L A S T I E R R A S O C I O S A S
Moisés GONZÁLEZ NAVARRO
El Colegio de México
E N E L DERECHO ROMANO sólo el propietario de tierras agríco-
las, o quien tuviera sus derechos, podía cultivarlas. Este
principio se conservó en la legislación española, pero ya el
Fuero Viejo de Castilla le daba un sentido social a la pro-
piedad al conceder cierto derecho a los campesinos a usar,
en su provecho, temporalmente, las tierras ociosas. También
el propietario del calpulli tenía, la obligación de cultivar la
tierra: su incumplimiento importaba la pérdida de la mis-
ma. Este principio coincidía con la ley de 18 de agosto
de 1523, según la cual los españoles que aceptaban tierras
debían edificar los solares, poblar la casa y labrar las tie-
rras de labor.* Sin embargo, al finalizar la colonia, Manuel
Abad y Queipo propuso, entre otras medidas para remediar
í2^r^o^^^iz a ? ~ i a i r
yoría de los grandes propietarios de no cultivar sus tierras.
No por eso pretendía atacar directamente a todos los gran-
des propietarios, sólo al clero/* Las críticas de los liberales
se acentuaron en la primera mitad del xix, pero la mayoría
^ r "emplt I ^ T n S d f l ^ l c ^ ^ T Z
1 MENDIETA Y NÚÑEZ, 1946, pp. 337-340. Véanse las explicaciones
>re siglas y referencias al final de este artículo.
2 ABAD y QUEIPO, 1837, i, p. 87.
3 MORA, 1837, i, p. 349.
503
504 MOISES GONZÁLEZ NAVARRO
porción de sus tierras." Algunos atribuían esta situación a
que los hacendados limitaban sus siembras a lo preciso para
sostener sus fincas por temor a nuevos impuestos o a una
revolución, y tratándose de los pueblos de indios a la "na-
en precarias condiciones y los simples jornaleros en una si-
tuación aún más miserable. Si él dirigiera el país distri-
propietario territorial, ni los de ninguna clase, corporación
o establecimiento, añadía para tranquilizar a sus compañe-
r C n eSÍuS 'renTp^^yT'ser p o Í ^ ' X
la mayoría de sus tierras zacatecanas.*
Como todo se reducía a meras críticas que no se tra-
profunda de los ^ dueños de inruensos . ¡ncuUo» m
nos que podrían dar subsistencia a muchos millones de
hombres. Apoyándose en las leyes de Indias denunció que
como el derecho de propiedad se perfeccionaba por el tra-
bajo y la producción, la acumulación de grandes posesiones
territoriales en unas pocas personas s,n trabajo, cultivo ni
~ ¿ n o c i m p r r ^ r ; " ! :
* El Monitor Republicano (27 j u l . 1 8 5 2 ) .
5 Memoria Cuernavaca, 1850, pp. 31-33, 36-39.
« DE LA ROSA, 1851, pp. 5-6.
LAS TIERRAS OCIOSAS 505
tendrían derecho a quejarse de los daños que les causaran
sus vecinos o los transeúntes " n i a cobrar cosa alguna por
los pastos, montes, aguas o cualesquiera otros frutos natu-
rales del 'campo", '«i después de un año esos terrenos per-
manecían sin cercado, incultos u ociosos, causarían a favor
del erario federal una contribución de 25 al millar sobre
su valor verificado por peritos nombrados por el gobierno.
De no pagarse con puntualidad esa contribución se iría
capitalizando sobre el mismo terreno hasta que se extin-
guiera su justo precio. Los terrenos de fincas rústicas o ha-
ciendas que tuvieran más de quince leguas cuadradas y que
dentro del término de dos años no estuvieran cultivados,
deslindados y cercados se tendrían por baldíos y serían re-
nunriables y vendibles por cuenta de la hacienda federal,
rem
C o m o ° e s sabido"el congreso constituyente desechó el
voto particular de Arriaga porque puso la libertad al servi-
cio de la propiedad.* De cualquier modo, los códigos civiles
(1870, 1884, 1928) dispusieron que cuando alguien de bue-
na fe sembrara en terreno ajeno el propietario de la tierra
podía quedarse con lo sembrado, pagando su precio, o exi¬
gir a, serrador el valor de 1« renta de la a ™ .
De todos modos el problema se agravó, y las tierras
asegur6 que cuando no hubiera üerra s o c i o » , la prosperi-
ciliando los derechos del propietario con los de la comu-
rSj í ^^^x^rís^t;.
triados. 10
7 ZARCO, 1956, pp. 309-404.
8 G O N Z Á L E Z N A V A R R O , 1971, pp. 28-30.
9 M E N D I E T A Y N Ú Ñ E Z , 1946, p. 338.
io GONZÁLEZ NAVARRO, 1957, pp. 278-279.
506 MOISÉS GONZÁLEZ NAVARRO
Mucho se habló de la enorme extensión de las tierras
f S e qure° e T s a n Zfllü e T í m ^ L ^ Z t
17 328 fanegas, 2 099 (12%) quedaban baldías; veinte años
después las tierras incultas aumentaron a 100 154." En 1877
el Real del Castillo, en Baja California, sólo cultivaba una
doceava parte de sus 3 600 hectáreas; la hacienda de Santa
Teresa, en Coahuila, dos de sus 58 sitios de ganado mayor;
en Guadalcázar, hacienda potosina, de 150 sitios de ganado
mayor únicamente se cultivaba una centésima parte de su
elTl% de l u e í S ^ ^ t S S 1 l ^ t Z n ^
de doce caballerías sólo cultivaba una.^
The Mexican Investor propuso desde 1902 establecer el
tributo sobre el rendimiento, disminuyendo el tanto por
ciento de la tasa a medida que la superficie cultivada fuera
mayor, o relacionando el valor de lo cultivado con lo in-
culto y gravando más lo segundo que lo primero. El Econo-
p l p ^ ^
conocer
un mercado de consumo o de brazos, déficit este último
general en todo el país. A los ojos de El Economista Mexi*
cano era aún más gmve que The Mexican Investor defen-
diera el "comunismo agrario", pues inspirado en Enrique
George argumentaba que "en un amplio sentido" la tierra
"pertenece a todos", cosa muy extraña en labios de una
11 Memoria San Luis Potosi, 1829, anexo 5; Memoria San Luis
Potosi, 1 8 4 9 , anexo 4.
12 G O N Z A L E Z NAVARRO, 1957, p. 217.
LAS TIERRAS OCIOSAS 507
nueva cuenta The Mexican Investor propugnó un impuesto
a las grandes extensiones incultas. El Economista Mexicano
replicó que, contra una generalizada opinión, una política
fiscal de esa naturaleza no resolvería el problema, pues
éste era una característica común a los países nuevos, faltos
de población, comunicaciones y agua. Además, a estos países
más les convenía la agricultura extensiva que la intensiva.
