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Nutrición Infantil: Alimentos y Nutrientes

El documento aborda la importancia de la nutrición en la infancia, definiendo alimentos y nutrientes, y clasificando los alimentos según su función: energéticos, constructores y protectores. Se enfatiza la necesidad de la alimentación complementaria a partir de los 6 meses para prevenir la malnutrición y promover un desarrollo saludable, así como los riesgos de introducir alimentos demasiado pronto o tarde. Además, se discuten aspectos del desarrollo neurológico y gastrointestinal que influyen en la capacidad del lactante para manejar nuevos alimentos.

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Nutrición Infantil: Alimentos y Nutrientes

El documento aborda la importancia de la nutrición en la infancia, definiendo alimentos y nutrientes, y clasificando los alimentos según su función: energéticos, constructores y protectores. Se enfatiza la necesidad de la alimentación complementaria a partir de los 6 meses para prevenir la malnutrición y promover un desarrollo saludable, así como los riesgos de introducir alimentos demasiado pronto o tarde. Además, se discuten aspectos del desarrollo neurológico y gastrointestinal que influyen en la capacidad del lactante para manejar nuevos alimentos.

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UNIVERSIDAD CENTRAL DEL ECUADOR

FACULTAD DE CIENCIAS MEDICAS


CARRERA DE MEDICINA

Cátedra de Pediatría – Niño sano

NUTRICIÓN
Hospital Pediátrico
Baca Ortiz

DOCENTE: INTEGRANTES:
Dr. ALBERT MAURICIO CHAVEZ SUAREZ JOHANA
UGSHA NELLY

Noveno semestre
Diciembre 2021- Abril 2021
NUTRIENTES Y ALIMENTOS
¿QUÉ SON LOS ALIMENTOS?
Los alimentos son todas las sustancias o productos de cualquier naturaleza, sólidos
o líquidos, naturales o transformados, que por sus características, aplicaciones,
componentes, preparación y estado de conservación sean susceptibles de ser
habitual e idóneamente utilizados para la normal nutrición humana, como fruitivos o
como productos dietéticos, en casos especiales de alimentación humana (Gutiérrez,
2019)

¿QUÉ SON LOS NUTRIENTES?


Los nutrientes son componentes de los alimentos a partir de los cuales el organismo
es capaz de desempeñar las funciones de crecimiento, reparación tisular y
reproducción y puede producir movimiento, calor o cualquier otra forma de energía,
así como regular estas funciones. Se clasifican de acuerdo con la cantidad presente
en el cuerpo, su composición química, esencialidad (imposibilidad de ser sintetizado
por el cuerpo humano) y función (Gutiérrez, 2019)

CLASIFICACIÓN DE LOS ALIMENTOS SEGÚN FUNCIÓN


Alimentos energéticos: Contienen principalmente almidón, azúcares y grasas.
Proporcionan energía en forma de calor para cumplir con nuestras actividades físicas;
fuerza para el trabajo; y energía para el rendimiento en el estudio y el deporte. El
consumo escaso de estos alimentos produce adelgazamiento. Por el contrario,
comerlos en exceso y llevar una vida inactiva genera los distintos tipos de aumento
de peso.(Cuervo M, 2013)

Alimentos constructores: Son ricos en proteínas. Favorecen la formación de nuevos


tejidos, la conservación de la piel y la renovación constante de células internas.
Mantienen un adecuado nivel de defensa contra las enfermedades infecciosas. Lo
dice su nombre: son constructores y por lo tanto ayudan al crecimiento de niños y
adolescentes, talla y desarrollo de órganos en general y a la formación de masa
muscular, tan deseada por los deportistas.(Cuervo M, 2013)
Alimentos protectores: Contienen vitaminas y minerales, además de fibra (3 a 6
g/día) y agua 2 L/día, y permiten a nuestro cuerpo utilizar adecuadamente las
sustancias nutritivas de los alimentos energéticos y constructores. Es necesario
consumirlos en abundancia dos veces al día para prevenir diversas enfermedades y
evitar estreñimiento, gases y flatulencias. (Cuervo M, 2013)

ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA
Cuando la leche materna deja de ser suficiente para atender las necesidades
nutricionales del lactante hay que añadir alimentos complementarios a su dieta. La
transición de la lactancia exclusivamente materna a la alimentación complementaria
abarca generalmente el periodo que va de los 6 a los 18 a 24 meses de edad, y es
una fase de gran vulnerabilidad, cuando para muchos niños empieza la malnutrición,
y de las que más contribuye a la alta prevalencia de la malnutrición en los menores
de 5 años de todo el mundo. La OMS calcula que en los países de ingresos bajos dos
de cada cinco niños tienen retraso del crecimiento.(OMS, 2021)
La alimentación complementaria debe introducirse en el momento adecuado, lo cual
significa que todos los niños deben empezar a recibir otros alimentos, además de la
leche materna, a partir de los 6 meses de vida. La alimentación complementaria debe
ser suficiente, lo cual significa que los alimentos deben tener una consistencia y
variedad adecuadas, y administrarse en cantidades apropiadas y con una frecuencia
adecuada, que permita cubrir las necesidades nutricionales del niño en crecimiento,
sin abandonar la lactancia materna.(OMS, 2021)
Los alimentos deben prepararse y administrarse en condiciones seguras, es decir,
reduciendo al mínimo el riesgo de contaminación por microorganismos patógenos.
Además deben administrarse de forma apropiada, lo cual significa que deben tener
una textura adecuada para la edad del niño y administrarse de forma que respondan
a su demanda, de conformidad con los principios de la atención psicosocial.(OMS,
2021)
La OMS recomienda que los lactantes empiecen a recibir alimentos complementarios
a los 6 meses, primero unas dos o tres veces al día entre los 6 y los 8 meses, y
después, entre los 9 a 11 meses y los 12 a 24 meses, unas tres o cuatro veces al día,
añadiéndoles aperitivos nutritivos una o dos veces al día, según se desee. (OMS,
2021)
La lactancia materna y la alimentación complementaria han sido identificadas como
dos de las tres intervenciones directas de prevención más eficaces disponibles para
prevenir la mortalidad infantil. La tercera intervención de prevención es la
suplementación con vitamina A y zinc.(OMS, 2021)
La alimentación y nutrición adecuada durante la primera infancia y niñez temprana es
fundamental para el desarrollo óptimo del potencial humano completo de cada niño/a;
este período comprende, principalmente desde el nacimiento hasta los dos años de
edad en donde se presenta una “ventana de tiempo crítica” para lograr un crecimiento
y desarrollo óptimos. (Cuadros Ma, 2017)
A largo plazo, las deficiencias nutricionales generan un bajo rendimiento intelectual,
capacidad de trabajo disminuida, alteraciones en la salud reproductiva y la salud
general durante la adolescencia y la edad adulta. Adicionalmente, este ciclo de
desnutrición continúa ya que una niña desnutrida al crecer tiene mayores
posibilidades de dar a luz a un niño/a desnutrido/a de bajo peso al nacer.(Cuadros
Ma, 2017)
¿POR QUÉ INICIAR LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA?, ¿CUÁL ES SU
FINALIDAD?
El niño durante su etapa de crecimiento y desarrollo adquiere y desenvuelve un sin
número de habilidades, al mismo tiempo que incrementan sus requerimientos
energéticos y nutricionales, por lo que la alimentación exclusiva con leche humana o
artificial no puede ser igual en estas etapas de la edad pediátrica.(Cuadros Ma, 2017)
Déficit de aporte energético de un niño alimentado exclusivamente con leche materna

