UD 19. LA POBLACIÓN ESPAÑOLA.
COMPORTAMIENTO
DEMOGRÁFICO. FENÓMENOS MIGRATORIOS.
INTRODUCCIÓN.
En la materia de Geografía (opcional de Ciencias Sociales de 2º de BACH), la
UD 5 se refiere a Población, sistema urbano y ordenación del territorio, con un
contenido de:
La población española. Crecimiento demográfico y desigualdades espaciales.
Procesos de urbanización y sistemas de ciudades.
Las disparidades regionales. Ordenación y desequilibrios territoriales.
Se estudia la estructura de población a nivel general y por CA. Se estudian dos
ciclos demográficos: antiguo y moderno, separados por la fecha de 1700.
Las últimas cifras oficiales de población son las del censo de 2001, el último
completo porque el de 2011 se hará sobre una encuesta del 10% de la población. En
2011 la población real en España es de 47,19 millones según el INE (46 millones en
2010) y el padrón municipal indica 47 millones debido a que no contabiliza los
extranjeros que abandonan el país sin darse de baja y al retraso en registrar las
defunciones para mantener la financiación. [Nogueira, Charo. La cifra de población está
inflada en un millón de personas. “El País” (5-II-2011) 34.]
Un punto que debe tratarse con más extensión en una UD independiente es el de
la urbanización española: en 1995 más del 60% de la población vive en ciudades. Desde
1960 las ciudades en conjunto han más que doblado su superficie: más que en el resto
de su larga historia, con contadas excepciones.
1. COMPORTAMIENTO DEMOGRÁFICO.
1.1. EVOLUCION DE LA POBLACIÓN.
CICLO DEMOGRÁFICO ANTIGUO (HASTA 1750).
Hasta 1750 hubo un crecimiento lento, a corto plazo, con estancamiento o
retroceso debido a las crisis de subsistencia, las epidemias y guerras, con lo que el
crecimiento a largo plazo es casi nulo.
España perdió población debido a las guerras exteriores, la emigración a
América, la peste, la expulsión de judíos y moriscos, etc. Si el siglo XVI fue de
crecimiento, el siglo XVII fue de retroceso. La mayor densidad demográfica pasó desde
el centro a la periferia durante el siglo XVII, sobre todo en la Corona de Aragón.
CICLO DEMOGRÁFICO MODERNO (DESDE 1750).
El ciclo moderno comienza hacia 1750, como en el resto de Europa, pero es un
proceso muy lento hasta el siglo XX, lo que explica el relativo retraso de España en
comparación con el vigoroso empuje de la población en Gran Bretaña, Alemania... La
causa principal de este atraso es que la debilidad de la Revolución Industrial en España.
Desde mediados del siglo XVIII retrocede la mortalidad epidémica (hasta casi
desaparecer en el siglo XIX, salvo la gran epidemia de gripe de 1918 y algunas menores
de tifus), así como la ordinaria (más sanidad e higiene), con descenso de las hambres y
las pérdidas por las guerras, con lo que la población aumenta mucho, sobre todo desde
la primera mitad del siglo XIX, tras la debacle de las bajas en la Guerra de
Independencia, con un aumento de la nupcialidad y una disminución de la emigración a
una América ya independiente. En la segunda mitad del siglo XIX disminuyen la tasa de
mortalidad infantil y de natalidad, con un descenso del crecimiento demográfico,
acusado hacia 1918.
Las crisis de subsistencia en el interior llevan a una disminución de la población
en el centro y la emigración a las costas, a Barcelona, Madrid y las capitales de
provincia.
Hacia 1950 hay un progresivo envejecimiento de la población. Es una
periodificación más atrasada respecto al ciclo demográfico moderno europeo, llegando a
los rasgos de este modelo sólo hacia 1900.
1.2. ESTRUCTURA DEMOGRÁFICA ACTUAL.
Características.
- Reducción de mortalidad catastrófica a partir de 1900.
- Reducción de mortalidad ordinaria, sobre todo infantil, desde 1920.
- Descenso de fecundidad, acentuada en la posguerra civil.
- Envejecimiento a partir de 1950.
- Movimientos migratorios hacia el exterior (Europa, América) y en el interior
(Cataluña, Madrid, País Vasco, costas).
- Inmigración creciente desde los años 1990.
NATALIDAD.
Gráfico de evolución de nacimientos en España desde 1858 hasta 2008, según
INE [[Link]
espana/]
La tasa de natalidad ha disminuido desde 1900, salvo en el periodo 1955-1964.
