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Secretos y amistades en Rosewood

Addy, una adolescente que se muda a Rosewood buscando tranquilidad, se encuentra con un grupo de amigas liderado por la carismática Alison DiLaurentis. Tras una fiesta en la que Alison desaparece misteriosamente, Addy y sus nuevas amigas se ven amenazadas por alguien que conoce sus secretos. Un año después, las chicas deben reunirse para enfrentar el acoso de un desconocido que se hace llamar 'A', lo que reabre viejas heridas y secretos del pasado.

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Secretos y amistades en Rosewood

Addy, una adolescente que se muda a Rosewood buscando tranquilidad, se encuentra con un grupo de amigas liderado por la carismática Alison DiLaurentis. Tras una fiesta en la que Alison desaparece misteriosamente, Addy y sus nuevas amigas se ven amenazadas por alguien que conoce sus secretos. Un año después, las chicas deben reunirse para enfrentar el acoso de un desconocido que se hace llamar 'A', lo que reabre viejas heridas y secretos del pasado.

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Ficha.

Allison, Aria, Spencer, Emily y Hanna parecían ser el grupo de amigas ideal para la recién
llegada Addy a la poco conocida ciudad de Rosewood en Pennsylvania, en donde a pesar de lo
tranquilo que suena su nombre, ocurren muchas situaciones que dejan muy de lado cualquier
palabra relacionada con la tranquilidad. Solo basta escuchar aquellos apellidos tan conocidos
para darse una idea de la influencia que representan sus familias en el llamado Rosewood.

Adeline Hale, mejor conocida como “Addy” es una adolescente de 16 años, inteligente,
creativa y hermosa, dispuesta a culminar su penúltimo año de preparatoria de la manera mas
tranquila posible, razón por la cual decidió mudarse a la calma que representaba Rosewood,
dejando atrás la ciudad en donde vivía antes, Riverbank que guarda más de un secreto y
problemas en los que jamás debió estar metida. Necesitaba de la calma que buscaba
desesperadamente desde la trágica noche que marcó su vida estudiantil de manera
permanente. Finalmente logrando sentirse cómoda poco a poco en la escuela en la que había
sido inscrita para lograr su cometido, desde hace tan solo unos días, llegó el día en que por
azares de la vida tuvo un encuentro con la que parecía ser la abeja reina de la secundaria,
Allison DiLaurentis, técnicamente había oído hablar mucho de ella y de su tan conocido grupo
de amigas, o mas bien esclavas. Según Mona Vanderwall, la tímida estudiante que
constantemente era acosada por las burlas y mofas de Allison, ella parecía dulce, a decir
verdad, desde que Addy había llegado a la ciudad se había comportado de manera atenta y
jovial, incluso mucho mas que todos en Rosewood, quienes no parecía agradarles en demasía
los forasteros. No podía evitar sentir cierta lástima cuando diariamente Mona era víctima de
Allison en la cafetería de la escuela, pero a diferencia de Mona, Addy no hacía nada por ella.
Quizá por no ser aun una estudiante oficial, quizá por ser la nueva chica del próximo ciclo o
quizá solo quizá por temor a convertirse en el punto de enfoque de la temida Alison.

La tarde en que conoció a Alison en el Grill, pudo darse cuenta de la gran influencia que
representaba no solo en la secundaria, sino en la ciudad entera. Ali era el tipo de chica que
todas las chicas querían ser y con la cual los chicos matarían por estar, su cabello rubio
flameaba cual oro líquido y su personalidad arrolladora la convertía en el As de la mejor mano
de cartas que pudiera tener un experto en póker. Era alucinante que esta se hubiera dispuesto
a entablar una conversación con ella. En sus 17 años de vida, Addy jamás había conocido a
alguien como Ali, ni en su antigua escuela, incluso Lisa, quien fuera su mejor amiga en
Riverbank quedaría eclipsada totalmente por la grandiosa Alison DiLaurentis. Ella parecía ser la
típica adolescente mordaz pero realmente era mucho que eso, lo notó con las pocas palabras
que intercambiaron ese día, pero en el encuentro posterior esta se había explayado mucho
más, tanto así que incluso la había invitado a la fiesta de culminación del 5to grado de ella y
sus amigas, sabía que ella no aceptaría un no por respuesta, de manera que aceptó.

Que ingenua había sido al pensar que encajaría perfectamente con su grupo de amigas, todas
parecían amables, pero guardaban cierto recelo por ella, además de que no dejaban de
llamarla la chica nueva. Fue la intervención de Alison que como un irrefutable mandato las
obligó a cambiar su actitud con ella. Agradeció internamente por eso, sentía una gran
admiración por Ali, deseaba tener esa seguridad que tanto la representaba.
Poco a poco la fiesta en el granero de la familia de Spencer Hastings se fue amenizando, las
bebidas no faltaban, y las velas daban un toque de misticismo al ambiente. Addy no estaba
segura de querer probar otro vaso de alcohol en su vida, pero la insistencia de Alison
finalmente logró que accediera.

“Los secretos son los que nos mantienen unidas” había dicho ella, sin saber que quizá sería la
última frase icónica que diría. Esa noche Alison DiLaurentis desapareció y con ella todos los
secretos compartidos, pero ¿estaba el suyo a salvo? La llave de su Locke ausente de entre sus
cosas seguro gritaba lo contrario, pero al menos tenía la certeza de que alguien además de
Alison y ella nunca compartirían lo que realmente había sucedido esa noche en Riverbank.

Los días pasaron, Ali no aparecía. El Rosewood Observer anunciaba el año transcurrido tras la
desaparición de Ali, entre enigmas, suposiciones, escasas pruebas y una voz fantasmal
susurrando a los habitantes lo que realmente había ocurrido esa noche en el granero Hastings.
Ahora las cosas han cambiado, las chicas se han distanciado, Addy en su pobre intento de
superar lo ocurrido había viajado, al igual que Aria, lejos de Rosewood. Con 17 años y
finalmente regresado a la ciudad en donde empezó el verdadero calvario, todas se ven
obligadas a reunirse. ¿Por qué obligadas? Porque alguien que se hace llamar "A" las está
acosando, amenazándolas a través de notas, e-mails, mensajes de textos, etc., con contarle al
mundo todos sus secretos. Secretos que sólo Ali sabía. No hay que ser genios para saber que
significa esa "A". ¿Será que Alison ha regresado a hacerles la vida imposible, o hay algo más
detrás de todos estos mensajes?

Capítulo 1 – Brand New Liar

— Cariño, llegarás tarde. ¡Date prisa!


— Lo se, lo se ¡Ahora voy, papá!
— Se supone que tendrías que reunirte con esa chica Alison, hace 5 minutos.

Oh si, Alison DiLaurentis. La chica que me presentará a las mejores amigas que jamás he
podido tener según ella y la mas temida enemiga si no le agradara.

— ¡Ahora bajo!

Bien, este es mi segundo día en Rosewood y el primero en la que será mi nueva escuela
“Rosewood High” me emociona tanto como me asusta. Ayer me he dedicado a dar un
recorrido por toda la ciudad mientras mi padre se terminaba instalar como el nuevo jefe de
policía. ¿No lo había mencionado? Mi padre es el nuevo jefe de policía en la jefatura de
Rosewood, por una parte, me alegraba estar lejos de Riverbank y de todo lo que representaba
en mi vida, pero por otra parte temía toda esta renovación, nueva ciudad, nueva casa, nuevas
amistades, nuevo camino que seguir. Era terroríficamente renovador.

