Historia II
Módulo 2
“La Política Argentina entre 1930 y 1970”
En esta segunda Unidad volveremos a rever aquellos procesos políticos, económicos e ideológicos
acontecidos entre 1930-1955 en el mundo y en especial en nuestro país, así como los modelos
económicos desarrollista 60’. Procesos signados por diversas tensiones entre los modos y formas de
representar la vida política y social, en nuestro país, tensiones entre modelos económicos
excluyentes y tensiones entre autoritarismo y democracia.
El contexto Internacional:
En el plano internacional, el periodo de 1930 a 1955 estuvo marcado por tres acontecimientos que
impactaron de manera decisiva en la experiencia política, económica y cultural del mundo. Estos hitos
fueron: La crisis económica de 1930 (1) que produjo la gran depresión mundial, la crisis ideológica y
política que dio lugar al surgimiento del Comunismo, el régimen fascista y la Segunda Guerra Mundial.
Esos acontecimientos también condujeron a la construcción de un nuevo orden internacional desigual
pero integrado, en el que emergieron instituciones supranacionales (que están por encima del ámbito de
los gobiernos nacionales y actúan con independencia de ellos) cuyo objetivo era asegurar la paz
mundial, lo que, en este periodo, casi nunca se logró. En este periodo la crisis del sistema liberal, desde
finales de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), permitió el surgimiento de modelos totalitarios, estos
modelos de distinto signo ideológico- comunismo y nazi-fascismo- se opusieron no solo entre sí, sino en
diferentes momentos del siglo, con los Estados Unidos, Inglaterra y Francia. El nazi-fascismo se
enfrentó con estos países en la Guerra Civil Española (1936- 1939) y la Segunda Guerra Mundial (1939-
1944)- en la que fue derrotado-. El bloque comunista, liderado por la Unión Soviética, se enfrentó con el
capitalista, representado por los Estados Unidos. Este último proceso se denominó “Guerra Fría” (2). La
depresión económica de 1930 Una de los grandes acontecimientos mundiales que impactó violenta y
negativamente en las economías occidentales fue la crisis financiera iniciada con la quiebra de la Bolsa
de Valores de Nueva York en 1929. Esta crisis generó altos índices de desempleo y pobreza, tantos en
los índices industrializados como los que estaban en vías de industrialización, que obligaron a los
sectores dirigentes a rever y modificar muchas de las políticas económicas y sociales. Un ejemplo se
produjo en los Estados Unidos, donde
el presidente Franklin Rooselvet implementó políticas para afrontar la crisis, que en conjunto se
conocieron como New Deal (3) (nuevo impacto).
Las principales consecuencias de estos cambios fueron la intervención del Estado en la economía, la
aplicación de políticas proteccionistas y el abandono del librecambio en el comercio internacional. El
contexto político argentino entre 1930 y 1955 Entre 1916 y 1930, la Unión Cívica Radical gobernó la
Argentina como resultado de la implementación de un sistema de sufragio masculino universal y
obligatorio. Los gobiernos radicales de Hipólito Yrigoyen y Marcelo Torcuato de Alvear se produjeron
en un contexto internacional signado por el desarrollo de la Primera Guerra Mundial, de la revolución
rusa y de las reconfiguraciones económicas de la posguerra. El enfrentamiento internacional provocó
modificaciones en la economía y la sociedad argentinas a la vez que la experiencia comunista se tradujo
en la expansión de reclamos obreros vividos con gran dramatismo por las clases medias. En 1930, en un
nuevo contexto de crisis económica, la oposición política entre la que se destacaban militantes de la
derecha antidemocrática organizó un movimiento cívico militar que terminó con la primera experiencia
democrática del país. Como consecuencia del golpe de 1930 se instaló un gobierno de facto presidido
por el general José Felix Uriburu que luego de una serie de discusiones convocó a elecciones en las que
fue consagrado el general Agustín Pedro Justo con el apoyo de radicales anti personalistas
(antiyrigoyenistas) y conservadores. En esta etapa se impulso la práctica del fraude electoral, se
generalizo la represión hacia los grupos de izquierda revolucionaria y se acordó la sucesión presidencial.
De esta manera en 1938 llegó al gobierno Roberto Marcelino Ortiz, pero el acuerdo de elites políticas
que lo llevó al poder no resistió por mucho tiempo y su mandato, (fallece en 1942) y asume Ramón. S.