El descenso se acentuó en los años 70 y actualmente es de las más bajas del mundo,
junto con Grecia, aunque las estadísticas de los años 80 dan unos datos ya obsoletos,
pues ignoran el aumento de la natalidad en Suecia, Alemania, etc. tanto como el último
descenso en España.
La tasa de fecundidad ha bajado de 2,78 hijos por mujer en 1975 a sólo 1,31 en
1991 y a 1,23 en 1994 y 1,19 en 1999 (lejos del mínimo de 2,1 para mantener la
población), siendo España la nación con menos nacimientos del mundo (un dato poco
conocido, pero muy preocupante). Así, en 1975 hubo 669.000 nacimientos y en 1991
sólo 386.000.
Las razones son un gran cambio en la familia española, con un descenso de la
tasa de fecundidad matrimonial y de la nupcialidad, con aumento de las uniones
consensuales poco fértiles; la edad media del matrimonio de la mujer se ha retrasado a
los 26 años.
Los españoles se retrasan en su emancipación del hogar paterno, por el
desempleo juvenil, siendo el país europeo con menos hogares unipersonales. En España
sólo el 13% de los hogares con una persona, un 14% en Portugal, siendo de un 34% en
Dinamarca y Alemania, un 30% en los Países Bajos y un 27% en Francia.
El índice de divorcios está aumentando su frecuencia desde su legalización en
1982, hasta un porcentaje entre el 15 y el 20%, todavía muy lejano al 40% del Reino
Unido y Dinamarca, mientras que Italia e Irlanda tienen menos del 10% y los demás
países europeos están entre estos dos extremos. Durante la crisis iniciada de 2008 se han
reducido los divorcios: en 2011 se produjeron 117.179, un 2,3% menos, debido a los
gastos de tener dos casos y de los trámites de divorcio.
España es el país europeo (junto con Grecia) con menos familias
monoparentales, en 1991 un 6%, con un hijo menor de 15 años, frente al 20,4% de
Dinamarca y el 19% del Reino Unido. En todos estos países el 85% de las familias
monoparentales corren a cargo de la madre.
Natalidad y mortalidad en 2012.
Las estadísticas de 2012 apuntan a un nuevo descenso de la natalidad y un
estancamiento de la mortalidad:
‹‹El número de personas que opta por casarse en España ha aumentado por
primera vez desde 2004, y en 2012 168.834 parejas contrajeron matrimonio, un 3,4%
más que un año antes. No obstante, según explica el Instituto Nacional de Estadística
(INE), el aumento sólo se produce en matrimonios civiles, que aumentan un 8,7%, lo
que refleja que hubo 3,6 matrimonios por cada mil habitantes.
La edad media del matrimonio mantuvo su tendencia creciente y se sitúa en 36,2
años para los hombres y en 33 para las mujeres, aunque si sólo se tienen en cuenta los
datos de la primera vez que se contrae matrimonio, la edad media es de 33,8 años para
los varones y de 31,6 en las mujeres.
En el 17,8 por ciento de los matrimonios entre personas de distinto sexo, al
menos uno de ellos era extranjero, un porcentaje que se redujo casi en dos puntos al de
un año antes.
Aunque la opción del matrimonio aumenta, la de tener descendencia no va
asociada puesto que el número de nacimientos se redujo en 2012 por cuarto año
consecutivo, con el nacimiento de 453.637 niños, el 3,9% menos que un año antes,
mientras que el número de muertes fue de 405.615, un 4,6% más y el mayor incremento
de fallecimientos anual de la década.
El descenso de los nacimientos, según el INE, se debe a una menor fecundidad,
con un descenso del número de hijos por mujer desde 1,34 en 2011 a 1,32 en 2012, y a
la progresiva reducción del número de mujeres en edad fértil, que está en caída desde el
año 2009 porque se trata de generaciones menos numerosas, nacidas durante la crisis de
natalidad que se registró en los años ochenta y principios de los noventa.
Por otra parte, señala como causa una menor fecundidad, pues el número medio
de hijos por mujer también ha experimentado un descenso pasando de 1,44 en 2008 al
1,32 el año pasado. Este descenso entre 2011 y 2012 fue especialmente acusado entre
las extranjeras, que pasaron de 1,58 a 1,54 hijos por mujer, mientras en las españolas la
reducción era de 1,29 a 1,28.
En esta línea, la encuesta refleja un nuevo aumento de la edad media de
maternidad, que sube también por cuarto año consecutivo hasta situarse en 32,1 años
entre las españolas y en 28,9 años entre las extranjeras. No obstante, de los 453.637
nacimientos que tuvieron lugar en 2012 en España, 86.945 fueron de madre extranjera,
lo que supuso el 19,2% del total, frente al 19,5% que representaban el año anterior.
