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Humanización en el Cuidado Sanitario

La humanización en la atención sanitaria implica tratar a los enfermos con empatía y respeto, reconociendo su dignidad y singularidad. Es esencial equilibrar el conocimiento científico con un enfoque humano, donde la comunicación y la presencia del profesional de la salud juegan un papel crucial en el bienestar del paciente. La integración de tecnologías de la información y la comunicación (TICs) puede mejorar la atención sin sacrificar la humanización, adaptándose a las necesidades y demandas de los pacientes modernos.

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Humanización en el Cuidado Sanitario

La humanización en la atención sanitaria implica tratar a los enfermos con empatía y respeto, reconociendo su dignidad y singularidad. Es esencial equilibrar el conocimiento científico con un enfoque humano, donde la comunicación y la presencia del profesional de la salud juegan un papel crucial en el bienestar del paciente. La integración de tecnologías de la información y la comunicación (TICs) puede mejorar la atención sin sacrificar la humanización, adaptándose a las necesidades y demandas de los pacientes modernos.

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Anexo 1: Humanizacion del cuidado

1.. CONCEPTO DE HUMANIZACIÓN.

Humanizar es según la RAE es “hacer humano, familiar o afable a alguien o algo”,

pero en otra segunda acepción se considera como “ablandarse, desenojarse, hacerse

benigno”.

Con este concepto aplicado a la Humanización en la asistencia sanitaria o en el

cuidado de los enfermos, se quiere referir a la capacidad de los profesionales de

ponerse en la piel del enfermo y transmitir esa consideración como ser humano

independientemente de las tareas que deba realizar dentro del ámbito de su profesión

sanitaria.

Ni más ni menos consiste en tratar al enfermo como nos gustaría que nos tratasen a

nosotros en esas mismas condiciones. ¡Qué aseveración tan simple, pero que puesta

en práctica tan compleja!

Pero no es humanizar lo que nos hace falta en términos abstractos, sino

“humanizarnos” a nosotros mismos y a nuestro comportamiento.

Me gusta más la palabra “enfermo” que no “paciente”, puesto que paciente es

término que incorpora la cualidad de la paciencia… como algo despectivo y en relación

a la angustia de la demora para ver la evolución de su enfermedad. Los enfermos, son

los que tienen una enfermedad y por ello son atendidos por el médico o son cuidados

por las enfermeras.

“Usuario” también utilizado cada vez más por las instituciones, es un término para

utilizarse dentro de la información sanitaria a la población, pero no para hablar de

humanización. Pido disculpas si no están de acuerdo con esta idea.

1
La Medicina, y mucho más la enfermería, son ciencia y arte. Ciencia pues incluye

conocimientos y habilidades demostrados científicamente para conseguir la mejora,

curación o paliación de las enfermedades. Pero arte, pues su aplicación, no es igual

en todas las personas enfermas. La persona es única y diferente y la aplicación de las

medidas debe ser ajustada a cada uno, como un traje a medida, para que sea lo más

efectiva posible.

Por ello, el conocimiento científico de alto grado, sin humanismo en su aplicación,

tiene efectos poco valiosos. Ambos elementos deben ser equilibrados para que el

enfermo pueda ser tratado de su enfermedad de manera personalizada y persiguiendo

los mejores resultados para él, el cuerpo y alma.

SENSIBILIDAD.

Estas consideraciones entroncan con la filosofía, por varios motivos que iremos

reflexionando a lo largo de este punto: el propio hecho de estar vivo, el miedo a la

muerte, la pérdida de la salud, la condición humana, la dependencia de otros, la

necesidad de ayuda…...

El enfermo tiene unas connotaciones personales que le hacen especial por el hecho

de no estar sano: desarrolla una sensibilidad y percepción, por encima de las

condiciones habituales, que le proporcionan la posibilidad de captar con los 5 sentidos

más detalles de las personas y cosas que le rodean. Por tanto gestos, contestaciones,

miradas, etc… todo puede adquirir mucha más relevancia cuando se está enfermo.

Situaciones o palabras que en una persona sana ni se tendrían en consideración, en

un paciente enfermo, en una situación de dependencia sanitaria, adquieren

dimensiones dramáticas, que pueden hacer un daño moral irreparable.

2
Además la enfermedad nos introduce como seres humanos en un sentimiento de

dependencia e inferioridad, al estar en una situación en la que no puede desarrollar su

vida normal como lo hacía hasta la fecha, y que además su futuro depende de

terceros, como médicos o enfermeras.

La realidad de que su integridad física, su vida y su salud vayan a depender de los

conocimientos, aptitudes y capacidades de otras personas, hace que un paciente

tenga con este profesional un nuevo lazo de unión. Esta relación es en primer lugar en

base a sus conocimientos científicos y técnicos, pero aunque son muy importantes,

además el enfermo quiere, que ese diagnóstico, esa actitud terapeutica se le transmita

de manera “afable” como dice la RAE o “familiar” y no como un hachazo para su vida

futura, en función del tipo diagnóstico de que se hable.

AUTONOMIA.

Se ha confundido en los últimos años el novedoso concepto de la autonomía del

paciente, con la rigurosa comunicación de un diagnóstico con toda su dureza y

pronóstico vital.