— Ten un buen primer día, cariño


— Papá, todavía no pertenezco a la escuela ¿recuerdas?
— Pero lo estarás pronto, el amable alcalde de la ciudad se ha ofrecido a ayudarme con los
papeles para la inscripción en el Rosewood High ¿No es sensacional?
— Lo es papá, pero…
— Nada de peros, este es un nuevo inicio para ti ¿recuerdas?
— Lo sé.
— Si alguien llagara a enterarse…
— Papá ¡He dicho que lo sé!
— Esta bien. Te veré esta noche, hija

Mi padre a veces podría ser bastante complaciente, pero cuando se enojaba era realmente
aterrador. No podía juzgarlo, era admirable que un hombre viudo educara solo a una hija
adolescente que estaba metida en problemas que nunca debió haber estado. Un suspiro salió
de mis labios, detestaba recordar esa noche, pero, aunque no quisiera, los recuerdos venían
cada vez mas seguidos, aun cuando no quisiera que lo hagan.
— Si alguien se entera ¿de qué?
— ¡Dios!

Me había dado el susto de mi vida, mi corazón latía desbocado como si hubiera estado a punto
de ser atropellada por el contenedor mas pesado del mundo. Al instante logré ver ante mis
ojos a Alison, quien parecía calmada, pero escondía una sonrisa misteriosa entre sus rosados
labios pintados con el LipGloss más reciente de Kyle’s. Finalmente, no pudo evitar soltar una
carcajada cuando mi expresión habrá dado a notar lo concentrada que estaba en sus delicadas
facciones.

— No me digas ¿eres del equipo de Emily?


— ¿Eh? No, yo recién voy a inscribirme como alumna en Rosewood High.
— Tan inocente, creo que tendré mucha diversión contigo.
— ¿Diversión?
— Como sea. En nuestro encuentro de ayer olvidé preguntarte tu nombre. ¿Cómo te llamas?
— Mi nombre es Adeline. Pero mi padre me llama Addy.
— Dulce. Tiene futuro. Así que dime, Addy ¿tu padre es policía?
— Si, el nuevo jefe de la policía.
— El parecía preocupado de que dijeras algo.

No pude responder a eso, mi mano se deslizó por la contraria, esperando porque dijera
cualquier otra cosa, algo que pudiera distraerla de inmiscuirse en mi pasado.

— Eres misteriosa… Y a mi me encanta el misterio. Vendrás conmigo a la fiesta en el granero


de la familia de mi amiga Spencer esta noche.
— No sé si pueda
— No me dirás que no ¿o sí?
— Eh… supongo que no. Está bien, iré contigo.
— Buena elección. ¿Sabes? Tengo algo para ti con lo que lucirás esplendida esta noche. Tu
blusa esta muy linda para la escuela, pero creo que deberías llevar algo mas destacado a tu
primera fiesta entre amigas.
— Seguro, eso suena muy bien.
— Perfecto. Te enviaré mi dirección por mensaje, dame tu número y termina pronto con el
aburrido papeleo. Te espero en mi cada a las 7.

Pase contando y contando horas todo el día para que llegaran pronto las siete, debía decir que
me sentía extremadamente emocionada, hace mucho que no iba a una fiesta y no tenía
ninguna amiga aquí, no creo que esa chica llamada Mona hablara tan en serio, de hecho, lo de
la cafetería no pareció tan mal, si tan solo ella se hubiera defendido, Alison dejaría de tratarla
como una perdedora, por un momento me sentí mal, pero luego recordé que debía saber con
quien juntarme si quería sobrevivir en esta ciudad como una recién llegada. Y esa “alguien”
definitivamente era Alison DiLaurentis.

Su casa era hermosa, mucho mas que la mía incluso. Pero su habitación, era como la casa de
las barbies con la que siempre había soñado, no había nada que no tuviera ya, era
sencillamente estupenda.

— Llegaste.
— Tienes una hermosa habitación.
— Lo sé. Raramente invito personas a venir aquí, así que siéntete muy especial.
— Muchas gracias.
— Déjate de agradecimientos. Ven, pruébate esto.
El closet de Alison DiLaurentis era aun mas estupendo que su misma habitación, en mis 16
años de vida jamás había visto ropa tan bella como esta. Desde que mamá murió cuando solo
tenía 11 mi padre se dedicó de lleno a su trabajo, dejándome sola con mi adolescencia y todos
los problemas que se podían presentar en ella, era prácticamente como un chico en el cuerpo
de una chica, hasta que Lisa apareció en mi vida, ella trajo mucho sentido de la moda a mí,
gracias a ella al menos tenía noción de las marcas y revistas de moda, así como también
aprendí a vestirme de acorde a mi edad. Pero a comparación de la ropa de Alison, Lisa era
totalmente una amateur.

La ropa que Alison había elegido para mí era fabulosa, tal y como ella había dicho. Me sentía
diferente, como una chica más, finalmente era solo una chica y no alguien sospechoso entre
tantas miradas acusadoras.

— Te dije que lucirías perfecta.


— Lo amo. Gracias, Ali.
— Ahora deberíamos ir a lo de Spencer, mientras aún está seco.
— ¿Seco?
— ¿No lo has oído? Pronosticaron una lluvia de los mil demonios para hoy.

La casa de Spencer era relativamente cerca de la casa de Ali, se nos hizo muy corto el camino
para llegar al granero. Estaba nerviosa, no sabia que recibimiento me darían las chicas. Para mi
sorpresa, las intenciones de Ali eran muy distintas, nos escondimos detrás de la puerta grande
del granero, escuchando un poco de la conversa secreta de las chicas.

— Oí que Ali traería hoy a la nueva chica.


— ¿Quién es ella?
— No estoy segura. Oí que había sido transferida de la escuela de Riverbank. Si a Ali le agrada,
seguramente es alguien genial.
— ¿Dónde está Ali? Ya debería haber llegado.
— Quien sabe. Seguramente en uno de sus tantos lugares secretos.

Un trueno resonó en todo el jardín. Mis oídos se quedaron sordos por un momento, odiaba los
estúpidos truenos. Ali reía quedamente mientras me hacía una señal de silencio con uno de
sus dedos mientras seguíamos espiando por la ventana. Las chicas habían palidecido y como
por inercia se habían puesto de pie, mientras que Alison tomaba de mi mano y me llevaba al
encuentro con ellas, cosa que desconocían. Un grito se unió al siguiente trueno en el cielo, las
había hecho asustar de manera estrepitosa.

— Las tengo.
— ¡Eso no ha sido gracioso, Ali! —Había dicho una pequeña con mechones rosa.
— Oh por favor, solo es una pequeña tormenta y truenos.
— Igual no fue bonito.
— Silencio todas, quiero presentarles a Addy.
— Hola
—Hola Addy, yo soy Emily

Estaba dispuesta a contestar su amable saludo, pero Ali se volteó hacia mí.

—¿Viste lo locas que se han puesto? ¡Ha sido divertidísimo!

¿Qué decir? Las chicas parecían realmente aterradas, y me había sentido mal por ellas, pero
como negar algo que había dicho Ali ¿estar de parte de Ali? ¿O estar de parte de las chicas?
Mi lógica era un caos, pero la decisión fue apoyar a Alison.

— Si, sus caras fueron épicas.


— No deberías estar tan tranquila, Addy.
— Basta, Aria. De cualquier manera, esa ropa es increíble Addy. Podríamos ir de compras en
cualquier momento. —Hablo finalmente la rubia callada del fondo. — Yo soy Hanna.
— Hanna. Primero deberías dedicarte a dejar de comer esos cupcakes que tanto te
obsesionan. Bien, ¿Cuál es mi silla?

El silencio se cernió en aquella habitación, pero nadie dijo una palabra en contra, estaba mas
que claro quien mandaba allí.