En paralelo, aumentaron las defunciones un 4,6 por ciento el año pasado, el
mayor incremento anual de la última década y una subida tal que son seis las
comunidades autónomas con un saldo vegetativo negativo y, de ellas, cinco lo son por
segundo año consecutivo. Se trata de Galicia, Castilla y León, Principado de Asturias,
Aragón y Extremadura, que son las que repiten, y Cantabria.
En este sentido, el crecimiento vegetativo de la población residente en España
(nacimientos de madre residente menos defunciones de residentes) se redujo un 42,9%
en 2012 hasta situarse en 48.488 personas. Este saldo no se situaba por debajo de las
50.000 personas desde el año 2001, conforme la estadística oficial.
El INE se refiere al incremento de defunciones como "evolución excepcional" y
atribuye su origen a "un incremento coyuntural de las defunciones en los meses de
febrero y marzo", en los que el número de decesos superó en un 29,2% y en un 13,6%,
respectivamente, a los registrados en los mismos meses de 2011. En consecuencia, la
tasa bruta de mortalidad se situó en 8,6 defunciones por mil habitantes, frente a los 8,4
de 2011. La de mortalidad infantil se mantuvo en 3,1.
Asimismo, la esperanza de vida de los ciudadanos al nacer se redujo
"ligeramente" hasta los 82,2 años, pero sólo hubo contracción entre las mujeres, que
pierden 0,2 años situando su esperanza en la edad de 85, mientras la de los varones se
mantiene en 79,3. Según el INE, una persona que alcance los 65 años esperaría vivir, de
media, 18,4 años más si es hombre y 22,4 más si es mujer.›› [Redacción (EFE). Los
matrimonios aumentan por primera vez desde 2004 y descienden los nacimientos. “La
Vanguardia” (18-VI-2013).]
MORTALIDAD.
La tasa de mortalidad ha descendido desde un 28% en 1900 hasta un 7,5% en
1991 y 6% en 2011, una de las tasas más bajas del mundo, junto con Japón, gracias a la
todavía relativa juventud de la población y la baja tasa de mortalidad infantil (casi
inapreciable, una de las más bajas del mundo).
Por ello, tenemos un alta esperanza de vida al nacer (por el clima, la dieta
mediterránea), de 83,4 años para la mujer y 79,5 para el hombre (este menor por la
rudeza del trabajo). Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2009
son similares: 78 en los hombres y 85 en las mujeres.
Esta situación conlleva un creciente envejecimiento de la población, preocupante
para el futuro social y económico.
DENSIDAD E ÍNDICE DE DOTACIÓN ESPACIAL.
Mapa de densidad de 2008, tomado de Wikipedia. Los colores de rojo más
intenso son los de mayor densidad.
La densidad de población era en 1991 de 77,7 habitantes/km² y en 2011 había
aumentado hasta 93, todavía bastante baja para el nivel europeo y desigualmente
repartida.
El índice de dotación espacial resulta de una fórmula:
DE= DxR / K
DE: índice de dotación espacial. D: densidad (hab/km²). R: Renta provincial. K:
constante para redondear el guarismo.
Esta fórmula premia el tamaño económico y territorial, por encima del
demográfico. Entre 1960 y 1991 este índice muestra la expansión de la costa
mediterránea y Madrid, en decremento del interior.
CRECIMIENTO DE POBLACIÓN.
Mapa de crecimiento de población en 2008.
Entre 1900 y 1991 la población española ha aumentado un 102,3% con un
máximo de crecimiento en 1956-1965, para estancarse relativamente en los años 80.
Mientras que en el periodo 1950-1979 la población crecía entre 300.000 y 400.000 cada
año, en 1989 sólo lo hizo en 83.000, sobre todo por la reducción del número de
nacimientos y luego por las mayores defunciones de una población envejecida. El 1-I-
1999 había 40.202.160 habitantes, 350.000 más que en 1999, gracias a la inmigración, y
en 2011 había ya 47,199 millones.
Según el INE en España había en el año 2010 un total de 47.021.031 habitantes
y en el año 2011 (datos del padrón a 1 de enero de 2011) habían aumentado un 0,36%
hasta 47.190.493, de los que 41.439.006 son de nacionalidad española, con 5,7 millones
de extranjeros (100.000 se nacionalizaron en 2011). Un estancamiento causado por la
crisis que ha desencadenado una reducción tanto de la natalidad como de la inmigración
y, en cambio, un aumento de la emigración. Las regiones siguen las tendencias de los
últimos años: las que pierden más población son Asturias y Castilla y León, seguidas de
Galicia y Aragón; y la que más gana es Andalucía, seguida de la Comunidad
Valenciana.