Entre los objetivos que se persiguen con la


introducción de la alimentación
complementaria están:
1. Promover un adecuado crecimiento y desarrollo neurológico, cognitivo, del tracto
digestivo y el sistema neuromuscular.
2. Proveer nutrientes que son insuficientes en la leche materna, tales como: hierro,
zinc, selenio, vitamina D.
3. Enseñar al niño a distinguir sabores, colores, texturas y temperaturas diferentes,
así como a fomentar la aceptación de nuevos alimentos.
4. Promover y desarrollar hábitos de alimentación saludable.
5. Favorecer el desarrollo psicosocial, y la interrelación correcta entre padres e hijos.
6. Conducir a la integración de la dieta familiar.
7. Promover una alimentación complementaria que permita prevenir factores de
riesgo para alergias, obesidad, desnutrición, hipertensión arterial, síndrome
metabólico, entre otras.
El proceso de nutrición implica la participación e interacción entre diferentes sistemas
del cuerpo humano: digestivo, neurológico, renal e inmunológico, que desde la vida
fetal se encuentran en constante desarrollo evolutivo.
Es importante conocer y reconocer estos procesos de evolución y adaptación con el
fin de establecer recomendaciones para la introducción segura de diferentes
alimentos de acuerdo al momento de maduración biológica del lactante, con el
objetivo de no incurrir en acciones que sobrepasen su capacidad digestiva y
metabólica.(Cuadros Ma, 2017)
Desarrollo neurológico
En gran medida, la introducción de nuevos alimentos a la dieta se basa, en el
desarrollo neurológico al momento de decidir iniciar la alimentación complementaria.
Durante este proceso el lactante irá perdiendo reflejos primarios como el de extrusión
de la lengua, que inicialmente lo protegían, al tiempo que gana capacidades
necesarias para la alimentación de alimentos no líquidos como la leche materna y las
fórmulas lácteas infantiles(Cuadros Ma, 2017)
Los lactantes menores de cuatro meses:
Expulsan los alimentos con la lengua, "reflejo de protrusión"; sin embargo, después
de esa edad pueden recibir y mantener los alimentos en la boca con mayor facilidad,
debido a que han desaparecido los reflejos primarios de búsqueda y extrusión.
(Cuadros Ma, 2017)
Lactantes de 6 meses
El lactante ha adquirido una serie de habilidades motoras que le permiten sentarse,
al mismo tiempo que aparece la deglución voluntaria, que le permite recibir alimentos
de texturas blandas: purés o papillas con cuchara. Transfiere objetos de una mano a
otra, tiene sostén cefálico normal. (Cuadros Ma, 2017)
Lactantes de 7-8 meses
Modificar gradualmente la consistencia de los alimentos, pasando de blandos a
picados y trozos sólidos. A esta edad, el niño habitualmente ha adquirido la erupción
de las primeras cuatro piezas dentarias (dos superiores y dos inferiores), ha mejorado
la actividad rítmica de masticación, la fuerza y la eficacia con la que la mandíbula
presiona y tritura los alimentos y deglute coordinadamente los alimentos sólidos
triturados. Por estas razones, actualmente se recomienda no retrasar el inicio de esta
práctica más allá de los 10 meses, incluso a pesar de que el niño no presente erupción
dentaria, ya que se ha visto que a esta edad, el niño es capaz de masticar y triturar
los alimentos sólidos con las encías, y el retraso en la introducción de este tipo de
alimentos puede condicionar la presencia de alteraciones de la masticación en etapas
posteriores. (Cuadros Ma, 2017)
Hitos del neurodesarrollo

El desarrollo del tracto gastrointestinal


El protagonista principal de la nutrición en el niño sin duda es el tracto gastrointestinal,
cuya maduración está íntimamente relacionada con la capacidad de introducir nuevos
alimentos a la dieta. (Cuadros Ma, 2017)
Alrededor de los cuatro meses de vida
El tracto gastrointestinal ya ha desarrollado los mecanismos funcionales, que le
permiten metabolizar alimentos diferentes a la leche materna y las fórmulas lácteas
infantiles. (Cuadros Ma, 2017)
Lactantes de 6 meses
La capacidad del estómago del recién nacido a término es de 30 mL; durante los seis
meses siguientes su capacidad gástrica aumenta gradualmente, lo que le permite
ingerir mayor cantidad de alimentos. (Cuadros Ma, 2017)
De igual forma la motilidad gastrointestinal ha alcanzado un grado de maduración
adecuado, mejorando el tono del esfínter esofágico inferior y la contractilidad antro-
duodenal, lo que favorece un mejor vaciamiento gástrico, comparado con los meses
previos. (Cuadros Ma, 2017)
Al mismo tiempo, aumenta la secreción de ácido clorhídrico, la producción de moco y
se establece a plenitud la secreción de bilis, sales biliares y enzimas pancreáticas,
facilitando la digestión y la absorción de almidones, cereales, grasas diferentes a las
de la leche materna y proteínas. (Cuadros Ma, 2017)
En el periodo neonatal el intestino tiene un espacio mayor entre las uniones
apretadas, como esbozo de su antecedente funcional de la vida intrauterina.
Conforme pasan los meses se va cerrando y mejoran su capacidad de “barrera
mecánica”, disminuyendo la entrada de alérgenos alimentarios. A partir de la
exposición gradual del niño a diferentes tipos de alimentos, se promueven cambios a
nivel de la microbiota intestinal, específicamente en las especies de bifidobacterias y
lactobacilos, que impiden la colonización por microorganismo patógenos y al mismo
tiempo participan en el desarrollo de tolerancia oral. (Cuadros Ma, 2017)
Maduración y producción de enzimas necesarias para la digestión de los
macronutrientes
Función renal
La importancia del estado de maduración renal radica en la capacidad que tendrá el
lactante para depurar la cantidad de solutos presentes en los nuevos líquidos y
alimentos introducidos en su dieta. La filtración glomerular del recién nacido es
alrededor del 25% del valor del adulto, se duplican entre los dos y los tres meses de
edad. A los seis meses el riñón alcanza cerca de 75-80% de la función del adulto, lo
que le permite al lactante manejar una carga más alta de solutos. Por otra parte,
alrededor de los seis meses de vida, la función renal ha alcanzado el grado de
maduración necesario para manejar cargas osmolares mayores, lo que le permite
tolerar un mayor aporte proteico y de solutos en la dieta. (Cuadros Ma, 2017)
Antes de los seis meses la capacidad de concentración de la orina suele estar por
debajo de 600-700 mOsm/kg. Al mismo tiempo los mecanismos de secreción y
absorción tubular alcanzan un mayor grado de funcionalidad. (Cuadros Ma, 2017)
¿Por qué es importante esperar hasta alrededor de los 6 meses?
Para poder ingerir alimentos diferentes a la leche, es conveniente que el organismo
tenga la maduración necesaria a nivel neurológico, renal, gastrointestinal e inmune.
Se considera que un bebé está preparado cuando adquiere las destrezas
psicomotoras que permiten manejar y tragar de forma segura los alimentos. Como
cualquier otro hito del desarrollo, no todos los niños lo van a adquirir al mismo tiempo,
aunque en general estos cambios suelen ocurrir en torno al sexto mes.(Gómez, 2018)
Se requiere:
- Presentar un interés activo por la comida.
- La desaparición del reflejo de extrusión (expulsión de alimentos no líquidos
con la lengua).
- Ser capaz de coger comida con la mano y llevarla a la boca.
- Mantener la postura de sedestación con apoyo.
¿Y si se ofrece comida demasiado pronto?
Una introducción muy precoz de la alimentación complementaria puede conllevar
riesgos a corto y largo plazo. Si no hay disponibilidad de lactancia materna antes de
los 4 meses, se deberá utilizar únicamente fórmula de inicio como sustituto. Entre los
4 y 6 meses no se han encontrado beneficios de la introducción de la alimentación en
niños amamantados y sí se ha visto un aumento de las infecciones, tanto en países
en desarrollo como en países desarrollados. Por tanto, la recomendación actual es
esperar a los 6 meses para comenzar con alimentación complementaria en los niños
con leche materna . En los lactados artificialmente, la recomendación es menos
unánime, aunque en todo caso nunca comenzar antes del cuarto mes. (Gómez, 2018)
Riesgos de la introducción precoz (antes del cuarto mes) de la alimentación
complementaria
A corto plazo A largo plazo
- Posibilidad de atragantamiento. - Mayor riesgo de obesidad.
- Aumento de gastroenteritis - Mayor riesgo de eccema atópico.
agudas e infecciones del tracto - Mayor riesgo de diabetes mellitus
respiratorio superior. tipo 1.
- Interferencia con la - Mayor tasa de destete precoz,
biodisponibilidad de hierro y zinc con los riesgos añadidos que esto
de la leche materna. conlleva.
- Sustitución de tomas de leche por
otros alimentos menos nutritivos.

¿Por qué no se debe retrasar más allá del séptimo mes?


