INSTITUTO POLITÉCNICO NACIONAL
ESCUELA SUPERIOR DE MEDICINA
ANTROPOLOGÍA MÉDICA
Visita al museo: MUSEO NACIONAL DE LAS CULTURAS
GRUPO 3CM14
INTEGRANTES:
Avila García Camila Sofía
Garcia Serna Jose Alberto
Marmolejo Castilla Enid Ivonne
Marquez Cano Hania Ragive Massu
Ortega Hernández Adriel
Silva Herrera Patricia Alejandra
CICLO ESCOLAR 2026-1 18/10/2025 Rossana Perea Dominguez
INTRODUCCIÓN
La visita al Museo Nacional de las Culturas representó una oportunidad para
observar de manera directa la relación entre el desarrollo cultural y los procesos que
han moldeado la vida humana a lo largo del tiempo. A través de las diferentes salas
y exposiciones, fue posible comprender cómo las civilizaciones antiguas, como la de
Mesopotamia, Egipto, Japón, Corea o la región de Anatolia (actual Türkiye),
aportaron elementos esenciales al surgimiento de la vida urbana, la organización
social, el comercio y la expresión simbólica. Estos aspectos son fundamentales para
la Antropología Médica, ya que permiten entender cómo el entorno cultural influye
en la concepción del cuerpo, la salud y la enfermedad.
Asimismo, la parte dedicada al juego y los juguetes mostró una dimensión más
humana y cotidiana de las culturas: la necesidad de recreación, aprendizaje y
convivencia. El juego, más allá de su función lúdica, refleja valores, roles sociales y
procesos de desarrollo que también inciden en la formación del individuo y su
bienestar. En conjunto, la práctica permitió reflexionar sobre cómo las
manifestaciones culturales, desde las más antiguas hasta las contemporáneas,
siguen teniendo un impacto profundo en nuestra forma de vivir, cuidar y entender la
salud dentro de un contexto social.
OBJETIVOS
1. Reconocer la importancia del Museo Nacional de las Culturas como espacio
para comprender la diversidad cultural y su relación con los procesos de
salud, enfermedad y cuidado en diferentes civilizaciones.
2. Analizar los aportes culturales en el desarrollo de las primeras sociedades
organizadas, identificando su influencia en la vida social y sanitaria.
3. Valorar el papel del juego y los objetos lúdicos como expresiones culturales
que reflejan aspectos psicológicos, sociales y educativos vinculados al
bienestar humano.
4. Reflexionar sobre la importancia de la Antropología Médica para entender
cómo las prácticas culturales y los contextos históricos moldean la manera en
que las personas perciben y atienden la salud.
DESARROLLO
La visita al Museo Nacional de las Culturas fue una experiencia enriquecedora que
permitió observar la gran diversidad de expresiones culturales que han existido a lo
largo de la historia y su relación con el desarrollo humano. Este recorrido mostró
que la cultura no solo se manifiesta en el arte o en la religión, sino también en la
manera en que las sociedades organizan su vida cotidiana, sus valores, sus formas
de aprendizaje y su manera de entender el mundo. Desde la perspectiva de la
Antropología Médica, estos elementos son de gran relevancia, pues nos ayudan a
comprender que la salud no es un concepto universal, sino que depende del
contexto social, simbólico y cultural de cada pueblo.
Una de las salas que más nos llamó la atención fue la dedicada a Mesopotamia,
considerada la cuna de la civilización. En este espacio se pudo conocer cómo la
organización social, la agricultura y el comercio influyeron en la formación de las
primeras ciudades y en el desarrollo de sistemas políticos y religiosos. Comprender
el modo en que estas civilizaciones se estructuraron permite ver cómo las
condiciones ambientales, la distribución de los recursos y la vida en comunidad
fueron factores determinantes en la forma de vida de sus habitantes. En el ámbito
de la salud, estas sociedades ya contaban con conocimientos sobre el cuerpo y la
enfermedad, los cuales estaban ligados a sus creencias religiosas y a la
observación de la naturaleza. Esta conexión entre ambiente, cultura y bienestar es
uno de los ejes centrales de la Antropología Médica.
