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Estado y Economía en el Capitalismo

El capítulo analiza la relación entre el Estado y la economía en el contexto del capitalismo, destacando cómo el Estado capitalista se ha desarrollado históricamente y sus funciones en la regulación económica y la gestión de conflictos sociales. Se presentan diferentes enfoques teóricos sobre el papel del Estado, desde su función como instrumento de la clase dominante hasta su papel como árbitro neutral. Además, se discute la evolución del Estado a lo largo de la historia y su relación con la propiedad privada y la noción de eficiencia en el capitalismo.

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Estado y Economía en el Capitalismo

El capítulo analiza la relación entre el Estado y la economía en el contexto del capitalismo, destacando cómo el Estado capitalista se ha desarrollado históricamente y sus funciones en la regulación económica y la gestión de conflictos sociales. Se presentan diferentes enfoques teóricos sobre el papel del Estado, desde su función como instrumento de la clase dominante hasta su papel como árbitro neutral. Además, se discute la evolución del Estado a lo largo de la historia y su relación con la propiedad privada y la noción de eficiencia en el capitalismo.

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Capítulo 1

Estado y Economía en el Capitalismo Desarrollado y Periférico

El Estado como forma de organización social, es un fenómeno posterior al feudalismo, tiene una
relación cercana con la formación de las economías capitalistas en Europa, y su posterior
instauración en el resto del mundo.

En los países del continente americano, la constitución de Estados, es posterior a los


levantamientos libertarios para lograr la independencia y dejar de ser colonias de países europeos.
Llegado el siglo XX, la configuración de poder y desarrollo entre países hace evidente grandes
diferencias económicas, que muchas veces se piensa, no son casuales, sino que se originan en un
sistema en el que existen algunos países que han logrado un alto grado de desarrollo económico
y bienestar social a costa de lo que se denomina la “periferia capitalista”, conformada por países
que han asumido el papel de proveedores de materias primas para los países desarrollados, más
aún, ese papel ha sido asignado por los propios países del centro, con el fin de enriquecerse y
mantener un mercado disponible para su producción.

Con este marco, desarrollamos el presente capítulo para entender la evolución del Estado, el
Estado capitalista, el capitalismo de estado y la teoría centro periferia.

1.1. El Estado Capitalista

El Estado capitalista contemporáneo, en su complejidad, tiene mucha importancia en diversas


actividades, que van, desde la regulación económica hasta la provisión de bienes públicos y la
gestión de conflictos sociales.

A decir de Gilpin, R. (2001) "El Estado es esencial para la existencia del capitalismo moderno.
Proporciona el marco legal y regulatorio dentro del cual operan las empresas privadas, y también
interviene en la economía para estabilizarla y promover el crecimiento.". El Estado establece y
hace cumplir las leyes que rigen la propiedad privada, los contratos y las transacciones
comerciales. Esta función es fundamental para la seguridad jurídica y la previsibilidad necesarias
para la inversión y el crecimiento económico. Además, el Estado puede regular los mercados para
prevenir monopolios, proteger a los consumidores y mitigar externalidades negativas como la
contaminación, estos aspectos constituye un marco legal y de regulación económica.

1.1.1. Enfoques Teóricos respecto a la función del Estado capitalista


El Estado capitalista, una forma de organización política intrínsecamente ligada al sistema
capitalista de producción, se define de manera diversa según el enfoque teórico adoptado:

Tabla 1: Definición y función del Estado según enfoque teórico

Enfoque Definición Función


El Estado capitalista es un instrumento de la Su función principal es garantizar las
clase dominante para mantener su poder y condiciones para la acumulación de
Marxismo asegurar la explotación de la clase trabajadora. capital, reprimir la disidencia y
No es neutral, sino un aparato que sirve a los legitimar el orden social capitalista.
intereses de la acumulación de capital y la
reproducción de las relaciones sociales
capitalistas. (Miliband, R. 1969).
Weberiano El Estado moderno (y, por extensión, el El Estado capitalista se caracteriza por
capitalista) se caracteriza por la la racionalización burocrática, la
monopolización del uso legítimo de la fuerza administración impersonal y la
en un territorio determinado y por la aplicación de leyes universales. Aunque
racionalización burocrática. Su legitimidad se no se centra exclusivamente en la
basa en la legalidad y la administración defensa del capitalismo, Weber
impersonal. (Weber, M. 1978). reconoce que el Estado moderno está
intrínsecamente ligado al desarrollo del
capitalismo
Pluralista El Estado capitalista es un árbitro neutral entre El Estado busca mantener el equilibrio
diversos grupos de interés en la sociedad. El y la estabilidad social, garantizando la
poder está disperso entre múltiples actores, y el competencia política y la participación
Estado responde a las demandas de estos ciudadana.
grupos a través de la negociación y el
compromiso. Dahl, R. A. (1961).
Neoliberal El Estado debe ser mínimo, limitando su El Estado crea un entorno favorable
intervención a la protección de la propiedad para la inversión privada y la
privada, el cumplimiento de los contratos y la acumulación de capital, reduciendo los
estabilidad monetaria. La regulación impuestos y eliminando las barreras
económica debe ser mínima para permitir el regulatorias.
libre funcionamiento de los mercados.
Friedman, M. (1962).

Fuente: (OPEN IA, 2025)

1.1.2. Formación Histórica del Estado Capitalista

La formación del Estado capitalista es un proceso histórico complejo que abarca varios siglos:

Transición del Feudalismo al Capitalismo (Siglos XIV-XVIII): La crisis del feudalismo, el auge
del comercio y la aparición de la burguesía crearon las condiciones para el desarrollo del
capitalismo. Los Estados absolutistas promovieron políticas mercantilistas que favorecieron la
acumulación de riqueza nacional y el comercio. (Wallerstein, 2011).

