CAPÍTULO I
EL PROBLEMA
Planteamiento del Problema
Desde los años cuarenta, tal como lo expresa Saume (1.999), el uso
de insecticidas químicos ha aumentado de una manera continua, llegando
a cinco millones de toneladas en 1.995 a escala mundial. Se ha
establecido a nivel internacional que sólo un 0.1% de la cantidad de
insecticida aplicado llega a la plaga, mientras que el restante circula por el
medio ambiente, contaminando el suelo, el agua y la biota.
Si bien es cierto, hoy día se observa una tendencia a la reducción en
el uso de los mismos pero solo en los países desarrollados, no obstante
éstos se siguen aplicando en forma intensiva en los países sub-
desarrollados. Estudios realizados en este ámbito, revelan un grave daño
en el área ambiental, y quizás lo más grave es que los niveles de
contaminación han ocasionado graves daños a la salud en zonas
expuestas al impacto de estos productos químicos. En base a lo anterior,
por tanto se hace necesario emplear nuevas formas de controlar la plaga
a través de insecticidas elaborados con materiales naturales y así
preservar el ambiente.
Venezuela no escapa a la realidad antes mencionada, por cuanto
estudios realizados en nuestro país demuestran que la contaminación por
el uso de insecticidas químicos es muy elevada, sobretodo en la parte
agrícola del país. Por tal razón es indispensable aportar soluciones a En
base a lo expuesto anteriormente, mediante esta investigación se
pretende generar un producto natural que ayude al productor al control de
las plagas en el cultivo de lechuga, a la vez que el mismo no afecte el
suelo ni altere orgánicamente la planta haciendo un producto más
saludable para los consumidores. Además se pretende, que el agricultor o
productor ahorre en los elementos químicos que afectan al suelo y que
normalmente son de alto costo.
Formulación del Problema:
¿Utilizando elementos como la Ruda, Ajó y Chirel se puede crear un
insecticida orgánico para hormigas?
Objetivos de la Investigación
Objetivo General
Preparar un insecticida orgánico a base de Ruda, Ajo y Ají Chirel,
para eliminar las hormigas u otros insectos de las plantas de lechuga.
Objetivo Específicos
1. Conocer las propiedades de la Planta de Ruda, Ajo y Ají
Chirel.
2. Conocer el procedimiento para preparar el insecticida
orgánico para hormigas.
3. Resaltar la acción repelente y curativa de las plantas
utilizadas.
4. Elaborar un insecticida orgánico para hormigas, eficaz y sin
efectos secundarios en el organismo.
Justificación
La contaminación ambiental constituye un problema grave a nivel
mundial debido a las repercusiones que esta tiene en el planeta y sus
habitantes, es por ello que se deben emprender acciones para luchar
contra esta problemática. En base a lo expuesto, esta investigación es de
gran importancia ya que la misma aporta una acción de protección
ambiental pues tiene por objetivo elaborar un insecticida orgánico el cual
no afecta el medio ambiente y además brinda al agricultor una solución
para eliminar las hormigas en los cultivos de lechuga sin efectos
secundarios para él.
Por otra parte esta investigación se justifica desde el punto de vista
práctico puesto que la misma aporta una alternativa para tratar el
problema de las hormigas, a través de un producto económico, fácil de
preparar y sobre todo sin efectos tóxicos al organismo humano, ni al
ambiente. Además este trabajo, incrementará el conocimiento de los
estudiantes a través del procedimiento de preparación, aplicando para ello
los métodos científicos correspondiente, lo cual justifica la parte
metodológica de esta investigación.
Hipótesis
El insecticida orgánico a base de Ruda, Ajo y Ají Chirel es eficaz
para eliminar las hormigas u otros insectos de las plantas de lechuga.
Variables
Variable Independiente
La Planta de Ruda, Ajó y Ají.
Variable Dependiente
Insecticida orgánico para hormigas.