Castillo como presidente de la Nación Argentina. Este fue derrocado por el golpe de Estado militar
conocido como la Revolución del 43. Este Gobierno debió afrontar los momentos finales de la Segunda
Guerra Mundial y fue el escenario en el que Juan Domingo Perón construyo su liderazgo. Con la llegada
del peronismo en 1946, se inauguro la democracia de masas que produjo una profunda ruptura en la
sociedad y la política argentina, culminando en 1955 cuando triunfo la “Revolución Libertadora” que
derrocó a Perón. La restauración conservadora (1930-1943) La coyuntura política que se inició con el
golpe de Estado de 1930 y culminó con otro golpe de Estado en 1943 ha sido explicada desde distintas
perspectivas. Algunos historiadores, que aludieron al retorno de la élite política y sus sucesores
(desplazados por el
radicalismo en 1916) y al intento de impedir la llegada al poder de este partido mediante el fraude
electoral, la llamaron la restauración del orden conservador. Otros la definieron como la línea de avance
hacia el fascismo, porque tuvieron en cuenta la presencia de dirigentes políticos que habían adherido a
esta ideología, en lugares destacados del poder nacional y provincial. Una tercera interpretación la
consideró como la “Década Infame” ya que enfatizaron la denuncia de la oposición nacionalista y
antiimperialista contra las políticas para superar la crisis económica que los gobiernos aplicaron y que
los opositores calificaron como entrega a Gran Bretaña. El Golpe de estado de 1943 Con el golpe de
Estado del 4 de junio de 1943, que puso fin a la etapa de gobiernos fraudulentos de la Concordancia, se
inició un nuevo gobierno de facto que ejerció el poder hasta junio de 1946, cuando asumió como
presidente constitucional Juan Domingo Perón. Durante esta breve etapa, convulsionada por la crisis
local y la Segunda Guerra Mundial, se sucedieron en la Presidencia los Generales Arturo Rawson, Pedro
Pablo Ramírez y Edelmiro Julián Farrell. El avance del nacionalismo autoritario El panorama no se
presentó muy claro. Del golpe surgió como presidente el Gral Arturo Rawson, pero su propuesta de
gabinete fue rechazada por los militares del GOU (4), cuya influencia fue decisiva en los sucesos. Tres
días después asumió la presidencia el Gral. Pedro Pablo Ramírez, con un gabinete predominantemente
militar. El nuevo presidente clausuró el Parlamento, designo en puestos relevantes de educación a
destacados intelectuales del nacionalismo e implantó oficialmente la enseñanza religiosa en las escuelas.
Se creó la Secretaría de Trabajo y Previsión que reemplazó al viejo Departamento Nacional de Trabajo,
a cuyo frente asumió el coronel J.D. Perón. Desde este lugar estratégico, Perón comenzó su política de
captación del movimiento obrero y proyectó su imagen pública. El Gral Edelmiro Julián Farrell asumió
las funciones de presidente de facto luego de la renuncia del Gral Ramirez. El 17 de octubre En octubre
de 1945, las Fuerzas Armadas se hicieron eco del malestar político y las presiones de la oposición. En
una reunión con el
presidente Edelmiro J. Farrel, los altos oficiales exigieron la renuncia de Perón a todos sus cargos. Perón
que logró despedirse de los trabajadores por la cadena nacional de radio, fue arrestado y excluido en la
isla Martín García. Mientras tanto el gobierno preparó profundos cambios en el gabinete. A partir de
entonces se produjo una serie de hechos de gran trascendencia y memoria en la historia política de la
Argentina del siglo XX. Perón dio parte de enfermo y el presidente Farrell logró que fuera trasladado al
Hospital Militar en Buenos Aires. El 17 de octubre, los colaborados políticos
de Perón y algunos dirigentes sindicales prepararon una gran movilización. Una polémica envolvió
tempranamente este acontecimiento. Para unos la movilización de los trabajadores no fue
espontanea, sino el resultado de la acción de los colaboradores más directos de Perón. Para otros, se
trató de una acción espontánea en defensa del nuevo líder de los trabajadores, por lo que designaron
el acontecimiento como “Día de la Lealtad” y lo consideraron un acto fundacional del peronismo.
La construcción del peronismo El peronismo constituyo una doble alianza social y política durante
el gobierno de facto nacido del golpe militar de 1943. La alianza social: La labor de Perón en la
secretaría de Trabajo y Previsión y otros lugares de poder, impulsó una serie de medidas tendientes
a regular las relaciones laborales y salariales, asoció a los sindicatos al Estado y al hacerlo logró que
adhirieran muchos obreros que habían estado ligados al socialismo, al comunismo o al radicalismo.
El peronismo concibe la sociedad como síntesis de las posturas marxista (5) y fascista (6) en la idea
de armonía de clases. Según explicó Perón armonía debía ser el estado normal de las relaciones
sociales, pero para eso debía partirse de la igualdad. Como la igualdad no existía el Estado debía
promoverla y mientras tanto proteger al más débil. Esta noción se tradujo en un proyecto de
desarrollo industrial, promovido y protegido por el Estado. Esto se lograba por un lado otorgando a
los empresarios créditos baratos y protegiéndolos de la competencia extranjera y por el otro,
generando una política de pleno empleo y altos salarios y condiciones laborales negociadas para los
trabajadores. Estas medidas y la insistencia en la dignidad del trabajo y el orgullo obrero
movilizaron a los trabajadores que conocieron una nueva identidad política: la de peronistas. Perón
construyó su discurso combinando elementos de varias tradiciones: del Yrigoyenismo tomó la
noción de justicia social; del nacionalismo, los principios de unidad nacional y soberanía política; y
del catolicismo, el valor de la solidaridad social. Con estas herramientas y su talento político se
lanzó a conquistar el poder a través de la competencia electoral.
El triunfo de Perón en las elecciones de 1946
Los comicios se celebraron el 24 de febrero y fueron los primeros sin proscripciones ni fraude
desde 1928. El nuevo gobierno asumió el poder el 4 de junio, como heredero y continuador de la
que denominaron “Revolución del 43”. Una de las primeras decisiones políticas del presidente fue
unificar su partido, el partido Peronista, y extender la influencia política del Estado a nuevas
instituciones. El otro apoyo político solido que recibió el gobierno fue por parte del sindicalismo
unificado en la CGT. La comunicación del gobierno con el sindicalismo la llevó adelante Eva
Duarte de Perón, esposa del presidente, quien tuvo un rol central y más adelante organizó y
centralizó la ayuda social. Por otro lado, en 1949 se realizó una reforma de la Constitución que
incluyo una serie de transformaciones significativas. Estableció las garantías y los derechos de los
trabajadores (pero no el de huelga) y en materia política permitir la reelección inmediata del
presidente y el vice-presidente.
