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Anatomía y Función del Ojo Humano

El ojo humano es un órgano sensorial complejo que capta luz y la convierte en imágenes a través de su estructura, que incluye el globo ocular y sus anexos. Está compuesto por capas que desempeñan funciones específicas, como la protección y la refracción de la luz, y se divide en segmentos anterior y posterior, cada uno con características y funciones distintas. La fisiología ocular abarca la formación de imágenes, la transducción visual y los mecanismos de control, esenciales para una visión adecuada.

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Anatomía y Función del Ojo Humano

El ojo humano es un órgano sensorial complejo que capta luz y la convierte en imágenes a través de su estructura, que incluye el globo ocular y sus anexos. Está compuesto por capas que desempeñan funciones específicas, como la protección y la refracción de la luz, y se divide en segmentos anterior y posterior, cada uno con características y funciones distintas. La fisiología ocular abarca la formación de imágenes, la transducción visual y los mecanismos de control, esenciales para una visión adecuada.

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Introducción general

El ojo humano es un órgano sensorial altamente especializado, encargado de captar estímulos


luminosos del entorno y transformarlos en señales nerviosas que el cerebro interpreta como
imágenes.
Su estructura y función son tan precisas que, a menudo, se compara con una cámara fotográfica;
donde la córnea y el cristalino actúan como lentes; el iris regula la entrada de luz, y la retina funciona
como el sensor donde se proyecta la imagen.

El ojo se encuentra alojado dentro de la órbita ocular, una cavidad ósea que lo protege de
traumatismos. Esta cavidad está revestida por tejido adiposo y músculos que le permiten moverse en
todas direcciones.

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Además del globo ocular, existen otras estructuras asociadas que cumplen funciones de protección,
lubricación y movilidad, conocidas como anexos oculares.

Desde el punto de vista anatómico, el ojo puede dividirse en cuatro grandes componentes:

1. El globo ocular, que contiene los medios ópticos y las capas responsables de la
visión.
2. Los anexos oculares, que incluyen párpados, glándulas lagrimales y el aparato
lagrimal.
3. Los músculos extraoculares, que controlan los movimientos del ojo.
4. El nervio óptico, que transmite la información visual hacia el cerebro.

Comprender esta división es esencial para poder estudiar cualquier patología oftalmológica, ya que
la mayoría de las enfermedades afectan estructuras específicas dentro de estas regiones.

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Capas del globo ocular

El globo ocular tiene forma aproximadamente esférica y mide unos 2,5 centímetros de diámetro.
Está formado por tres capas concéntricas, que de afuera hacia adentro son:
la capa fibrosa o externa, la capa vascular o media, y la capa interna o nerviosa, que
corresponde a la retina.

La capa fibrosa, también llamada túnica externa, es la que le da forma y soporte al ojo. Está
compuesta por la esclerótica y la córnea.
La esclerótica es una estructura blanca, resistente y opaca, que protege las partes internas del ojo.
Además, sirve de inserción para los músculos extraoculares, que permiten mover el ojo en distintas
direcciones.
En la parte anterior, la esclerótica se continúa con la córnea, que es completamente transparente.
La córnea actúa como el primer medio refringente del ojo, es decir, la primera estructura que desvía
la luz para enfocar las imágenes. También es muy sensible, ya que posee abundantes terminaciones
nerviosas del trigémino.

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Inmediatamente por debajo se encuentra la capa vascular, también conocida como úvea,
compuesta por tres partes: la coroides, el cuerpo ciliar y el iris.
La coroides es una capa muy vascularizada que nutre a la retina.
El cuerpo ciliar contiene el músculo ciliar, encargado de modificar la forma del cristalino durante el
proceso de acomodación visual.
Y el iris es la porción más anterior de esta capa; forma un diafragma circular con una abertura
central llamada pupila, que regula la cantidad de luz que entra al ojo.

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Finalmente, la capa más interna es la retina, una delicada membrana neurosensorial donde se
encuentran los fotorreceptores, que son los conos y bastones.
Los conos permiten la visión diurna y del color, mientras que los bastones son responsables de la
visión nocturna y periférica.
La retina es, por tanto, el punto de partida del estímulo visual.

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Segmento anterior del ojo

Anatómicamente, el globo ocular se divide en dos grandes regiones: segmento anterior y


segmento posterior.

El segmento anterior comprende todo lo que está por delante del cristalino, incluyendo la córnea, el
iris, la pupila, el cuerpo ciliar, y los espacios llamados cámara anterior y cámara posterior.

La cámara anterior es el espacio comprendido entre la córnea y el iris, mientras que la cámara
posterior se ubica entre el iris y el cristalino.
Ambas cámaras están llenas de un líquido transparente llamado humor acuoso, producido por los
procesos ciliares.
Este líquido circula desde la cámara posterior hacia la anterior y finalmente drena por el canal de
Schlemm, ubicado en el ángulo iridocorneal.

La función del humor acuoso es nutrir estructuras que carecen de vasos sanguíneos, como la córnea
y el cristalino, y mantener la presión intraocular, que normalmente es de 10 a 21 mmHg.