Las Revoluciones Burguesas y el Estado Liberal (Siglos XVII-XIX): Las revoluciones


burguesas (Inglaterra, Francia, [Link].) establecieron regímenes que protegían la propiedad
privada y la libertad económica. El Estado liberal limitaba su intervención en la economía,
centrándose en la protección de los contratos y el mantenimiento del orden público. (Hobsbawm,
1962).

Industrialización y el Estado Intervencionista (Siglo XIX - Principios del XX): La Revolución


Industrial generó nuevas tensiones sociales. El Estado se vio obligado a intervenir para regular
las condiciones laborales, proporcionar servicios públicos y gestionar las crisis económicas.
(Polanyi, 1944).

El Estado de Bienestar (Mediados del Siglo XX): Tras la Segunda Guerra Mundial, se desarrolló
el Estado de bienestar en muchos países capitalistas, con políticas sociales para reducir la
desigualdad y garantizar un mínimo de bienestar. (Esping-Andersen, 1990).

El Neoliberalismo y la Globalización (Finales del Siglo XX - Presente): El neoliberalismo


promovió la desregulación, la privatización y la reducción del gasto público. La globalización
intensificó la competencia entre países. (Harvey, 2005).
1.1.3. La propiedad privada, la productividad y la noción de eficiencia en el nacimiento
del capitalismo

En “Los orígenes agrarios del capitalismo”, Ellen Meiksins Wood (2016) propone que el
desarrollo del sistema económico capitalista se originó en el campo y no en las ciudades. La autora
argumenta que las condiciones necesarias para que la revolución industrial se llevara a cabo
fueron: la liberación de mano de obra, es decir, la separación de los productores del medio directo
de producción; la productividad agrícola y el mercado articulado en el campo.

Para la industria era fundamental contar con hombres y mujeres “libres” dispuestos a trabajar para
subsistir, y tener un abastecimiento de bienes básicos para la subsistencia de origen agrícola,
insumos para las manufacturas y una idea de mercado prearticulada para comercializar los
productos hechos con una estructura de demanda. Esta lógica mercantilista en el campo
(capitalismo agrario) requirió la instauración de conceptos fundamentales, como productividad,
acumulación y generación de riqueza material.

La noción de productividad y de mejoramiento constante, como lo ilustra Wood, es el inicio de la


propiedad privada en el “pre capitalismo”: la tenencia de tierras pasó de ser un medio de mera
subsistencia a un medio de generación de productos y acumulación de riqueza, en tanto que la
superación de la etapa feudal movió los intereses de los y las terratenientes hacia estas nuevas
ideas mercantilistas, y los campesinos y las campesinas que dependían de las relaciones
productivas del feudo se vieron desplazados y desprendidos de su medio directo de producción.

Aunque existen diversas versiones históricas acerca de cómo ocurrió este proceso, las más
destacadas, la de Adam Smith (1776) y la de Karl Marx (1867), coinciden en que el paradigma
dominante era el del uso eficiente de los recursos y el de la competitividad, donde la eficiencia
justificaba tanto el desplazamiento de los menos productivos (Smith, 1776) como el despotismo
estatal y la violencia terrateniente (Marx, 1867). Según ambas posturas, en este proceso se
consolida la propiedad privada como unidad de riqueza material.

Uno de los grandes pensadores del liberalismo como estructura económica y social, John Locke,
justificó la propiedad privada en el Segundo tratado sobre el gobierno civil (Locke, 1994)
mediante el siguiente argumento: Dios creó la tierra común para todos, así que lo único propio
del hombre es su trabajo y la posesión de lo que con él extrae de la tierra para su uso provechoso.
Es también de su propiedad lo que pueda extraer de ésta hasta el límite de lo que le es útil, pero
si los hombres pueden seguir trabajando y generar más para el intercambio, entonces no hay daño
al bien común. La idea de acumulación se origina, entonces, en el mejor provecho de los recursos,
es decir, en el sentido productivo que le da Wood al término, en el que la eficiencia (el “mejor”
uso de los recursos) es una virtud y en el que el paradigma social son los mecanismos que permiten
la acumulación más allá de lo que es de uso inmediato del fruto del trabajo: el dinero y la titulación
de bienes, es decir, los derechos de propiedad.

Esto se manifiesta diariamente en el consumo de bienes y servicios y en el deseo de su


acaparamiento (acumulación) individual. La era industrial dio origen a un nuevo paradigma de
servicios, consumo y dominio financiero de la economía, en el que la información se convirtió en
uno de los recursos principales. Las categorías de dinero y de derechos de propiedad se han
extendido a todos los aspectos de la vida, de tal forma que rastrear la noción de eficiencia es más
sencillo en nuestros días.
En la descripción del sujeto neoliberal, Christian Laval y Pierre Dardot (2013) señalan que la
empresa, la unidad organizada de la industria, se ha interiorizado en los sujetos: ya no sólo se
busca la productividad en los recursos externos, sino también en los recursos propios del
individuo. Aunque en este paradigma el mecanismo de generación de riqueza sigue siendo el
mismo (la productividad como medio para acceder a la propiedad privada y a su disfrute y
acumulación), el discurso competitivo de la eficiencia ahora también se ha individualizado. La
individualización de la noción de eficiencia tiene consecuencias para la dinámica social, en tanto
que la riqueza individual como paradigma es contraria a la idea de propiedad común y a la
estructura de comunidad.

El consumo, la acumulación y el acceso a bienes y servicios se han vuelto el horizonte trazado


del bienestar, y todos los aspectos de la vida han devenido recursos para alcanzar estos fines. Así
se ha consolidado la autorrealización humana, en la búsqueda de la eficiencia, de la idea del mejor,
y con ello la autodisciplina de los individuos en una competencia hacia el horizonte trazado del
bienestar, que implica la comparación con sus pares y, por lo tanto, la necesidad de cuantificar y
racionalizar todos los recursos personales con los que cuenta.

