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Futuro de la Democracia: Retos y Propuestas

El documento aborda la decepción actual con la democracia y la necesidad de su renovación en lugar de su eliminación, destacando la importancia de adaptarse a los cambios sociales y tecnológicos. Se enfatiza que la democracia debe ser defendida y mejorada para evitar el avance de regímenes autoritarios, y se presentan propuestas para fortalecer sus valores y viabilidad a largo plazo. A través de un debate colaborativo, se busca involucrar a la ciudadanía en la reinvención de la democracia y enfrentar los desafíos contemporáneos como la desigualdad y la desinformación.

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Futuro de la Democracia: Retos y Propuestas

El documento aborda la decepción actual con la democracia y la necesidad de su renovación en lugar de su eliminación, destacando la importancia de adaptarse a los cambios sociales y tecnológicos. Se enfatiza que la democracia debe ser defendida y mejorada para evitar el avance de regímenes autoritarios, y se presentan propuestas para fortalecer sus valores y viabilidad a largo plazo. A través de un debate colaborativo, se busca involucrar a la ciudadanía en la reinvención de la democracia y enfrentar los desafíos contemporáneos como la desigualdad y la desinformación.

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Es innegable: muchas personas están decepcionadas con la

democracia. Ven promesas incumplidas, se sienten frustradas y


se vuelcan hacia políticos que ofrecen agendas radicales. Pero la

EL FUTURO DE LA DEMOCRACIA
EL FUTURO DE
decepción no basta para justificar que derribemos todo el edificio.
La democracia no necesita un entierro, sino una renovación.
Necesita adaptarse a las enormes transformaciones de nuestro

LA DEMOCRACIA
tiempo: los avances tecnológicos, los cambios sociales, los nuevos
equilibrios de poder global. En vez de desechar la democracia,
deberíamos recordar lo arduo que fue conquistar sus logros y lo
amarga que sería su pérdida.

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251
La editorial Aún Creemos en los Sueños
publica la edición chilena de Le Monde Diplomatique

Director: Víctor Hugo de la Fuente

Suscripciones y venta de ejemplares:


San Antonio 434, local 14, Santiago.
Teléfono (56) 22 608 3524
E-mail: [Link]@[Link]
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Copyright 2025, Editorial aún creemos en los sueños

Primera edición octubre 2025

Este libro ha sido publicado con el apoyo de la Fundación Friedrich Ebert


Índice

Introducción 5

¿Qué futuro tiene la democracia y por qué es importante?


Cäcilie Schildberg 9

Panel 1
Democracia, economía y desigualdad ¿Cuánta justicia
social se necesita para la participación política?
Joseph Stiglitz 11

Panel 2
Desinformación y espacios digitales:
¿una amenaza para la esfera pública democrática?
Jeanette Hofmann 19

Panel 3
Instituciones y democracia: ¿estabilidad o necesidad
de reforma?
Susan Neiman 23

Panel final
¿Y ahora qué? Visiones para el futuro de la democracia 27
Introducción

Por primera vez en veinte años, hay en el mundo más au-


tocracias que democracias. Esta constatación de los estu-
dios más recientes del Instituto V-Dem de Gotemburgo
y de la Fundación Bertelsmann es una potente llamada
de alerta. Hasta hace pocos años la democracia, a pesar
de todas sus crisis, parecía imponerse como forma de go-
bierno dominante; su triunfo definitivo era solo cuestión
de tiempo. Pero desde 2017 la curva se ha invertido, las
autocracias avanzan y las democracias pierden calidad.
Para quienes creemos en la democracia, esta es una señal
de alarma muy importante. En cambio, para quienes no
valoran la participación ciudadana, la solidaridad y la se-
paración de poderes, parece un cheque en blanco.
Pero, ¿qué significa realmente renunciar a nuestros
derechos democráticos, a nuestra capacidad de decidir, a
la división de poderes? ¿Significa que esperamos simple-
mente que un líder fuerte elija “lo correcto” para todos?
Quien así lo crea, confía en milagros.
Es innegable: muchas personas están decepcionadas
con la democracia. Ven promesas incumplidas, se sien-
ten frustradas y se vuelcan hacia políticos que ofrecen
agendas radicales. Pero la decepción no basta para jus-
tificar que derribemos todo el edificio. La democracia no
necesita un entierro, sino una renovación. Necesita adap-
tarse a las enormes transformaciones de nuestro tiempo:
los avances tecnológicos, los cambios sociales, los nuevos

5
equilibrios de poder global. En vez de desechar la demo-
cracia, deberíamos recordar lo arduo que fue conquistar
sus logros y lo amarga que sería su pérdida.
La historia nos ha enseñado con claridad que el poder
corrompe el carácter. Concentrado en pocas manos, o en
una sola, se convierte casi inevitablemente en opresión,
control y clientelismo. Quien renuncia a la democracia,
terminará cuestionando también los derechos humanos.
Es verdad que la injusticia y la explotación no han des-
aparecido. Pero la democracia –con el Estado de derecho,
la separación de poderes y los derechos fundamentales–
al menos las ha contenido.
La pregunta decisiva no es si la democracia es perfecta
–que no lo es–, sino si puede mejorar. Si podemos diseñar-
la de modo que no solo inspire esperanza, sino que gene-
re condiciones de vida palpablemente mejores, con más
justicia social, más participación y más seguridad. Para
ello no necesitamos más poder concentrado, sino límites
fiables al poder, contrapesos efectivos, información
independiente, libertad de expresión y de opinión.
Son precisamente estos mecanismos de protección
lo que atacan los enemigos de la democracia. Siembran
desinformación, socavan la justicia y venden su ofensi-
va como una liberación. Pero tras el envoltorio brillante
suele esconderse siempre lo mismo: sed de poder. A ve-
ces se disfraza de promesas redentoras, otras de utopías
tecnológicas. Pero en esas visiones no hay lugar para mi-
grantes, mujeres o minorías, salvo en la medida en que se
sometan. Un futuro sombrío, pero que todavía podemos
evitar.
De que la democracia tenga futuro dependerá nues-
tra capacidad de hacerla más atractiva que cualquier