No es humano un comportamiento en el que al dar un diagnóstico de cáncer con

metástasis generalizadas, se lo comuniquemos al paciente con toda su dureza y

además añadiendo que “lo que debería es hacer testamento y comprarse una parcela

en el cementerio”, tal como puedo contar que ocurrió con un colega médico. Se puede

transmitir el mismo pronóstico vital, induciendo a que realice todos los sueños que aún

le quedan por realizar, reanude amistades rotas o lazos familiares desunidos, y que

pueda dejar en el futuro un rastro de bondad y buenos recuerdos. La conclusión que

puede sacar un paciente es la misma, pero con la segunda versión, dejamos el lado

humano elevado y potenciado y hacemos trascender el valor de la vida a un nivel por

3
encima de la propia muerte, que inefablemente nos va a llegar a todos más tarde o

temprano.

En aras a la autonomía queremos dar noticias y tratar al paciente de modo aséptico,

“sin mojarnos”, pasando simplemente información y que él elija. La medicina o la

enfermería no son eso. Esto lo podría hacer una máquina emitiendo un informe. Los

sanitarios somos personas que tratamos a personas, y que poseyendo más

conocimientos que ellos podemos orientarlos y aconsejarlos en los tratamientos y

opciones a seguir.

Es cierto que un médico puede ser experto en una especialidad o enfermedad, pero un

paciente que pueda informarse, puede serlo aún más. Tiene todo su tiempo para

estudiar todo lo que existe sobre su enfermedad……

La incorporación de internet y de las redes sociales ha hecho que la investigación y el

estudio de una enfermedad y de sus tratamientos, sea inmediata, global, y sin

límites…… lo que le otorga una nueva dimensión. El enfermo de hoy, del siglo XXI es

un paciente formado e informado, mucha veces a mayor escala que el propio médico.

Estas situaciones nos obligan a adquirir una postura de igual-igual, sin superioridad,

puesto que lo que nos puedan estar proponiendo pudiera ser desconocido para

nosotros.

LA PRESENCIA COMO APOYO.

Humanizar es legitimar la condición de hombre que tiene el ser enfermo que tenemos

en frente.

La imagen de un médico o una enfermera, cogiendo la mano a un enfermo o dándole

una palmadita, acompañando, diciendo con ese gesto que estamos allí, y cuenta con

nosotros, es algo que está en muchos cuadros pintados en tiempos pasados. Esos

4
gestos de cariño y acercamiento a veces son de más ayuda que la mejor de las

medicinas. Ya lo decía un antiguo dicho en Pediatria, “cariño y amor materno, curan al

niño enfermo”. No todo es eso, pero hace mucho.

No es que el pasado sea mejor, sino que hemos olvidado la coordenada humana del

enfermo. Nos hemos hecho especialistas en genética, tecnología, laparoscopia,

pruebas de laboratorio muy complejas, radiología cada día más innovadora…..peo

hemos olvidado al hombre o la mujer, o niño que tenemos dentro de una cama del

hospital.

Para volver a humanizar la atención sanitaria se debería ser volver a ser el “médico de

cabecera” , como mi médico D. Rafael, que tanto acudía en “tranvía” a mi casa a

vernos, se sentaba en la cama y nos hablaba….. La cabecera del paciente como lugar

de reunión de cuerpos y almas para compartir sentimientos y también actitudes ante la

enfermedad. Eso es humanizar. Ese médico no daba “la cara” cuando hablaba al

enfermo sino que se daba con “el alma”.

Estar con el enfermo y compartir alma con él, son dos puntales para humanizarnos en

nuestra actividad sanitaria.

EL VALOR DE LA PALABRA.

Según Freud “la ciencia no ha producido todavía un medicamento tranquilizador tan

eficaz como unas pocas palabras bondadosas”.

La palabra es un arma que puede ser letal o que puede ser curativa. Tiene un poder

del que no somos conscientes. Tal letal puede ser una conversación o unas palabras

que podemos provocar una situación personal demoledora, o incluso inducir un

suicidio. Pero la palabra también es amor, dulzura, comprensión, y por qué no,

5
compasión, además de aportar instrumentos de curación, en función del tipo de

palabra que usemos, de su tono y de su momento.

Se está produciendo una corriente dentro de las organizaciones sanitarias de lo que se

denomina “mindfulness” o neuroplasticidad, que puede modular el cerebro, y se

integra en uno mismo, para que de los 60.000 pensamientos que procesa el cerebro a

diario, y que se repite el 94%, no sean negativos el 80%. Todo ello va enfocado a que

el estrés de los trabajadores, se reduzca, se gestionen mejor las emociones y se

pueda motivar y transmitir a los demás.

Este enfoque está encaminado a la asertividad, a la empatía…a mejorarse a sí mismo,

y ello repercute en el ambiente y los que te rodean. Sería muy recomendable en el

ámbito sanitario, y nos ayudaría a potenciar estos aspectos de la humanización que

nos preocupan.

Que la palabra tiene efecto terapéutico no es nada nuevo. Es la base de la

psicoterapia, y de tratamientos utilizados en la Psiquiatría y Psicología. En años

pasados, este apoyo de la palabra lo tenían los sacerdotes en los confesionarios, las

reuniones de amigas y las tertulias de café.

