TEMA 8
La imagen: naturaleza y clasificación. Criterios y métodos de análisis. La lectura de
las imágenes. Connotación y denotación. Iconicidad y abstracción.
La imagen: naturaleza y clasificación.
En la definición de Abraham Moles, profesor de la escuela de diseño de Ulm,
la imagen es el soporte de la comunicación visual en el que se materializa un
fragmento del universo perceptivo y que presenta la característica de prolongar
su existencia en el curso del tiempo.
Según Justo Villafañe en su libro “Introducción a la teoría de la imagen”, la
conceptualización de una imagen representada es el hecho más cotidiano que
realizamos y quizás por ello se reduce este fenómeno a varias manifestaciones.
Sin embargo el concepto de imagen comprende otros ámbitos que van más allá
de los productos de la comunicación visual y del arte: implica procesos como el
pensamiento, la memoria, es decir, la conducta.
Toda imagen es un modelo de realidad. una foto, un boceto dibujado, un
video de un mismo objeto, cosa o persona, puede considerarse una imagen de la
misma, pese a que algunas de ellas sean creadas por la memoria. Aunque todas
ellas estén definidas por sus diferentes soportes, el fotoquímico de la fotografía,
el papel del dibujo, el electrónico del video o el inmaterial de la imagen de la
memoria, todas ellas poseen una misma naturaleza, una misma esencia, y esta
quedaría definida por tres hechos:
1º. Una selección de la realidad.
2º. Un repertorio de elementos y estructuras de representación puramente
icónicas.
3º. Una sintaxis visual.
Todo aquello que pueda identificarse con estos tres hechos, puede y debe
considerarse imagen.
Villafañe explica también que el estudio de la naturaleza de la imagen puede
reducirse a dos grandes procesos: la percepción y la representación. De la
percepción dependen todos los mecanismos de selección de la realidad, y la
representación supone, la expresión de una forma particular de tal realidad, es
decir, la apariencia y aspecto de esa imagen.
Las imágenes pueden ser clasificadas y definidas en función de múltiples criterios:
1º. Según el grado de correspondencia que las imágenes guardan con la realidad.
Esta variable expresa la iconicidad o de abstracción que posee una imagen.Y está
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basada en las llamadas escalas de iconicidad, que hacen referencia a todos los
posibles niveles de realidad.
2º. Según su materialidad, es decir, según la apariencia que presenta, Pueden ser
imágenes mentales, imágenes naturales, imágenes creadas, e imágenes registradas.
3º. Según sean originales o copias. La originales serían únicas o múltiples, cuando
es baja tirada o numerada, y las copias pueden ser registradas, cuando se registra
la copia, y creada, cuando se crean copias del original.
4º. Según un criterio estructural. Toda imagen tiene tres estructuras: la espacial, la
temporal y la de relación.
Criterios y métodos de análisis
Existen diferentes métodos de análisis de una imagen, aunque no es fácil
determinar un método global claro, y aplicables a la imagen técnica.
Uno es el que propone Roberto Aparici y García Matilla en su libro
La Imagen, y muy en común con el que propone María Acaso en su libro
“El lenguaje visual”, y es el análisis y estudio de la imagen por medio de sus dos
niveles fundamentales. El primero de ellos se identifica con lo denotativo: ¿Qué
vemos objetivamente en una imagen? Un segundo nivel, al que identificaríamos
con lo connotativo: ¿Qué nos sugiere la imagen? ¿Qué interpretamos?
Otro método expuesto por Antonio Campuzano se basa en la clasificación
de todos los conocimientos, acciones, decisiones, signos, mensajes, técnicas, etc.,
que concurren en una imagen y que son percibidos en un contexto determinado,
en tres niveles: técnico, formal y del significado. Para el análisis se han de separar
con la mayor claridad posible para, una vez identificados, poder diagnosticar la
naturaleza y los resultados de su síntesis.
La lectura de las imágenes. Connotación y denotación.