El contexto internacional durante los años ’40 y ’50.
Durante las décadas de 1940 y 1950 se afirmó la reorientación de las principales economías
latinoamericanas hacia la producción industrial volcada al mercado interno. Las constantes
dificultades que los países de América Latina tuvieron para colocar sus exportaciones tradicionales
y acceder al financiamiento externo explican dicha reorientación. Estos problemas se extendieron
esencialmente a partir del final de la Segunda Guerra Mundial. Durante la guerra, Estados Unidos
estimuló el crecimiento económico latinoamericano tanto por razones económicas como políticas.
Este interés se manifestó en la firma de tratado de comercios e inversiones, a través de organismos
como el Comité Asesor Interamericano Económico y Financiero y el Banco de Exportación e
Importación. Una situación excepcional, fue la que atravesó nuestro país, con respeto a los Estados
Unidos, debido a la neutralidad del gobierno argentino frente a la segunda guerra y a la autarquía
económica del primer gobierno de Perón. Sin embargo, al finalizar la guerra estas tendencias se
desdibujaron y las esperanzas de que se aplicara un Plan Marshall (7) (que se otorgará una amplia
asistencia financiera), se desvanecieron rápidamente. Las instituciones y los tratados económicos
surgidos en la posguerra como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Acuerdo General sobre
Aranceles y Comercio (GATT) impulsaron una reducción de las restricciones arancelarias y una
liberalización del comercio internacional, contra las propuestas latinoamericanas a favor del
proteccionismo. En este escenario se consolidó el vuelco hacia el mercado interno y la
profundización de la industria sustitutiva. Un importante sostén intelectual fue la creación, en 1947
de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la cual subrayo la necesidad de
profundizar la industrialización, tarea en la que el estado era un protagonista central.
El turno de la clase obrera.
El peronismo implementó un proyecto de desarrollo basado en la industrialización sustitutiva de
importaciones (ISI) orientada al mercado interno.
La industria pasó entonces a constituir uno de los objetivos centrales del nuevo grupo dirigente
encabezado por Perón, mediante un plan basado en el apoyo a las pequeñas y medianas industrias y en
el incremento de la demanda de bienes de consumo masivo en el mercado interno. Esta nueva estrategia
hizo imprescindible el aumento de los salarios reales y la redistribución del ingreso a favor de los
trabajadores, medidas que resultaban necesarias para la reactivación del mercado interno y mejorar la
calidad de vida de los obreros. Con el peronismo se amplió aún más el papel del estado en la economía,
ya de por sí importante desde 1930. El nuevo gobierno nacionalizó el comercio exterior de productos
agropecuarios y empleo parte de las ganancias para financiar la industria. El efecto más evidente de este
conjunto de políticas sobre la estructura social fue el aumento en la creación de empleo urbano. Aunque
otros sectores (como el terciario, gracias a la creación de puestos de trabajo en la administración pública
y los transportes) también se expandieron, el rasgo más característico del peronismo estuvo en su
notable capacidad para crear empleo industrial. El peronismo introdujo también cambios significativos
en la estructura social agraria, particularmente en la región pampeana, gracias a un conjunto de medidas
sociales y legales-como la rebaja en los cánones de arrendamiento y aparcería, la prórroga de contratos y
el estatuto de Perón (8), el mayor acceso a crédito oficial y la disminución del precio de la tierra. En
síntesis, la vigencia de un Estado Benefactor (9) con políticas públicas y sociales claramente
progresistas en los años 50’ tuvo efectos muy notables en los niveles de vida de la población. En este
mismo sentido, la generalización del sistema de seguridad social (altos haberes jubilatorios, las
asignaciones familiares) y sobre todo la financiación conjunta por parte de empresarios y trabajadores
de la seguridad social, repercutieron favorablemente en áreas vitales. Deben destacarse las mejoras en
salud, vivienda y educación, esta última que posibilitó completar el proceso de escolarización primaria y
cobertura de instrucción secundaria y superior. Finalmente, la llegada del peronismo, que había
significado una ampliación de las posibilidades de participación política de las clases populares,
posibilitó también, una mayor presencia de las mujeres en la sociedad a partir de la Ley de sufragio
femenino (1947).
Sin alternativas, una parte de la oposición conspira
El problema político más intenso de la coyuntura surgió a partir de la posibilidad de re-elección de
Perón y la candidatura de Eva Duarte de Perón, ya gravemente enferma, a la Vicepresidencia
propiciada por la CGT y resistida por el Ejército. Fue entonces cuando los dirigentes de los partidos
políticos se vincularon con los altos oficiales de la Fuerzas Armadas para evaluar la oportunidad de
dar un golpe de Estado. Los dos generales implicados en la conspiración, fueron Benjamín
Menéndez y Eduardo Leonardi. El golpe finalmente se ejecutó en octubre de 1951, pero Leonardi
no participó, y el movimiento fue derrotado por las fuerzas que respondían al presidente. A partir de
entonces las respuestas del gobierno al golpe fallido se endurecieron mucho más: quedó vedado el
acceso a los medios de difusión, se suspendió el derecho de reunión y en general el conjunto de las
garantías constitucionales. Paralelamente, se incentivó la propaganda peronista y se intentó
“peronizar” a las instituciones, la escuela y las Fuerzas Armadas.