Posteriormente, la sección dedicada a Türkiye: crisol de culturas permitió observar
la riqueza histórica y geográfica de la región de Anatolia, una zona donde
confluyeron distintas civilizaciones a lo largo de los siglos. Su ubicación estratégica
entre Asia y Europa hizo posible el intercambio de ideas, costumbres y saberes.
Este contacto cultural fue clave para el desarrollo de conocimientos en distintos
ámbitos, incluyendo la medicina, la agricultura y la tecnología. Anatolia, por su
diversidad geográfica, mostró cómo las comunidades humanas se adaptaron a
diferentes condiciones ambientales, creando formas de vida variadas y complejas.
Desde la mirada antropológica, este tipo de adaptación es un ejemplo de cómo las
sociedades transforman su entorno para satisfacer sus necesidades biológicas y
sociales, generando así una relación recíproca entre el medio ambiente y la cultura.
Por otro lado, la sección sobre la parte lúdica de los juguetes y el espacio ofreció
una perspectiva diferente pero igual de interesante. El texto expuesto en esta parte
del museo invitaba a reflexionar sobre el papel del juego en la vida humana. A
través de los juguetes, las personas no solo se entretienen, sino que aprenden, se
comunican y reproducen patrones culturales. Por ejemplo, los juguetes pueden
reflejar los roles sociales, los valores familiares o incluso la división del trabajo en
una comunidad. En el contexto de la medicina, el juego también tiene un papel
terapéutico y educativo, ya que permite el desarrollo emocional y cognitivo de los
niños, favorece la expresión de sentimientos y contribuye al bienestar mental. Desde
este enfoque, el juego se puede entender como una forma de preservar la salud
psicológica y social, tanto en el pasado como en la actualidad.
A lo largo de la práctica se pudo reconocer que cada exposición del museo, aunque
provenía de contextos distintos, compartía un mismo sentido: mostrar que la cultura
ha sido el medio por el cual la humanidad ha enfrentado sus necesidades, ha
construido su identidad y ha desarrollado estrategias para sobrevivir y convivir. La
Antropología Médica busca precisamente comprender esa relación entre los
factores culturales y biológicos, analizando cómo cada sociedad explica y enfrenta
la enfermedad, el dolor o la muerte. Por ello, conocer las culturas antiguas permite
ampliar nuestra visión sobre la medicina y entender que el cuidado de la salud no
solo depende de la ciencia, sino también de las creencias, los valores y las
tradiciones de cada grupo humano.
Finalmente, la visita al museo permitió valorar la importancia de los espacios
culturales como herramientas educativas. En el ámbito de la formación médica,
estos espacios son fundamentales porque promueven la sensibilidad, el respeto a la
diversidad y la capacidad de comprender al paciente desde un enfoque integral.
Entender la salud como un fenómeno cultural prepara al futuro médico para brindar
una atención más humana, empática y contextualizada, respetando las diferencias y
reconociendo las historias que cada persona lleva consigo.
EXPERIENCIAS
Garcia Serna Jose Alberto
El museo tiene salas muy interesantes, algunas de las que más me gustaron son la
de Mongolia, China, turquía y Egipto, aunque la del mediterráneo me gustó
bastante, en lo personal me gustan mucho los mapas por lo que cuando veía
alguno, le tomaba una foto, algunos de los mapas que más me impresionaron
fueron de la sala del mediterráneo y de Egipto, ya que me hace preguntarme cómo
es que tenían mapas tan exactos y cuanto tiempo les habrá tomado el elaborarlos.
Durante la visita había salas que mostraban algunas de las vestimentas
tradicionales de cada país, así como armaduras, en la sala dedicada a la cultura
Turca, se mostraba una armadura muy impresionante, la cual mencionaba su cartel
informativo que fue usada en varias batallas y resultaba bastante útil a la hora del
combate.