— Presentaciones. Vamos, vamos. No me hagan esperar. Como eres nueva, empezaremos


contigo, Addy.
— Esta bien, mh ¿Qué debería decir?
— Cuéntanos sobre ti, algo aparte de que luces fabulosa esta noche. ¿Qué es lo tuyo?
— ¿Lo mío? Pues… Podríamos decir que la Psicología.
— Lo mismo que yo. Entonces ¿piensas que la gente es inherentemente buena o mala?
— Definitivamente buena.
— Hm, realmente te encajaría a ti en el grupo de las chicas malas ¿no crees?
— ¿A mí?

¿Qué era esa mirada? Alison me veía de forma como si pudiera leer la culpa en mis ojos, no
despegaba sus azules ojos de mi y de cual sería mi siguiente movimiento. Estaba poniéndome
nerviosa, pero entonces ella misma interrumpió. Me había dado cuenta de que ella hacía eso
muy a menudo, cuando te tenía totalmente acorralada, te daba una tregua, solo para respirar
mientras pensaba en su próxima técnica de ataque.

— Ok. Addy, conoce a las chicas. La primera —Señalo a la recatada castaña a su izquierda. —
Ella es Spencer Hastings
— Un gusto conocerte, Addy.
— Spencer es la típica chica “A”, la estudiante perfecta. Capitana del equipo de Hockey. Si
Spencer quiere algo, va a por ello. Incluido a los novios de su hermana.
— ¿Es en serio, Ali?
— Es una broma, Spence. Que susceptible. La siguiente es Emily. Ella AMA conocer chicas
nuevas. Quizá mucho mas de lo permitido ¿No es así, Em?

La chica ni siquiera devolvió la mirada hacia nosotros, definitivamente Alison la había


intimidado.

— ¿Quién sigue?
— Creo que ya me presenté. Soy Hanna, Addy. Hanna Marín. No dejes que Ali te intimide, ella
ladra, pero no muerde.
— Todo lo contrario, a Hanna, ella muerde demasiado. ¿Cómo sigue el cupcake que te vi
comer temprano en la tarde? —Hanna solo giró sus ojos con cierto desagrado. — Y finalmente
tenemos a Aria. Ella es la artista.
— Ali piensa que todo aquel que tinture su cabello es un artista.
— Muchas gracias por dejarme formar parte de su fiesta, chicas.
— Por supuesto, todos querían conocer a la chica nueva. ¡Momento de una foto! Júntense
todas, a la cuenta de tres.
Si pudiera describir el inicio de una gran amistad, realmente pusiera esa noche como el
ejemplo perfecto, lastima que estaba tan equivocada y no lo sabía. El obturador de la cámara
sonó plasmando así en una foto esa increíble noche. Ali realmente tenía muy buenos dotes
artísticos, la foto había quedaba perfecta.

— Gracias por haberme invitado esta noche, Ali. Realmente estaba nerviosa de venir.
— Oh ¿lo estabas? Entonces ¿es por eso por lo que te mantienes tocando todo el tiempo tu
medalla?
— ¿Qué? Yo no…
— Si, lo has hecho. Lo has tocado por al menos diez veces desde que llegamos aquí. Así que
dinos, ¿Cuál es el secreto que guarda ese medallón? —Un suspiro escapó de mis labios. —
¿Por qué estas siendo tan extraña? ¿Es un secreto o algo así?
— Es solo un medallón, Ali. Tiene la foto de… mi amigo. Bryan Burke.
— Oh, Bryan… ¡Nombre caliente! —Exclamó Hanna.
— Te has sonrojado con solo nombrarlo, Addy.
— Yo solo… ah, he estado enamorada de él desde tercer grado. No es un buen tema.
— Todo lo contrario, creo que lo es y mucho. ¿Qué tal si me dejas probar el medallón?
— ¡No! Es decir…
— ¿Por qué no? Nosotras siempre nos probamos las cosas de las otras. Solo estoy tratando de
hacerte formar parte del grupo, Addy.

Empezaba a odiar el poder de convencimiento de Alison DiLaurentis, ¿pero como le negaría


algo luego de que me viera de esa manera?

— Esta bien, tenlo. —Solo bastó unos segundos para que lo usara en ella.
— ¿Ves? Queda increíble en mí. Pero dinos, ¿Por qué Bryan y tu no tienen nada?
— No te preocupes, Addy. Ella siempre hace eso. —Había dicho Hanna.
— Un día tendremos un secreto tuyo, Ali.
— No tengo secretos. Pero volviendo al tema. ¿Quién beberá primero? ¿Addy?
—Pero yo…
— Oh, vamos. Es una fiesta.

No había probado una gota de alcohol desde hace mucho tiempo, se sentía extraño el sabor de
él en mi boca. No pude evitar beberlo de un solo trago, así no tendrían que obligarme a beber
de nuevo.

— Hey, despacio Addy. Si bebes demasiado nos revelarás todos tus secretos.
— Las amigas comparten secretos. Los secretos son lo que nos mantienen unidas. Bebes más.

La noche iba pasando a medida que cada una de nosotras bebía más y más, eso no estaba en
mis planes, pero me sentía tan cómoda que no podía evitar negarme a las palabras de Alison y
las confesiones de las demás chicas. Hanna era un poco gruesa, mas que cualquiera de
nosotras, pero era totalmente adorable. Pronto Aria cayó en el sueño profundo. Ali reía, se
mantuvo repitiendo que la tímida Emily se emborracharía primero, pero por primera vez Aria
la había sorprendido. Lo ultimo que recuerdo es que me estaba divirtiendo mucho, pero mis
ojos pesaban cada vez más.
Cuando desperté, solo la luz de las velas estaba encendida y el puesto de Ali estaba vacío, me
puse de pie, esperando que en cualquier momento apareciera, pero no fue así, me vi en la
obligación de salir a buscarla yo misma. La puerta del granero estaba abierta, esto ya no me
estaba gustando, me dirigí hacia el jardín, apenas avancé unos pasos entre la oscuridad y la
helada brisa que anunciaba la lluvia que estaba por caer.
Para mi sorpresa, ahí cerca de donde me encontraba, mi medallón brillaba en el suelo, me
dispuse a tomarlo rápidamente. Pero un grito aterrador resonó a lo lejos del granero. Me
apresuré a tomarlo en mis manos, pero el silencio cayó de repente. Se que era imposible que
la reconociera, pero ese grito había sido de Ali, era ella quien había gritado.

Pronto me cansé de buscarla, había estado por todo el jardín, pero no había ni rastro de ella,
solo el eco de su grito resonaba en mis oídos. Me acerqué nuevamente a la puerta de la
entrada del granero, las chicas ya se habían despertado, sus expresiones turbadas no me
daban la suficiente valentía para hablar, pero finalmente lo dije.

— Ali no está.
— ¿Cómo que no está?
— Creo que la oí gritar.

Chapter 2

Ali nunca volvió.

Por meses, todo Rosewood la buscó. Pero Ali no dejó ni un solo rastro para poder encontrarla.
La gente poco a poco empezó a perder las esperanzas de que algún día apareciera. ¿Pero yo?
Yo no estaba segura de nada. No podía dejar atrás este presentimiento de que ella estaba
todavía por algún lado, allá afuera… y que conocía aun el secreto guardado en mi medallón.

Esa noche en el granero de la familia de Spencer, fue la peor de toda mi vida. Pero también fue
la noche en que conocí a las mejores amigas que jamás he tenido.
Lastimosamente, todas las cosas no pueden ser para siempre, sobre todo no desde que mi
llegada al pueblo solo fue una desgracia, o eso es lo que escuchaba a diario en la escuela, aun
semanas después de la desaparición de Alison, ese fue el motivo más pesado para que papá
decidiera enviarme con mi abuela por todo un año, a las afueras de Canadá.
Mi abuela era una persona completamente amorosa, me hizo sentir como si realmente
estuviera protegida de todo mientras estuviera con ella, pero como no todas las cosas buenas
duran para siempre. Septiembre estaba por comenzar y con el mi nuevo inicio en Rosewood,
mi último año. Hubiera deseado terminar la escuela aquí en Canadá, el sistema no era nada
malo y contaba con la compañía de mi abuela, allá solo me tendría a mi misma, ya que mi
padre pasaba mas tiempo en el trabajo que siendo mi padre. Me sentía sola todo el tiempo, y
aún más, con todos los comentarios que se hacían sobre mí.

