Metáfora
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Caricatura política aparecida en la revista estadounidense Puck en 1894 del
ilustrador S.D. Ehrhart en la que se muestra a una campesina, de nombre "Partido
Demócrata", que se refugia de un tornado de cambio político.
La metáfora (del latín metaphŏra, tomado a su vez del griego μεταφορά; propiamente
“traslado”, “desplazamiento”; derivado de metapheró “yo transporto”) es una figura
literaria que se refiere directamente a una cosa mencionando otra,[1]es decir, es
el desplazamiento de significado entre dos términos con una finalidad práctica y
estética. Metáfora significa literalmente "transferencia de significado".[2] La
metáfora es una de las figuras retóricas más importantes.
En el campo de la Literatura, se la ha clasificado como un tropo o identificación
de dos realidades que contienen alguna semejanza entre ellas. Por ejemplo, Miguel
de Cervantes en el capítulo XIII de la primera parte de Don Quijote de la Mancha,
construye la descripción de Dulcinea a partir de un conjunto de metáforas:
Que sus cabellos son de oro, su frente de campos elíseos, sus cejas arcos del
cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes,
alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos, su blancura nieve (....)[3]
Cada par de elementos comparten una semejanza que permite la idealización de la
belleza de Dulcinea: ojos con soles, mejillas con rosas, labios con el color del
coral, perlas con dientes, y la blancura de la piel se expresa mediante elementos
como el mármol y la nieve.
La metáfora consiste en un tipo de analogía o asociación entre elementos que
comparten alguna similitud de significado para sustituir a uno por el otro en una
misma estructura. Una metáfora expone dos cosas en conjunto que permiten la
sugerencia a compararse e interpretarse como un solo concepto. Se encuentra
básicamente en todos los campos del conocimiento, puesto que responde a
convenciones semánticas dadas por una cultura, que están implícitas en el lenguaje.
Al conjunto de metáforas en una misma estructura, se le nombra metáfora continuada
o alegoría.
El término es importante tanto en teoría literaria (en la retórica tradicional
donde define a un tropo de dicción, y también en estudios recientes que la ubican
como elemento fundamental para entender el discurso narrativo bajo una perspectiva
hermenéutica y fenomenológica); y en lingüística (donde es una de las principales
causas de cambio semántico).
La metáfora en teoría literaria
Metáfora: El presidente argentino Javier Milei usa una motosierra como metáfora de
los recortes al gasto público
Metonimia: El término "Wall Street" se ha convertido en una metonimia para los
mercados financieros de los Estados Unidos en su conjunto
La Teoría literaria ha atribuido a Aristóteles los primeros estudios sobre la
metáfora en su Arte Poética. Su Tratado dio pauta a la especialización del estudio
de la metáfora en varias ramas del pensamiento y en la misma teoría literaria. Su
acepción más reconocida es como tropo literario, es decir, un recurso estético que
tiene que ver con la relación entre dos términos que producen cierta tensión en el
significado de un poema.
Por otro lado, a lo largo de la historia, las reflexiones en la lingüística y la
filosofía condujeron a un nuevo rumbo la abstracción de la metáfora. Solidando sus
bases en un punto de vista hermenéutico, se convierte en un umbral que da acceso a
comunicación sensible. El concepto no se delimita a la forma estructural de la
poesía lírica, sino también comenzó a utilizarse en el discurso narrativo de
ficción, pues se parte del punto de que los «mundos» expresados en la literatura no
difieren del mundo tangible y los procesos sensibles comunicados por la metáfora
conectan a ambos mundos. Metáfora ya no fue delimitado a un recurso estético en la
estructura formal de dos palabras, sino que adquirió un sentido simbólico que
estructura a diversas partes de un discurso, gracias a su cualidad para expresar
nuevos significados tanto conceptuales como sensoriales implícitos en las frases
descriptivas.
La definición aristotélica de la metáfora (s. IV a. C.)
De Aristóteles proviene la primera definición teórica sobre la metáfora. El
concepto aristotélico de Metáfora es la siguiente: «Metáfora es transferencia de
un nombre de una cosa a otra».[4] Metáfora se entendía como una sustitución de un
nombre por otro.
Aristóteles llama nombre a cada objeto y con respecto a sus cualidades o aspectos
propios los clasifica en dos categorías o paradigmas: el primero corresponde a los
nombres de género y el segundo a nombres de especie. También distingue entre un
lenguaje común y un lenguaje estético y metafórico. El común sugiere que cada
nombre sea combinado con estructuras pertenecientes a su misma categoría: los
nombres de especie son conjugados y estructurados con términos correspondientes a
su mismo grupo. Y los nombres de género también.
Un poeta, siendo capaz de observar las semejanzas entre nombres que no pertenecen
al mismo grupo, hace movimientos o transferencias que dotan al lenguaje común en
lenguaje metafórico.
La transferencia de sentido puede darse de cuatro formas:
De especie a especie
De la especie al género
Del género a la especie
Metáfora por analogía
A partir de esa clasificación semántica de las cosas, se expresa una forma
matemática para sustituirlos; mostrando que el resultado es una metáfora, un
resultado con un nuevo significado estético o bello. «Aristóteles define a la
metáfora como un doble mecanismo metonímico de cuatro términos, el segundo mantiene
la misma relación que el cuarto con el tercero: B es a A, lo que D es a C; la vejez
es a la vida lo que el atardecer es al día. Entre vejez y vida se da la relación
metonímica, y el desplazamiento analógico se funda en la continuidad».[5]
Además, considera una relación intrínseca entre poética y moralidad:
«Es sobre todo lo demás importante el saberse servir de las metáforas, que en
verdad, esto solo no se puede aprender de otro, y es índice de natural bien nacido,
porque la buena y la bella metáfora es contemplación de semejanzas»[6]