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Actos Procesales: Clasificación y Tipos

Los actos procesales son hechos voluntarios que afectan la constitución, desarrollo o extinción de un proceso, y se clasifican en actos de iniciación, desarrollo y conclusión. Estos actos deben cumplir con requisitos de idoneidad y posibilidad jurídica, y se llevan a cabo en lugares específicos y dentro de plazos procesales establecidos por la ley. La regulación del tiempo y los plazos es crucial para la eficacia de los actos procesales, que pueden ser legales, judiciales o convencionales.
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Actos Procesales: Clasificación y Tipos

Los actos procesales son hechos voluntarios que afectan la constitución, desarrollo o extinción de un proceso, y se clasifican en actos de iniciación, desarrollo y conclusión. Estos actos deben cumplir con requisitos de idoneidad y posibilidad jurídica, y se llevan a cabo en lugares específicos y dentro de plazos procesales establecidos por la ley. La regulación del tiempo y los plazos es crucial para la eficacia de los actos procesales, que pueden ser legales, judiciales o convencionales.
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ACTOS PROCESALES

Actos Procesales. Concepto.- Clasificación. Lugar. Domicilio.- Domicilio electrónico.-


Tiempo. Plazos procesales. Forma de los actos procesales – Expediente – Expediente
Digital – Recepción de escritos.- Audiencias.- Audiencias virtuales.-Nulidades
procesales.

Concepto:

Son actos procesales los hechos voluntarios que tienen por efecto directo e
inmediato la constitución, el desenvolvimiento o la extinción del proceso,
sea que procedan de las partes (o peticionarios) o de sus auxiliares, del órgano
judicial (o arbitral) o de sus auxiliares, o de terceros vinculados a aquél un motivo
de una designación, citación o requerimiento destinados al cumplimiento de una
función determinada.

Como todos los actos jurídicos, los actos procesales constituyen


manifestaciones voluntarias de quienes los cumplen. En tal circunstancia reside
su diferencia respecto de los hechos procesales, que se encuentran, frente a
aquéllos, en relación de género a especie, y a los que cabe definir como todos
los sucesos o acontecimientos susceptibles de producir sobre el proceso los
efectos antes mencionados ([Link]., fallecimiento o incapacidad de alguna de las
partes; transcurso del tiempo; pérdida o destrucción de documentos; etc.).

Objeto es la materia sobre la cual el acto procesal recae. Dicho objeto debe ser:

1. Idóneo, o sea apto para lograr la finalidad pretendida por quien lo realiza.
Carecerían de este requisito, [Link]., el reconocimiento judicial requerido
para probar un hecho que no ha dejado rastro alguno, o la sentencia
dictada sobre el fondo del litigio si éste ha sido objeto de transacción o
conciliación.
2. Jurídicamente posible, es decir no prohibido por la ley. No reúnen esta
condición, por ejemplo, el testimonio de las personas mencionadas en el
art. 427 CPN; el embargo sobre los bienes a que se refiere el art. 219 del
mismo código; etcétera.

Clasificación:

Una clasificación de los actos procesales atendiendo a la incidencia que éstos


revisten en las tres etapas fundamentales de dicha secuencia que, como tal,
tiene un comienzo, un desarrollo y un final. De allí que, correlativamente a la
existencia de esas tres etapas, y en concordancia con la definición enunciada
supra, n° 142, resulte pertinente distinguir, ante todo, entre actos procesales
de iniciación, de desarrollo y de conclusión o terminación.

1. Iniciación: ese orden de ideas son actos de iniciación aquellos que tienen
por finalidad dar comienzo a un proceso. En el proceso civil el acto típico
de iniciación procesal se halla constituido por la demanda, aunque, a título
excepcional, aquél puede comenzar con el cumplimiento de ciertas
diligencias preliminares
2. De desarrollo: Denomínense actos de desarrollo a aquellos que, una vez
producida la iniciación del proceso, propenden a su desenvolvimiento
ulterior hasta conducirlo a su etapa conclusiones. Este tipo de actos
admite, a su vez, una su clasificación fundada en la circunstancia de que
tiendan a proporcionar al órgano judicial la materia sobre la cual ha de
versar la decisión definitiva o a posibilitar la adecuada utilización o manejo
de esa materia. Atendiendo a cada una de esas finalidades cabe hablar,
respectivamente, de actos de instrucción y de dirección.

