Tras el asesinato de Atahualpa los familiares de Huáscar se unirían a Francisco
Pizarro junto con miles de hombres de etnias opositoras a los incas, así fue
recibido con honores Pizarro en el Cusco y la ciudad fue ocupada sin mediar
batalla, luego el conquistador fundó la ciudad de Lima. Al poco tiempo se suscitó
la guerra civil entre los conquistadores por el repartimiento de las encomiendas
del nuevo territorio. En 1542, se estableció el Virreinato del Perú, que en un
comienzo abarcó de iure un espacio geográfico desde lo que hoy es Panamá hasta el
extremo sur del continente.[51]
El nuevo orden provocó un nuevo levantamiento conocido como la rebelión de los
encomenderos, incluyendo las muertes de los primeros virreyes.[52] En la década de
1570, el virrey Francisco de Toledo reorganizó el territorio pacificando el país de
las guerras intestinas y culminando con la resistencia incaica.[53] El Imperio
español significó para el Perú una profunda transformación política, social y
económica. Se implantó un sistema mercantilista,[54] sostenido por la minería del
oro y de la plata, principalmente, de las minas de Potosí, el monopolio comercial y
la explotación de la mano de obra indígena bajo el trabajo forzoso o mita.[55]
A partir de fines del siglo XVII e inicios del XVIII, la recaudación de la Corona
se vio lentamente socavada por el declive de la minería y la consecuente
diversificación económica, así como por el contrabando comercial. En este contexto,
fueron impuestas las reformas borbónicas, las cuales restaron poder político a la
élite limeña y afectaron económicamente al comercio interno, lo que produjo
diversos levantamientos de los cuales el de mayor repercusión fue la rebelión del
cacique mestizo Túpac Amaru II;[17] esta última llegó a poner en peligro el
gobierno colonial en el Cusco, pero al tomar tintes raciales contra criollos
indistintamente,[56] precipitó su derrota.
Tras la muerte de Túpac Amaru II, la cultura indígena fue férreamente reprimida por
las autoridades borbónicas y atrasaron los proyectos emancipatorios dado el temor a
nuevas asonadas contra la élite peninsular y criolla.
Retrato de Túpac Amaru II.
En el siglo XVIII, tuvieron lugar varios levantamientos indígenas en reacción a los
abusos de los corregidores españoles, la falta de justicia, la demora en los
reclamos, y el cobro indebido de los tributos, donde destacan personajes como Juan
Santos Atahualpa, Túpac Amaru II y Túpac Katari. La rebelión de Túpac Amaru II fue
el levantamiento de mayor repercusión social y política de esta época.[57] El 4 de
noviembre de 1780, Túpac Amaru II consiguió preparar un movimiento revolucionario
que puso en peligro el poder de la monarquía. Esa noche tomó preso al corregidor
Antonio de Arriaga, a quien lo obligó a entregar los fondos reales y luego lo mandó
ejecutar como castigo de sus crueldades.[58]
Luego, logró organizar un considerable ejército de indígenas; en el Cusco los
corregidores cercanos se reunieron y organizaron igualmente un ejército que partió
en la búsqueda de Túpac Amaru. Ambos ejércitos se encontraron en el pueblo de
Sangarará, librándose una brutal y sangrienta batalla de la que Túpac Amaru II
salió triunfador.[59] En el Cusco, el 18 de mayo de 1781, fue sometido a un juicio
y condenado a morir junto con los demás cabecillas de la rebelión. Primero
intentaron descuartizarlo, donde sus extremidades fueron atadas a cuatro caballos,
pero al fracasar, lo mandaron decapitar.[60] Los levantamientos indígenas fueron
controlados por la monarquía española, pero estas influenciaron a futuras luchas
independentistas.
IndependenciaTras el asesinato de Atahualpa los familiares de Huáscar se unirían a
Francisco Pizarro junto con miles de hombres de etnias opositoras a los incas, así
fue recibido con honores Pizarro en el Cusco y la ciudad fue ocupada sin mediar
batalla, luego el conquistador fundó la ciudad de Lima. Al poco tiempo se suscitó
la guerra civil entre los conquistadores por el repartimiento de las encomiendas
del nuevo territorio. En 1542, se estableció el Virreinato del Perú, que en un
comienzo abarcó de iure un espacio geográfico desde lo que hoy es Panamá hasta el
extremo sur del continente.[51]
El nuevo orden provocó un nuevo levantamiento conocido como la rebelión de los
encomenderos, incluyendo las muertes de los primeros virreyes.[52] En la década de
1570, el virrey Francisco de Toledo reorganizó el territorio pacificando el país de
las guerras intestinas y culminando con la resistencia incaica.[53] El Imperio
español significó para el Perú una profunda transformación política, social y
económica. Se implantó un sistema mercantilista,[54] sostenido por la minería del
oro y de la plata, principalmente, de las minas de Potosí, el monopolio comercial y
la explotación de la mano de obra indígena bajo el trabajo forzoso o mita.[55]
A partir de fines del siglo XVII e inicios del XVIII, la recaudación de la Corona
se vio lentamente socavada por el declive de la minería y la consecuente
diversificación económica, así como por el contrabando comercial. En este contexto,
fueron impuestas las reformas borbónicas, las cuales restaron poder político a la
élite limeña y afectaron económicamente al comercio interno, lo que produjo
diversos levantamientos de los cuales el de mayor repercusión fue la rebelión del
cacique mestizo Túpac Amaru II;[17] esta última llegó a poner en peligro el
gobierno colonial en el Cusco, pero al tomar tintes raciales contra criollos
indistintamente,[56] precipitó su derrota.
