Beneficios:
Existe casi total unanimidad a la hora de señalar la fiscalidad ambiental como
una herramienta clave para avanzar hacia una economía descarbonizada que
favorezca el desarrollo sostenible. Entre los principales beneficios que justifican la
existencia de este tipo de impuestos destacan:
Internalizan las externalidades negativas.
Promueven el ahorro energético y la utilización de fuentes renovables.
Desincentivan comportamientos antiecológicos.
Incentivan a las empresas a innovar en sostenibilidad.
Generan recaudación para los gobiernos que puede servir para bajar otros
impuestos o para desarrollar proyectos ambientales.
Protegen el medio ambiente.
El FMI (como se citó en Iberdrola, s.f.), ha propuesto que los países que
más gases de efecto invernadero emiten establezcan un impuesto sobre las
emisiones de CO2. Según esta organización, esa tasa tendría que ser de 75
dólares/68 euros por tonelada en 2030.
Subsidios:
Pedrosa (2020), nos menciona que:
El subsidio es una ayuda extraordinaria por parte de la Administración
Pública para estimular la demanda de un bien o proteger a un colectivo. En
economía, los subsidios son ayuda que los poderes públicos otorgan a
determinados ciudadanos, principalmente, con el fin de brindar acceso a los bienes
y servicios básicos.
Subsidios a los combustibles fósiles
El Fondo Monetario Internacional (FMI), nos platea la siguiente interrogante:
¿Por qué nos preocupan los subsidios a los combustibles fósiles?
Los subsidios tienen como objetivo proteger a los consumidores
manteniendo los precios bajos, pero tienen un costo sustancial. Los subsidios
tienen consecuencias fiscales considerables (que conducen a
impuestos/endeudamiento más altos o un gasto más bajo), promueven una
asignación ineficiente de los recursos de una economía (obstaculizan el
crecimiento), fomentar la contaminación (contribuir al cambio climático y las
muertes prematuras por contaminación del aire local ), y no están bien dirigidos
a los pobres ( beneficiando principalmente a los hogares de mayores ingresos).
Eliminar los subsidios y utilizar la ganancia de ingresos para un gasto social
mejor orientado, reducciones de impuestos ineficientes e inversiones productivas
pueden promover resultados sostenibles y equitativos. La eliminación de los
subsidios a los combustibles fósiles también reduciría las preocupaciones sobre
la seguridad energética relacionadas con los suministros volátiles de
combustibles fósiles.
Tamaño de los subsidios a los combustibles fósiles:
A nivel mundial, los subsidios a los combustibles fósiles ascendieron a $7
billones o el 7,1 por ciento del PIB en 2022, lo que refleja un aumento de $2
billones desde 2020 debido al apoyo gubernamental al aumento de los precios de
la energía. Se espera que los subsidios disminuyan en el corto plazo a medida
que las políticas de sostenimiento de los precios de la energía se deshagan y los
precios internacionales caigan, pero luego aumentará a $8,2 billones para 2030 a
medida que aumente la proporción del consumo de combustible en los mercados
emergentes (, donde las brechas de precios son generalmente mayores), continúa
aumentando.
Permisos negociables de descargas.
La Agencia Europea de Medio Ambiente nos menciona que:
Un instrumento de política económica que permite el intercambio de
derechos para descargar contaminación o explotar recursos mediante un mercado
de permisos libre o controlado. Algunos ejemplos incluyen cuotas individuales
transferibles en la pesca, derechos negociables de agotamiento de concesiones
mineras y permisos negociables de vertido de efluentes hídricos.