3. Instrucción: los actos de instrucción, a su turno, implican el cumplimiento


de dos tipos de actividades. Por un lado, en efecto, es preciso que las
partes introduzcan o incorporen al proceso los datos de hecho y de
derecho involucrados en el conflicto determinante de la pretensión, y, por
otro lado, se impone la necesidad de comprobar la exactitud de tales
datos. La diferencia existente entre esas dos clases de actividades
permite sub-clasificar a los actos de instrucción en actos de alegación y
de prueba.

Actos de dirección: Los actos de dirección pueden a su vez subdividirse en actos


de ordenación, de comunicación o transmisión, de documentación y cautelares.

Actos de ordenación: Son actos de ordenación los que tienden a encauzar el


proceso a través de sus diversas etapas, sea impulsándolo para lograr el tránsito
de una a otra de éstas, sea admitiendo o rechazando las peticiones formuladas
por las partes, sea impugnando los actos que se estiman defectuosos o injustos.
Dentro de la categoría analizada cabe, de tal manera, diferenciar tres tipos de
actos: de impulso, de resolución o decisión y de impugnación

Actos de impulso: Son actos de impulso aquellos que, una vez iniciado el
proceso, tienden a hacerlo avanzar a través de las diversas etapas que lo
integran.

Actos resolución: Los actos de resolución son los que tienen por objeto proveer
las peticiones formuladas por las partes durante el curso del proceso o adoptar,
de oficio, las medidas adecuadas al trámite de éste o a la conducta asumida por
las partes ([Link]., correcciones disciplinarias). Corresponde advertirque este tipo
de actos carece, en rigor, de un encuadramiento jurídico autónomo, yaque, al
mismo tiempo, pueden revestir el carácter de actos de impulso (CPN, art. 36, inc.
Io , sapra, n° 26), de instrucción (prueba de oficio), de comunicación (traslados y
vistas) y cautelares

Actos de impugnación: son actos de impugnación, por último, aquellos que


tienden a obtener la sustitución de una resolución judicial por otra que la reforme,
anule, rectifique o integre, o a lograr la invalidación de uno o más actos
procesales defectuosos. De acuerdo con este concepto son actos típicos de
impugnación los recursos y el incidente de nulidad.

Actos comunicación: Debe entenderse por actos de comunicación o transmisión


a los que tienen por finalidad poner en conocimiento de las partes, de los terceros
o de funcionarios judiciales o administrativos, una petición formulada en el
proceso o el contenido de una resolución judicial. Algunos de estos actos, como
las resoluciones que disponen traslados, vistas o intimaciones, incumben a los
jueces y, excepcional mente a los secretarios. Otros, que en rigor constituyen
consecuencias de aquellas resoluciones, competen, según los casos, al órgano
judicial, o a los auxiliares de éste (oficiales de justicia y ujieres) o de las partes
(letrados patrocinantes).

Actos de documentación: Son actos de documentación aquellos cuya finalidad


consiste en la formación material de los expedientes a través de la incorporación
ordenada de los escritos y documentos presentados por las partes o remitidos
por terceros; en dejar constancia, en los expedientes, mediante actas, de las
declaraciones verbales emitidas en el curso de las audiencias o en oportunidad
de realizarse otros actos procesales que permiten esa forma de expresión ([Link].:
notificaciones e interposición del recurso de apelación) y, finalmente, en la
expedición de certificados o testimonios de determinadas piezas del expediente.
El cumplimiento de este tipo de actos corresponde, como principio general, a los
secretarios, y excepcionalmente a los prosecretarios administrativos

Actos cautelares: Los actos cautelares son los que tienden a asegurar
preventivamente el efectivo cumplimiento de la decisión judicial definitiva. Se
disponen mediante actos de resolución y su ejecución incumbe a los auxiliares
del órgano (oficiales notificadores, oficiales de justicia y ujieres).

Actos conclusión: Por último, constituyen actos de conclusión aquellos que


tienen por objeto dar fin al proceso. El acto normal de conclusión de todo proceso
hallase representado por la sentencia definitiva, con prescindencia de que
alcance eficacia de cosa juzgada en sentido material o meramente formal,
aunque los procesos de ejecución ofrecen la variante de que aquel acto debe
complementarse con una actividad procesal ulterior que culmina con la entrega
o transformación de los bienes embargados. Existen asimismo actos anormales
de conclusión, los cuales pueden provenir de declaraciones de voluntad
formuladas por una o ambas partes (allanamiento, desistimiento, transacción y
conciliación) o ser la consecuencia de un hecho, como es el transcurso de ciertos
plazos de inactividad, a los que la ley atribuye efectos extintivos sobre el proceso
(caducidad de la instancia).
Lugar:

Con respecto al ámbito espacial dentro del cual deben cumplirse los actos
procesales, corresponde formular un distingo que atiende a los sujetos de que
dichos actos provienen. Como regla, los actos del juez y de las partes se realizan
en la sede o recinto en que funciona el respectivo juzgado o tribunal.

