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Amparo Indirecto de Rogelio Figueroa

Se solicita un amparo indirecto a favor de Rogelio Figueroa Bahena, quien fue vinculado a proceso por extorsión agravada, argumentando violaciones a sus derechos fundamentales durante el procedimiento penal. La defensa alega que la Jueza de Control no valoró adecuadamente las pruebas presentadas, afectando el derecho al debido proceso. Se invocan varios artículos de la Constitución y tratados internacionales para sustentar la solicitud de amparo.

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Amparo Indirecto de Rogelio Figueroa

Se solicita un amparo indirecto a favor de Rogelio Figueroa Bahena, quien fue vinculado a proceso por extorsión agravada, argumentando violaciones a sus derechos fundamentales durante el procedimiento penal. La defensa alega que la Jueza de Control no valoró adecuadamente las pruebas presentadas, afectando el derecho al debido proceso. Se invocan varios artículos de la Constitución y tratados internacionales para sustentar la solicitud de amparo.

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ASUNTO: SE PROMUEVE AMPARO INDIRECTO.

QUEJOSOS: FIDELIA RAMOS PEREZ, IKER YAÑEZ RAMOS y


ALVARO YAÑEZ YAÑEZ.

JUEZ DE DISTRITO EN EL ESTADO DE MORELOS.


PRESENTE

LIC. JUAN JOSÉ GONZÁLEZ MARIN; en mi carácter de defensor


particular del imputado ROGELIO FIGUEROA BAHENA, personalidad
que, BAJO PROTESTA DE DECIR VERDAD, tengo debidamente
acreditada en la carpeta judicial número JC/487/2025, señalando como
domicilio para recibir todo tipo de notificaciones el ubicado en Calle
Agrarista número 27, colonia Ampliación Chipitlán, en esta Ciudad de
Cuernavaca, Morelos; asimismo el correo electrónico:
danielrodríguezapac@[Link]; autorizando para oír y recibir toda clase
de notificaciones con facultades amplias en términos del artículo 12 de la
Ley de Amparo vigente, al Licenciado en Derecho DANIEL ADÁN
RODRÍGUEZ APAC, quien cuenta con cédula profesional número
2575288 para ejercer la Profesión de Licenciado en Derecho; y, en
términos del artículo 24 párrafo segundo de la invocada Ley de Amparo se
autoriza para oír e imponerse de los autos a la LICENCIADA GEMA
GUADALUPE ROMERO ARTEAGA y GRECIA BALTAZAR MARTINEZ;
asimismo solicito se le permita el acceso al expediente mediante la
utilización de cámaras o cualquier otro elemento digital, conforme a la
Circular 12/2009 del Consejo de la Judicatura Federal; ante Usted
respetuosamente comparezco y expongo:

Por medio del presente escrito, y con apoyo en lo dispuesto por los
artículos 103 y 107 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos; 6, párrafo segundo y 107, de la Ley de Amparo, vengo a
solicitar a nombre de mi representado EL AMPARO Y PROTECCIÓN DE
LA JUSTICIA FEDERAL, en contra del acto de autoridad reclamado, el
cual conculca derechos fundamentales; por lo que a continuación se da
cumplimiento al artículo 108 de la ley de la materia, de la siguiente forma:

I NOMBRE Y DOMICILIO DEL QUEJOSO: ROGELIO


FIGUEROA BAHENA, actualmente recluido en el Centro Estatal de
Readaptación Social “Cereso Varonil Morelos”, con domicilio ampliamente
conocido en Atlacholoaya, municipio de Xochitepec, Morelos.
II NOMBRE Y DOMICILIO DEL TERCERO INTERESADO.
MARIO ENRIQUE OÑATE GALVÁN, con domicilio en calle Morelos
número 192, colonia El Provenir, Jiutepec, Morelos..

III AUTORIDADES RESPONSABLES.

COMO ORDENADORA

La Licenciada KATY LORRENA BECERRA ARROYO, en su


carácter de Jueza de Control del Único Distrito Judicial del Estado, con
sede en Xochitepec, Morelos.

IV ACTO RECLAMADO

De la autoridad ordenadora.

El AUTO DE VINCULACIÓN A PROCESO dictado, de fecha dos


de mayo del dos mil veinticinco; dentro de la causa penal JC/487/2025,
instruida en contra de ROGELIO FIGUEROA BAHENA, por el hecho
delictivo de EXTORSIÓN AGRAVADA, cometido en perjuicio de MARIO
ENRIQUE OÑATE GALVÁN.

V FECHA EN QUE SE TUVO CONOCIMIENTO DE LA


RESOLUCIÓN QUE SE IMPUGNA. Se tuvo conocimiento de la resolución
que por esta vía se recurre, el pasado dos de mayo del dos mil
veinticinco.

PROCEDENCIA DEL JUICIO DE AMPARO

El artículo 103, fracción I, de la Constitución Política de los Estados


Unidos Mexicanos, señala que “los Tribunales de la Federación resolverán
toda controversia que se susciten: I. Por normas generales, actos u
omisiones de la autoridad que violen los derechos humanos reconocidos y
las garantías otorgadas para su protección por esta Constitución, así como
por los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte”.
Asimismo, el artículo 107, fracción I, de nuestra Constitución, señala que
“las controversias de que habla el artículo 103 de esta Constitución, con
excepción de aquellas en materia electoral, se sujetarán a los
procedimientos que determine la ley reglamentaria, de acuerdo con las
bases siguientes: I. El juicio de amparo se seguirá siempre a instancia de
parte agraviada, teniendo tal carácter quien aduce ser titular de un
derecho o de un interés legítimo individual o colectivo, siempre que alegue
que el acto reclamado viola los derechos reconocidos por esta
Constitución y con ello se afecte su esfera jurídica, ya sea de manera
directa o en virtud de su especial situación frente al orden jurídico”.