La despedida de mi abuela me dolió mas de lo pensado, ella representaba toda la calidez que
alguna vez pude sentir de mi madre. Pero ahora ya no la tendría, en su reemplazo, mi padre
acaba de venir por mí, el avión llegó hace 20 minutos y ya empezaba a preocuparme, llegaría a
traerme de vuelta a ese infierno.
Mientras papá conducía, podía observar lo mucho que había cambiado Rosewood en este año
fuera, los viejos volantes que se habían pegado acerca de la desaparición de Alison solo eran
ya un pedazo viejo, todo el pueblo parecía haberla superado, si Ali estuviera aquí, eso no sería
para nada de su agrado. El vacío indescriptible que sentía al observar su casa sola, sin ninguno
de los DiLaurentis allí, me embargó de repente, pero al seguir observando pude ver como en la
casa de Aria había movimiento de nuevo, las cajas eran entradas una tras otra y pude ver a
Mike, el hermano de Aria entrar corriendo a casa. Ellos habían vuelto, al igual que yo.

— Detente aquí, papá por favor.


— ¿Por qué?
— Creo que Aria ha vuelto, hace mucho que no la veo, ni a ella ni a las demás.
— Addy, es mejor que mantengas la distancia por un tiempo.
— ¿Por qué debería? Son mis amigas, las he extrañado.
— ¿Amigas? Solo estuvieron juntas por unas cuantas semanas.
— Fueron dos y no me importa en lo más mínimo, nos hicimos buenas amigas y quiero saber
de ellas ¿o es que hay algo que yo no sepa?
— No. No hay nada

Al mencionar esto solo abrió la puerta del copiloto para mí, su expresión no era la mejor. Creo
que algo realmente malo pasó durante mi ausencia y que papá tuvo que cargar con ello. Le
brinde la mejor de mis sonrisas y un te quiero.
Cuando me acerqué pude observar que Aria estaba en la parte superior, la que era su antigua
habitación, por mas que me dije a mi misma que debía hablar con ella, pero me acobardé en el
último minuto, di media vuelta y caminé por largo rato. Mi destino fue el grill de Rosewood,
había pasado tanto tiempo desde que había estado allí. Las mesas de afuera parecían un buen
lugar incluso para pensar.
De repente vi como un auto se estacionó del lado de al frente, Hanna salió de él, acompañada
de esa chica de la que Ali siempre hablaba mal, Mona creo que era su nombre, aquella que
intentó ser buena conmigo, pero la dejé de lado sin pensarlo dos veces, era Ali o era ella, me
decidí por el camino difícil. Me sorprendí mucho de ver a Hana con ella, ahora parecían muy
buenas amigas, Hana se había transformado por completo, no reconocía en absoluto a la chica
gordita y con trenzas que dejé luego de llegada/retorno de Rosewood, lucía asombrosa, se
notaba que ahora la moda era lo suyo, las gafas que usaba deberían costar una fortuna, no es
que desconfiara de su honestidad, pero no parecía algo que Ashley, su madre, podría comprar.

— ¿Addy?
— Hey, la misma.
— ¡Por dios! No puedo creerlo, estas irreconocible.
— Yo sí que puedo decir eso de ti. No pareces tu
— Bueno, no hay nada que una dieta estricta y una buena asesoría no puedan lograr.

Ella lucía muy radiante, sin embargo y a pesar de conocerla por tan corto tiempo un brillo de
tristeza se dibujaba en lo profundo de sus azules ojos. Estaba deduciendo a qué se debería
cuando una voz mas que reconocida se acercaba a nosotras, hablando por teléfono.

— Si, papá. Estaré en la cena puntual. Solo voy a pasar por un café.

Si. Esa era mi mas que responsable amiga Spencer.

— Vaya, tu si que sigues siendo la misma.


— ¿Addy? ¡Que sorpresa! ¿Cuándo has vuelto?
— Recién hoy. Hace un rato para ser exactas, mi papá decidió que era suficiente tiempo de
exilio.
— Hubiera querido tener la oportunidad que tuvieron tu y Aria al irse de este infierno, las
cosas no han sido fáciles por aquí.
— Hey, Spence. No ha sido tan malo. La gente ya ni nos mira.
— ¿Y eso es un buen indicio por qué?
— Pues porque ya no estamos bajo el foco del escandalo de ser las amigas de la “chica
desaparecida”
— ¿Por qué usas las comillas?
— Vamos, Addy. No me digas que tú también crees que Ali desapareció porque sí, sé que no la
conocías mucho, pero Alison haría lo que fuera necesario por ser siempre el centro de
atención.
— ¿Incluso desaparecer por un año? Es estúpido Hana.

Ambas se inmiscuyeron en una pelea de opiniones, pero lo que me había llamado la atención
fueron las palabras de Hana, no era la única en pensar que Ali solo intentaba jugar con
nosotras.

— Si que ha pasado un tiempo ¿no?


— ¡Emily! —No pude evitar emocionarme ante la llegada de mi otra amiga.
— Bienvenida de vuelta, Addy. Es un placer verlas juntas chicas.
— Spencer no entiende mucho de moda.
—Oh, discúlpame Victoria Beckham.
— Ya tranquilas chicas. ¿Vieron que alguien se está mudando? —Preguntó Em.
— Vi que Aria había regresado.
—¿También ella? Oh, pero no, no. No se trata de ella, alguien se está cambiando a casa de los
DiLaurentis.
— ¿Alguien?
— Si, es una chica. Su nombre es Maya, pensé que iba a estudiar en nuestra escuela, pero me
ha dicho que estudia en otra afuera del condado.
— Veo que te emociona mucho, ya hasta sabes donde estudia.
— No, Hana, no es eso. Es solo que pensé que sería bueno ver a alguien mas darle vida a la
casa en donde Ali vivió.
— Hey, chicas. Miren eso.

Nuestra sorpresa fue grande cuando vimos a un nuevo policía bajar de la patrulla, no era
cualquiera al parecer, no vestía como mi padre y los otros. Pronto la llegada de la última de
nuestro grupo nos sacó del ensimismamiento.

— Parecen muy interesadas por ese hombre.


— Oh por dios, Aria. Has vuelto.
— Hemos vuelto, parece que no soy la única que ha llegado hoy. Bienvenida, Addy.
— Gracias. Bueno, no sé qué me digan ustedes, pero opino que deberíamos tomar un café
juntas.
— Me encantaría, pero hoy tengo una cena muy importante con mi familia, Melissa volvió
hace poco y nos presentará a su prometido, es un inglés agraciado, su nombre es Wren.
— ¿Un inglés agraciado? No creo que ese sería un buen término para definir a tu futuro
cuñado.
— Solo es el prometido de Melissa, no creo que se muden aquí cuando se casen. Melissa odia
Rosewood.
— Al igual que tu al parecer. Puedes irte dulce Spencer. Tu perfecta familia te espera.
— No sabes de lo que hablas, Hana. Nos veremos después.
— Si tu perfecta vida te deje. Adiós, Spence.

No entendía bien que había sido eso, pero desde luego fue muy incómodo para todas
nosotras. Pronto Hana tuvo que irse también, puse de excusa que debía salir con Mona, al
parecer son mejores amigas ahora, al final de la mañana solo fuimos Emily, Aria y yo.