La consecuencia es la construcción de estándares de vida plena desarrollados en dos sentidos que


se complementan: la noción de eficiencia (productivo) y de consumo (como bienestar). Dicha
cuantificación de los estándares de vida es lo que permite la jerarquización social de unos estilos
de vida por sobre otros, y los más valorados, a su vez, dictan qué recursos deben optimizarse
(producto de una influencia hegemónica); así, las relaciones se mueven en un entorno utilitario
en el que el coaching y los emprendimientos individuales tienen como norte al “mejor
consumista”. ¿Cómo se da el tránsito entre una acepción tan general de la eficiencia a la esfera
individual? Para responder, es necesario analizar la forma en que este discurso se adaptó en
América Latina, y cómo aparecen otras variables, como la noción de raza, que juegan un papel
fundamental dadas las dinámicas de colonización que se dieron (y se dan) en este contexto
geográfico. Todo lo anterior, apoyado en la teoría decolonial y la descripción de cómo el proceso
de colonización configura y refuerza la noción de centro-periferia en el capitalismo mundial.

1.1.4. La Naturaleza del Estado Capitalista

El Estado, en el contexto del capitalismo, muchas veces trasciende a la administración pública y


se configura como un actor en la dinámica económica y social. Su naturaleza, han sido objeto de
intenso debate y análisis desde diferentes enfoques.

Enfoque marxista heterodoxo: Existen diferentes interpretaciones dentro del marxismo sobre la
naturaleza y las funciones del Estado. Algunos, como Poulantzas, enfatizan la autonomía relativa
del Estado, mientras que otros, como Miliband, se centran en las conexiones directas entre el
Estado y la clase capitalista.

Hay quienes entienden al Estado como “campo de batalla” que no es un instrumento monolítico
de la burguesía. Es también un campo de batalla donde las diferentes clases sociales luchan por
sus intereses. Las políticas estatales son el resultado de esta lucha de clases.

En la era de la globalización, sin embargo, el papel del Estado se ha transformado. Algunas


funciones se han debilitado, mientras que otras han adquirido mayor importancia.
Enfoque clásico (ortodoxo): La Escuela Clásica, que floreció principalmente en el siglo XVIII
y principios del XIX, veía al Estado con un papel limitado pero crucial. Su principal función era
garantizar el orden, la seguridad y la protección de los derechos de propiedad, creando así un
entorno propicio para el funcionamiento del mercado libre. La intervención estatal debía ser
mínima para no distorsionar los mecanismos naturales de la oferta y la demanda.

"Según el sistema de la libertad natural, el soberano sólo tiene que atender a tres
obligaciones; tres obligaciones de gran importancia, sin duda alguna, pero sencillas
y comprensibles para el entendimiento común: la primera, la obligación de defender
a la sociedad de la violencia y de la invasión de otras sociedades independientes; la
segunda, la obligación de proteger, en la medida de lo posible, a cada uno de los
miembros de la sociedad, de la injusticia y de la opresión por parte de cualquier
otro miembro de la misma, o la obligación de establecer una administración exacta
de la justicia; y la tercera, la obligación de erigir y mantener ciertas obras e
instituciones públicas, que nunca pueden ser del interés de ningún individuo o de un
pequeño número de individuos erigir y mantener, porque el beneficio de las mismas
nunca podría resarcir los gastos a ningún individuo o a un pequeño número de ellos,
aunque con frecuencia resarce con creces a toda la sociedad." (Smith, 1776)

Enfoque neoclásico (ortodoxo): La Escuela Neoclásica, que surgió a finales del siglo XIX, refinó
y formalizó muchos de los principios de la Escuela Clásica. Aunque compartía la creencia en la
eficiencia de los mercados libres, reconocía ciertas "fallas de mercado" donde la intervención
estatal podría ser justificada para mejorar los resultados económicos.

Pigou fue pionero en el análisis de las externalidades y argumentó que el Estado podía mejorar el
bienestar económico interviniendo para corregir las diferencias entre los costos privados y
sociales de la producción. Su trabajo sentó las bases para la justificación de la intervención estatal
en áreas como la regulación ambiental. Aunque no hay un extracto único que capture toda su
visión, su obra en general defiende la corrección de las fallas de mercado mediante la intervención
estatal bien diseñada.

Algunas diferencias y similitudes entre la escuela clásica y neoclásica: a) La Escuela Clásica


enfatizaba la producción y el crecimiento económico, mientras que la Escuela Neoclásica se
centraba más en la asignación eficiente de recursos y el bienestar individual, b) Ambas escuelas
compartían una visión fundamentalmente liberal del Estado, donde la libertad individual y el
mercado libre son prioritarios.

1.4.5. Funciones del estado capitalista

Enfoque marxista heterodoxo: Desde una perspectiva marxista, las funciones del Estado se
entienden como intrínsecamente ligadas a la naturaleza de clase del Estado capitalista. No se
considera un ente neutral que busca el bien común, sino un instrumento de dominación de la clase
burguesa para mantener y reproducir las relaciones de producción capitalistas. Las funciones que
realiza, por tanto, sirven a este objetivo fundamental.

a) Represión (Función Primaria): El aparato del Estado utiliza la fuerza (a través del
ejército, la policía, el sistema judicial y las cárceles) para reprimir cualquier amenaza al
orden capitalista. Esto incluye la represión de movimientos obreros, protestas sociales, y
cualquier intento de cuestionar la propiedad privada o el poder de la burguesía.

b) Legitimación (Función Ideológica): El Estado, a través de instituciones como la


educación, los medios de comunicación y el sistema político, difunde una ideología que
legitima el capitalismo como un sistema justo y natural. Esto incluye promover valores
como el individualismo, la meritocracia y el patriotismo, que ocultan las desigualdades y
contradicciones del sistema.

c) Acumulación (Función Económica): La intervención del Estado en la economía para


facilitar la acumulación de capital por parte de la burguesía. Esto puede incluir políticas
fiscales favorables a las empresas, subsidios, desregulación, privatización de servicios
públicos, y la creación de infraestructura que beneficie a las empresas.

d) Integración (Función Social): El Estado implementa políticas sociales (como programas


de bienestar, seguridad social y servicios de salud) para mitigar las peores consecuencias
del capitalismo y mantener la estabilidad social. Estas políticas, sin embargo, se
consideran insuficientes y sirven principalmente para calmar la disidencia y evitar
revueltas. Las políticas sociales son una concesión forzada por la lucha de clases. La
burguesía prefiere invertir en estas políticas que enfrentar una revolución que ponga en
peligro su poder. Además, estas políticas ayudan a mantener la fuerza de trabajo sana y
productiva.