Hoy en día ha desaparecido el contacto humano en la comunicación: visual, pues no

vemos con quien estamos hablando por teléfono; auditivo, pues no oímos si utilizamos

las redes sociales; ni el tacto en ninguna de ellas. Ni que decir del olfato, con olores

tan profundos que muchas veces se procesan en nuestra parte más ancestral de

encéfalo…..y recuerdan a la madre, a la infancia…..

La palabra, junto al gesto, al lenguaje no verbal, el tono, el volumen, la mensura, la

actitud de nuestro cuerpo, la ropa que llevamos… todo ello, es un conjunto que

transmite y puede otorgar un poder sanatorio a lo que estamos expresando.

6
El cerebro del enfermo recibe un mensaje más o menos optimista, pero con una

actitud de participación de la persona que lo expresa, con voz suave, sin estridencias y

palabras bondadosas. Este mensaje estimula la producción hormonal y ayuda a la

modulación de la inmunidad, lo que está demostrado que mejora el pronóstico de

enfermedades y ayuda a que los enfermos la adopten con más resiliencia.

2. HUMANIZACION DE LA ATENCIÓN SANITARIA

RESPETO A LA DIGNIDAD HUMANA.

Pero ni la Medicina ni el saber médico, pueden ir en contra del mayor tesoro de la

persona, que es su dignidad como tal.

El respecto a su identidad, a su integridad, sea cual sea la edad, pero de manera

mucho más relevante y trascedente cuando se trata de un niño o un anciano, por su

especial fragilidad, deben conducirnos siempre a lo largo de nuestra trayectoria.

La fórmula moderna del “tu”, para todos sea cual sea su edad y condición, y el uso

confundido como familiar del “hijo” o “abuelo”, hacia un enfermo, no son signos de

cariño o afabilidad en el trato que queremos dar a los pacientes. Traduce un status de

cierta superioridad y de falta de respecto en la que no podemos ni debemos caer.

Nuestro papel como sanitarios no puede confundirse con el de un familiar, aunque

nuestra empatía nos ayude a comprender su enfermedad y su sufrimiento.

SENTIR Y NO SENTIR.

7
Los pacientes tienen claro lo que quieren sentir cuando llegan a un centro sanitario y

son tratados por médicos y enfermeras. Cariño, comprensión, tiempo de escucha,

coordinación entre laborales de profesionales, consenso entre unos y otros, que no

existan opiniones encontradas…..

Nada más desequilibrante y desorientador que tener opiniones encontradas de los

profesionales que tratan a una persona en un centro, y que se desmienten unos a

otros. Crea un sentimiento de inseguridad, que debe evitarse a toda costa.

El paciente en esos momentos, debe recibir informaciones objetivas contratadas y en

la misma línea y no opiniones personales encontradas. Precisa seguridad y certeza,

alguien en quien confiar y de quien fiarse. Nada más pernicioso para el proceso

curativo que la duda. Y aun cuando existe frente a un diagnóstico, debe ser informado

con objetividad, planteando las diferentes alternativas como posibles opciones y no

como dudas.

Por eso, también los pacientes tienen muy claro lo que no quieren sentir, y a lo

anteriormente expuesto, también hay que evitar la sensación que se les transmite de

que molestan o roban tiempo.

Las esperas en la atención, las demoras para las mismas, y las revisiones

innecesarias que hacen perder el tiempo y gasto de energía innecesarios, tanto para

los pacientes como para familiares, son también elementos que se tienen muy en

cuenta para que puedan sentir una atención adecuada, basada en la agilidad y la

rapidez.

Los pacientes son la razón de ser de un hospital o un centro sanitario. Sin ellos no

existirían, ni nosotros tampoco. Seamos conscientes de que nuestra profesión existe

porque hay enfermos y enfermedades, y a ellos nos debemos.

8
Sentir que el centro sanitario es “amigable” y nos da la bienvenida y no es algo hostil.

La huella positiva desde el primer momento, condicionará la actitud hacia la institución,

hacia los profesionales e influirá en la evolución de nuestra enfermedad, hacia la

mejoría, la curación o la muerte.

COMPAGINAR HUMANIZACIÓN CON TICs.

Sin embargo no podemos caer en la tentación de pensar que la medicina de siglos

anteriores es la correcta. Se ha pasado de la medicina reflexiva a una medicina de

precisión del siglo XXI.

Basada en la tecnología y las TICs, los nuevos pacientes valoran más que su médico

evite visitas innecesarias y traslados inútiles, utilizando medios de comunicación como

las videoconferencias, telemedicina, e-consultas, plataformas del paciente, etc. La

accesibilidad, rapidez y evitar traslados y esperas hoy día es más satisfactorio que las

revisiones de presencia para decirle a un paciente “todo está bien. Vuelva en 1 año”.

Además de constituir una pérdida de tiempo y recursos tanto para el paciente,

familiares y para el sistema, no aporta valor, mientras que hacer esta misma revisión

en una e-consulta es más rápido y resolutivo.

No caigamos tampoco en el tópico de pensar que los pacientes no van a saber utilizar

la tecnología o no saben manejar una plataforma de pacientes.

