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Mecanismos de opresión de género

El módulo 2 aborda los mecanismos opresivos del género, analizando la intersección entre capitalismo, patriarcado y androcentrismo, así como la masculinidad hegemónica como dispositivo de poder. Se discuten las violencias por razones de género y su relación con las jerarquías de poder, enfatizando la importancia de la interseccionalidad en la comprensión de estas dinámicas. El documento también destaca la necesidad de repensar las normas sociales y discursos que perpetúan la opresión y la discriminación en función del género.

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Mecanismos de opresión de género

El módulo 2 aborda los mecanismos opresivos del género, analizando la intersección entre capitalismo, patriarcado y androcentrismo, así como la masculinidad hegemónica como dispositivo de poder. Se discuten las violencias por razones de género y su relación con las jerarquías de poder, enfatizando la importancia de la interseccionalidad en la comprensión de estas dinámicas. El documento también destaca la necesidad de repensar las normas sociales y discursos que perpetúan la opresión y la discriminación en función del género.

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MÓDULO 2

MECANISMOS OPRESIVOS DEL GÉNERO


Índice

Bienvenida
1.​ Lógicas opresivas del poder: Capitalismo, patriarcado y
androcentrismo
2.​ Masculinidad Hegemónica: Dispositivo de poder
3.​ ¿Qué son las violencias por razones de género?
3.1. Tipos y modalidades de la violencia
4.​ Interseccionalidad: Entrecruzamiento de violencias y
discriminaciones
5.​ Bibliografía

2
Bienvenida
MECANISMOS OPRESIVOS DEL GÉNERO

Les damos la bienvenida a la segunda clase del curso “Perspectiva de género transversal a
las políticas de movilidad.”
En este módulo desarrollaremos las lógicas opresivas del capitalismo, el patriarcado, el
androcentrismo y los sistemas de dominación que configuran su entrecruzamiento. También
abordaremos los conceptos de masculinidad hegemónica como dispositivo de poder, qué son
las violencias por razones de género, dando cuenta de los tipos y modalidades que presentan,
y profundizaremos en el concepto de interseccionalidad para dar cuenta como el cruce de
diferentes sistemas de dominación estructuran situaciones de opresión, violencias y
discriminaciones específicas.

3
1.​ Lógicas opresivas del poder: Capitalismo, patriarcado y
androcentrismo

Uno de los conceptos centrales del marxismo que nos ayudará a comprender cómo se
desarrollan las lógicas opresivas, es la acumulación originaria1, entendida como la base del
surgimiento y desarrollo del sistema capitalista, instaurándose con fuertes mecanismos de
opresión y violencia, sobre todo hacia las mujeres como parte del proyecto hegemónico
capitalista.

En este punto, interesa retomar los análisis de Federici (2015) explicando el lugar de
sometimiento de las mujeres para la reproducción de la fuerza de trabajo,
instaurándose divisiones jerárquicas en torno al género al interior de los sectores
trabajadores. Es en este punto, donde se articulan los procesos de acumulación originaria
con el desarrollo del sistema patriarcal. De esta manera, “(...) la caza de brujas destruyó todo
un mundo de prácticas femeninas, relaciones colectivas y sistema de conocimiento que habían
sido la base del poder de las mujeres en la Europa precapitalista, así como la condición
necesaria para su resistencia en la lucha contra el feudalismo2” (Federici, 2010 p. 174). Con esto
queda en evidencia el control que el Estado pasa a ejercer frente a los cuerpos de las mujeres,
reproductoras de la fuerza de trabajo.

El lugar que ocuparon dichos cuerpos en la acumulación originaria no está presente en el


análisis de Marx y es uno de los puntos centrales que retoma Federici (2010) “(...) el cuerpo
femenino fue transformado en instrumento para la reproducción del trabajo y la expansión de
la fuerza de trabajo, tratado como una máquina natural de crianza, que funcionaba según
unos ritmos que estaban fuera de control de las mujeres.” (p. 154).