En la exposición de Mongolia se mostraban principalmente fotos tomadas por un
fotógrafo francés, en las fotos se mostraban distintos aspectos, personas y
situaciones de la vida de los cazadores con águila mongoles, de igual forma, había
un mapa el cual también me gusto mucho, además de la foto de un patriarca mongol
con su águila, la cual lo había acompañado en muchas cacerías y competencias.
En el lugar había una fotografía de una niña de 13 años la cual acababa de ganar
una competencia de cacería con su águila, en el cartel se indicaba que ella era una
de las campeonas más jóvenes que habían tenido los cazadores
En la exposición temporal de Seúl se mostraba lo que era un cuarto tradicional y lo
importante que era un lugar tranquilo para que los hombres pudieran practicar la
escritura, también estaban expuestas las vestimentas tradicionales de adultos y de
los niños.
También se nos proporcionó un folleto con información sobre la exposición y una
sección en este donde se nos permitía poner sellos que había dentro de la
exposición. Una de las cosas que más me gustaron de esa sala fue la imagen de la
ciudad desde una toma aérea que llegaba hasta el horizontes, además de un mapa
que estaba a su lado y uno de la red de metro actual de la capital surcoreana
Marmolejo Castilla Enid Ivonne
La sala que más me llamó la atención fue la dedicada al Antiguo Egipto, ya que
considero que guarda una estrecha relación con
los temas que hemos estudiado en la materia de
Antropología Médica. En esta exposición se
puede apreciar cómo la civilización egipcia
desarrolló una comprensión profunda y simbólica
del cuerpo humano, el alma y el espíritu,
conceptos que resultan esenciales para entender
las distintas maneras en que las culturas
interpretan la existencia y la trascendencia.
Dentro de la sala se explicaba el origen del llamado “Egipto faraónico”, una de las
etapas más representativas de su historia, caracterizada por una fuerte relación
entre la religión, la medicina y las prácticas funerarias. Un
aspecto que me pareció especialmente interesante fue la
explicación sobre las ofrendas para la vida eterna, conocidas
como “Hetep”, que reflejaban la creencia en una continuidad
de la vida después de la muerte. Estas prácticas estaban
vinculadas con los conceptos del Ka y el Ba, donde el Ka
representaba la fuerza vital del individuo, mientras que el Ba
simbolizaba la esencia de la personalidad. Ambos elementos
eran indispensables para que el alma pudiera alcanzar la
eternidad, siempre que se mantuviera el cuerpo en buen
estado.
También se mencionaba la importancia de las tumbas en el
Egipto antiguo, y cómo evolucionaron a lo largo del tiempo.
En la exposición se hablaba del entierro predinástico, en el que los cuerpos eran
depositados directamente en la tierra, acompañados de objetos personales y
alimentos para el más allá. Con el paso de los siglos, estas prácticas se
transformaron en elaboradas estructuras funerarias, donde destacaban los
sarcofagos de los faraones, decorados con símbolos religiosos y textos sagrados,
así como los ataúdes dobles utilizados para los infantes, los cuales reflejaban la
creencia en la protección espiritual y el valor de la vida incluso desde edades
tempranas.
Esta sala permitió comprender que, para los egipcios, la muerte no representaba un
final, sino una transición hacia otra forma de existencia. Su visión del cuerpo y del
alma integraba tanto elementos físicos como espirituales, lo cual demuestra una
concepción holística del ser humano. Desde la perspectiva antropológica, este
pensamiento evidencia cómo las prácticas funerarias, las creencias religiosas y los
cuidados del cuerpo eran expresiones de una misma cosmovisión, donde la salud,
la vida y la muerte estaban profundamente entrelazadas.
