Prácticas agrícolas mayas
Las prácticas agrícolas mayas se centraban
en la milpa (un sistema de roza, tumba y
quema), así como terrazas para cultivar
maíz, frijoles y calabazas, aunque también
se cultivaban cacao, algodón, yuca y frutas.
El uso de herramientas de piedra y madera,
junto con un profundo conocimiento de los
ciclos agrícolas, les permitía cosechar de
manera sostenible en diversos entornos.
Técnicas de cultivo:
Milpa (Roza, tumba y quema): Esta técnica
implicaba limpiar un terreno, talar la
vegetación, quemarla para fertilizar el suelo
y luego sembrar. Era un sistema rotativo que
dejaba la tierra descansar para recuperar su
fertilidad.
Terrazas agrícolas: En terrenos montañosos,
construían terrazas para controlar la erosión,
conservar el agua y crear superficies de
cultivo.
Sistemas de agua: Desarrollaron sistemas
para la gestión del agua, como depósitos y
sistemas de riego, especialmente en zonas
con recursos hídricos limitados.
Conocimiento astronómico y calendárico:
Empleaban su avanzado sistema de
calendarios para planificar los ciclos de
siembra y cosecha de manera precisa.