— Las cosas han cambiado mucho por aquí.


— Muchísimo.
— ¿Ya no somos más amigas?
— No lo sé, sabes que Spencer y Hana siempre han sido un poco extrañas. Pero tienes razón en
algo, Addy. No somos las mismas de antes, todas nos hemos dispersado.
—¿Qué me cuentas de ti, Aria? ¿Cómo fue tu año en Atlanta?
— Muy emocionante. De hecho, fue revitalizante. Pero lo mejor me pasó hace muy poco.
— ¿Aquí? ¿En Rosewood?
— Sí, conocí a alguien que me fascino desde que lo vi, es como cuando te conectas con una
persona solo con una mirada, como si hubieran nacido el uno para el otro.
—¿Es de la escuela?
— No, está recién graduado, empezará a trabajar como profesor desde mañana aquí en
Rosewood, así que espero poder verlo seguido. ¿Qué me cuentas de ti, Addy?
— Pues no hay mucho que contar, la escuela de Canadá no es como la de aquí y comenzar tu
año a medias en otro sitio no fue muy gratificante, aun así, la presencia de mi abuela hizo todo
mas fácil, lo disfruté a medias.

Estaba a punto de preguntarle a Emily como había sido su año mientras estuve fuera, pero su
mirada parecía concentrada en algo más. Cuando fijé la mía en el punto que se encontraba la
suya, pude ver como el nuevo policía nos observaba fijamente mientras bebía de su café. Aria
lo notó también, lo cual causó mucho mas que una incomodidad, puesto que la sonrisa media
que este dibujaba en sus labios era casi burlesca, como si riera internamente de nosotras.

El momento ameno había finalizado y cada una debía ir a su respectiva casa, mañana
empezarían las clases y había mucho qué desempacar y mucho por esperar al parecer.
Mi celular sonó de repente, el mensaje era muy claro.

SMS

¿Quién diría que un secreto tan grande podría caber en un medallón tan pequeño?
Sería una total vergüenza si Bryan averiguara lo que has estado escondiendo
Por cierto, bienvenida de vuelta. Addy.

—A

Eso no había sido una coincidencia, mucho menos un error, alguien conocía mi secreto, alguien
había visto mi medallón y sobre todo, conocía de mi pasado en Riverbank.
La noche se me hizo eterna, no podía dejar de pensar en aquel mensaje, ¿Cómo era que
conocía a Bryan? Y esa inicial. Una A, una A como la de Alison.

La mañana había llegado y con ella el inicio de mi suplicio. Hace un año al menos podía contar
con la satisfacción de que Alison estaría conmigo, pero ahora, estaba sola, con amigas que no
sabía si seguían siendo mis amigas, con un secreto que me agobia y con un espía que parecía
conocer muy bien de él.
Las clases habían empezado, la primera era inglés. La tomaba con Aria, pero poco pude hablar
con ella antes de que entrara el profesor, él era muy joven, su nombre era Ezra, Ezra Fitz. Y nos
daría clases por el resto del semestre, realmente parecía una persona agradable, pero la
expresión de Aria no era la de una alumna emocionada por su ardiente profesor nuevo, más
bien de pánico, terror. ¿Será que ella también habrá recibido un mensaje?

Las horas pasaron y poco pude concentrarme, ese tal A no salía de mi mente, la excusa
perfecta para terminar la hora tranquila fue ir al baño, para mi buena suerte, Emily estaba allí,
pero su cara no decía que estuviera muy feliz, de hecho, parecía asustada.

— Em, no quiero parecer indiscreta, pero ¿te sucede algo?


— ¿Hm? No, no es nada, nada solo… no, no me prestes atención.
No sabía que pensar acerca de nuestra amistad, pero de una u otra manera tenía que
averiguar el motivo por el cual lucía aterrada y no dejaba de ver su celular.

— Em, en serio ¿Qué sucede? Llevas viendo tu celular desde hace un rato y empiezas a
asustarme, ni siquiera has probado la comida, todo el mundo se mueve menos tú, si crees que
te incomodo por almorzar contigo, de veras, no tengo problema en irme a otro asiento.
— No, Addy. No es eso.
— Entonces ¿Qué?

Con cierto temor deslizó su celular hacia mí. Pude leer al toque el mensaje que le había llegado
la noche anterior.

SMS

Hey, Em. ¿Al menos te dieron un beso de despedida?


Aquí hay uno de mi parte. X.O!

—A

— ¿Firma A? ¿Qué significa? ¿De qué beso habla?


— Addy…
— Em, puedes confiar en mí, te apoyaré en lo que necesites.
— Anoche, la chica nueva del barrio vino a casa, ya sabes Maya. Estuvimos hablando por
horas, se nos pasó el tiempo, me contó muchas cosas sobre ella y yo de las mías, incluso me
trajo algo que había encontrado en la habitación de Ali. El punto es, que me sentía tan cómoda
con ella y hubo un momento en que todo se tornó extraño. Casi… casi nos besamos.
— ¿Qué? Pero, Em ¿tu no tenías novio? Es decir, ¿a ti… te gustan las chicas?
— ¡No! Es decir, claro que no. O no lo sé, es completamente extraño. Pero eso no es lo que
más me asusta en este momento, sino que la persona que me envió en mensaje de texto,
estuvo observándome todo el tiempo, sabe lo que casi pasa en mi habitación.
— Te entiendo.
— ¿Cómo podrías? ¿Acaso a ti te ha pasado algo similar?

No esperé una palabra mas de su parte y le mostré el mensaje que había llegado a mi celular la
noche anterior, si ella era sincera, yo también debía serlo.

— ¿De que secreto habla Addy? ¿Acaso pasó algo malo allá?
— No quiero recordarlo, Em. Es un pasado que quisiera olvidar.

Sabía que estaba esperando por otro tipo de respuesta de mi parte, pero la llegada de Aria con
su mirada perdida nos sacó del tema de conversación.

— Aria, estas pálida. ¿Qué sucede?


— Lo que me está pasando no puede ser real.
— Pero ¿Qué te está pasando?

Al igual que Emily su celular se deslizó hacia nosotras, dejándonos ver lo que guardaba su
bandeja.

SMS

Bueno, al menos el profesor tiene una nueva mascota.


Me pregunto ¿Qué pensarán tus padres acerca de tu nueva conquista?

—A

— Firma A.
— ¿De que esta hablando? —Preguntó Emily.
— Mi profesor, nuestro profesor Addy, es el mismo chico del que les hablé ayer, el que conocí
en el bar en la tarde. Es nuestro maestro de inglés.
— ¿El señor Fitz?

Un asentimiento de su parte me hizo dar cuenta del gran problema en el que pudo estar
metida Aria, de no ser por lo que prosiguió en su relato, jamás pensé que la situación fuera tan
seria. Ellos dos se habían besado, desde luego que fue una conexión muy profunda, ahora el
secreto de Aria pendía en un hilo. Pero el mayor misterio es ¿Quién era A? ¿A que jugaba? Este
juego se le estaba saliendo de control, no puede jugar así con nosotras, era enfermo.
Pero para mi mala suerte, si, si lo podía hacer y muy bien al parecer, porque una enojada Hana
se acercó a nosotras de la nada, exponiendo su celular en la mesa, con un mensaje abierto,
uno no muy agradable, Mona observaba preocupada desde el otro extremo de la mesa.

SMS

Bonitas gafas, Hana.


Pero ¿Te dejarán llevar accesorios a prisión?

—A

— ¿a qué están jugando?