1
Según Mallardi (2016) “El sistema capitalista, a diferencia de los modos de producción anteriores,
requiere la presencia de dos clases sociales: los poseedores del dinero y de los medios de producción y
subsistencia, por un lado, y los dueños de la fuerza de trabajo, por el otro: “trabajadores libres”
dispuestos a insertarse cotidianamente en el mercado de trabajo. Esta exigencia del modo de
producción capitalista, predominante en las sociedades contemporáneas, no es natural ni ahistórica,
sino el resultado de procesos económicos, sociales y políticos que Marx denominó como acumulación
originaria.” (Mallardi, p. 535)
2
Sistema político, económico y social que regía durante la Edad Media, comprendiendo el periodo que
abarca del siglo V al XII, previo al Capitalismo. La sociedad estaba dividida en tres clases sociales:
nobleza, clero y campesinado.

4
Siguiendo estos lineamientos, resulta fundamental recomplejizar la posición subjetiva de las
mujeres desde una perspectiva feminista crítica, referenciada en los aportes de Silvia Federici
(2010 y 2013), para quien la nueva división sexual del trabajo tuvo como efecto para las
mujeres el quedar reclutadas al trabajo doméstico, más precisamente a las tareas del
cuidado.

Los “cuidados” implican el conjunto de actividades que son necesarias para reproducir y
mantener la vida, no para producir en el circuito de valorización de capital, bajo el supuesto de
su predisposición natural al cuidado. Es decir, se trata de aquellas actividades que cubren los
espacios que los mercados dejan vacíos por ser no rentables, los cuales se rigen “por la ética
conservadora”, y por desarrollarse de manera invisible y oculta. Por ello, desde algunas
perspectivas críticas, se considera que “cumplir adecuadamente la labor de cuidadora es un
elemento fundamental en la construcción del género” (Pérez Orozco, 2014, p. 92). Ya que se
trata de una tarea constitutiva de la matriz heterosexual del capitalismo heteropatriarcal, que
se acompaña de una división étnica y de clase.

En este sentido, los estudios enfocados en el lugar central de los discursos ideológicos para
reproducir el mandato de género (Parra, 2018) han podido mostrar cómo estos han sido
fundamentales para que las mujeres, en efecto, ocupen su rol de madres, de esposas, de
hacedoras domésticas, de “sostén” de la familia, - el aparato ideológico de Estado
fundamental -; entonces, es menester analizar y preguntarnos cuáles son los discursos que
interpelan a las feminidades cuando estos mandatos se rompen. Es aquí que surgen
interrogantes tales como:

¿Cuáles son los modos de disciplinamiento específico a las que


han sido sometidas por las normas sociales impuestas?
Cuando se rompen con estos mandatos, ¿cuáles son las normas
en las que “no encajan”?

Reflexionar y preguntarnos sobre estas lógicas de funcionamiento heteropatriarcales


arraigadas en nuestra sociedad, nos lleva a darnos cuenta de las desigualdades que se han
estructurado en torno al género a lo largo de la historia. Vale resaltar que estas desigualdades

5
son producto de dicho sistema de dominación capitalista y (cis3)heteropatriarcal, el cual da
lugar a múltiples opresiones. El patriarcado es concebido como una forma de
organización política, económica, social y cultural que se sostiene a partir de dos
principios; se institucionaliza el dominio del varón sobre otras identidades de género
en todos los ámbitos de la vida cotidiana, y del varón adulto sobre el joven. Este
concepto cobró entidad gracias a los movimientos feministas.
En este punto retomamos los aportes de Michael Foucault (2002), quien explica que el poder
disciplinario se ejerce haciéndose invisible porque funciona como una guía para la conducta. El
poder no está concretamente en algo, si no que invade todas las relaciones sociales
(ideología), porque el poder produce sujetos, discursos, saberes, realidades, que logra penetrar
todos los nexos sociales.

Desde esta perspectiva referenciada por Foucault (2002), podemos analizar cómo a lo largo de
la historia el sistema patriarcal ha impuesto determinadas lógicas donde los sujetos, a través
de la fuerza coactiva del poder, fueron impregnándose de la visión androcentrista. Dicha
visión plantea al varón como modelo universal y centro del mundo, colocando en una posición
inferior todos los demás pensamientos. Este varón es portador de determinadas
características tales como ser cisgénero, heterosexual, occidental, perteneciente a
determinada clase social, en edad productiva, sin ningún tipo de discapacidad aparente. La
visión androcentrista, al considerar que la mirada masculina es la única posible, produce el no
reconocimiento y la invisibilización de las necesidades particulares de las identidades
sexo-genéricas que no pertenecen a la masculinidad hegemónica. Esta visión se fue
instaurando en las diferentes instituciones de la sociedad por medio de relaciones de poder
que se fueron instituyendo a través de la impregnación y circulación de discursos, la
imposición de reglas y el cumplimiento de un funcionamiento que se volvió hegemónico y se
estableció como verdad.

