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Recurso de Apelación Laboral SRT 33467/25

El documento presenta un recurso de apelación ante la justicia ordinaria del fuero del trabajo, promovido por César Rivero contra la resolución de la Comisión Médica Jurisdiccional N° 10, que determinó la inexistencia de incapacidad tras un accidente laboral. Se argumenta que el alta médica otorgada por la aseguradora fue prematura y que el trabajador continúa sufriendo secuelas incapacitantes, lo que justifica la apelación. Además, se cuestiona la competencia de las comisiones médicas y se solicita que se reconozca la responsabilidad de la aseguradora en la indemnización por los daños sufridos.
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Recurso de Apelación Laboral SRT 33467/25

El documento presenta un recurso de apelación ante la justicia ordinaria del fuero del trabajo, promovido por César Rivero contra la resolución de la Comisión Médica Jurisdiccional N° 10, que determinó la inexistencia de incapacidad tras un accidente laboral. Se argumenta que el alta médica otorgada por la aseguradora fue prematura y que el trabajador continúa sufriendo secuelas incapacitantes, lo que justifica la apelación. Además, se cuestiona la competencia de las comisiones médicas y se solicita que se reconozca la responsabilidad de la aseguradora en la indemnización por los daños sufridos.
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PROMUEVE RECURSO DE APELACION ANTE LA JUSTICIA ORDINARIA

DEL FUERO DEL TRABAJO.

EXPEDIENTE SRT N° 33467/25.


Miembros del Servicio de Homologación.

SR. JUEZ:

RIVERO CESAR ANDRES N° 27.756.640, C.U.I.L. N°


20277566401, con domicilio real en la calle J.B Alberdi Nº 2650, San Antonio
de Padua, Buenos Aires, CP: 1718, con el patrocinio letrado de los Dres.
ALLOVERO SANTIAGO Abogado inscripto en el T°122 F°831 del C.P.A.C.F.,
CUIT 20-28372312-8, ESCALADA ALBERTO MARTIN, Abogado T° LII F°51
del CASI, CUIT 20-34826196-8 y ESCALADA CAROLA MARIA DE LOS
ANGELES, Abogada CPACF T° 84 F° 723, constituyendo domicilio procesal
en la calle Uruguay 632 piso 3 Depto. F de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires - Tel: 011-43717200 - Mail: sallovero@[Link], Domicilio de
Notificación Electrónica: 20-28372312-8, quien ante todo evento hipotético,
excepcional y urgente, actuará en carácter de gestor en caso de que la parte
trabajadora no pueda suscribir el presente recurso, respetuosamente me
presento y digo:

I.- RECUSA SIN EXPRESION DE CAUSA


Que siguiendo expresas instrucciones de mi mandante vengo por la
presente a formular recusación sin expresión de causa contra los Juzgados
Nacionales del Trabajo Nros. 5, 6, 7, 24, 56, 76 y 79, solicitando se remitan
los autos al juzgado que por turno corresponda (art. 14 y siguientes del
CPCC).

II.- OBJETO
Que vengo por el presente a promover formal Recurso de Apelación
contra lo dispuesto por la Comisión Médica Jurisdiccional N° 10 con domicilio
en la calle Moreno 401, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; ello, en
concordancia con lo dispuesto por el artículo 2° de la Ley 27.348 y artículos
16 y 18 de la resolución SRT 298/2017, fundándome en que lo resuelto por
dicho órgano administrativo no se ajusta estrictamente a derecho causando
un gravamen de carácter irreparable.

III.- ACREDITA CUMPLIMIENTO DE INSTANCIA


ADMINISTRATIVA OBLIGATORIA.

Que, a fin de iniciar al presente recurso, vengo a acreditar el


cumplimiento de la instancia administrativa previa obligatoria y excluyente
ante las Comisiones Médicas Jurisdiccionales, conforme artículos 1 a 3 de la
Ley 27.348 y anexo, acompañando el respectivo dictamen expedido por dicho
organismo, el cual indica la inexistencia de porcentaje de incapacidad en el
reclamante, decisión que no conforma ni acepta el suscribiente y que, por tal
medida, formula el presente ante su dependencia judicial y por razón de su
competencia.

En efecto, el Actor sufrió un accidente en ocasión de trabajo que le


generó secuelas incapacitantes tanto físicas como psicológicas y que al día
de hoy siguen presentes.

IV. COMPETENCIA

Conforme lo dispuesto por el artículo 2° de la Ley 27.348, el juzgado


que participará a los efectos de resolver lo planteado por el presente recurso
resulta ser competente en razón del domicilio de la Comisión Médica
Jurisdiccional que intervino en la presentación de quien suscribe en contra de
la resolución de la Aseguradora de Riesgos del Trabajo Provincia
Aseguradora de Riesgos del Trabajo S.A., CUIT: 30-68825409-0, cuya
decisión recae hoy en recurso en relación y con efectivo suspensivo hacía su
dependencia; ello, a raíz de la opción brindada por el propio cuerpo normativo.

V.- FUNDAMENTOS DEL RECURSO

A) HECHOS:

El Sr. RIVERO despliega labores como policía dependiente del


GOBIERNO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES (C.U.I.T. N°
34999032089), quien, como es público conocimiento, tiene como actividad
principal los servicios generales de la administración pública.

A raíz de ello, su empleador, por las obligaciones impuestas por el art.


3 de la Ley 24.557, contrató a la Aseguradora de Riesgos del Trabajo
PROVINCIA ART S.A. a los efectos de que esta cumpla con los objetivos
inmersos en el art. 1, promueva la prevención conforme art. 4 y cubra las
contingencias señaladas en el art. 6, acápites todos que forman parte del
mismo cuerpo normativo indicado.

Sin más, el día 09 de diciembre de 2024, tal como surge del formulario
de alta médica expedida por la ART, que en copia se acompaña, el actor sufre
un accidente que requiere la inmediata intervención de la aseguradora en
cuestión.

Así, el infortunio ocurrió en momentos que el trabajador, se


encontraba desplegando sus labores diarias en el establecimiento laboral,
cuando al descender las escaleras, trastabilla y en consecuencia se cae
violentamente traumatizando su rodilla derecha, quedando desde ese mismo
instante inmovilizado y con incesantes dolores.
Ante esta lamentable situación, el trabajador fue trasladado al
nosocomio más cercano, donde recibió las primeras atenciones, siendo luego
derivado a la ART.

Así, ante la gravedad de la lesión, dio aviso a la patronal y denunció el


hecho a su aseguradora Provincia Aseguradora de Riesgos del Trabajo
S.A., quien procedió a realizarle una revisión física integral, realizándole
estudios por imágenes, analgesia, inmovilización, sesiones de kinesiología,
reposo y kinesiología, diagnosticando prima facie Traumatismo de la rodilla
derecha.

Sin más, apenas unos días después de ser ingresado a tratamiento la


ART procede a otorgarle el alta médica definitiva en fecha 17/12/2024, sin
ningún tipo de tratamiento adicional, por supuesto con la disconformidad del
trabajador.

Así, el reclamante debió retornar a trabajar a su puesto habitual, sin


siquiera haberse repuesto del accidente acaecido. Este hecho le produjo aún
más angustia de la que ya poseía, ya que se sintió absolutamente
desprotegido por quien debía cuidarlo.

Es importante destacar en este punto que el trabajador al momento


de recibir la indolente alta por parte de PROVINCIA ART, continuaba
padeciendo las afecciones denunciadas, a lo que debe sumarse que, este tipo
de lesión, con una deficiente rehabilitación, trae aparejadas secuelas
importantes e innegables, que conllevan un claro detrimento de la salud del
trabajador.

De esta manera, vale convocar a un paréntesis en este momento, y


atendiendo a la particular circunstancia de la presente causa, ya que es
imperativo considerar los efectos que un alta temprana e irresponsable
conlleva en la figura del trabajador.

Así, la ART demandada, otorgó el alta al actor sin que el mismo se


encuentre en condiciones de trabajar, lo que – sin lugar a dudas – genera en
el reclamante un sentimiento de inseguridad, desamparo y desprotección,
quien siempre respondió hacia su empleador durante el vínculo laboral, con
eficacia, buena fe, responsabilidad y compromiso intachable, lo que hace que
la decisión tomada por la demandada sea realmente estremecedora.

Pues, es claro que la parte trabajadora buscaba que todo el esfuerzo


entregado a sus empleadores se vea reconocido, no solo pecuniariamente,
sino también, ante situaciones como la descripta, y que, si bien la negativa por
parte de la aseguradora no resulta atribuible al empleador, nada hizo este
último para contrarrestar dicha decisión en favor de su empleado.

En consecuencia, aceptado el siniestro y producida el alta médica por


parte de PROVINCIA ART, el accionante accede a la Comisión Médica
Jurisdiccional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con el objeto de
determinar la incapacidad que sufre a raíz del accidente oportunamente
denunciado.

La precitada comisión médica dictaminó erróneamente que el actor no


posee incapacidad, lo que no se corresponde con la grave lesión sufrida,
debido a que el mismo aún continúa con graves secuelas producto del
accidente de trabajo, lo que le impide no solo poder realizar las tareas de
manera normal, sino recuperar su ritmo habitual de vida, como lo hacía
previamente al accidente.

De esta manera, este infortunado evento que tuvo lugar de manera


imprevista causó consecuencias que alterarán la vida del reclamante para
siempre, lo que – sin lugar a dudas - se traduce en dolor permanente e
inhabilitante, junto a las secuelas de orden psicológico, que no fueron siquiera
tomadas en cuenta por el galeno tratante.

El accidente laboral como sus nocivas consecuencias para la salud


del trabajador fueron denunciadas a PROVINCIA ART y reconocidas por esta
como siniestro cubierto en los términos de la L.R.T.

Al brindar la cobertura médica requerida por el actor, tal como se


acredita con documentación aportada y ofrecida como prueba de la presente
acción, se evidencia que el mismo al momento del accidente contaba con
cobertura por parte de la aseguradora de riesgos de trabajo demandada, lo
que implica que ésta deberá indemnizar a la parte reclamante por los daños
sufridos en el accidente que motiva esta demanda.

Sin más, en fecha 11 de abril de 2.025 interviene el titular del Servicio


de Homologación de la Comisión Médica donde, ante la falta de acuerdo entre
las partes, resuelve el agotamiento de la vía administrativa y habilita la
posibilidad de recurrir dicha resolución en el plazo de quince (15) días ante la
justicia ordinaria del fuero laboral de la Ciudad de Buenos Aires.

Es por tales motivos que, encontrándome en tiempo y forma,


contando con elementos probatorios que evidencias las lesiones físicas y
psíquicas que sufre el reclamante, procedo a formular el recurso aquí
impetrado con el objetivo de que intervenga el Sr. Juez del Trabajo y condene
a PROVINCIA ART a abonar la indemnización por la incapacidad laboral
permanente a favor del accionante.

B) EL NEXO CAUSAL ENTRE EL DAÑO Y EL ACCIDENTE EN


OCASIÓN DE TRABAJO
Bajo ningún aspecto puede negarse la relación causal existente entre
el accidente denunciado oportunamente y el daño sufrido por el trabajador.

Tal es así, que PROVINCIA ART le dio ingreso a tratamiento al Actor


brindándole parcialmente prestaciones médicas.

El procedimiento adoptado por la ART evidencia su aceptación del


accidente padecido por el reclamante y oportunamente denunciado.

A su vez, la comisión médica jurisdiccional reconoció expresamente


el nexo causal existente entre el siniestro y la lesión sufrida por el reclamante.

En efecto, las secuelas incapacitantes sufridas por el actor son


posteriores a su ingreso laboral para el GOBIERNO DE LA CIUDAD DE
BUENOS AIRES (C.U.I.T. N° 34999032089), ya que al momento del ingreso
se le realizó un examen preocupacional que lo declaro apto y sano.

C) LA CONNIVENCIA ENTRE LA ART Y LAS COMISIONES


MÉDICAS JURISDICCIONALES.

Las sospechas de connivencia entre ambas entidades no nacen a


partir del presente caso, sino que vienen gestándose desde hace tiempo, no
solo por los letrados que, ante las dudas existenciales planteaban la
inconstitucionalidad de las comisiones médicas fundada, entre otras cosas,
por ciertas actitudes que denotaban una evidente relación de conveniencia,
sino, también, por la jurisprudencia del alto tribunal de justicia que ha dado
lugar a las solicitudes expuestas y tachado definitivamente de
inconstitucionales a los mencionados órganos administrativos.