Tras la muerte de Túpac Amaru II, la cultura indígena fue férreamente reprimida por
las autoridades borbónicas y atrasaron los proyectos emancipatorios dado el temor a
nuevas asonadas contra la élite peninsular y criolla.
Retrato de Túpac Amaru II.
En el siglo XVIII, tuvieron lugar varios levantamientos indígenas en reacción a los
abusos de los corregidores españoles, la falta de justicia, la demora en los
reclamos, y el cobro indebido de los tributos, donde destacan personajes como Juan
Santos Atahualpa, Túpac Amaru II y Túpac Katari. La rebelión de Túpac Amaru II fue
el levantamiento de mayor repercusión social y política de esta época.[57] El 4 de
noviembre de 1780, Túpac Amaru II consiguió preparar un movimiento revolucionario
que puso en peligro el poder de la monarquía. Esa noche tomó preso al corregidor
Antonio de Arriaga, a quien lo obligó a entregar los fondos reales y luego lo mandó
ejecutar como castigo de sus crueldades.[58]
Luego, logró organizar un considerable ejército de indígenas; en el Cusco los
corregidores cercanos se reunieron y organizaron igualmente un ejército que partió
en la búsqueda de Túpac Amaru. Ambos ejércitos se encontraron en el pueblo de
Sangarará, librándose una brutal y sangrienta batalla de la que Túpac Amaru II
salió triunfador.[59] En el Cusco, el 18 de mayo de 1781, fue sometido a un juicio
y condenado a morir junto con los demás cabecillas de la rebelión. Primero
intentaron descuartizarlo, donde sus extremidades fueron atadas a cuatro caballos,
pero al fracasar, lo mandaron decapitar.[60] Los levantamientos indígenas fueron
controlados por la monarquía española, pero estas influenciaron a futuras luchas
independentistas.
IndependenciaTras el asesinato de Atahualpa los familiares de Huáscar se unirían a
Francisco Pizarro junto con miles de hombres de etnias opositoras a los incas, así
fue recibido con honores Pizarro en el Cusco y la ciudad fue ocupada sin mediar
batalla, luego el conquistador fundó la ciudad de Lima. Al poco tiempo se suscitó
la guerra civil entre los conquistadores por el repartimiento de las encomiendas
del nuevo territorio. En 1542, se estableció el Virreinato del Perú, que en un
comienzo abarcó de iure un espacio geográfico desde lo que hoy es Panamá hasta el
extremo sur del continente.[51]
El nuevo orden provocó un nuevo levantamiento conocido como la rebelión de los
encomenderos, incluyendo las muertes de los primeros virreyes.[52] En la década de
1570, el virrey Francisco de Toledo reorganizó el territorio pacificando el país de
las guerras intestinas y culminando con la resistencia incaica.[53] El Imperio
español significó para el Perú una profunda transformación política, social y
económica. Se implantó un sistema mercantilista,[54] sostenido por la minería del
oro y de la plata, principalmente, de las minas de Potosí, el monopolio comercial y
la explotación de la mano de obra indígena bajo el trabajo forzoso o mita.[55]
A partir de fines del siglo XVII e inicios del XVIII, la recaudación de la Corona
se vio lentamente socavada por el declive de la minería y la consecuente
diversificación económica, así como por el contrabando comercial. En este contexto,
fueron impuestas las reformas borbónicas, las cuales restaron poder político a la
élite limeña y afectaron económicamente al comercio interno, lo que produjo
diversos levantamientos de los cuales el de mayor repercusión fue la rebelión del
cacique mestizo Túpac Amaru II;[17] esta última llegó a poner en peligro el
gobierno colonial en el Cusco, pero al tomar tintes raciales contra criollos
indistintamente,[56] precipitó su derrota.
Tras la muerte de Túpac Amaru II, la cultura indígena fue férreamente reprimida por
las autoridades borbónicas y atrasaron los proyectos emancipatorios dado el temor a
nuevas asonadas contra la élite peninsular y criolla.
Retrato de Túpac Amaru II.
En el siglo XVIII, tuvieron lugar varios levantamientos indígenas en reacción a los
abusos de los corregidores españoles, la falta de justicia, la demora en los
reclamos, y el cobro indebido de los tributos, donde destacan personajes como Juan
Santos Atahualpa, Túpac Amaru II y Túpac Katari. La rebelión de Túpac Amaru II fue
el levantamiento de mayor repercusión social y política de esta época.[57] El 4 de
noviembre de 1780, Túpac Amaru II consiguió preparar un movimiento revolucionario
que puso en peligro el poder de la monarquía. Esa noche tomó preso al corregidor
Antonio de Arriaga, a quien lo obligó a entregar los fondos reales y luego lo mandó
ejecutar como castigo de sus crueldades.[58]
Luego, logró organizar un considerable ejército de indígenas; en el Cusco los
corregidores cercanos se reunieron y organizaron igualmente un ejército que partió
en la búsqueda de Túpac Amaru. Ambos ejércitos se encontraron en el pueblo de
Sangarará, librándose una brutal y sangrienta batalla de la que Túpac Amaru II
salió triunfador.[59] En el Cusco, el 18 de mayo de 1781, fue sometido a un juicio
y condenado a morir junto con los demás cabecillas de la rebelión. Primero
intentaron descuartizarlo, donde sus extremidades fueron atadas a cuatro caballos,
pero al fracasar, lo mandaron decapitar.[60] Los levantamientos indígenas fueron
controlados por la monarquía española, pero estas influenciaron a futuras luchas
independentistas.
Independencia