Riesgos de la introducción tardía de la alimentación complementaria
• Carencias nutricionales, sobre todo de hierro y zinc.
• Aumento del riesgo de alergias e intolerancias alimentarias.
• Peor aceptación de nuevas texturas y sabores.
• Mayor posibilidad de alteración de las habilidades motoras orales.
Recomendaciones sobre el consumo de sal y azúcares
La recomendación de la OMS de limitar la ingesta de sal a menos de 5 g/día (2 g de
sodio) es aplicable para adultos y niños por encima de los 2 años. Sin embargo, los
lactantes necesitan muy pequeña cantidad, pues sus riñones son demasiados
inmaduros para manejar las sobrecargas de sal. Por este motivo no debe añadirse
sal a la alimentación complementaria de los bebés, aunque pueda parecernos
insípida. La leche materna tiene la cantidad necesaria y lo mismo ocurre con las
fórmulas infantiles. (Gómez, 2018)
Como orientación, la cantidad máxima de sal es:
• Hasta los 12 meses: menos de 1 g de sal al día (menos de 0,4 g de sodio).
• 1 a 3 años: 2 g/día (0,8 g de sodio).
En cuanto a las recomendaciones de consumo de azúcares, la OMS
recomienda:
Limitar el consumo de productos con elevado contenido en azúcares: bebidas
azucaradas, zumos o batidos de frutas comerciales y bebidas o postres lácteos
azucarados. (Gómez, 2018)
Reducir la ingesta de azúcares libres en adolescentes y niños mayores de 2 años (2-
18 años) a menos del 5% del consumo calórico total. Esto representa 15-28 g de
azúcares libres (3,5-7 cucharaditas de té) para niñas y 16-37 g (4-9 cucharaditas de
té) para niños, de acuerdo con la edad. (Gómez, 2018)
Estas recomendaciones no están dirigidas a niños <2 años, sin embargo, en menores
de 2 años, diversas sociedades científicas recomiendan evitar los azúcares añadidos
y libres en la alimentación de los lactantes y niños pequeños. (Gómez, 2018)

LEYES DE A ALIMENTACIÓN
Los alimentos complementarios tienen que cumplir los siguientes requisitos:

C de Completa : se refiere al numero de veces que come al día


Mínimo se define como:
- 2 veces para niños amamantados de 6 a 8 meses
- 3 veces para niños amamantados de 9 a 23 meses
- 4 -5 veces para niños no amamantados de 6 a 23 meses
“Comidas” incluye tanto comidas como refrigerios o meriendas (que no sean
cantidades triviales), y la frecuencia está basada en el informe dado por la persona al
cuidado del niño.
E de Equilibrada: Los nutrientes que consumimos deben guardar una proporción y
relación entre cada uno de ellos en el día que los consumamos. Teniendo en cuenta
que así, siempre sabremos las calorías que requerimos en un día. Una cantidad
equilibrada diaria, es aquella que contiene un 50% de carbohidratos, 25% de
proteínas y un 25% de lípidos.
S de suficiente: Es decir, se deben dar en base a las señales de apetito y de saciedad
del niño, y la frecuencia de las comidas y el método de alimentación (alentar
activamente al niño/a a que, incluso cuando está enfermo, consuma alimentos
suficientes según la edad permitiendo la utilización de sus dedos, los dedos, una
cuchara o alimentándose por sí mismo) los alimentos deben ser adecuados para su
edad.
A de Adecuada: deben proporcionar energía, proteínas grasas, carbohidratos y
micronutrientes suficientes para satisfacer las necesidades nutricionales de un niño/a
en crecimiento;
I de Inocuos: deben conservar, preparar y almacenar de forma higiénica y hay que
darlos con las manos limpias y utilizando utensilios limpios, y no biberones y tetinas
(MSP & Coordinación Nacional de Nutrición, 2013)
Cuáles son las recomendaciones sobre alimentación del niñ@?
Las recomendaciones son las mismas para niños y niñas
● Si un niñ@ está creciendo bien, felicite a la madre por el crecimiento de su
niño. Luego, dependiendo de la edad del niño y del momento probable de la
próxima visita, haga lo siguiente: Revise las recomendaciones de alimentación
dadas en el Registro del Crecimiento para un niño de su grupo de edad y/o
explique las recomendaciones de alimentación del siguiente grupo de edad; si
es que el niño va a entrar a ese grupo de edad antes de la próxima visita.
● Si su niñ@ está enfermo, aliméntelo de acuerdo a las recomendaciones que
se dan en esta sección para su grupo de edad. Además, déle más líquidos (al
niño amamantado, debe darle más lactancia materna) y motívelo a comer sus
alimentos favoritos; que sean suaves, variados y apetecibles. Después de la
enfermedad, déle comida con más frecuencia de lo usual y motive al niño a
que coma más.
● Si el niñ@ tiene un problema de desnutrición o sobrepeso, o una tendencia
hacia un problema, el cuidador debe ser entrevistado para determinar las
causas del problema. Luego puede seleccionarse la consejería para abordar
las causas más significativas.(OMS, 2009)
El tamaño de las porciones que se especifican en las recomendaciones deberán ser
adaptadas apropiadamente por los países. La “taza” que se especifica en estas
recomendaciones es de 250 ml (8 onzas fluidas). La “cucharada” corresponde a 15
ml. (OMS, 2009)

Alimentos recomendados para bebés y niñas de 6 meses a 5 años de edad


La leche materna continúa siendo una fuente importante de nutrientes hasta la edad
de 2 años o más. Su bebé necesita otras comidas y líquidos además de la leche
materna tan pronto cumpla los 6 meses de edad (180 días).

● Los alimentos básicos le dan energía a su niña. Estos alimentos incluyen


cereales (arroz, trigo, maíz, mijo, quínoa), raíces (casava, ñame, papa) y
frutas con almidón (plátano, panapén).
● Los alimentos básicos no contienen suficientes nutrientes por sí solos.
También necesita darle alimentos de origen animal y otros alimentos
nutritivos. Su niña debe comer una variedad de los siguientes alimentos:
○ Alimentos de origen animal: Hígado, carne, pollo, pescado, huevos
○ Productos derivados de leche: Queso, yogurt, requesón, cuajada (y
leche, para niñas no amamantadas)
○ Legumbres: Garbanzo, lentejas, guisantes, frijoles negros, judías,
habas (Para los vegetarianos, estas son alternativas importantes
respecto a los alimentos de origen animal)
○ Hojas verdes y vegetales de color amarillo: Espinaca, brócoli, acelga,
batata, zanahoria, calabaza
○ Frutas: Guineo, naranja, guayaba (sin semillas), mango, melocotón,
kiwi, papaya
○ Aceites y otras grasas: Aceite vegetal, mantequilla
○ Mantequilla de maní, otras pastas de semilla; semillas remojadas o
germinadas como ajonjolí ó sésamo, calabaza (pepitoria), girasol,
melón

Alimente a su niñ@ con los diferentes grupos de alimentos detallados arriba, junto
con los alimentos básicos.

La introducción de alimentos debe ser progresiva e incluir diferentes grupos.


Al inicio los alimentos deben ser ofrecidos uno a uno.
1. Cereales: Arroz, maíz, quínua
2. Tubérculos: papa, yuca, camote.
3. Frutas dulces: manzana, pera, sandía, banano, papaya, melón.
4. Verduras: acelga, espinaca, zanahoria, apio, zapallo, remolacha
5. Carnes: res, pollo, pavo
6. Agua, se debe ofrecer entre comidas.
Algunos alimentos dentro de estos grupos tienen que ser restringidos al inicio:
• Se debe esperar hasta los doce meses para introducir frutas cítricas;
• Se debe esperar hasta los ocho meses para la introducción de crucíferas: col,
brócoli, coliflor, rábanos, nabos entre otras,
• Se debe esperar hasta los nueve meses para introducir pescado (que debe ser
fresco y bien cocido)
• Se debe esperar hasta los doce meses para introducir carne de cerdo. (MSP &
Coordinación Nacional de Nutrición, 2013)
Recomendaciones para la alimentación de desde el nacimiento hasta los 6
meses

Lactancia materna exclusiva


Inicio precoz, en el transcurso de la primera media hora, luego de nacido

• Amamántelo tan seguido como su bebé quiera, de día y de noche, por lo menos
8 veces en 24 horas.
• Amamántelo cuando su bebé muestre signos de hambre: comience a quejarse,
se chupe los dedos o mueva sus labios.
• En cada mamada, motive a su bebé a que vacíe el pecho y luego ofrézcale
mamar del otro pecho.
• No le dé otros alimentos o líquidos. La leche materna sacia la sed de su bebé
y satisface su hambre.
• La niña o niño que es amamantada/o no necesita tomar agua porque la leche
materna contiene suficiente agua. No darle ninguna otra comida o líquidos
• Alimente a su bebé sólo con leche materna hasta que él tenga 6 meses de
edad (180 días). (OMS, 2009)

Alimentación al niñ@ mayor de 6 meses


Recomendaciones de la alimentación en niñ@s de 6 a 8 meses
EL REQUERIMIENTO CALÓRICO ADICIONAL A ESTA EDAD ES DE 200 KCAL,
. INDEPENDIENTEMENTE DEL APORTE DE LA LECHE MATERNA.

• Leche materna a libre demanda, previa a la alimentación complementaria.