Con la nueva Ley 27.348, se aprecia el renacimiento de tales


entidades con el convencimiento de que su obligatoriedad y exclusividad
traería aparejada importantes reformas internas y así evitar los malos
pensamientos de un pasado cercano; pero ello no fue así y se vuelve a caer
en los mismos procedimientos deficientes y anárquicos que invistieron su
inconstitucionalidad.

El presente es uno más de aquellos casos, habiéndose cumplido con


el procedimiento provisto por la Resolución 298/2017, donde la Comisión
Médica Jurisdiccional reconoce las mismas patologías que PROVINCIA ART,
consignando la inexistencia de secuelas incapacitantes devinientes de la
contingencia denunciada.

En efecto, la Comisión médica interviniente se limitó a resolver sobre


la base de lo informado en el alta médica por la ART, independientemente de
las pruebas aportadas por el reclamante, logrando así un único objetivo, que
el trabajador demorase su reclamo ante la justicia, evento que antes no
ocurría, ya que, declarada la inconstitucionalidad de las comisiones médicas,
ocurrido el accidente y obtenido el alta médica, se tramitaba el SECLO y, ante
la falta de acuerdo, se reclamaba directamente por la vía judicial.

Sometiendo obligatoria y excluyentemente al trabajador a tal


instancia, requería, por lo pronto, de un trato más digno y del respeto hacia
este, teniendo presente que cumplir con la exigencia de la nueva ley
involucraba la demora en la tramitación judicial del reclamo y así jugar con los
plazos de prescripción que prevé la normativa madre Nº 24.557 y con el propio
perjuicio del reclamante que día a día siente desmejorar su estado de salud.

De esta manera, se puede afirmar que, el examen físico realizado por


la comisión médica no consigna las verdaderas secuelas que el accionante
padece hoy en día. Por consiguiente, el dictamen expedido por dicha
comisión, el cual refiere que el trabajador no posee incapacidad, no coincide
con la realidad que ostenta el mismo.
Por lo referido y la absoluta remisión a los tratamientos doctrinarios y
jurisprudenciales que en su momento declararon inconstitucional a las
comisiones médicas, es que entendemos que existen evidentes secuelas
incapacitantes producto del accidente perpetrado, debiéndose rechazar in
limine la resolución contenida en el dictamen de la comisión médica
jurisdiccional.

D) DE LA INTERVENCIÓN DE LA ASEGURADORA DE RIESGOS


DEL TRABAJO
Ya alejándonos del dictamen médico expedido por la comisión médica
que, como se dijo en el punto anterior, deberá ser rechazado, el presente
recurso ante la Justicia Nacional del Trabajo viene a proponer una discusión
que se dirige a las profundidades, al fondo de la cuestión y que tiene que ver
con la propia intervención de la ART por sus obligaciones inmersas en la
norma que la regula para luego así hablar de la responsabilidad que ocupa en
el presente incidente y así los fundamentos que implorarán su obligatoriedad
de responder por los daños ocasionados. Es notoria la omisión maliciosa por
parte de PROVINCIA ART al no acudir a sus responsabilidades como tal,
obligaciones que se encuentran comprendidas en la vieja, pero vigente Ley
24.557.

Esta parte considera llamativa la interpretación que realiza la ART de


la citada ley solo sobre los puntos y artículos que más le conviene, dejando
de lado aquellos acápites que exigen a la misma desarrollar su explotación en
víspera de favorecer, proteger y resguardar los derechos de los trabajadores.
Es claro que la ART demandada no cumple con su objeto conforme lo prevé
el art. 1, inc. 2. punto b).
El mismo trata la obligación de reparar los daños derivados de
accidentes de trabajo y de enfermedades profesionales, incluyendo la
rehabilitación del trabajador damnificado.

En el caso bajo marras, la ART denunciada brindó prestaciones


médicas de forma parcial, otorgando tratamiento insuficiente, ya que el
trabajador fue dado de alta cuando aún no se encontraba en condiciones a
raíz de su reciente accidente.

Así, es innegable que PROVINCIA ART incumplió con el articulado


mencionado debido a que nunca consideró determinar la real incapacidad que
provocó el accidente, interviniendo, únicamente, en una insuficiente atención
médica de un tiempo de duración acotado, estudios médicos insuficientes que
no queda configurada en una rehabilitación, atento no solo a que no se han
tomado los recaudos necesarios para obtener una cura, sino a que, al mismo
tiempo, le otorgaron al actor el alta cuando al citado lo sofocaban - y aún
sofocan - los dolores, no encontrándose plenamente recuperado, denotando
así un único interés, el económico, por sobre la salud del trabajador.

Para finalizar y en relación a todo lo dicho, es innegable que la


intervención de la ART fue defectuosa y contradictoria a los propios principios
enmarcados en los primeros artículos de la Ley 24.557. La participación en
tales condiciones, conjuntamente con los planteos formulados hasta el
momento, implora que la ART acuda a responder en su calidad de
aseguradora contratada a sus efectos por los daños ocasionados al trabajador
producto de un evidente accidente en ocasión de trabajo.

VI. DE LAS LESIONES PADECIDAS Y SU DEBER DE


RESARCIMIENTO.
Conforme se ha descripto en el relato de los hechos, el trabajador,
debido al accidente en ocasión de trabajo, ha sufrido un daño que requirió en
su momento una inmediata intervención de la ART. Obteniendo parcialmente
las prestaciones médicas, una vez otorgada el alta médica y en cumplimiento
estricto de la Ley 24.557 y su complementaria 27.348, se introduce el análisis
del caso por medio de las comisiones médicas jurisdiccionales, surgiendo de
allí un final similar que el logrado negativamente ante la ART.

Es ahora que el reclamante plantea el recurso en cuestión buscando


en la justicia, el reconocimiento de las reales secuelas incapacitantes y el
entero reconocimiento de la reparación dineraria conforme los parámetros y
cálculos emitidos por la Ley 24.557, y sus diferentes modificaciones y
complementos.

Con lo expuesto, es evidente que una recuperación realizada a tiempo


evitará la generación de secuelas; pues claro es que la rapidez en intervenirse
no depende del trabajador sino de factores que lo exceden, como, por
ejemplo, el desentendimiento por parte de la ART y su irresponsabilidad,
sumada a la habilitación de la comisión médica para que ello ocurra,
circunstancia que demoraron el tratamiento y por lo que hoy en día el
reclamante se encuentra en una situación total de desafuero.

Al igual que la lesión tratada, no existe cuestionamiento a realizarse


para situar la presente lesión fuera de una relación causal con el accidente de
trabajo descripto. Independientemente del planteo que realice la ART, que de
seguro será negador de la razonabilidad practicada en cuanto al nexo causal
debatido, el reclamante ha interrogado a médicos especialistas y,
actualmente, a tratantes de la dolencia que padece y ha obtenido constancias
en que cada uno de ellos manifiesta la extrema probabilidad de que el daño
sufrido se encuentre íntegramente relacionado con el accidente detallado en
autos. A los citados, se adicionará el informe que deberá confeccionar el perito
médico, que versará únicamente sobre la posibilidad de que la actividad
detallada provoque un daño como el relatado; ello, ya que el reconocimiento
del daño no está en juego por las manifestaciones de la ART y la comisión
médica, como tantas otras veces se ha dicho.

La lesión grave e irreparable que sufrió el reclamante provoca una


disminución en la movilidad, pérdida de fuerza notoria y cambios morfológicos
en la zona afectada, perjudicando su vida cotidiana, psicológica y social.

Habiendo transcurrido un tiempo del accidente y habiendo asistido a


un número poco significativo de tratamientos otorgadas por su ART, no
pudiendo recuperarse con lo cual el padecimiento sigue vigente y lo afecta
gravemente en su desempeño laboral y vida cotidiana.

Así, es innegable que el actor sufrió y aún sufre de daños que


ocasionaron y aún ocasionan traumas severos que afectan gravemente todo
su ámbito social, familiar, laboral e individual, y que, sin la continuidad de un
tratamiento adecuado, resulta improbable que pueda continuar prestando
tareas como lo venía realizando. Dicha situación genera que, por un lado, se
vea afectada su capacidad productiva, ya que no está en condiciones de llevar
a cabo una actividad laboral en su máxima plenitud y menos la que realizaba
y, por otro lado, que su expectativa laboral se vea drásticamente reducida,
atento a que, si por alguna circunstancia, debiera desvincularse del
Organismo en la cual trabaja, le resultaría casi imposible obtener un nuevo
empleo, debido a que de ninguna manera superaría un examen
preocupacional.

Todo ello, sin mencionar el perjuicio que le generó y aún genera dicho
daño y, consecuentemente, las dolencias innegables a su vida personal.
VII.- RESPONSABILIDAD DE LA ASEGURADORA DE RIESGOS
DEL TRABAJO EN LOS TÉRMINOS DE LA LEY DE RIESGOS DEL
TRABAJO -DNU 1278/00- PRESTACIONES DINERARIAS.

De acuerdo a los hechos relatados, estamos en presencia de un


accidente de trabajo, reconocido como tal por la demandada, -lo cual está
previsto expresamente en la propia LRT (art. 6)-, que provocó secuelas de
distinta índole en la persona del trabajador, las cuales la presente demanda
pretende resarcir.

La ART demandada es responsable de reparar adecuadamente el


daño sufrido por el actor –físico y psicológico-, ya que la ley y el contrato de
afiliación con el Organismo empleador lo designan como legitimado pasivo.

El caso fue denunciado y aceptado por la ART. Prueba de ello es la


documental aportada por el actor; donde la ART brinda tratamiento y acepta
la denuncia.

VIII. PRESTACIONES DINERARIAS ESTABLECIDAS POR LA


L.R.T.
A.- PRESTACIONES A CARGO DE LA A. R.T. DEMANDADA.

Se demanda a PROVINCIA ART para que responda por las


prestaciones dinerarias en los términos de la ley de Riesgos del Trabajo, por
las lesiones que padece el demandante, en consecuencia, del accidente
sufrido.

En efecto, la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, declaró


responsable a las aseguradoras de riesgos de trabajo en los términos de la
ley 24.557; a pesar que la acción fuere en los términos del Código Civil;
citamos en entre otros "Roibal, Juan c/Raico SA s/Accidente de Trabajo"
[Link]. Sala III S.D 83.626; fechada el día 30 de mayo de 2002; y la misma
Sala, S.D. Nº 84.383 Cañuil Dasio c/ Alpargatas Textil SA s/ Accidente", con
fecha 12.12.2002.

Este criterio, fue confirmado por la Corte Suprema de Justicia de la


Nación en la causa C.1936 XL "Cura, Hugo Orlando c/ Frigorífico Riosma SA
s/ Accidente - Acción Civil" datada el 14 de junio de 2005.

En dicha oportunidad el Máximo Tribunal de la Nación consideró:


"...3) Que, por el contrario, dicho recurso es admisible y procedente
en la medida en que cuestiona la exención de responsabilidad de la
mencionada aseguradora, con arreglo a lo resuelto por esta Corte en la causa
[Link] 'Aquino, Isacio c/ Cargo Servicio Industria les SA' (sentencia
del 21 de septiembre de 2004) En efecto, tal como fue puntualizado en esa
oportunidad, es manifiesto que del hecho de ser constitucionalmente inválido
el arriba recordado art. 39.1, en cuanto exime de responsabilidad civil al
empleador, no se sigue que las aseguradoras de riesgos de trabajo no deban
satisfacer las obligaciones que han contraído en el marco de la ley
24.557(votos de los jueces Petracchi y Zaffaroni - considerando 14- Belluscio
y Maqueda -considerando 11-, y Boggiano- considerando 4ª-) De tal suerte,
acota el voto primeramente citado, la mentada inconstitucionalidad igualmente
posibilita que el empleador pueda encontrar protección en la medida de su
aseguramiento ..."

Desde otro ángulo en el supuesto que se considere que el accidente


sufrido por el actor no se encuentra tipificado en los decretos 658/96 y 659/96;
respectivamente, igualmente corresponde su reparación en el marco de la
L.R.T.
En efecto de acuerdo a la redacción del artículo 6to., según el Decreto
1278/00 se permite a la Comisión Médica Central, admitir una enfermedad no
enlistada inicialmente por los decretos precedentemente referidos.