6
alternativa autoritaria. Una democracia que cumpla sus
promesas, que perdure en la era digital, que siga siendo
–pese a sus imperfecciones– nuestro punto de referencia
y una fuente de esperanza. Tal vez no sea igual a lo que
hoy imaginamos, pero el debate sobre su reinvención no
puede aplazarse más. Y, como corresponde a una demo-
cracia, debería involucrar al mayor número posible de
personas.
Porque la alternativa –el retorno a los sistemas auto-
ritarios– no solo empobrece en libertades. Es, además,
peligrosísima.
Con este volumen, fruto de la colaboración entre Le
Monde Diplomatique y la Fundación Friedrich Ebert en
Chile, queremos abrir este debate. Observamos que está
creciendo la resistencia política frente al avance global
de las autocracias. Así, en septiembre de 2024, durante la
Asamblea General de la ONU en Nueva York, el primer
ministro español Pedro Sánchez y el presidente brasileño
Lula da Silva convocaron una reunión de alto nivel bajo
el lema En defensa de la democracia: lucha contra el ex-
tremismo. El motivo: el fortalecimiento de los regímenes
autoritarios, la creciente polarización y la avalancha de
desinformación. El objetivo: una nueva alianza en defen-
sa de valores democráticos comunes.
Al encuentro inicial en Nueva York siguieron dos reu-
niones de trabajo –en febrero y mayo– con la participa-
ción de presidentes, primeros ministros, sociedad civil
y academia. En el centro de estos debates ha estado el
fortalecimiento de la democracia, la reducción de la des-
igualdad, la protección de las organizaciones multilate-
rales y una agenda contra el uso de las redes sociales que
amenaza a la democracia.

7
La segunda cumbre presidencial celebrada el pasado
julio en Santiago de Chile, estuvo acompañada del “fes-
tival de la democracia”, un foro de tres días que llevó las
discusiones de los gobiernos a la ciudadanía. En el panel
What future for democracy and why it matters? partici-
paron intelectuales de renombre como Joseph Stiglitz,
Ha-Joon Chang, Anya Schiffrin, Susan Neiman y Jeanette
Hofmann. A todos los unía la misma pregunta: ¿cómo
proteger la democracia y, al mismo tiempo, reinventarla?
En las páginas siguientes hemos condensado sus
principales respuestas e impulsos. No como una conclu-
sión, sino como una invitación a seguir pensando –y de-
batiendo juntos– sobre el futuro de la democracia.

Dr. Cäcilie Schildberg


Representante Fundación Friedrich Ebert en Chile

8
¿Qué futuro tiene la
democracia y por qué es
importante?

La mesa redonda analizó los profundos


desafíos que la democracia enfrenta hoy a
nivel global. La discusión se estructuró en
torno a tres dimensiones clave de la crisis
democrática: la economía y la desigualdad,
la desinformación y el temor público, y las
instituciones y la resiliencia democrática,
ofreciendo propuestas y recomendaciones
para fortalecer los valores democráticos y su
viabilidad a largo plazo.

Introducción: La urgencia de reflexionar sobre la


democracia
(Intervenciones de la Rectora de la Universidad de Chile,
Rosa Devés, y la embajadora de Alemania en Chile, Susanne
Fries-Gaier)

A partir de referencias al periodo de 17 años de dicta-


dura militar en Chile y lo que esto significó para la Uni-
versidad de Chile, la Rectora Rosa Devés reafirmó el com-
promiso de esta institución con “educar para la democra-
cia y educar para los derechos humanos”, entendiendo
la democracia como “mucho más que la realización pe-
riódica de elecciones libres; es ante todo una forma de

9
entender las relaciones sociales en las que cada persona
tiene derecho a un trato digno y justo sin importar su ori-
gen social, cultural o étnico”.
La embajadora Susanne Fries-Gaier, en tanto, reforzó
la necesidad de cautelar la democracia para “no desper-
tar en una dictadura”, en referencia al poeta alemán Jo-
hann Wolfgang von Goethe, así como al oscuro pasado
que llevó a Alemania a las guerras mundiales y al periodo
del nacionalsocialismo. Advirtió que, a pesar de las expe-
riencias positivas del retorno a la democracia en países
como Chile y Alemania, la democracia es hoy cuestiona-
da en muchos lugares y destacó como un dato alarmante
el hecho de que el 40% de los jóvenes chilenos considera
que un gobierno autoritario puede ser más efectivo que
uno democrático, de acuerdo a una encuesta de la Fun-
dación Friedrich Ebert. Planteó también que las demo-
cracias deben defenderse, explicarse una y otra vez a la
ciudadanía con información y educación de calidad, y
cumplir con las expectativas de la población, así como
entregar soluciones efectivas contra la polarización po-
lítica, la desinformación y las crecientes desigualdades.
En su rol de directora de la Fundación Friedrich Ebert
en Chile y moderadora del evento, finalmente, Cäcilie
Schildberg articuló las ideas iniciales de esta discusión,
señalando que el momento crítico de la democracia en
la actualidad está determinado por el aumento de la des-
igualdad y el modelado del ecosistema digital por infraes-
tructuras privadas. Destacó, asimismo, la brecha entre las
ideas democráticas y la realidad latinoamericana, y el
descontento que genera en la región y en muchas otras
partes del mundo esta desconexión.