La experiencia de Asia central, tal como había sido expues-
Ia a ^ o — T % ™ X s ]
; H ^ L E
vendrían por añadidura. *» 1
A l término del porfiriato se calculó que el 10% de la
expropiada» las tierraí incultas."
13 El Economista Mexicano (1? dic. 1906), pp. 177-178 (22 dic.
1906), pp. 246-247.
w G O N Z Á L E Z R O A , 1915, pp. 66-67.
i* El Nacional (28 feb. 1941).
16 El Pueblo (25 jun. 1916) .
508 MOISÉS GONZÁLEZ NAVARRO
familia de los pueblos recibirían de diez a veinte hectáreas
por cabeza."
Poco después, en sólo nueve días (del 12 al 21 de octu-
bre de 1912) la cámara de diputados recibió cuatro proyec-
t a s iZZ. Miguel AÍTdÍn ^ ^ Z Z ^ -
nos grupos habían'mejorado con la revolución, los jorna-
leros de^hihuahua y Morelos continuaban padeciendo una
t S ^ ^ £ S i — 5
bución directa del 2% anual sobre el valor de la propiedad
rústica superior a mil hectáreas de las que no se cultivara
la cuarta parte y del medio al millar anual sobre las pro-
í e c t t "
sión y sobre las propiedades de un solo dueño menores de
mediante bonos pagaderos en treinta años, lo cual tenía el
fin de formar granjas de una hectárea en las tierras muy
t Z \ t ^ i e r a n l ^ a Í ^
minar de pagarlas recibirían la plena propiedad de ellas, y
de inmediato el asesoramiento de peritos californianos en
^ C a r r ^ c L ^ T ^ Z n ^ o s I ^ d C n ^
n El Imparcial (7 j u n . 1912); El País (6 jun. 1912) .
18 DDD, 12 oct. 1912 (pp. 2-51).
19 DDD, 14 oct. 1912 (pp. 5-11).
20 DDD, 14 oct. 1912 (pp. 2-6).
LAS TIERRAS OCIOSAS 509
rir bienes raíces y la expropiación de los terrenos incultos,
de
las tierras ociosas fue Francisco Villa. En efecto, a fines de
1914 se puso en practica en Chihuahua su ley agraria: ex-
propiación, por causa de utilidad pública, de los terrenos
no cultivados y restitución de las tierras quitadas a los pue-
blos. Las tierras expropiadas se dividirían en lotes de cua-
tro a veinte hectáreas, según su calidad, procurándose que
bastaran para la subsistencia de una familia de cinco per-
sonas. En la distribución de los lotes se preferiría a los
chihuahuenses y a los agricultores competentes o que conta-
^ = ^ pro-
tados. En efecto, Domingo Arrieta decretó, en 1914 en Du-
rango, que minas, ranchos y haciendas fueran inmediata¬
mente explotadas por sus p r o f a n o s , quienes habían
huido a Zacatecas o a México.** El 15 de febrero de 1916
cultÍyt Z ^ T ^ r ^ . T ^ t ^ r a n ' a
las autoridades rnunicipales.^ Carranza, dispuso en junio de
este año que se cuidara de que se cultivaran todas las tie-
rras de laboras La ley potosina de julio de 1916 que obligó
al inmediato cultivo £ las tierras laborables no' concedió
ninguna p a r t i c i ó n a los propietario, en la cosecha-
Por entonces varios agricultores poblanos denunciaron
que los jefes militares les decomisaban sus pasturas, por lo
21 DDD, 21 oct. 1912 (PP. 4-11).
24 Informe Hidalgo, 1916, p. 17.
25 El Pueblo (25 j u n . 1916) .
26 Informe San Luis Potosi, 1917, p. 37.
510 MOISÉS GONZÁLEZ NAVARRO
de sufrir la sanción correspondiente.2? César López de Lara,
gobernador del Distrito Federal, dispuso el 25 de julio de
1916 el inmediato reparto de las tierras incultas y concedió
el plazo de una semana a quienes, disfrutando de esta clase
de tierras, no las cultivaran, en cuyo defecto se entregarían
a otras personas.** El gobernador de Aguascalientes ordenó
ta elte
las semillas
[Link]én originó grave, confíteos entre los dneño, de las
tierras y los pueblos que las habían trabajado.30 Ese mismo
año Carranza, ya en su carácter de presidente constitucio-
nal, estableció la obligación de dar a los dueños la parte
acostumbrada en los contratos de aparcería en el cultivo
de las tierras [Link]
En fin, después de que mucho se había legislado sobre
este problema, entró en vigor la nueva constitución el pri¬
mero de mayo de 1917. Estableció en su artículo 27 que la
propiedad de las tierras y de las aguas correspondía origi-
nariamente a la nación, la cual había tenido y tenía el
derecho de transmitir su dominio a los particulares, cons-
tituyendo la propiedad privada, la que sólo podía ser expro-
piada por causa de utilidad pública y mediante indemni-
zación. La nación, además, tenía el derecho de imponer a
27 El Pueblo (28 jul. 1916).
28 El Siglo (28 j u l . 1916).
29 Informe Aguascalientes, 1916, p. 6; Informe Guanajuato, 1916,
p. 29.
30 Informe Puebla, 1917a, pp. 14-15; Informe Puebla, 1917b, p. 9.
Si DDD, I ? sep. 1917 (p. 6) .
32 G O N Z Á L E Z NAVARRO, 1970a, pp. 75-76.
LAS TIERRAS OCIOSAS 511
tierras ociosas mucho más radical y completa que las leyes
£ E T r ^ a t T l L ^ r l T r ^ una^ant
De todos modos, varios diputados presentaron, el 23 de
septiembre de 1917, un proyecto de ley para establecer un
^ ^ J ^ ^ Z ^ Z ^ Í aguaT L a T o m t
mentó que la reforma agraria se emprendiera a pellizcos,
con medidas esporádicas como ésa; objetó que en Baja Ca-
ral era diferente, pues todo estaba cultivado, incluida Milpa
Alta, en buena parte en poder del zapatismo.