Enfoque clásico (ortodoxo): Los clásicos no favorecían la intervención estatal en la economía,


creyendo que a menudo conducía a ineficiencias y corrupción. Abogaban por el laissez-faire, o
"dejar hacer", encontrando en el mercado un mecanismo de regulación natural para satisfacer las
necesidades de la sociedad en el marco de la libertad individual. Para los clásicos las funciones
clave del estado son las siguientes:

a) Protección de los derechos de propiedad: Asegurar que los individuos puedan poseer,
usar y transferir bienes libremente.
b) Defensa nacional: Proteger el territorio de agresiones externas.
c) Administración de justicia: Hacer cumplir los contratos y resolver disputas de manera
imparcial.
d) Provisión de bienes públicos esenciales: En algunos casos, como infraestructura básica
(carreteras, faros) cuando el mercado no podía proveerlos eficientemente.

Enfoque neoclásico (ortodoxo): Los neoclásicos seguían siendo cautelosos sobre la


intervención estatal, argumentando que debía ser cuidadosamente diseñada para evitar
consecuencias no deseadas y que el mercado seguía siendo la forma más eficiente de asignar
recursos en la mayoría de los casos. Las funciones que le asignaban al estado son similares a sus
antecesores clásicos.

a) Protección de los derechos de propiedad: Fundamental, pero con un énfasis en la


claridad y la aplicación efectiva de las leyes.
b) Defensa nacional y administración de justicia: Sin cambios significativos respecto a la
visión clásica.
c) Corrección de fallas de mercado: El estado regula determinadas “externalidades” que
se generan en el mercado, que generan costos o beneficios para terceros que no están
involucrados en la transacción (ej. contaminación).

La sociedad muchas veces requiere de “Bienes y servicios” que por sus características
no son satisfechos por la iniciativa privada y por ende es el Estado quien los
proporciona (ej. defensa nacional, alumbrado público).

El mercado en algunos sectores de la economía puede generar “monopolios”, en


detrimento de los consumidores, el Estado en estos casos puede tomar la decisión de
eliminar dichos monopolios con políticas que promuevan la competencia.

d) Información asimétrica: Implementar regulaciones para reducir la información desigual


entre compradores y vendedores.

1.2. Capitalismo de Estado

El "Capitalismo de Estado" es un término controvertido que se refiere a sistemas económicos


donde el Estado juega un papel dominante en la acumulación de capital, ya sea a través de la
propiedad estatal de empresas, el control estratégico de sectores clave de la economía, o la
dirección de las inversiones. A menudo, se asocia con países donde el Estado tiene una fuerte
tradición autoritaria o donde el sector privado es relativamente débil.

Sin embargo, es importante reconocer que todo capitalismo implica un cierto grado de
"capitalismo de estado", ya que el Estado siempre interviene en la economía para crear las
condiciones necesarias para la acumulación de capital. La diferencia reside en el grado y la forma
de esa intervención. En el capitalismo de estado más pronunciado, el Estado no solo regula y
facilita la acumulación privada, sino que también participa directamente en la producción y la
inversión, buscando complementar o dirigir la iniciativa privada. Ejemplos históricos y
contemporáneos incluyen la Alemania de Bismarck, la Unión Soviética, China y algunos países
del Sudeste Asiático.

1.2.1. La historia del capitalismo de Estado como construcción

Los escritos clásicos sugieren que los mercados siempre estuvieron mediados por el Estado, y una
vez que el mercado se libera de sus obligaciones sociales, se produce una renovada intervención
estatal, restringiendo el ámbito del mercado.

Otros académicos han diferenciado estado capitalista del capitalismo en sentido más amplio en
que el primero “caracteriza circunstancias en las que las prerrogativas económicas del Estado
exceden las que simplemente se esperan de las propiedades intrínsecas del capitalismo”. En ese
sentido, el contraste entre el capitalismo y el capitalismo de Estado residía en la prevalencia de la
propiedad social o común de los activos, en contraposición a la propiedad privada, y la
dependencia de las directivas estatales y los precios impuestos, en lugar de los mercados, para
tomar decisiones sobre qué producir y cómo venderlo.

En consecuencia, «Dos ejemplos constitutivos del capitalismo de Estado, comunes a la mayoría


de los escritos, son…“por un lado, la propiedad y operación por parte del Estado de las empresas
capitalistas, que es el ‘capital estatal’, y por otro lado, el control o influencia del Estado sobre las
actividades de los actores económicos privados, a veces denominado ‘estatismo’”, si enfatizamos
la primera dimensión, definiendo el capitalismo de Estado como “la influencia generalizada del
gobierno en la economía, ya sea mediante la posesión de participaciones mayoritarias o
minoritarias en el capital de las empresas o mediante la concesión de crédito subsidiado y/u otros
privilegios a empresas privadas”. Otros autores han enfatizado la segunda dimensión: “un sistema
económico capitalista donde el papel del Estado es dominante en la inversión, la producción y la
distribución de la economía, a través de sus propias iniciativas en actividades comerciales o el
control de las corporaciones”.