10
Panel 1

Democracia, economía y
desigualdad
¿Cuánta justicia social
se necesita para la
participación política?
Joseph Stiglitz

En su presentación, el profesor Stiglitz abordó de manera


crítica el neoliberalismo y ofreció una visión más amplia
de la libertad y la economía, entregando recomendacio-
nes para fortalecer la democracia. Planteó que el neoli-
beralismo ha sido la ideología económica dominante por
40 años, pero no está basado en ciencias económicas, ya
que a partir de sus propias investigaciones y las de otros
se ha demostrado que las soluciones de libre mercado a
menudo no han funcionado. Por el contrario, señaló que
la consecuencia de esta ideología ha sido un crecimiento
económico más lento y un aumento enorme de las des-
igualdades.
Cuestionó, asimismo, el mito del chorreo, donde los
beneficios del libre mercado llegarían a todos y afirmó
que bajo este modelo las personas de niveles más bajos
están peor. Aseguró también que la desigualdad es caldo
de cultivo para la demagogia y apuntó como ejemplo des-
afortunado el caso de Estados Unidos en la actualidad. Si-
guiendo esta línea argumentativa, destacó que la expec-

11
tativa de vida en Estados Unidos ha declinado y desmin-
tió la idea de este país como una tierra de oportunidades,
ya que estas se encuentran más ligadas a los ingresos y la
educación que en otros países del mundo.
Por otra parte, denunció el lenguaje del libre mer-
cado como un vocabulario de vendedores, no neutral,
que vende la idea de un mercado sin restricciones que
también entregaría libertad política, enfatizando que a
Milton Friedman en realidad no le importaba la libertad
política. Sobre este referente del neoliberalismo apuntó,
además, que utilizó la dictadura de Pinochet en Chile
para imponer sus ideas económicas con consecuencias
desastrosa, ya que la falta de regulaciones generó –por
ejemplo, la crisis bancaria de los ’80, que fue la primera
de muchas crisis bancarias en el mundo luego de los pro-
cesos de desregulación. En este sentido, manifestó creer
que Friedman ve en las dictaduras un sistema político
que hace posible imponer sus ideas para el sistema eco-
nómico.
Respecto a la noción de libertad en la sociedad actual,
planteó algunas ideas de su último libro, “Camino a la li-
bertad”. Dijo, por ejemplo, que una la libertad, entonces,
no es la ausencia de normas, sino una expansión del set
de oportunidades que tienen las personas, para lo cual
es fundamental invertir en salud, en educación, en nu-
trición. Enfatizó además que la libertad de una persona
puede afectar la libertad de otra, por lo que las restric-
ciones a la libertad son naturalmente necesarias para la
convivencia, sobre todo en las complejas sociedades mo-
dernas. Para ilustrar este punto sobre la necesidad de re-
gulaciones puso como ejemplos la cuestionada libertad
de tener armas de guerra, las mascarillas en pandemia y

12
la existencia de semáforos. Tomar un poco de la libertad
de cada persona puede aumentar la libertad de todos,
expuso. Las vacunas, agregó, son otro ejemplo de acción
colectiva financiada con impuestos que, aunque son una
obligación y significan una restricción individual, nos
permitió una mayor libertad a todos.
A partir de estos preceptos, Stiglitz sentenció que la
economía correcta puede expandir las oportunidades de
todos y realizó una serie de propuestas para proteger la
democracia:
• Ampliar la métrica del éxito económico: no solo usar
el PIB, sino que el sistema debe incorporar todas las
dimensiones de la libertad, incluyendo la seguridad
física.
• Diversificación económica y políticas industriales:
los países latinoamericanos deben diversificar sus eco-
nomías, tener una economía más moderna, aferrarse a
la tecnología, donde deben cumplir un rol fundamen-
tal las universidades y desarrollar políticas industriales.
• Economía que promueva la igualdad: reiteró que los
mercados producen desigualdad y que estos deben es-
tar estructurados a través de leyes o normas, por ejem-
plo, para la competencia, para la acción de las empre-
sas, etc. Es esencial estructurar la economía de forma
que promueva la igualdad, lo que incluye sindicatos
sólidos y acuerdos institucionales amplios que no de-
jen problemas críticos en manos del mercado, como
sería el caso de las cárceles o universidades con fines
de lucro.
• Mejorar el ecosistema de la información: es básico
para una sociedad que funcione bien, pero lamentó
que en Occidente se haya delegado el control de estos

13
ecosistemas a personas muy adineradas, que los usan
para enriquecerse ellos mismos y dañar a la sociedad.
Por ello, es necesario que desarrollemos una forma de
pensar diferente en este aspecto.
• Sistema de controles y contrapesos en la sociedad:
deben existir no solo en el gobierno sino en toda la so-
ciedad, para asegurar todo lo posible que no se produz-
can excesos y desigualdades, ni fallas en los controles.
En síntesis, el profesor Stiglitz propuso que para que
la democracia prospere y resista los ataques es funda-
mental repensar el modelo económico, alejándose del
neoliberalismo, para construir una economía más justa y
regulada que amplíe las oportunidades y la libertad para
todos, respaldada por instituciones robustas y un ecosis-
tema de información íntegro.