De este modo, el artículo 6° de L.R.T redactado por dicho decreto,


estableció que puede ser considerada enfermedad profesional, la afección no
incluida en el listado confeccionado por el Poder Ejecutivo Nacional pero que
la Comisión Médica Central declare, por excepción, como consecuencia
directa de la ejecución del trabajo.

La jurisprudencia es conteste con esta posición y así lo ha


considerado al señalar que: “El decreto 1278/00, artículo 2°, apartado b), le
otorga puntual y expresamente a la Comisión Médica Central la posibilidad de
incluir, según el caso concreto, a determinadas afecciones entre las
resarcibles, siempre y cuando exista una vinculación necesaria entre la
afección y el factor laboral y descartando la influencia de los factores
atribuibles al trabajador o ajenos al trabajo. Siguiendo dicha línea de
razonamiento, si se parte del supuesto en que dicha Comisión Médica ostenta
tal facultad, con mayor razón la goza entonces el Juzgador, quien es imparcial
y que cumple por su propia condición con la garantía constitucional del “juez
natural” reconocida en el artículo 18 de la CN. En tal sentido, en el caso, es
factible atribuir también responsabilidad a la accionada respecto de las
afecciones columnaria y varicosa que afectan al trabajador, además de la
hipoacusia (incluida en la demanda) y que fueron detectadas por el Cuerpo
Médico Forense al practicarle el examen al trabajador”. (CNAT, Sala VII,
Expte. 12811/04, sent. 38981, 6/02/06, “Olivera, Obdulio c/La Caja ART SA s/
accid.”).

En consecuencia, solicito a V.S. que PROVINCIA ART responda por


las prestaciones que establece la Ley N° 24.557.
B.- PRESTACIONES EN ESPECIE

El actor padece daño físico y psicológico, por lo que necesitará para


evitar su agravamiento de sesiones terapéuticas periódicas y regulares por un
periodo que deberá ser oportunamente determinado por el perito médico a
designar por V.S.

Asimismo, si el daño sufrido y detallado continúa no siendo tratado


como corresponde y no se le brinda la curación apropiada, podría verse
considerablemente comprometida las múltiples zonas afectadas. Esta
situación redundará inevitablemente en limitaciones a su movilidad, lo que a
su vez conllevará a agravar la sensación de angustia y desprotección en su
vida cotidiana, a raíz del accidente sufrido y que no fuera tratado
oportunamente.

Es por ello que esta parte solicita a V.S., que en su oportunidad,


condene a la demandada a que brinde al actor las prestaciones médicas y
psicológicas necesarias, soportando el costo de las mismas la ART en
cuestión de conformidad a lo establecido en el Artículo 20, Apart. 1º inciso a)
de la ley 24.557.

C.- PRESTACIONES DINERARIAS POR INCAPACIDAD


DEFINITIVA QUE SE DEMANDAN.

1.- DETERMINACIÓN DE PORCENTAJE DE INCAPACIDAD BASE


DEL CÁLCULO.

Como se demostrará oportunamente, el actor padece una


incapacidad estimativa, permanente y definitiva de 27,00% que comprende la
lesión física como, también, la lesión psicológica, incluyendo en la presente
valoración los factores de ponderación.
En consecuencia, se reclama en la presente acción que la
demandada abone las prestaciones dinerarias por incapacidad parcial,
permanente y definitiva de la disminución física, según lo establecen los
artículos 11 ap. 4, 14 inc 2, 15 y concordantes de la Ley de Riesgos del
Trabajo, conforme a la incapacidad laboral permanente y definitiva que será
determinada por el perito a designar por VS. -

(a.-) INCAPACIDAD FISICA.

La capacidad laboral del actor se ve disminuida como consecuencia


de las secuelas ocasionadas en el accidente denunciado de manera
permanente y definitiva, limitando futuras posibilidades de todo tipo, es decir,
sociales, culturales, recreativas, laborativas, deportivas, etc., habida cuenta
de la incapacidad parcial y permanente que padece.

Como consecuencia del episodio traumático relatado anteriormente el


actor se encuentra menoscabado en sus fuerzas laborales, a causa de los
daños físicos y psíquicos que sufrió. En el aspecto físico, el actor presenta
seriamente afectada su rodilla derecha, así como regiones aledañas, con
incesantes dolores, inflamación, rectificación y drástica limitación de sus
movimientos, lo que arroja en consecuencia un SUBTOTAL INCAPACIDAD
FISICA: 12,00%. A lo que debe sumarse el aspecto psíquico
REACCIONES VIVENCIALES ANORMALES NEURÓTICAS -R.V.A.N.-
GRADO II: 10%.

Por lo tanto, en los términos del artículo 6º de la ley 24.557, el decreto


659/96; de acuerdo a la tabla de evaluación de ponderación se establece una
incapacidad, parcial, permanente y estimativa del 27,00% de la T.O. o lo que
en más o en menos determine V.S según probanzas de autos.
Así, resulta importante aclarar que dicho porcentaje de incapacidad
psicofísica se establece de forma estimativa, sometiéndose esta parte a los
resultados emergentes de las pericias médica y psicológica correspondientes.

Pues, dicha enumeración, no es taxativa. Evidentemente la


incapacidad del actor lo afecta en todos los ámbitos de su vida. No sólo en el
trabajo, sino cotidianamente en un sin número de circunstancias, no solo
laborales sino también sociales.

Asimismo, la grave lesión sufrida genera en el actor debilidad en las


diversas zonas aledañas y una consecuente sobrecarga muscular, tendinosa
y articular que inflama reciente y lesiona partes del cuerpo que no fueron
lesionadas en el siniestro, pero igualmente son consecuencia indemnizable
del hecho de autos.

Nótese también que las lesiones del actor lo afectan cotidianamente,


ya que cualquier actividad -tanto en el trabajo como fuera de éste- requiere
tener la una capacidad plena. De lo contrario resulta muy doloroso y dificultoso
-cuando no imposible- efectuar las tareas más sencillas, sin ser sometida por
su psiquis.

Consecuentemente con lo expuesto debemos aceptar que: "Toda


disminución de aptitudes o facultades importa una lesión patrimonial que debe
ser indemnizada".- (E.D. Tomo 25-428).-

(b.-) INCAPACIDAD PSIQUICA


A su vez, la parte actora no pudo evitar caer en un estado de depresión
a raíz del desafortunado hecho súbito y violento padecido. Dicha situación se
vio reflejada en los profundos cambios y desequilibrios emocionales que
comenzaron a revelarse en sus hábitos y forma de vida.
Sin embargo, estos trastornos psíquicos que padece la parte actora
jamás fueron tenidos en cuenta por la ART demandada, quien no procedió a
darle el correspondiente tratamiento psicológico y mucho menos a
indemnizarla.
En efecto, el accidente ocurrido, ha provocado en la parte actora
reacciones o desórdenes por estrés post traumático, que se manifiestan a
través de síntomas como depresión, insomnio, irritabilidad, falta de energía
positiva, sensación de minusvalía, un curso de pensamiento con ideas fijas en
el accidente e inseguridad interna.
Estos desequilibrios emocionales y sensaciones de minusvalía que aún
sufre la parte actora repercutieron en el desarrollo de múltiples actividades
recreativas que realizaba antes del accidente objeto de autos y que
actualmente se encuentra impedida de realizar.
Hay diferentes circunstancias que sumadas unas con otras aumentan
el riesgo de que la reacción emocional se complique, tales como: que no se
preste atención temprana a esta reacción emocional; si la lesión se acompaña
de dolor de moderado a severo, el impacto de la lesión en la ocupación u oficio
del trabajador, problemas en la atención administrativa de la Aseguradora de
Riesgos del Trabajo en lo relacionado con autorización de servicios, pago
oportuno de las prestaciones económicas, la prestación de servicios en varias
sedes lo cual ocasiona desplazamientos costosos en tiempo, dinero y
comodidad, la falta de definición de la condición médico laboral, la
insatisfacción con la calificación, entre otras; las incapacidades prolongadas
con frecuencia “derrumban” las defensas psicológicas de la trabajadora que
usualmente tiene la expectativa de reintegrarse pronto y sobre todo de manera
saludable a su puesto de trabajo.
Cada una de las mencionadas, fueron experimentadas por la parte
actora desde el día en que ocurrió el accidente.
Cabe agregar, que el trastorno por estrés postraumático afecta a las
personas que se han visto expuestas a accidentes o situaciones
traumatizantes y es uno de los pocos trastornos psiquiátricos que se definen
por su etiología más que por su sintomatología.
Su inicio depende de una exposición única o repetida a un
acontecimiento traumático caracterizado por muertes o amenazas para su
integridad física, como la experimentada por la parte actora.
En el caso de la parte actora, el acontecimiento traumático es re
experimentado persistentemente a través de recuerdos del mismo, que le
provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos o
percepciones. A su vez, ha tenido con frecuencia sueños sobre el accidente
que le han provocando la sensación de que dicho acontecimiento traumático
estaba ocurriendo nuevamente.
Actualmente, experimenta un malestar psíquico intenso al exponerse
a estímulos internos o externos que simbolizan o le recuerdan algún aspecto
del accidente e intenta evadir esos estímulos asociados al trauma través de
esfuerzos para evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el
suceso traumático.
Según el reconocido profesor Mariano N. Castex, especialista en
psiquiatría y psicología médica, puede hablarse de daño psíquico en una
persona, cuando ésta presenta un deterioro, una disfunción, un disturbio o
trastorno que, afectando sus esferas afectivas y/o intelectiva y/o volitiva, limita
su capacidad al goce individual, familiar laboral, social y/o recreativa.
El daño psicológico como secuela postraumática de índole patológica
que produce la perturbación del equilibrio emocional y espiritual de una
persona víctima de un hecho ilícito, debe ser indemnizada en su totalidad
teniendo en cuenta no solo la incapacidad psicológica que ha dejado como
secuela en el agente sino también los gastos del tratamiento al que deberá
someterse a fin de superar la misma.
En dicho sentido, la Cámara Nacional del Trabajo, Sala II, en el fallo
“Lojko, Francisco c/ Monarfil SA s/ Indemnización acción civil y art. 212” ha
dispuesto que "como toda disminución de la integridad física humana es
materia de obligado resarcimiento, ha de reconocerse que cualquier merma
de las aptitudes psíquicas de un individuo constituye también un daño
resarcible, las neurosis postraumáticas - específicas o inespecíficas -
médicamente encuadran en las secuelas posibles de un accidente, siendo
variables según los casos y pudiéndoselas clasificar más allá del área
neurológica, en neurosis de angustia, obsesivas y depresivas".
Cabe precisar que con anterioridad al suceso por el que se inicia el
presente reclamo, la parte actora poseía una personalidad con las siguientes
características: Laboriosa, responsable antes sus actos, de carácter
independiente, con un grado considerable de autonomía psíquica, afecto a la
compañía de los otros, desinhibida, relajado y con una tendencia comprensiva
y conciliadora frente a los problemas diarios. Se podría decir que se
encuadraba dentro de los parámetros esperables de conducta.
Con posterioridad al siniestro sufrido, la parte actora ha desarrollado un
deterioro variable en su vida debido a la aparición de síntomas emocionales
con manifestaciones predominantes de ansiedad, susceptibilidad, irritabilidad,
abatimiento, desánimo y bajo auto-concepto, en respuesta a una situación
estresante, que ha repercutido en su psique (siniestro).
De todo lo expuesto, se deduce que la parte actora presenta un alto
grado de incapacidad psicofísica que no ha sido ponderado por la
Superintendencia de Riesgos del Trabajo, y es por ello que se inicia el
presente reclamo con la finalidad de que, a través de la intervención de la
Justicia Ordinaria del Trabajo, se proceda a indemnizar la incapacidad que
presenta la parte trabajadora raíz del accidente sufrido, la cual se presenta
como una REACCIÓN VIVENCIAL ANORMAL NEURÓTICA (R.V.A.N.) DE
GRADO II; por lo tanto, le ocasiona una incapacidad, permanente y definitiva
del 10,00%, según el decreto 659/96.

