FARMACODEPENDENCIA Y SUS TIPOS
Por:
Ilvar Geovanni Gonzalez Buitrago
Oscar Nitola
Docente
FUNDACIÓN UNIVERSITARIA DE SAN GIL – UNISANGIL
Sede Chiquinquirá
Facultad de derecho
Medicina Forense
Chiquinquirá
2020
FARMACODEPENDENCIA Y SUS TIPOS
FARMACODEPENDENCIA
Al uso o adicción a las drogas se le ha llamado comúnmente «drogadicción» y, en razón de la carga
peyorativa que significaba señalar a alguien como «drogadicto», se le conoció después y por un
tiempo en términos científicos como «farmacodependencia». Significa esto: la dependencia, tanto
física como psíquica, a los fármacos de los cuales se abusa, definición que no consideraba otras
sustancias naturales, que no son precisamente fármacos. (Berruecos V. 2010)
Así, recordamos que se entiende por «farmacodependencia» el estado físico y psíquico causado
por la interacción entre un organismo vivo y un fármaco. En ésta se presentan modificaciones del
comportamiento y un impulso por ingerir el fármaco o droga de manera periódica, para evitar el
malestar sufrido por la privación. (OMS, 1964). Por lo cual una droga viene a ser «cualquier
compuesto químico o natural que cambia o altera un sistema, o cualquier sustancia no infecciosa o
no alimenticia que, a través de procesos químicos, produce cambios en los estados físico y/o
mental». (BNDD, 1971:3). Estos cinco tipos de conductas son la experimental, la que se da en un
contexto social–recreacional, la que implica niveles de búsqueda, la disfuncional y la suicida. En
resumen, podemos ver que el costo social de la farmacodependencia puede llegar a elevarse tanto
que afecte otras áreas del desarrollo de un país, por lo cual es inminente el establecimiento de
equipos interdisciplinarios que se dediquen a la investigación no sólo del adicto institucionalizado,
el encarcelado o el hospitalizado, sino también del que vive en otros contextos que no son los
señalados y que constituyen el mayor número de casos. (Gleen, 1973)
1. ALCOHOL
La OMS, por su parte, afirma que los alcohólicos son bebedores excesivos cuya dependencia al
alcohol es suficiente para afectar su salud física o mental, así como sus relaciones con los demás y
su comportamiento social y económico, o bien, que ya presentan síntomas de tales manifestaciones.
El alcoholismo es toda forma de ingestión de alcohol que excede el consumo alimentario
tradicional y los hábitos sociales propios de la comunidad considerada, cualesquiera que sean los
factores etiológicos responsables o el origen de esos factores, como la herencia, la constitución
física o las influencias psicopatológicas y metabólicas adquiridas. (OMS, 1951)
Por su parte, Keller dice que el alcoholismo es un «desorden de la conducta que se manifiesta por
medio de la ingestión repetida de grandes cantidades de bebidas alcohólicas que permiten un
comportamiento anormal o desviado y causan daño al funcionamiento social, económico o de la
salud del que las ingiere». (Keller, 1976:1695). El doctor Velasco Fernández afirma que hay
grandes variaciones individuales de respuestas al alcohol y que, por lo tanto, ciertos sujetos
reaccionan incluso ante ingestiones moderadas, de manera tal que un observador no experto podría
clasificarlos como alcohólicos. (Velasco F, 1981:30)
2. OPIO, MORFINA Y HEROÍNA
Existen consecuencias médicas y sociales del abuso de drogas, el VIH, tuberculosis, efectos sobre
el feto, crimen, violencia y problemas en el entorno familiar, laboral y educativo. Han sufrido un
impacto social devastador con un costo de miles de millones de dólares cada año. Aunque ha tenido
una reducción en la tendencia del abuso de la heroína en los últimos años, continúa habiendo una
prevalencia mayor de la que había tenido los principios de la década de la noventa. Estas tasas
relativamente altas de abuso, especialmente en los jóvenes de edad escolar, sumadas a la
glorificación de la heroína en la música y el cine, demandan que el público tenga su alcance la
información científica más reciente sobre este tema.
Afortunadamente existe la disponibilidad de tratamientos para manejar la adicción a los opiáceos
y también surge la expectativa de nuevos tratamientos, derivados de las investigaciones que ofrecen
esperanza a las personas que sufren de la adicción y a aquellos a su alrededor. Ejemplo de esto es
la buprenorfina, aprobada por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA 2002), que
proporciona una alternativa menos adictiva que el tratamiento de mantenimiento con metadona,
reduciendo los deseos por la droga con apenas síntomas leves de abstinencia, y con la ventaja de
que se puede recibir en la privacidad del consultorio médico. (NIDA, 2004) Nora D. Volkow, M.D.