COMPOSICIÓN POR EDAD.
Mapa de envejecimiento de le población española en 2005, tomado de
Wikipedia. Se confirma que el sur y la costa mediterránea son las zonas con mayor
juventud.
Hacia 1900 el Sur tenía una población más joven que la mitad Norte. Hay en la
actualidad numerosas diferencias entre las provincias, con un general envejecimiento de
la población: es más acusado en las provincias del interior y las rurales, y más jóvenes
son las provincias costeras mediterráneas y las andaluzas, con Canarias. En 1991 los
mayores de 65 años son ya un 14% y los menores de 15 años un 19% lo que muestra un
futuro preocupante por las cargas sociales sobre una población joven relativamente
menos numerosa. La llegada de grandes cantidades de inmigrantes jóvenes a partir de
finales de los años 1990 ha mejorado un poco estos índices, pero la crisis actual vuelve
a poner en grave peligro de envejecimiento a la población española, debido a la
emigración de los más jóvenes.
COMPOSICIÓN POR SEXO.
Pirámide de población de 2007, tomada de Wikipedia.
Hay un mayor número de mujeres que de hombres, en parte por las bajas de la
guerra civil, la emigración de trabajadores al extranjero, la distinta mortalidad en edad
temprana, la mortalidad por accidentes de trabajo y circulación, la penosidad e
insalubridad laboral... En 1991 había 19.835.000 mujeres y 19.036.000 hombres, una
diferencia de 800.000 personas, que va en aumento por las mayores expectativas
femeninas de vida. En 2011 había 47,19 millones de habitantes y de ellos se calcula que
unos 24 millones son mujeres y 23,1 millones son hombres.
ESTRUCTURA SOCIOPROFESIONAL.
Desde 1960 hay un fuerte descenso de la población agraria, mientras que ha
crecido relativamente la industrial y sobre todo enormemente la terciaria, junto a un
gran aumento de la población asalariada. En 1900 la población estaba en un 70% en el
sector primario, un 15% en el secundario y un 15% en el terciario. En 1970 era del 25%,
37% y 37% respectivamente y en 1991 ya era del 11,8%, 33,4% y 54,8%, ya con un
relativo descenso de la secundaria y vigoroso crecimiento de la terciaria.
Un problema social muy grave es la alta tasa de paro estructural, cercana al 20%
de la población activa (se ha triplicado desde 1978) y la baja tasa de ocupación, sobre
un 36%, mientras que en Europa está en el 45-50% de media. El futuro de creación de
empleo se concentra en el sector terciario y es indicativo que Baleares, la CA con menor
desempleo (9%) es también la de sector terciario más importante.
La población rural sufre una fuerte recesión. El medio rural se queda vacío. Los
viejos se mueren y los jóvenes se van al rechazar una actividad agraria escasamente
remunerada y al existir unas rentas diferenciadas por debajo del 50% respecto al resto
de los sectores. En España existen 7.007 municipios con menos de 5.000 habitantes que
ocupan el 67% del territorio, pero tan sólo el 17,6% de la población. Entre 1970 y 1991
de estos municipios, 6.036 perdieron población y más de 3.500 lo hicieron en un
porcentaje superior al 30% de media.
En España, en 1996, por primera vez, la población activa rural bajó del millón
de trabajadores, hasta 979.000, de los que 288.000 son asalariados y sólo 691.000
agricultores. Si en 1980 eran más de dos millones, con cerca del 20% de la población
activa, y en Galicia eran más del 40%, en 1996 era sólo el 7,8%, con una participación
del 3,5% del PIB. Han fracasado las políticas de rejuvenecimiento del campo.
El paro en febrero de 1997 afectaba a 2.262.721 personas, un 14,11 de la
población activa, con diferencias regionales bastante acusadas, con cuatro grupos:
1) Bastante por debajo de la media nacional (<12%): Cataluña (10,25%),
Baleares (10,69%), La Rioja (10,73%), Navarra (11,59%) y Aragón (11,78%).
2) Por debajo de la media estaba otro grupo, con Murcia (12,75%), Madrid
(13,03%), Castilla y León (13,54%).
3) Muy cerca de la media, están el País Vasco, justo en la media (14,14%) y la
Comunidad Valenciana (14,42%).
4) Por encima de la media estaban Cantabria (15,39%), Castilla La Mancha
(16,01%), Galicia (16,15%), Andalucía (16,8%), Extremadura (16,99%), Canarias
(17,63%), Asturias (18,82%).
La crisis iniciada en 2008 ha aumentado los índices citados, hasta alcanzar a
mediados de 2012 el 24% de paro, con una diferenciación en grupos sensiblemente
igual.