(c.-) DETERMINACIÓN DE INCAPACIDAD PSICOFÍSICA


Se calcula la incapacidad psicofísica del actor mediante la fórmula de
las capacidades remanentes:
Incapacidad Física: 12,00%
Incapacidad Psíquica: 10,00%
Total: 22,00 %

(d.-) FACTORES DE PONDERACIÓN.


ii.- Determinación de factores de ponderación aplicables:
Dificultad para Tareas: 2%
Recalificación: 1,5%
Edad: 1,5%
Total: 5,00%

iii Aplicación de los Factores de Ponderación sobre porcentaje


de Incapacidad.
Incapacidad psicofísica: 22,00%
Factores de Ponderación: 5,00%
Total de Incapacidad: 27,00%%

IX. - DETERMINACIÓN DEL MONTO. LIQUIDACIÓN.

Por lo expuesto anteriormente esta parte afirma que el actor presenta


una incapacidad física, estética y psicológica calculada con aplicación de los
correspondientes factores de ponderación del 27,00% de la Total Obrera. Este
porcentaje de incapacidad psicofísica se establece de forma estimativa,
sometiéndose esta parte a los resultados emergentes de las pericias médica
y psicológica correspondientes.

El IBM del actor a la fecha del accidente, era de $1.408.400,00. Este


VMIB incluye el SAC y otras gratificaciones, ya que el artículo 12 de la LRT
indica que deben considerarse las remuneraciones devengadas los doce
meses anteriores a la primera manifestación invalidante, en cuyo período se
devengaron los conceptos señalados.
Sin perjuicio de ello, se remarca que en dicho monto no se encuentran
agregadas las mal llamadas “sumas no remunerativas” y/o “viáticos no
remunerativos” y/o “adicionales especiales” y/o cualquier nombre de la misma
índole, respecto de lo cual su carácter remunerativo es indudable.

En tal sentido, y como bien es sabido el Convenio Nro. 95 de la OIT de


rango constitucional define la remuneración como la ganancia de un
trabajador que puede evaluarse en efectivo en virtud de un contrato de trabajo
por los servicios que este presta en su ámbito.

En este sentido y ya en los fallos consagrados dictados por nuestro


magno tribunal en Pérez, Aníbal c. Disco SA CS, 01/09/2009, González,
Martín N. c. Polimat SA y otro, CS, y Díaz, Paulo V. c. Cervecería y Maltería
Quilmes SA 04/06/2013, se precisa el término salario como toda la ganancia
que pueda evaluarse en efectivo que se perciba como contraprestación del
trabajo.

Es por ello que infra se solicita se libre oficio al empleador de la parte


trabajadora, a los fines de que acompañe los recibos de sueldos de la actora,
con el objeto de – oportunamente – realizarse el cálculo indemnizatorio
integral que incluya las sumas remunerativas, así como las no remunerativas
que lógicamente integran su remuneración.

Se realiza cálculo de acuerdo a la fórmula establecida por la L.R.T.


(53 x $1.408.400,00) x 27% x (65/44) = $ 74.645.200,00
$74.645.200,00 X 27% = $ 20.154.204,00
$20.154.204,00 X 1,47 = $ 29.626.679,88
Sub-Total: $29.626.679,88

Asimismo, en razón de haber acaecido el accidente en el lugar de


trabajo, se solicita se condene a la parte accionada a abonar la prestación
adicional del Art. 3 de la ley 26.773, equivalente al 20% lo que arroja un total
de $35.552.015,85.
En consecuencia, el monto resultante del cálculo de la fórmula legal
establecida en la ley especial - 53 x VMIB (*) x porcentaje de Incapacidad x
65 / Edad a la PMI + 20%, asciende a la suma de PESOS TREINTA Y CINCO
MILLONES QUINIENTOS CINCUENTA Y DOS MIL QUINCE CON 85/100
CENTAVOS ($35.552.015,85) con más su correspondiente actualización,
intereses y capitalización desde la fecha del hecho hasta el momento del
efectivo pago.

Sin más, para el hipotético caso de que, al momento de dictarse


sentencia, en virtud de la Resolución SRT vigente en aquel momento, surjan
sumas superiores a las liquidadas precedentemente, solicito la aplicación de
la misma, teniendo en cuenta que el crédito a favor de la parte actora se
encuentra pendiente de cumplimiento.

X. ACTUALIZACIÓN, INTERESES Y CAPITALIZACIÓN.

El proceso hiperinflacionario que viene azotando al país desde hace


ya tiempo –y que afecta al crédito del trabajador actor en autos-- nos ha
llevado inevitablemente a plantearnos y buscar vías alternativas para evitar la
pérdida total de significación de las condenas, al advertir que las tasas
vigentes en el sistema bancario según publicaciones del Banco Central de la
República Argentina (BCRA), aplicadas de manera lineal o recta -es decir por
mera sumatoria y sin capitalizaciones periódicas o por acumulación- arrojaban
resultados totalmente distorsivos que en algunos casos llegaban a reducir
hasta más del 70% de su valor originario al monto adeudado.

En este sentido, se evidencia que ninguna de las tasas bancarias


publicadas por las entidades oficiales (“tasa de interés fijada según las
reglamentaciones del Banco Central”), aplicadas en forma lineal o recta (por
simple sumatoria), ni aun computando una única capitalización de intereses
al tiempo del traslado del libelo inicial, arrojan resultados que conserven el
poder adquisitivo de bienes y servicios que los créditos tenían al tiempo de
hacerse exigibles, por lo que desde ya se insta a descartar la aplicación de
una tasa de intereses en miras a obtener un resultado económico idóneo, justo
y equitativo para ambas partes en conflicto, pues la tasa de interés prevista
está muy por debajo de la inflación, lo cual es público y notorio, no requiriendo
mayores probanzas.

Por ello, es claro que la normativa prevista y su aplicación literal no


sólo no indemniza el daño moratorio, sino que tampoco llega a cubrir siquiera
el valor real del credito.

Sin embargo, teniendo presente ello, no se puede dejar de


desarrollar y destacar que la prohibición de indexar “vigente” -como regla- no
resulta razonable cuando los créditos tienen el grado de afectación como el
que padece el crédito de autos tornando inconstitucional e inaplicable tal
normativa a casos como el de autos.

Lo dicho queda evidenciado advirtiendo que la prohibición indexar


“vigente ha ido quedando desvirtuada por las sucesivas y numerosas
excepciones que se admitieron.

Pues, nos limitaremos a mencionar solamente algunas de ellas


(posteriores a la ley 25561, que reformó el texto vigente), que alcanzan para
demostrar lo dificultoso que resulta admitir como regla a una disposición que
parece tener un número mayor de excepciones que el de palabras en las que
se expresa.

El DNyU Nº° 214/2002 de reordenamiento del sistema financiero -


que se dictó en forma casi inmediata a la sanción de la ley- ya dispuso la
primera excepción, al permitir la indexación de las deudas pesificadas por el
CER. El propio decreto aclaró que “lo dispuesto (...) no deroga lo establecido
por los Artículos 7° y 10° de la Ley N° 23.928 en la redacción establecida por
el Artículo 4° de la Ley N° 25.561”, lo que demuestra claramente que se trata
de una excepción.

El DNyU N.° 1096/2002, dictado el 25/6/2002 -poco tiempo después


de la sanción de la ley 25561- hizo lo propio y dispuso exceptuar “de lo
dispuesto en los artículos 7º y 10 de la Ley Nº 23.928 y sus modificatorias, a
los valores negociables, con plazo no menor a TRES (3) meses, que emitan
el GOBIERNO NACIONAL y el BANCO CENTRAL DE LA REPÚBLICA
ARGENTINA”.

Entre las normas más actuales, la ley 27271 -conocida como “Casa
de Ahorro”- creó “instrumentos de ahorro, préstamo e inversión denominados
en Unidades de Vivienda (UVIs), cuya principal función será la de captar el
ahorro de personas físicas y jurídicas, o de titularidad del sector público, y
destinarlo a la financiación de largo plazo en la adquisición, construcción y/o
ampliación de viviendas en la República Argentina”. Su artículo sexto dispuso
que “el valor del UVI será actualizado mensualmente a través del índice del
costo de la construcción para el Gran Buenos Aires que publica el INDEC para
vivienda unifamiliar modelo. El Banco Central de la República Argentina
publicará periódicamente el valor diario en pesos de la UVI”, pero aclaró en
su artículo vigésimo primero que “las disposiciones de la presente ley se
encuentran exceptuadas de lo dispuesto en los artículos 7° y 10 de la ley
23.928 y su modificatorias, y de lo establecido en el artículo 766 del Código
Civil y Comercial de la Nación”.

A su vez, la ley 27551 (ley de alquileres) establecía en su artículo 14


que los contratos de locación, cualquiera fuera su destino, estaban
exceptuados de lo dispuesto en los artículos 7º y 10 de la ley 23928 y sus
modificatorias, aclarando que “(e)n los contratos de locación de inmuebles con
destino a uso habitacional, el precio del alquiler debe fijarse como valor único,
en moneda nacional, y por períodos mensuales, sobre el cual podrán
realizarse ajustes con la periodicidad que acuerden las partes y por intervalos
no inferiores a seis (6) meses” y que “a los fines dispuestos en el párrafo
anterior, los ajustes deberán efectuarse utilizando un coeficiente conformado
por la menor variación que surja de comparar el promedio del 0,9 de la
variación del Coeficiente de Variación Salarial (CVS), publicado por el INDEC
y la variación del Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), publicado
por el Banco Central de la República Argentina”.

El otro ejemplo que no puede soslayarse es el de la Resolución N.°


1017/2022 del Ministerio de Transporte, la cual en su artículo décimo primero
resolvió que “los valores tarifarios previstos en los Anexos I, II, III, aprobados
por los artículos precedentes de la presente resolución, y los valores tarifarios
a que refieren los artículos 14, 15, 16, 17, 18, 19 y 20 de la presente medida,
se ajustarán mensualmente a partir del mes de marzo de 2023 y hasta el mes
de diciembre de 2023, tomando en cuenta a tal efecto el Índice de Precios al
Consumidor Nivel General de la Región Gran Buenos Aires relevado por el
INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICAS Y CENSO (INDEC), publicado el
mes anterior respecto a cada período mensual a actualizar (n-2)”.

Entonces, como puede observarse, las diversas excepciones exigen


que la normativa vigente y su aplicación al caso de autos, sea evaluado a la
luz del principio de igualdad ante la ley y no discriminación para concluir su
inaplicabilidad en tanto se trata de créditos alimentarios para proteger al
trabajador frente a una contingencia de invalidez de por vida, y
consecuentemente de protección de su derecho a la seguridad social

Por otra parte, la ley 23928 es una norma de emergencia y, como


tal, debe superar los estándares de constitucionalidad expuestos por el
Máximo Tribunal en sus precedentes.

El desarrollo más amplio sobre la materia surge del fallo “Peralta,


Luis Arcenio y otro c/ Estado Nacional (Ministerio de Economía BCRA.) s/
amparo” (Fallos: 313:1513) dictado el 27/12/1990. En aquel fallo la CSJN
reconoció la facultad del Estado de dictar normas de emergencia para para
paliar situaciones extraordinarias económicas, e indicó que “el concepto de
emergencia abarca un hecho cuyo ámbito temporal difiere según
circunstancias modales de épocas y sitios. Se trata de una situación
extraordinaria, que gravita sobre el orden económico social, con su carga de
perturbación acumulada, en variables de escasez, pobreza, penuria o
indigencia, origina un estado de necesidad al que hay que ponerle fin” y que
“la restricción del ejercicio normal de los derechos patrimoniales tutelados por
la Constitución, debe ser razonable, limitada en el tiempo, un remedio y no
una mutación en la substancia o esencia del derecho adquirido por sentencia
o contrato, y está sometida al control jurisdiccional de constitucionalidad, toda
vez que la situación de emergencia, a diferencia del estado de sitio, no
suspende las garantías constitucionales”.

También refirió que “la regulación excepcional impuesta a los


derechos individuales o sociales, por las leyes de emergencia dictadas en
momentos de perturbación, social y económica tiene carácter transitorio” y
que “el derecho de ‘emergencia’ no nace fuera de la Constitución, sino dentro
de ella; se distingue por el acento puesto, según las circunstancias lo permitan
y aconsejen, en el interés de individuos o grupos de individuos, o en el interés
de la sociedad toda”.