Directora Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas.
Pero: ¿Qué es la heroína? La heroína es una droga ilegal altamente adictiva. No sólo es el opiáceo
de más abuso sino que también es el de acción más rápida. La heroína se procesa de la morfina,
sustancia que ocurre naturalmente y que se extrae de la bellota de ciertas variedades de amapolas
o adormideras. Típicamente se vende en forma de polvo blanco o marrón, o como una sustancia
negra pegajosa conocida en la calle como "goma" o "alquitrán negro" ("black tar heroin"). Aunque
se está volviendo más común encontrar heroína de mayor pureza, la mayoría de la heroína que se
vende en la calle ha sido mezclada o "cortada" con otras drogas o con sustancias como azúcar,
almidón, leche en polvo o quinina. También se vende en la calle heroína que ha sido cortada con
estricnina u otros venenos. Debido a que las personas que abusan de la heroína no saben la fuerza
real de la droga o su verdadero contenido, corren el riesgo de una sobredosis o de morir. La heroína
también presenta problemas especiales debido a la transmisión del VIH y otras enfermedades que
puede ocurrir al compartir las agujas u otros equipos de inyección. (NIH Pub. No. 04-5365.
Bethesda).
3. BARBITÚRICOS
Los barbitúricos son depresores no selectivos del sistema nervioso central que producen efectos
que oscilan entre la sedación con reducción de la ansiedad y el fallecimiento por depresión
respiratoria e insuficiencia cardiovascular. Hasta las décadas de 1950 y 1960 fueron el mayor grupo
de fármacos sedantes/hipnóticos utilizados en la clínica. Una sobredosis relativamente pequeña de
estos medicamentos puede resultar letal por depresión respiratoria y cardiovascular. No obstante,
los barbitúricos aún tienen utilidad en la anestesia intravenosa y la reanimación.
Los pacientes que sufren intoxicaciones intencionadas son habitualmente aquellos que tienden a
consumir barbitúricos de acción prolongada, probablemente por su fácil consecución y mayor
acceso. Las estadísticas muestran que los psicofármacos, dentro de los que se encuentran los
barbitúricos, constituyen el grupo de mayor incidencia en cuanto intentos suicidas y adicciones se
refiere. Según (González V 1995) el fenobarbital junto con el diazepam fueron los fármacos más
usados con fines suicidas.
4. BENZODIACEPÍNICOS Y TRANQUILIZANTES
Un ansiolítico es un fármaco con acción depresora a nivel de Sistema Nervioso Central. Los dos
grandes grupos de esta clase son los barbitúricos y las benzodiacepinas. Las benzodiacepinas un
tipo amplio de sedantes hipnóticos, a menudo llamadas de manera inapropiada “tranquilizantes
menores. Las benzodiacepinas tienen acciones de duración variable; algunas presentan acción
breve y otras prolongada. Sin embargo, todas tienen un potencial de abuso aproximadamente igual.
Las benzodiacepinas actúan rápidamente y son más seguras que los barbitúricos, por lo que han
sustituido a estos últimos y son la medicación preferida para la mayoría de desórdenes de ansiedad
ya que los barbitúricos tienen un margen de seguridad muy estrecho; por esto se registraron en la
literatura especializada, numerosos casos de sobredosis accidentales. (Monreal P 2007)
Las benzodiacepinas son medicamentos depresores del SNC y por ese motivo, por sus propiedades
hipnóticas-sedantes-ansiolíticas, pueden ser utilizadas para tratar los trastornos de ansiedad
generalizada, así como las crisis de angustia o ataques de pánico, también son utilizadas
ampliamente en los cuadros de insomnio, aunque en este caso no son efectivas más que durante
pocas semanas, se pueden utilizar en los cuadros de depresión que tienen síntomas de ansiedad o
ideas suicidas, también pueden utilizarse para aliviar espasmos en músculos, para reducir la
ansiedad y el recuerdo de algunos procedimientos médicos, son utilizadas como anticonvulsivos
por ejemplo para tratar algunos ataques de epilepsia y por último están indicadas para tratar algunos
síntomas de abstinencia por alcohol. se ha establecido que su uso a largo plazo produce
dependencia. Las benzodiacepinas están íntimamente relacionadas con el estrés psíquico y social,
de ahí que la mayoría de las recetas son dadas por médicos diferentes a los psiquíatras. (Monreal
P 2007)
Actualmente, existe una tendencia a la automedicación y al abuso de medicamentos de
prescripción, dado el fácil acceso a ellos. Esta situación hace que los jóvenes pierdan la noción del
riesgo de consumir medicamentos en forma irracional, lo cual, en el caso de los psicofármacos
depresores mezclados con alcohol potencia su acción y la evolución puede ser letal. Las consultas
de adolescentes que mezclan alcohol y psicofármacos como las benzodiacepinas y neurolépticos
son frecuentes en los servicios de urgencias en los hospitales y clínicas alrededor del mundo.