Marquez Cano Hania Ragive Massu
La sala que más se me hizo interesante fue la del Mediterráneo. Inicialmente por
todas las esculturas que se encontraban tanto al inicio como durante el recorrido de
la sala, que se dice es antropocéntrico, es decir, centrado en lo que es el ser
humano. Me llamó mucho la atención el tema de las diferentes representaciones del
cuerpo ideal, y de los conceptos y personajes históricos que se lideran a través de
estas esculturas. El concepto de que los dioses eran perfectos en el modelo del ser
humano, y ver cómo muchos cuerpos se salían de lo hegemónico -o de lo que en la
actualidad se consideraría como belleza- te hacer ver de manera más directa como
el impacto de la sociedad y de los conceptos tienen papel en la cultura y forma de
pensar de las comunidades, pueblos, y países. Los mosaicos y la dedicación que
tuvieron que haberle dedicado también me impresionó.
Menciona que cada cultura mediterránea desarrolló su concepto de cuerpo ideal,
que principalmente buscaban transmitir fuerza, presencia y ser inmutables, lo cual
eran conceptos útiles a la hora de
relacionarse en aquella época. Esto
refleja una vez más que los
conceptos y la educación, los sesgos
y las creencias que se tengan forman
parte de la culturalidad de un pueblo,
sobretodo cuando se habla de algo
tan humano como lo es el cuerpo y la
estilización de este, como lo utilizaron
los griegos con el llamado
contraposto.
A su vez, al igual que en todas las
salas se daba un resumen de cómo dichas civilizaciones llegaron a formarse de la
manera en que lo hicieron; se habla al inicio de la cultura minoica, de la isla de
Creta, uno de los pueblos precursores de la cultura helénica. Se destaca que todo el
acomodo de esta zona se dio gracias a una serie de cambios bruscos y rápidos
como migraciones, cuestiones políticas y económicas que dieron paso a que los
griegos y fenicios se convirtieran en las potencias de ese entonces. Podemos ver
como las formas de gobierno (reyes, caudillos, emperadores) jugaba un papel en su
organización social
Otra sala que me agradó bastante fue la del pueblo indígena de Guanadule,
originario de Panamá.
En específico lo que más llamó mi
atención fueron los “Nudsugana”
(parecido a lo que tenemos aquí en
México, los alebrijes) los cuales
están en estrecha relación con el
tema de la cosmovisión que hemos
estado abordando en la clase.
Como parte de su cultura tienen a
sus propios guardianes espirituales del hogar, se tallaban en madera para
representar las propiedades de los árboles , quienes a su vez le decían a los
chamanes las causas de una enfermedad (tema también visto en clase “Medicina
tradicional y alternativa”) .
Ortega Hernández Adriel
Durante mi visita al Museo Nacional de las Culturas
del Mundo, decidí enfocarme en dos salas que me
llamaron especialmente la atención: la Sala del
Mediterráneo y la Sala de Seúl, Corea del Sur.
Sala del Mediterráneo.
Esta sala ofrece un recorrido por civilizaciones
antiguas que marcaron las bases del mundo
occidental: Egipto, Grecia, Roma, Mesopotamia y
Persia. Me impresionó la manera en que el museo
logra entrelazar la historia política, científica, filosófica
y religiosa de cada civilización, mostrando que el
Mediterráneo no fue solo un mar, sino un punto de
encuentro entre culturas.
Entre las piezas
más interesantes se encontraban esculturas,
cerámicas y objetos religiosos que reflejan la vida
cotidiana y las creencias de esos pueblos. Me
llamó la atención cómo, a pesar de sus
diferencias, todas compartían una búsqueda
común: entender el mundo, organizar la sociedad
y dejar huella a través del arte y el conocimiento.
En lo personal, esta sala me hizo reflexionar sobre cómo el pensamiento científico y
filosófico que hoy damos por sentado —como las
matemáticas, la astronomía o la medicina— tiene
raíces muy profundas en esas civilizaciones. Me
dejó una sensación de admiración hacia la
capacidad humana de crear, investigar y transmitir
saberes a lo largo del tiempo.
Sala de Seúl, Corea del Sur
La sala dedicada a Seúl me resultó fascinante
porque muestra una
cultura que, aunque
moderna y tecnológicamente avanzada, conserva un
fuerte vínculo con sus tradiciones. A través de objetos
cotidianos, vestimentas, instrumentos musicales y
representaciones de la vida urbana, se puede apreciar el
equilibrio entre lo antiguo y lo nuevo.