En línea con los argumentos expuestos, el Máximo Tribunal


determinó que “para que la sanción de una ley de emergencia esté justificada
es necesario: 1) que exista una situación de emergencia que imponga al
Estado el deber de amparar los intereses vitales de la comunidad; 2) que la
ley tenga como finalidad legítima la de proteger los intereses generales de la
sociedad y no a determinados individuos; 3) que la moratoria sea razonable,
acordando un alivio justificado por las circunstancias; 4) que su duración sea
temporal y limitada al plazo indispensable para que desaparezcan las causas
que hicieron necesaria la moratoria”.
Así, aun cuando pudiera considerarse que la prohibición de indexar
supera los primeros tres valladares del estándar, no lo hace con el cuarto, que
exige que este tipo de normas tengan una limitación temporal. Obsérvese que
con la reforma introducida por la ley 25561, el texto del art. 10 de la ley 23928
pasa de utilizar el vocablo “deróguense” a usar el sintagma “manténganse
derogadas”.

Del diccionario de la Real Academia Española surge que el verbo


mantener significa “conservar algo en su ser, darle vigor y permanencia” (Real
Academia Española, 2024). A partir del texto normativo, podría colegirse que
la intención del legislador es mantener la prohibición en el tiempo, sin límite
alguno.

Entonces, resulta evidente que, la vigencia de la norma ha superado


-a todas luces- lo razonable, en tanto en el marco de una emergencia temporal
dispone una prohibición que se encuentra vigente hace más de treinta y tres
años.

Como consecuencia de todo ello no se puede sino arribar a la


conclusión de que para este caso concreto los arts. 7 y 10 de la ley 23928
(según la reforma que introdujo la ley 25561), al existir en el marco de una
norma de emergencia, no superan el estándar de constitucionalidad planteado
por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el precedente “Peralta”, al
no contener un límite temporal a sus disposiciones.

Por ello, y sin perjuicio de lo hasta aquí desarrollado, esta claro que,
la prohibición de indexar afecta sobremanera al patrimonio de los trabajadores
-sujetos de preferente tutela constitucional-, y debe entenderse que esta
afectación -que se genera por el accionar del Estado- resulta violatoria del
derecho de propiedad -garantizado en el art. 17 de la Constitución Nacional-
y, en atención a su magnitud, confiscatoria.

Entonces, no hay dudas de que, la Corte estableció que la


prohibición de indexar resulta -en principio constitucional, y para que deje de
serlo debe traducirse en una afectación al derecho de propiedad que pueda
calificarse como confiscatoria.

Así también, debe recordarse que, las indemnizaciones laborales se


devengan, generalmente, en situaciones de emergencia para el trabajador,
por lo que responde a un claro imperativo de justicia eliminar los efectos
perjudiciales que para este significa la demora no percibir las prestaciones de
esa especie cuando por circunstancias no imputables a él queda afectada la
real significación económica del beneficio.

Por lo tanto, si no se calcula el monto indemnizatorio sobre la base


de pautas reales, el deterioro del poder adquisitivo del salario acaecido
durante el lapso que media entre la producción de un hecho dañoso – como
lo es el caso de autos - y el momento del efectivo pago, no sólo beneficia
indebidamente a quien con su conducta genera aquella situación, sino que
importa un manifiesto desmedro patrimonial para el acreedor en términos que
lesionan el derecho de propiedad y los derechos atinentes a una retribución
justa y a la protección contra el despido arbitrario, consagrados,
respectivamente, por los arts. 14, 17 y 14 bis de la Constitución Nacional.

Razón por la cual, entendemos que, resulta válido sostener que si la


prohibición de indexar implica un detrimento en el crédito del trabajador de
una magnitud importante, debe considerarse que vulnera el derecho de
propiedad, el derecho a una indemnización integral y el derecho a ser
protegido, consagrados en la constitución nacional y es, por lo tanto,
inconstitucional.

Entonces en el caso, es claro que, en atención al tiempo transcurrido


desde que los créditos fueron adeudados y el oportuno dictado de la
sentencia, dicho detrimento se encuentra configurado, razón por la cual se
solicita que se proceda a declarar la inconstitucionalidad de los arts. 7 y 10 de
la ley 23928 (según texto modificado por la ley 25561) y ordenar que el crédito
objeto de condena se actualice por el índice de precios al consumidor (IPC)
para mantener su poder adquisitivo y/o por cualquier otro método - que en su
momento oportuno - resulte más idóneo para mantener incólume el crédito
del actor. Ello, sin perjuicio de un interés puro (6 % anual) que permita resarcir
al acreedor por la privación del uso de su capital.

Con lo pretenso, no se busca hacer a la deuda más gravosa para el


deudor, ni al crédito más beneficioso para el acreedor; solo se pretende
mantener su valor en términos reales (en términos de poder adquisitivo).

En este sentido, la Corte Suprema de Justicia de la Nación se expidió


en la causa "Valdez, Julio H. c/ Cintioni, Alberto D" (Fallos: 301:379),
expresando que "el reajuste de los créditos laborales no hace a la deuda más
onerosa en su origen, solo mantiene el valor económico real de la moneda
frente a su progresivo envilecimiento."

A lo cual – lógicamente - debe sumarse que, si el trabajador que se


ha visto obligado a transitar por la instancia judicial percibiera sumas
superiores, esta distinción estaría plenamente justificada, pero por el contrario
ello no ocurre, sino que al final en la generalidad de los casos la indemnización
resulta ser menos inclusive, resultando – a todas luces - beneficiada la parte
deudora, razón por la que, quien ha incurrido en mora debe resarcir a su
acreedor por la privación del uso del capital.

En fin, lo único que se pretende es que, si, a su nacimiento, el crédito


alcanzaba para comprar cien kilos de carne, cincuenta kilos de pan y treinta
litros de leche, no se puede admitir que, al momento de su percepción, solo
permita la compra de cincuenta kilos de carne, veinticinco kilos de pan y
quince litros de leche.

Atento todo lo expuesto, se reitera que se proceda a declarar la


inconstitucionalidad de los arts. 7 y 10 de la ley 23928 (según texto
modificado por la ley 25561) y ordenar que el crédito objeto de condena
se actualice por el índice de precios al consumidor (IPC) para mantener
su poder adquisitivo y/o por cualquier otro método - que en su momento
oportuno - resulte más idóneo para mantener incólume el crédito del
actor, a lo cual debe sumarse un interés puro (6 % anual) que permita
resarcir al acreedor por la privación del uso de su capital, en atención de
los argumentos previamente vertidos.

XI. RESPONSABILIDAD DE LA ASEGURADORA DE RIESGOS


DEL TRABAJO EN LOS TÉRMINOS DE LA LEY DE RIESGOS DEL
TRABAJO. DNU 1278/00. PRESTACIONES DINERARIAS.

Lo que restará probar únicamente, es el alcance de la incapacidad del


actor, es decir, la magnitud de sus lesiones. En un fallo esclarecedor, tiene
dicho la jurisprudencia de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo
Comercial:

“Obviamente estamos en presencia de temas distintos: el silencio de


la aseguradora importa la aceptación de la existencia del siniestro; pero la
extensión del perjuicio (su gravedad), siempre debe ser acreditada por el
asegurado (acreedor). Tal aseveración recibe la impronta de los principios
resarcitorios que gobiernan la materia (arg. arts. 61, 62 y 65 LS), de tal suerte
que la obligación de la compañía de seguros queda condicionada -conforme
se afirmó ab initio- a los límites determinados por el daño real, actual y
comprobado (acreditado), o sea, por el perjuicio efectivamente sufrido (cfr.
Stiglitz, ob. cit., t. II, p. 311)”.

Dichos argumentos -mutatis mutandis- se aplican al caso de marras.


Por lo expuesto, la presente demanda persigue el cobro de la indemnización
de pago único, prevista en el art. 14, apartado 2, inciso a), de la Ley N° 24.557,
modificado por el decreto 1694/09, y la Ley N° 26.773 en lo que respecta al
tope que dicho artículo contemplaba.
XII. DE LA INCONSTITUCIONALIDAD DEL ART. 46, LEY 24.557,
EN CUANTO A LA INTERVENCIÓN DE LA JUSTICIA FEDERAL Y DE LA
INCONSTITUCIONALIDAD DE LA LEY 27.348, EN LO REFERIDO A LA
VALIDEZ DE LA FORMA DE PAGO DE LAS INDEMNIZACIONES

Plantear la inconstitucionalidad del art. 46 de la Ley 24.557 parecería


en la actualidad hasta absurdo, atento a que la nueva Ley 27.348 modificó el
criterio allí contenido cuando su art. 14 sustituyó el inciso 1º del acápite citado
en un comienzo. Tal sustitución trajo inmersa la participación de la justicia
ordinaria del fuero laboral excluyendo así a la Justicia Federal luego de que la
jurisprudencia y Doctrina mayoritariamente plantearan su inconstitucionalidad.
El problema recae en la necesaria pero no señalada manifestación
derogatoria de dicho inciso y la falta de certezas y de legalidad que hoy en día
encuentra la nueva ley ante los innumerables planteos de inconstitucionalidad,
sumado a la inexistencia de una reglamentación que determine los
parámetros a seguir para que se aplique con total efecto y la incompleta
adhesión de las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a su
aplicación, salvo por las provincias que ya se adhirieron. Similar suerte corre
el Decreto Ley 54/2017, que es el que al día de la fecha mantiene la legalidad
del sistema administrativo y recursivo, pero que planteando exactamente los
mismos criterios que su posterior Ley 27.348 halla en su haber planteos
completos en busca de su derogación. Ante la inestabilidad que genera la
situación descripta con anterioridad y el simple hecho de que el presente
recurso pretende ser tratado en el ámbito de la Justicia Laboral por sobre la
Justicia Federal, considero oportuno mantener el criterio utilizado previamente
a la sanción de la nueva ordenanza y así plantear la inconstitucional del art.
46 de la Ley 24.557.

Que, atento a lo expuesto, vengo a solicitar se declare la


inconstitucionalidad del art. 46 de la Ley 24.557, en razón de que el citado
exige al trabajador entablar la acción judicial ante la justicia federal. Una de
las notas distintivas del sistema interpuesto a través de dichos artículos fue la
de configurar un procedimiento con la imposibilidad de las víctimas de poder
acceder en forma directa y oportuna ante el Juez natural, convirtiéndose esta
premisa en otro de los instrumentos operativos implementados para reducir
costos de los obligados del sistema (aseguradora), pero afectando los
derechos constitucionales de los damnificados. Desde los primeros fallos que
se dictaron en el ámbito de las provincias sobre la competencia judicial, se
notó una tendencia firme: mientras la Justicia Federal se declaraba
incompetente para actuar en las causas derivadas de la LRT, los jueces del
trabajo provinciales declaraban la inconstitucionalidad del artículo 46 de la
LRT y habilitaban su competencia. La Corte Suprema de Justicia de la Nación
ratificó dicho criterio y declaró la inconstitucionalidad del artículo 46, inciso
primero de la LRT, señalando que la citada norma impide, sin fundamento
constitucional, que la Justicia Nacional del trabajo cumpla la función que le es
propia, transfiriéndola, indebidamente, al juez federal. También, se puso de
relieve que el conflicto de accidentes del trabajo es de derecho común y entre
particulares, ya que los actores son sujetos de derecho privado. Se sostiene
que dicho pronunciamiento del Supremo Tribunal de la Nación determina que,
en adelante, las víctimas laborales podrán recurrir directamente ante el Juez
del trabajo de cada provincia, acumulativamente a aquellas providencias del
derecho civil, conforme la doctrina sentada en el caso “Aquino”. Atento lo
expuesto, es que esta parte solicita se declare inconstitucional la aplicación
del art. 46 de la Ley 24.557.

Consiguientemente, también se solicita la declaración de


inconstitucionalidad del art. 17 de la ley 27.348, ya que obliga a que las
prestaciones dinerarias e indemnizatorias que se liquiden administrativa o
judicialmente sean depositadas en la cuenta sueldo del trabajador.