Segundo Gobierno de Perón
En las elecciones de noviembre de 1951, Perón resultó reelecto y en su segunda gestión mantuvo
las tendencias políticas generales de la primera: el Estado siguió teniendo un rol central en el
manejo y la planificación de la economía y continuó la inversión en infraestructura social,
hospitales, viviendas, escuelas, lugares de descanso y hoteles de turismo. Sin embargo, en atención
a las circunstancias críticas y las ambiciones de desarrollo de la industria pesada, se introdujeron
algunas variaciones en relación con las inversiones extranjeras y las políticas salariales. Los
cambios salariales y el pedido expreso por parte del presidente de aumentar la productividad como
condición para recibir aumentos de sueldos, provocó tensiones entre los sindicatos y el gobierno
que condujeron a una serie de huelgas; sumado a estas tensiones a poco de iniciarse esta segunda
gestión presidencial, fallece Eva Duarte de Perón. Por otro lado, en el gobierno comenzó a
manifestarse el malestar entre funcionarios y hubo denuncias públicas contra algunos de ellos por
parte del presidente. Una crisis interna del poder comenzó hacerse visible.
La violencia política
La ruptura política y social se ahondó, la represión y la violencia crecieron. En 1953, un atentado
terrorista antiperonista dejó un saldo de seis muertos y varios heridos en una concentración
organizada por la CGT en la Plaza de Mayo. En represalia, grupos oficialistas incendiaron varias
sedes partidarias del Socialismo y la UCR y el edificio del Jockey Club y poco después la policía
detuvo a dirigentes de primera línea de la oposición, entre ellos el socialista Alfredo Palacios, el
radical Ricardo Balbín y muchos otros. Cuando la tensión alcanzó ese punto máximo, el peronismo
impulsó en el Parlamento una Ley de Amnistía, como comienzo de una política de conciliación con
los partidos opositores, pero fracasó.
La iglesia católica en la lucha política
En este clima de ruptura y de violencia política intervino un nuevo actor a favor de la oposición: La
iglesia católica. El activismo antiperonista creció entre los jóvenes de la Acción Católica y los
religiosos. Los sermones de las misas comenzaron a tener contenido político, fundamentalmente
antisindical, y se inició una acción propagandística antigubernamental a través de panfletos que
llamaban a golpe de Estado, ante lo cual el gobierno respondió con la denuncia pública y la represión
policial. Esta tensión se agudizó cuando el peronismo impulsó cambios legislativos importantes que
herían los principios de la moralidad religiosa, como la sanción de la ley que igualaba a los hijos
extramatrimoniales con los nacidos en el matrimonio, el levantamiento de la extensión impositiva a los
bienes de la Iglesia, la Ley de divorcio y una nueva Ley de profilaxis que legalizaba la prostitución.
Ante un nuevo golpe de Estado
Los opositores habían sumado a sus filas nuevos miembros dispuestos a la acción: los nacionalistas,
estos fueron los enlaces con la Marina de donde surgió la iniciativa del golpe por parte de algunos altos
oficiales. El plan era matar a Perón y el 16 de junio de 1955 bombardearon la Casa Rosada, la residencia
particular del presidente y varios puntos de la capital. Como consecuencia de este atentado hubo
alrededor de 300 muertos y cientos de heridos, ya que, frente al ataque, partidarios del gobierno salieron
a la calle en su defensa y por la noche atacaron e incendiaron la Curia y varias iglesias, ante la pasividad
policial. El ataque militar fue sofocado por las fuerzas leales al presidente, pero el gobierno quedó muy
debilitado. Perón volvió a un nuevo intento de conciliación con los políticos de la oposición, pero volvió
a fracasar; la mayoría de sus dirigentes pidieron su renuncia como condición para restablecer la paz. El
septiembre de 1955 el golpe definido se puso en marcha.
La “Revolución Libertadora” (1955-1958)
En septiembre de 1955 un movimiento cívico-militar antiperonista, liderado por el general Eduardo
Lonardi y el contralmirante Isaac Francisco Rojas, derrocó luego de algunos combates, al presidente
Perón; Lonardi asume así la presidencia, pero duró solo 60 días en el cargo, su idea de mantener al
peronismo en la legalidad y llamar rápidamente a elecciones fue rechazada por la mayoría de los
partidos políticos, fue así cuando los militares exigieron su renuncia. El segundo presidente Pedro
Eugenio Aramburu dispuso proscribir al peronismo y prohibió todas sus manifestaciones, tanto
políticas como sindicales. Se disolvió el partido peronista y esto trajo como consecuencia que el
partido proscripto ensayara diversas formas de estar presentes en la política. Esto es lo que dentro
de la propia tradición peronista se conoce como “resistencia peronista”.