— ¿Nosotras?
— ¿Por qué te enviaríamos ese mensaje, Hana? Aria y yo volvimos ayer y Emily, solo mira su
expresión, no tiene ni idea de lo que se le acusa.
— Basta ya, señorita popular —Intervino Spencer de repente—. El mundo no gira a tu
alrededor, no eres la única que ha recibido uno así
— ¿También tú?
No esperó demasiado para hacernos saber a qué se refería.

SMS

Pobre Spencer, siempre quiere a los novios de su hermana.


Pero recuerda, si tu besas, yo lo diré.

—A

— ¿Qué sucedió en la cena?


— No sucedió nada. Solo un poco de conversa exhaustiva y ya.
— ¿Entonces por qué el mensaje?
— ¿Cómo voy a saberlo?
— Pero lo mas intrigante de todo, ¿todas las firmas son de A? ¿Quién diablos es A?
— No hay muchas personas que conozca con A. Esta, Adam, Amelia, Addy. Y…
— Alison… —Dijimos todas al unísono.
— ¡Es imposible! Ali lleva desaparecida un año, no es posible que aparezca solo para esto
— A Alison siempre le gustó jugar con nosotras. Recuérdalo, Spencer.
— Pero Ali no haría algo tan enfermo. Este tipo o tipa quiere solo fastidiarnos.
— Creo que mucho mas que eso, Addy. Quiere tenernos en sus manos.
— ¿Qué deberíamos hacer?
— Primero salir de la escuela, todo el mundo nos está viendo como si fuésemos obra en
exposición.
—Hana tiene razón.

Estábamos camino a la salida, pero nuestros celulares sonaron en conjunto, avisando un nuevo
mensaje de texto.

SMS

¿No es precioso?
Cinco pequeñas mentirosas, todas juntas.

—A

Observamos a nuestro alrededor, pero solo Spencer y su rápida mirada pudo captar una
persona extraña que parecía correr al final de la puerta, llevaba una capucha negra, con su
grito todas nos encontramos al siguiente minuto en su búsqueda, pero al llegar a la puerta de
la salida, no había nada mas que el viento otoñal refrescando nuestros rostros.

Un nuevo mensaje nos llegó de repente.

SMS

Muy tarde, es una lástima.


¿Quieren saber realmente quién soy?
Sigan al chico de verde.

—A

— ¿El chico de verde?


— ¿Cuál chico de verde?
— ¡Es ese! ¡Miren, allá!

Efectivamente había un chico de verde cerca del estacionamiento. No se por qué, pero por
alguna razón se me hacía muy conocido.

— Oh por dios.
— ¿Qué sucede, Addy?
— Ese chico…
— ¿Qué tiene ese chico? ¿Lo conoces?
— Claro que sí, él es Bryan Burke… De Riverbank
— Por dios, esto me está enloqueciendo.

El lucía tan lindo, no lo había visto en tanto tiempo. No podía dejar de verlo, su simple
presencia, aunque fuera a metros de distancia lograba descolocar algo en mí.

— ¡Addy!

Oh no, no. Él me había visto, tenía que ver hacia otro lado, pero para mi mala suerte era muy
tarde. El ya se encontraba frente a mí y con él todos los recuerdos de mi pasado.
— Ha sido mucho tiempo, Addy.
— Hola, Bryan.

Pero esa no fue toda la sorpresa del día, justo cuando creí que con la llegada de Bryan a
Rosewood tenía mas que suficiente. El periódico cayó a nuestros pies, Spencer lo levantó sin
dudar y allí en la primera plana, como la estrella que siempre quiso ser, estaba la foto de
Alison.

ROSEWOOD OBSERVER

ALISON DILAURENTI, CHICA AUN DESAPARECIDA HACE UN AÑO AUN ES BUSCADA.

Chapter 3

— No puedo creer que estés aquí, Addy. Es un completo milagro.


— Si... Bryan, pienso lo mismo, pero ¿Cómo es que… tú sabes…?
— ¿Por qué estoy aquí? Pues ¿recuerdas a mi tía Sara? Está un poco enferma y mi madre se
ha encargado de darme las mejores vacaciones de mi vida luego de lo sucedido, estoy aquí
para cuidar de ella y ayudarle con la tienda.
— Oh, ya veo. Pues, es emocionante verte por aquí.
— Tu luces excelente. Deberíamos reunirnos pronto Addy. Eso haría que tus amigas regresen
a casa tan celosas. Creo que no nos han quitado el ojo de encima.
— Eh si, mis amigas son algo mh curiosas.
— Deberíamos darles lo que desean. ¿Una foto?

Aquella pregunta en unión con su bella sonrisa me hacía remover tantos sentimientos que creí
totalmente superados, él seguía siendo Bryan, mi primer amor y uno imposible.

— Claro, una foto. —Mi sonrisa no podía ser mas sincera que en ese momento, por supuesto
que el se encargó de plasmar aquello en la mas bella foto que jamás había sido tomada, solo
nosotros. — ¿Qué es tan divertido? ¿eh? ¿Luzco rara?
— No, luces hermosa. Pero… Tu amiga del lado de allá luce muy divertida.
— ¿de qué hablas?
— Solo mira.

Esto era increíble, la primera foto de nosotros dos y Hanna sale tan ella ¡En la foto también!
Adiós sueño.

— Si, esta foto es tan épica.

Primera oportunidad de tomarme una foto a solas con el chico que amo… Gracias por la
magnífica foto Hanna.

— Entonces Bryan, espera… ¿Decidiste mudarte a Rosewood por ese motivo? Quiero decir
¿No hay nada mas que te haya traído aquí?

Que difícil tener que hacer esta pregunta, solamente espero que A no haya tenido nada que ver
con esto.

— Escuché que podría encontrarte aquí


— ¿Qué?
— Digo, me gustaría hablar contigo acerca de algo. Es importante. —El sonido de su celular
llamó la atención de los dos— Me tengo que ir. Mi tía está por llegar a casa. Addy, ¿qué te
parece si me encuentras luego allí? Luego de que hayas terminado con tus amigas, claro está.
Tendremos el lugar solo para nosotros.
— Claro. Solo termino un asunto con ellas aquí y te buscaré.
— Excelente. Por cierto, me gustaría invitarte a la fiesta de disfraces que dará Noel Kahn en su
casa esta noche. ¿Vendrás?
— Mh…
— ¡Si! ¡Ella irá! — Antes de que pudiera decir algo, Hanna había respondido por mí.
— Genial. Voy a tener que verte dos veces en un día, es un buen comienzo. Te veo luego
Addy.

Creo que hasta que pude ver a Bryan irse pude respirar correctamente.

— ¿Es en serio, Han?


— ¿Yo qué? Ali dijo que había que seguir al chico de verde. Quien de todas maneras es
ardiente. ¡Buen trabajo, Addy!

No pude evitar reír ante tan desubicado pero divertido comentario por parte de mi terrible
amiga.

— Lo sé. Él es ardiente… Solo que, había olvidado cuán ardiente era… Pero, él es solo un
amigo.
— Hm.. Y si es solo un amigo entonces ¿por qué estás sonriendo de esa manera? —Aria
reemplazó la indiscreción de Han esta vez, vaya con estas amigas. — Addy, esto es GRANDE.
Quizá ustedes por fin pueden estar juntos.

Estar juntos, quizá Aria tenía razón, quizá él y yo podríamos estar juntos. Pero, aunque todo
sonara tan fácil, no sería de esa manera, era imposible que alguien como Bryan pueda estar
con una persona como yo, luego de todo lo sucedido, es algo que simplemente nunca pasará.
Agradecí la interrupción de Hanna, puesto que mis sentimientos eran algo de lo que yo no
quería hacer el centro de atención.