Así también, consideramos prudente invocar lo dispuesto en el


artículo 1º Constitucional:

“Artículo 1o. En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas


gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en
los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así
como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá
restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que
esta Constitución establece.

Las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de


conformidad con esta Constitución y con los tratados internacionales de la
materia favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más
amplia”.

Siendo aplicable al caso concreto la siguiente jurisprudencia:

Suprema Corte de Justicia de la Nación


Registro digital: 2018868
Instancia: Primera Sala
Décima Época
Materias(s): Común, Penal
Tesis: 1a./J. 74/2018 (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. Libro 61,
Diciembre de 2018, Tomo I, página 175
Tipo: Jurisprudencia

VIOLACIONES A DERECHOS FUNDAMENTALES COMETIDAS


EN UN PROCEDIMIENTO PENAL ACUSATORIO. NO SON
SUSCEPTIBLES DE ANALIZARSE EN AMPARO DIRECTO CUANDO
OCURREN EN ETAPAS PREVIAS AL JUICIO ORAL.
De acuerdo con el inciso a) de la fracción III del artículo 107 de la
Constitución y la fracción I del artículo 170 la Ley de Amparo, el juicio de
amparo directo procede en contra de sentencias definitivas dictadas por
autoridades judiciales en dos supuestos: (i) cuando la violación se cometa
en sentencia definitiva; y (ii) cuando la violación se cometa durante el
procedimiento, afecte las defensas del quejoso y trascienda al resultado
del fallo. Con todo, esta Primera Sala estima que tratándose de una
sentencia definitiva derivada de un proceso penal acusatorio, en el juicio
de amparo directo no es posible analizar violaciones a derechos
fundamentales cometidas en etapas previas al inicio del juicio oral que
tengan como consecuencia la eventual exclusión de determinado material
probatorio. Si bien es cierto que de una interpretación literal y aislada del
apartado B del artículo 173 de la Ley de Amparo pudiera desprenderse
que sí es posible analizar en el juicio de amparo directo las violaciones a
las leyes del procedimiento que hayan trascendido a las defensas del
quejoso cometidas durante cualquiera de las etapas del procedimiento
penal acusatorio, toda vez que la Ley de Amparo en ningún momento
limita el examen de dichas violaciones a las que hayan ocurrido en una
etapa determinada, esta Primera Sala estima que una interpretación
conforme con la Constitución de la citada disposición permite concluir que
el análisis de las violaciones procesales en el juicio de amparo directo
debe limitarse exclusivamente a aquellas cometidas durante la audiencia
de juicio oral. En primer lugar, porque sólo con dicha interpretación
adquiere plena operatividad el principio de continuidad previsto en el
artículo 20 constitucional, que disciplina el proceso penal acusatorio en
una lógica de cierre de etapas y oportunidad de alegar. Este principio
constitucional ordena que el procedimiento se desarrolle de manera
continua, de tal forma que cada una de las etapas en las que se divide –
investigación, intermedia y juicio– cumpla su función a cabalidad y, una
vez que se hayan agotado, se avance a la siguiente sin que sea posible
regresar a la anterior. Por esta razón, se considera que las partes en el
procedimiento se encuentran obligadas a hacer valer sus planteamientos
en el momento o etapa correspondiente, pues de lo contrario se entiende
por regla general que se ha agotado su derecho a inconformarse. En
segundo lugar, porque dicha interpretación también es consistente con la
fracción IV del apartado A del artículo 20 constitucional. De acuerdo con
dicha porción normativa, el juez o tribunal de enjuiciamiento no debe
conocer de lo sucedido en etapas previas a juicio a fin de garantizar la
objetividad e imparcialidad de sus decisiones. En consecuencia, si el acto
reclamado en el amparo directo es la sentencia definitiva que se ocupó
exclusivamente de lo ocurrido en la etapa de juicio oral, el tribunal de
amparo debe circunscribirse a analizar la constitucionalidad de dicho acto
sin ocuparse de violaciones ocurridas en etapas previas. Esta
interpretación además es consistente con el artículo 75 de la Ley de
Amparo, que dispone que en las sentencias que se dicten en los juicios de
amparo el acto reclamado se apreciará tal y como aparezca probado ante
la autoridad responsable.

VI PRECEPTOS CONSTITUCIONALES VIOLADOS. Artículos


1º, 14, 16, 19 y 20 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos. Artículo 8 de la Convención Americana de Derechos
Humanos.

Bajo protesta de decir verdad, manifiesto que los hechos y


abstenciones que me constan y constituyen los antecedentes del acto que
reclamo y que sirven de apoyo a los conceptos de violación, son los
siguientes:

HECHOS

1. El pasado treinta de abril del dos mil veinticinco, dentro de la


causa penal JC/487/2025, se formuló imputación al justiciable
ROGELIO FIGUEROA BAHENA, a quien se le atribuyeron la
comisión del hecho delictivo de EXTPORSIÓN AGRAVADA,
cometido en perjuicio de MARIO ENRIQUE OÑATE GALVÁN;
imponiéndole la medida cautelar de prisión preventiva oficiosa.

2. La Licenciada KATY LORRENA BECERRA ARROYO, en su


carácter de Jueza de Control del Único Distrito Judicial del
Estado, con sede en Xochitepec, Morelos; señaló el día dos de
mayo del dos mil veinticinco, para que tuviera verificativo la
audiencia de vinculación a proceso.

3. Finalmente, al término de la audiencia, se vinculó a proceso a


ROGELIO FIGUEROA BAHENA, por la comisión del hecho
delictivo de EXTORSIÓN AGRAVADA, cometido en perjuicio de
MARIO ENRIQUE OÑATE GALVÁN.