Domicilio

Domicilio electrónico:

Los actos de ciertos auxiliares del juez (notificadores, ujieres, oficiales de justicia)
se cumplen en el domicilio de las partes o de los terceros, aunque las
constancias de tales actos deben incorporarse luego al expediente. A los efectos
de realizar las notificaciones —que constituyen los actos más importantes dentro
de la categoría examinada— la ley impone a todo litigante el cumplimiento de
una carga específica: la constitución de domicilio procesal dentro de un
radio determinado y la denuncia del domicilio real.

Tiempo:

Como regla, la eficacia de los actos procesales depende de su realización en el


momento oportuno. De all í que la ley haya debido reglamentar cuidadosamente
la incidencia del tiempo en el desenvolvimiento del proceso, sea estableciendo
períodos genéricamente aptos para realizar actos procesales, sea fijando lapsos
específicos dentro de los cuales es menester cumplir cada acto procesal en
particular.

Al primer aspecto (aptitud genérica del tiempo) se halla vinculada la


determinación de los días y horas hábiles e inhábiles. "Las actuaciones judiciales
se practicarán en días y horas hábiles, bajo pena de nulidad. Son días hábiles
todos los del año con excepción de los que determine el Reglamento para la
Justicia Nacional", dice el art. 152 CPN. A su vez, el art. 2o RJN dispone sobre
el particular que "los tribunales nacionales no funcionarán durante el mes de
enero, la feria de julio, los días domingo, los que por disposición del Congreso o
del Poder Ejecutivo no sean laborables y los que la Corte Suprema declare
feriados judiciales.

La inhabilidad de un día determinado produce dos efectos: Io ) No corren ese día


los plazos procesales, salvo los establecidos a los efectos de la caducidad de la
instancia y con la excepción que se señalará oportunamente

1. Con respecto al transcurso de los plazos procesales y a algunas clases


de notificaciones (como la telegráfica), son hábiles todas las horas de los
días hábiles.
2. Para los actos que deben realizarse en el expediente (peticiones,
audiencias, notificaciones personales, etc.), solamente son hábiles las
comprendidas dentro del horario establecido por la Corte Suprema para
el funcionamiento de los tribunales (CPN, art. 152). Sin embargo, ese
mismo artículo establece que "para la celebración de las audiencias de
prueba, las cámaras de apelaciones podrán declarar horas hábiles, con
respecto a juzgados bajo su dependencia y cuando las circunstancias lo
exigieren, las que median entre las 7 y las 17 o entre las 9 y las 19, según
rija el horario matutino o vespertino", aunque en la actualidad sólo rige el
horario matutino.
3. Con relación a los actos que deben cumplirse fuera del expediente
(diligenciamiento de cédulas, mandamientos, etc.), son hábiles las horas
que median entre las 7 y las 20 (CPN, art. 152). Peí o los días u horas
inhábiles pueden, en determinadas circunstancias, habilitarse, es decir,
declararse utilizables para el cumplimiento de actos procesales. "A
petición de parte o de oficio —dispone el art. 153 CPN— los jueces y
tribunales deberán habilitar días y horas cuando no fuere posible señalar
las audiencias dentro del plazo establecido, o se tratase de diligencias
urgentes cuya demora pudiera tornarlas ineficaces u originar perjuicios
evidentes a las partes". La apreciación de la "urgencia" queda librada en
cada caso al criterio del juez, cuya resolución, en el supuesto de ser
denegatoria, sólo es susceptible, según la norma citada, del recurso de
reposición.