CAPÍTULO II
MARCO TEÓRICO
Antecedentes de la Investigación
La existencia de insectos desde la antigüedad ha provocado que se
busquen fórmulas y remedios caseros que repelan, ahuyenten o eliminen
a estos inoportunos insectos. Se conocen plantas y hierbas aromáticas
protectoras que ahuyentan a las plagas, aunque es sobradamente
conocido que su eficacia no es del todo completa pero ayudara sin
contaminar, aportando aroma y pudiendo utilizarse para cocinar.
Según Carril Gómez Our Company (2005). En su proyecto de
utilización del ajo y ají chirel como repelente para hormigas: Repelente de
insectos fitopatogeno de origen botánico a base de emulsión de ajo,
sistémico de amplio espectro, específicamente formulado para uso en la
agricultura orgánica sustentable. Su acción es netamente preventiva en
pre-cosecha controlando problemas de plagas de insectos de diversas
especies como Homóptera, Lepidóptera, Coleóptero, Dipteria y
orthoptera. Su aplicación es de amplio espectro de cultivos como flores,
árboles frutales y ornamentales, hortalizas, legumbres, viñedos, cereales,
etc.
Por acción del ajo y el chirel. La emulsión de ajo y ají chirel es
absorbido por las plantas a través de su sistema vascular, alterando el
sistema enzimático. Esto provoca cambios en la transpiración y en los
jugos intra-celulares, como la savia. Se aconseja colocarlo en las
primeras horas de la mañana o de tarde (después de las 5.00pm) para
llevar a cabo su efecto o su acción sistémica evitando las horas de mayor
luminosidad como también días ventosos.
Sus beneficios:
- Natural, ecológico, biodegradable.
- Efectivo en presencia de materia orgánica.
- Amplio efecto de larga duración.
- Estable en aguas duras.
- No es tóxico, se puede utilizar en presencia de seres vivos.
- No altera ni el sabor ni el olor de los productos tratados.
- Altamente soluble al agua.
Según Anabell Borraja (2006) en su estudio a la ruda: RUDA (Ruta
graveolens) Un buen repelente de insectos y hormigas se puede hacer
machacando 200 gr de ruda, agregar unas hojas de salvia en 1 lit. de
agua, dejando descansar 48 hs y pulverizar. Aplicándolo a la planta
directamente obteniendo excelentes resultados.
Bases Teóricas
Insecticida
Un insecticida es un compuesto químico utilizado para matar
insectos, mediante la inhibición de enzimas vitales. El origen etimológico
de la palabra insecticida deriva del latín y significa literalmente matar
insectos. Es un tipo de biocida.
Insecticidas orgánicos
Los insecticidas orgánicos son especies y productos naturales que
inhiben o repelen la presencia de algunas especies. En algunos casos
aleja a los insectos y en otros simplemente inhibe su proceso
reproductorio. La acción de los insecticidas orgánicos es por partida
doble. Por un lado repelen o disuaden los insectos o plaga y por otro
fortalecen las plantas estimulando los procesos vitales que las protegen
contra estos ataques.
El uso de este tipo de insecticida minimiza el riesgo de que los
insectos desarrollen resistencia y a la vez disminuye las consecuencias
letales para los enemigos naturales. Se ha comprobado que su uso
reduce la aparición de plagas secundarias y en definitiva es menos nocivo
para el hombre. Por otra parte, los insecticidas orgánicos protegen el
medio ambiente, promoviendo así, un mejor aprovechamiento de recursos
naturales.
Origen de los Pesticidas Naturales
Los productos sintéticos destinados a controlar plagas y
enfermedades en los vegetales han tenido un rol muy marcado en el
incremento de la producción agrícola. Sin embargo el uso continuo e
indiscriminado de estas sustancias, no sólo ha causado enfermedades
(Waterhouse, 1996) y muertes por envenenamiento a corto y largo plazo,
sino también ha afectado al medio ambiente, acumulándose por
bioconcentración en los distintos eslabones de la cadena alimenticia, en el
suelo y en el agua. Son responsables además de la resistencia (Bourguet,
2000) a insecticidas por parte de los insectos, sin por ello restar
importancia a la destrucción de parásitos, predadores naturales y
polinizadores, entre los otros tantos integrantes del ecosistema
(Freemark, 1995), que han visto alterado su ciclo de vida a causa de
estos productos.