VII. CONCEPTOS DE VIOLACIÓN.

PRIMERO. Se violan en perjuicio del quejoso sus derechos


fundamentales de acceso a la justicia, legalidad y debido proceso
consagradas en las disposiciones constitucionales invocadas; lo anterior
es así por las siguientes consideraciones:

El artículo primero de nuestra Carta Magna señala:

Artículo 1o. En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas


gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en
los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así
como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá
restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que
esta Constitución establece.

Las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de


conformidad con esta Constitución y con los tratados internacionales de la
materia favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más
amplia.

Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la


obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos
humanos de conformidad con los principios de universalidad,
interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el
Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a
los derechos humanos, en los términos que establezca la ley.

Está prohibida la esclavitud en los Estados Unidos Mexicanos. Los


esclavos del extranjero que entren al territorio nacional alcanzarán, por
este solo hecho, su libertad y la protección de las leyes.
Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o
nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las
condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales,
el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y
tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las
personas.

Ahora bien, se violentan en agravio del justiciable las garantías de


legalidad y seguridad jurídicas contenidas en los artículos 14, 16 y 19 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; por las siguientes
consideraciones:

Artículo 14. A ninguna ley se dará efecto retroactivo en perjuicio de


persona alguna.

Nadie podrá ser privado de la libertad o de sus propiedades,


posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales
previamente establecidos, en el que se cumplan las formalidades
esenciales del procedimiento y conforme a las Leyes expedidas con
anterioridad al hecho.

Artículo 16. Nadie puede ser molestado en su persona, familia,


domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de
la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del
procedimiento. En los juicios y procedimientos seguidos en forma de juicio
en los que se establezca como regla la oralidad, bastará con que quede
constancia de ellos en cualquier medio que dé certeza de su contenido y
del cumplimiento de lo previsto en este párrafo.

Artículo 19. Ninguna detención ante autoridad judicial podrá


exceder del plazo de setenta y dos horas, a partir de que el indiciado sea
puesto a su disposición, sin que se justifique con un auto de vinculación a
proceso en el que se expresará: el delito que se impute al acusado; el
lugar, tiempo y circunstancias de ejecución, así como los datos que
establezcan que se ha cometido un hecho que la ley señale como delito y
que exista la probabilidad de que el indiciado lo cometió o participó en su
comisión.

Se violan en agravio del justiciable ROGELIO FIGUEROA


BAHENA, los preceptos Constitucionales mencionados, toda vez que, la
autoridad responsable valoró indebidamente los datos de prueba que se
incorporaron en la audiencia correspondiente; particularmente, le concedió
valor probatorio a la comparecencia de la supuesta víctima MARIO
ENRIQUE OÑATE GALVÁN; la cual, a criterio de la defensa, tal y como
se le hizo saber a la jueza de control, no se encontraba corroborada con
otros elementos de convicción; ya que tratándose de la valoración de
entrevistas como datos de prueba, el Juez de Control debe sustentarse,
además de las reglas de la lógica y las máximas de la experiencia, en los
conocimientos científicos afianzados, en concreto, de la psicología del
testimonio que postula que cualquier narrativa externada por un individuo
respecto de un hecho acaecido es sumamente falible y que, por ende,
requiere necesariamente estar confirmada con otros datos probatorios,
aunque sea de manera periférica; circunstancias que en la especie no
acontecieron; por lo tanto se estima la violación a los artículos 19 y 20,
apartado A, fracciones I y II, de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, 259, 261, 265 y 314 a 317 del Código Nacional de
Procedimientos Penales, así como de la tesis aislada 1a. LXXIV/2019
(10a.), de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación,
de donde se infiere que el modelo de valoración que debe regir durante
todo el proceso penal es uno que debe sustentarse en las reglas de la
lógica, las máximas de la experiencia, así como en los conocimientos
científicos afianzados; dichos parámetros necesariamente deben
observarse para efectos del dictado del auto de vinculación a proceso;
ello, pese a que el juzgador sólo cuente, por regla general, con la
información provista por los denominados datos de prueba. En concreto,
por lo que atañe a la valoración de entrevistas incorporadas como datos
probatorios que, si bien en sentido estricto constituyen la verbalización que
hacen las partes de lo que plasmó una tercera persona en relación con lo
externado por un testigo, lo que, a su vez, conlleva que resulte difícil para
el juzgador detectar la presencia de algún factor que hubiere incidido en la
exactitud del recuerdo del declarante, conforme a las bondades de la
psicología del testimonio –a diferencia de lo que ocurre en la audiencia de
juicio oral,– lo cierto es que dicha rama de la ciencia no pierde su utilidad
para valorar ese dato probatorio para efectos del dictado de la vinculación
a proceso. Lo anterior, porque a pesar de ese contexto, la psicología del
testimonio postula que cualquier narrativa externada por un individuo
respecto a un suceso acaecido (ya sea a través de una prueba testimonial
propiamente hablando o la derivada de una entrevista como dato
probatorio), es sumamente falible, lo que se traduce en que el Juez no
debe dar por sentado el contenido de dicha entrevista, sino que, incluso en
esa fase procesal debe adoptar una visión no presuntivista; para lo cual,
en concreto, a fin de asignarle un determinado valor a ese dato de prueba,
debe examinar si éste se encuentra corroborado, por lo menos, de forma
periférica con el restante acervo probatorio.