Ha-Joon Chang
En su presentación, el profesor Chang abordó la contro-
vertida relación entre economía y democracia, con foco
en el contexto latinoamericano. Destacó cómo tras la Se-
gunda Guerra Mundial prevalecía la idea de que la demo-
cracia solo era viable en países desarrollados, porque era
cara y requería sociedades altamente educadas, y recor-
dó que, incluso en países considerados ricos como Esta-
dos Unidos, existió una democracia parcial, con barreras
significativas al sufragio universal hasta bien entrado el
siglo XX. La transición más generalizada a gobiernos de-
mocráticos en el mundo en desarrollo, agregó, comenzó a
mediados de los ‘80, mencionando ejemplos como Corea
del Sur en 1987, Argentina en 1983 y Chile en 1990, lo que
demostró que la democracia era posible también en estos
países.

14
Sostuvo además que, a pesar de los avances, una de
las razones para el declive de la democracia que estamos
observando actualmente es la gran desigualdad, lo que es
especialmente visible en América Latina. “Esta alta des-
igualdades puede ir contra la democracia en varias for-
mas, estableciendo más barreras para la movilidad social,
creando generaciones más frustradas que no creen en el
sistema, dando más poder a los super ricos para mani-
pular a los políticos (corrupción), grupos que toman el
control de los medios, campañas de desinformación…
Las desigualdades pueden generar un descontento ge-
neralizado”, afirmó. Sin embargo, también existen países
como Polonia y Hungría, conocidos por su autoritarismo
actual, pero donde la desigualdad es baja. Entonces, no
solo tenemos que mirar la desigualdad, aun cuando efec-
tivamente en Latinoamérica sí es un factor muy impor-
tante; especialmente para los países que participaron del
Encuentro de Presidentes de ayer, que están entre los con
mayor desigualdad en la región.
Para comprender el creciente descontento de la po-
blación con las democracias, Chang enfatizó la necesidad
de observar otros aspectos, como el mundo del trabajo
actual. En este ámbito, criticó la visión económica están-
dar que concibe a las personas principalmente como con-
sumidores y al trabajo como un mero medio para obtener
dinero para consumir, argumentando que “la mayoría de
las personas pasan más de la mitad de su tiempo despier-
tos trabajando” y que “para muchas personas el trabajo
también define su identidad”. Latinoamérica, añadió,
tiene elevados niveles de informalidad laboral. Para ello
puso como ejemplo a Chile, que con cerca de un 27% de
informalidad es uno de los países con menores índices en

15
la región, mientras que en países como Bolivia esta puede
llegar al 85%. En esta línea, señaló que “cuando la mitad
de la población no tiene acceso a un trabajo estable, está
viviendo una insatisfacción política”. Destacó que, a lar-
go plazo, además, la calidad del trabajo también importa,
ya que, aunque se siga creando trabajo, las generaciones
jóvenes están teniendo una visión muy negativa para su
futuro, que probablemente sea peor que el de sus padres.
El profesor Chang planteó como un factor clave en la
configuración de este escenario la desindustrialización
prematura en América Latina, que destruyó muchos tra-
bajos estables de buena calidad. El sector manufacturero
en la región, precisó, es un tercio más pequeño que hace
décadas, y en países como Brasil y Chile, es la mitad de
lo que era. Este sector, afirmó, es crucial porque es “don-
de ocurre la innovación, donde crece la productividad,
donde se crean trabajos de buena calidad”. Por otra par-
te, advirtió que la falta de trabajos de calidad genera un
desajuste con el aumento de la educación universitaria
que ha experimentado la región en las últimas décadas.
“Hay que tener una estructura económica de alta produc-
tividad o no se puede mantener este nivel de educación”,
sentenció.
La reindustrialización mediante políticas industria-
les efectivas es crucial para modernizar las economías
y mantener las democracias en Latinoamérica, aseguró
el profesor Chang, destacando el éxito de Chile en la in-
dustria del salmón. La clave está en encontrar el sector
correcto para industrializar y aumentar la productividad.
Junto a esto, remarcó que es fundamental una inversión
adecuada en investigación y desarrollo (I + D) para in-
centivar el crecimiento y aumentar la productividad a

16
través de innovación y tecnología. Al respecto, observó
que Chile gasta solo un 0,3% de su PIB en investigación y
desarrollo, mientras que el éxito económico de Corea del
Sur, por ejemplo, se explica en gran medida por la parte
del PIB que dedica a esta área, que supera el 4%.
Finalmente, llamó a trabajar por una mayor coopera-
ción que permita crear sistemas multilaterales más pro
desarrollo. Mencionó la idea de un “G menos 1”, una eco-
nomía mundial sin Estados Unidos, argumentando que,
a pesar del tamaño de su economía, su participación en
el comercio global es relativamente baja por su carácter
de economía muy cerrada.
En síntesis, el profesor Chang sugirió que la demo-
cracia, como un sistema complejo, no puede florecer
plenamente si sus cimientos económicos son débiles o
inestables. Al igual que una casa, necesita una base sóli-
da y bien construida para resistir tormentas y el paso del
tiempo. La democracia requiere una estructura produc-
tiva que genere empleo de calidad y reduzca la desigual-
dad, elementos que son vitales para la satisfacción ciuda-
dana y la resiliencia política frente a la insatisfacción y el
autoritarismo.