Esto genera un gran impacto en la construcción de la subjetividad de las personas y, por lo


tanto, en la construcción de las identidades, por lo que es menester comenzar a repensar
nuestros esquemas aprehendidos, nuestras creencias, nuestras ideologías para poder
incorporar nuevas maneras de ver las realidades sociales y generar espacios más inclusivos

3
Personas “cis”: aquellas personas cuyo género autopercibido coincide con el sexo que les fue asignado
al nacer. No tiene una relación directa con su orientación sexual. La cisnormatividad es un orden basado
en supuestos esencialistas erróneos sobre el vínculo entre cuerpo-sexo-género que lleva a situar a las
personas cis en un lugar de mayor autenticidad y superioridad que las personas trans (Serrano, 2007).

6
donde no prevalezca solo una mirada, sino entender que hay otras necesidades, miradas e
identidades.

En este sentido se puede distinguir que los sistemas de opresión como el colonialismo,
capitalismo y patriarcado se alimentan entre sí, generando múltiples desigualdades y
discriminaciones que se hacen visibles sobre las personas cuyas formas de pensar, sentir y
actuar no corresponden con las lógicas hegemónicas que fueron instauradas por dichos
sistemas.

2.​Masculinidad Hegemónica: Dispositivo de poder

La masculinidad hegemónica es un modelo sociocultural que tiende a reproducir la


dominación de los varones (cis)heterosexuales y produce la subordinación de
cualquier identidad sexo-genérica que no responda a ese patrón, en la propia dinámica
del patriarcado. Se construye a través de normas, valores y roles que definen lo que debe ser
o no ser un varón dentro de la sociedad, por lo tanto, produce y reproduce relaciones de poder
desiguales en torno a los géneros.

Uno de los conceptos que está estrechamente relacionado y que nos permite pensar cómo se
ha ido instaurando la masculinidad hegemónica, es el biopoder de Foucault, que refiere al
poder que se ejerce sobre la vida de las personas, en el sentido de cómo se regulan sus
comportamientos. El biopoder se ve manifestado en la creación de las normas y políticas
regulatorias en términos de cómo deben comportarse, relacionarse y presentarse en sociedad.

De acuerdo con los aportes de Butler (1990), la masculinidad hegemónica es una


construcción social y performativa del género4, y destaca que las prácticas culturales y
ciertos discursos normativos refuerzan la dominación masculina. Estas prácticas, a su vez, se
ven reforzadas por discursos culturales y políticos que legitiman y promueven la masculinidad

4
La performatividad del género, es un concepto elaborado por Butler (1990), a través del cual va a
justificar la idea de que el género es una construcción social y cultural, que se crea y logra sostener a
través de determinados actos que se repiten y que por lo tanto no son una característica innata de una
persona. A través de esa repetición de los actos, el género se internaliza y crea la ilusión de que es una
característica inherente a la identidad de una persona.

7
hegemónica como la forma "correcta" y "natural" de ser varón. Se construye y reconstruye a
través de esa repetición y la actuación de ciertas normas y comportamientos, y se refuerza a
través de la coerción social y el poder institucional.

Para comprender la idea de cómo se va construyendo dicha actuación y repetición, podemos


pensar en las características que tiene hoy en día la masculinidad hegemónica, caracterizada
por determinados rasgos como la fuerza física, la independencia, la dominación, la
agresividad. Por lo tanto, se reproduce constantemente a través de prácticas cotidianas, como
la forma en que los varones hablan, se visten y actúan. Podemos decir que esta es la
expectativa que la sociedad tiene de la masculinidad, negando determinados rasgos
vinculados con la emocionalidad y sensibilidad, considerados como sinónimos de debilidad,
porque no forman parte de la performatividad esperada de la masculinidad hegemónica.
Comprender cómo se va construyendo esta forma de masculinidad y las desigualdades de
género que se producen en torno a ella, es de suma importancia para plantear interrogantes,
deconstruir, desanudar y desafiar la rigidez con la que se ha instaurado, así como las formas
en que se habita y se siente, para explorar nuevas maneras de habitar que se corran, rompan
y no se limiten a los roles y estereotipos instaurados.