Cuando se altera el equilibrio entre la producción y el drenaje de humor acuoso, aumenta la presión
intraocular, lo cual puede dañar el nervio óptico y producir glaucoma.

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Segmento posterior del ojo

El segmento posterior comprende todo lo que se encuentra detrás del cristalino.


Esta región está ocupada casi en su totalidad por una sustancia gelatinosa y transparente llamada
humor vítreo, que llena la cavidad vítrea.
Su función es mantener la forma del ojo, amortiguar impactos y mantener la retina firmemente
aplicada sobre la coroides.

A diferencia del humor acuoso, el humor vítreo no se renueva constantemente, sino que permanece
casi invariable durante toda la vida.
En condiciones normales es transparente, pero con la edad pueden aparecer opacidades o “moscas
volantes” conocidas como miodesopsias, causadas por condensaciones de este gel.

En la pared posterior del ojo se encuentra la retina, la capa más interna y neurosensorial,
responsable de captar la luz y transformarla en impulsos eléctricos.

En la retina hay dos estructuras anatómicamente y clínicamente muy importantes:

 La mácula lútea, una zona amarillenta ubicada en el centro de la retina, donde se


concentra la mayor cantidad de conos. En el centro de la mácula se encuentra la
fóvea, responsable de la visión más nítida y del detalle fino.
 Y la papila óptica o disco óptico, que es el punto donde convergen los axones de las
células ganglionares para formar el nervio óptico. En esta región no hay
fotorreceptores, por lo que corresponde al punto ciego fisiológico.

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Medios refringentes del ojo

Para que una imagen sea percibida con nitidez, los rayos de luz que ingresan al ojo deben
refractarse, es decir, doblarse al atravesar medios de distinta densidad.

En el ojo existen cuatro medios refringentes principales: la córnea, el humor acuoso, el


cristalino y el humor vítreo.

De todos ellos, el que más poder refractor tiene es la córnea, que realiza aproximadamente el 70%
del enfoque total.
El cristalino, por su parte, actúa como una lente ajustable: puede modificar su curvatura gracias a la
contracción del músculo ciliar, permitiendo enfocar objetos a distintas distancias, lo que se conoce
como acomodación visual.

El humor acuoso y el humor vítreo, aunque su poder refringente es menor, son fundamentales para
mantener el paso de la luz sin distorsiones y conservar la transparencia del eje óptico.

En conjunto, estos medios refringentes hacen posible que la luz converja exactamente sobre la
retina.
Cuando la imagen se enfoca delante o detrás de ella, aparecen los errores refractivos: miopía,
hipermetropía y astigmatismo.

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Nervio óptico y vías visuales

El nervio óptico (II par craneal) es una extensión directa del encéfalo, más que un nervio periférico
como tal.
Está formado por los axones de las células ganglionares de la retina, que se agrupan en la papila
óptica y atraviesan la esclera para dirigirse hacia el quiasma óptico.
En el quiasma óptico, las fibras provenientes de la retina nasal de cada ojo se cruzan hacia el lado
opuesto, mientras que las de la retina temporal permanecen en el mismo lado.
Este cruce permite que la información visual del campo visual derecho sea procesada por el
hemisferio cerebral izquierdo, y viceversa.

Desde el quiasma, las fibras continúan como tractos ópticos hasta llegar al cuerpo geniculado
lateral del tálamo, donde hacen sinapsis.
De allí parten las radiaciones ópticas, que terminan en la corteza visual primaria (área 17 de
Brodmann), localizada en el lóbulo occipital.

Este trayecto es clínicamente importante: una lesión en cualquier punto del camino genera defectos
campimétricos específicos (por ejemplo, hemianopsias bitemporales por lesión quiasmática).
Conocer la anatomía de estas vías ayuda a localizar lesiones neurológicas a partir del tipo de
pérdida visual.

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Anexos oculares

Los anexos oculares son las estructuras que protegen y facilitan la función del globo ocular.
Incluyen los músculos extraoculares, los párpados, la conjuntiva y el aparato lagrimal.

🔹 Músculos extraoculares

El ojo se mueve gracias a seis músculos: cuatro rectos (superior, inferior, medial y lateral) y dos
oblicuos (superior e inferior).

 El recto medial aduce el ojo (lo mueve hacia la nariz).


 El recto lateral abduce el ojo (lo mueve hacia fuera).
 El recto superior eleva y rota medialmente.
 El recto inferior deprime y rota lateralmente.
 El oblicuo superior deprime y rota medialmente.
 El oblicuo inferior eleva y rota lateralmente.

Estos movimientos se coordinan gracias a tres nervios craneales:

 III (oculomotor): inerva todos menos el recto lateral y oblicuo superior.


 IV (troclear): inerva el oblicuo superior.
 VI (abducens): inerva el recto lateral.

🔹 Párpados y conjuntiva

Los párpados protegen el globo ocular, distribuyen la lágrima con el parpadeo y evitan la desecación
de la córnea.
Contienen glándulas importantes como las glándulas de Meibomio, que secretan una capa lipídica
que evita la evaporación de la película lagrimal.