17
Panel 2

Desinformación y espacios
digitales: ¿una amenaza
para la esfera pública
democrática?
Jeanette Hofmann

En su presentación, la profesora Jeanette Hofmann ana-


lizó la desinformación como un síntoma de desafíos más
profundos para la democracia, destacando la íntima rela-
ción entre conocimiento y sistema democrático. Subrayó
que la democracia depende del conocimiento, requirien-
do expertos y un conocimiento común para que la socie-
dad pueda tomar decisiones informadas sobre desafíos
como el cambio climático o las pandemias. En contraste,
se observa un ataque a las instituciones básicas, al cono-
cimiento experto y un fenómeno en la “mentalidad que
cambia el significado de los términos, de lo que creemos
y no creemos, lo que crea mucha inseguridad”.
Sobre el término desinformación, explicó que tuvo
su origen alrededor de 2010, pero que su popularidad
se disparó tras tres eventos electorales sorprendentes:
el Brexit, la elección de Donald Trump en 2016 y la de
Jair Bolsonaro en 2018. Al respecto, criticó la idea pre-
dominante que le asigna una excesiva responsabilidad a
las redes sociales sobre la patología de desinformación,
enfatizando que estamos culpando al mensajero y que,

19
si bien las redes sociales dan una forma y permiten la
circulación de desinformación, estas no son la causa del
problema, sino las personas detrás que las utilizan para
manipular. En este sentido, afirmó que la desinforma-
ción es más bien un síntoma de la inestabilidad demo-
crática, de la creciente desconfianza en sus institucio-
nes y del populismo.
“La desinformación se ha convertido en un tipo de có-
digo que utilizan los políticos populistas para interactuar
con su público”, argumentó la profesora Hofmann, donde
estas audiencias comparten la desinformación como ex-
presión de lealtad con sus líderes políticos, pero también
para reafirmar sus identidades dentro de la arena políti-
ca en un plano de horizontalidad con otras personas que
comparten sus visiones y convicciones. De esta forma, el
populismo ataca directamente a las autoridades episte-
mológicas, a las instituciones de conocimiento que dan
sustento a nuestras democracias, generando que “cada
vez haya más gente que no cree en los periodistas, ni en
los académicos”. Así, se observa un “desmantelamiento
de esta producción del conocimiento a través de la des-
información” y una “tendencia entre líderes populistas
para personalizar la confianza en el conocimiento”.
Frente a este problema de la desinformación, la profe-
sora Hofmann propuso fortalecer los medios de comuni-
cación y su pluralidad, en un contexto donde muchos de
ellos están luchando por sobrevivir ante la migración de
sus públicos a las redes sociales, que no están reguladas
por las políticas tradicionales de medios. En concreto,
planteó la necesidad de proteger la pluralidad e indepen-
dencia de los medios, lo que implica también asegurar
financiamiento para ellos, concluyendo que “un panora-

20
ma sólido y sano de medios es la mejor manera de poder
luchar contra la desinformación”.
En síntesis, la profesora Hofmann propuso ver la
desinformación no como el problema en sí mismo, sino
como un termómetro que indica la fiebre de una demo-
cracia inestable. La verdadera cura, según su visión, no
reside en romper el termómetro (culpar a las redes socia-
les), sino en fortalecer el sistema inmunológico de la de-
mocracia: la confianza en el conocimiento experto y unas
instituciones mediáticas robustas e independientes.

Anya Schiffrin
En su presentación, la periodista y académica Anya Schif-
frin abordó el tema de la desinformación desde una pers-
pectiva histórica y práctica, buscando soluciones concre-
tas para este desafío que afecta la democracia. En primer
lugar, planteó que la desinformación no es un fenómeno
nuevo, que tiene raíces históricas hace más de 100 años
en el estudio de la propaganda desde los años ‘30 y de
cómo esta podría influir en las personas. De esta manera,
si bien representa un problema de larga data, reconoció
un incremento significativo en la preocupación sobre
este tema aproximadamente desde 2015.
Para simplificar la explicación de este fenómeno a sus
estudiantes, la profesora Schiffrin comentó que catego-
riza las posibles soluciones en el ámbito de la oferta y la
demanda. La demanda abarca la responsabilidad indivi-
dual del receptor de la información, que representa una
visión predominante en Estados Unidos, donde se tiende
a culpar al individuo; mientras que la oferta comprende
a lo que se produce y distribuye. En este ámbito, identifi-
có dos posibles enfoques: el bloqueo de la información,

21
como lo hace China, por ejemplo, y la creación de in-
formación de calidad para contrarrestar la mala, opción
más cercana a la visión europea. Asimismo, observó que
América Latina se está quedando atrás en la respuesta a
la desinformación, tanto en regulación como en políticas
que puedan promover la información de calidad, pero
destacó el liderazgo de Brasil al exigir que las empresas
paguen su “fair share”.
La lucha contra la desinformación requiere acción co-
lectiva y apoyo al periodismo de calidad, enfatizó, agre-
gando que todo el mundo puede hacer algo y que es ne-
cesario presionar a los gobiernos para que nos apoyen.
Sugirió apoyar a los periodistas y valoró el trabajo de fact
checking, aunque reconoció las dificultades al momento
de saber qué es lo que funciona y qué no. En esta línea,
concluyó con un llamado a la acción desde el rol del pe-
riodismo, a no quedarse en silencio y buscar siempre la
verdad, aunque no sea lo más popular.
En síntesis, la periodista Anya Schiffrin comparó la
lucha contra la desinformación con una batalla prolon-
gada. No se trata de un nuevo enemigo, sino de una vie-
ja amenaza (la propaganda) que ha evolucionado en el
campo de batalla digital. Para ganarla, no basta con cul-
par a la tecnología o a la gente, sino que es indispensable
fortalecer a los «soldados de la verdad» (los periodistas y
la investigación) y asegurar que el «arsenal» (información
de calidad) esté bien financiado y llegue a todos.