El problema político irresuelto (1958-1966)
En el contexto de una sociedad política fracturada fue muy difícil alcanzar acuerdos, no solo entre
peronistas y antiperonistas, sino incluso entre quienes habían estado juntos en la oposición al
gobierno de Perón. En esta coyuntura, la dirigencia política se planteó dos posibles vías de solución
para normalizar la vida política y pacificar la sociedad. Una de ellas la que había adoptado el
general Lonardi y que más tarde siguió Frondizi, era la fórmula de unidad nacional. Esta permitía
salir del debate estrictamente político de lo que en la época se denominó la antinomia peronismo-
antiperonismo o totalitarismo-democracia y buscar puntos de acuerdo entre distintos sectores para
avanzar en pos de un proyecto común. Para ellos, el principal acuerdo que había que lograr se
refería al desarrollo económico. La otra propuesta fue conocida como la fórmula de la democracia
pluralista esta consistía en asegurar la libre competencia electoral para acceder al gobierno y
garantizar la representación de todos los partidos políticos en el Parlamento de manera proporcional
a los votos obtenidos, pero surgió la contradicción de crear una democracia que excluía a las
mayorías peronistas del derecho a elegir. Fue esta la opción que intentó, luego del derrocamiento de
Frondizi en 1962, el presidente Arturo Illia, de la Unión Cívica Radical del Pueblo.
La presidencia de Frondizi y la formula de unidad nacional (1958-1962)
Para las elecciones de 1958 los radicales intransigentes presentaron la formula Arturo Frondizi-
Alejandro Gomez. Hicieron su campaña electoral en oposición a las políticas de la “Revolución
Libertadora”, al que le reprocharon los fusilamientos de junio de 1956, fueron apoyados por amplios
sectores sociales y políticos. Finalmente acordaron con Perón una serie de puntos, el llamado “Pacto
Perón-Frondizi” con él obtuvieron el apoyo de Perón quien ordenó a sus partidarios vota por
Frondizi permitiendo ganar las elecciones. El proyecto desarrollista y sus costos Frondizi y su
equipo de asesores, la implementación del proyecto desarrollista como solución para los problemas
acuciantes de la Argentina. Su argumento principal era que los conflictos sociales y políticos tenían
origen en la insuficiencia del crecimiento económico del país. La denominada “batalla del petróleo”
el punto crucial del proyecto, generó reacciones adversas entre los partidos políticos y los
sindicatos, porque se lo consideró una entrega de la soberanía nacional al capital extranjero. El
equipo gobernante mantuvo, como consecuencia de sus objetivos de desarrollo económico una
política exterior de acercamiento a los Estados Unidos, plasmada en por ejemplo la Alianza para el
Progreso (10). Sin embargo, también hubo momentos de distanciamiento como lo fue su posición
respecto a la Revolución Cubana, pese a las presiones Frondizi mantuvo su decisión de no alinearse
con los Estados Unidos frente al embargo económico a la isla y su exclusión de la Organización de
los Estados Americanos (OEA).
El Desarrollismo
En la complicada coyuntura económica de la segunda mitad de la década de 1950, el Presidente
Frondizi y su principal asesor en materia económica Rogelio Frigerio, lanzaron un programa
integral para la economía argentina que, según su convicción, permitiría superar las trabas al
crecimiento sostenido que se afrontaban desde la Gran Depresión (1929). Este programa fue el
“desarrollismo”, que respondía a una tendencia más amplia y extendida por América Latina. En
primer lugar, se planteó que debía alentarse especialmente a las industrias de bienes de consumo
duraderos (11), de capital (12) y de insumos industriales (13).
Asimismo, también se le dio un notable impulso al abastecimiento energético (creación de la empresa
eléctrica SEGBA), a la industria siderúrgica (puesta en marcha de SOMISA) y a la modernización de la
infraestructura económica (ambiciosos programas de rutas y caminos). También la industria
petroquímica fue una prioridad y a su vez uno de los capos de mayor controversia política, ya que alentó
la inversión extranjera en la extracción y refinamiento de petróleo, firmándose numerosos contratos con
compañías extranjeras. El desarrollo de las industrias de bienes duraderos como la
automotriz tuvo una notable expansión (la radicación de filiales extranjeras como Ford o General
Motors y Kaiser) y este arribo de empresas multinacionales alentó las expectativas del equipo
gobernante. Sin embargo, la paulatina desnacionalización (14) de la economía motivo duras críticas
desde perspectivas “nacionalistas” y “dependentistas”, pero lo cierto es que el desarrollismo
modificó, pero no logro corregir, los grandes rasgos de la economía sustitutiva que pretendía
superar. En el fondo se buscaba desarrollar los sectores industriales de los que la Argentina carecía,
para evitar la dependencia de las importaciones, más que estimularla especialización en aquellas en
los cuales el país tenía ventajas, y con las exportaciones obtener los recursos para comprar las
restantes. El resultado fue que los costos totales en la economía argentina, resultaban muy altos en
relación con otras economías y así el problema del desequilibrio en la balanza de pagos no
desapareció. Para complicar aún más las cosas, el peso creciente de las inversiones extranjeras,
acentuó aún más los desajustes entre los ingresos y los egresos en la economía nacional, ya que gran
parte de estas empresas giraban parte de sus ganancias a sus países de origen. Pese a estos
problemas, el ingreso de capitales, la modernización industrial y la transformación agraria que se
inició durante el desarrollismo llevarían a partir de la década de 1960 a que nuestro país gozara de
un periodo de crecimiento intenso.