5. COCAÍNA
La cocaína es un potente estimulante del SNC, aunque sus efectos como tal dependen de factores
tales como tipo de consumidor, ambiente, dosis y vía de administración. Dosis moderadas
ocasionan: elevación del estado de ánimo, sensación de mayor energía y lucidez, disminución del
apetito, insomnio, mayor rendimiento en la realización de tareas, disminución de la sensación de
fatiga, hiperactividad motora, verbal e ideativa. Estos efectos son análogos a los producidos por
anfetaminas, aunque menos duraderos hasta el punto que los adictos a cocaína describen efectos
gratificantes en los mismos términos que los adictos a anfetaminas. Pasado el efecto agudo aparece
un periodo de cansancio, fatiga y disforia, más pronunciada cuanto más rápidos e intensos son los
efectos producidos por la cocaína. Estos efectos, como ya se ha comentado previamente, se deben
fundamentalmente a la inhibición de la receptación de dopamina. La administración de cocaína por
vía endovenosa da lugar a una sensación de “flash”, intensamente placentera y descrita como
sensación análoga al orgasmo sexual. Se han descrito en los consumidores de cocaína alteraciones
de la percepción, alteraciones de la capacidad crítica y discriminativa, seudoalucinaciones táctiles
como, arena deslizándose debajo de la piel; auditivas con contenidos de crítica y de reproche que
le llevan a situaciones de temor incontrolable; y visuales como copos de nieve brillantes, además
se evidencia una conducta estereotipada, bruxismo y movimientos compulsivos. (Moro L, M.A
Lorenzo, P, 2002)
6. MARIHUANA Y CANNABINOIDES
Los cambios que han ocurrido en la legalización de la marihuana para uso medicinal o recreacional
indican que la marihuana está siendo más aceptada por la sociedad. Pero también es importante
que las personas conozcan los efectos nocivos del uso de la marihuana. Esta clase de droga
perjudica la memoria a corto plazo, el juicio y distorsiona las percepciones sensoriales, su uso
puede desmejorar el rendimiento académico o laboral e incluso hacer que sea peligroso conducir
un automóvil u otro vehículo. Su consumo también afecta sistemas cerebrales que se continúan
desarrollando hasta aproximadamente los 25 años de edad, por lo que el consumo regular durante
la adolescencia puede tener un efecto negativo y prolongado en el desarrollo cognitivo. En
consecuencia, las personas que consumen marihuana regularmente se exponen a sufrir una mayor
desventaja competitiva y una merma en su bienestar en términos generales. Al mismo tiempo en
oposición a lo que se piensa generalmente, la marihuana si puede ser adictiva, y su uso durante la
adolescencia aumenta la posibilidad de usar otras drogas o volverse adicto a ellas. (Dra. Nora
Volkow Directora Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas)
El THC y otros químicos cannabinoides presentes en la marihuana son similares a los químicos
cannabinoides que el cuerpo produce naturalmente. Estos cannabinoides endógenos funcionan
como neurotransmisores que envían mensajes químicos entre neuronas a lo largo del sistema
nervioso. Estos afectan las regiones del cerebro que influencian el placer, la memoria, el
pensamiento, la concentración, el movimiento, la coordinación, la percepción sensorial y temporal.
Debido a esta similitud, el THC puede conectarse a las moléculas llamadas receptores
cannabinoides que se encuentran en las neuronas en estas regiones del cerebro y las activan,
perturbando así varias funciones mentales y físicas y causando los efectos descritos. La red de
comunicación neural que usa estos neurotransmisores cannabinoides, conocida como el sistema
endocanabinoide, juega un papel muy importante en el desarrollo y el funcionamiento normal del
sistema nervioso, por eso interferir con este sistema puede tener efectos graves.