— Volviendo a los negocios. Ali dijo que había que seguir al chico de verde y da la casualidad
de que él va a ir a la fiesta de Noel. Diez dólares a que es el lugar perfecto en donde Ali hará su
dramático retorno. Eso sí que sería en definitiva uno de los movimientos de Ali.
— Espera, ¿vamos a ir esta noche a ese lugar? —Emily no parecía tan dispuesta.
— Exacto. Vamos a ir.
— Pero eso es justamente lo que A quiere.
— Si, realmente yo creo que deberíamos hablar acerca de esto —Intervino una vez más Aria.

Antes incluso de pensar en la posibilidad de ir a aquella fiesta, el timbre de nuestros celulares


al unísono nos heló la sangre.

— No otra vez…

SMS

Bryan no será el único invitado especial en la fiesta de esta noche.


Encuéntrenme allí, pequeñas mentirosas.
O todas sus terribles secretos saldrán a la luz.

—A

— Creo que dejaron bastante claras las órdenes a seguir.


— Mas que claro, Spence. Ya creía que Ali era un poco diabólica antes, pero todo esto es otro
nivel.
— Bien, si A quiere eso, eso le daremos. Chicas, iremos a la fiesta. Encontraremos a esa perra
y la haremos parar.
— Spencer tiene razón. Iremos a la fiesta.

Camino a casa de Bryan no podía dejar de sentir esa sensación de acorralamiento por mas que
intentara dispersar mi mente de ese tipo de pensamientos, era muy complicado simplemente
hacerlo.
Mas la persona que ya esperaba por mí, lo logró en cuestión de segundos como si de un
milagro se tratara. Bryan estaba allí.

— Hey, Addy.
— Hey, linda casa.
— Ven, subamos.

La casa de la tía de Bryan era hermosa, un digno modelo de los mas conocidos residentes de
ricas familias aquí en Rosewood, pero aun cuando la elegancia del lugar me sorprendiera, lo
que mas me ponía nerviosa, era el hecho de que él y yo estábamos solos.
Así que, así se siente estar sola con el chico que siempre has querido en su habitación.

— Vaya, aun se me hace increíble que estés aquí. Siento como si estuviera soñando o algo así
— Bueno, no es un sueño. ¿Necesitas que te pellizque?
— Mh, tengo una mejor idea que esa. Pruébame que realmente eres tú.
— Esa es fácil. Acepto. A ver, nos conocimos en sexto grado. Intentamos hacer galletas en
clases, pero tú quemaste las tuyas.
— Me encontraste llorando bajo la mesa de cocina y me diste las tuyas.
— Estabas tan triste y nerviosa por lo que te diría la maestra.
— Tú me salvaste ese día. —Mi mirada podía ser tan obvia cuando se posaba en él, Addy
basta.
— Ok. Tengo otra, tienes un miedo mortal al queso derretido.
— Cierto. Pero estoy trabajando en ello ¿ok? —Su burla por mi miedo injustificado no se hizo
esperar.
— ¿ves? Realmente soy yo.
— Entonces si no estoy soñando ¿por qué me invitaste a venir aquí?

No se si dije algo malo o simplemente no estaba listo para aquella pregunta, pero la expresión
que se dibujó en su rostro era muy distinta a la que tenía segundos antes.

— Es acerca de Lisa.
— ¿Qué… qué sucede con ella?
— Las cosas se han vuelto algo malas, difíciles diría yo. El doctor ha dicho que ella no va a
despertar. Le he dicho adiós antes de venir aquí, como si ella fuera a oírme
— ¿Qué ha cambiado desde que me fui?
— Nada. Ese es el problema. Ella no va a mejorar. —La inmensa tristeza reflejada en su rostro
lograba encoger mi corazón. — ¿Recuerdas los días en que éramos los tres? Antes de que
creciéramos y los sentimientos estuvieran de por medio.
— Claro que lo recuerdo. Las cosas parecían tan… simples.
— Éramos inseparables entonces. Es como si alguien adelantara nuestras vidas y de repente
me encontrara solo en el hospital, en la habitación de Lisa.
— Siento mucho no estar allí para ti, Bryan.
— Estás aquí ahora. Es decir, quiero decir que… estando aquí contigo, me siento mucho mejor.
— Me alegra oír eso, de veras.
— Así que, tengo que preguntarte ¿estás viendo a alguien aquí?
— ¿Viendo? Mh ¿Algo así como saliendo en una cita? Definitivamente no.
— Eso es bueno. Te he extrañado mucho, Didi.
— Igualmente yo, Bray. Cada día desde que me fui he querido tomar el teléfono y llamarte. —
Su risa no se dejó esperar, lo cual me contagió a mí. — Hey ¿qué es tan divertido?
— Me siento un poco nervioso acerca de esto. Todo lo que teníamos que hacer era enviarnos
un mensaje de texto.
— Somos ridículos, perdimos demasiado tiempo —Reí al imaginar la situación lamentable en
que nos encontrábamos. — Estoy muy contenta de que hayas venido a Rosewood.
— ¿Y ahora, qué?
— Pues, veremos como van las cosas entre nosotros. Quiero decir, somos amigos y eso…
— Addy… Realmente estoy muy feliz de que hayas aceptado venir a mi casa. Creo que… debí
decirte esto, hablarte de mis sentimientos hace muchos años y ahora, que estas en mi
habitación, todo lo que pienso es como será probar tus labios.
Todo esto parecía sacado como de una romántica historia de amor, de la cual no estaba nada
decepcionada por cierto, pero como en cada historia, algo tenía que arruinar el momento.

— ¿Bryan? ¿Estás en casa?


— ¡demonios! Mi tía ha llegado. Enloquecerá si te encuentra aquí.
— ¿Crees que pueda salir por la ventana?
— No quiero despedirme de ti aún. ¿Qué hay de escondernos en el tejado? Tiene una hermosa
vista y tal vez allí… pueda conseguir el beso que tanto anhelo.
— No estoy tan segura de que eso sería lo correcto, además creo que debería irme ya.
— Eso es malo. Pero agradezco al cielo porque voy a verte esta noche en la fiesta. No puedo
esperar porque oscurezca.
— Debo irme, hasta la noche Bryan.

Lo único que estuvo en mi mente durante el resto del día, incluso cuando intentaba hacer algo
más era el encuentro que tendría con Bryan lo que ganaba en mi pensamiento. Dios, era
imposible encontrarme de esta manera, no era correcto, no después de saber cuál fue el
motivo que lo trajo acá, él parecía muy dispuesto a dejar todo en Riverbank, pero yo,
simplemente no podía. Aun así, A estaría en la fiesta, lo ideal era escoger la vestimenta
correcta para la fiesta, después de todo sabría que era posible que esa noche descubriéramos
la verdadera identidad de aquel psicópata, eso era lo correcto. Pero ¿a quién quiero engañar?
Me moría de ganas por ver a Bryan allí. La emoción duró poco pues el timbre de mi celular se
encargó de despertarme de mi ensueño.

SMS

Escogí algo para ti y tus amigas, pequeña mentirosa.


Chicas como tu deberían SIEMPRE de vestirse para matar.

—A

— Pero ¿qué demonios? Espera.. ese vestido definitivamente no es mío. No estaba esta
mañana incluso. —Otro mensaje llegó de repente. — Es una llamada ¿Hanna?
— ¿Recibiste el vestido de parte de A también?
— Si ¿lo usarás?
— Por supuesto, lo tengo puesto ya y me veo ardiente. Hazlo igual, le daremos lo que quiere a
ese maldito, luego lo atraparemos y todo volverá a la normalidad.
— No creo que sea una buena idea, pero lo haré. Te veo en la fiesta.