La caída de Frondizi y la profundización de la crisis
El gobierno de Arturo Frondizi había logrado hasta comienzos de 1962, mantener un cierto
equilibrio entre las fuerzas antagónicas que lo acechaban. Sin embargo, el resultado electoral con el
triunfo del peronismo en varias provincias- y fundamentalmente en Buenos Aires-condujo a su
desplazamiento por parte de las Fuerzas Armadas. Ante al ultimato militar, el presidente se negó a
renunciar y entonces fue conducido a prisión en la isla Martín García.
Asumió la presidencia el Dr. José María Guido, presidente provisional del Senado, a quien le
correspondía la sucesión en caso de acefalia. Ocupó el cargo poco más de un año, y debió negociar
cada uno de los actos con los altos mandos del Ejército. En este breve periodo estallaron todas las
tensiones políticas que se habían acumulado desde el fin de la “Revolución libertadora. Por un lado,
se mantuvo la proscripción del peronismo, mientras que varios partidos políticos intentaban atraer el
voto de los simpatizantes peronistas. Por otro lado, la incertidumbre acerca de qué hacer con el
peronismo, había cundido las Fuerzas Armadas, la diferencia de opiniones subió de tono hasta que
concluyo en un abierto enfrentamiento entre “los legalistas” azules y “los golpistas” colorados, que
incluyó algunos enfrentamientos armados.
El enfrentamiento entre Azules y Colorados
De un lado se ubicaron los Azules, que sostenían la necesidad de que las Fuerzas Armadas volvieran a
su rol profesional y se subordinaran al poder político. Esta línea fue encabezada por el general Juan
Carlos Onganía, que poco más tarde ganaría cierta popularidad y concitaría el interés público. En el lado
opuesto se ubicaron los Colorados, entre ellos estaban los opositores a Perón como el general Benjamín
Menendez, este grupo postulaba instaurar un nuevo gobierno militar, “una dictadura democrática” que
continuara las transformaciones que la Libertadora no había podido realizar hasta la desaparición del
peronismo. En este contexto de caos político e incertidumbre- con la lucha entre distintas facciones
militares como espectáculo cotidiano- se realizaron elecciones cuya manifestación más visible fue la
dispersión del voto. El peronismo, luego de la proscripción del Frente Nacional, optó por el voto en
blanco. En las elecciones participaron los radicales intransigentes sin Frondizi, que continuaba en
prisión; el general Pedro Eugenio Aramburú y la Unión Cívica Radical del Pueblo, que presentó la
candidatura de Arturo Illia, quien finalmente ganó las elecciones.
La presidencia de Arturo Illia y la formula de la democracia pluralista (1963- 1966)
Arturo Illia fue consagrado presidente con el 25% de los votos, su pobre caudal electoral hacia que
su situación en el poder fuera sumamente frágil, y en su propio partido las condiciones no eran
mejores, ya que su presidente, Ricardo Balbín, militaba en una línea interna distinta a la del
presidente de la nación. Aún así Illia, fiel a sus convicciones democráticas, hizo un gobierno de
partido, aferrado a la Constitución y las leyes. Aseguró la vigencia de las libertades individuales y el
derecho del peronismo a presentarse a las elecciones, pero mantuvo la proscripción sobre la persona
del general Perón.
Un gobierno en un contexto conflictivo
El nuevo gobierno no había presentado un proyecto político concreto objetivos y medidas, sino un
conjunto de ideas directrices, democráticas en lo político y anti-imperialistas en lo económico. La
orientación de la gestión de Illia fue desandar el camino elegido por el desarrollismo en diversos
campos, lo cual le ganó adhesiones y rechazos de diversos sectores. Sin embargo, el rasgo más
notable de su presidencia fue la tendencia a la confrontación con las corporaciones y otros grupos
de intereses sectoriales. Su enfrentamiento con el sindicalismo peronista marcó una de las
constantes en todo el periodo del gobierno radical. Los dirigentes sindicales acusaron al gobierno de
falta de legitimidad electoral y manifestaron su oposición a través de tomas de fábricas, huelgas de
brazos caídos y planes de lucha. Al mismo tiempo, el gobierno rescindía a través de una Ley del
Congreso los contratos petroleros firmados con distintas empresas norteamericanas. Esto generó
cierta desconfianza en otros inversionistas extranjeros, radicados en el país durante la vigencia del
plan desarrollista y marco un notable cambio en la relación con Estados Unidos, quien reclamó
seguridad jurídica para sus inversiones y respeto por los contratos.
La campaña golpista
La programación del golpe de Estado que desplazaría al presidente Illia fue preparada desde el
comienzo de su gestión. El sistema político democrático no era un valor importante en una sociedad
atravesada por el conflicto y la división política, diarios y revistas de la época presentaban al
general Juan Carlos Onganía como el hombre capaz de asegurar el orden, encarrilar la sociedad y
modernizar la economía. En ese contexto, la solución a la crisis política por la vía de la democracia
pluralista que había intentado Illia había fracasado.