• Recomendar alimentos de consistencia semisólida como puré o papillas
espesas.
• Recomendar a la madre que aplaste o triture con un tenedor los alimentos que
va a consumir el niño/a.
• Indicar a la madre que los alimentos para el niño/a NO deben ser LICUADOS
.
• Indicar a la madre que ofrezca al niño/a un alimento por vez, de manera
reiterada. Repetir de tres a cinco veces el consumo del alimento (1 vez cada
día en 3 a 5 días), lo que permita una mejor aceptación del mismo y se pueda
observar que el producto no causa ninguna reacción alérgica. Importante
realizar un acercamiento del alimento al niño para que identifique los olores y
que favorezca su aceptación.
• Incluir purés suaves y espesas con:
√ Cereales bien cocidos en forma de papillas (arroz, avena, quinua)
√ Alimentos cocidos en forma de puré como papa, camote, zanahoria
blanca, plátano verde y yuca.
√ Vegetales cocidos en forma de puré (espinaca, zapallo, acelga,
zanahoria, zambo)
√ Yema de huevo duro
√ Frutas dulces (guineo, manzana, pera, papaya, melón u otras de
consistencia suave)
√ Agua de acuerdo a necesidad.
√ A partir de los 7 meses carnes: res, pollo, higado, huevo entero (si no
existe historia de alergia al huevo en la familia), trigo avena y cebada.
• Cada alimento nuevo debe introducirse de 2 a 3 cucharitas e incrementarlo a
libre demanda.
• La comida debe colocarse en la mitad de la lengua para evitar que el niño o la
niña la escupa.
• Evitar alimentos que puedan causar atragantamiento (semillas, uvas,
zanahoria cruda, entre otros).
• Evitar el consumo de sopas, jugos o caldos líquidos, con baja densidad calórica
• No se debe agregar sal, azúcar ni condimentos a los alimentos que va a
consumir el niño/a, se pueden usar condimentos naturales como cebolla,
culantro, perejil.
• Se sugiere comenzar con una comida y aumentar progresivamente hasta las
dos a tres comidas diarias.
• Ocasionalmente (una o dos veces por semana) se puede añadir a la papilla
media cucharadita de aceite vegetal crudo, preferentemente de girasol, maíz y
otros que no sean de palma africana. Evitar esta medida si el niño tiene
diagnóstico de deficiencia de hierro o zinc.
• La orientación y capacitación alimentaria debe tener presente en todo
momento las posibilidades de la madre para adquirir y preparar correctamente
los distintos alimentos. Debe estar apoyada con la adecuada asistencia en
educación, en el control, la consulta y en la visita domiciliaria, para así lograr
una alimentación en óptimas condiciones, higiénica y nutritiva(MSP &
Coordinación Nacional de Nutrición, 2013)
Recomendaciones de la alimentación en niñ@s de 9 a 11 meses

EL REQUERIMIENTO CALÓRICO ADICIONAL A ESTA EDAD ES DE 300 KCAL,


INDEPENDIENTEMENTE DEL APORTE DE LA LECHE MATERNA.

• Leche materna a libre demanda, previa a la alimentación complementaria.


• Alimentos:
- Leguminosas: fréjol, lenteja, habas, arveja, chocho y garbanzos
cocidos en forma de puré.
- Hortalizas y verduras: todas
- Frutas: Frutas crudas en papilla o trocitos pequeños. todas excepto
las cítricas (mora, tamarindo, toronja, borojo, naranja, maracuyá,
piña, limón, kiwi)
- Alimentos mezclados (cereales, leguminosas y carne (res, pollo,
hígado)). A esta edad, puede ofrecerle pedacitos de pescado fresco.
- Agua según requerimiento del niño/a
- A esta edad pueden “coger” trozos de alimentos en sus dedos. Esto
incentiva el avance en la dentición, la masticación y la coordinación
entre boca y movimientos de la mano y seguimiento de la vista (oral,
motora y visual).
• Antes de los diez meses, las niñas y niños deben consumir alimentos sólidos,
en pedacitos. Si no lo hacen, pueden tener dificultades para comer en el futuro.
Cambie la consistencia de los alimentos poco a poco.
• Cantidad ¾ parte de una taza de 250 mL de alimentos variados.
• Agregar diariamente a las comidas alimentos de origen animal, como pollo,
hígado, huevo, entre otros.
• Se recomienda dar tres comidas al día y dos colaciones (refrigerios nutritivos)
además de la lactancia materna a libre demanda. (MSP & Coordinación
Nacional de Nutrición, 2013)

Alimentación al niñ@ entre 1 a 5 años


Recomendaciones para la alimentación de 12 a 23 meses

EL REQUERIMIENTO CALÓRICO ADICIONAL A ESTA EDAD ES DE 550 KCAL,


INDEPENDIENTEMENTE DEL APORTE DE LA LECHE MATERNA.

• Continuar con la lactancia materna tan seguida como la niña o el niño quiera,
luego de la alimentación complementaria.
• A esta edad, la niña o niño tiene que recibir las tres comidas principales:
desayuno, almuerzo y merienda, y se le puede dar una o dos colaciones
(refrigerios nutritivos) entre las comidas, que incluyan lácteos.
• Alimentos
- Es importante incorporar a la dieta ácidos grasos esenciales como
omega 3 y 6 (aceites vegetales, nueces, semillas y pescado).
- A esta edad se puede incluir huevo entero, leche de vaca, frutillas,
cítricos y chocolate.
- Ofrezca a la niña o niño alimentos que aporten hierro, como las carnes,
vísceras y granos secos.
- Para ayudar a absorber el hierro de estos alimentos, ofrézcale en la
misma comida alimentos ricos en vitamina C: vegetales como pimiento,
tomate, brócoli o frutas como guayaba, frutillas y cítricos como naranja,
mandarina, limón.
- EVITAR ofrecer lo siguiente: caramelos, papas fritas, sopas artificiales
y gaseosas como colación, ya que disminuyen el apetito. Además,
pueden causar problemas de sobrepeso, obesidad y caries dentales.
● Aliméntela de su propio plato o tazón. Continúe ayudándole activamente a
comer. (MSP & Coordinación Nacional de Nutrición, 2013)

Recomendaciones para la alimentación a mayores de 2 años

• Brindar comidas sólidas y variadas que contengan alimentos que sean


consumidos por el resto de la familia.
• No usar la comida como recompensa. Tampoco darle de comer para calmarlo
o evitar que se aburra.
• Dar tres comidas principales y dos refrigerios que incluyan lácteos
• Motivar que la niña o niño realice juegos que impliquen movimiento, para
prevenir el sobrepeso y la obesidad, y promover la actividad física.
• Alimentos
- Consumir diariamente alimentos ricos en proteínas de alto valor
biológico (lácteos, vísceras, huevos, leguminosas y cereales integrales).
Frutas y vegetales.
- Alimentos ricos en omega 3 y 6 (aceites vegetales, nueces, semillas y
pescado).
• EVITAR ofrecer lo siguiente:
- Caramelos, gaseosas, gelatina y alimentos muy azucarados.
- Alimentos procesados, embutidos, snacks, enlatados.
- Moderar el consumo de sal.
- Evitar alimentos fritos.
-
• Brindar un plato más de acuerdo con la edad, actividad física y estado
nutricional.
• Si a la niña o al niño no le gusta un alimento, motivarla a comer o reemplazarlo
por otro de igual valor nutritivo. (MSP & Coordinación Nacional de Nutrición,
2013)
Alimentación recomendada según edad

(Cuadros Ma, 2017)


Consejos prácticos para la introducción de alimentos:

(MSP & Coordinación Nacional de Nutrición, 2013)


Recomendaciones para la preparación segura de los alimentos y la higiene
Practique una buena higiene para prevenir enfermedades:
• Lávese las manos con jabón antes de preparar la comida, antes de alimentar
al niño y después de usar la letrina o inodoro.
• Procure disponer de agua limpia para beber, trátela apropiadamente,
almacénela en recipientes limpios y cubiertos y use un utensilio limpio para
sacarla. Hierva el agua vigorosamente por unos segundos. Cúbrala y déjela
enfriar sola sin agregar hielo. Esta agua es segura para que la beba el niño.
• Lave la taza ó tazón de su niño con jabón y agua limpia o hiérvalo.
• Evite usar biberones que son difíciles de lavar.
• Prepare la comida usando utensilios limpios. Alimente a su bebé con una
cuchara limpia.
• Mantenga limpias las superficies de preparación de alimentos usando agua y
jabón o detergente para limpiarlas cada vez que las use.
• Cocine bien los alimentos, especialmente carne, pollo, huevos y mariscos.
Recaliente bien la comida hecha; por ejemplo, haga que las sopas y guisos
lleguen hasta el punto de hervor.
• Cubra los alimentos sobrantes y si es posible, refrigérelos. Deseche alimentos
cocinados que sean dejados a temperatura ambiente por más de dos horas.
• Evite contacto entre alimentos crudos y cocidos y almacénelos en recipientes
separados.
• Procure tener una letrina o inodoro limpio que funcione para uso por todos los
miembros de la familia, con edad suficiente para hacerlo. Recoja rápidamente
las heces de un bebé o niño pequeño y deposítelas en la letrina o inodoro.
Limpie prontamente a un niño que se ha untado de heces. Luego lávese las
manos y lávele las de él.(OMS, 2009)
Evaluar la alimentación de la niña o niño si tiene menos de 2 años, o si tiene
desnutrición aguda, talla baja o tendencia de crecimiento inapropiada.
Hacer preguntas sobre la alimentación habitual de la niña o niño, y en particular
durante enfermedad.
Comparar las respuestas de los padres o cuidadores con las Recomendaciones para
la alimentación según la edad de la niña o niño