La conjuntiva es una membrana mucosa transparente que recubre la cara interna de los párpados
(conjuntiva palpebral) y la parte anterior del globo (conjuntiva bulbar).
🔹 Aparato lagrimal

El aparato lagrimal se compone de:

 La glándula lagrimal, ubicada en el ángulo superolateral de la órbita.


 Los conductillos lagrimales que llevan la lágrima al saco conjuntival.
 Los puntos lagrimales, situados en los bordes palpebrales, que recogen el exceso de
lágrima.
 El conducto nasolagrimal, que drena hacia el meato inferior de la nariz.

La lágrima tiene tres capas (lipídica, acuosa y mucosa) que mantienen la transparencia corneal,
lubrican y tienen funciones antimicrobianas.

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Fisiología general del ojo

La fisiología ocular estudia cómo el ojo transforma la luz en una imagen útil para el cerebro, y
cómo mantiene sus condiciones internas para hacerlo de forma eficiente.

Se puede dividir en tres grandes funciones:

1. Formación de la imagen (función óptica)


2. Transducción visual (función retiniana y nerviosa)
3. Mecanismos de protección y control (reflejos, acomodación, presión intraocular, etc.)

🔹 1. Formación de la imagen (función óptica)

Cuando la luz entra al ojo, atraviesa los medios transparentes: la córnea, el humor acuoso, el
cristalino y el humor vítreo.
Cada uno tiene un índice de refracción, es decir, una capacidad de desviar la luz.

La córnea es el principal elemento refractor (70%), y el cristalino actúa como lente ajustable,
modificando su curvatura según la distancia del objeto.

📍 Acomodación:
Es el proceso por el cual el cristalino cambia su forma para enfocar objetos cercanos.

 Cuando miramos de lejos → el músculo ciliar se relaja → el cristalino se aplana.


 Cuando miramos de cerca → el músculo ciliar se contrae → el cristalino se abomba.

Este mecanismo disminuye con la edad (por pérdida de elasticidad del cristalino), fenómeno llamado
presbicia.

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🔹 2. Transducción visual (función retiniana y nerviosa)

La retina actúa como una cámara biológica: convierte la energía luminosa en impulsos eléctricos
que el cerebro puede interpretar.
Los fotorreceptores (conos y bastones) se activan con la luz y transmiten señales a través de las
células bipolares y ganglionares, cuyos axones forman el nervio óptico.

 Los bastones son más sensibles a la luz, permiten la visión nocturna o escotópica.
 Los conos funcionan con buena iluminación y son responsables de la visión del color y
de los detalles finos (especialmente concentrados en la mácula).

El mensaje eléctrico viaja por el nervio óptico → quiasma óptico → tracto óptico → cuerpo
geniculado lateral → radiaciones ópticas → corteza visual occipital.

Allí el cerebro reconstruye la información y genera la percepción visual consciente.

Es importante entender que la visión no ocurre solo en el ojo: el ojo capta la luz, pero es el cerebro
quien “ve”.

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Reflejos oculares y mecanismos de control

🔹 1. Reflejo fotomotor (pupilar)

Es una respuesta automática que regula la cantidad de luz que entra al ojo.

Cuando la luz incide sobre la retina, la señal viaja por el nervio óptico (II) hacia el núcleo pretectal
y luego al núcleo de Edinger-Westphal, desde donde sale la respuesta por el nervio oculomotor
(III).

 Reflejo directo: la pupila del ojo iluminado se contrae.


 Reflejo consensual: también se contrae la pupila del ojo opuesto.

Este reflejo permite evaluar la integridad del nervio óptico y del nervio oculomotor, por lo que es
parte esencial del examen neurológico y oftalmológico.

La midriasis (dilatación pupilar) ocurre por activación simpática, mientras que la miosis
(contracción) ocurre por activación parasimpática.

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🔹 2. Reflejo de acomodación y convergencia

Cuando fijamos la vista en un objeto cercano, ocurren tres fenómenos simultáneos:

1. Acomodación del cristalino (se abomba para enfocar).


2. Miosis pupilar (se contrae la pupila para mejorar la profundidad de foco).
3. Convergencia ocular (los ojos giran hacia adentro para que ambas fóveas apunten al mismo
objeto).

Este conjunto se llama reflejo de acomodación-convergencia y depende del nervio oculomotor


(III).

Su alteración puede generar visión doble o dificultad para leer de cerca.


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🔹 3. Presión intraocular (PIO)

La presión intraocular se mantiene gracias al equilibrio entre la producción y drenaje del humor
acuoso.

El humor acuoso se produce en los procesos ciliares, pasa de la cámara posterior a la anterior a
través de la pupila, y finalmente drena por el canal de Schlemm hacia las venas epiesclerales.

La PIO normal oscila entre 10 y 21 mmHg.

Si la producción aumenta o el drenaje se bloquea, la presión sube y puede dañar el nervio óptico, lo
que da origen al glaucoma, una de las principales causas de ceguera irreversible.

Por eso, mantener la presión intraocular estable es esencial para la función visual.

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