Otro problema era saber las razones por las cuales no se
cultivaban las tierras. Según José Siurob, por las leoninas
condiciones que imponían los propietarios a los aparceros
(por eso en Guanajuato pasaban de cien las grandes hacien-
das abandonadas), y porque los latifundistas, por ser ene-
migos de la revolución, pretendían disminuir la producción
agrícola.^ Según el diputado Aurelio Velázquez, en muchos
casos las tierras no se cultivaban por falta de capital y de
brazos; éstos se podrían obtener combatiendo la vagancia
L ^ e i ^ n a ^ d e ' i r t o erln l í ^ r S de^s
hacendados hacia quienes habían solicitado ejidos. Cabrera
83 DDD, 23 sep. 1917 (pp. 16-24) .
34 DDD, 25 sep. 1917 (pp. 4-20).
512 MOISÉS GONZÁLEZ NAVARRO
Sin embargo, la iniciativa anterior fue retirada. El 27
de septiembre de ese año se presentó una nueva, hecha con-
juntamente por Vadillo y Cabrera, quienes manifestaron
que no afectaba absolutamente en nada al derecho de pro-
piedad, y declararon de utilidad pública el cultivo de las
tierras de labor y el derecho de la nación a disponer tem-
considerarían como tierras ociosas todas las que en años
anteriores hubieran sido cultivadas, durante la temporada
de aguas o por riego, y las susceptibles de ser abiertas al
cultivo en el temporal de lluvia, Las legislaturas locales
determinarían en cada estado la época en que podría con-
siderarse que los propietarios habían desistido de cultivar
sus tierras, de acuerdo con la costumbre, el clima y la natu-
raleza de los cultivos. En el Distrito Federal se fijó el 30
de abril como el fin de la época de la siembra para el pro-
pietario, y el 1? de mayo como el principio para los labra-
dores. El importe de la aparcería o el arrendamiento no
gresaría a los fondos de los ayuntamientos y el propietario
no tendría derecho a exigir a los labradores ninguna renta
o indemnización, disposición contraria a la circular de Ca-
rranza. El artículo 15 establecía que los ayuntamientos pro-
explicó que ese artículo debería leerse entre líneas, porque
existían ejemplos "terriblemente desastrosos" de que en al-
gunas partes del país se consideraba lícito destruir las siem-
bras de las haciendas y de los pequeños poblados, las que
P ^ i s o n t c u 5 t ei a p ~ q u e t t c i ó n 6
" £
LAS TIERRAS OCIOSAS 513
cluyó Cabrera; por tanto, había que tomar las tierras de
donde las hubiese.35
El 29 de septiembre de 1917 se presentó una iniciativa
similar a ésta, obra de los diputados Siurob, Múgica y Fi-
mír^alnTsutbTet T ^ u ^ o l S ^ al^nÍs
defectos-
Siurob confiaba en que con el proyecto de Vadillo y
Cabrera los proletarios se podrían convertir en pequeños
propietarios, realizando así uno de los ideales de la revolu-
ción. Velázquez, en cambio, lo consideró anticonstitucional
e imposible, porque los ayuntamientos carecían de los re-
cursos económicos necesarios para refaccionar a los aparce-
ros, pues aun el propio ayuntamiento de la ciudad de Mé-
xico necesitaba del auxilio de la federación. Más convenía
continuar declarando la caducidad de las concesiones de te-
rrenos u ocupando los latifundios de los reaccionarios, pues
«JpoXnte l e ^ Z » L t ^ L ^ í Z ^ -
iniciativa fne a p r o b é en i T ^ l Z l e l t . *
DDD, 27 sep. » 1 7 (pp. 10-15).
3 6 ^ , 29 sep. 1917 (p. 4 ) .
37 DDD, 4 sep. 1919 (p. 20).
38 DDD, 10 nov. 1917 (pp. 1-19).
514 MCMSÉS GONZÁLEZ NAVARRO
Eduardo Neri respondió que la ley autorizaba a las legisla-
turas de los estados para hacer ingresar a las arcas munici-
pales esas rentas, cuyo monto los ayuntamientos no podían
establecer arbitrariamente. El diputado Carrascosa indicó el
peligro de que por ignorancia los peones no entendieran
el carácter temporal de la ley, y una vez instalados en las
bre-
Según Daniel S. Córdoba esta ley tal vez sería benéfica
en los estados de población más densa, cuyos labradores
podrían ir al campo sin perjuicio de sus tareas, pero no en
los de escasa población, donde las localidades estaban muy
construcción de una choza. Otro diputado pidió que se
exceptuaran de esta ley las parcelas menores de cinco hec-
cinco ^
sar las tierras en algunas regiones hasta dos años. A lo que
Neri respondió que si los agricultores sabían que se tra-
taba de tierras improductivas sencillamente no las solicita-
rían. Sin embargo, las cosas se complicaban porque tanto en
3» DDD, 17 nov. 1917 (pp. 3, 8 ) .
40 DDD, 20 nov. 1917 (pp. 3-11).
LAS TIERRAS OCIOSAS 515
ción de entregar nada al propietario hasta por tres años,
caso no previsto por esa iniciativa."
Vadillo explicó que esta iniciativa era relativamente
conservadora en cuanto a la propiedad; su verdadero fin
lo» ayuntamientos so convertirían en lo, almacenadores
de los granos, labor que hasta entonce», en alguno» lugares,
realizaba el clero onerosamente por medio del diezmo.»
Por otra parte, Siurob señ,16 que generalmente en el
centro del pais los contratos de aparcería eran mu, leoni-
nos; meloso obligaban a lo» labradores con su trabajo per-
s £ a
" s íntM0"eí £ " o , % — : r
pereza del pueblo Siurob replicó que siempre que se dieran
grandes h a T n d a d J H n c a p a c e s T Z ^ e Z z S Z ¡m^n-
tos agrícolas
Otro problema surgió por la oposición de un diputado
cioneT p e i a I t c í r " ^ ^ S ^ Í ^ r ^ Z
44 DDD, 4 dic. 1917 (pp. 12-13); 6 dic. 1917 (pp. 4-5).
516 MOISÉS GONZÁLEZ NAVARRO
sechas; para Aurelio Manrique éste sería un estímulo más
tres tantos del ordinario. 4 7
El 26 de diciembre se discutió en lo general en el senado
la iniciativa aprobada por los diputados. Francisco S. Man-
los diputados; según Leonardo Pescador existían tierras
abandonadas por la falta de dinero para pagar a los peo-
nes y por los atropellos de los militares; de cualquier modo
esa ley era innecesaria porque, como lo demostraba el ejem-
pío de La Laguna, solo se necesitaban ganas de trabajar.
" n ^ ^ c T S ^ l S n ^ 1
mil personas por esa causa. Pescador insistió en que el pro-
blema era la pereza campesina. En Tabasco se ofrecían bue-
nos salarios a los braceros y no aceptaban; en consecuencia,
quienes morían de hambre lo hacían por su culpa, por su
falta de cultura. Finalmente, el proyecto fue aprobado en
al S a T q u e ^ l o U a r e c o n o c ^ " n o ' £
r e v l d o n a r i a pero la ap^yó porque convenía resolver 2
a los hacendados, por más que ése fuera su personal deseo-
%ZZ£Z t i ™ yT l a ^ o r p ^ n c S c i o f l d Z
45 DDD, 8 dic. 1917 (p. 7 ) .
*DDD, 13 dic. 1917 (p. 10).