Ahora bien, en el caso, la autoridad responsable, no realizó un


ejercicio de ponderación entre los datos de prueba incorporados por el
ministerio público, los aportados por la defensa, así como lo argumentos
que se hicieron valer, limitándose a conceder valor probatorio
incriminatorio a los datos de la fiscalía, como fueron las entrevistas de
ADRIANA ANGELICA TELLEZ GARCIA, MARI JOSE SERRANO
ESTRADA y MARTHA ANGELICA ROMAN VARGAS; sin ocuparse la
responsable de los argumentos que fueron incorporados por la defensa,
limitándose a señalar que los argumentos de la defensa no destruían los
datos de prueba aportados por la fiscalía dado el estándar probatorio.

Por otra parte, es cierto que la naturaleza del sistema procesal de


tipo acusatorio no releva al Juez de Control de ponderar todos los
elementos o datos de prueba que se hagan de su conocimiento por las
partes como base del dictado de la resolución de término constitucional, a
fin de justificar los requisitos constitucionales para su emisión, según la
naturaleza y complejidad (objetiva y subjetiva) del hecho delictuoso de que
se trate en cada caso; de modo que el argumento del “estándar
probatorio” propio de la etapa procesal, no puede usarse como pretexto
para que el Juez de instancia incumpla su deber como verdadero Juez de
Control que garantice la supremacía constitucional en cuanto al respeto de
los derechos humanos involucrados con el tipo de resolución preprocesal,
pues una cosa es el carácter preliminar de la resolución propia de esa
etapa y otra muy diversa el deber de cumplir con el estudio integral de las
constancias existentes para resolver lo conducente. Es decir, al margen de
que el estado que alcancen las pruebas de descargo no desvirtué las de
cargo y se justificara, no obstante el auto de vinculación a proceso, ello no
exime a la responsable de la obligación de ponderarlas, pues no se
pueden descartar sin antes analizar, y si la ley permite el desahogo de
tales datos o medios de prueba, según sea el caso, es para que se tomen
en cuenta exponiendo por qué merecen o no valor convictivo para
desvirtuar el hecho delictivo o participación probable, pero no pueden
dejarse de ponderar, pues esa omisión viola derechos del quejoso.

Ello es así, pues la ley concede al imputado la facultad de


incorporar datos o medios de prueba durante el plazo constitucional de
setenta y dos horas o su ampliación, para los efectos de la resolución de
vinculación a proceso, y si esos datos o medios de prueba son admitidos,
preparados y desahogados, ello conlleva la obligación del Juez de Control
de ponderar esa información. Lo anterior, tomando en consideración que
de acuerdo con el artículo 20, apartado A, fracción II, de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, el proceso penal acusatorio y
oral se rige, entre otros, por el principio de inmediación, entendido como la
actividad propia del juzgador de presenciar de manera directa y
personalísima la recepción o desahogo de pruebas, lo que no impide que
el Juez de Distrito revise la racionalidad de la valoración de la prueba, sino
que el órgano jurisdiccional debe exponer los motivos, por mínimos que
éstos sean, que permitan conocer que su decisión se funda sobre bases
racionales idóneas para hacerla aceptable.

Suprema Corte de Justicia de la Nación


Registro digital: 2020480
Instancia: Primera Sala
Décima Época
Materias(s): Penal
Tesis: 1a. LXXIV/2019 (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. Libro 69, Agosto
de 2019, Tomo II, página 1320
Tipo: Aislada

PRUEBAS EN EL SISTEMA PROCESAL PENAL ACUSATORIO.


SU VALORACIÓN LIBRE Y LÓGICA POR EL JUZGADOR EN
TÉRMINOS DEL ARTÍCULO 20, APARTADO A, FRACCIÓN II, DE LA
CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.

La valoración de la prueba constituye la fase decisoria del


procedimiento probatorio, pues es el pronunciamiento judicial sobre el
conflicto sometido a enjuiciamiento. Regularmente se define como la
actividad jurisdiccional en virtud de la cual el juzgador, mediante algún
método de valoración, aprecia la prueba delimitando su contenido, a fin de
establecer si determinados hechos han quedado o no probados, debiendo
explicar en la sentencia tal proceso y el resultado obtenido. Por tal razón,
se han creado sistemas teóricos de valoración, distinguiendo la prueba
legal o tasada, así como los de prueba libre y mixtos, que permiten
determinar la existencia de un hecho que ha resultado probado o la falta
de prueba. A partir de la reforma constitucional en materia de justicia penal
y seguridad pública, publicada en el Diario Oficial de la Federación, el
dieciocho de junio de dos mil ocho, se introdujeron los elementos para un
proceso penal acusatorio y oral, destacando la modificación al artículo 20
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en el que se
establecieron las directrices correspondientes. La fracción II del apartado
A de dicho precepto constitucional, dispuso esencialmente que el
desahogo y la valoración de las pruebas en el nuevo proceso, recae
exclusivamente en el Juez, la cual deberá realizarse de manera libre y
lógica. En ese tenor, bajo la nueva óptica del proceso penal acusatorio, el
Constituyente consideró que las pruebas no tuvieran un valor jurídico
previamente asignado, sino que las directrices se enfocarían a observar
las reglas de la lógica, los conocimientos científicos y las máximas de la
experiencia, sin que el juzgador tenga una absoluta libertad que implique
arbitrariedad de su parte (íntima convicción), sino que tal facultad debe
estar limitada por la sana crítica y la forma lógica de valorarlas. En esa
perspectiva, el punto toral de dicha valoración será la justificación objetiva
que el juzgador efectúe en la sentencia en torno al alcance y valor
probatorio que confiera a la prueba para motivar su decisión.
Amparo directo en revisión 945/2018. Alberto López Sánchez. 8 de
mayo de 2019. Cinco votos de los Ministros Norma Lucía Piña Hernández,
Luis María Aguilar Morales, Jorge Mario Pardo Rebolledo, Alfredo
Gutiérrez Ortiz Mena y Juan Luis González Alcántara Carrancá, quien
formuló voto concurrente. Ponente: Norma Lucía Piña Hernández.
Secretario: Suleiman Meraz Ortiz.