En parte, estas diferentes dimensiones reflejan las razones detrás de la intervención estatal. Si
bien se sugiere que la intervención estatal refleja los problemas sociales generados por los excesos
del mercado, esta puede abrir espacio para diferentes soluciones. La hegemonía del
neoliberalismo en la comunidad política desde la década de 1980 —y las suposiciones de que
representaba la forma más eficaz o la única viable de capitalismo— condujo a estos problemas,
lo que marcó el comienzo de un retorno a la inseguridad laboral y de ingresos en muchos contextos
nacionales.

Sin embargo, el neoliberalismo también fue mutable. Aunque sus fundamentos ideológicos
sugerían una reducción del papel del Estado a uno de supervisión, el orden neoliberal se volvió
cada vez más dependiente de las intervenciones estatales regulares para paliar las consecuencias
de las crisis financieras, de forma más espectacular en 2008 y 2020.

Como advirtió Adam Smith, el capitalismo está asociado con fuertes tendencias oligopólicas y
monopolísticas. Los gobiernos pueden intentar desafiar a los monopolios u oligopolios, o reforzar
su posición debido a su poder político o porque son “demasiado grandes para quebrar”.
Recientemente, esta última tendencia se ha vuelto mucho más común que la primera. Finalmente,
el aspecto más controvertido del capitalismo de Estado es cuánto genera o destruye valor para los
intereses privados y la sociedad. El análisis del capitalismo de Estado se ha vinculado
comúnmente con la ineficiencia del Estado, intervenciones económicas, en gran medida debido a
la tentación de los políticos de utilizar el aparato estatal para generar beneficios privados. También
se ve como “el Estado puede utilizar los mercados para crear riqueza que pueda destinarse como
los funcionarios políticos consideren conveniente. El motivo final no es económico (maximizar
el crecimiento), sino político”. Sin embargo, las crisis recientes han demostrado que, en momentos
específicos, los mercados no pueden sostenerse sin una intervención estatal a gran escala. En
consecuencia, el debate se ha desplazado hacia cómo debe ejercerse el apoyo estatal y si se puede
confiar en que los actores privados que obtienen la generosidad del Estado distribuyan sabiamente
los ingresos.

1.2.2. Evolución del capitalismo de Estado

El término capitalismo de Estado fue acuñado inicialmente por Wilhelm Liebknecht en 1896 para
diferenciar el Estado socialista de la toma de control estatal de empresas privadas, como en el
caso de los ferrocarriles. Es decir, diferenció la propiedad estatal de los medios de producción del
socialismo de Estado, que implicaba el derrocamiento total del Estado capitalista y de toda la
estructura social dominada por la burguesía que lo sustentaba, principalmente tras una revolución
proletaria.
En 1915, Nikolai Bujarin también notó este aumento de la propiedad estatal de las empresas
cuando observó “el crecimiento colosal de la importancia económica del Estado” y que “la
guerra…ha provocado que las relaciones de producción capitalistas de Estado maduren
rápidamente” . De hecho, en el período inmediatamente posterior a la guerra, se produjo un rápido
aumento de la propiedad estatal de empresas en todo el mundo, ya que las empresas privadas
quebraron o fueron nacionalizadas para evitar grandes despidos. Este fenómeno se caracterizó
más por una propiedad accidental que por una estrategia explícita de nacionalización y
estatización. El surgimiento de gobiernos más grandes como consecuencia de la Gran Depresión
y la consolidación de estados totalitarios en el período de entreguerras.

Los años llevaron a una conceptualización diferente del capitalismo de Estado en su conjunto,
desde términos como “capitalismo de Estado totalitario” a una idea general de que el capitalismo
de Estado no se trataba sólo de propiedad, sino de una mayor intervención del Estado en la
economía en general (es decir, más estatismo). La experiencia nazi con el control estatal de la
inversión y la producción se convirtió en el máximo ejemplo del modelo.

Italia centralizó el control de una variedad de empresas nacionalizadas bajo un holding estatal. El
gobierno de Francia nacionalizó los ferrocarriles, las aerolíneas y una variedad de otras industrias.
La importancia del Estado en la economía aumentó después de la Segunda Guerra Mundial. Según
Megginson (2005), la “movilización económica e industrial que tuvo lugar durante la Segunda
Guerra Mundial incrementó drásticamente el poder (y el prestigio) de los gobiernos nacionales
como gestores económicos”. Además, los gobiernos de todo el mundo continuaron
nacionalizando industrias, como las del carbón, el acero, el transporte aéreo, la electricidad y el
gas.

La propiedad estatal de empresas productivas probablemente alcanzó su punto máximo entre


finales de la década de 1970 y principios de la de 1980. En las décadas de 1970 y 1980, la cuestión
de la eficiencia de la propiedad estatal adquirió relevancia en los debates académicos y políticos.
Las dificultades económicas del bloque comunista plantearon dudas sobre la eficiencia de la
propiedad estatal, pero las dos recesiones provocadas por las crisis petroleras y la estanflación en
las décadas de 1970 y 1980 provocaron crisis fiscales en muchas de las empresas estatales del
mundo occidental. Durante este período, la conceptualización del capitalismo de Estado estuvo
vinculada a la ineficiencia y a una amenaza para las empresas. La ola de privatizaciones estuvo
motivada en gran medida por esta caracterización y la necesidad de los gobiernos de obtener
recursos para reducir su carga de deuda y sus gastos corrientes.

1.2.3. Tendencias recientes del capitalismo de Estado y su conceptualización

Existe una amplia variación institucional tanto en la configuración de las economías de


capitalismo de Estado como en su nivel de eficiencia. Los países con una fuerte presencia estatal
y propiedad de corporaciones, así como una alta intervención en los mercados (estatismo), pueden
ser altamente eficientes (p. ej., Singapur), bastante eficientes (p. ej., Noruega) o altamente
ineficientes (p. ej., Italia).