Esto no era bueno, tenía un mal presentimiento acerca de esta noche, solo bastaba darse
cuenta de que el chico que mas problemas causaba en la secundaria era el anfitrión de la fiesta
para saber que no era una buena idea. Pero Hanna tenía razón algo, hay que darle lo que
quiere a ese enfermo y luego lo destruiríamos. Aunque aun piense que somo unas ingenuas
por tomar todo a la ligera.
El vestido no lucía mal, era mucho más de lo que yo estaba acostumbrada a usar, pero si tenía
que hacerlo, lo haría.
Para mi mala suerte, papá no estaría tan seguro de ello.

— No vas a ir a esa fiesta, Addy. Es una orden. Y mucho menos vestida de ese modo. ¿Crees
que no se el tipo de fiestas que brinda ese chico Noel?
— Pero papá.
— La respuesta es no. Y es mi última palabra.
— ¡No estás siendo justo! Dijiste que Rosewood sería un nuevo comienzo. ¿No confías en mí?
— ¿Cómo puedes tan siquiera preguntarme eso, cuando fuiste tu quien prácticamente hizo que
huyéramos de Riverbank?
— ¿Y me castigarás por eso siempre? ¿Lo harás verdad?
— ¡Ve a tu habitación!

Lo único que me hacía falta para que esta noche fuera un desastre era que mi padre adoptara
este tipo de postura. Es tan injusto conmigo.
— Hola ¿Spence?
— Addy, amiga. ¿Cómo te fue con Bryan hoy?
— Hay mucho por contar, pero mi padre no me permite salir. ¡Dios mío!
— ¡¿Addy?! ¿Qué pasó? ¿Por qué gritaste?
— Spencer. Ese maniático estuvo aquí. ¡Estuvo aquí! ¡En mi habitación!
— ¡¿Cómo lo sabes?!
— El maldito rayó mi espejo con una nota. Voy a ir, no importa lo que tenga que hacer, te veré
allí.

Había usado uno de mis labiales para escribir sobre él una macabra nota.

“Ven y encuéntrame” —A

Un nuevo mensaje llegó de repente.

SMS

Luces muy bien como para quedarte en casa esta noche.


Cuando papá cierra una puerta, yo abro una ventana.
Sé inteligente, mi mentirosa. Te veo en la fiesta.
No olvides tu máscara.
—A

CHAPTER 4

El ambiente de la fiesta parecía agradable, mas el miedo que aun yacía en mí me impedía
fijarme en detalles como la decoración e incluso el delicioso ponche que parecía disfrutar una
de las nadadoras del equipo de Em.

— A estuvo en mi habitación. —Solté sin más, pude no tener mucho tacto pero aun la sangre
me bombeaba en cantidades inimaginables por el susto que me había provocado ese
psicópata. Las expresiones de terror de mis amigas no se dejaron esperar. —Dejó una nota en
mi espejo.
— Ese enfermo o enferma ha llegado muy lejos. ¿Irrumpir en nuestras habitaciones? Es
demasiado.
— Odio decir esto, pero hay que admitir que tiene algo de estilo. Los vestidos están ardientes.
— Addy, debes asegurarte de que Brian te vea vestida así.

Pronto la poca emoción que había nacido en nosotras por un instante se disipó al escuchar el
sonido ahogado de nuestros celulares. Un nuevo mensaje había llegado.

SMS

Juguemos verdad o reto, mis pequeñas muñecas.


Obedezcan y tal vez puedan encontrarme.

—A

— Alison siempre amó jugar verdad o reto.


— Vamos a encontrarla.
— Spencer tiene razón. Hay que separarnos.
— Addy, vamos.

Hanna decidió acompañarme, era un poco decepcionante ver a la gente divertirse tanto y
nosotras perseguir a un loco maniático que disfrutaba de hacernos la vida imposible y el cual
podría ser nuestra amiga desaparecida. Hanna lucía más callada que de costumbre, justo
cuando me disponía a preguntarle por lo que le sucedía Mona vino a nosotras.

— Hanna, realmente necesito hablar contigo.


— No puedo justo ahora.
— Hanna… es importante.
— De acuerdo. Dame diez minutos.

Me pregunto que será eso tan importante que Mona tenía por decirle a Hanna, era difícil
imaginar que la “perdedora Mona” como la llamaba Alison se convirtiera en la chica que era
ahora, segura de lo que era y representaba. El teléfono de Hanna vibró y aunque quise creer
por un minuto que era algunos de los mensajes de elogio que solía recibir mi amiga, esta vez
no se trataba de un admirador común, no uno con el cerebro funcionando bien al menos.

— ¡No puede ser!


— ¿Qué sucede?
— Es un mensaje de A.

SMS

Viéndote en ese vestido puedo darme cuenta de que no queda nada de la obesa Hanna
RETO ¿Ves esos cupcakes en la mesa? Cómelos todos. Pero ten cuidado, solo hay una talla
para ese vestido.

—A

— ¿De qué va eso, Hanna?


— No lo haré. Mis días de atracones desmesurados se terminaron.
— ¿Qué haremos ahora? —Un nuevo mensaje llegó.
— Otro mensaje.

SMS

Ten cuidado con lo que decides o tus pequeños secretos podrían caer en las manos
equivocadas, de unas que usan placa en especial.

—A

— Puedo comerlos contigo si es lo que deseas.


— Gracias, pero no Addy. Necesitas encontrar a Brian tan pronto como sea posible.
— No creo que sea lo mejor, no con ese loco suelto. No te dejaré sola.
— Addy, al menos una de nosotras necesita tener una noche normal.
— ¿Estas segura?
— Muy segura, ve. Estaré bien, lidiaré con eso.

Apenas estaba pensando en ello cuando al girar la sonrisa mas resplandeciente deslumbró mi
existencia en un instante, Brian estaba allí.

— Addy, te he buscado por todo el lugar. Finalmente te he encontrado.


— Me alegra que lo hicieras.
— Esta noche estás… Wow… increíble.
— Gracias, Brian. Aunque en realidad no logro entenderte mucho.
— ¿Te gustaría salir de aquí?

Que equivocada estaba al creer que al menos por una noche podría estar con el chico que
siempre he querido, al parecer A tenía otros planes para mí. Lo dejó muy en claro al leer el
mensaje que me envió.

SMS

¿Estaba en lo cierto con ese vestido, no? Ahora regresemos a mi juego.


Si quieres encontrarme. Tienes que romper su corazón. Dile que desearías que nunca hubiera
aparecido en Rosewood.
—A
No podía hacerlo ¿Cómo podría? Si desde que había llegado a Rosewood su simple existencia
le daba fortaleza a la mía, como siempre lo había hecho. Su mirada, su sonrisa, todo era una
perfección por completo.

— ¿Todo bien, Addy?


— Si…
— ¿Qué sucede? ¿Saldremos?
— Brian… nosotros… no deberíamos hablar.
— ¿Qué? ¿Por qué?

SMS

Hazlo, pequeña muñeca.


Díselo. Ahora.
—A

— ¿Estás segura de que estás bien?


— Brian, Yo… desearía que nunca hubieras venido a Rosewood.
— Addy ¿Qué estás diciendo?
— Por favor, vete…
— Esto no es lo que querías hablar ¿No es así? ¿Qué está pasando?

SMS

Haz que te crea.


—A

— ¿Qué está pasando? Brian… ¿Tu y yo? ¡Eso no va a pasar!


— Detente…
— No, tu detente Brian. Deberías quedarte lejos de mí.

SMS

¿Crees que es lo peor que puedo hacer? No has visto nada aún.
Una carta escondida en un medallón. Vaya secreto.
—A

—No puede ser…

SMS

¿Cómo te sentirías si Brian se enterara de los jugosos detalles?


Tu rompiste su corazón, pero yo puedo hacerlo explotar en pedazos.

—A

CHAPTER 5

— ¡No lo puedo creer! ¡Maldición! Estaba tan enojada cuando escribí esa carta

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