SEGUNDO. Se violan en perjuicio del justiciable, los derechos


fundamentales de acceso a la justicia, legalidad y debido proceso
consagradas en las disposiciones constitucionales invocadas por los
siguientes motivos:

El artículo 311 del Código Nacional de Procedimientos Penales


establece:

Artículo 311. Procedimiento para formular la imputación

Una vez que el imputado esté presente en la audiencia inicial, por


haberse ordenado su comparecencia, por haberse ejecutado en su contra
una orden de aprehensión o ratificado de legal la detención y después de
haber verificado el Juez de control que el imputado conoce sus derechos
fundamentales dentro del procedimiento penal o, en su caso, después de
habérselos dado a conocer, se ofrecerá la palabra al agente del Ministerio
Público para que éste exponga al imputado el hecho que se le atribuye,
la calificación jurídica preliminar, la fecha, lugar y modo de su comisión, la
forma de intervención que haya tenido en el mismo, así como el nombre
de su acusador, salvo que, a consideración del Juez de control sea
necesario reservar su identidad en los supuestos autorizados por la
Constitución y por la ley.

El Juez de control a petición del imputado o de su Defensor, podrá


solicitar las aclaraciones o precisiones que considere necesarias respecto
a la imputación formulada por el Ministerio Público.

Ahora bien, el caso, el agente del Ministerio Público fue deficiente al


formular la imputación correspondiente, toda vez que, no mencionó cuál
era el hecho delictivo que se atribuía al imputado; es decir, es cierto que
mencionó una clasificación jurídica y sus agravantes, así como sus
circunstancias, empero, no señaló cuál era el hecho delictivo en sí que se
le atribuía, esto es, no mencionó cuáles eran los componentes del hecho
en sí.

Al respecto, es importante señalar que cuando el artículo 311 del


Código Nacional de Procedimientos Penales, señala que debe hacerse
mención del hecho delictivo, esto significa que para el caso del delito de
extorsión se deben incorporar los elementos que integran la descripción
típica.
En ese sentido, el artículo 146 del Código Penal para el Estado de
Morelos señala:

“ARTICULO 146.- Al que por cualquier medio ilícito ejerza coacción


sobre una persona para que permita, haga, deje de hacer o entregue algo,
se le impondrán de quince a veinte años de prisión y multa de un mil a dos
mil veces el importe del valor diario de la Unidad de Medida y
Actualización vigente en el momento de la comisión del delito, sin perjuicio
de la sanción aplicable para los demás delitos que resulten”.

En consecuencia, si el delito de extorsión por el que fue vinculado a


proceso ROGELIO FIGUEROA BAHENA, se encuentra previsto en el
artículo 146 del Código Penal para el Estado de Morelos, los componentes
del hecho delictivo son los siguientes:

a) La coacción sobre el sujeto pasivo (elemento objetivo);

b) Que dicha coacción se realice por cualquier medio ilícito (elemento


normativo); y,

c) El elemento subjetivo específico, consistente en que el pasivo


permita, haga, deje de hacer o entregue algo.

Como se advierte de la audiencia de vinculación a proceso, el


agente del Ministerio Público no mencionó, al formularse la imputación,
cuál era el hecho que se atribuía, y la juzgadora no emitió razonamiento
alguno al respecto, violándose con ello el principio de congruencia; toda
vez que, para que se cumpla con tal principio, no sólo se debe mencionar
“la calificación jurídica preliminar, la fecha, lugar y modo de su comisión, la
forma de intervención que haya tenido en el mismo, así como el nombre
de su acusado”; sino que la norma esencial del procedimiento señala que
se debe hacer mención del “hecho que se le atribuye”, lo que en el caso
no aconteció; por lo tanto, el dictado de un auto de vinculación a proceso
bajo las mencionadas omisiones, viola el contenido del artículo 19
Constitucional, así como el artículo 316 del Código Nacional de
Procedimientos Penales.

Ahora bien, en el caso debe precisarse que los artículos 16 y 19 de


la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos constituyen un
pilar garantista para las personas, que de acuerdo con la fase de que se
trate (ambas preliminares), ya sea el libramiento de una orden de
aprehensión o el dictado de un auto de vinculación a proceso, exigen por
igual que para su posible dictado se cumpla con la obligación de justificar
ante el Juez respectivo que se ha cometido un hecho, comportamiento o
conducta que la ley señala como delito, es decir, "un hecho
delictivo".

Ahora bien, esa justificación, aunque a título preliminar,


necesariamente se hace confrontando el hecho atribuido con la conducta
descrita como delictiva en el tipo penal correspondiente (aun cuando en
esas etapas preliminares no se requiera realizarlo de manera plena o
definitiva); por tanto, si bien no es exigible una metodología específica
para ello, ni tampoco un grado de comprobación absoluto, pleno o
inamovible (dada la etapa procesal en que se actúa), es claro que sí se
requiere, al menos, que se aporten datos de prueba que razonada y
lógicamente evidencien la concurrencia de los componentes esenciales
y diferenciadores que identifiquen una determinada conducta delictiva o
típicamente prevista como hecho delictivo, para distinguirla de las que no
lo son y así poder garantizar, conforme a los principios de exacta
aplicación de la ley penal, seguridad jurídica y presunción de inocencia,
aplicables en lo conducente, que la determinación de que se trata no se
está dictando tomando como base hechos potencialmente encuadrables
en otras ramas del derecho y notoriamente ajenas a la materia penal.