2. ANÁLISIS POR COMUNIDADES AUTÓNOMAS (POBLACIÓN
ACTUAL, EVOLUCIÓN, DISTRIBUCIÓN ESPACIAL).
Tendencias de redistribución desde el siglo XIX hasta hoy.
La población española se está redistribuyendo aceleradamente desde el siglo
XIX, con las siguientes tendencias:
- El centro (excepto Madrid) pierde población, en beneficio de la periferia (sobre
todo la costa).
- Las áreas rurales pierden población en beneficio de las áreas urbanas e
industriales.
La población tiende a un crecimiento mínimo en la actualidad, que apenas es
corregido por la inmigración de residentes extranjeros de tercera edad (Baleares) e
inmigrantes extranjeros (europeos, marroquíes y africanos, hispanoamericanos, de
países del Este). Mientras que la región cantábrica está estancada desde la crisis
industrial de los años 70 la región mediterránea está en auge gracias al turismo, el
atractivo residencial de su clima, la agricultura intensiva, la relocalización industrial y
de servicios, etc. En general en el Norte hay estancamiento o retroceso, mientras que el
Sur crece. En especial Andalucía, Murcia y Canarias se benefician de la alta tasa de
fecundidad, mientras que Madrid y Baleares se apoyan en la inmigración.
2.1. REGIONES CON MAYOR CRECIMIENTO
Son Madrid, Andalucía, Murcia, Canarias y Baleares. Estas regiones
(especialmente Canarias) tuvieron un crecimiento superior a 0,30% en los años 80.
MADRID.
Población actual. Tiene 4,947 millones de habitantes.
Evolución. Espectacular crecimiento desde 1857, por la capitalidad del Estado
que atrajo inmigrantes de Andalucía y las dos Castillas. La evolución se concentró en la
capital, con escaso desarrollo de las ciudades y los pueblos de la provincia, hasta que en
los años 60 surgió el fenómeno de las ciudades-dormitorio, gracias al transporte público
y el automóvil.
Distribución espacial. Hay una tendencia a la redistribución de la población, que
se concentra en el entorno de Madrid, en detrimento de los pueblos más pequeños, en
beneficio de las ciudades de más de 20.000 habitantes. La capital reúne el 64% de la
población.
ANDALUCÍA.
Población actual. Tiene 7,04 millones de habitantes, con una densidad de 74
hab/km².
Evolución. Ha padecido las consecuencias de la emigración, la excesiva
ruralización y baja industrialización, pero su alta natalidad le ha permitido renovar su
población, que es joven y fecunda.
Distribución espacial. La población rural se concentra en pueblos de medio y
gran tamaño, con escasa población dispersa. Las ciudades se concentran en el valle del
Guadalquivir, la zona de Cádiz, las costas, las capitales de provincias, las nuevas zonas
de regadíos en Almería, los centros mineros, etc. Hay un proceso de urbanización en
toda la costa mediterránea gracias al turismo, uniendo los núcleos tradicionales.
MURCIA.
Población actual. Tiene 1,059 millones de habitantes, con una densidad máxima
en las vegas agrícolas de 300-400 hab/km² y una mínima de 5 hab/km².
Evolución. Ha vivido una permanente expansión por su alta natalidad, con fuerte
emigración, que ha remitido en los últimos decenios, hasta ser hoy zona de inmigración.
Distribución espacial. Un fuerte desequilibrio, con un 75% de la población en un
13% del territorio, en el eje fluvial del Segura y en la costa (Murcia, Lorca, Caratagena),
gracias al regadío y la industria alimentaria y química.
CANARIAS.
Población actual. Tiene 1,637 millones de habitantes.
Evolución. Un crecimiento muy elevado y sostenido, por una natalidad muy alta,
pese a la fuerte emigración. Es una población muy joven.
Distribución espacial. Se concentra en las capitales y los centros turísticos. Las
mayores ciudades son Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas (las dos se benefician de sus
puertos francos) y La Laguna (universidad). El medio rural es concentrado, aunque hay
población dispersa.
BALEARES.
Población actual. Tiene 0,745 millones de habitantes, con una densidad de 150
hab/km².
Evolución. Ha sido poco regular desde 1857, con pérdidas a final del siglo XIX
por la crisis de la filoxera y la emigración, con una recuperación en la primera mitad del
siglo XX y una fuerte expansión en la segunda mitad gracias a la emigración atraída por
el turismo, mientras la población rural se concentraba en las ciudades (Palma) y en los
municipios turísticos.