Preguntar
¿Usted le da el seno a la niña o niño?
¿Cuántas veces al día?
¿Le da también durante la noche?
¿La niña o niño ingiere algún otro alimento o toma algún otro líquido?
¿Qué alimento o líquido?
¿Cuántas veces por día?
¿La niña o niño recibe su propia porción? ¿Quién le da de comer a la niña o niño?
¿Utiliza biberón?
¿Si la niña o niño tiene desnutrición, anemia, talla baja, o tendencia de crecimiento
inapropiada, de qué tamaño son las porciones que le da?
¿Durante esta enfermedad, hubo algún cambio en la alimentación de la niña o niño?
Si lo hubo, ¿Cuál fue?
Aconsejar a la madre o al cuidador sobre problemas de alimentación
Alimentación de la niña o niño enfermo:
• Si la niña o niño tiene la nariz tapada, colocarle gotas de agua tibia o solución
salina en las fosas nasales para destapar la nariz

• Si la niña o niño está lactando, la mamá debe continuar dando el seno con
mayor frecuencia para evitar que pierda peso y se deshidrate
• Si no toma leche materna la niña o niño debe seguir comiendo las mismas
comidas que habitualmente, en pequeñas cantidades y con mayor frecuencia
incluyendo más líquidos para una adecuada hidratación
• Si la niña o niño está desganado y no quiere comer, es importante que la madre
o cuidador le ofrezca la comida que más le gusta de acuerdo con su edad. Se
le debe dar alimentos recientemente preparados: cocinados, triturados o
picados que sean fáciles de comer
• Animarle para que la niña o niño coma, demostrarle cariño y tenerle paciencia
• Evitar consumo de gaseosas o jugos dulces
• Durante la recuperación la niña o niño debe recibir una ración extra.
• Avisar a la madre y/o cuidador que el apetito mejorará a medida que la niña o
niño mejore(Ministerio de Salud Pública del Ecuador, 2017)
Si la niña o niño tiene diarrea persistente sin deshidratación
Recomendaciones generales:
• Si la mamá está dando de lactar, recomendarle que dé el seno con mayor
frecuencia y si es posible por más tiempo cada vez, día y noche
• Seguir las recomendaciones nutricionales según la edad
• En el mayor de 6 meses, dar comidas ligeras pero frecuentes, al menos seis
veces al día.
• Evitar consumo de gaseosas o jugos dulces (Ministerio de Salud Pública del
Ecuador, 2017)
Si la niña o niño recibe leche de vaca o leche artificial (en polvo):
Reemplazar la leche de vaca o artificial por leche materna, en lo posible
Si no es posible
–Si la niña o niño es mayor de 1 año darle yogurt natural diluido (sin saborizantes ni
sustancias que lo endulcen), ya que contiene menos lactosa y se tolera mejor.
Administrar el yogurt preparado, solamente como reemplazo a la leche de vaca o
leche artificial (Ministerio de Salud Pública del Ecuador, 2017)
Preparar el yogurt del siguiente modo:

- Si la niña o niño es menor de 1 año o si es mayor de 1 año y no es posible darle


yogurt, REFERIR a consulta especializada (Ministerio de Salud Pública del Ecuador,
2017)

ALIMENTACIÓN DEL ESCOLAR Y ADOLESCENTE

La ayuda que brindará una alimentación equilibrada en esta etapa definitivamente


ayudará a que crezcan sanos y desarrollen hábitos de vida saludables, esto a su vez
contribuirá de muchas formas a prevenir enfermedades asociadas a una dieta
inadecuada y a hábitos de vida tóxicos, sumados al sedentarismo. En países
desarrollados, donde existen problemas de nutrición, sumados a una vida sedentaria,
encontramos afectaciones como: el exceso de peso y la obesidad, la anorexia y la
bulimia nerviosa, la inadecuada mineralización ósea y eventualmente un debut precoz
de factores de riesgo cardiovascular (Maya A, et al., 2010).

Una alimentación adecua representa el pilar fundamental para el desarrollo óptimo de


una persona en cualquier etapa de su vida, sin embargo, es en edades tempranas
donde se vuelve imprescindible que se adquieran hábitos saludables como practicar
algún tipo actividad física y evitar hábitos tóxicos (alcohol, tabaco u otras drogas)
(Maya A, et al., 2010).

Hasta hace poco, la mayoría de las enfermedades relacionadas con la alimentación


se debían a la deficiencia de algún nutriente; en los últimos años, el interés se ha
desplazado hacia las enfermedades crónicas (enfermedad cardiovascular, diabetes,
cáncer), pero también hacia las enfermedades relacionadas con un exceso de grasa,
fundamentalmente la obesidad. La prevención de enfermedades es el objetivo.
Estudios mencionan que entre un 2 y un alarmante 35% de los niños y adolescentes
(dependiendo de la edad y el sitio del estudio), no desayunan habitualmente (Maya
A, et al., 2010) (Moreno J, et al., 2015).
Por lo que podemos ver, no nos faltan razones para intentar enseñar unos hábitos
saludables, por lo que, en primer lugar, incidiremos en los alimentos y en los nutrientes
más relevantes con este único e importante objetivo (Maya A, et al., 2010).
- Proteínas o Alimentos plásticos
Las necesidades son mayores a esta edad. La forma de garantizar estas necesidades
sería incluir en la dieta una ración de carne (100-125 g) o de pescado (125-150 g.,
entre pescados azules y blancos) en la comida y en la cena. Eventualmente se podría
sustituir la carne o el pescado por dos huevos en la comida o en la cena. Las proteínas
son nutrientes básicos para formar y mantener sanos los músculos, la piel, el pelo,
etc. (Maya A, et al., 2010).

- Lácteos
Son considerados indispensables en la dieta, por su importancia en el aporte de calcio
necesario para conseguir una correcta masa ósea y dentaria. La cantidad
recomendada de lácteos es de 750 ml de leche al día (2-3 vasos de leche o un vaso
de leche y 2 yogures u otro tipo de lácteo). La cantidad de grasa saturada que
contienen estos alimentos hace que se recomiende el consumo de derivados
semidescremados al menos (Maya A, et al., 2010).

- Glúcidos o alimentos energéticos


Este grupo hace referencia a alimentos como el pan, las papas, la pasta, el arroz y
demás cereales. Es importantes que los platos no sean demasiado voluminosos;
deben servir de acompañamiento, sin descuidar la presencia de vegetales, y no como
plato único. Son alimentos bien aceptados por los niños. Se recomienda que este tipo
de alimentos aparezca en todas las tomas. Puede ser como pan o cereales en el
desayuno, un bocadillo a media mañana, verdura con papas, pasta o arroz al
mediodía, galletas o cereales con leche en la merienda y un trozo de pan y ensalada
con patata cocida en la cena (Maya A, et al., 2010).

- Alimentos grasos
Hablar de una correcta ingesta de grasas siempre ha sido un inconveniente, aunque
hay consenso en que tiene que suponer un 30-35% de la ingesta calórica diaria, y
que se recomienda el consumo de aceite de oliva virgen extra (Maya A, et al., 2010).

Debemos limitar el consumo de grasas trans y saturadas que se encuentran


comúnmente camufladas en alimentos precocidos, confitería industrial y productos de
origen animal. La reducción del consumo de estos alimentos es recomendable (Maya
A, et al., 2010).

- Vitaminas y minerales o Alimentos reguladores


Una buena forma de alcanzar una ingesta adecuada de vitaminas y minerales es
tomar 5 piezas de frutas y verduras al día, divididas en la comida y en la cena, siendo
una de las raciones en crudo para preservar al máximo el aporte de vitaminas. Buscar
la variedad favorecerá la aceptación de los niños (Maya A, et al., 2010).

Es muy conocida la importancia de ciertas vitaminas y minerales en la dieta de niños


y adolescentes como la vitamina D, calcio, folato, hierro, cinc, fósforo y magnesio
(Maya A, et al., 2010).