Nada más lejos de la realidad, los pacientes, que son ciudadanos al fin, pero

enfermos, van por delante en la utilización de tecnologías y las áreas sanitarias nos

vamos adaptando a lo que nos piden. Ellos nos enseñan qué desean y son las

instituciones y los sanitarios los que vamos detrás poniendo en marcha lo que la

sociedad moderna nos depara.

9
Las consultas de hace 20 años, ya no sirven, no podemos olvidarlo, igual que los

bancos o los supermercados. O avanzamos o desaparecemos y los pacientes

acudirán a las instituciones que sí ofrecen los servicios que la sociedad demanda.

No por esto la humanización desaparece, al contrario. Pensar en ellos y en lo que ellos

solicitan, es poner al paciente en el centro de nuestro sistema sanitario. No

implementar estas novedades es ir en contra de los tiempos y de las necesidades de

los pacientes.

Conocer sus necesidades, sus demandas y acceder a su desarrollo y a cubrirlas como

ellos desean, con contacto humano cuando se debe, y la situación lo precisa,

despacio, mirando a los ojos. Con rapidez, inmediatez y sin hacer perder tiempo,

cuando es la transmisión de un dato o un resultado. Adaptarnos a cada una de las

situaciones y a cada una de las personas, eso es humanizar.

Repetir visitas y revisiones, haciendo perder el tiempo a los propios pacientes y a sus

familiares, muchas veces ocupados, crea una situación de disconfort, que podemos

evitar, sustituyendo esta atención por otro instrumento, que hoy nos es accesible como

hemos comentado. Desde el teléfono si le conocemos, y sin conculcar la LOPD (ver 1.

LOPD), hasta una videoconferencia…… ese camino debe recorrerse y nos

sorprenderemos de los resultados con la confianza del paciente.

Por otro lado el uso de un ordenador, que nos aporta la posibilidad inmediata de

conocer todos los datos del paciente con un ratón, no debe ocultarnos tras la pantalla.

Mirar al paciente, explorarlo… verle y hablarle, con la mirada puesta en él y su familia,

hasta que estemos seguros de que entiende lo que le decimos. Podemos hacer en 5

minutos o en 40, pero entendiendo que el paciente es el centro de nuestra atención y

asistencia y no el ordenador.

10
Muchos médicos lo han confundido y promueven reclamaciones, por haber ido por un

tema tan banal como un dolor de pie.

TECNOLOGÍA Y HUMANIDAD.

El enorme desarrollo de las tecnologías dentro de la esfera médica, a lo largo de los

últimos 30 años, ha trasformado la relación con el enfermo. No cabe duda que la

mejor dotación tecnológica en la esfera médica, potencia la seguridad y la calidad,

además de la mejora en los diagnósticos y tratamientos, favoreciendo que la sobrevida

de los pacientes se haya incrementado en muchos años, así como que la salud de la

población haya mejorado.

La mejora de las condiciones de sanidad, han contribuido a que la perspectiva de vida

haya ascendido hasta alcanzar en España los 82,3 años, siendo de las más elevadas

del mundo.

El logro de la mejora calidad de vida, y del incremento de años de vida, supone

también un logro de la tecnología, de la investigación farmacéutica y de la innovación

en la industria, que ha ayudado a la sanidad y otras mejoras como cultura, vivienda,

alimentación, etc. en beneficio de toda la población y de las personas enfermas en

mayor medida.

Lo técnico no es todos, y la tecnología y profesionalidad son ya situaciones que se dan

por cumplidas de hecho, no constituyendo en muchos un valor añadido a la actuación

sanitaria.

El verdadero valor está en el trato con cariño, mediante la sinceridad, usando el

respeto y la educación como normas e instrumento para llegar a que pueda atenderse

de manera correcta la entidad nosológica que se presenta.

11
La espera inútil, la dedicación de un tiempo mínimo y adecuado para su atención, que

se cuente con ellos a la hora de tomar una determinación en su actitud terapéutica y la

opción sea personalizada y consensuada. No hay que confundir eta relación con la

extrema confianza o la amistad, que no se espera en la relación médico-paciente y

que además no es lo más óptimo para un proceso de curación.

La palabra con su valor curativo y la mano del médico, son las dos principales armas

terapéuticas, por delante del mejor robot da Vinci, o cualquier adelanto tecnológico

moderno.

MEJORA DE CIRCUITOS.

Para la mejora no es necesaria la inversión de muchos recursos económicos o

recursos humanos. Siempre pensamos que se precisan más aparatos, más

contrataciones, etc. para poder efectuar actuaciones en beneficio de los pacientes, o

en cualquier institución sobre todo pública. Los propios trabajadores de las mismas

tendemos a pensar que nosotros no podemos hacer nada.

Pero no es así. La mayor parte de los beneficios en las instituciones, se han producido

desde la mejora de la eficiencia en los circuitos, desde las propias personas que

componen las organizaciones, mejorando su motivación, su enfoque hacia el trabajo,

potenciando su imaginación e ideas, y facilitando la puesta en marcha de ideas

innovadoras que producen el mayor ahorro en tiempo perdido y en material

desperdiciado. La empresas que han aprovechado esta fuente de recursos que

además, es ilimitada han triunfado, y son de las mejor consideradas a nivel mundial.