«DDD, 15 dic. 1917 (pp. 12-13).
48 DDS, 26 dic. 1917 (pp. 4-22).
LAS TIERRAS OCIOSAS 517
nicipio en los frutos de la cosecha, aunque en este punto
Monzón aclaró que era justo resarcirlos de los gastos que
La iniciativa fue aprobada y enviada al presidente para
base en decretos locales.**
El presidente devolvió en 1918 a la cámara de dipu-
tados, por el conducto de la de senadores, esa iniciativa
con varias observaciones. Carranza tachó de unilateral el
procedimiento de la ley porque prescindía del terrateniente,
estimó conveniente tomar en cuenta los casos de fuerza ma-
yor que obligaran a no cultivar las tierras y objetó, por
injusto, que no se pagara nada al propietario.^ Las comi-
siones dictaminadoras rechazaron las observaciones del pre-
sidente, porque el procedimiento no era unilateral, simple-
^ " n j u l ^ E T Í no c S e r unt
porque voluntariamente o por incapacidad material deja-
ban ociosas sus tierras.- Poco después las comisiones dicta-
minadoras retiraron su dictamen porque se habían salido
de sus límites legales; el 7 de diciembre de ese año de 1918
z~,TZ^Te:y el YOto par,kul"de Luis
49 DDS, 26 dic. 1917 (pp. 23-32).
50 Informe Sonora, 1918, p. 24; Informe Durango, 1918, p. 19.
51 DDS, 2 sep. 1918 (pp. 2-3) .
*2DDD, 28 oct. 1918 (pp. 11-12).
53 DDD, 5 nov. 1918 (pp. 29-30); 7 dic. 1918 (p. 21).
518 MOISÉS GONZÁLEZ NAVARRO
mente producto de la festinación con que se aprobó, no lo
modificó esencialmente y se limitó únicamente a considerar
las observaciones del presidente. Carranza se inspiraba en
principios abstractos de alta justicia y los diputados en las
necesidades de la explotada masa rural; las comisiones
adoptaron un criterio ecléctico concediendo al propietario
la posibilidad de concurrir a la diligencia de inspección
cosecha. Los diputados de la minoría aceptaron en su voto
particular la iniciativa tal como había sido aprobada, salvo
la concesión a los ayuntamientos de la facultad de fijar las
fechas de preparación de la tierra. 6 4
Aprobado el dictamen de la mayoría, la cámara de dipu-
tados lo envió a la de senadores.*5 Ésta lo aprobó el 4 de
diciembre de ese año de 1919 y lo envió al ejecutivo de la
unión el 10 de ese mismo mes y año, quien lo rechazó,
el 19 de diciembre, porque lejos de haberse suprimido los
Z Z ^ ^ ^ l ^ J ^ T , l ZTlela
Constitución, adoptando un sistema que pugna "con los
dictados de la equidad social, al menoscabar el derecho
de propiedad en términos que de ninguna manera pueden
54 DDD, 6 sep. 1919 (pp. 7-11).
55 DDS, 9 oct. 1919 (pp. 7-8).
LAS TIERRAS OCIOSAS 519
para capitalistas y operarios". Por todas esas razones y por-
que el artículo 12 (el producto de la aparcería o del arren-
damiento ingresaría a los fondos del ayuntamiento sin par-
ticipación del hacendado) pugnaba con la letra de la Cons-
titución y con el "espíritu igualitario que anima a nuestras
instituciones", el ejecutivo se abstenía de promulgar la ley.5»
La devolución de esta iniciativa de ley fue acompañada
por unas declaraciones de Luis Cabrera en las que señaló
los muchos defectos de que, en su opinión, adolecía, pese
a confesar que no había estudiado el asunto a conciencia y
de ser él uno de los padres de esa criatura. El diputado Es-
pinosa hizo ver que cuando el senado envió por segunda
vez la ley a Carranza fue para que éste la promulgara, pues
ya no estaba facultado para hacerle nuevas observaciones, y
que no conforme con no promulgarla la devolvió al senado
y no a la cámara de diputados como era su obligación. Esto
había ocurrido así porque Carranza, político porfirista de
cuarta fila, se había mostrado un celoso defensor de los la-
tifundistas. Espinosa propuso que se nombrara una comisión
que se acercara al ejecutivo de la unión a pedirle explica-
ciones, pero fue derrotado por 117 votos contra 32. 57
Carranza, ese "político porfirista de cuarta fila", empan-
tanó este proyecto, pero él, a su vez, poco después, fue
desplazado por la rebelión iniciada en Agua Prieta el 23 de
abril de 1920 por los partidarios de Alvaro Obregón. En
menos de un mes, el 21 de mayo de ese año, Carranza fue
nTb^re^ente ^^Ta^TTu^^
que encabezó esa revuelta. A los dos meses de haberse ini-
ciado ese movimiento, el 23 de junio, Adolfo de la Huerta
promulgó la ley de tierras ociosa,
Declaró de utilidad pública el cultivo de las tierras de
labor, y por lo tanto la nación podría en todo tiempo dis-
poner temporalmente para fines agrícolas de las laborables
56 DDS, 4 dic. 1919 (p. 13); 22 dic. 1919 (p. 3 ) .
57 DDD, 27 dic. 1919 (pp. 6-17); 29 dic. 1919 (p. 5).
520 MOISÉS GONZÁLEZ NAVARRO
que sus propietarios o legítimos poseedores no cultivaran
(artículo 1?). Las no barbechadas o puestas en cultivo en
las fechas marcadas por la ley para su preparación y siem-
ñores hubieran sido cultivadas en siembras anuales de cual-
quier naturaleza durante el temporal de aguas o por sis-
tema de riego o humedad y las susceptibles de abrirse al
cultivo en el temporal, salvo las de agostadero y pastos en
servicio, plantas vivaces y bosques que debieran conser-
sideración las costumbres, clima, cultivos, etc., fijarían para
cada región dentro de un mes a partir de la promulgación
dores provisionales (art. 5).