- Agua y bebidas
La correcta hidratación es importante, en ese sentido el agua les ayudará a mantener
un correcto equilibrio de sales minerales. Se deben evitar las bebidas azucaradas, de
no ser posible, elegir los de tipo “zero” o light que no contienen azúcar. Siempre será
mejor consumir la pieza de fruta entera y no en jugo, aun cuando sea hecho en casa
(Maya A, et al., 2010).

- Alimentos superfluos
Se denominan así a los alimentos que aportan calorías innecesarias. En este grupo
se incluyen: azúcar, miel y productos derivados o fabricados con este tipo de
ingredientes y ricos en azúcar refinada; siendo su consumo no recomendado (Maya
A, et al., 2010).
¿Cuándo informar a la madre los resultados de le evaluación del crecimiento
del niño/a?
A continuación, se presenta una guía de como evaluar el estado nutricional del niño:
1. Dependiendo del sexo, seleccione el Registro del Crecimiento del Niño o de la
Niña.
2. Muestre el Registro del Crecimiento a la madre y explique que: este folleto será
su registro acerca del crecimiento y la salud de su niño, cada vez que visite el
establecimiento de salud, su niño será pesado y se le medirá su talla o longitud
y las mediciones serán registradas en este folleto, este folleto incluye curvas
en las que ubicaremos las mediciones de su niño a fin de evaluar su
crecimiento.
3. Si un infante está creciendo bien, asegúrese de decírselo a la mamá y
felicitarla. Evite toda insinuación de juicio o queja hacia la mamá (Organización
Mundial de la Salud, 2008).
4. Si usa palabras que la mamá no conozca como “obeso,” explíquesela.
5. Presenta recomendaciones sobre alimentación y puntos importantes sobre el
cuidado de su niño a diferentes edades.
6. Mantenga este folleto en un lugar seguro y tráigalo con usted siempre que
venga con su niño al establecimiento de salud

¿Cuándo referir a los niño/as con problemas de crecimiento?


Hay que referir a los niños cuando tienen una tendencia de crecimiento inapropiada.
(MSP, 2017):

• Severamente emaciado: por debajo de puntuación z -3 de peso para la


longitud/talla o IMC para la edad.
• Signos clínicos de marasmo: apariencia de estar severamente emaciado,
como “piel y huesos”.
• Signos clínicos de kwashiorkor: con edema generalizado; pelo fino y ralo;
piel con manchas oscuras o zonas agrietadas/descamadas.
• Edema en ambos pies (Organización Mundial de la Salud, 2018).
• Si el punto cae por encima de la curva + 3 DE y si los padres tienen estatura
normal, clasificar como talla muy alta
Se debe explicar a la madre las razones de la referencia y haga énfasis de su
importancia. Entréguele un formulario de referencia para que se lo lleve, de acuerdo
a su práctica usual. Siga el caso para asegurarse que el niño sea llevado para recibir
la atención urgente o la evaluación médica requerida (Organización Mundial de la
Salud, 2018).

¿Cuál debe ser la consejería de un niño/a que tiene un problema de


desnutrición?

El primer paso es investigar las causas del problema mediante una entrevista a la
madre de todo niño que está (Ministerio de Salud Pública, 2018); a continuación,
procederemos a clasificar la gravedad del cuadro clínico del niño

• Emaciado (por debajo de puntuación z -2 de peso para la longitud/talla o IMC


para edad)
• Con bajo peso (por debajo de puntuación z -2 de peso para la edad)
• Con baja talla (por debajo de puntuación z -2 de longitud/talla para la edad)3 y
sin sobrepeso o riesgo de sobrepeso.
• Con curva de crecimiento que muestra tendencia a presentar uno de estos
problemas (Ministerio de Salud Pública, 2018).
En el siguiente punto se debe entrevistar a la madre o cuidador encargado para
identificar la causa y posibles factores de riesgo y aconseje hasta que haya terminado
la investigación de causas, de manera que pueda enfocar sus consejos a las causas
más importantes (Ministerio de Salud Pública, 2018), investigue si:

• Si el infante está enfermo o tiene una patología crónica que podría ser la causa
de la desnutrición, trate al infante (o refiera al infante para tratamiento) en vez
de terminar toda la entrevista sobre razones, además brinde consejería a la
mamá sobre la manera de alimentar al infante a lo largo de la patología
realizando uso de las sugerencias de ingesta de alimentos para el conjunto de
edad del infante en el Registro del Aumento (Ministerio de Salud Pública,
2018).
• Si el niño ha experimentado algún trauma (como una muerte en la familia o un
cambio en la persona que lo cuida), esto puede ser un factor contribuyente
para una reducción en la ingesta de alimentos. Ante una situación de este tipo,
evalué si es mejor esperar para hacer la entrevista más adelante (Ministerio de
Salud Pública, 2018).
• Si en la casa viven tres o más niños menores de 5 años, el niño está en riesgo
de desnutrición y negligencia. El riesgo disminuye si hay dos o más personas
que compartan la responsabilidad de la alimentación y el cuidado del niño.
• Si la madre o el padre no están presente en el hogar (ya sea por separación
familiar o muerte), o si uno de los padres no se involucra en el cuidado del niño,
el riesgo de desnutrición y negligencia para el niño es mayor.
• Si la madre o el padre del niño no tienen buena salud, el riesgo para el niño es
mayor.
• Si la madre expresa que usualmente no hay suficiente comida para alimentar
a la familia, ella enfrenta serios problemas y necesita asistencia alimentaria
además de la consejería (Ministerio de Salud Pública, 2018).

A continuación, se debe brindar pautas sobre la alimentación adecuada del niño:

• Motivar a la niña o niño a comer sus alimentos favoritos que sean suaves,
variados y apetecibles.
• Después de la enfermedad darle alimentos con mayor frecuencia de lo usual y
motivar a la niña o niño a comer más.
• Motivar a que agregue leguminosas y alimentos de origen animal, esto
mejorará la calidad de la dieta y es muy importante para una niña o niño con
baja talla para promover el crecimiento sin una excesiva ganancia en el peso.
• Alimentar con frutas y vegetales de color amarillo vegetales de color verde
oscuro.
• Si la dieta es mayormente a base de cereal, motivar a la madre o cuidador a
prepararlo más espeso, no diluido y agregar un poco de grasa (como aceite)
para aumentar la densidad energética.
• Si la niña o niño es alérgica/o a un alimento especifico, dar consejería para el
consumo de un alimento alternativo que contenga nutrientes similares.
• Aconsejar a la madre o cuidador como abordar las causas:
• Reconocer su situación y motivarla a tomar decisión para mejorar el
crecimiento de su niña o niño.
• Orientar tamaño de las porciones y frecuencia de acuerdo a la edad.
• Realizar diariamente la higiene de los dientes al menos dos veces al día con
una gasa húmeda o paño bien limpio (en el menor de 6 meses), un cepillo
dental suave a los mayores de 6 meses (Puede emplear pasta dental, recordar
que el cepillado es lo importante no la pasta dental).
• Acostumbrar a la niña o niño al cepillado de los dientes después de cada
comida y antes de dormir.
• Evitar uso de biberones o chupones.
• Recomendar o referir a control odontológico por lo menos una vez al año a
partir de la erupción de sus primeros dientes. (MSP, 2017)

Al final de la discusión con la madre u otro cuidador es importante establecer un


tiempo razonable para la próxima visita del niño y definir una meta general sobre el
mejoramiento del crecimiento. Puede elogiar y motivar al cuidador cuando estas
acciones han sido cumplidas. (Ministerio de Salud Pública, 2018)

¿Cuál debe ser la consejería de un niño/a que tiene un problema de sobrepeso?


En primera instancia se debe realizar una evaluación antropométrica al niño, y
clasificar su estado nutricional de esta forma en relación con aumento de masa
corporal podemos clasificar en:

• Tiene una tendencia de crecimiento hacia el sobrepeso (por encima de


puntuación z 1 de peso para la longitud/talla o IMC para la edad, con una
tendencia hacia la línea de puntuación z 2) (Ministerio de Salud Pública, 2011)
• Sobrepeso (por encima de puntuación z 2 de peso para la longitud/talla o IMC
para la edad).
• Obesidad (por encima de puntuación z 3 de peso para la longitud/talla o IMC
para la edad).

A continuación, se deberá investigar las posibles causas de sobrepeso y obesidad,


para lo cual se le hará preguntas a la madre acerca de la dieta de su niño, frecuencia
de alimentación y actividad física.
Para investigar las causas de sobrepeso, evaluamos según edad: Si la niña o niño es
menor de 6 meses: (Ministerio de Salud Pública del Ecuador, 2017)

• ¿Le está dando pecho a su niña o niño?