Este hecho está comprobado con una metología objetiva como la denominada Lean.

El concepto de sanidad desde una idea de la calidad completa, sea bajo el sistema de

EFQM o de la Joint Commision, apuesta por incorporar la distribución de la actividad

12
sanitaria en función de los procesos que realiza y aporta una perspectiva de mejora y

eficiencia que ha ido creciendo en los últimos años.

Muchos hospitales han ido acreditándose en alguno de estos sistemas de calidad, lo

que ha ido mejorando progresivamente sus servicios, y dado que el círculo de la

calidad es infinito, la posibilidad de mejora es ilimitada.

La metodología Lean se basa en el análisis de tiempos perdidos, denominados

“basura” que no aportan valor al proceso, y fue aplicada por la Toyota para la mejora

de su fabricación.

Se traduce también producción ajustada’, ‘manufactura esbelta’, ‘producción

limpia’ o ‘producción sin desperdicios’)1 es un modelo de gestión enfocado a la

creación de flujo para poder entregar el máximo valor para los clientes, utilizando para

ello los mínimos recursos necesarios, es decir, ajustados a la producción.

Se basa en la reducción de los siete tipos de "desperdicios" aplicados a las

producciones:

 Sobreproducción

 Tiempo de espera

 Transporte

 Exceso de procedimientos

 Inventario

 Movimientos

 Defectos

13
Eliminando el despilfarro, mejora la calidad y se reducen el tiempo de producción y el

coste. Las herramientas lean (en inglés, ‘ágil’, ‘esbelto’ o ‘sin grasa’) incluyen procesos

continuos de análisis, producción, elementos y procesos «a prueba de fallos»

destacando las área de valor.

Aplicado en la Medicina, este modelo puede eliminar tiempos muertos, repetición de

gestos administrativos y mejora de la calidad en la atención.

En los centros donde se ha aplicado, la mejora en eficiencia y satisfacción de los

pacientes y orgullo de los profesionales, han sido evidentes y proporcionan un nivel

de excelencia de la organización que potencia su mejor rendimiento y resultados.

ENFERMO Y NO ENFERMEDAD.

Los pacientes y usuarios del sistema sanitario precisan exigen no ser considerados

sólo como una enfermedad o un caso clínico, sino como un ser humano que está en

condiciones transitorias o no de una disminución de salud, y que precisa ayuda de

nuestros conocimientos y experiencia.

Piden que se les mire como individuos, sujetos que no objetos, donde su enfermedad

no esté por encima de su persona, y sea tratado como algo íntegro y no como partes

diferentes, estando cuando menos al mismo nivel que su patología. .

VOCACIÓN Y OBLIGACIÓN.

Dicen que la Medicina es un sacerdocio y no falta razón a quien lo dice.

14
Los profesionales sanitarios somos vocacionales. Nadie se dedicaría por obligación a

tocar sangre, cuerpos enfermos, heridas, deformidades, personas que sufren, que

lloran, …. Y no digamos nada de los cuidados de enfermería, respecto al cuidado y

higiene, muchas veces desagradable y en contacto con orina, heces, pus…..

La vocación es algo innato, y con ella está el cariño y la caridad. Caridad, no como

valor religioso que también, pues consituye una virtud teologal, sino desde el amor….

La caridad (del griego αγάπη agapë y del latín caritas) o amor (del español moderno)

es la virtud de amar a Dios sobre todas las cosas, aún sobre sí mismo. La caridad

tiene por frutos el gozo, la paz y la misericordia. Exige la práctica del bien y la

corrección fraterna; es benevolencia; suscita la reciprocidad; es siempre desinteresada

y generosa; es amistad y comunión. Esa es una virtud que permite el desarrollo de la

actividad hacia el prójimo enfermo con un enfoque de verdadero amor fraterno.

Dentro de los programas de la licenciatura de Medicina y el grado de Enfermería, y

durante el periodo de Residencia, se incluyen múltiples disciplinas muy interesantes, y

se dota de capacitación en las técnicas incluso de las más complejas y especializadas.

Sin embargo no hay ninguna asignatura que trate del manejo humano, adecuado y

correcto de los pacientes.

Los responsables de elaborar estos programas deberían pensar que estas dos

profesiones tienen un claro componente humano, y que la ética, la filosofía, el trato del

paciente como ser humano además de como enfermo, debe ser enseñado, fomentado

y tratado, para que todos los que salen con la titulación hayan adquirido los

conocimientos y las habilidades necesarias para ello.

No vale con querer “tratar bien “, hay que saber “cómo hacerlo” y contar con

instrumentos para ello. La vocación debe modularse con la enseñanza. A veces no es

15
fácil. Familias y pacientes no siempre colaboran, y por ello no podemos faltar a

nuestros principios de humanidad. Estas respuestas y gestos se aprenden.

Por eso los talleres en habilidades de trato, dar malas noticias, comunicación, etc. son

tan importantes.