Me pareció muy interesante cómo Seúl ha logrado
mantener su identidad cultural en medio de la
globalización. Elementos como el hanbok (vestimenta
tradicional), el hangul (sistema de escritura) y los objetos
relacionados con el confucianismo y el budismo reflejan
el respeto por sus raíces, mientras que las imágenes de
la ciudad moderna muestran su liderazgo tecnológico y
su influencia en la cultura popular mundial.
Esta sala me hizo pensar en la importancia
de la preservación cultural en un mundo cada
vez más homogeneizado. Corea del Sur
representa cómo una nación puede avanzar
sin perder su esencia.
En conjunto, ambas salas me permitieron
comprender que las culturas, aunque
diferentes en geografía y tiempo, comparten
una misma esencia: la necesidad de
expresión, de búsqueda del conocimiento y
de conexión con lo trascendente. La visita me
dejó una profunda admiración por la diversidad humana y por el esfuerzo que realiza
el museo para acercarnos a ella.
Salí con la sensación de que conocer otras culturas no solo amplía el conocimiento,
sino también la empatía y el respeto hacia lo distinto.
Silva Herrera Patricia Alejandra
En mi visita al Museo de las culturas del mundo
visite varias salas pero solo fueron unas pocas las
que realmente atrajeron mi interes las cuales fueron:
Egipto, Mongolia y la sala de los juguetes del
mundo.
Egipto:
Me atrajo su gran devoción y relación por sus dioses
como Ra el dios del sol y creador del universo. Toda
sus actividades cotidianas tenian un proposito para
los dioses.
La costumbre que más me llamó la atención fue la
necesidad de preservar el cuerpo para que las
esencias espirituales obtuvierán sustento en la
eternidad, para esto colocaban cuencos o platos
que contenian alimentos y ofrendas para el Más Allá. También se clocaban
collares,peinetas y paletas de piedras para elaborar maquillaje. Incluso a los niños
les hacían tumbas para su tamaño.
Incluso tenian ritos en donde en el proceso
de momificación los órganos internos del
difuntoeran retratos, embalsamados y
colocados en recipientes y se creía que
Horus protegia a esos recipientes hasta el
momento que renacia la persona se
sacaban para colocarselos después.
Mongolia:
Mongolia fue otro lugar el cual me
impacto demasiado ya que a
comparación de las otras que en lo
personal sient quee hablaban de las
culturas pasadas, está en especial se
enfoca en una cultura relativamente
actual (forma de vivir actualmente), eso
me hizo ver igual que a mi compañero
José Alberto Serna que realmente lo que
una persona considera como una vida
cotidiana de ir a estudiar, trabajar e
incluso pasar por los dias festivos no es otra cosa más que nuestra cultura en la
actualidad.
Poder ver cómo otras personas viven en forma cotidiana pero tan diferente a la
nuestra es sorprendente.
Incluso los datos que proporcionaban
eran realmente sorprendentes, como
que en Mongolia viven los últimos
camellos cactrianos salvajes, los
cuales se encuentran en peligro de
extinción. Celebran un festival anual
dedicado a la cazacon águilas,
mostrando sus tradiciones Kazajas. El
animal más sagrado es el caballo, que
incluso hay más caballos que
personas, con una población de casi
4.5 millones de caballos.
Juguetes del mundo:
Esta sala se me hizo muy linda ya que fue
muy lindo ver con que juegos se divierten
los niños de los diferentes paises.
Los juguetes que se me hicieron más
lindos fueron: el tigre de guante zoomorfo
osezno de República Checa, en las
historias infantiles este animal es tímido,
simpático e inofensivo
Las muñecas rusas, las cuales siempre
hay una muñeca más pequeña dentro de otra, en mi interpretación es como una
persona, siempre hay un yo desconocido dentro de nosotros, al igual que nuestra
conciencia, subconciencia y supraconciencia y así sucesivamente.