La “Revolución Argentina” y la solución autoritaria (1966-1973)
La autodenominada “Revolución Argentina” fue un nuevo intento de corregir el problema nacido de la
ruptura política y social que había producido el peronismo y no estaban dispuestos a permitir el retorno
de Perón al país. Se optaría por anular las libertades individuales y suspender la vigencia de la
Constitución Nacional en todos aquellos aspectos que pudieran entorpecer la puesta en marcha del
“Proyecto Revolucionario”. Por lo tanto, la “Revolución Argentina” no fue otra cosa que el intento de
solucionar por la vía autoritaria el problema del régimen político y de la gobernabilidad. Históricamente,
con esta denominación se designa al proceso político en el que se desenvolvieron las presidencias
militares de los generales, Juan Carlos Onganía (1966-1970), Roberto Marcelo Levingstón (1970-1971)
y Alejandro Agustín Lanusse (1971- 1973). Las primeras medidas que tomo
el presidente Juan Carlos Onganía en materia política fueron la proscripción de todos los partidos y
la intervención de las universidades, consideradas como focos de divulgación de la ideología
marxista, y comenzó avanzar en la modernización del aparato administrativo del estado con el fin
de hacerlo más eficiente; muy pronto, el carácter autoritario del nuevo gobierno se puso en
evidencia en una política de control de la opinión y censura de la prensa. El primero de los
enfrentamientos se produjo durante la intervención a la Universidad de Buenos Aires, en 1966, en el
hecho conocido como “la noche de los bastones largos” cuando estudiantes y profesores fueron
desalojados, golpeados y detenidos. Otras huelgas y movilizaciones estudiantiles fueron reprimidas
por la policía montada y hubo estudiantes muertos en Corrientes, Córdoba y Rosario. El declarado
anti-comunismo del gobierno militar se expresó a través de la adhesión a la Doctrina de la seguridad
Nacional (15) que postulaba un nuevo rol para las Fuerzas Armadas frente a los enemigos
ideológicos internos. En 1970 al sustituir la presidencia de Juan Carlos Ongania por Roberto
Marcelo Levingstón, se intenta corregir el rumbo de la “Revolución Argentina” reorientando la
economía hacia un modelo de corte nacionalista y llamó al dialogo con los partidos políticos, de allí
surgió el pacto entre los partidos por lo que los firmantes se comprometían a no participar de
proceso electoral alguno que proscribiera a uno solo de ellos. De esto resultaba claro que el
conflicto peronismo-antiperonismo comenzaba a transitar una vía de resolución política. Una vez
que asumió la presidencia el general Alejandro Lanusse, retomó el dialogo con los partidos, con
Perón exiliado en Madrid, se celebraron las elecciones el 11 de marzo de 1973, ganando la formula
Héctor Campora y Vicente Solano Lima por el frente Justicialista de Liberación.
La crisis del régimen político argentino entre 1955-y1983
Entre 1955 y 1983 la política argentina estuvo sometida a una profunda inestabilidad institucional
traducida en la alternancia de gobiernos civiles y militares que fracasaron unos a tras otros. Ninguno de
los gobiernos civiles logro completar su mandato. Desde el momento en que irrumpió el peronismo en la
política argentina este transformó profundamente a la sociedad e inauguró un régimen político que en
los hechos terminó por polarizar las opiniones. Se era peronista o antiperonista. Finalmente, todo el
frente antiperonista-que incluía también parte de las Fuerzas Armadas y de la Iglesia Católica-derrocó al
gobierno en 1955. Todos los esfuerzos políticos que los antiperonistas ensayaron a partir de ese año para
volver a un régimen político de alternancia de partidos en el gobierno fracasaron, en
especial porque pretendían imponer la exclusión del peronismo. La debilidad de los gobiernos-debida a
su escasa legitimidad-, los conflictos sociales y la violencia terminaron en el desprestigio de los partidos
políticos. Entre 1966 y 1973 se ensayo una solución militar autoritaria “La Revolución Argentina” que
tampoco logró estabilizarse y en 1973 debió llamar a elecciones que fueron ganadas por el peronismo.
El clima de violencia generalizada, la muerte de Perón en 1974 y una sangrienta lucha interna dentro del
partido gobernante condujeron a un nuevo golpe de estado en 1976. Entre 1976 y 1983 luego de la más
terrible dictadura que calaría hondo en “toda la sociedad” por el dolor de más de 30.000 desaparecidos,
triunfo un proyecto de transición democrática que logró consolidar el régimen político. Cientistas
sociales argentinos y extranjeros realizaron numerosas investigaciones y teorías sobre la inestabilidad
política. Estas trataron de buscar las causas o las razones para explicar dicho fenómeno y establecieron
periodos y matices. Las explicaciones de largo plazo colocaron el acento en el impacto del peronismo y
en la debilidad del sistema de partidos y otros en cambio resaltaron el peso de las corporaciones (que
representaban intereses sectoriales como los sindicatos, los empresarios, los militares y la iglesia) en la
presión política.
Referencias:
1. El 29 de octubre de 1929 —el jueves negro— se desató una ola de pánico en la Bolsa de
Nueva York. En pocas horas fueron vendidas 13 millones de acciones y se evaporaron las
ganancias obtenidas por las empresas en los años de crecimiento. La crisis bursátil de Wall
Street desencadenó una crisis económica en el sistema capitalista internacional de una
gravedad nunca experimentada hasta entonces. Entre 1930 y 1932 se extendió un período
que fue conocido como la Gran Depresión. Durante esos años, en los Estados Unidos, los
valores de las acciones no cesaron de bajar. Durante este período se registraron, en los
Estados Unidos, una serie de hechos muy interrelacionados: * la caída del consumo,
originada por la caída del poder adquisitivo de los ingresos de la mayor parte de la
población; * el cierre de empresas por las dificultades para la venta de su producción; * la
disminución de la inversión en las empresas que continuaban en actividad; * la quiebra de
bancos porque los ahorristas retiraban sus fondos, y la consecuente paralización del crédito,
y * el aumento de la desocupación.