El 30 de abril concluía para el Distrito Federal el tér-
mino para la preparación de maíz, el 20 de mayo para la
siembra, y el 20 de octubre y el 15 de noviembre, respecti-
vamente, para el trigo. Los términos para Quintana Roo
serían 5 y 20 de mayo para la siembra, y 16 y 31 de julio
para el maíz común. En Baja California, dada la eventua-
lidad de las lluvias, se facultó a los ayuntamientos para
que, de acuerdo con los agricultores, fijaran las fechas. A
Todo vecino tenía derecho a solicitar las tierras ociosas
que creyera podía cultivar, y la solicitud podía ser verbal
o por carta simple sin timbre (art. 7). El ayuntamiento con-
LAS TIERRAS OCIOSAS 521
sin preparar o sin sembrar. A la inspección ocular podría
concurrir el propietario, pero su ausencia no impediría que
se concedieran si era procedente hacerlo. La negación injusti-
ficada concedía al solicitante el derecho de apelar en juicio
verbal y sumario en el que serían suficientes las simples
presunciones. Si el fallo favorecía al solicitante, el respon-
r ^ í ™ ^ ti t ; :
arrendamiento, pero el plazo nunca excedería de un año
Cuando se proporcionaran elementos de trabajo pagaría
el labrador un máximo de un 10% de la cosecha y un 5%
cuando sólo se proporcionara la tierra. Si ésta ya hubiera
sido barbechada se abonaría al propietario un 2% de la
r S r a ^ ^ x c e L ^ e n T ^ a T ; de c ^ n Ba^
California y en Quintana Roo. Las legislaturas locales de-
terminarían la extensión máxima en los estados correspon¬
dientes (art. 11). El producto de la cosecha ingresaría a los
fondos del ayuntamiento (art. 12) . El propietario no tendría
bases generales las legislaturas locales reglamentarían en los
estados y el Congreso de la Unión en el Distrito Federal
L £ £ s ; ~ ó ( a
í e g ^ r d e ~ t d S ; ;
522 MOISÉS GONZÁLEZ NAVARRO
de los territorios y de los estados resolverían las dudas al
aplicarse esta ley en caso de que se hiciera antes de que
se hubiera reglamentado.**
Pero antes de estudiar la forma en que el gobierno fe-
conviene recordar que aun antes de que fuera aprobada dos
estados expidieron sus propias leyes, anteriores pero tal vez
en parte inspiradas en la federal. En efecto, el 15 de junio
de 1918 Durango decretó, en uso del derecho que le con-
cedía el artículo 27 constitucional que declaraba de utili-
dad pública el cultivo de las tierras de labor, que conside.
raría como ociosas las tierras que habiendo sido cultivadas
regularmente en años anteriores no se cultivaran en las
fechas señaladas en esta ley y las susceptibles de ser abier-
tas al cultivo, excepto las de agostadero en servicio, las
^ T t c w ó , ^ ^ " " ^ T d ^ S ó
el estado en tres regiones (La Laguna, la sierra y el resto).
tos con que contara, pero tendrían preferencia los vecinos
del municipio de su ubicación. Se concederían de una a
58 Diario Oficial (28 j u n . 1920) .
LAS TIERRAS OCIOSA» 523
un arresto de cuatro a seis meses, multa de quinientos a mil
pesos, o ambas penas. Las tierras incultas susceptibles de
cultivo inmediato se concederían por tres años, gratuito el
primero y en los otros dos se pagaría el 5% en las tierras
de temporal y el 15% en las de riego. 89
El 27 de diciembre de 1919 Sinaloa declaró de utilidad
el cultivo de las tierras de labor para el mayor bienestar
de sus habitantes. Las tierras que no hubieran sido cerca-
das, limpiadas o preparadas para su cultivo pasadas las fe-
chas acostumbradas en cada localidad quedarían a dispo-
sición de los ayuntamientos para los efectos de esta ley. Se
en « r T a ^ ^ í g L ^ r
" / a b i X a " : ; ~ r zz^zl
ciosas de construcción. Los ayuntamientos dispondrían de
tosí t t ^ Z J Z ^ ^ n ^ ^ i / ^
e intransferible. Los ayuntamientos fijarían las fechas de
terminación, preparación y siembra, modificables por causa
de fuerza mayor. Cuando el terreno no estuviera cercado
el labrador pagaría de renta 10% en metálico del valor to-
tal de la cosecha y 15% cuando estuviera cercado; en el
primer caso correspondería 5% al propietario y el resto al
ayuntamiento; en el segundo, 10% al propietario y el resto
al ayuntamiento. En las tierras nuevas y en las que hubie-
ran permanecido sin ser cultivadas durante cuatro años con-
tinuos inmediatamente anteriores a la aplicación de esta ley
el plazo del arrendamiento podría prorrogarse hasta por
dos años. El producto del arrendamiento de estas tierras se
Eririentrír^ t ^zzz
59 Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Durango (28 j u n .
1918), pp. 4-5.
524 MOISÉS GONZÁLEZ NAVARRO
indígenas y de las personas notoriamente impedidas (a jui-
cio del ayuntamiento) solo se deducirían los gastos eroga-
dos por éste. Se concederían tierras hasta para sembrar vein-
ticinco litros de maíz. No podrían ser objeto de requisición
militar ni de ningún género.^
La preocupación por las tierras ociosas reaparece en el
proyecto del gobierno federal sobre fraccionamiento de los
latifundios que Obregón presentó a la cámara de diputados
el 9 de febrero de 1921. Como su objeto era procurar el
mejoramiento de la agricultura, no se desmembrarían injus-
tamente las grandes propiedades que usaran modernos sis-
f m p r e S P ü b l e T™L 1, Í ^ L h T t r e n o ' tnecesaria
cÜLi*
Tas ^ Z i Z ^ T Z , ^ una-¿Z „„a
extensión de cinco a veinte hectáreas. Los derechos de los
adjudicatarios caducarían cuando la tierra no se cultivara
durante un año. Se excluía de sus beneficios a los propie-
tarios de más de veinte hectáreas, nacionales o extranjeros,
así como a quienes previamente no acreditaran hábitos de
trabajo y la necesaria capacidad para cultivar la tierra. Se
preferiría en la adjudicación a los vecinos sobre los extra-
ños, a los casados sobre los solteros, y a los arrendatarios,
aparceros y peones." Uno de los diputados se opuso a que
se fraccionaran las tierras que se habían mantenido eriazas
durante cinco años, porque sus propietarios las habían aban-
®o Periódico Oficial del Gobievno del Estado de Sinaloa (26 ruar
1920), pp. 1-3.