3.​ ¿Qué son las violencias por razones de género?

En el año 2009 se sanciona en nuestro país la Ley N°26.485 de Protección Integral para
Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que
desarrollen sus relaciones interpersonales. Se trata de una norma fundamental en lo que

8
respecta a la protección de los derechos de las personas, dando un marco para el abordaje de
toda situación que, basada en la identidad y/o expresión de género, vulnere, limite e
imposibilite el desarrollo de la vida en condiciones dignas y el pleno ejercicio de derechos, en
definitiva, de una existencia libre de violencias y discriminaciones.

Hablar de violencias por motivos de géneros hace referencia a aquellas situaciones y/o
acciones que directa o indirectamente afecten la vida, libertad, dignidad, integridad
física, psicológica, sexual, económica o patrimonial o la seguridad personal de las
personas, motivadas por su condición de género.
En ese sentido, el Artículo 4° de la citada norma dispone que "Se entiende por violencia contra
las mujeres toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el
ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida,
libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así
también su seguridad personal”, alcanzando a aquellas que hayan sido perpetradas desde el
Estado o por sus agentes. Por último, establece la definición de violencia indirecta como “(...)
toda conducta, acción u omisión, disposición, criterio o práctica discriminatoria que ponga a la
mujer en desventaja con respecto al varón".

Estas situaciones están basadas en relaciones de poder jerárquicas, asimétricas, de


dominación y subordinación entre los géneros. A partir de las lecturas sociales, históricas
y culturales de la bio-anatomía de las personas, se distribuyen de forma desigual las
expectativas, los roles y posiciones que ocupan las personas en las sociedades. Dichas
relaciones de desigualdad producen, sostienen y reproducen las condiciones de subordinación
de todas las identidades sexo-genéricas al masculino hegemónico, habilitando el ejercicio de
las violencias sobre ellas.

Evidenciar que es la condición de género de las personas lo que motoriza tales violencias
permite plantear una revisión del lugar que han tenido las feminidades como únicos sujetos
que pueden atravesar estas situaciones. Con este concepto se ven alcanzadas todas aquellas
identidades sexo-genéricas que se alejan del régimen binario de la diferencia sexual y de la
heteronormatividad obligatoria, haciendo extensible a todas ellas lo dispuesto por la Ley N°
26.485 de “Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las
Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales.”

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Esta ley da cuenta de un proceso de transformación en el abordaje de las situaciones de
violencias por motivos de género y expresa un cambio de paradigma a nivel social y cultural
en relación a la visualización de las dinámicas de desigualdad que estructura el orden de
sexo-género y que son subyacentes a las relaciones sociales. Cabe destacar que, hasta no
hace mucho tiempo, este tipo de situaciones de violencia eran consideradas del orden
de lo íntimo. Naturalizadas como conflictos interpersonales, se relegaba al plano de lo
privado su resolución. Incluso aquellas que eran explícitas y extremas, como los femicidios,
transfemicidios o travesticidios, no eran abordadas como problemas sociales, siendo
reducidos a temas de índole individual e invisibilizando su carácter sistémico.

Algo que suele discutirse es si las masculinidades hegemónicas pueden o no vivir situaciones
de violencia por razones de género. En ese sentido, si bien pueden sufrir violencias, las
razones que las motivan no están dadas por una asimetría y desigualdad producto de su
condición sexo-genérica. Es importante recordar siempre que la violencia por motivos de
género es aquella que se ejerce para reforzar, reproducir y sostener la dominación y
preponderancia de la masculinidad hegemónica.

3.1. Tipos y modalidades de la violencia

Al referirnos a las violencias por razones de género lo hacemos en plural. Nombrarlas de esta
manera permite visibilizar la multiplicidad de formas y ámbitos en que pueden tener lugar.
También nos lleva a pensar la diversidad de manifestaciones que pueden tener en términos
territoriales, contextos sociales y culturales, etc. Esto resulta útil, por un lado, para identificar
las expresiones por fuera de las más conocidas - como la violencia sexual, física o doméstica -
para comprender, en sentido amplio, todas las formas que pueden adoptar, visibilizando sus
particularidades y permitiendo abordarlas. Por el otro, les imprime carácter dinámico, dando
cuenta de la necesidad de su constante revisión y actualización en función de los contextos.
Pensarlas así posibilita su ampliación en la medida en que se va avanzando en término de
derechos e identificando los sesgos presentes en diferentes ámbitos sociales.