Existe mucha evidencia científica basada en investigaciones en animales y estudios en personas
que indican que estar expuesto a la marihuana durante el desarrollo puede causar cambios dañinos
a largo plazo o posiblemente permanentes en el cerebro. Estudios de imágenes diagnósticas en
personas adolescentes muestran que al compararlos con aquellos que no usan marihuana, los
consumidores empedernidos de marihuana manifiestan una conectividad neural atrofiada en ciertas
regiones específicas del cerebro involucradas en una amplia gama de funciones ejecutivas del
cerebro como memorizar, aprender y el auto control. (Batalla, 2013).
7. INTOXICACION POR CANNABIS
Se denomina intoxicación los cambios conductuales o comportamentales, clínicamente
significativos que se presentan tras el consumo de cannabis. La intoxicación se inicia con una
sensación de bienestar, siendo máxima entre los 10 y 30 minutos, cuando los niveles plasmáticos
son mayores. Los efectos suelen durar de 2 a 4 horas, la afectación conductual y psicomotora puede
prolongarse durante horas, especialmente si la administración se realiza por vía oral. Desde la
perspectiva psicopatológica a dosis bajas el cannabis produce euforia, risas inadecuadas, sensación
de bienestar, sedación, aumento de la autoconfianza, deterioro de la memoria inmediata y de la
capacidad de juicio, dificultades para llevar a cabo operaciones mentales complejas, y alteraciones
perceptivas. Las percepciones sensoriales cambian: aparece sensación de relajación, de flotar y
transformación de la percepción temporal. A dosis medias se presentan cambios en la vigilancia,
concentración, memoria y de las actividades psicomotoras. Puede aparecer ansiedad, poco
frecuente, disforia o retraimiento social. A dosis muy altas puede producir síntomas de
desrealización y despersonalización, alucinaciones visuales, suspicacia e incluso ideación
paranoide transitoria. La sobredosis de cannabis no es mortal, cuando el consumo es exclusivo de
esta sustancia. Cursa con taquicardia, ataxia, temblor, labilidad afectiva, y aumentos súbitos de la
ansiedad. En ocasiones la sintomatología puede llegar a ser como una crisis de angustia, similar a
los ataques de pánico. El paciente esta desorientado temporal y espacialmente y en los casos más
graves se producirá un delirium, en este estado se han demostrado en numerosos estudios déficits
neuropsicológicos. (Rottamburg y cols., 1982).
8. ANFETAMINAS
Paradójicamente, un gran número de sustancias o fármacos, hoy consideradas como drogas e
instrumentos de destrucción de la existencia, fueron surgiendo a lo largo de la historia con el fin
de mitigar o paliar dolores y mejorar así la vida de las personas. La anfetamina ha sido utilizada
como agente para mejorar el rendimiento, tanto físico (doping deportivo), como intelectual (doping
cognitivo). La dispensación indiscriminada del producto, unida al desconocimiento público
respecto a sus peligros potenciales y a la ausencia de un sistema idóneo de farmacovigilancia,
desencadenó fenómenos de abuso y adicción. En 1971, la anfetamina fue sometida a control
internacional en el marco de la Convención Internacional de Psicotrópicos. (Pérez J.L. 2014).
LAS ANFETAMINAS COMO DROGAS DE DISEÑO: El término de « drogas de diseño »
fue acuñado con la idea de reunir a un grupo cada vez más numeroso de sustancias sintéticas,
con unos efectos intermedios entre los alucinógenos y los estimulantes. En esta denominación
se incluyen sustancias del tipo de los derivados anfetamínicos entactógenos y alucinógenos
como el Éxtasis, Metanfetamina, STP, DOM, DOI, entre otras. Al ser una denominación
ambigua, se suele considerar sinónima de « drogas sintéticas», aunque en este término se
incluyen otras muchas sustancias de consumo ilícito y de naturaleza sintética, como el LSD, la
Heroína y otros derivados triptamínicos. Las anfetaminas no constituyen, hoy en día, las drogas
de mayor consumo entre la población general, ni siquiera entre la población juvenil entre los
15 y los 18 años, según la encuesta domiciliaria sobre consumo de drogas. (Plan Nacional
Sobre Drogas, [Link]). El éxtasis muestra una ligera estabilización en el consumo
respecto de la cantidad de droga decomisada de hachís durante el mismo periodo de tiempo.