Los centros privados se han percatado claramente de ello, y ya ofrecen cursos de

formación en estas facetas, antes de la contratación de personal nuevo. Es indicativo

de calidad y de una organización estructurada y centrada en el paciente, que todos los

trabajadores tengan una actitud positiva hacia el paciente, los familiares y los

usuarios, pues favorecerá la atracción hacia el centro y que su fama sea buena,

facilitando que más pacientes acudan a dicho centro.

Sin embargo este concepto de excelencia no ha calado en los centros públicos.

Tenemos la conciencia de que nuestro trabajo y nuestra remuneración es la misma a

finales de mes, si lo hacemos bien, o mal. Parte de razón no les falta. No hay sistemas

de incentivación o motivación a las personas que lo hacen bien, salvo la interna. La

satisfacción del trabajo bien hecho, el cariño de los pacientes y el reconocimiento y

agradecimiento por parte de jefes y familiares que se plasma en agradecimientos.

No hay persona ni trabajador más motivado que el que siente que su trabajo lo hace

bien, y que tiene acogida positiva en su entorno. Esta situación revierte en incrementar

su energía positiva y en potenciar y reforzar su actitud. Esto va elevando el nivel de la

organización y todos podemos colaborar en ello.

Sólo depende de nosotros, de nuestra autorreflexión y concienciación, de nuestra

actitud y de nuestra adquisición de herramientas para lograrlo, si lo necesitamos.

Jefes, mandos intermedios y direcciones de los centros, tenemos la obligación de

considerar muy importante estos talleres, de modo igual que fomentamos aprendizajes

16
de manejos técnicos o conocimientos teóricos. Con ello iremos avanzando en una

medicina mejor en capacitación técnica y en capacitación humana, es decir una

medicina completa.

LA OPINIÓN DE LOS PACIENTES.

El conocimiento de los sentimientos, dudas y las propuestas de los pacientes, sobre la

atención que se presta es importante para terminar de cerrar el círculo de la calidad o

PDCA.

Es lo que da la retroalimentación a lo que hacemos para que pueda ser mejorado en la

línea de lo que el paciente desea y no en lo que nosotros pensamos que es mejora.

No siempre son coincidentes estas dos líneas de actuación.

La recogida de opiniones de los pacientes y familiares en los Servicios de Atención del

Paciente, deben ser enviadas a los servicios y analizadas por un comité como el de

Calidad Percibida o de Humanización, según cada Consejería de sanidad. De estos

análisis saldrán mejoras y actuaciones que pueden ir haciendo mejor nuestra

actuación.

Por ello no debemos tener miedo o evitar las reclamaciones, pues constituyen una

oportunidad de mejora que debemos aprovechar para nuestro beneficio y el de

nuestros profesionales y pacientes.

La actitud correcta por parte de los sanitarios debe ser de humildad y aceptación

hacia las críticas, y debemos evitar la soberbia y la consideración de que no podemos

mejorar y todo es culpa de los demás o de las circunstancias.

17
El positivismo hacia las mejoras y la mente abierta, son nuestras mejores armas para

poder construir una organización sanitaria que pueda apoyar cada vez mejor a las

personas enfermas.

3- EXPERIENCIAS Y PLANES DE LAS DISTINTAS CONSEJERIAS

Algunas consejerías han elaborado un plan de humanización, como el que ha

publicado la Comunidad de Madrid, denominado “Plan de humanización de la

asistencia sanitaria desde 2016-2019”. (2. Ver Plan de Humanización)

En él además de plasmar grandes líneas de humanización general, se establecen

líneas concretas, y se define un “DECÁLOGO” (pág 77 del Plan) que resume

básicamente las 10 reglas básicas del trato hacia pacientes:

1. Mirar al paciente y llamarle por su nombre

2. Presentarse

3. Tener en cuenta sus necesidades y las de los familiares

4. Informarles de su proceso

5. Tener en cuenta su opinión

6. Respetar su intimidad y confidencialidad

7. No juzgarle

8. Acompañarle

9. Buscar sus necesidades

10. Cuidar la dignidad como persona humana del enfermo.

ARQUITECTURA DEL HOSPITAL.

Desde que se crean lo albergues para peregrinos en la Edad Media, los hospitales

constituyen edificios levantados para atender enfermos y personas necesitadas. En el

18
siglo XIX se van profesionalizando junto con la constitución de la enfermería con

personas especialmente dedicadas al cuidado de enfermos con conocimientos

específicos para ellos.

En todos los apartados que vamos a tratar se evaluarán 3 aspectos, que pueden

aportar diferentes mejoras para la calidad humana en la atención. El primer aspecto

es la estructura arquitectónica o diseño espacial y su amigabilidad para con todas las

personas. El segundo son los circuitos funcionales que permiten la ergonomía y

facilitación y por último la perspectiva emocional y psicológica de la atención dentro

del hospital.

La estructura física del hospital, por ello, también tiene mucho que ver en el proceso

de humanización y actualmente pasa a denominarse “ARQUITECTURA CURATIVA” ,

para referirse a la adaptación de las estructuras a las personas y no al contrario.

En los primeros hospitales del siglo XIX las salas eran barracones corridos, unos para

mujeres y otro para hombres, donde todos estaban juntos sin existir barreras que

permitieran intimidad. Todo era común, y la observancia de los gestos más mínimos

en este sentido no existía.