22
Panel 3

Instituciones y democracia:
¿estabilidad o necesidad
de reforma?
Susan Neiman

En su presentación, la filósofa y escritora Susan Neiman


abordó el actual contexto de crisis de la democracia y la
erosión de la confianza. Para ella, “la gente dejó de creer en
la democracia y esto nos lleva a la crisis en la que estamos”,
donde las formas simbólicas de la democracia persisten,
pero sin valores como la justicia o la igualdad. Al reflexio-
nar sobre la Constitución estadounidense y sus controles
y contrapesos de poder, planteó que este sistema no de-
pendía de la virtud, sino de valores comunes. Sin embargo,
la aparición de figuras como Trump reveló que el sistema
tal vez dependía de un “sentido de vergüenza”, y entonces,
cuando los líderes no tienen vergüenza de romperlos, los
controles y contrapesos pierden su sentido.
Además, criticó la colonización de ideas reacciona-
rias en la izquierda y afirmó que la izquierda no fue, como
muchos sostienen, muy lejos, sino que lo woke no es de
izquierda. Apelan a las emociones izquierdistas de que-
rer estar del lado de los oprimidos, pero sin darse cuenta
utilizan ideas muy reaccionarias. Frente a este problema,
propuso tres ideas fundamentales para la izquierda, que
se contraponen a las tendencias actuales: universalismo,
justicia y progreso.

23
Respecto al universalismo, indicó que mientras la
derecha cree en conexiones y obligaciones solo entre
personas de su propia tribu (género o etnia), estar a la iz-
quierda significa reconocer que, “aparte de las culturas y
la historia que crean diferencias entre nosotros, hay una
dignidad humana que hay que reconocer en cada uno
de nosotros”. Por lo mismo, criticó la política basada en
identidades, equiparándola a la política de Carl Schmitt
que divide entre amigos y enemigos. En relación a la bús-
queda de poder y de justicia, expuso que, aunque la bús-
queda de ambos objetivos a menudo se confunde, para
la izquierda liberal lo fundamental es mantener la bús-
queda de justicia, y esta debe significar justicia para to-
dos. Finalmente, enfatizó que la idea de progreso político
para todo el mundo no debe ser abandonada, así como el
compromiso de buscar la verdad.
Junto a estas tres ideas para la izquierda liberal, Nei-
man destacó como una cuarta idea distintiva los derechos
sociales, la preocupación por la salud y la educación me-
diante leyes y tener acceso a la cultura, que son derechos
sociales en la declaración de derechos humanos. Para los
liberales (entendidos al uso en Estados Unidos), agregó,
estos no son derechos, sino que son beneficios o redes
de seguridad. La diferencia de lenguaje es importante
porque hay una diferencia grande entre caridad y justi-
cia. En esta línea, argumentó que la crisis democrática se
agrava cuando millones de personas no pueden afrontar
sus necesidades básicas, lo que no es solo un problema
de asequibilidad sino de ausencia de justicia, que va más
allá de la mera ausencia de bienes. Por ello, afirmó estar
“convencida de que una democracia real tiene que ser
una democracia social. Por eso es que soy socialista”.

24
También hizo referencia a la actual situación en Gaza
para ponerla de ejemplo como “un punto moral, en la
forma que Vietnam lo fue cuando yo estaba creciendo.
Hoy estamos viendo a niños que mueren en tiempo real”.
Criticó la doble moral de países como Estados Unidos y
Alemania por la manera diferenciada con que han en-
frentado el ataque ruso y este caso, olvidando que hacer
un ataque contra las leyes internacionales y violando los
derechos humanos no es compatible con la democracia.
Por otra parte, frente al 86% de alemanes que rechazan
el apoyo incondicional a los ataques en Gaza, interpeló
sobre la calidad de la democracia “cuando una gran ma-
yoría rechaza las políticas de sus países y tienen miedo
de decirlo”. Por último, señaló, “mi esperanza es que la iz-
quierda tenga el valor de darse cuenta de que las leyes sin
compartir valores morales no valen la pena”.
En síntesis, Susan Neiman ve la desinformación y la
crisis democrática como un reflejo de la pérdida de valo-
res morales y la primacía de la justicia. Para ella, una de-
mocracia viable es una democracia social que garantiza
derechos y justicia para todos, un concepto que está sien-
do minado por la falta de vergüenza en la política y por
una izquierda que ha perdido su compromiso con estas
ideas fundamentales. Es como si el barco de la democra-
cia estuviera a la deriva porque la brújula moral se ha roto
y la tripulación (la sociedad y sus líderes) ha olvidado el
mapa que lleva a la justicia para todos.

25
Panel final

¿Y ahora qué? Visiones para


el futuro de la democracia

En términos generales, los panelistas abordaron la forta-


leza democrática desde múltiples ángulos: la transforma-
ción económica y la producción de información (Chang),
la redefinición del éxito económico más allá del PIB para
incluir bienestar y justicia social (Stiglitz), la necesidad de
innovar la arquitectura democrática y la representación
(Hofmann), la importancia de visibilizar noticias de cali-
dad y la acción colectiva (Schiffrin), y la atención al len-
guaje y la reivindicación de la verdad (Neiman).