Distribución espacial. La población se concentra en las capitales tradicionales
(sobre todo Palma, seguida a distancia por Ibiza, Mahón, Ciudadela), núcleos agrícolas
e industriales (Inca, Manacor) y en los turísticos (Calvià, Alcúdia, Pollensa...). En Ibiza
la población dispersa es el 50% mientras en Mallorca es sólo el 9% de media.
2.2. REGIONES CON INFERIOR CRECIMIENTO ACTUAL.
Estas regiones tuvieron a un crecimiento inferior a 0,30% en los años 80. Hay
entre ellas bastantes diferencias y altibajos notables. En general las mejor paradas son la
del eje mediterráneo, mientras que las del norte y el interior son las peor libradas.
CATALUÑA.
Población actual. Tiene 6,115 millones de habitantes, el 15,5% de la población
española.
Evolución. Se ha beneficiado hasta los años 80 de la fuerte inmigración desde el
resto de España, gracias a su expansión industrial, con un escaso crecimiento
vegetativo, porque su baja mortalidad se compensa con una baja natalidad. Muchos
inmigrantes volvieron a sus zonas de origen en los años 80 debido al paro.
Distribución espacial. Muy desigual, se concentra en Barcelona y las ciudades
de su entorno, además de en Tarragona y Girona. La provincia de Barcelona tiene el
77,2% del total. Las costas y las llanuras reciben la mayoría de la población mientras se
despueblan el interior y las zonas montañosas de los Pirineos.
PAÍS VALENCIANO.
Población actual. Tiene 3,923 millones de habitantes, con densidad de 157
hab/km².
Evolución. Fue regular hasta 1960, cuando se benefició de la inmigración hasta
la crisis de 1975. La natalidad ha sido importante, permitiendo un crecimiento
sostenido.
Distribución espacial. Hay un fuerte desequilibrio. En el campo la población es
dispersa en el interior y concentrada en las zonas agrícolas de regadío. La urbana es el
76% del total. Hoy se concentra en la costa, en las capitales de Valencia, Castellón y
Alicante, en los núcleos turísticos e industriales.
ARAGÓN.
Población actual. Tiene 1,221 millones de habitantes, con una baja densidad de
25 hab/km².
Evolución. Siempre ha sido un territorio poco poblado, con fuerte emigración
exterior (Cataluña, Francia) e interior. Hay un fuerte envejecimiento en el campo.
Distribución espacial. La población tiende a concentrarse hacia Zaragoza y el
valle del Ebro, con los regadíos e industrias, abandonando las montañas y las tierras de
secano. Teruel y Huesca están poco pobladas y Zaragoza domina con su capital.
CASTILLA-LA MANCHA.
Población actual. Tiene 1,651 millones de habitantes, con una baja densidad de
21 hab/km².
Evolución. Disminuye hoy la emigración, antaño importante, con una
despoblación general del campo entre 1960 y 1970. El crecimiento vegetativo es bajo,
con una población envejecida.
Distribución espacial. Tiene escasas ciudades, limitadas a las capitales de
provincia. El poblamiento rural es muy disperso, con pueblos pequeños y casi
abandonados.
CASTILLA Y LEÓN.
Población actual. Tiene 2,563 millones de habitantes, con densidad de 27,6
hab/km². Sobre el 18,6% del territorio nacional sólo tiene el 6,7% de la población.
Evolución. Ha sufrido una fuerte emigración hacia Madrid y el extranjero, la
baja natalidad y el envejecimiento. Pierde población en la actualidad.
Distribución espacial. Es desigual, concentrada en el valle del Duero y las
grandes vías de comunicación, en las capitales de provincia (sobre todo Valladolid), y
en los centros mineros y agrícolas. Hay una acusada despoblación en las tierras de
secano y las montañas.
EXTREMADURA.
Población actual. Tiene 1,056 millones de habitantes, con densidad de 32,8
hab/km².
Evolución. Creció hasta 1935 y se truncó desde entonces. Hoy tiene la misma
población de 1935 y 1950 y sigue perdiendo en la actualidad, por la baja natalidad y la
fuerte emigración.
Distribución espacial. Se concentra en las capitales (Badajoz, Cáceres, Mérida) y
en los regadíos del Guadiana. El poblamiento rural es en pueblos pequeños.
GALICIA.
Población actual. Tiene 2,720 millones de habitantes, con densidad de 93
hab/km².
Evolución. Se ha duplicado en un siglo, gracias a la alta natalidad, pese a la
fuerte emigración (sobre todo a América). Ha envejecido en los últimos decenios.