Comprende esta parte que las prestaciones que se efectivicen en


sede administrativa se depositen de dicha manera, pero no así en aquellas
que se realicen en sede judicial. La justicia tiene un propio sistema de control
de los pagos efectuados en dicha instancia por los obligados siendo a través
de la apertura de cuentas judiciales. Esto permite, no solo el control del
efectivo pago, sino, también, del momento en que se realice, que se respete
la forma acordada, etc., siempre sobre un sistema amparado por la justicia y
donde la cuenta se abre a nombre del Juez interviniente para que dicho control
se realice correctamente, y así luego habilitar el giro del pago en favor del
trabajador. Siendo como pretende la nueva ley, el Juez pierde noción del
alcance de los pagos y así del efectivo cumplimiento del obligado, ya que el
trabajador, no conociendo los procedimientos judiciales, podría encontrarse
dentro de un artilugio generado por el demandado y así, sin existir el control
de persona idónea, verse vulnerado su derecho. A su vez, no se está
considerando el efecto que genera el pago y su control por los medios
acordes, principalmente, en relación a los intereses que podrían generarse
por su efectivización fuera de término, el pago parcial o total y su implicancia,
entre otros factores que claramente requieren de una supervisión estricta y
conforme a ley.

XIII. INCONSTITUCIONALIDAD DEL ART. 6, INCISO SEGUNDO,


LRT

Se solicita a V.S. que declare la inconstitucionalidad del art. 6, inc. 2,


de la Ley 24.557. En el presente reclamo, veremos que, más allá de los
propios daños físicos efectivamente padecidos por el actor, también,
encontramos que estos no se refieren únicamente a la lesión material, sino,
asimismo, a un conjunto formado por este y todos los factores que influyeron
para que aquella se concretase; así hallamos los factores de ponderación, los
factores concausales y las patologías no tabuladas. Esa concepción o unión
que, en su conjunto, forman el “daño físico” no se encuentra comprendida por
el artículo cuestionado, lo que determina que, haciendo caso estricto de su
texto, la incapacidad que efectivamente pudiera padecer el trabajador no sea
del todo valorada, dejando algunos puntos sin resolver, esto es, tomar
únicamente la incapacidad por el daño físico material sin comprender la
complejidad de los conceptos antes mencionados. Privar al trabajador de
ciertas incapacidades adquiridas producto del accidente ocurrido es, por lo
menos, alejado de los principios y garantías que pregona la Constitución de
la Nación Argentina. Ante la desprotección y lo incompleto de la norma que se
remite a los listados exclusivos emitidos por el Poder Ejecutivo Nacional no
cubriendo con incontable cantidad de infortunios donde los aquí citados
resultan ser solo algunos, se solicita su declaración de inconstitucionalidad. El
art. 6 cuestionado en toda su contextura nominal, tal como ya ha sido
señalado, se remite, a los efectos de señalar qué situaciones serán
alcanzadas para el dictado de incapacidad, a un listado dolosamente estricto,
que, como se ha mencionado, deja afuera a un sinfín de padecimientos que
podrían considerarse parte de la cobertura del sistema empleado si se lograre
probar que ocurrieron por el hecho o en ocasión del trabajo.

En el precedente “Chirino” (LS, 387 - 112), se afirmó que: “… la Ley


de Riesgos del Trabajo adopta un diseño de responsabilidad causal conforme
el cual el trabajo, cumplido en cierto modo y bajo determinadas propiedades,
opera como factor eficiente en el conjunto de condiciones determinantes del
daño también predatado… Por ello, para poder determinar si una patología o
un evento dañoso cae en el ámbito de cobertura establecido por la LRT es
necesario indagar en la ejecución concreta de débito laboral para comprobar
la existencia del nexo funcional en el que se sitúa a partir de una red de
causalidad u ocasionalidad suficientemente perceptible como para calificarlos
como accidente de trabajo o enfermedad profesional…”. Se sustenta dicha
petición en la sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de
Buenos Aires que dispuso la inconstitucionalidad de esta norma. (SCJBA,
17/12/2008, “B., C. A. c/ Dupont Argentina S.A s/ Daños y Perjuicios). Entre
otros fundamentos, en el voto de la Dra. Kogan se señala que: “Lo
cuestionable, al cabo, en la disposición del art. 6.2 de la Ley de Riesgos del
Trabajo es el carácter no sólo peyorativo, sino también excluyente establecido
por el régimen en examen, bajo el cual se produjeron los hechos generadores
de responsabilidad de la demandada, en confronte con el núcleo básico de
garantías constitucionales mínimas y no con la reparación o tratamiento
establecido por una ley anterior… La inconstitucionalidad de una norma como
la examinada deriva entonces, fundamentalmente, de provocar una restricción
irrazonable de las garantías y derechos consagrados por la Constitución
Nacional, provocando un resultado peyorativo que se materializa en el caso
mediante la consagración del más absoluto desamparo y el desprecio de una
realidad imperativamente colocada como especial objeto de la tutela, al privar
al trabajador víctima de dolencias incapacitantes que se comprueban como
derivadas del trabajo, del resarcimiento que le es debido, en flagrante
apartamiento de los principios fundamentales señalados a lo largo del
presente, inobservancia que, por otra parte, reconoce enfatizando la iniquidad
que encierra un fundamento meramente voluntarista de neto y exclusivo corte
economicista… Es que, frente al detrimento indebido verificado en autos a la
capacidad laborativa del trabajador configurativa de su patrimonio una
exclusión como la contenida en el art. 6.2 de la Ley 24.557, colisiona con el
principio de no dañar a otro contenido en el art. 19 de la Constitución Nacional,
lo que deriva entonces en la inconstitucionalidad del referido precepto legal,
al provocar una restricción irrazonable de los derechos y garantías
consagrados en la Carta Magna Nacional y en Pactos Internacionales…Por
ello… corresponde incorporar el daño padecido por el reclamante en el marco
tutelar de la ley 24.557”.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación también ha cuestionado el


carácter cerrado del listado provisto por el Poder Ejecutivo Nacional. Es así
que, en autos “SILVA, FACUNDO JESÚS C/ UNILEVER S/ ACCIDENTE” del
28/12/2007 dispuso: “…si una enfermedad está vinculada causalmente a un
hecho antijurídico, la acción procede con independencia del listado que
prevea la Ley de Riesgos del Trabajo…”. Por su parte, dicho artículo se
contrapone con lo planteado en el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación
que, en su art. 1743, dispone: “Son inválidas las cláusulas que eximen o
limitan la obligación de indemnizar cuando afectan derechos indisponibles,
atentan contra la buena fe, las buenas costumbres o leyes imperativas, o son
abusivas. Son también inválidas si liberan anticipadamente, en forma total o
parcial, del daño sufrido por dolo del deudor o de las personas por las cuales
debe responder”. Es menester destacar que no debe ni puede permitirse que
un Decreto de la década de 1990, pocas veces ampliado durante el transcurso
de 22 años, determine qué sufrimientos serán reconocidos como
contingencias, más aún, cuando las formas de realizar las tareas laborales y
la tecnología han provocado cambios abruptos en las relaciones de trabajo.
Desde un paradigma totalmente crítico y amplio, no corresponde que se
ponga en discusión qué tipo de daños serán considerados como
contingencias, cuando la realidad debería marcar que cualquier tipo de
sufrimiento que se provoque en un ámbito laboral correspondería ser
encuadrado como un infortunio de trabajo e indemnizable en la medida de la
gravedad del padecimiento.

De esta manera, lo cierto, también, es que si el trabajador no hubiera


puesto su fuerza de trabajo a disposición de su empleador, es altamente
probable que el daño no se hubiera ocasionado; por ello, todo padecimiento
ocurrido dentro del vínculo laboral, sin importar su tipo y calidad, debe ser
reconocido como incapacidad y corresponderle una indemnización acorde al
mismo.

XIV. INCONSTITUCIONALIDAD DEL ART. 4 Y 17, INCISO


SEGUNDO, DE LA LEY 26.773

Por su parte, también se solicita se proceda a la declaración de


inconstitucionalidad del art. 17, inc. 2º, de la Ley 26.773. El artículo en cuestión
trae aparejado lo planteado por el art. 4 de la citada normativa. Como se podrá
apreciar, el art. 4 de la Ley 26.773 establece, en su último párrafo, lo siguiente:
“…En los supuestos de acciones judiciales iniciadas por la vía del derecho
civil se aplicará la legislación de fondo, de forma y los principios
correspondientes al derecho civil.”. El art. 17, inc. 2º, de la Ley 26.773, se
relaciona con la situación planteada por el art. 4 y determina
inconstitucionalmente lo siguiente: “…2. A los efectos de las acciones
judiciales previstas en el artículo 4° último párrafo de la presente ley, será
competente en la Capital Federal la Justicia Nacional en lo Civil….”. Lo
expuesto claramente resulta ser violatorio a la Constitución Nacional en dos
de sus artículos, tal como lo ha dispuesto la Sala VII de la Cámara Nacional
del Trabajo en autos “A., M. E. c/ Asociación Civil Mutualista Centro Naval y
otro s/Accidente-acción civil”- CNTRAB -SALA VII- 09/03/2.015 ([Link]-
AA8DAC), cuando establece: “… Esa decisión legislativa, que ahora se reitera
en el Art. 17, inc. 2º de la Ley 26.773, resulta entonces violatoria del Art. 16
de la Constitución Nacional, en tanto priva al trabajador de una opción de
competencia de la que sí pueden gozar el resto de los sujetos involucrados
en la LRT…La imposición en este caso, de la Justicia Nacional en lo Civil que
dispone el Art. 17, inc. 2º Ley 26.773, resulta violatorio del principio protectorio
garantizado por el Art. 14 bis de la Constitución Nacional. Corresponde sumar
la importancia de una Justicia Especializada en relaciones en las que rige el
orden público laboral, que cuenta con Magistrados formados en los principios
del derecho del trabajo y en la diversidad estatutarias y de convenios
colectivos vigentes, y con las leyes procesales que receptan los
requerimientos del principio protectorio…”. El planteo no resulta ser
caprichoso ni busca desalentar la aplicación normativa, simplemente, se
expone ante el supuesto de que el Juez interviniente en el presente proceso
recursivo entienda, erróneamente, que la fundamentación de la
responsabilidad de la ART y el reclamo indemnizatorio de ciertos daños que
exceden lo físico sea únicamente amparada en el Código Civil y Comercial de
la Nación y no se aprecie la coyuntura general del presente recurso que casi
en su totalidad mantiene un criterio argumentador propicio de la Ley de
Riesgos del Trabajo. El texto contenido en el presente documento debe ser
analizado en su orden establecido y con un criterio generalmente abarcativo,
comprendiéndose que las normas especiales encuentran ciertas cuestiones
que no son abordadas en ellas pero sí dentro de normas generales y que
requieren su atracción al simple efecto de aclarar variados argumentos
utilizados. Es la propia CSJN quien, a través del fallo “Aquino”, expuso que
resultaba inconstitucional una indemnización que no fuera justa, puesto que
indemnizar es eximir de todo daño y perjuicio mediante un cabal
resarcimiento.

Por su parte y para finalizar, como bien lo ha expuesto la


jurisprudencia, quitar el reclamo legítimo del trabajador de su Juez natural
genera desde ya su amplía consignación como inconstitucional. Un
magistrado con competencia en cuanto a la materia del fuero civil poco conoce
del tratamiento y contenido de la LRT y sus complementarias, lo que provoca
su imposible aplicabilidad en el proceso judicial. Es claro que desconocer el
procedimiento y las normativas que regulan el ejercicio, más aun sabiendo y
conociendo la complejidad que ello acarrea por la cantidad de regulaciones
que contiene la asignatura, podría, no solo perjudicar el normal
desenvolvimiento de la contienda judicial, sino provocar, también, la emisión
de una sentencia poco fundada y completamente desvirtuada; a ello, se le
suma la posibilidad de la aplicación de una indemnización poco acorde con la
realidad de los hechos y lo previsto por la normativa, quizá, supliendo la misma
con el uso de fórmulas matemáticas que ya fueron cuestionadas en el
precedente “Arostegui”. De más está decir que el Juez laboral se encuentra
ampliamente calificado para abordar el tratamiento de varios reclamos
simultáneos, pudiendo elaborar con su sabio entender, razonamiento y
experiencia un criterio que sea benefactor para el propio trabajador, evitando
de tal modo que el actor deba deambular en reclamo de justicia por una doble
vía, la laboral para el reclamo del daño físico, y la civil para el resto de los
sufrimientos. V.S. debe considerar que hacer pasar al reclamante por
diferentes acciones generaría un agravamiento de las condiciones cuando a
ello se suma el padecimiento que hoy persigue al trabajador.

SE DECLARE INCONSTITUCIONALIDAD ARTICULO 2° DE LA


RESOLUCIÓN N° 332/2023 DE LA SSN.