A lo largo del siglo XX, fueron transformándose en habitaciones de 6-8 personas,

siempre con baños comunes en los pasillos, que ya iban haciéndose más humanos.

No se permitía nunca el acompañamiento de familiares y las visitas se establecían en

horarios restringidos.

En la actualidad, los edificios se levantan con habitaciones individuales en la mayoría

de casos, con sillones, para facilitar la estancia de familiares, y son de puertas

abiertas, para siempre que lo deseen puedan entrar familiares.

19
Hasta los materiales han cambiado, y la evolución hacia la humanización también en

la arquitectura sanitaria es palpable.

La progresiva pérdida de acceso a viviendas y edificios dotados con luz natural, sin

ruidos, ventilados y hechos con materiales no contaminantes y que no produzcan

alergias, ha generado que un grupo de intelectuales reivindiquen una arquitectura por

y para el ser humano, tanto aplicado a hospitales como a otros edificios.

Disociar arquitectura y hombre parece imposible porque la arquitectura está al servicio

de la humanidad. Por eso los 'edificios curativos', son construcciones donde supone

tomar una posición ética con respecto a las personas que van a habitarlo haciendo

edificios a escala más humana.

Supone tener en cuenta premisas tan antiguas como la luz, la puesta de sol, la

ventilación , el hemisferio norte, etc. para que produzcan un equilibrio mental y

corporal. Por ello los colores, las ventanas, los espacios con sombra con cubiertas en

las fachadas, ahorros de energía, reducción de emisión de CO2, deben potenciar el

calor en invierno y el frescor en verano.

La utilización de materiales inteligentes, que no produzcan alergias, colabora en ello

y los colores por ejemplo, orientan al usuario en edificios como aeropuertos y

hospitales, al igual que las texturas, los espacios, la acústica, los jardines japoneses,

jardines abiertos, etc. La virtud está en el equilibrio.

Por ejemplo el Premio Stirling a la Arquitectura Curativa en 2009 se otorgó al

arquitecto Richard Rogers, por el diseño del Maggie Kewswick Jencks como espacios

de apoyo humano para pacientes que sufren cáncer. Este arquitecto también fue el

autor de Aeropuerto de Barajas.

20
Otro ejemplo es el hospital de Can Misses, cuya maqueta se muestra a continuación:

21
ACCESIBILIDAD.

La mejora en la accesibilidad a todo el hospital, puede mejorarse, pensando sobre

todo en las personas discapacitadas o con impedimentos físicos. Las barreras

arquitectónicas son una de las limitaciones que debemos ir eliminando para aportar un

valor de igualdad a todos los pacientes que acudan al hospital, y de las que la

sociedad actual está más concienciada.

Se pueden incorporar muchos elementos que pueden ayudar a encontrar los espacios

y por tanto facilitarles el acceso. El Libro blanco de la Accesibilidad de Enrique

Rovira-Beleta cuya portada se adjunta, muestra las posibilidades de las mejoras en

todos los aspectos arquitectónicos que también pueden ser incorporados a los

hospitales, bien en consultas, habitaciones del hospital o urgencias.

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Varios ejemplos a

tener en cuenta que

se han

implementado ya

en centros

sanitarios son:

A)

ENCAMINAMIENTOS PARA CIEGOS.

La pavimentación especial con baldosas con

dibujo especial, que puede ser identificado

mediante un bastón, es especialmente útil

para los ciegos y las personas con

dificultades en la visión.

Pueden incluirse desde la entrada del centro

y luego continuar estos encaminamientos

hacia las determinadas ubicaciones,

señalizando cruces, ascensores, etc. Que

ayuden al invidente a situarse para tomar

estos caminos.

Se utilizan en aceras, pasos de cebra y esperas en semáforos de circulación para

cruces, entre otros, así como en oficinal de instituciones adaptadas, y varios

hospitales, que incorporan estos encaminamientos desde la entrada principal, para

guía hasta consultas y ascensores de hospitalización como accesos fundamentales.

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B) SEÑALIZACIÓN SONORA DE PISOS EN ASCENSORES.

Los ascensores tienen que incorporar bandas sonoras que identifiquen el piso de

llegada para poder orientar sobre donde se encuentran a los usuarios que accedan a

los centros y que sean invidentes.

Procuran que las personas ciegas puedan acceder de manera independiente a

algunos servicios hospitalarios, lo que potencia la autonomía de este tipo de pacientes.

C) SEÑALIZACIÓN DE BOTONES DE ASCENSORES EN LENGUAJE BRAILLE.

En los ascensores de nueva adquisición ya se incorporan signos de Braille en el

teclado de señalización de los pisos, para que los invidentes puedan también

determinar el piso al que quieren acceder y sea de ayuda para ellos.

Facilita que los usuarios con deficiencia en la visión puedan acudir sin acompañantes

a realizar alguna gestión al hospital, favoreciendo el aspecto humano hacia ellos.

D) CARTELERÍA INCLUSIVA EN BRAILE.

En algunos centros la cartelería informativa respecto a servicios, unidades de

hospitalización y otras

informaciones útiles están ya

con su denominación en

Braille incluida, de modo que

pueden orientarse hacia

donde pueden acudir.