Vale aclarar que los tipos de violencias refieren a las formas concretas que estas pueden
adoptar y las modalidades a los ámbitos donde pueden desplegarse posibilitando en su

10
interrelación, diversas posibilidades de manifestación. Por ejemplo, la violencia obstétrica
puede ser física o psicológica y la violencia sexual puede ser doméstica o laboral.

La Ley N°26.485 de “Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia


contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales” establece
en sus artículos 5° y 6° respectivamente los tipos y modalidades que pueden presentar las
violencias por razones de género.

Tipos de violencias

●​ Física: La que, en razón del género, se emplea contra el cuerpo de las personas
produciendo dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de maltrato y/o
agresión que afecte la integridad física.
●​ Ejemplo: Si una persona es agredida físicamente en el transporte público por
su identidad y/o expresión de género.
●​ Psicológica: La que, por razones de género, causa daño emocional y disminución de la
autoestima, perjudica y perturba el pleno desarrollo personal, busca degradar o
controlar las acciones, comportamientos, creencias y decisiones, mediante amenaza,
acoso, hostigamiento, restricción, humillación, deshonra, descrédito, manipulación
aislamiento. Incluye también la culpabilización, vigilancia constante, exigencia de
obediencia, sumisión, coerción verbal, persecución, insulto, indiferencia, abandono,
celos excesivos, chantaje, ridiculización, explotación y limitación del derecho de
circulación o cualquier otro medio que cause perjuicio a la salud psicológica y a la
autodeterminación.
●​ Ejemplo: Si en el transporte público una persona es acosada o amenazada por
su orientación sexual, identidad o expresión de género.
●​ Sexual: Cualquier acción que, por motivos de género, implique la vulneración en todas
sus formas, con o sin acceso genital, del derecho de las personas de decidir
voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva, la cual puede darse a través
de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación, incluyendo la violación dentro
del matrimonio o de otras relaciones vinculares o de parentesco, exista o no
convivencia, así como la prostitución forzada, explotación, esclavitud, acoso, abuso
sexual y trata.

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●​ Ejemplo: Si en el transporte público una persona muestra sus genitales,
estamos ante un hecho de violencia sexual.
●​ Económica y patrimonial: La que, basada en el género de las personas, se dirige a
menoscabar los recursos económicos o patrimoniales a través de la perturbación de la
posesión, tenencia o propiedad de sus bienes; la pérdida, sustracción, destrucción,
retención o distracción indebida de objetos, instrumentos de trabajo, documentos
personales, bienes, valores y derechos patrimoniales; la limitación de los recursos
económicos destinados a satisfacer las necesidades o privación de los medios
indispensables para vivir una vida digna; la limitación o control de los ingresos, así
como la percepción de un salario menor por igual tarea, dentro de un mismo lugar de
trabajo.
●​ Ejemplo: Recibir un salario menor por igual tarea dentro de un mismo lugar de
trabajo.
●​ Simbólica: La que, a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o
signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las
relaciones sociales, naturalizando la subordinación de las personas en la sociedad en
función del género.
●​ Ejemplo: Si en el transporte público no se respeta la identidad de género de
una persona, es violencia simbólica.
●​ Política: La que, por razones de género, se dirige a menoscabar, anular, impedir,
obstaculizar o restringir la participación política de las personas, vulnerando el derecho
a una vida política libre de violencia y/o el derecho a participar en los asuntos públicos
y políticos en condiciones de igualdad con los varones.
●​ Ejemplo: Si dentro del ámbito laboral del transporte, no se le otorgan a
mujeres o a otras identidades sexo-genéricas cargos jerárquicos y/o de toma
de decisión, o si bien, se subestiman o no se le da interés a las propuestas que
presentan, estamos ante una situación de violencia política.

Modalidades de las violencias

●​ Doméstica: Aquella que, motivada por el género, es ejercida en el ámbito familiar,


independientemente del espacio físico donde ésta ocurra, dañando la dignidad, el
bienestar, la integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, la libertad,
comprendiendo la libertad reproductiva y el derecho al pleno desarrollo.