Joseph Stiglitz
Argumentó que las democracias tienen sistemas econó-
micos que no han entregado lo que es importante para
los individuos. Criticó que el enfoque se haya centrado en
el bienestar material medido por el PIB y para un grupo
reducido de personas, en lugar de considerar una gama
más amplia de aspectos que la gente valora, como la se-
guridad y la justicia social. Por otra parte, planteó que las
reformas que mantienen el alcance actual del neolibe-
ralismo no funcionarán y propuso una concepción más
amplia de la sociedad que vea la economía no solo como
producción material, sino dentro de un marco político y
social más amplio.

27
Ha-Joon Chang
A largo plazo, sostuvo, lo más importante es la transfor-
mación de nuestras bases materiales y la dimensión pro-
ductiva. A corto plazo, agregó, necesitamos una especie
de fábrica para crear narrativas que permitan solventar
los “fact checks” y producir buena información de manera
sistemática.
También cuestionó las políticas que reducen impues-
tos para la cooperación y la inversión, argumentando que
han matado el crecimiento, como lo demuestran las esta-
dísticas del Banco Mundial, que evidencian una desacele-
ración drástica en el crecimiento continental desde el 3,1%
en los años ’60 y ‘70 a menos del 1% en los ‘80. En esta lí-
nea, refutó la idea de que los Estados de Bienestar son “ho-
rrorosos”, señalando que Estados Unidos tiene el segundo
gasto más alto en bienestar después de Finlandia.

Jeanette Hofmann
Enfatizó la necesidad de defender la democracia, lo que
implica que nuestro sistema de gobiernos debe cambiar e
innovar, ya que, aunque la economía y las telecomunica-
ciones han evolucionado drásticamente desde la Segun-
da Guerra Mundial, la arquitectura de la democracia se
ha mantenido rígida. También identificó un problema en
la representación política debido a que la edad prome-
dio de los miembros de los partidos coincide con la de
quienes ven televisión o se suscriben a periódicos, y los
jóvenes no se sienten representados por los partidos po-
líticos. Por ello, sugiere la necesidad de repensar nuestra
comprensión democrática de la representación, donde
los partidos sean todavía los mejores contenedores para
representar a las personas, agregar y hacer competir ideas

28
políticas. El objetivo es permitirnos repensar la democra-
cia para evitar que la gente se aleje de ella.

Anya Schiffrin
Destacó que su principal preocupación es asegurar la
visibilidad de noticias de buena calidad, y propuso que
plataformas como YouTube incluyan y prioricen la infor-
mación de buena calidad. También mencionó la idea de
implementar impuestos digitales para financiar a los pe-
riodistas y la necesidad de impulsar iniciativas de acción
colectiva que fomenten la colaboración entre publicado-
res de contenidos.

Susan Neiman
Sugirió que una medida fundamental es prestar atención
al lenguaje. Criticó cómo la propaganda ha condicionado
a las personas a creer afirmaciones ridículas, desvirtuan-
do la verdad. Su punto final y más importante es dejar
de tener vergüenza de la verdad. Cuestiona el temor que
tienen las personas bien educadas, especialmente las de
centroizquierda, a hacer afirmaciones sobre la verdad.

Segmento de preguntas de la audiencia


Los panelistas ofrecieron diversas perspectivas sobre
cómo abordar los desafíos actuales de la democracia y
la economía. Neiman y Stiglitz alertaron sobre el ascen-
so del autoritarismo y la necesidad de acción y feedback
democrático. Chang y Stiglitz debatieron sobre el motor
económico futuro, mientras que Hofmann y Schiffrin se
centraron en la información, la transparencia y la parti-
cipación ciudadana, considerando también las limitacio-
nes de la democracia digital.

29
Joseph Stiglitz
Observó el crecimiento del autoritarismo y el fascismo
en Estados Unidos y la rapidez con la que se desarma-
ron las democracias en países como Brasil, destacan-
do lo rápido que pueden suceder estos cambios. Res-
pecto a la transformación productiva, argumentó que
el cambio no debería ser hacia más manufactura ni
volver al pasado, sino hacia una economía basada en
tecnología, conocimiento y servicios. Subrayó que en
esta nueva economía las universidades y el rol de los
gobiernos serán más importantes para la investigación
y desarrollo (I+D).
También criticó que los políticos tardaron 20 a 30
años en darse cuenta de que el neoliberalismo no funcio-
naba. En esta línea, para mantener las decisiones econó-
micas conectadas a las necesidades de la gente, propu-
so aprovechar las elecciones y buscar mejores maneras
de institucionalizar un feedback rápido, por ejemplo, a
través de los avances tecnológicos, y que estos avances
además deben usarse para repensar las instituciones
democráticas.
Aunque reconoció el éxito de China en aumentar el
bienestar de sus ciudadanos y reducir la desigualdad, ad-
virtió que su modelo autoritario podría no seguir funcio-
nando en el futuro. Mencionó, asimismo que, a pesar del
autoritarismo en China, todavía hay discusión y se invita
a personas a desafiar ideas, aunque bajo ciertas circuns-
tancias de control.