Expresamente se solicita que se declare la inconstitucionalidad del


artículo 2° de la Resolución N° 332/2023 de la SSN, que modifica el artículo
3° de la Resolución N° 1039/19, dictada a fin de reglamentar el DNU 669/19,
en el marco de lo establecido en su artículo 2°. Ello así, en tanto exorbita la
facultad conferida en el artículo mencionado e implica un exceso
reglamentario de la SSN.

Nótese S.S. que al disponer la sumatoria simple de las variaciones


diarias del RIPTE, convierte a este índice en un régimen de interés diario en
lugar de una fórmula de ajuste, lo que implica una modificación de la norma
que reglamenta (que es, en efecto, el artículo 12 de la ley 24.557, modificada
por la ley 27.348 y reglamentada por el DNU 669/19) en claro perjuicio del
trabajador, siendo éste sujeto de preferente tutela constitucional y además,
contrariando el espíritu de la norma, que es precisamente el de preservar el
valor del ingreso base mensual.

En este sentido la jurisprudencia es uniforme:

" En cambio, los intentos de enmienda posteriores que emergen de


las resoluciones de la SSN resultan claramente ilegítimos en tanto alteran la
inteligencia no sólo de los condicionamientos de la delegación efectuada por
el poder legislador en el art. 11.3 de la ley 24557, sino también el establecido
en el art. 2 del propio Dec. 669/19... Este ha sido el criterio con el que me he
expedido en su hora entre otros en el caso “Callahuara Inchausti, Germán
Mario c/Provincia ART S.A. s/accidente ley especial”. (sentencia del 28/4/2023
-expte. 3814/2022- del registro de esta Sala) y que en el supuesto particular
de autos he de ratificar respecto a la evidentemente inconstitucional Res. SSN
332/23 por exorbitar las facultades delegadas tanto por el legislador (art. 11.3
ley 24557) como por el PEN (art. 2 dec. 669/19), malversar el sentido de las
previsiones de las leyes 26773, 24241 y 26417, y contravenir los límites
impuestos por los arts. 76 y 99 inciso 3 de la Constitución Nacional (ver en
igual sentido, criterio de esta Sala en su actual integración in re. “Torrez,
Florencia A. c/Provincia ART S.A.” sentencia del 11/4/24 (Expte. 20496/2023)”
(CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO SALA II
SENTENCIA DEFINITIVA EXPEDIENTE NRO.: 22655/2023 AUTOS:
“GOMEZ, BRENDA DANIELA LUCIANA C/ PROVINCIA ART S.A.
S/RECURSO LEY 27348”.)

XV. LA PRODUCCIÓN DE PRUEBA EN EL MARCO DE UN


RECURSO DIRECTO.

En este sentido, la doctrina mayoritaria entendió que, en la medida en


que existan hechos controvertidos, los recursos directos deben ser abiertos a
prueba, ya que, de lo contrario, no existiría un “control judicial suficiente” y se
afectaría gravemente la garantía de tutela judicial efectiva, pudiendo incluso
llegar a configurarse una verdadera denegación de justicia.

Por consiguiente, es claro que son inconstitucionales aquellas normas


que - al regular el trámite aplicable a un recurso directo - limitan la producción
de prueba y/o las medidas para mejor proveer que disponga el tribunal, así
como las que establecen que el recurso será concedido en relación y cualquier
otra que de modo directo o indirecto restrinja el derecho a producir prueba en
sede judicial.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación se pronunció sobre esta


cuestión en el caso “Compañía Azucarera del Norte SA”, en el cual se debatió
si resultaba admisible que se negara la apertura a prueba del recurso
contencioso interpuesto ante la Corte Suprema de la Provincia de Tucumán
contra una multa impuesta por la Dirección General de Rentas de dicha
provincia. El Máximo Tribunal revocó la sentencia de la corte provincial, con
sustento en que “no interesa juzgar el acierto con que la Corte Suprema de
Tucumán analiza la naturaleza de las vías procesales establecidas para
defenderse de una imputación fiscal, si en todas ellas el imputado estaría
privado de la posibilidad de producir prueba de inimputabilidad o de descargo,
porque aún en tal hipótesis, siempre debería tener preeminencia la garantía
de la defensa asegurada por la Constitución Nacional”.

Más recientemente, en el precedente “Núñez”, revocó una sentencia


de la Cámara Federal de Tucumán que había desestimado un recurso directo
interpuesto en los términos del art. 32 de la ley 24.521 de Educación Superior
alegando que este constituía “una limitada vía reexaminadora de puro
derecho”, en cuyo marco no podían plantearse pretensiones que requiriesen
producción de prueba. La Corte Suprema consideró que la sentencia de
cámara era arbitraria, con sustento en que el art. referido “instituye una acción,
en la que las partes tienen derecho a ofrecer y producir la prueba que
consideren pertinente, que posibilita al interesado a obtener la revisión del
acto emanado de la autoridad universitaria por parte del tribunal competente,
que actúa con plena jurisdicción a fin de ejercer el control judicial suficiente y
adecuado que cumpla con la garantía del art. 18 de la CN”.

En este sentido, los Juzgados Nacionales del Trabajo, por su parte,


no tienen un criterio uniforme en esta materia. Si bien en la actualidad la
jurisprudencia del fuero es proclive a admitir la posibilidad de que los recursos
directos sean abiertos a prueba, en la medida en que existan hechos
controvertidos y los medios probatorios ofrecidos sean conducentes para su
esclarecimiento, existen precedentes en los que no lo consideran así y/o lo
hacen con carácter excepcional, a fin de evitar la – supuesta - ordinarización
del proceso.

En efecto, haciendo una analogía a este tipo de procesos, la Ley de


Bases puso fin a las controversias suscitadas con relación a esta cuestión, al
disponer —en el tercer párrafo del art. 25 bis, incorporado en la LNPA— que
en el recurso judicial debe acompañarse la prueba documental y ofrecerse
todas las demás pruebas de que se intentare valer, cuya pertinencia y
admisibilidad será evaluada por el tribunal de conformidad con las pautas
previstas en el art. 364 del Cód. Proc. Civ. y Com., que —al respecto—
establece que no serán admitidas las que fueren manifiestamente
improcedentes o superfluas o meramente dilatorias.

Así, a la luz del artículo bajo análisis, que claramente admite el


ofrecimiento y producción de pruebas en forma amplia —sin más limitaciones
que las establecidas con carácter general en el art. 364 del Cód. Proc. Civ. y
Com.—, en modo alguno podría interpretarse en lo sucesivo que la apertura
a prueba de los recursos directos tiene carácter excepcional, ni considerarse
aplicables las restricciones establecidas en los arts. 260 y 275 del Cód. Proc.
Civ. y Com. para la producción de prueba en segunda instancia (máxime
teniendo en consideración que, en estos casos, nos encontramos ante la
primera instancia judicial de revisión del obrar administrativo, en la cual se le
debe brindar al particular la posibilidad de defender plenamente sus
derechos), resultando incluso admisible el ofrecimiento de medios de prueba
que no hayan sido propuestos en la instancia administrativa.

Dado que la intención del legislador fue, conforme lo ya expuesto,


unificar el régimen aplicable a los recursos directos, entendemos que deben
considerarse tácitamente derogadas todas las disposiciones incluidas en
normas preexistentes que establezcan restricciones a la producción de
pruebas en el marco de esta vía impugnatoria, las cuales, tal como se explicó
precedentemente, resultan violatorias de la garantía constitucional de tutela
judicial efectiva.

XVI. PRUEBA.
Parte de la prueba que en esta instancia se tratará fue acreditada y
debatida en el ámbito de las Comisiones Médicas tal como lo prescribe el art.
7 de la Resolución 298/2017. Siendo que la prueba adjuntada u ofrecida no
fue de interés en su debido momento, viene esta parte a insistir en su
exposición para que, en la instancia correspondiente como resulta ser la
judicial, se debata en los términos de ley.

Previo a la mención de la prueba, considero indispensable hacer


mención del art. 1735 CCC establece que “…el juez puede distribuir la carga
de la prueba de la culpa o de haber actuado con la diligencia debida,
ponderando cuál de las partes se halla en mejor situación para aportarla. Si el
juez lo considera pertinente, durante el proceso debe comunicar a las partes
que aplicará este criterio, de modo de permitir a los litigantes ofrecer y producir
los elementos de convicción que hagan a su defensa”.

En este estado, acompaño la siguiente prueba que hace al derecho


del actor:

A.- DOCUMENTAL
Se agreguen los siguientes instrumentos:
1. Copia de DNI del actor.
2. Copia de Alta de Tratamiento Médico Otorgada por la prestadora
de la ART.
3. Copia de Expediente administrativo tramitado ante SRT.

B.- DOCUMENTACIÓN EN PODER DE LA DEMANDADA

Se intime a la demandada: PROVINCIA ART, para que acompañe a


las presentes actuaciones, bajo apercibimiento de lo dispuesto por el art. 388
del CPCCN: (1) toda la documentación MÉDICA del actor que obre en su
poder, (2) Copia de la denuncia del siniestro recibida, (3) Copia del alta médica
dada al actor.

C.- PERICIAL

Se ordene realizar las siguientes pericias:

1. PERICIA CONTABLE: Subsidiaria para el caso de


desconocimiento del contrato de afiliación o del siniestro, a los fines de que:
1.- Informe el experto si la aseguradora de riesgos del trabajo
PROVINCIA ART celebró un contrato de seguro con la empleadora del actor
y a su vez si el trabajador era beneficiario de la misma.
2.- En caso afirmativo, determine la fecha, lugar y condiciones del
contrato.
3.- Indique el experto si la aseguradora recibió denuncia de un
accidente que fue víctima el actor. De ser así, informe el día del accidente, el
día de la denuncia, quien hizo la denuncia y si la aseguradora de riesgos de
trabajo aceptó el siniestro y si brindó las correspondientes prestaciones
médicas. -
4.- Informe el valor mensual del ingreso base al momento del
accidente.
5.- Informe si el actor devengaba montos en concepto de horas extra
en los doce meses previos al accidente sufrido. En caso afirmativo informe
cual era el monto promedio que devengaba mensualmente el actor en
concepto de horas extra.
6.- Informe el valor del ingreso mensual que el actor habría recibido,
conforme a los convenios colectivos aplicables a la actividad y categoría
laboral del trabajador, en el mes correspondiente al alta médica dada a éste.
Deberá el perito considerar, en su informe la antigüedad que el actor habría
tenido en dicho momento.
7.- Practique el cálculo de lo que correspondería percibir a la parte
actora en los términos de la ley de Riesgos de Trabajo, modificados por el
decreto 1694/09, por las prestaciones de incapacidad parcial, permanente y
definitiva.
8.- Practique el cálculo de lo que correspondería percibir al actor en
los términos de la fórmula establecida por la ley de Riesgos de Trabajo,
modificados por el decreto 1694/09, por las prestaciones de incapacidad
parcial, permanente y definitiva, utilizando como ingreso el monto resultante
de la suma del salario que habría percibido al momento del alta médica,
incluyendo el valor promedio de horas extra y antigüedad.