• ¿Recibe algún tipo de fórmula o leche? Si es así, ¿Qué fórmula u otra leche le
está dando?
• ¿Cuánta fórmula o leche le da a la niña o niña cada día?
• ¿Cómo prepara la fórmula o leche? ¿Le agrega algo a la leche o fórmula para
endulzarla o espesarla?
• Si la niña o niño tiene de 6 a 24 meses de edad: (Ministerio de Salud Pública
del Ecuador, 2017)
• ¿Qué alimentos complementarios consume?
• ¿Cuántas veces al día está siendo alimentado?
• ¿Cuánta comida consume en cada tiempo?
• ¿Cuánta formula u otra leche recibe?
Si la niña o niño es mayor de 2 años: (Ministerio de Salud Pública del Ecuador, 2017)

• ¿Qué come la niña o niño en un día normal?


• ¿Qué tipo de alimento básico come la niña o niño?, ¿qué tipo de pan?
• ¿Consume refrescos? ¿Con qué frecuencia? ¿Pasteles o dulces? ¿Con qué
frecuencia?
• ¿Mantequilla, margarina y dulces, (por ejemplo, miel, chocolate, mermelada)?
• ¿Refrigerios con alto contenido energético (como papas fritas, entre otros) ?,
¿Qué tan seguido? - ¿Alimentos fritos y/o apanados (como papas fritas, carne,
pan frito, entre otros) ?, ¿Qué tan seguido? - ¿Carne grasosa?
Una vez se ha identificado los factores de riesgo y causa de la obesidad del niño se
debe brindar consejería y medidas a tomar para mejorar el cuadro nutricional del niño:
Consejería nutricional:(Ministerio de Salud Pública del Ecuador, 2017)

• Motivar a la madre, alimentar a la niña o niño sólo con leche materna durante
los primeros seis meses y después con alimento complementario.
• Si la niña o niño no recibe lactancia materna, debe recibir 480 mL (16 onzas)
de fórmula al día si tiene entre 0 y 1 mes; 630 mL (21 onzas) entre 1 y 2 meses;
720 mL (24 onzas) entre 2 y 3 meses; 900 mL (30 onzas) entre 4 y 6 meses.
• Dar alimentos complementarios nutritivos.
• Evitar alimentos grasosos o fritos, dulces y cereales refinados.
• No obligar al niño o niña a comer.
• Sugerir fuentes no refinadas de carbohidratos, por ej: El pan de trigo, papas.
• Limitar el consumo de bebidas dulces, pasteles y dulces (no más de dos veces
a la semana).
• Evitar refrigerios con alto contenido energético: ofrezca, entre comidas, frutas
frescas
• y vegetales (Zanahoria, manzana, sandía, naranja, banano, mandarina, etc.)
• Disminuir la ingesta de alimentos fritos.
• Quitar la grasa a las carnes (La piel del pollo o el “cebo” de la carne).
• Servir porciones pequeñas, dependiendo de la edad del niño, tamaño y nivel
de actividad física.
• Si es necesario, recomendar que se modifique la preparación de la comida:
utilizar menos cantidades de grasa, sal y azúcar.
• Limitar el consumo de alimentos a los tiempos de comida y refrigerios
programados.
• Hacer los tres tiempos de comida en familia, evite discusiones durante las
comidas.
• Siempre motivar a que el niño se siente a comer en la mesa, evite que coma
viendo televisión.
• No permitir que permanezca más de 2 horas en el día frente a dispositivos con
pantalla (computadora, televisión, celular, videojuegos etc.)
• Evitar usar la comida como una forma de recompensa, calmar enojo o disminuir
el aburrimiento
• Permitir que los niños gateen y se muevan de un lado a otro, en un entorno
seguro.
• Limitar el tiempo, durante el día, de la niña o niño para estar sentado o
acostado.
• Motivar a la niña o niño a realizar juegos o movimientos activos: Marchar,
saltar, tirar, patear una pelota, dar brincos.
• Buscar actividades físicas que la niña o niño disfrute. Involucrarlo en las tareas
de la casa: barrer, limpiar muebles, limpiar el patio.
• Motivar a la familia que realice actividades físicas: caminatas, juegos de pelota
o bicicleta, saltar y ejercicios

Incluya en sus recomendaciones ejemplos de refrigerios/meriendas con alto


contenido de energía que debe evitar y dele ejemplos de alimentos nutritivos que debe
dar. Describa específicamente la forma de preparar alimentos usando menos grasa y
azúcar. Además, discuta acerca de las opciones factibles para que el niño participe
en juegos de actividad física. Motive a los padres para buscar la forma de aumentar
la actividad física del niño y reducir la ansiedad, inseguridad y aburrimiento; los cuales
son estados que pueden llevar a comer excesivamente. (Ministerio de Salud Pública,
2011)

Al final de la discusión con la madre u otro cuidador es importante establecer un


tiempo razonable para la próxima visita del niño y definir una meta general sobre el
mejoramiento del crecimiento. La próxima visita puede ser en el momento en que
requiera de refuerzo de vacuna o en otro momento que sea conveniente. (Ministerio
de Salud Pública, 2011)
CLASIFICACIÓN DE LOS ALIMENTOS SEGÚN SUS NUTRIENTES

Al clasificar los alimentos según los nutrientes, encontramos la llamada “rueda de los
alimentos”, la cual agrupa los alimentos en siete grupos principales:
1) Grupo I: lácteos y derivados.
2) Grupo II: carne, huevos y pescado.
3) Grupo III: tubérculos, legumbres y frutos secos.
4) Grupo IV: verduras y hortalizas.
5) Grupo V: frutas.
6) Grupo VI: cereales, derivados, azúcares y dulces
7) Grupo VII: grasas, aceites y mantequillas.

Grupo 1 de alimentos: leche y derivados


Los principales representantes de este grupo son proteínas y grasas o lípidos (a
mayor porcentaje de grasa en la proteína, mayor poder energético), seguido por
carbohidratos (lactosa y galactosa), vitaminas (A y E), minerales e incluso algunos
probióticos. En este grupo se incluyen los siguientes alimentos (Ballesteros M, et all.,
2020):
Leche. Contiene mayormente agua, una buena dosis de hidratos de carbono, además
de abundantes vitaminas y minerales (especialmente vitamina A, algunas vitaminas
del grupo B, calcio, fósforo y magnesio), proteínas de alto valor biológico y grasas
(Ballesteros M, et all., 2020).

Yogur. Se caracteriza por sus propiedades probióticas útiles para proteger el sistema
inmunológico y aliviar enfermedades digestivas. Contiene principalmente
carbohidratos, proteínas, grasas, vitamina B12, calcio, fósforo y zinc (Ballesteros M,
et all., 2020).
Queso. Su valor nutricional es muy parecido al de la leche, adicionalmente contiene
más grasas (principalmente saturadas). Cuanto más deshidratado sea el queso mayor
cantidad de nutrientes aportará (Ballesteros M, et all., 2020).
Mantequilla. Conocida por su aporte de grasa (el 80% son grasas saturadas), 400
ácidos grasos diferentes y vitaminas A, D, E, B12 y K2. La OMS recomienda su
consumo, pero de forma moderada. También pertenecer al grupo 7 (grasas)
(Ballesteros M, et all., 2020).
Helado. Se compone de leche, azúcar y nata (o mantequilla). Resulta principalmente
energético por su alto contenido en grasas y azúcares, aunque también existen
versiones ligeras (Ballesteros M, et all., 2020)
Grupo 2 de alimentos: carnes, pescados y huevos
En este grupo destacan los alimentos cuya función es plástica, constructora o
reparadora. Se destacan, por su gran contenido de proteínas de alto valor biológico,
grasas, abundante hierro y vitaminas del grupo B (Ballesteros M, et all., 2020).