Cuando nos encontramos frente a una imagen es conveniente tener cierta
información, como por ejemplo el nombre del autor, título, fecha en que ha
sido creada, dimensiones, ubicación, género, técnica empleada, etc. Una vez
recogidos estos datos se puede llegar a una lectura descriptiva de la imagen. Esta
lectura se llama “denotativa”, y nos dice sencillamente que es lo que se ve
en la imagen, se describe todos los elementos, texturas, colores, composición,
etc., para posteriormente hacer una lectura INTERPRETATIVA O
CONNOTATIVA, siendo esta una fase más compleja. De hecho interpretar
una imagen significa comprender el fondo del mensaje y la función que le ha
atribuido el emisor, lo que quería comunicar.
Para poder descifrar parte del lenguaje gráfico se necesita realizar un análisis
contextual de la imagen que contiene y seguir algunos conceptos como:
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1º Ninguna imagen tiene sentido sin su contexto.
2º Las imágenes generalmente son polisémicas y por tanto ambiguas: muchas
veces no tienen un sentido concreto.
3º El uso y el contexto definen el significado de la imagen.
4º El nivel de comprensión de la imagen es el psicológico, y por tanto es
subjetivo e individual.
Una vez conocido su uso y su contexto, podemos realizar los métodos de lectura
de la imagen:
Se pueden distinguir tres niveles de lectura de una imagen:
a. Nivel pre-iconográfico: descripción e identificación de los elementos visuales.
b. Nivel iconográfico: estudio de los procedimientos de retórica visual:
símbolos, metáforas, etc.. Hay que encontrar las relaciones entre los elementos.
c. Nivel iconológico: Análisis final y conclusiones que se llegan al realizar los
dos niveles anteriores.
Iconicidad y abstracción.
Como se comentó anteriormente cualquier imagen mantiene un nexo con la
realidad con independencia de cual sea el grado de parecido que tenga con ella.
Hasta la pintura más abstracta en la que podamos pensar mantiene un grado
mínimo de conexión con lo real, por ejemplo, en un cuadro de Jackson Pollock, no
existe ningún referente figurativo, pero su grado de conexión con la realidad es a
nivel primario basado en elementos simples de representación, el color, la forma,
la textura, etc.
Como se exponía al comienzo “al considerar toda imagen como un modelo de
realidad” lo que varia no es la relación que una imagen guarda con su referente,
sino la manera diferente que tiene esta imagen de sustituir, interpretar, traducir, es
decir, modelizar la realidad.
Existen tres tipos de modelización:
1º. Representación:
La imagen sustituye a la realidad, por ejemplo, la fotografía en color de una
persona o su retrato al óleo. En ambos casos entre imagen y realidad existe una
similitud.
2º. Símbolo:
La imagen representa de una forma visual a un concepto o una idea, por ejemplo,
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la paloma de Picasso es un símbolo comúnmente aceptado con un referente
figurativo.
3º. Signo:
La imagen sustituye a la realidad sin reflejar ninguna de sus características
visuales. Son arbitrarios, como las palabras escritas.
Según estos tipos de modelización y atendiendo a la semejanza entre una imagen
y su referente, se pueden definir unos niveles de iconicidad como el que propone
Justo Villafañe, el cual mediante una serie, ordenada de mayor o menor, se
representan los diferentes tipos de imágenes de acuerdo a su nivel o grado de
iconicidad.
Cada salto de iconicidad decreciente supone que la imagen pierde alguna
propiedad sensible de la que depende dicha iconicidad. Con una escala del uno al
once, el once representa la imagen natural y el uno, la representación no figurativa
de una imagen, es decir, una abstracción de la imagen, por ejemplo un cuadro
de Miró. Siendo el nivel 4º, un pictograma, el 6º una pintura realista, el 8º una
fotografía en color, o el 10º un modelo tridimensional a escala, como por ejemplo,
una escultura.