2. PERICIA MÉDICA. MÉDICO LEGISTA.


Se designe perito médico legista de la lista oficial, quien deberá
proceder a realizar la pericia basada en entrevista y estudios a la parte actora
y teniendo en cuenta el material acopiado en autos, informando los siguientes
puntos:

1..- Informe si la parte actora sufrió daños en su físico como consecuencia del
hecho de autos.
2.- En caso afirmativo, haga un informe completo de los daños que la parte
actora sufrió en su físico como consecuencia directa del hecho de autos.
3.- Asimismo informe si dichos daños causaron indirectamente lesiones en
otras partes del cuerpo como consecuencia de sobrecarga, alteración de la
postura corporal, marcha diblástica, o resentimiento físico de cualquier tipo.
Informe si estos daños son incapacitantes para la actora.
4.- Diga si la parte actora presenta rigideces como consecuencia del hecho
de autos, describa las mismas e informe si estas la incapacitan el algún grado.
5.- Diga si los daños físicos informados pudieron haber sido razonablemente
causado por el hecho de autos.
6.- Informe si la parte actora presenta daño psíquico de algún tipo.
7.- En caso afirmativo informe si dicho daño pudo haber sido razonablemente
causado por el hecho de autos o sus consecuencias.
8.- Diga el perito que tipo de tratamiento debería haber realizado la parte
actora, tanto para tratar el daño físico, como el psíquico y psicológico.
9.- Determine el grado de incapacidad físico que presenta la parte actora.
10.- Determine el grado de incapacidad psíquico que presenta la parte actora.
11.- Con el fin de lograr la correcta determinación del daño psicológico, se
solicita al perito que encargue la confección de un estudio psicodiagnóstico
por un licenciado en Psicología.
12.- Identifique proyecciones de secuelas psicológicas futuras y posibilidad
real de una total recuperación.
13.- Estime la incapacidad total presentada por la actora como consecuencia
directa e indirecta del hecho de autos utilizando el Código de Tablas de
Incapacidades Laborativas, Dr. Santiago J. Rubinstein y/o De La Dirección de
Reconocimientos Médicos De La Provincia de Buenos Aires, Tabla de
Incapacidades en el Aparato Locomotor de los Dres. Romano y F. Blanco y
del Libro VI de Medicina Legal del Prof. Dr. E. Bonnet o del Código Civil de los
Dres. Altube-Rinaldi, (abstenerse de realizarla por los decretos 49/2014,
658/96, 659/96 y 590/97).-
14.- Manifieste el perito cuales son los factores de ponderación de acuerdo
a la lesión padecida por la parte actora, la dificultad que esta representa para
la realización de tareas, la necesidad de recalificación y la edad de la misma.
Calcula el porcentual correspondiente a factores de ponderación y aplíquelo
al grado de incapacidad psicofísica previamente determinado.
15.- Realice la determinación del GRADO DE INCAPACIDAD DE LA TOTAL
OBRERA de la actora. Con el fin de calcular este porcentaje, el perito deberá
realizar la suma aritmética de los porcentuales indicados, y reservarse la
fórmula de las capacidades remanentes o formula de Balthazard, para el caso
de que la parte actora haya sufrido siniestros sucesivos.
16.- Informe si existe algún tipo de actividad desaconsejable que realice la
parte actora para preservar su salud física y psíquica.
17.- Diga si la parte actora requiere de tratamiento fisio kinesiológico,
psicológico o psiquiátrico, y en su caso diga por cuanto tiempo y con qué
regularidad.
18.- Sobre todo otro punto vinculado a los anteriores y que conforme los
términos de la Litis advierta el experto al leer el expediente, pueda conducir a
una solución justa del caso mediante el debido esclarecimiento al Magistrado
en relación al tipo y grado de daño a la salud sufrido por la parte actora
considerado desde el punto de vista médico legal.

D. INFORMATIVA
Se libren oficios a las siguientes instituciones:
1.- A COTWORK S.R.L. a los fines de que remita la HISTORIA
CLINICA COMPLETA, incluida la totalidad de informes de estudios de
diagnóstico perteneciente al actor Sr. RIVERO CESAR ANDRES N°
27.756.640.
2.- Subsidiariamente, para el caso de que la demandada desconozca
las constancias que se aportan como copia del expediente administrativo
tramitado ante la SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL TRABAJO,
solicito se libre oficio a la SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL
TRABAJO a fin de que: (1) Remitan copia del expediente que tramitó como
consecuencia de la denuncia realizada respecto del siniestro en que se fundan
estos autos y del que fue víctima el actor; (2) Informen que Aseguradora de
Riesgos del Trabajo cabría a la empleadora del actor en la fecha del siniestro
de autos.
3.- Subsidiariamente, para el caso de la que demandada desconozca
el ingreso declarado del actor, a fin de calcular el ingreso base Mensual (IBM),
solicito se libre oficio vía sistema de gestión de oficios DEOX a la
Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) para que remita por vía
electrónica a este juzgado certificación de los ingresos del actor que han sido
declarados por el empleador en los doce meses anteriores al hecho de autos.
4. Al GOBIERNO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES (C.U.I.T. N°
34999032089), a los fines de que remitan copia del último recibo de haberes
percibido por el Sr. RIVERO CESAR ANDRES N° 27.756.640.

XVII. DERECHO
Fundo el derecho que asiste al actor en lo dispuesto por los arts. 1716
y cctes. del Código Civil y Comercial de la Nación Argentina, así como en lo
establecido por las leyes 24.557, 26.773 y 27.348 en cuanto a los artículos
que fueron utilizados por esta parte para fundamentar su reclamo,
excluyéndose aquellos que fueron solicitados su inconstitucionalidad, el
procedimiento previsto por nuestra Ley 18.345 (11.653 para provincia de Bs.
As.) y Código Procesal Civil y Comercial de la Nación Argentina (CPCCBA
para provincia de Bs. As.), la jurisprudencia y doctrina invocada en cada tema
particular y, por sobre todas las cosas, en nuestra Constitución Nacional.

XVIII. APLICACIÓN DE ASTREINTES

Para el hipotético caso de que la ART incumpla con acuerdos


celebrados durante la tramitación del proceso o con la sentencia condenatoria,
se solicita la aplicación de sanciones conminatorias y astreintes según lo
dispuesto por el art. 132 bis. LCT, Art. 37 del CPCCN (también, el art. 37 del
CPCCBA) y por el art. 804 del CCC.

XIX. PLANTEA INAPLICABILIDAD DE LA LEY 24.432.


SUBSIDIARIAMENTE, SE DECLARE SU INCONSTITUCIONALIDAD

La ley en cuestión fija un tope máximo a la responsabilidad por las


costas judiciales que debe soportar el obligado al pago en sus arts. 1 y 8,
atentatorios del régimen federal de gobierno y derechos individuales
garantizados por la Constitución Nacional en los arts. 1, 4, 5, 14, 14 bis, 16,
17, 18, 19, 31, 33, 75, inc. 2°, 121 y 125 referidos al régimen republicano y
federal de gobierno, derecho de trabajo, ejercicio de industria ilícita, justicia
conmutativa, igualdad, propiedad, no confiscatoriedad, retribución justa y
equitativa, acceso a la jurisdicción, debido proceso, defensa en juicio con
irracionalidad manifiesta y arbitrariedad. Quedan comprometidas, igualmente,
las garantías de la Constitución provincial en sus artículos 1, 11, 15, 25, 27,
31, 32, 36, 39, 40, 41, 42, 57, 103 inc. 13 y 175, además de las disposiciones
pertinentes, arts. 68 a 77 del CPCC, art. 63 Ley 11.653 y Ley 8904. Por ello
se requiere su inaplicabilidad en el caso y, subsidiariamente, se plantea su
inconstitucionalidad:
a) Se declare la inconstitucionalidad por violación al sistema federal
Se ha dicho que: “El régimen de las costas es, en efecto, materia propia de la
legislación procesal y ajena, como principio a la legislación común” (CSJN,
Fallos 257:249, ED 8-237; SCJBA, Ac. y Sent. 1971, v. I, p. 1998; DJBA, v.
93, p. 93, p. 73; Ac. Y Sent., 1971, v. I, p. 471; Ac. y Sent. 1975, p. 168). La
circunstancia de dictarse normas procesales que se dicen incorporadas a los
códigos o leyes de fondo no cambian la naturaleza de las mismas. Asimismo,
la corte Suprema de Justicia de la Nación ha dicho: “El congreso no está
facultado, cuando reglamenta materias propias del derecho común, para
ejercer una potestad distinta de la que le confiere el art. 67, inc. 11, de la
Constitución Nacional, alterando el principio de reserva de la jurisdicción local
y de la aplicación de esas leyes por los tribunales de provincia” (Fallos
271:206). Por lo tanto, la Ley 24.432 es una norma dictada por el Congreso
Nacional interviniendo la jurisdicción local, al establecer la limitación de la
responsabilidad de los obligados al pago de los honorarios, en clara
confrontación con el art. 75, inc. 12, de la Constitución Nacional. Atento a lo
señalado, solicito a V.S. que, en su oportunidad, declare la
inconstitucionalidad de los arts. 1 y 8 de dicha norma y art. 277 de la LCT
modificado por los artículos recientemente citados.
b) Se declare la inconstitucionalidad por violación al “principio de
igualdad” previsto en el art. 16 de la Constitución Nacional Los artículos
cuestionados de la ley citada, al limitar la responsabilidad de los condenados
al pago de las costas, infringen el art. 16 de la C.N. que establece el principio
de igualdad. En efecto, los letrados de la parte que no ha sido condenada en
costas y que, por lo tanto, tienen el derecho de percibir sus honorarios de la
parte condenada, ven restringido el ejercicio de dicho derecho, porque los
arts. 1 y 8 de la Ley 24.432, que modifican el art. 277 de la LCT, limitan la
responsabilidad de la parte deudora, situación que no acontece con los
letrados de la parte condenada, porque a los nombrados no les comprende
dicha restricción. En este orden de ideas, la jurisprudencia ha considerado
que: “Los arts. 1 y 8 de la ley 24.432 son disposiciones que resultan
irrazonables pues se apartan de todo principio de razón y consagran una
inequidad toda vez que el remanente debe ser afrontado por quien resultó
vencedor y se vio obligado a litigar para obtener el reconocimiento de su
derecho. Del mismo modo resulta irrazonable que alguien que realizó su
trabajo profesional y que tiene un crédito a su favor reconocido por una
sentencia firme pasada en autoridad de cosa juzgada no pueda ejecutar al
deudor. Esta disposición legal resulta violatoria del art. 16 de la C.N pues tanto
el deudor como el acreedor de un crédito por honorarios judiciales son
tratados de un modo diferente del resto de los deudores y acreedores, lo cual
significa un menoscabo al derecho de propiedad del trabajo profesional que
se presume oneroso (art. 1871 del C. Civil) y su retribución tiene carácter
alimentario” (en sentido análogo, Sala X, sent. Int. 5082; 30/10/98. “Albornoz,
José c/ Establecimientos Gamar y otro”). (CNAT, Sala III, “Goncalvez Romao,
José c/ Mastellone Hnos. S.A s/ Accidente”, S.D. N° 82.573, dictada el 24 de
Agosto de 2001). Lo dicho muestra la afectación de principios de raigambre
constitucional mencionados por lo que se deja introducido el caso federal en
los términos del art. 14 de la Ley 48.
XX. PLANTEA CASO FEDERAL
Que, en el supuesto caso de no hacer lugar al recurso impetrado, total
o parcialmente, o a los planteos de inconstitucionalidad incoados, vengo a
hacer reserva del caso federal para ocurrir ante la Corte Suprema de Justicia
de la Nación por la vía del art. 14 de la Ley 48.
XXI.- HONORARIOS DEL LETRADO ACTUANTE. ETAPA
ADMINISTRATIVA.
El presente acápite lo desarrolla el letrado interviniente por derecho
propio, SOLICITANDO dese ya que oportunamente S.S. al regular los
honorarios de este letrado, lo haga fijando de manera discriminada por cada
etapa, un PORCENTAJE que sea justo y refleje una adecuada valoración de
la actividad profesional desarrollada a favor de la parte trabajadora, tanto en
la etapa administrativa previa por ante las Comisiones Médicas, así como en
estas actuaciones judiciales, conforme con la dignidad y el decoro profesional,
realizado una valoración justa del trabajo profesional y una ponderación real
de la calidad, eficacia y extensión de los mismos, de la aplicación del principio
de celeridad procesal y de la trascendencia jurídica, moral y económica que
la causa tiene para el cliente asistido.

Asimismo, se remarca expresamente en que, al momento de


enunciar los honorarios de este letrado, se discriminen expresa e
independientemente los generados en la etapa administrativa previa respecto
de los generados en la esfera judicial.

XXII. PLANTEA CASO FEDERAL


Que, en el supuesto caso de no hacer lugar al recurso impetrado, total
o parcialmente, o a los planteos de inconstitucionalidad incoados, vengo a
hacer reserva del caso federal para ocurrir ante la Corte Suprema de Justicia
de la Nación por la vía del art. 14 de la Ley 48.
XXIII. JURAMENTO
Declaro bajo juramento que el presente recurso no ha sido promovido
previamente (conf. Acordada 1665/1978 de la CNAT).
XXIV. AUTORIZACIONES
Se solicita se tenga por autorizados a los siguientes letrados.
AMHERDT MARIA DE LOS ANGELES, VICCINI NOELIA y RODRIGUEZ
QUIROZ FIORELLA SHIRLY, para efectuar durante toda la tramitación de

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