De ello se sigue, por lógica elemental, que cada una de las


descripciones típicas representa la fuente de obtención de los elementos o
peculiaridades del hecho o conducta que se pretende considerar como
delictiva y encuadrable; por tanto, en el marco del tipo penal de que se
trate.

Así, la exigencia de elementos de carácter objetivo, normativo o


subjetivo, ya sean genéricos (como el dolo o la culpa, según el caso), o
bien de carácter específico (como intenciones, ánimos, finalidades o
conocimientos), y su existencia, habrá de evidenciarse (se insiste, al
menos a título preliminar, según la etapa procesal en que se exija dicha
labor de constatación elemental), de acuerdo con la aportación de los
datos de prueba que justifiquen que en el mundo fáctico se ha cometido
un comportamiento o hecho que cuenta con esas condiciones
indispensables para poder considerarlo, asimilarlo o identificarle como
"hecho delictivo", es decir, como "hecho que la ley señale como delito" al
que como garantía se refieren los citados artículos 16 y 19
constitucionales y cualquier otra normativa derivada de ellos. Resulta
entonces indiscutible que las determinaciones sobre la presencia o no de
un "hecho delictivo", aun en etapas preliminares, no pueden dejar de
hacerse en función de comparar o atender como parámetro, el marco de
referencia obligado que no es otro que el que resulta del conocimiento, al
menos básico, del contenido del tipo penal, pues basta con advertir de esa
manera el potencial encuadramiento aludido, tal como lo ha determinado
la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en la tesis
de jurisprudencia 1a./J. 35/2017 (10a.).

Al respecto es aplicable la siguiente jurisprudencia:

Suprema Corte de Justicia de la Nación


Registro digital: 2028160
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Undécima Época
Materias(s): Penal
Tesis: II.2o.P. J/8 P (11a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. Libro 34,
Febrero de 2024, Tomo V, página 4410
Tipo: Jurisprudencia

HECHO DELICTIVO. SUS COMPONENTES BÁSICOS SE


OBTIENEN DE LA CONFRONTA DEL HECHO ATRIBUIDO CON LA
CONDUCTA DESCRITA COMO DELICTIVA EN EL TIPO PENAL
RESPECTIVO, A FIN DE JUSTIFICAR SU DIFERENCIA CON HECHOS
NO RELEVANTES PARA EL DERECHO PENAL (FUNCIÓN
GARANTISTA DEL TIPO).

Hechos: Un Juez de amparo concedió la protección constitucional


contra el libramiento de una orden de aprehensión, al estimar que la
Fiscalía no aportó datos suficientes para evidenciar la posible
actualización fáctica de un "hecho delictivo", de acuerdo con la conducta
tipificada en el delito atribuido, lo cual pasó por alto el Juez de Control
responsable.

Criterio jurídico: Este Tribunal Colegiado de Circuito determina que


si bien en las etapas preliminares del procedimiento penal no se requiere
un acreditamiento pleno, cabal o inamovible del delito, lo cierto es que
para hablar de un "hecho delictivo", se exige que al menos se aporten
datos básicos o elementales para justificar que el hecho fáctico
corresponde con las características de la conducta descrita en el tipo
penal, pues sólo así puede diferenciarse la presencia selectiva de hechos
relevantes para el derecho penal de aquellos que no lo son y que
conforman el universo potencial de acciones atípicas o no criminalizables.

Justificación: Los artículos 16 y 19 de la Constitución Política de los


Estados Unidos Mexicanos constituyen un pilar garantista para las
personas, que de acuerdo con la fase de que se trate (ambas
preliminares), ya sea el libramiento de una orden de aprehensión o el
dictado de un auto de vinculación a proceso, exigen por igual que para su
posible dictado se cumpla con la obligación de justificar ante el Juez
respectivo que se ha cometido un hecho, comportamiento o conducta que
la ley señala como delito, es decir, "un hecho delictivo".
Ahora bien, esa justificación, aunque a título preliminar,
necesariamente se hace confrontando el hecho atribuido con la conducta
descrita como delictiva en el tipo penal correspondiente (aun cuando en
esas etapas preliminares no se requiera realizarlo de manera plena o
definitiva); por tanto, si bien no es exigible una metodología específica
para ello, ni tampoco un grado de comprobación absoluto, pleno o
inamovible (dada la etapa procesal en que se actúa), es claro que sí se
requiere, al menos, que se aporten datos de prueba que razonada y
lógicamente evidencien la concurrencia de los componentes esenciales y
diferenciadores que identifiquen una determinada conducta delictiva o
típicamente prevista como hecho delictivo, para distinguirla de las que no
lo son y así poder garantizar, conforme a los principios de exacta
aplicación de la ley penal, seguridad jurídica y presunción de inocencia,
aplicables en lo conducente, que la determinación de que se trata no se
está dictando tomando como base hechos potencialmente encuadrables
en otras ramas del derecho y notoriamente ajenas a la materia penal.
De ello se sigue, por lógica elemental, que cada una de las
descripciones típicas representa la fuente de obtención de los elementos o
peculiaridades del hecho o conducta que se pretende considerar como
delictiva y encuadrable; por tanto, en el marco del tipo penal de que se
trate.
Así, la exigencia de elementos de carácter objetivo, normativo o
subjetivo, ya sean genéricos (como el dolo o la culpa, según el caso), o
bien de carácter específico (como intenciones, ánimos, finalidades o
conocimientos), y su existencia, habrá de evidenciarse (se insiste, al
menos a título preliminar, según la etapa procesal en que se exija dicha
labor de constatación elemental), de acuerdo con la aportación de los
datos de prueba que justifiquen que en el mundo fáctico se ha cometido
un comportamiento o hecho que cuenta con esas condiciones
indispensables para poder considerarlo, asimilarlo o identificarle como
"hecho delictivo", es decir, como "hecho que la ley señale como delito" al
que como garantía se refieren los citados artículos 16 y 19
constitucionales y cualquier otra normativa derivada de ellos. Resulta
entonces indiscutible que las determinaciones sobre la presencia o no de
un "hecho delictivo", aun en etapas preliminares, no pueden dejar de
hacerse en función de comparar o atender como parámetro, el marco de
referencia obligado que no es otro que el que resulta del conocimiento, al
menos básico, del contenido del tipo penal, pues basta con advertir de esa
manera el potencial encuadramiento aludido, tal como lo ha determinado
la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en la tesis
de jurisprudencia 1a./J. 35/2017 (10a.).
SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL
SEGUNDO CIRCUITO.

