lanas del norte trasladados a Londres ascendieron a los estratos sociales
superiores y su dialecto influyó en el de la ciudad);
c) El dominio de ese dialecto se convierte en símbolo de alta posición social, funcionando como
un recurso simbólico que refuerza a la élite, la cual controla el acceso a dicho dominio a
través de un sistema educativo;
d) La lengua o dialecto que se convierte en base para las formas literarias y el resto de
actividades artísticas y del conocimiento termina imponiéndose como lengua estándar
(Shakespeare, Spencer, Marlowe, etc.);
e) Con la efervescencia de las ideas modernas del estado-nación, la imposición del idioma
estándar en un contexto plurilingüe lleva al relegamiento o la supresión de otras lenguas o
dialectos (galés, la lengua de la isla de Man, el gaélico escocés, el irlandés...).
Las lenguas vernáculas

En muchas excolonias británicas y francesas, la lengua colonial sigue siendo la oficial


del estado, la vida cultural nacional, los medios de comunicación y el sistema educativo.
Esto se debe principalmente a que muchos de estos países son multilingües y, al elegir
una lengua local como oficial, se privilegiaría a sus hablantes, generando desventajas y
potenciales conflictos para los demás. En India, por ejemplo, a pesar de su fuerte
ideología nacionalista, el inglés sigue siendo una de las lenguas oficiales. De manera
similar, en Guinea Ecuatorial, el español se mantiene como lengua oficial. Este
fenómeno ocurre porque, antes de la independencia, las élites políticas y económicas
fueron educadas en las lenguas coloniales, y la burocracia funcionaba con ellas.
Las lenguas vernáculas

En muchas excolonias británicas y francesas, la lengua colonial sigue siendo la oficial


del estado, la vida cultural nacional, los medios de comunicación y el sistema educativo.
Esto se debe principalmente a que muchos de estos países son multilingües y, al elegir
una lengua local como oficial, se privilegiaría a sus hablantes, generando desventajas y
potenciales conflictos para los demás. En India, por ejemplo, a pesar de su fuerte
ideología nacionalista, el inglés sigue siendo una de las lenguas oficiales. De manera
similar, en Guinea Ecuatorial, el español se mantiene como lengua oficial. Este
fenómeno ocurre porque, antes de la independencia, las élites políticas y económicas
fueron educadas en las lenguas coloniales, y la burocracia funcionaba con ellas.
Las lenguas vernáculas

Con la independencia, la política lingüística apenas cambió, ya que estaba


alineada con los intereses de una élite poco motivada a debilitarlas. En muchos
países africanos, solo una pequeña parte de la población domina bien la lengua
colonial, lo cual es crucial para acceder al poder, consolidando la posición de
privilegio de la élite. Esta élite generalmente envía a sus hijos a las antiguas
metrópolis, donde un sistema educativo selectivo les garantiza alta competencia
en la lengua colonial, tanto hablada como escrita. Así, la estratificación social
perpetúa la estratificación lingüística, y viceversa, la estratificación lingüística
refuerza la división social.
Indonesia, similar a Tanzania y otros países, optó por no
adoptar la lengua colonial como idioma nacional. En su
Las lenguas lugar, Indonesia, un país multiétnico y multilingüe con un
vernáculas grupo étnico demográficamente dominante, los javaneses,
no eligió su lengua debido a sus complejos indicadores de
estatus social, contrarios a la ideología nacionalista y
modernista de democracia. Además, su sincretismo hindú-
budista-islámico, distintivo de su cultura, no era aceptable
en regiones como Sumatra o Borneo, donde se percibía
con connotaciones negativas y un potencial de fomentar la
hegemonía javanesa. La lengua seleccionada fue el
malayo, usado durante siglos como lingua franca
comercial y en la administración holandesa. En 1928,
fue proclamada lengua nacional oficial y renombrada
«Indonesio». Basada en el malayo escrito de tribunales en
Sumatra y Malaya, esta variedad sufrió modernización para
incorporar el vocabulario tecnológico, económico y
burocrático del mundo occidental, reflejando la influencia de
las élites urbanas y educadas.

También podría gustarte