61 DI>D, 7 feb. 1921 ( P P . 3-7).
LAS TIERRAS OCIOSAS 525
donado a causa de la revolucioné Sin embargo, poco des-
pués se reformó ese artículo en el sentido de que sólo se
En cambio, varios estados dictaron varias leyes para frac-
tZ^^ít " ^ r l o f
ceros y quienes se encontraran establecidos en ellas en vir-
tud de la ley de tierras ociosas, los agricultores más antiguos
y los residentes en el lugar.» 5 En efecto, desde el 16 de
julio de 1921 el gobernador I . C. Enríquez había promul-
^ d e a ^ s ? " ; ^ y ^ I t a T S c S f S
máximo de trés hectáreas de rfcgo y quince de temporal-
El secretario de Gobernación, Plutarco Elias Calles, ma-
nifestó a fines de abril de 1922, al aprobar el Congreso
General de Ayuntamientos un gravamen sobre las tierras
cacas, grandes esperanzas de que esa ley intensificaría la
agricultura y disolvería los latifundio, Calles basaba su en-
tusxasmo en la experiencia que había tenido con la ley de
tierras ociosas de Sonora. Esta última le parecía más radi-
cal que la federal, pues en algunos casos gravaba las tierras
ociosas y en otros facultaba a cualquier persona a denun-
ciarlas e inmediatamente le autorizaba a cultivarlas durante
autorización se ampliaba a tres años.-
62 DDD, 27 abr. 1921 (pp. 2-19) .
68 DDD, 28 abr. 1921 ( P P . 2-19).
<* DDD, 6 jul. 1921 (p. 8 ) .
ee Ali:^? P^óZo "oS'dlSñhuahua (18 j u l . 1921).
«T El Demócrata (25 abr. 1922) .
526 MOISÉS GONZÁLEZ NAVARRO
ley comprendió cuatro puntos principales: fraccionamiento
de los latifundios, patrimonio familiar, deuda agraria y tie-
rras ociosas. Consideró en esta última clase los terrenos que
dejaran de cultivarse dos años consecutivos sin causa justi-
ficada, los cuales quedarían a disposición de quien deseara
sembrarlos por su cuenta, quien tendría derecho a culti-
varlos por dos años y después todo el tiempo que el pro-
pietario no lo reclamara. Los cultivadores de estas tierras
pagarían las contribuciones correspondientes y abonarían al
propietario un 5% del importe de la cosecha, pero goza-
rían de todas las garantías de los demás trabajadores de las
fincas.68
La ley yucateca del 23 de noviembre de ese año de 1923
partía del hecho de que existían muchas haciendas abando-
nadas por la imposibilidad de continuar cultivándolas, tan¬
to por la mala situación económica de sus propietarios como
porque muchos hacendados, habituados a trabajar bajo un
sistema de esclavitud, no podían continuar cultivándolas
respetando la libertad de sus trabajadores. Esta antinomia
la pudo resolver Salvador Alvarado porque su administra-
ción coincidió con una etapa de máxima demanda de hene-
quén. Como, al parecer, Felipe Carrillo Puerto no había
podido resolver la contracción de la demanda de la fi-
bra, muchas haciendas fueron abandonadas. Para solucio-
das podrían ser incautadas y expropiadas por el gobierno a
pedimento de las ligas de resistencia o asociaciones de tra-
foajadores del campo> con objeto de continuar cultivándolas
o repoblándolas. Se dispuso que el precio de la hacienda se
S^udHda^fn^rqü te^tP^Z™ ™l
es Ley agraria Querétaro, 1923, pp. 100-135.
LAS TIERRAS OCIOSAS 527
mientras la hacienda no produjera la liga no estaba obli-
gada a ninguna clase de pago.»»
Durante la presidencia de Calles dos estados reglamen-
taron la ley federal de 1920, ambos en 1926. El primero de
ellos, Nayarit, el 26 de febrero, dividió el estado en tres
zonas: los municipios de la costa, los próximos a Tepic, y
los del sur. Entre los cultivos consideró hortalizas, sandías,
melón, arroz, garbanzo y otros granos; también distinguió
entre tierras de temporal y con yuntas y coamiles. Concedió
un máximo de tres hectáreas de riego, seis de verano o de
nado, y corte de madera para fábricas y estanterías.™ El 18
cC:fcuTad0as T r a z ^ n T e T t e Z Z l J ^ ^ T ^
dispusiera el solicitante-
En 1930 dos estados más reglamentaron la ley federal
de tierras ociosas. Guerrero, el 22 de marzo, exceptuó de esta
ley agostaderos y pastos en servicio, plantas vivaces y los
bosques que debían conservarse. Dividió el estado en tres
« S o l 7t™s"*: ';Leidoti z f ; r e U r 7 °
reglamento otorgaba tal carácter a los usuarios.72
s " e
Lázaro Cárdenas promulgó el 22 de mayo de 1930 la ley
69 G O N Z Á L E Z NAVARRO, 1970b, pp. 248-249.
70 Periódico Oficial - Órgano del Gobierno del Estado de Nayarit
(4 abr. 1926), P P . 1-7.
71 Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Zacatecas (22 mayo
1926), p. 653.
72 Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Guerrero (2 abr.
1930), p p . 4-5.
528 MOISÉS GONZÁLEZ NAVARRO
modalidades que dictara el interés público, posibilitaba ha-
cer de ella un medio "en virtud del cual pudieran realizar
su derecho a la existencia todos aquellos individuos capaci-
tados físicamente para trabajarla». Pese a que la ley fede-
— t i Z J ^ t ^ ^ * ^
^ ; t r t ^ r ^ i í E ^ : u 2 m : :
hortalizas, arroz, cacahuate, cana de azúcar, jitomate, chile
verde, trigo, cebolla, sandía, melón, papa, haba, lina-
za y garbanzo. Los propietarios o poseedores de terrenos
de labor llamados de "año y vez" o los que pretendieran
dejarlos en descanso, deberían manifestarlo por triplicado
a la autoridad municipal de su jurisdicción a fin de que les
permitiesen que quedaran inactivos. Los terrenos se conce-
derían en el orden de fechas de las solicitudes, prefirién-
dose a los vecinos con una residencia mínima de seis me-
ses. El concesionario que cosechara fraudulentamente paga-
ría el doble de la renta designada por el tasador de acuerdo
con el rendimiento medio por unidad de superficie de la re-
^ " r i Í o TZ^Ty t r ^ Z c ^ S
por al o secano. Como estas tierras deberían trabajarse per-
sonalmente se prohibían subarriendos o aparcerías. Esta úl-
tima disposición contradecía la ley federal.73
Veracruz había aplicado la ley de tierras ociosas con
éxito desde la época en que Obregón era presidente.- El
30 de junio de 1931 promulgó una nueva ley destinada al
73 Ley tierras ociosas Michoacán, 1930, pp. 1-15.
74 Informe Veracruz, 1923, p. 38.
LAS TIERRAS OCIOSAS 529
puesto la utilización de tierras de labor. La ley veracruzana
exceptuó las tierras cultivadas o debidamente preparadas
para ser sembradas desde luego, así como las partes sembra-
das de árboles frutales, o, en general, de árboles de pro-
ducto; los agostaderos y pastos en servicio si se probaba que
eran los únicos que poseían los propietarios o poseedores
y les eran indispensables para los animales que en ellos tu-
vieran; las reservas forestales; las tierras comprendidas en
los contratos de colonización (federales o del estado); las
S ^ Í s Í S t etirTstS,1; I T ^ Z X Z
r S T H e Í = e í r S ^ L ^ Í V "
T J ^ ^ Z d f o T S s e Í dÍuS
del valor inscrito en el registro público de la propiedad, y
en las tierras de agostadero y en pastos de 1 a 3% por hec-
tárea. Se prohibía a los beneficiarios de esta ley arrendar a
terceras personas estas tierras, en su totalidad o en parte. 75
Rodolfo Elias Calles promulgó la ley reglamentaria de
tierras ociosas de Sonora el primero de noviembre de 1932.