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●​ Institucional: Aquella realizada por autoridades, profesionales, personal y agentes
pertenecientes a cualquier órgano, ente o institución pública, que tenga como fin
retardar, obstaculizar o impedir que, por su género, las personas tengan acceso a las
políticas públicas y a sus derechos. Quedan comprendidas, además, las que se ejercen
en los partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales, deportivas y de la
sociedad civil.
●​ Laboral: Aquella que discrimina a las personas por su género en los ámbitos de
trabajo públicos o privados y que obstaculiza su acceso al empleo, contratación,
ascenso, estabilidad o permanencia en el mismo, exigiendo requisitos sobre estado
civil, maternidad, edad, apariencia física o la realización de test de embarazo.
Constituye también violencia por motivos de género en el ámbito laboral quebrantar el
derecho de igual remuneración por igual tarea o función. Asimismo, incluye el
hostigamiento psicológico en forma sistemática con el fin de lograr su exclusión
laboral.
●​ Contra la libertad reproductiva: Aquella que vulnere el derecho de las personas
gestantes a decidir libre y responsablemente el número de embarazos o el intervalo
entre los nacimientos.
●​ Obstétrica: Aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos
reproductivos de las personas gestantes, expresada en un trato deshumanizado, un
abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales.
●​ Mediática: Aquella publicación o difusión de mensajes e imágenes estereotipadas de
género, a través de cualquier medio masivo de comunicación, que de manera directa o
indirecta promueva la explotación de las personas o sus imágenes, injurie, difame,
discrimine, deshonre, humille o atente contra su dignidad, legitimando la desigualdad
de trato o que construya patrones socioculturales reproductores de la desigualdad o
generadores de violencia por razones de género.
●​ En el espacio público: aquella que, motivadas por el género, es ejercida contra las
personas en lugares públicos o de acceso público, como medios de transporte o
centros comerciales, a través de conductas o expresiones verbales o no verbales, con
connotación sexual, que afecten o dañen su dignidad, integridad, libertad, libre
circulación o permanencia y/o generen un ambiente hostil u ofensivo.
●​ Pública-política: aquella que, fundada en razones de género, mediante intimidación,
hostigamiento, deshonra, descrédito, persecución, acoso y/o amenazas, impida o limite
el desarrollo propio de la vida política o el acceso a derechos y deberes políticos,

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atentando contra la normativa vigente sobre género en materia de representación
política, y/o desalentando o menoscabando el ejercicio político o la actividad política,
pudiendo ocurrir en cualquier espacio de la vida pública y política, tales como
instituciones estatales, recintos de votación, partidos políticos, organizaciones
sociales, asociaciones sindicales, medios de comunicación, entre otros.
●​ Digital o telemática: aquella que, motivada por el género, a través de las nuevas
tecnologías de la información y comunicación - dispositivos móviles, internet,
plataformas, redes sociales, correos electrónicos o cualquier otro medio que implique
transmisión de datos - afecte y/o vulnere derechos digitales como la privacidad, la
identidad, la libertad de expresión, la dignidad, la integridad, la reputación o la
participación pública y/o política de las personas, y que puedan llevar a violencia
sexual, física, psicológica y/o simbólica.

En el siguiente video del Ministerio de Mujeres y Diversidad de la Provincia de Buenos Aires,


encontrarán varias de las distinciones conceptuales abordadas. Les invitamos a verlo y seguir
reflexionando en conjunto al respecto.

Violencias por razones de género, Ley Micaela de la


Provincia de Buenos Aires

4.​ Interseccionalidad: Entrecruzamiento de violencias y


discriminaciones

Retomando la idea de que en la sociedad coexisten una multiplicidad de opresiones,


desarrollaremos el concepto de interseccionalidad para poder dar cuenta de los
entrecruzamientos que se producen entre ellas. Este concepto surge en 1989 con la
abogada afro estadounidense Kimberlé Crenshaw, en el contexto de la discusión de un caso
legal, con el objetivo de hacer evidente la invisibilidad jurídica de las múltiples dimensiones de

14
opresión experimentadas por las trabajadoras negras de la compañía estadounidense General
Motors.

Con esta noción, se esperaba destacar el hecho de que en Estados Unidos las mujeres
negras estaban expuestas a violencias y discriminaciones por razones tanto de raza
como de género y, sobre todo, buscaba crear categorías jurídicas concretas para
enfrentar discriminaciones en múltiples y variados niveles. Entonces, el concepto
interseccionalidad nos da la posibilidad de entender cómo las distintas estructuras de
poder se entrelazan y retroalimentan haciéndose cuerpo en una misma persona y
oprimiéndola de forma específica.