Distribución espacial. Es muy original, con un 95% de la población rural que
vive en núcleos menores de 200 habitantes, en una estructura jerárquica de casa, aldea y
parroquia. La población urbana es el 38%, concentrada en la costa, en las capitales de
La Coruña y Pontevedra, Orense y Lugo, en Santiago de Compostela (universidad,
Iglesia) y en los núcleos industriales de Vigo y El Ferrol.
ASTURIAS.
Población actual. Tiene 1,098 millones de habitantes, con densidad de 105
hab/km².
Evolución. Crecimiento hasta 1920, estancamiento relativo con algunos repuntes
en los años 50 y 60, con posterior crisis demográfica en los años 70 unida a la crisis
minera e industrial. En la actualidad la fuerte emigración es compensada con la
natalidad. Hay una grave crisis del empleo.
Distribución espacial. Concentración en la capital de Oviedo y en los núcleos
industriales de Gijón y Avilés, y mineros de Mieres y Langreo.
CANTABRIA.
Población actual. Tiene 0,530 millones de habitantes.
Evolución. Hubo una expansión moderada y continua, hasta el estancamiento
actual.
Distribución espacial. Ha habido un despoblamiento rural, concentrándose en las
ciudades industriales y costeras, sobre todo Santander.
PAÍS VASCO.
Población actual. Tiene 2,109 millones de habitantes.
Evolución. Un crecimiento acelerado desde 1950, con la industrialización y la
inmigración, hasta 1975. La población ha envejecido y la natalidad es baja, con un alto
paro juvenil (50%). Pierde población, excepto Álava. Padece las consecuencias del
conflicto del terrorismo, que ha obligado a emigrar a muchos empresarios y
desincentiva la inversión.
Distribución espacial. Hay un claro desequilibrio, con una densidad de 531 en
Vizcaya, 345 en Guipúzcoa y sólo 89 hab/km² en Álava, con fuerte concentración en las
capitales. Los asentamientos rurales son dispersos, con caseríos y con pueblos de
pequeño tamaño. Las ciudades más importantes son Bilbao, Baracaldo, San Sebastián y
Vitoria.
NAVARRA.
Población actual. Tiene 0,523 millones de habitantes, con densidad de 49 hab/
km².
Evolución. Tiene un crecimiento nulo, con envejecimiento.
Distribución espacial. Se concentra en Pamplona, con abandono de muchos
núcleos de población rurales.
LA RIOJA.
Población actual. Tiene 0,267 millones de habitantes, con densidad de 51 hab/
km².
Evolución. Tuvo un crecimiento moderado en el siglo XX (30%), pero hoy tiene
un crecimiento nulo, con envejecimiento. El paro es muy inferior al de la media
nacional, por la prosperidad de la agricultura.
Distribución espacial. Se concentra en la capital, Logroño y en el valle del Ebro,
con abandono de muchos núcleos de población, a pesar de la actividad agrícola del
viñedo riojano.
3. FENÓMENOS MIGRATORIOS.
3.1. MIGRACIONES INTERIORES.
Último tercio del siglo XIX.
Éxodo rural, sobre todo desde las montañas, con destino a ciudades y regiones
industriales. Reciben población Madrid, Cataluña y País Vasco.
Etapa 1900-1960.
Éxodo rural hasta 1930 con la creciente mecanización y la dificultad de emigrar
a América, con destino en las ciudades de Barcelona, Madrid y del País Vasco.
Entre 1930 y 1960 hubo un estancamiento migratorio interior por la crisis de
1929, la guerra civil y la dura posguerra. Sólo en los años 50 comenzó a reactivarse
poco a poco.
Etapa 1960-1975.
Hay un intenso éxodo rural hacia las grandes ciudades y el litoral mediterráneo,
gracias al desarrollo industrial y turístico. Hay graves problemas urbanísticos: escasez
de viviendas, insuficientes y malos servicios públicos, etc.
Etapa posterior a 1975.
La crisis económica mundial repercute en España, con el retorno de muchos
emigrantes a sus zonas de origen, el estancamiento de la emigración exterior e interior,
aunque el envejecimiento de la población y la baja natalidad disminuyó la presión
demográfica hacia la emigración.
En los años 1980 hasta un 40% de la población ha cambiado de municipio
alguna vez en su vida, lo que demuestra una creciente movilidad de la población. Este
proceso ha continuado en los años 1990.
En 2012 la juventud española es la que peor sobrelleva la crisis, debido al alto
desempleo. La crisis laboral y la falta de expectativas en España provocan la fuga de
jóvenes trabajadores cualificados hacia EE UU y los países europeos que mejor
soportan la crisis, como Alemania. Una pequeña parte incluso se decide a emprender la
aventura en Latinoamérica, adonde fueron sus antepasados y de la cual vinieron en los
años bonancibles; un camino de ida y vuelta, y otra vez ida.