2. Se llamó Guerra Fría al enfrentamiento que, luego de la Segunda Guerra Mundial,
protagonizaron el bloque de países occidentales capitalistas —liderado por los Estados
Unidos— y el bloque de países socialistas —bajo el control de la Unión Soviética. La
particularidad de este conflicto fue que ambas potencias evitaron enfrentarse directamente
en el plano militar. Una confrontación global, con el nuevo armamento disponible —la
bomba atómica— hubiera tenido consecuencias imprevisibles. La estrategia de las potencias
consistió en atraer a su zona de influencia a otros países por medio de alianzas
políticomilitares o relaciones económicas.
3. En marzo de 1933, asumió la presidencia de los Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt,
quien impulsó la intervención del Estado en la economía con el objetivo de reactivar la
actividad industrial y resolver la creciente desocupación. Se creó un conjunto de organismos
estatales dedicados a organizar la recuperación industrial —como la National Recovery
Administration (RNA) — y la recuperación agrícola —como la Agricultura Adjudment
Administration (AAA). Estas instituciones e iniciativas recibieron el nombre de New Deal
(el Nuevo Trato).
4. El GOU (Grupo de Oficiales Unidos o Grupo Obra de Unificación), fue una logia argentina
de tendencia nacionalista y fascista creada en el seno del Ejército Argentino, el 10 de marzo
de 1943, entre sus principales objetivos contaba, terminar con el fraude de la "Década
Infame" que llevaba al conflicto social y contener de esta manera al movimiento obrero para
que no terminara desviándose hacia la izquierda.
5. El marxismo es una teoría social, filosófica, económica y política ideada por Karl Marx y
Friedrich Engels, ellos iniciaron durante la década de 1840 una renovación de la ideología
socialista que, con el tiempo, llegaría a influir poderosamente en el desarrollo del movimiento
obrero e incluso en el conjunto de pensamiento occidental. Se fundamenta sobre un profundo
análisis económico de la sociedad capitalista. La infraestructura económica explica la división
de la sociedad en función de la propiedad de los medios de producción y de la fuerza de trabajo
por parte de una clase dominante que ejerce el poder sobre otra (el capitalista (burgués) sobre el
proletario (obrero)). De esta manera, es la clase obrera quien desempeña en los Estados, un
papel tan importante como transcendente, ya que por medio de "la lucha de clases” y la toma
de los medios de producción, la sociedad evolucionaria hacia el fin de las contradicciones y
de la explotación del hombre por el hombre: el comunismo.
6. El fascismo es un movimiento político y social que nació en Italia de la mano de Benito
Mussolini tras la finalización de la Primera Guerra Mundial. Se trata de un movimiento
totalitario y nacionalista, que se propuso como una tercera vía ante las democracias liberales
(como la estadounidense) y el socialismo (la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas).
Este se basa en un Estado todopoderoso que encarna en el espíritu del pueblo.
7. El Plan Marshall fue una iniciativa de Estados Unidos para ayudar a Europa Occidental, en la
EE. UU brindó ayuda económica para la reconstrucción de aquellos países de Europa devastados
tras la Segunda Guerra Mundial. El plan estuvo en funcionamiento durante cuatro años desde
abril de 1948. Los objetivos de EE. UU, eran reconstruir aquellas zonas destruidas por la guerra,
eliminar barreras al comercio, modernizar la industria europea y hacer próspero de nuevo al
continente; todos estos objetivos estaban destinados a evitar la propagación del comunismo, que
tenía una gran y creciente influencia en la Europa de posguerra.
8. El estatuto de Perón fue un decreto sancionado en 1944 que regulaba las tareas de los
trabajadores del campo, hacia quienes se les bridaba una protección legar desconocida hasta
ese momento.
9. Estado Benefactor, Estado de Bienestar o estado de Providencia se les llama al conjunto de
políticas públicas llevada a cabo por los Estados occidentales, en especial a partir de la
Segunda Guerra Mundial, que buscó favorecer la redistribución del ingreso y el aumento del
consumo de los asalariados y del bienestar social de la población a través del acceso a la
educación y la salud un sistema de jubilación pública.
10. Iniciativa del Presidente Jhon F. Kennedy destinada a promover el desarrollo de los países
latinoamericanos.
11. Son aquellos bienes cuyo periodo de uso se calcula como prolongado y se recomponen en
periodos extensos (automóviles, electrodomésticos etc).
12. Son aquellos bienes necesarios para favorecer las actividades productivas (maquinarias
industriales).
13. Son aquellos bienes que la industria procesa para realizar sus productos (materias primas y
combustible).
14. Define el proceso por el cual las empresas radicadas en un país, no pertenecen de manera
mayoritaria a empresarios de ese país, sino a extranjeros.
15. Vertiente ideológica que consideraba como problema fundamental para América Latina la
posibilidad de surgimiento de movimientos revolucionarios. Se pensaba a las Fuerzas
Armadas como el único actor político que debía cumplir un papel represivo en el interior de
cada país para evitar la insurgencia.