Por ello, los académicos han expresado perspectivas más matizadas sobre cómo los Estados
pueden intervenir en la economía para generar riqueza y promover la industria nacional. De
hecho, algunos han afirmado que los gobiernos podrían ser más eficaces en la coordinación de
actores para el desarrollo de nuevas capacidades y en la diversificación y modernización proactiva
de la industria.

Otros han sugerido que los gobiernos pueden dirigir productivamente los recursos financieros
para ayudar a las empresas con limitaciones financieras y oportunidades sin explotar, o para
rescatar a las empresas que tomaron malas decisiones en el pasado. Más recientemente, los
académicos han señalado que los gobiernos pueden utilizar el capital paciente para promover la
innovación en las empresas estatales y desarrollar actividades empresariales y nuevas
capacidades.

La mayoría de los países están organizados a lo largo de un espectro de capitalismo de Estado


donde tanto la intención como el alcance de la intervención estatal en la economía varían. Todos
los gobiernos intervienen en las economías con fines políticos, ya sea mediante regulaciones,
licencias, impuestos o redistribución del ingreso. Todos los gobiernos emplean la propiedad
estatal en cierta medida: incluso en EE. UU., el gobierno es propietario de la tierra, los aeropuertos
y el correo.

Además, Estados Unidos cuenta con una serie de industrias oligopólicas, como el hardware militar
y las telecomunicaciones. Todos los gobiernos protegen sus activos y restringen la propiedad
extranjera de alguna manera, y muchos promueven a los líderes nacionales.

1.3. Proceso de Acumulación de Capital en las Economías Centrales y Periféricas

1.3.1. El concepto centro periferia

El concepto de centro-periferia tuvo sus orígenes en la teoría económica de la Comisión


Económica para América Latina (CEPAL) de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Fue
desarrollado por Raúl Prébisch en la década de los años cincuenta, y evidenciaba la diferencia de
ingresos percibidos en los países centro (industrializados) y en los países periferias (primario-
exportadores), denominados Desarrollados y Subdesarrollados respectivamente, así como el
deterioro en el intercambio económico que mantenía esta divergencia.

El carácter macroeconómico, estructural y, sobre todo, situado detrás de este concepto, sentó las
bases de lo que se conoce como las teorías de la dependencia, dentro de las que se encuentra el
estructuralismo latinoamericano de la Cepal, en el que se destaca el trabajo de autores como el
mencionado Prébisch y Osvaldo Sunkel (1975); la teoría de la dependencia per se, desarrollada
por autores como André Gunder Frank (1967), Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto
(1969), Rui Mauro Marini (1977) y Theotonio dos Santos (1998), entre otros, y la teoría del
sistema-mundo de Inmanuel Wallerstein (1979).

Siguiendo a Prébisch, todas estas propuestas teóricas reconocían la existencia de una


configuración mundial (económica) en la que los países centro dominaban por sobre —y a costa
de— los países periféricos, de modo que el concepto de centro-periferia denotaba una forma
específica de relación entre países dominantes y países dominados que caracterizaba toda una
dinámica global de dominio tanto económico como político, cultural y social. Estas teorías
también concordaban en que el subdesarrollo no era una etapa temprana del proceso para alcanzar
el desarrollo (como lo propondría Walt W. Rostow (1961) en su teoría de los estados de
crecimiento), sino una consecuencia inherente al —y en algunas posturas incluso parte
fundamental del mecanismo del— sistema capitalista.

1.3.2. Características Clave de la Teoría Centro-Periferia:

Desigualdad Estructural: La relación entre el centro y la periferia no es simplemente una


diferencia en el nivel de desarrollo, sino una relación de dependencia y explotación. Las
estructuras económicas y políticas del centro están diseñadas para mantener su posición
dominante y perpetuar la subordinación de la periferia.

Flujos Asimétricos: Los flujos de bienes, capital, tecnología e información son asimétricos. La
periferia exporta materias primas y mano de obra barata al centro, mientras que importa bienes
manufacturados, tecnología y capital a precios más altos. Esto crea un ciclo de dependencia y
fuga de valor de la periferia al centro.

División Internacional del Trabajo: La teoría postula que existe una división internacional del
trabajo en la que el centro se especializa en actividades de alto valor agregado (investigación,
desarrollo, finanzas, etc.) y la periferia se especializa en actividades de bajo valor agregado
(agricultura, minería, manufactura básica).

Mecanismos de Dominación: El centro utiliza una variedad de mecanismos para mantener su


dominio sobre la periferia, incluyendo el control de los mercados financieros, la imposición de
políticas comerciales desfavorables, la influencia política y militar, y la promoción de una cultura
que legitima su posición dominante.

Movilidad Limitada: Es difícil para los países de la periferia ascender al centro debido a las
barreras estructurales que impiden su desarrollo. Incluso cuando la periferia experimenta
crecimiento económico, a menudo se mantiene dependiente del centro en términos de tecnología,
inversión y acceso a mercados.

Tabla 2: Ejemplos de la teoría Centro Periferia

Global Regional (Dentro de un Ejemplo histórico


país)
Centro Países de América del Norte Las grandes ciudades y El colonialismo es un
([Link]., Canadá), Europa regiones metropolitanas con ejemplo clásico de la
Occidental (Alemania, Reino alta concentración de teoría centro-periferia.
Unido, Francia), Japón, industria, servicios y
Las potencias
Australia. tecnología.
coloniales (el centro)
Periferia Muchos países de África, Las zonas rurales y regiones explotaban los recursos
América Latina y Asia. menos desarrolladas con naturales y la mano de
economías basadas en la obra de las colonias (la
agricultura o la minería. periferia) para su propio
Ejemplo La extracción de minerales en En México, la Ciudad de beneficio, impidiendo
países africanos por empresas México y algunas ciudades el desarrollo de las
multinacionales con sede en del norte (Monterrey,
colonias.
países del centro. Los Tijuana) pueden considerarse
minerales se exportan a bajo el centro, mientras que
precio, mientras que los estados del sur como Chiapas
productos manufacturados con y Oaxaca pueden
esos minerales se venden de considerarse la periferia
vuelta a África a precios más
altos.