Ha-Joon Chang
Respecto a la informalidad laboral, afirmó que este
es un problema legal que requiere mejores normas e

30
impuestos, pero no necesariamente un cambio en la
estructura económica. Sostuvo que hay una presión
constante para crear informalidad y que es fundamen-
tal luchar contra la falta de regulación, enfocándose en
la transformación de la producción. También insistió
en que las innovaciones tecnológicas provienen prin-
cipalmente de la manufactura y que esta sigue siendo
el motor de la economía, aunque ya no genere tantos
empleos como antes.
En cuanto a las relaciones con países autoritarios,
planteó que trabajar con ellos no implica aceptar todas
sus ideas, abogando por la selectividad de estas interac-
ciones. Por ejemplo, se puede estar en desacuerdo con un
régimen terrible y al mismo tiempo reconocer y no invali-
dar sus críticas sobre otras situaciones.

Jeanette Hofmann
Ante la desinformación en ciencia y medicina, defendió
su creencia en que una educación sólida de las personas
es un elemento importante, más allá del alfabetismo di-
gital. Advirtió que una democracia digital o participación
en línea puede crear desigualdades para aquellos que no
tienen tiempo o capacidad de participar.
Por otra parte, abordó la relación con países autorita-
rios desde el ángulo de la globalización, sin calificarla, y
de la soberanía, destacando la lección dejada por la pan-
demia respecto a la necesidad de que los países busquen
los beneficios de la integración global sin volverse depen-
dientes de países impredecibles. Sobre este punto, puso
como ejemplo la dependencia farmacéutica de China y
la escasez de jarabes para la tos en Alemania durante la
pandemia, sugiriendo que es crucial reflexionar sobre

31
qué tipo de dependencia queremos mantener, tanto eco-
nómica como políticamente.

Anya Schiffrin
Identificó que la desinformación usó la pandemia como
una forma de entrar y subrayó que las comunidades de
salud pública han estado trabajando activamente en en-
tregar contra mensajes a esta mala información. También
destacó la existencia de un movimiento grande de perso-
nas y organizaciones (como la Cruz Roja y UNESCO) que
están trabajando contra la desinformación, que afecta a
las políticas en todo el mundo.
Manifestó, asimismo, su esperanza frente al aumento
de movimientos ciudadanos y asambleas públicas loca-
les como una forma de promover mejoras. Sin embargo,
advirtió que es una fantasía pensar que las democracias
locales por sí solas pueden solucionar los problemas
cuando se enfrentan a grandes corporaciones y gobier-
nos poderosos. Por esta razón, si bien considera que las
noticias locales son importantes, también es fundamen-
tal apoyar las grandes transmisiones.

Susan Neiman
Expresó una profunda preocupación por la situación ac-
tual, comparándola con el período de Weimar y los años
previos a la Segunda Guerra Mundial (“estamos en el 32,
estamos en el 29”). Planteó la necesidad de formar fren-
tes populares ante los riesgos que enfrentan los valores
democráticos en la actualidad y advirtió la extraordina-
ria velocidad con que las sociedades pueden pasar de no
democráticas a fascistas. Recomendó estudiar ejemplos
históricos de países fascistas para comprender cuán rá-

32
pido las personas pueden conformarse con el mal, reco-
mendando la última novela de Daniel Kehlmann, “The
Director”, como recurso para entender la vida durante el
periodo nazi y ver cómo la mayoría “vendió su alma” en
muy poco tiempo.

33
Libros publicados por la
Editorial Aún Creemos en los Sueños
Los juegos de la plaza Brasil. Federica Matta
Salud Pública
Fuera del sistema escolar. Re-escolarización de niños, niñas y adolescentes
Héctor Llaitul. Escritos desde la cárcel
El abrazo del viento. Matías Catrileo
El devenir de octubre. Álvaro Ramis
Reivindicando el Estallido Social
200 años de (in)justicia
¿Fortalecer o reducir el rol del Estado?
Más y mejor democracia
En defensa a la Educación Pública
Con Allende en el corazón
China
Reflexiones
50 años del golpe
Recuperando la esperanza
Palestina Israel
Universidades públicas
Trabajo municipal
Seguridad pública
Niñez migrante
Debate sobre la educación en Chile
Escritos antes de gobernar
Redes sociales y medios de comunicación
La Rusia de Putin
Evangélicos
Justicia Fiscal
El futuro será verde
Luis Sepúlveda, últimos textos
La violencia y la lucha social
La rebelión chilena
Corrupción
Wallmapu colonizado
¿ Cómo enfrentamos el cambio climático?
El futuro del trabajo
La escuela en tiempos de migración
Blanco y negro muy negro de Guillermo Nuñez
Derechos de los animales
Medioambiente y desarrollo
Revolución feminista
Datos históricos sobre la Democracia Cristiana
Noam Chomsky. Cinco entrevistas
Le Monde Diplomatique. Más que un periódico

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Este libro se terminó de imprimir en el mes de octubre de 2025
Gráfica LOM, Concha y Toro 29 - Santiago centro - Chile
Es innegable: muchas personas están decepcionadas con la
democracia. Ven promesas incumplidas, se sienten frustradas y
se vuelcan hacia políticos que ofrecen agendas radicales. Pero la

EL FUTURO DE LA DEMOCRACIA
EL FUTURO DE
decepción no basta para justificar que derribemos todo el edificio.
La democracia no necesita un entierro, sino una renovación.
Necesita adaptarse a las enormes transformaciones de nuestro

LA DEMOCRACIA
tiempo: los avances tecnológicos, los cambios sociales, los nuevos
equilibrios de poder global. En vez de desechar la democracia,
deberíamos recordar lo arduo que fue conquistar sus logros y lo
amarga que sería su pérdida.

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