Hay un moderado flujo migratorio de retorno a los pueblos: entre 1998 y 2011
emigraron de la ciudad al campo 391.603 personas y del campo a la ciudad 225.953, y
la crisis ha reducido la diferencia entre estas cifras porque instalarse en un pueblo
requiere una inversión que muchos no pueden afrontar: en 2011, 23.398 individuos
marcharon al campo frente a 21.203 que, a la inversa, fueron a la ciudad. Los peores
problemas: la escasa o incluso nula oferta de servicios educativos, sanitarios y
culturales, la falta de jóvenes y de lugares de ocio, las deficiencias en el transporte, la
dificultad de conseguir trabajo o ingresos en los negocios, y un aumento de la
delincuencia.
CONSECUENCIAS DE LAS MIGRACIONES INTERIORES.
Han surgido graves problemas de integración social, cultural, lingüística, de
equipamiento urbano, vivienda, educación, sanidad, transporte, empleo, ecología
(contaminación atmosférica y del agua), etc. Por contra, el intercambio de población, los
matrimonios mixtos, la convivencia, han favorecido un sentimiento de comunidad
nacional o de intereses en el país, vertebrando más estrechamente España.
3.2. MIGRACIONES EXTERIORES.
EMIGRACIÓN.
La emigración fue muy fuerte en los últimos decenios del siglo XIX y hasta
1914, por el éxodo rural, con la presión de la alta natalidad y la baja mortalidad, la
mecanización, la crisis de la filoxera. Se reanudó en los años 20, hasta la crisis mundial
de 1929. Después de 1949 se reanuda el movimiento emigratorio al tranquilizarse la
situación política mundial y abrirse el bloqueo antiespañol y será muy fuerte en los años
50 y 60, hasta la dura crisis de 1975, tras la que retornan muchos emigrantes. Se calcula
en 3 millones los emigrantes españoles en la actualidad, la mayoría integrados en sus
países de destino. La composición de la población emigrada es de varones jóvenes (25-
40 años), con pocas familias, falta de cualificación profesional elevada y elevado índice
de retorno.
Argelia.
La emigración desde el Levante español hacia Argelia comenzó con la
colonización francesa en 1830, concentrándose en la zona de Orán y Argel. Tras la
independencia argelina en 1962 muchos volvieron a España o se establecieron en
Francia.
América.
La corriente emigratoria aumentó en la segunda mitad del siglo XIX, con un
máximo en los años 10, una crisis en la I Guerra Mundial y una leve recuperación en los
años 20, que se paralizó en 1929. Los destinos fueron las Antillas (Cuba), Argentina
(sobre todo) y Brasil. Muchos volvieron en los años 30, con sus ahorros (una práctica
común, la de los indianos enriquecidos, muchos de los cuales han sido el germen de la
gran banca y los grandes almacenes españoles).
Tras la Guerra Civil muchos republicanos (de alto nivel profesional e
intelectual) marcharon a América.
Europa.
La emigración hacia Europa sólo cobró importancia en el siglo XX, con la
emigración a Francia y desde los años 50 también a Alemania y Suiza. Ha sido una
importante fuente de divisas en los años 60 y 70, que permitió (junto al turismo)
compensar el déficit comercial.
INMIGRACIÓN.
En los últimos decenios (1980-2010) España se ha convertido en una tierra de
inmigración. España se ha convertido en frontera de la Unión Europea, y hay una
creciente tensión migratoria en la frontera Sur al aprovechar nuestra situación de puente
de paso muchos habitantes del Sur, del Tercer Mundo, en una continua corriente hacia
el rico Norte. Es un problema que ha comenzado a crear problemas racistas en un país
que no los conocía. Los grupos de inmigrantes más numerosos son:
- Los hispanoamericanos que huían de las dictaduras militares (Chile, Argentina)
o de la pobreza (Cuba, Santo Domingo, Colombia, Ecuador), que se ocupan en pro-
fesiones liberales, la construcción o en el servicio doméstico.
- La creciente población de marroquíes (30% del total), argelinos y africanos de
raza negra (Cataluña) que trabajan en los cultivos y en las tareas de baja cualificación y
bajos salarios, como jornaleros, venta ambulante, servicio doméstico, empleo
sumergido.
- Eslavos de los países del Este de Europa, a menudo con alta preparación, pero
que aquí sólo encuentran empleo sumergido o mal remunerado.
- Grupos especiales son los de raza amarilla de Filipinas y raza negra de Guinea
Ecuatorial, que gracias a la comunidad del idioma se integran mejor que los otros
inmigrantes de sus respectivas razas.