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Debería irse incorporando cada vez más, e incluso señalizar las áreas y colocar

carteles en despachos y consultas, lo que aún está lejos de completarse.

Es un camino hacia la igualdad de todos los pacientes que debe ser nuestro objetivo,

aunque precisa de un gasto económico, que debería irse realizando poco a poco para

ir avanzando hacia la accesibilidad total.

E) RAMPAS DE ACCESO PARA DISCAPACITADOS.

Son instrumento indispensable de ayuda para las personas que poseen limitaciones

físicas, y que utilizan sillas de ruedas habitualmente. Pero también para las que sólo

presentan limitaciones coyunturales por estar intervenidos, portar escayoles, férulas,

etc. no pueden acceder mediante escaleras en muchos de los locales que un hospital

dispone, y que son muy frecuentes dada la asistencia sanitaria.

Para ello es preciso elaborar un plan de accesibilidad que vaya modificando estas

barreras arquitectónicas, añadiendo o sustituyendo escaleras por rampas en accesos

externos desde el aparcamiento, salones de actos, entrada principal, etc. para que

puedan acceder de manera independiente sin precisar de alguien que empuje la silla.

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F) PLAZAS

APARCAMIENTO PARA

DISCAPACITADOS Y

FACILITACIÓN DE

SERVICIOS.

Para la mejora del acceso a los centros sanitarios, como a cualquier institución, deben

incorporarse dentro de la zona de aparcamiento, varias plazas señalizadas como para

minusválidos, cumpliendo con la normativa publicada y aceptada sobre medidas,

señales, etc.

Estas plazas facilitan que este tipo de pacientes, puedan acudir solos a una consulta o

a una gestión, potenciando su autonomía.

En algunos centros también se ha tenido en cuenta, la facilitación de servicios, como

el de los donantes de sangre, que de manera altruista acuden para donar a los Bancos

de sangres de los hospitales. Facilitarles plazas de aparcamiento accesibles, gratuitas

y señalizadas, es importante para que esta opción puedan realizarla con las menores

molestias posibles.

Se señalizan con gotas de sangre pintadas en color rojo, y tiene una estancia limitada

y controlada por el servicio de Banco para favorecer el mayor número de usuarios que

puedan beneficiarse del mismo.

G) ENTRADA EN HOSPITALES DE PERROS GUÍA.

La entrada a locales se rige por el Real Decreto 3250/1983, de 7 de diciembre, por el

que se regula el uso de perros-guía para deficientes visuales. (ver 3.-BOE 1983)

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Se contempla en él el acceso también a los centros hospitalarios incluidos consulta,

hospitalización excepto UCI y quirófanos, dejando claro, como hay que actuar para su

alimentación, cuidado, paseo, necesidades, etc.

Su inclusión es aportar un valor más de humanidad a los usuarios invidentes que

hacen uso de las instituciones, sin que pierdan esta ayuda a su vida habitual que les

es tan necesaria, como apoyo a necesidades físicas y también a su refuerzo en

compañía de alguien que en casa está siempre con vosotros.

H) PERSONAL DE ACOMPAÑAMIENTO A PACIENTES PARA CONSULTA.

Los servicios de atención al paciente pueden proveer de personal de apoyo contando

con el voluntariado, que sirva de acompañamiento a pacientes que lo requieran.

El único requisito es que se solicite con un tiempo de antelación para que se contacte

con un voluntario que pueda realizar esta función. Con ello se liberan a los familiares

de la carga que puede suponer estar siempre a disposición de llevar a un familiar

enfermo a un hospital, para una consulta o una gestión, pudiendo suplirse por alguien

que lo realiza de manera altruista con capacitación oficial para ello.

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Este servicio es de apoyo a los pacientes, pero también a los familiares y cuidadores

en los que hay que pensar con más frecuencia para descargarles en parte del peso de

cuidar a un enfermo.

BIBLIOGRAFIA.

Documentación Anexa al Modulo I.

1. LOPD, 1999

2. Plan de humanización de la Comunidad de Madrid.

3. BOE sobre Perros guía. 1983.

4. Plan de parto al nacimiento. MSSII.

28
5. Manual para la acreditación IHAM en AP. 2015.

6. Método Madre canguro. Salud Pública 2012.

7. Contaminación Acústica en neonatología.

8. Guía de gestión de la diversidad religiosa.

9. Convenio de asistencia Católica. BOE.

10. UCI puertas abiertas. Medicina Intensiva 2014.

11. Catecismo Iglesia Católica.

12. BOE sobre Donación y trasplantes.

13. Limitación del esfuerzo terapéutico

14. Leu 41/ 2002 de Autonomía del Paciente.

15. Lista de Verificación de la OMS.

16. Proyecto Protocolo Cirugía Segura.

17. Guía CMA.

18. BOE 2010- 20138. Ley antitabaco.

19. Guía de Recursos de Salud Mental de la Comunidad de Madrid.

20. Protocolo de contención de movimientos. Hospital Clínico de Madrid.

21. Reforma Psiquiátrica.

22. Estrategia Unidades de Cáncer. MSSII. 2013.

23. Cuidando al cuidador.

29
24. Propuesta de Ley de Cuidados Paliativos. Vida Digna.

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