- Carnes: Provenientes de diversos tipos de ganado y aves y clasificadas de la


siguiente forma (Ballesteros M, et all., 2020):
o Alto valor biológico: Aves, vacuno y porcino (todas poseen casi el
mismo aporte proteico, pero disponen de diferentes cantidades de
grasa) (Ballesteros M, et all., 2020).
o Menos grasas: Vacunos, caballo, pollo, pavo y conejo (Ballesteros M,
et all., 2020).
o Ricas en hierro y vitaminas del grupo B: Ciertas vísceras,
específicamente hígado, riñones y corazón (Ballesteros M, et all., 2020).
o Embutidos: Son preparados con carne, grasa, aderezos y una modesta
cantidad de hidratos de carbono. Contienen carne y grasa que
provienen de varias partes del animal, cuya proporción varía según el
fabricante (Ballesteros M, et all., 2020).
- Huevos: Son una fuente es rica en aminoácidos esenciales y proteínas. De
hecho, se le considera el patrón proteico por excelencia. Sus nutrientes se
distribuyen de la siguiente forma (Ballesteros M, et all., 2020):
o Clara: Contiene las proteínas y varios de los nueve aminoácidos
esenciales.
o Yema: Aporta grasa y micronutrientes (Ballesteros M, et all., 2020).
- Pescados y mariscos (crustáceos y moluscos): Las grasas más
saludables del grupo 2 se encuentran en los pescados y en los huevos
de gallina. Los pescados azules o grasos resultan más ricos en omega
3 y otras grasas saludables. Se pueden dividir de la siguiente forma
(Ballesteros M, et all., 2020).
o Pescados: Ricos en fósforo, sodio, yodo, potasio, hierro, abundante omega 3
y mucha proteína (en menor proporción que en los moluscos). Además, el
esqueleto de los peces destaca por su gran cantidad de calcio, mientras que
su piel, escamas y huesos aportan abundante colágeno (Ballesteros M, et all.,
2020).
o Moluscos y crustáceos: Son conocidos por su riqueza en zinc, cobre y calcio.
Contienen un alto porcentaje de proteínas y colesterol (Ballesteros M, et all.,
2020).
Grupo 3 de alimentos: tubérculos, legumbres y frutos secos

Los nutrientes destacados en este grupo son los hidratos de carbono, vitaminas
(especialmente E y B), minerales (hierro y calcio), proteínas vegetales de bajo
contenido biológico, fibra y grasas saludables (ácidos grasos monoinsaturados y
polinsaturados) (Ballesteros M, et all., 2020).
- Tubérculos. Cuentan con un importante aporte de carbohidratos (18%
almidones), y un significativo contenido en potasio. Algunos alimentos de este
subgrupo son boniato, mandioca y papas (Ballesteros M, et all., 2020).
- Legumbres. Su mayor aporte nutricional son vitaminas, minerales, un alto
contenido en carbohidratos, proteínas vegetales de bajo valor biológico,
aunque si se juntan con cereales se trasforman en proteínas vegetales de alto
valor biológico, y fibra, mayormente soluble. Algunas legumbres son: alubias,
garbanzos, lentejas, soja, algarroba y cacahuetes (Ballesteros M, et all., 2020).
- Frutos secos. Aportan principalmente grasas saludables como omega 3 y
minerales. Adicionalmente proporcionan hidratos de carbono y proteínas de
calidad. Algunos frutos secos son: nueces, avellanas, almendras, pistachos,
semillas de girasol, castañas, entre otros (Ballesteros M, et all., 2020).

Grupo 4 de alimentos: verduras y hortalizas


Este grupo de alimentos cumplen funciones reguladoras. Son plantas cultivadas para
ser ingeridas crudas o preparadas, cuyo contenido calórico es muy bajo en relación
con su gran aporte en nutrientes esenciales. Sus componentes nutricionales
principales son vitaminas, minerales y fibra. También contiene gran cantidad de agua
y bajo porcentaje en grasas, proteínas e hidratos de carbono. En este grupo podemos
mencionar alimentos como: espinacas, berro, acelga, col rizada, lechuga, perejil;
pimientos rojo y verde y zanahoria (Ballesteros M, et all., 2020).

Grupo 5 de alimentos: frutas


Son alimentos con función reguladora. Destacan por su gran contenido de agua y
azúcares, mayormente con un bajo índice calórico. Comparten todas las propiedades
del grupo de verduras y hortalizas (Ballesteros M, et all., 2020).
Las frutas se caracterizan por su consistencia carnosa, lo cual las hace aptas para
consumirlas crudas (algunas se pueden comer con cáscara y otras no). Este grupo
se recomienda consumirlo diariamente, siendo algunos alimentos de esta categoría
los siguientes: naranja, tomate, fresa, pomelo y kiwi; melocotón, ciruela, melón y
cerezas; plátano, aguacate y sandía (Ballesteros M, et all., 2020)

Grupo 6 de alimentos: cereales, derivados, azúcares y dulces

En este grupo se encuentran los alimentos con función energética. Aporta un alto
porcentaje de energía rápida, la cual proviene de sus ricas fuentes de carbohidratos,
tanto simples como complejos. Además, sus productos integrales aportan fibra y
micronutrientes (mayormente fósforo, magnesio, potasio y vitaminas del complejo B).
Podemos mencionar los siguientes productos (Ballesteros M, et all., 2020):
- Cereales: Su composición varía dependiendo de si nos referimos a
cereales refinados o integrales. Los refinados contienen azúcares
(como el azúcar de caña) y grasas (aceite vegetal parcialmente
hidrogenado); además, durante el proceso de refinamiento pierden
nutrientes, pero comúnmente los fabricantes compensan este déficit
enriqueciéndolos con vitaminas y minerales. Los cereales integrales, en
cambio, conservan sus vitaminas y minerales. Comúnmente son
elaborados con un solo cereal o una combinación de varios en versión
refinada o integral (Ballesteros M, et all., 2020).
- Pan: Contiene principalmente hidratos de carbono y agua. Proporciona
proteínas (incluyendo el gluten), grasas, vitaminas del grupo B y
minerales (fósforo, magnesio y potasio). El pan preparado con harina
refinada pierde muchos nutrientes, a diferencia del preparado con
harina de trigo integral. Aunque el pan de trigo es el más común,
también se pueden encontrar versiones preparadas con otros cereales
(Ballesteros M, et all., 2020).
- Pasta: Por lo regular proviene del trigo duro, procesado para obtener
una sémola utilizada para preparar este alimento. No solo se elabora
con trigo, también se puede encontrar pasta de maíz, arroz, centeno y
otras variedades de cereales. (Ballesteros M, et all., 2020).
- Dulces: Su aporte nutricional es pobre, además, contienen muchas
grasas saturadas, las cuales no resultan especialmente beneficiosas.
Existen versiones saludables hechas de harinas integrales,
edulcorantes, semillas, etc., que permiten conseguir postres más
nutritivos. (Ballesteros M, et all., 2020).

Grupo 7 de alimentos: grasas, aceites y mantequilla


En este grupo se encuentran los alimentos que cumplen función energética. Este
conjunto aporta principalmente un alto porcentaje de hidratos de carbono y algunas
vitaminas liposolubles. La base alimenticia de este grupo son las grasas o lípidos, las
cuales cumplen varias funciones orgánicas vitales, al formar parte de la estructura de
las membranas y forman parte del alimento principal del cerebro junto a los
carbohidratos, entre otras funciones. Existen dos tipos de grasas (según su origen),
grasas animales y vegetales, las cuales a su vez se dividen en:

- Grasas saturadas: Donde se incluyen mantequilla, manteca, carnes de


vacuno, vísceras o lácteos enteros. El consumo excesivo de estas
grasas sube el colesterol LDL, lo cual resulta desfavorable para el
sistema cardiovascular. Se recomienda que la ingesta de grasas
saturadas no supere el 10 % de las calorías totales, así se asegura una
reducción de los ácidos grasos trans. (Ballesteros M, et all., 2020).
- Grasas insaturadas: Este grupo se divide en monoinsaturadas y
poliinsaturadas: aceites vegetales (oliva, sésamo, maíz, soja,
cacahuete, girasol, etc.), margarinas (pasan por un proceso de
hidrogenación asociado a las grasas trans), frutos secos, pescados
grasos (salmón, sardinas, etc.); este tipo de grasas reducen el colesterol
total y el LDL (Ballesteros M, et all., 2020).
- Grasas trans (AGT): Hace referencia a los ácidos grasos insaturados
que se formar a partir de un proceso industrial de hidrogenación, ideado
con la finalidad de transformar el aceite líquido en grasa sólida. Estudios
mencionan que las grasas también pueden producirse de manera
natural en los animales poligástricos (vacas, cabras y ovejas), dentro del
rumen (cámara de fermentación que poseen los rumiantes). A partir de
allí, las grasas trans las absorbe el sistema gástrico del animal para
pasar a sus músculos y leche (en pequeñas cantidades). La OMS
recomienda consumir solo un 1% de grasas trans diariamente, ya que
pueden causar problemas cardiovasculares. (Ballesteros M, et all.,
2020).

Agua, bebidas acalóricas y bebidas refrescantes

Este grupo incluye el agua como elemento central, ya que es esencial para la
humanidad y la vida del planeta en general, y algunos otros líquidos. El agua y algunas
bebidas de este posible grupo proporcionan minerales y antioxidantes, muy
importantes para el organismo. Otras bebidas, en cambio, solo contienen un alto
porcentaje de azúcares. Algunos de los elementos de esta clasificación serían los
siguientes: agua mineral natural, potable preparada, etc.; bebidas acalóricas (sin
calorías) como té, café e infusiones; gaseosas, bebidas refrescantes de zumos, agua
aromatizada, etc. (Ballesteros M, et all., 2020):
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