Lo central de la propuesta de las feministas estadounidenses radica en poder dar cuenta de


la articulación que existe entre las relaciones de clase, etnia, sexo/género, pertenencia
geopolítica, edad, la simultaneidad con la que se produce y la fuerte vinculación
estructural de sus interrelaciones.
Concordando con Lugones (2009), el análisis interseccional se convierte en una herramienta
fundamental para dar cuenta de la pluralidad de opresiones que los mandatos
patriarcales, de clase, étnico-raciales, entre otros, generan y que categorizan a
algunas corporalidades en un grado inferior a otras. Por lo tanto, las múltiples opresiones
que puede sufrir determinado grupo social van a variar de acuerdo a las articulaciones e
imbricaciones por las cuales esté afectado, produciendo subjetividades.

Como posicionamiento ideológico, la equidad es uno de los términos que reconoce que la
situación de los grupos sociales y de las personas son diferentes y que algunos de los
factores que inciden son el género, la clase social, la edad, entre otros. Nos propone dar un
trato justo que favorezca a aquellas personas que se encuentran en esa situación de
desventaja, con el fin de poder lograr una igualdad sustantiva. Es decir, que nos insta a
pensar y generar políticas que sean inclusivas considerando las circunstancias específicas de
las personas. La equidad se relaciona con el concepto de igualdad, pero se diferencia en que la
igualdad busca tratar a los grupos sociales y a las personas de la misma manera sin tener en
cuenta que están atravesados por estos factores que hacen que las necesidades sean
diferentes, ya que la posibilidad de acceder a los recursos y a las oportunidades no son las
mismas. Esto se encuentra íntimamente relacionado con la conformación del sistema

15
capitalista a lo largo de la historia, con fuertes lógicas opresivas y de discriminación que han
acentuado la desigualdad de condiciones.

De esta manera, proponemos a la interseccionalidad como una herramienta de análisis


que nos permita identificar y reconocer cuáles son esas lógicas que se intersectan
producto del sistema, para poder reflexionar y problematizar los estereotipos de género y
las desigualdades en torno a él, y así poder generar políticas de género transversales en las
prácticas cotidianas y en las diferentes instituciones que vamos transitando.

A continuación, les compartimos una serie de vídeos para seguir pensando en conjunto sobre
los conceptos y temas abordados en el módulo:

¿Qué es "interseccionalidad"?
Subtitulada en español
Cartografía Feminista -
Interseccionalidad

16
5.​Bibliografía

●​ Butler, J. (2006) Deshacer el género. Paidós, Barcelona.


●​ Crenshaw, K. W. (1991) Mapping the Margins: Intersectionality, Identity Politics, and
Violence against Women of Color. Stanford Law Review, 43 (6), pp. 1.241-1.299.
Traducido por: Raquel (Lucas) Platero y Javier Sáez.
●​ Connell, R., & Kaufman, M. (1995) Theorizing masculinities.
●​ Federici, S. (2010) Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Buenos
Aires: Tinta Limón.
●​ Federici, S. (2013) Revolución en punto cero. Trabajo doméstico, reproducción y luchas
feministas. Madrid: Traficantes de Sueños.
●​ Federici, S. (2018). El patriarcado del salario: Críticas feministas al marxismo. Tinta
Limón, Buenos Aires.
●​ Foucault, M. (2002) Los cuerpos dóciles. En Vigilar y Castigar: nacimiento de la prisión.
Editorial Siglo XXI.
●​ Mallardi, M. (2016). Fundamentos y génesis de la cuestión social: acumulación
originaria, patriarcado y conquista.
●​ Parra, F. (2018) Ideología, discursos morales y violencia de género. La mirada del “otro”
sobre nuestros cuerpos. Question, 1(57), e019.
●​ Pérez Orozco, A. (2014) Subversión feminista de la economía. Buenos Aires:
Traficantes de sueños.
●​ Serano, J. (2007) Whipping Girl: A Transsexual Woman on Sexism and the
Scapegoating of Femininity, Berkeley: Seal Press.
●​ Wittig, M. (2005) El pensamiento heterosexual y otros ensayos. Barcelona: Egales.

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