Fuente: (OPEN IA, 2025)

1.3.3 Participación del Estado en la Teoría Centro-Periferia

El Estado juega un papel crucial en la teoría centro-periferia, tanto en el centro como en la


periferia.

En los países de Centro el Estado tiende en primer lugar, a promocionar políticas públicas que
favorecen a las empresas estratégicas de sus países y protegen sus mercados, a menudo a expensas
de la periferia. Esto puede incluir subsidios a la agricultura, barreras comerciales y acuerdos
comerciales desiguales. En segundo lugar, invierten fuertemente en investigación y desarrollo, lo
que les permite mantener su ventaja tecnológica y controlar los mercados globales. En tercer
lugar, la política exterior de los estados del centro a menudo está diseñada para promover sus
intereses económicos y políticos en la periferia, lo que puede incluir el apoyo a regímenes
favorables a sus intereses y la intervención en conflictos internos.

En los países periféricos los Estados a menudo enfrentan desafíos para promover el desarrollo
debido a su dependencia económica del centro. Pueden carecer de los recursos y la capacidad
institucional para implementar políticas que promuevan la industrialización, la diversificación
económica y la reducción de la pobreza. Para superar, estas dificultades asumen diferentes
estrategias como ser:

a) Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI): Una estrategia que busca


promover la industrialización local mediante la protección de las industrias nacionales de
la competencia extranjera. (Aunque esta estrategia ha tenido resultados mixtos).
b) Promoción de Exportaciones: Una estrategia que busca promover el crecimiento
económico mediante el fomento de las exportaciones de bienes y servicios.
c) Inversión en Educación y Tecnología: Para reducir la dependencia del centro, los estados
de la periferia deben invertir en educación y tecnología para desarrollar sus propias
capacidades productivas.
d) Cooperación Regional: Los estados de la periferia pueden cooperar entre sí para
fortalecer su posición negociadora frente al centro y promover el desarrollo regional.
e) Políticas Sociales: Implementar políticas sociales para reducir la desigualdad y mejorar
las condiciones de vida de la población.

Finalmente, los Estados periféricos deben intentar negociar acuerdos comerciales más justos y
equitativos con los países del centro.

1.3.4. Críticas a la Teoría Centro-Periferia.

Simplificación Excesiva: Algunos críticos argumentan que la teoría es demasiado simplista y no


tiene en cuenta la complejidad de las relaciones económicas y políticas entre los países.

Determinismo Económico: Se le acusa de determinismo económico, al asumir que las estructuras


económicas determinan el desarrollo político y social.
Falta de Dinamismo: No explica adecuadamente cómo algunos países de la periferia han logrado
ascender al centro o cómo las relaciones entre el centro y la periferia pueden cambiar con el
tiempo.

Omisión de Factores Internos: No presta suficiente atención a los factores internos que pueden
influir en el desarrollo de un país, como la corrupción, la inestabilidad política y la falta de capital
humano.

1.3.5. Proceso de acumulación en ambas economías

El proceso de acumulación de capital difiere significativamente entre las economías centrales


(desarrolladas) y periféricas (en desarrollo).

Economías Centrales: La acumulación se basa en la innovación tecnológica, la productividad del


trabajo, la demanda interna, y la expansión a los mercados globales. El Estado en las economías
centrales generalmente se enfoca en la regulación del mercado, la inversión en investigación y
desarrollo, la protección social, y la promoción del comercio internacional.

Economías Periféricas: La acumulación a menudo se caracteriza por la dependencia de la


exportación de materias primas, la mano de obra barata, la inversión extranjera directa, y la
vulnerabilidad a las fluctuaciones del mercado global. El Estado en las economías periféricas a
menudo enfrenta el desafío de superar la dependencia, diversificar la economía, y promover el
desarrollo industrial, a menudo enfrentando la oposición de las élites locales vinculadas a los
intereses del capital transnacional. La estructura productiva se caracteriza por la heterogeneidad,
con sectores modernos de alta productividad coexistiendo con sectores tradicionales de baja
productividad.

La teoría de la dependencia, desarrollada por autores como Raúl Prebisch y Theotonio Dos
Santos, argumenta que el subdesarrollo de las economías periféricas es una consecuencia de su
inserción subordinada en el sistema capitalista global, lo que limita sus posibilidades de
acumulación autónoma.

1.4. La participación del Estado en el Desarrollo Económico

Como puedes ver, existe un amplio debate teórico sobre el papel del Estado en el desarrollo. Cada
escuela de pensamiento ofrece una perspectiva diferente, basada en sus propios supuestos y
valores. La elección de qué enfoque adoptar depende de las circunstancias específicas de cada
país y de las prioridades políticas y sociales de sus líderes.

Los clásicos, como Adam Smith y David Ricardo, abogaban por un papel limitado del Estado en
la economía. Creían en la "mano invisible" del mercado, donde la búsqueda del propio interés
individual lleva al bienestar colectivo. Por ende, el Estado debe limitarse a garantizar el
cumplimiento de los contratos, proteger la propiedad privada, proporcionar defensa nacional y
construir infraestructuras básicas (carreteras, puertos). Cualquier intervención adicional
distorsiona el mercado y reduce la eficiencia.