Dividió el estado en norte y sur. Incluyó los cultivos de
maíz, trigo y frijol y concedió un máximo de veinte hec-
táreas de temporal y diez de riego. En sus beneficios dio
preferencia a los sindicatos de campesinos y trabajadores
se dividió en zonas L í e n t e , fría y templada, pero autorizó
al ejecutivo a modificar esa distribución conforme a los
7 5 Boletín Mensual del Departamento de Economia y Estadística
de la Secretaria de Agricultura y Fomento [jira. 1931], p. 260.
76 Boletín Oficial de Sonora (9 nov. 1932), pp. 1-2.
530 MOISÉS GONZÁLEZ NAVARRO
de agostadero y las que estuvieran en descanso. Concedió
una extensión máxima de cuatro hectáreas de riego, ocho
de humedad y doce de temporal. Otorgó a los denunciantes
quince días a partir de la fecha en que las hubieran reci-
bido para prepararlas: pasado ese plazo se darían a un
yes reglamentarias sobre tierras ociosas y se reformaron dos.
Tabasco concedió el 23 de diciembre de 1935 a cualquier
ciudadano el derecho a solicitar esta clase de tierras por
escrito. Excluyó las plantas viváceas (egipto, para, zacate
gordura, zacate elefante, etc.), y los bosques protegidos por
p ^ s —
dos en reparto. Tendrían preferencia para obtenerlas los
de ellas. De las resoluciones negativas se podría apelar
firmaba la apelación se entregaría al denunciante la mitad
del producto obtenible. Si el ayuntamiento refaccionaba al
denunciante percibiría un máximo del 10% de la cosecha;
la mitad si sólo proporcionaba la tierra. En las tierras des-
laborables de cualquier calidad.7*
La ley tamaulipeca del 22 de julio de 1936 incluyó las
tierras que se sembraran una vez al año, salvo el inmediato
77 Estado de Jalisco - Periódico Oficial del Gobierno (28 age
1934), pp. 226-239.
78 Periódico Oficial - Órgano del Gobierno Constitucional del Es-
tado de Tabasco (28 dic. 1935).
LAS TIERRAS OCIOSAS 531
anterior, las de pastoreo a razón de una hectárea por cabeza
de ganado mayor, frutales, cultivos cíclicos (caña de azúcar,
alfalfa, henequén), las praderas artificiales de riego o tem-
poral, y las que dadas en aparcería no se hubieran culti-
vado por causas imputables al aparcero. Si la petición del
solicitante se rechazaba podía recurrir al gobernador; si éste
comprobaba que eran utilizables el ayuntamiento indemni-
zaría al solicitante con una cantidad equivalente al valor
de las cosechas. El ayuntamiento pagaría los impuestos de
la participación que le correspondiera de la cosecha. Con-
cedió una superficie máxima de seis hectáreas, negó a los
ejidatarios en posesión de su parcela y a las personas que
no pudieran cultivarlas por sí mismas el derecho a solicitar
esta clase de tierra, La concesión de las tierras traía apa-
rejada la de las aguas, pero limitada a las sobrantes del
propietario o del aparcero; en este caso contribuiría pro-
porcionalmente a la limpia de los canales y de las cargas de
^S^Z^X " - q t fueran
originarse. Las mejoras quedarían en beneficio del posee-
dor o propietario, salvo las cercas, que podrían retirarse-
Chiapas, al reglamentar la ley federal el 3 de diciembre
de 1936, tomó en cuenta las considerables extensiones que
sume nuestro pueblo humilde" y el considerable número
de solicitudes de tierras ejidales no resueltas aún. Dividió
el estado en tres zonas (fría, templada y caliente), y fijó
para cada una de ellas las fechas correspondientes para los
cultivos de maíz, frijol, haba, cebada, garbanzo, arroz, ta¬
baco y ajonjolí. Estableció una extensión máxima de cuatro
hectáreas de riego y el doble de temporal - Esta ley se re-
formó el 12 de abril de 1939 porque no coincidían en la
T9 Periódico Oficial - órgano del Gobierno Constitucional del Es¬
tado Libre y Soberano de Tamaulipas (25 j u l . 1936), pp. 479-480.
80 Alcance al número 48 del Periódico Oficial (Tuxtla Gutiérrez,
3 dic. 1936) , p. 3.
532 MOISÉS GONZÁLEZ NAVARRO
práctica las fechas fijadas para la preparación y la siem-
bra de los diversos cultivos. Por tanto, las zonas se amplia-
ron a cuatro (fría, templada, caliente húmeda y caliente
seca) y a cada una le fijaron dos períodos, excepto a las
tierras de riego, porque eran cultivables en cualquier tiem-
po, dejando sólo un período para que se levantara la cose-
cttact coÍLstm^inoI I P T ^ J ^ Z ^ t Z
ociosas) ellos interpretarían las dudas, y sólo cuando no
pudieran resolverlas lo haría el Departamento Agrícola y de
Ganadería del estado. Esta ley excluyó de los cultivos consi-
derados en la ley anterior el garbanzo, el arroz y el tabaco,
' Tocó a Javier Rojo Gómez reglamentar la ley federal
de tierras ociosas de Hidalgo, veintiún años después de que
se había dictado la primera en el período preconstitucional.
Dividió el estado en tres zonas (fría, caliente y templada).
Para determinar la fecha de la preparación se tendría en
cuenta el cultivo comúnmente practicado. En el caso de no
haber S 1 do cultivad, en los tres años anteriores, la época
más corta en el cultivo más corto de la zona. A solicitud
de los propietarios el plazo podría ampliarse diez días
antes de vencer por una sola vez si daban una fianza un
10% igual al costo de la siembra. Se preferiría a los solici-
tantes comprendidos en el padrón ejidal que aún no hu-
bieran obtenido tierras, a lo¡ peonesJacasillados carentes de
ellas y a los pequeños propietarios vecinos del lugar; en se-
gundo término se tendría en cuenta la antigüedad de la soli-
citud. Concedió un máximo de cinco hectáreas de riego,
veinte de temporal y setenta de agostaderos o pastos.» 2
La ley de Colima del 11 de abril de 1938 dividió el esta-
sa°s L V c X m f c o Í L ^ ^ l a L T l á T ^ ^ y
81 Alcance al número 1? del Periódico Oficial (Tuxtla Gutiérrez,
82 Periódico ^Oficial del Gobierno del Estado de Hidalgo (24 mayo
1937), p p . 216-217.