Plazos procesales:

Los plazos —a los que más arriba se definió como los lapsos dentro de los cuales
es preciso cumplir cada acto procesal en particular— pueden ser:

Legales, judiciales y convencionales; lámanse plazos legales a aquellos cuya


duración se halla expresamente establecida por la ley. Tales, por ejemplo: quince
días para contestar la demanda en el proceso ordinario (CPN, art. 338); el de
cinco días para deducir el recurso de apelación (CPN, art. 244) o para oponer
excepciones en el juicio ejecutivo (CPN, art. 542), etcétera

1. Plazos convencionales los que las partes pueden fijar de común acuerdo.
El art. 155 CPN admite expresamente esta modalidad en tanto, tras
establecer el principio de la perentoriedad de los plazos legales y
judiciales, agrega que "podrán ser prorrogados por acuerdo de partes
manifestado con relación a actos procesales determinados". Los
apoderados, sin embargo, no pueden acordar una suspensión mayor de
veinte días sin acreditar ante el juez o tribunal la conformidad de sus
mandantes (CPN, art. 157, párr. 1o ). Asimismo, las partes pueden
acordar la abreviación de un plazo mediante una manifestación expresa
por escrito (CPN, art. 157, párr. 2º)

2. Judiciales los plazos fijados por el juez o tribunal. Revisten tal carácter,
entre otros, el que el juez debe fijar para que los peritos designados se
expidan (CPN, art. 460); el que corresponde señalar en el proceso
ordinario para la recepción de las pruebas ordenadas, el cual no puede
exceder de cuarenta días (CPN, art. 367); el que debe fijar el juez en el
juicio ejecutivo para producir la prueba ofrecida (CPN, art. 549); etcétera

3. Perentorios y no perentorios; Un plazo es perentorio (preclusivo o fatal)


cuando, una vez vencido, se opera automáticamente la caducidad de la
facultad procesal para cuyo ejercicio se concedió. El CPN consagra —
conforme a la orientación predominante en la moderna legislación
procesal— el principio de la perentoriedad de todos los plazos legales y
judiciales (art. 155)
4. Prorrogables e improrrogables; Un plazo es prorrogable cuando cabe
prolongarlo a raíz de una petición unilateral en ese sentido formulada con
anterioridad a su vencimiento, y es improrrogable cuando no puede ser
objeto de tal prolongación. No debe confundirse plazo improrrogable con
plazo perentorio. Todo plazo perentorio es improrrogable, ya que, por
esencia, descarta la posibilidad de que pueda ser prolongado a pedido de
una de las partes. Pero no todo plazo improrrogable es perentorio, pues
mientras que el primero admite su prolongación tácita en el sentido de que
el acto correspondiente puede cumplirse después de su vencimiento, pero
antes de que la otra parte pida el decaimiderecho o se produzca la
pertinente declaración judicial, el segundo produce, a su vencimiento, la
caducidad automática del derecho, sin necesidad de que el otro litigante
lo pida ni de que medie declaración judicial alguna. En el CPN, un ejemplo
de plazo improrrogable es el establecido para que se produzca la
caducidad de la instancia, pues hasta tanto ella no haya sido judicialmente
declarada son válidos los actos cumplidos con posterioridad al
vencimiento del plazo (art. 316

5. Individuales y comunes; Son plazos individuales aquellos que corren


independientemente para cada parte, aun en el caso de que, como ocurre
en el litisconsorcio, actúe más de una persona en la misma posición de
parte. Tales son, [Link]., los plazos para contestar la demanda, para
interponer recursos, para expresar agravios, etcétera. Son comunes, en
cambio, los plazos cuyo cómputo se efectúa conjuntamente para todos
los litigantes, sean partes contrarias o litisconsortes ([Link]., el plazo de
prueba, el plazo para alegar). Constituye característica de los plazos
comunes la de que comienzan a correr desde el día siguiente al de la
última notificación (CPN, art. 156).

6. Ordinarios y extraordinarios. Los plazos son ordinarios o extraordinarios


según que, respectivamente, se hallen previstos para los casos comunes
o atendiendo a la distancia existente entre el domicilio de las partes y la
circunscripción territorial donde funciona el juzgado o tribunal. Ejemplo de
plazo extraordinario es el que debe conceder el juez para que conteste la
demanda el demandado domiciliado o residente fuera de la jurisdicción o
de la República (GPN, arts. 342 y 158).

Forma de los actos procesales

La forma es la disposición mediante la cual el acto procesal se exterioriza,


saliendo del dominio puramente intelectual de quien lo cumple para penetrar en
el ámbito de la realidad objetiva. Al respecto es menester distinguir entre el modo
de expresión y el modo de recepción de la actividad procesal.

Modo de expresión. Impone, a su vez, el análisis del lenguaje (escrito


excepcionalmente, oralidad actuada) y del idioma (nacional) de los actos
procesales.
– Expediente

– Expediente Digital

– Recepción de escritos.-

Audiencias.- Audiencias virtuales.-

Nulidades procesales.

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