El marxismo por su parte critica radicalmente el capitalismo y su visión del Estado. Considera
que el Estado, en las sociedades capitalistas, es un instrumento de la clase dominante (la
burguesía) para mantener su poder y explotar a la clase trabajadora (el proletariado). El rol del
Estado en la historia es transiciónal, el Estado (controlado por el proletariado) debe asumir un
papel central en la planificación económica, la redistribución de la riqueza y la abolición de la
propiedad privada de los medios de producción. Eventualmente, en una sociedad comunista, el
Estado se extinguiría.

La denominada escuela Keynesiana refuerza la participación estatal en la economía, argumenta


que el mercado no siempre se auto-regula y puede sufrir fallos, especialmente en tiempos de
recesión o depresión como durante las crisis de1929 o de 2008. En estas situaciones, el Estado
debe intervenir para estabilizar la economía. El Estado debe utilizar políticas fiscales (gasto
público e impuestos) y políticas monetarias (control de la oferta de dinero y las tasas de interés)
para estimular la demanda agregada, reducir el desempleo y promover el crecimiento económico.
Keynes también justificaba la intervención estatal en áreas como la seguridad social y la
regulación de los mercados financieros.

La Escuela Neoclásica “Neoliberal” de la mano de autores como Friedrich Hayek y Milton


Friedman, revivieron las ideas de los clásicos y argumentaron que la intervención estatal es
ineficiente y perjudicial para el crecimiento económico. Creen en la superioridad del mercado
libre y la competencia. El rol del Estado debe reducirse al mínimo, enfocándose en garantizar la
estabilidad monetaria, proteger los derechos de propiedad, hacer cumplir los contratos y
proporcionar un marco legal para el funcionamiento del mercado. La privatización de empresas
estatales, la desregulación y la reducción de impuestos son políticas clave.

La Escuela Desarrollista Estructuralista (Latinoamericana) que surgió en América Latina en la


década de 1950, critica la teoría de la ventaja comparativa y argumenta que los países en
desarrollo necesitan una intervención estatal activa para superar las estructuras de dependencia y
promover la industrialización. Según este enfoque el Estado debe desempeñar un papel central en
la planificación económica, la promoción de la Industrialización por Sustitución de Importaciones
(ISI), la inversión en infraestructura y la protección de las industrias nacionales. También debe
regular la inversión extranjera y promover la integración regional.

La Nueva Economía Institucional, representada por economistas como Douglass North, destaca
la importancia de las instituciones (leyes, regulaciones, normas sociales) en el desarrollo
económico. Para estos autores el Estado debe crear y mantener instituciones sólidas que protejan
los derechos de propiedad, hagan cumplir los contratos, reduzcan la corrupción y promuevan la
competencia. Un marco institucional estable y predecible es esencial para el crecimiento
económico a largo plazo.

Los teóricos de la Economía del Desarrollo Humano a la cabeza de Amartya Sen, enfatizan que
el desarrollo no se trata solo de crecimiento económico, sino también de mejorar las capacidades
y el bienestar de las personas. El Estado debe invertir en educación, salud, nutrición y otros
servicios sociales para expandir las capacidades de las personas y permitirles llevar una vida plena
y productiva. También debe garantizar la igualdad de oportunidades y proteger los derechos
humanos.
Tabla 3: Rol del estado en el Desarrollo de acuerdo a escuelas del pensamiento económico.

Escuela de Rol del Estado Justificación


Pensamiento
Limitado: defensa, justicia, Mano invisible del mercado,
Clásica
infraestructura básica. eficiencia.
Control total (en transición), luego Lucha de clases, superación del
Marxista
extinción. capitalismo.
Intervención activa para estabilizar la
Fallos del mercado, necesidad de
Keynesiana economía (política fiscal y
estimular la demanda agregada.
monetaria).
Mínimo: estabilidad monetaria, Superioridad del mercado libre,
Neoclásica/Neoliberal
propiedad privada, contratos. eficiencia, libertad individual.
Desarrollista/ Planificación, industrialización, Superación de la dependencia,
Estructuralista protección de industrias nacionales. desarrollo económico.
Reducción de la incertidumbre,
Nueva Economía Creación y mantenimiento de
protección de derechos, fomento de la
Institucional instituciones sólidas.
inversión.
Economía del Inversión en educación, salud y otros Expansión de las capacidades
Desarrollo Humano servicios sociales. humanas, mejora del bienestar.

Fuente: (OPEN IA, 2025)

1.5. Las Dimensiones de la Intervención del Estado

La intervención del Estado en la economía puede adoptar diversas formas, que incluyen:

Política Fiscal: Gasto público e impuestos. El Estado puede utilizar el gasto público para
estimular la demanda agregada, invertir en infraestructura, y financiar programas sociales. Los
impuestos pueden utilizarse para financiar el gasto público, redistribuir la riqueza, y desalentar
actividades consideradas perjudiciales (como la contaminación).

Política Monetaria: Control de la oferta de dinero y las tasas de interés. El Estado (generalmente
a través de un Banco Central independiente) puede utilizar la política monetaria para controlar la
inflación, estimular el crecimiento económico, y estabilizar el sistema financiero.

Regulación: Establecimiento de normas y estándares para regular la actividad económica. La


regulación puede abarcar áreas como la protección del medio ambiente, la seguridad laboral, la
defensa del consumidor, y la competencia.

Empresas Públicas: Propiedad y gestión de empresas por parte del Estado. Las empresas públicas
pueden desempeñar un papel importante en sectores estratégicos como la energía, el transporte, y
las comunicaciones.

Planificación: Elaboración de planes estratégicos para orientar el desarrollo económico. La


planificación puede abarcar áreas como la inversión en infraestructura, la política industrial, y la
política energética.
La elección de las formas de intervención del Estado depende de las circunstancias específicas de
cada país, su historia, su estructura social, y sus objetivos políticos. No existe una "receta única"
para el papel del Estado en la economía, pero es crucial comprender las dimensiones y las
implicaciones de cada forma de intervención para tomar decisiones informadas.

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