LAS TIERRAS OCIOSAS 533
las que estuvieran en descanso. Se concedería un máximo
de nueve hectáreas de temporal, tres de riego y seis de hu-
medad. Un año después se modificó esta ley precisando que
no podrían reputarse como ociosas las dedicadas a explota-
ciones ganaderas para aprovechamiento de la leche y sus
derivados, considerándose como la extensión necesaria para
el mantenimiento del ganado una hectárea de terreno fértil
y dos de eriazo o de agostadero por cabeza de ganado m ,
r ^ o = ^
año agrícola, para permitirles recuperar sus propiedades
6
E n ? 9 4 Í ; veinticinco años después de que había legislado
sobre tierras ociosas, Aguascalientes reglamentó la ley fede-
ral de 1920. Ninguna podría ser solicitada como ociosa,
siendo de riego, para destinarla a cultivo de temporal, sino
hasta que transcurriera el término del cultivo de temporal.
Grandes y pequeños propietarios y ejidatarios con parcela
no podrían solicitar tierras ociosas. Los ayuntamientos, no
los presidentes municipales, resolverían las solicitudes. Los
solicitantes de tierras nuevas sólo tendrían derecho al 25 %
del desmonte; el resto correspondería a los propietarios.
doble en los de temporal.»*
«8 El Estado de Colima - Periódico Oficial del Gobierno Consti-
tucional (16 abr. 1938), p. 86 (8 abr. 1939).
S4 Periódico Oficial - Órgano del Gobierno del Estado de Zaca-
tecas (25 mayo 1940), p. 447.
83 Periódico Oficial - órgano del Gobierno Constitucional del Es-
tado de Aguascalientes (25 mayo 1941), pp. 1-4.
« 6 PeJäico Oficial - órgano del Golírno del Estado de Naya-
rit (30 mar. 1964).
534 MOISÉS GONZÁLEZ NAVARRO
ociosas: seis en el período preconstitucional, cuatro duran-
te la presidencia de Carranza, una con De la Huerta, cinco
Camacho y otra más con López Mateos. A l parecer sólo seis
estados no legislaron en esta materia: Nuevo León en el
Norte, México, Morelos y Tlaxcala en el Centro, Campe-
che en el Golfo de México y Oaxaca en el Pacífico sur.
picio para cultivarla. 2. Como la concesión de estas tierras
se realiza sin ninguna declaración previa, los propietarios
han recurrido con éxito al amparo. 3. El haber dejado la
aplicación de una ley federal en manos de las autoridades
locales la ha hecho inoperante, porque muchos estados no
la han reglamentado. Para solucionar ese problema el PNR
propuso que los propietarios de tierras cultivables mayores
dórtreiÍtfdSs I ™ e Í S Z T ^ Ü ^ / L ^
En fin, para apreciar mejor su significado, conviene re-
cordar que la legislación sobre tierras ociosas es comple-
mentaria de las principales leyes agrarias y que se expidió
cuando éstas apenas comenzaban a aplicarse: el fracciona-
miento de los latifundios y la dotación y restitución de los
ejidos. Para evaluar su significación histórica se necesitaría
conocer la época en que se concedieron las tierras ociosas,
el número de hectáreas otorgadas, dónde y a qué cultivos se
«7 MENDIETA Y NÚÑEZ, 1946, pp. 342-344.
LAS TIERRAS OCIOSAS 535
dedicaron, la presión demográfica y el desarrollo econó-
mico de esas regiones, su régimen de lluvias e irrigación, la
organización de campesinos, hacendados y neolatifundistas,
los conflictos a que dio lugar su otorgamiento, etc.
Por ejemplo, en 1935, al aplicarse esta ley en la ha-
cienda de Vallaría, en Puebla, disputaron los vecinos de los
pueblos de Tepatlaxco y Tlaxco - P o C o después se opuso
una "lluvia" de amparos a esta ley. En Villa Obregón, por
ejemplo, la compañía agrícola "Arsa" impugnó la "expro-
piación" de 130 hectáreas en favor de la cooperativa "Vista
Alegre". El mismo Nacional comentó sorprendido que se estu-
vieran concediendo esta clase de tierras en el Distrito Fe-
e í ' u e ^
^ TffZi , T i X v a l ^ y
de Querétaro, con las armas en la mano, condenaron las
inmensas tierras incultas de las haciendas.*» Todavía a casi
SIGLAS Y REFERENCIAS
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comándale milüar del estado de Guanajuato al
ciudadano primer jefe del Ejército Constituciona-
lista, encargado del poder ejecutivo de la nación,
LAS TIERRAS OCIOSAS 537
Informe Hidalgo
1916 Informe que el ciudadano general de brigada Ni-
colás Flores, gobernador y comandante militar del
estado de Hidalgo, rinde ni ciudadano Venustiano
Carranza, primer jefe del Ejército Constitucionalista,
encargado del poder ejecutivo de la nación, por
del Estado.
Informe Puebla
1917a
1917b Informe que el jefe del Departamento Ejecutivo leyó
el 30 de septiembre de 1917 ante la honorable xxiii
legislatura del estado de Puebla en cumplimiento
de lo prevenido en el articulo 29 del decreto de
27 de julio del presente año, al clausurar su se-
Informe San Luis Potosí
1917 Informe que rinde el general brigadier Alfredo Bre-
ceda, gobernador prjsional del estado L e y so-
berano de San Luis Potosí, de las labores llevadas
a cabo por el gobierno durante todo el período pre¬
SST T a V Í e s T e ¡ f £ S InduItST'MÍ
tar "Benito Juárez".
Informe Sonora
1918 Informe que rinde el ciudadano general Plutarco
Elias Calles, goberador constitucional del estado de
Sonora, ante la xxiv legislatura del mismo, acerca
de sus gestiones durante el periodo comprendido
Informe Veracruz
1 9 2 3
^ T ^ z r t / i r i r j
538 MOISÉS GONZÁLEZ NAVARRO
gislatura del mismo por el periodo comprendido del
lé de septiembre de 1922 al 5 de mayo de 1923,
J a l a p a - E n r í q u e z , Oficina T i p o g r á f i c a del Gobierno
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Memoria Cuernavaca
1850 Memoria política y estadística de la prefectura de
Memoria San Luis Potosí
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soberano de San Luis Potosí dio cuenta a la segunda
legislatura constitucional del mismo en el primer
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