Finalmente una colección de muebles de una casita de muñecas, como hacen
manualmente los muebles de madera
Ávila García Camila Sofía
En mi visita al museo de las culturas una de las salas
que más llamó mi atención fue la de Seúl me permitió
ver cómo se mezcla la funcionalidad práctica con una
estética y valores muy profundos. Si tuviera que
resumir lo más bonito de las fotos que tomé, diría que
me gustó mucho el énfasis en el cultivo intelectual y la
longevidad. El concepto del Sarangbang (Sala de Estudios) es admirable; es un
espacio dedicado a la modestia y a lo simple, esto para promover el autodesarrollo y
para convivir con amigos, lo que me parece una forma muy linda de integrar el
conocimiento en la vida diaria. De igual manera, me atrajo mucho la riqueza del
simbolismo en la naturaleza, donde cada elemento, como la Grulla o la Abeja,
representa cualidades deseables como la longevidad, la armonía y la diligencia,
mostrando una cultura que está en constante búsqueda de la buena suerte y la
prosperidad.
Finalmente, el Hanbok infantil me pareció un ejemplo
de elegancia en niños creo que tanto la ropa, como
el Pungcha baji (pantalón con abertura), no solo es
estéticamente discreta y linda, sino que está
diseñada para la comodidad y el movimiento del
niño, demostrando cómo la cultura cuida los detalles
estéticos y funcionales desde la infancia. Lo que más
me impactó es esa armonía entre lo sencillo, lo
práctico y la riqueza simbólica, presente tanto en la
arquitectura como en el vestuario y las creencias.
Otra que me gustó mucho fue la sección de "La
Tierra del Sol Naciente" en Japón. Las imágenes me
permitieron apreciar cómo la cultura japonesa ha
logrado un balance increíble entre el aislamiento y la
influencia externa, dando lugar a una estética y filosofía propias. Lo que más me
gustó fue la estética de la sencillez y lo bello, influenciada por el budismo zen, que
refleja en una cultura que une lo utilitario, lo bello y lo espiritual; por ejemplo, el
kimono masculino es un ejemplo perfecto de esta elegancia controlada, siendo
sobrio y decorado únicamente con el escudo familiar (mon), donde el linaje importa
más que el ornamento.
Por otro lado, me gustó mucho la
variedad y significado social que
encierra el kimono femenino, pues con
el obi y la forma en que se ata, la
prenda se convierte en un lenguaje
complejo que comunica la identidad y el
estado civil de la mujer. Finalmente, lo
lindo del Biombo de Coromandel es
impresionante; este arte no es solo
decorativo, sino una narrativa visual
con un nivel de detalle y técnica
asombroso que captura eventos
culturales y demuestra esa capacidad de Japón para adoptar elementos externos
(como las incrustaciones de concha nácar de este
biombo) y fusionarlos en su propia rica tradición
artística. En esencia, lo que más valoro es la
manera en que la cultura japonesa logra este
equilibrio contrastante y refinado, donde lo práctico,
lo sofisticado y lo espiritual están siempre en
perfecta armonía.
CONCLUSIÓN
La práctica en el Museo Nacional de las Culturas fue
una experiencia formativa que permitió integrar los
conocimientos de la Antropología Médica con la
observación directa de distintas expresiones
culturales. Esta experiencia reforzó la idea de que la
medicina no solo debe atender el cuerpo, sino también
entender la mente, la historia y el contexto cultural de
cada individuo, para brindar una atención
verdaderamente integral y humana.
BIBLIOGRAFÍA
● Díaz, J. (2015). Antropología médica: una introducción teórica y metodológica.
Universidad Nacional Autónoma de México.
● Museo Nacional de las Culturas del Mundo. (2023). Exposiciones permanentes y
temporales: Türkiye, Mesopotamia y la parte lúdica de los juguetes. Secretaría de
Cultura.
● Sobo, E. J., & Loustaunau, M. O. (2019). The Cultural Context of Health, Illness, and
Medicine (3rd ed.). Praeger.