Como problemática social, el consumo de anfetaminas y éxtasis posee la de que se inicia el
consumo a una edad de más o menos 16 años. Su gran accesibilidad y bajo costo, el consumo
por parte de un estrato social no necesariamente alto y que hace un consumo esporádico los
fines de semana, la concepción que se tiene de ellas e incluso, la percepción de la poca
peligrosidad en su consumo también se recoge en la encuesta de 1997. (Ars Pharmaceutica,
41:1; 67-77, 2000)
9. INHALANTES
Los inhalantes son sustancias volátiles que producen vapores químicos que se pueden inhalar para
provocar efectos psicoactivos o de alteración mental. Si bien hay otras sustancias de abuso que se
pueden inhalar, el término "inhalantes" se utiliza para describir una variedad de sustancias cuya
característica principal es que rara vez, o nunca, son usadas por otra vía que no sea la de la
inhalación. Esta definición abarca una amplia gama de sustancias químicas que pueden tener
diversos efectos farmacológicos y que se encuentran en cientos de productos diferentes. Como
resultado, es difícil lograr una clasificación precisa de los inhalantes. Uno de los sistemas de
clasificación establece cuatro categorías generales de inhalantes basándose en las formas más
comunes en que estos se encuentran en los productos domésticos, industriales y médicos. Estas
cuatro categorías son: disolventes volátiles, aerosoles, gases y nitritos.
Los disolventes volátiles son líquidos que se vaporizan a temperatura ambiente. Los aerosoles son
rociadores que contienen propulsores y disolventes. Los gases incluyen las anestesias de uso
médico así como aquellos gases que se utilizan en productos domésticos o comerciales.
Los nitritos a menudo se consideran una clase especial de inhalantes. A diferencia de la mayoría
de los demás inhalantes que actúan directamente sobre el sistema nervioso central (SNC), los
nitritos principalmente dilatan los vasos sanguíneos y relajan los músculos. Por lo general, las
personas que abusan de los inhalantes usan cualquier sustancia a su alcance. Sin embargo, como
los efectos producidos por los diferentes inhalantes varían, algunas personas hacen lo imposible
para conseguir su inhalante preferido. (NIDA, 2011)
REFERENCIAS
Berruecos Villalobos, Luis. (2010). Drogadicción, farmacodependencia y drogodependencia:
definiciones, confusiones y aclaraciones. Cuicuilco, 17(49), 61-81. Recuperado en 25 de mayo
de 2020, de [Link]
16592010000200005&lng=es&tlng=es.
ATIENZA E.; LÓPEZ F.; PÉREZ J.L. (2014): El Dopaje y el Antidopaje en Perspectiva
Histórica. Materiales para la historia del deporte, pp 95-98.
LORENZO FERNÁNDEZ, Pedro; LIZASOAIN HERNÁNDEZ, Ignacio. Características
farmacológicas de las drogas recreativas (MDMA y otras anfetaminas, Ketamina, GHB, LSD
y otros alucinógenos). Adicciones, [S.l.], v. 15, p. 51-76, dic. 2003. ISSN 0214-4840.
Aspectos farmacológicos de las anfetaminas Pharmacological Aspect of Amphetamines
UTRILLA, P. Departamento Farmacología. Facultad de Farmacia. Campus de Cartuja.
Universidad de Granada. 18071 Granada. España.
Community Epidemiology Work Group. Epidemiologic Trends in Drug Abuse, Vol. II,
Proceedings of the Community Epidemiology Work Group, December 2003. NIH Pub. No. 04-
5365. Bethesda, MD: NIDA, NIH, DHHS, 2004.
Morales Pérez, Mayasil, Martínez Torres, María del Carmen, Pérez Cruz, Nuvia, Díaz Matos,
Ivette, & Alfonso Hidalgo, Anayda. (2019). Intoxicación por barbitúricos, una mirada
toxicológica. Horizonte sanitario, 18(2), 111-118. Epub 00 de mayo de
[Link]://[Link]/10.19136/hs.a18n2.2418.
“ESTUDIO DE CASO DE USUARIO DE BENZODIACEPINAS Y ALCOHOL EN
TRATAMIENTO” LICENCIADA EN PSIC. ELIZABETH MONREAL PESCINA MÉXICO,
D.F. 15 DE FEBRERO DEL 2007.
LIZASOAIN, I.; MORO, M.A.; LORENZO, P. Cocaína: aspectos farmacológicos. Adicciones,
[S.l.], v. 14, n. 1, p. 57-64, ene. 2002. ISSN 0214-4840.
Durán Delmàs, M., & Capellà Hereu, D. (2004). Uso terapéutico de los cannabinoides.
Adicciones, 16(2), 143-152. doi:[Link]
Batalla A, Bhattacharyya S, Yücel M, et al. Structural and functional imaging studies in chronic
cannabis users: a systematic review of adolescent and adult findings. PLoS One.
2013;8:e55821.
NIDA. (2011, febrero 1). Abuso de inhalantes. Retrieved from
[Link] en 2020, May 25