Amparo en revisión 100/2022. 14 de diciembre de 2022.


Unanimidad de votos. Ponente: José Nieves Luna Castro. Secretario:
Fernando Horacio Orendain Carrillo.
Amparo en revisión 227/2022. 2 de marzo de 2023. Unanimidad de
votos. Ponente: José Nieves Luna Castro. Secretaria: Alma Jeanina
Córdoba Díaz.
Amparo en revisión 246/2022. 9 de marzo de 2023. Unanimidad de
votos. Ponente: Ricardo Garduño Pasten. Secretario: Alejandro Bernal
Valdés.
Amparo en revisión 274/2022. 9 de marzo de 2023. Unanimidad de
votos. Ponente: Ricardo Garduño Pasten. Secretario: Alejandro Bernal
Valdés.
Amparo en revisión 290/2022. 11 de mayo de 2023. Unanimidad de
votos. Ponente: Julio César Gutiérrez Guadarrama. Secretaria: Cynthia
Sucel Delgado Peña.
Nota: La tesis de jurisprudencia 1a./J. 35/2017 (10a.), de título y
subtítulo: "AUTO DE VINCULACIÓN A PROCESO. PARA SATISFACER
EL REQUISITO RELATIVO A QUE LA LEY SEÑALE EL HECHO
IMPUTADO COMO DELITO, BASTA CON QUE EL JUEZ ENCUADRE LA
CONDUCTA A LA NORMA PENAL, DE MANERA QUE PERMITA
IDENTIFICAR LAS RAZONES QUE LO LLEVAN A DETERMINAR EL
TIPO PENAL APLICABLE (NUEVO SISTEMA DE JUSTICIA PENAL)."
citada, aparece publicada en el Semanario Judicial de la Federación del
viernes 4 de agosto de 2017 a las 10:12 horas y en la Gaceta del
Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro 45, Tomo I,
agosto de 2017, página 360, con número de registro digital: 2014800.
Esta tesis se publicó el viernes 09 de febrero de 2024 a las 10:11
horas en el Semanario Judicial de la Federación y, por ende, se considera
de aplicación obligatoria a partir del lunes 12 de febrero de 2024, para los
efectos previstos en el punto noveno del Acuerdo General Plenario
1/2021.

TERCER CONCEPTO DE VIOLACIÓN. Por otra parte, se violenta


en perjuicio del quejoso el principio de estricta aplicación de la ley en
materia penal, consagrado en el artículo 14 de nuestra Carta Magna por
las siguientes consideraciones:

En el caso, la defensa del aquí quejoso le solicitó a la juez de


control, en el supuesto no concedido de que el dicho de la supuesta
víctima se encontrara corroborado, procediera a reclasificar los hechos
constitutivos del delito de extorsión, por la conducta típica descrita en el
artículo 147 BIS del Código Penal; sin embargo, la juez de control
únicamente se limitó a decir que “existía un hilo muy delgado entre una
figura y otra”; lo que desde luego, no implica un razonamiento lógico, ni
técnico y mucho menos jurídico; omisión que implica una deficiente
administración de justicia, toda vez que se violenta el principio de
especialidad en materia penal.

En el caso, el principio de especialidad previsto en el artículo 10 1


del Código Penal para el Estado de Morelos, dispone la prelación lógica
entre dos normas en conflicto protectoras del mismo bien jurídico, y que
en el caso lo es la libertad y otras garantías; al determinar que, cuando
una misma materia esté regulada por diversas disposiciones, la especial
prevalecerá sobre la general.

El delito de extorsión se encuentra previsto en el artículo 146 del


Código Pena, el cual establece:

“ARTICULO 146.- Al que por cualquier medio ilícito ejerza coacción


sobre una persona para que permita, haga, deje de hacer o entregue algo,
se le impondrán de quince a veinte años de prisión y multa de un mil a dos
mil veces el importe del valor diario de la Unidad de Medida y

1
ARTICULO 10.- Cuando una misma materia esté regulada por diversas
disposiciones, la especial prevalecerá sobre la general.
Actualización vigente en el momento de la comisión del delito, sin perjuicio
de la sanción aplicable para los demás delitos que resulten”.
En consecuencia, los componentes del hecho delictivo son los
siguientes:

d) La coacción sobre el sujeto pasivo (elemento objetivo);

e) Que dicha coacción se realice por cualquier medio ilícito (elemento


normativo); y,

f) El elemento subjetivo específico, consistente en que el pasivo


permita, haga, deje de hacer o entregue algo.

Por su parte el delito de cobranza extrajudicial ilegal se encuentra


descrito en el artículo 147 BIS, del mismo cuerpo normativo, el cual
señala:

“ARTICULO 147 BIS. Al que con la intención de requerir el pago de


una deuda, ya sea propia del deudor o de quien funja como referencia o
aval, ejerza una cobranza extrajudicial ilegal, se le impondrá la misma
sanción establecida en el artículo inmediato anterior, además de las
sanciones que correspondan, si para tal efecto se emplearon
documentación o sellos falsos, se usurparon funciones públicas o de
profesión, aplicándose las reglas del concurso de delitos señalado en este
Código.

Se entiende por cobranza extrajudicial ilegal el uso de la violencia o


la intimidación ilícitos, ya sea personalmente o a través de cualquier
medio, para requerir el pago de una deuda que no sea derivada de
actividades financieras reguladas en leyes federales, incluyendo créditos o
financiamientos que hayan sido otorgados originalmente por personas
dedicadas habitualmente a esta actividad, con independencia del tenedor
de los derechos de cobro al momento de llevar a cabo la cobranza; no se
considerará como cobranza extrajudicial ilegal, el informar aquellas
consecuencias posibles y jurídicamente válidas del impago o la capacidad
de iniciar acciones legales en contra del deudor, aval, obligado solidario o
cualquier tercero relacionado a éstos cuando éstas sean jurídicamente
posibles”.

Los elementos del tipo objetivo que integran la figura en comento


son los siguientes:

a) Que el sujeto activo ejerza una cobranza extrajudicial ilegal (que


por disposición de su segundo párrafo, consiste en “el uso de la
violencia o la intimidación ilícitos, ya sea personalmente o a
través de cualquier medio”. (Elemento objetivo).
b) Que tal conducta sea con la intención de requerir el pago de una
deuda.

En esta tesitura, debe establecerse que si bien, tanto el delito de


extorsión como el delito de cobranza extrajudicial ilegal, comparten un
mismo elemento objetivo de naturaleza descriptiva a saber: “la coacción”
en uno y, el uso de la violencia o la intimidación, en otro; que al final se
traducen en un mismo comportamiento. Siendo la nota diferenciadora el
elemento subjetivo especifico, en el delito de extorsión consiste en que la
coacción que realiza el activo es con la intención de que el pasivo
“permita, haga, deje de hacer o entregue algo”; por su parte en el delito de
cobranza extrajudicial ilegal, el ejercicio de la amenaza es con la
“intención de requerir el pago de una deuda”

De lo anterior se advierte que la conducta se encuentra tipificada en


dos preceptos distintos del ordenamiento en comento: en el artículo 146,
párrafo primero, al prever el uso de la coacción para que el pasivo
permita, haga, deje de hacer o entregue algo; y en el diverso 147 BIS, al
establecer “el uso de la violencia o la intimidación ilícitos, ya sea
personalmente o a través de cualquier medio, con la intención de requerir
el pago de una deuda, supuesto en el cual debe seguirse la prelación
establecida legalmente y conforme al principio de especialidad considerar
que la primera se deroga por ser de carácter genérico, descriptiva de un
delito autónomo, porque la segunda es de carácter específico. Ello es así,
pues es incontrovertible jurídicamente que la última describe en forma más
próxima y minuciosa el hecho, en virtud del conjunto de elementos
especializantes, circunstancia que fundamenta su aplicación en estricta
observancia al principio de especialidad en comento y en cumplimiento a
la garantía de exacta aplicación de la ley consagrada en el artículo 14 de
nuestra Carta Magna. Lo anterior es así, tomando en consideración que,
en el caso, al quejoso ROGELIO FIGUEROA BAHENA, se le atribuyó que
amenazo al pasivo, amenaza que derivaba del numerario que el pasivo le
debía al activo, tal y como la supuesta víctima lo señaló en su narrativa de
hechos.

SUSPENSION DEL ACTO RECLAMADO.

Con fundamento en el artículo 125 de la Ley de Amparo, solicito se


haga del conocimiento de la autoridad judicial que conoce del proceso
penal que se me instruye, suspenda el procedimiento hasta en tanto sea
notificada de la resolución que recaiga en el presente juicio de garantías.
Por lo anteriormente expuesto y fundado.

A USTED C. JUEZ DE DISTRITO, atentamente solicito:

PRIMERO: Tenerme por presentado en términos del presente


escrito de demanda, solicitando el Amparo y Protección de la Justicia
Federal en favor de ROGELIO FIGUEROA BAHENAen contra de la
autoridad señalada como responsable y en contra del acto reclamado.

SEGUNDO: En su oportunidad, previo los tramites de ley, dictar


sentencia en donde la JUSTICIA DE LA UNIÓN AMPARE Y PROTEJA,
DE MANERA LISA Y LLANA, A EFECTO DE QUE SE RESTITUYA A
ROGELIO FIGUEROA BAHENA EN EL GOCE DE SUS DERECHOS
VIOLADOS, ordenando a la responsable que deje insubsistente el acto
reclamado y en su lugar dicte otra conforme a lo expuesto en la presente
demanda.

TERCERO: En caso de considerar insuficientes los conceptos de


violación esgrimidos en el presente libelo aplique en favor del justiciable la
suplencia de la queja, en términos de lo dispuesto por el artículo 79,
Fracción III, inciso a) de la Ley de Amparo.

CUARTO: Con fundamento en el artículo 125 de la Ley de Amparo,


solicito se haga del conocimiento de la autoridad judicial que conoce del
proceso penal que se me instruye, suspenda el procedimiento hasta en
tanto sea notificada de la resolución que recaiga en el presente juicio de
garantías.

QUINTO: Se tenga por reconocida la personalidad jurídica de las


personas que refiero en el presente escrito, así como las designaciones de
autorizados así como para oír y recibir notificaciones.

PROTESTO LO NECESARIO.
Cuernavaca, Morelos; a 14 de mayo del 2025.

LIC. JUAN JOSÉ GONZÁLEZ MARÍN

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