El hombre depende del consumo directo de las plantas tanto
vegetales, cultivos, cereales como de la obtención de sus productos.
Anualmente, una tercera parte de la producción de alimentos se ve
destruida por pestes de cultivos y productos almacenados.(Ahmed, 1984),
por lo cual se hace imprescindible el estudio de nuevas vías de control de
plagas. Las plantas, en conjunto, producen más de 100.000 sustancias de
bajo peso molecular conocidas también como metabolitos secundarios.
Estos son, normalmente, no-esenciales para el proceso metabólico básico
de la planta. Entre ellos se encuentran terpenos, lignanos, alcaloides,
azúcares, esteroides, ácidos grasos, etc. Semejante diversidad química
es consecuencia del proceso evolutivo que ha llevado a la selección de
especies con mejores defensas contra el ataque microbiano, o la
predación de insectos y animales (Dixon, 2001).
Hoy en día se sabe que estos metabolitos secundarios tienen un rol
importante en el mecanismo defensivo de las plantas (Jacobson, 1989).
Por lo tanto en los últimos años se está retornando al uso de las plantas
como fuente de pesticidas más seguros para el medio ambiente y la salud
humana (Ottaway, 2001; Mansaray, 2000). Los pesticidas pueden ser
clasificados de acuerdo con el tipo de organismo frente a los cuales son
eficaces: funguicidas, herbicidas, insecticidas, moluscicidas, nematicidas,
rodenticidas (Evans, 1991). Sin lugar a dudas los insecticidas naturales a
partir de extractos vegetales constituyen una muy interesante alternativa
de control de insectos además de que sólo se han evaluado muy pocas
plantas en relación a la fuente natural que ofrece el planeta, por lo que las
perspectivas futuras en cuanto a investigación, son aún mayores.
Insecticidas naturales a partir de extractos vegetales
A partir de la necesidad por encontrar una nueva alternativa natural
para el control de insectos plagas y reemplazar así los pesticidas
sintéticos aparecen los insecticidas botánicos ofreciendo seguridad para
el medio ambiente y una eficiente opción agronómica. (Borembaum,
1989).
Muchas plantas son capaces de sintetizar metabolitos secundarios
que poseen propiedades biológicas con importancia contra insectos
plagas. (Matthews, 1993; Enriz, 2000; Calderón, 2001; Céspedes, 2001;
Gonzalez-Coloma; 2002). La selección de plantas que contengan
metabolitos secundarios capaces de ser utilizados como insecticidas
naturales deben ser de fácil cultivo y con principios activos potentes, con
alta estabilidad química y de óptima producción.
Los principales compuestos aislados de plantas usadas desde hace
mucho tiempo para fines insecticidas son:
La rotenona, extraída de una planta llamada derris, (Derris elliptica y
Lonchocarpus utilis, Fam. Leguminosae) (Figura 1) es un flavonoide que
se extrae de las raíces de estas plantas. De la primera se puede obtener
un 13% de rotenona mientras que de la segunda un 5%. Derris es nativa
de los trópicos orientales, mientras que Lonchocarpus es del hemisferio
occidental. Este compuesto es un insecticida de contacto e ingestión, y
repelente. Su modo de acción implica una inhibición del transporte de
electrones a nivel de mitocondrias bloqueando la fosforilación del ADP a
ATP. Por esto se dice que actúa inhibiendo el metabolismo del insecto.
Los síntomas que presentan los insectos intoxicados con rotenona son:
disminución del consumo de oxígeno, depresión en la respiración y ataxia
que provocan convulsiones y conducen finalmente a la parálisis y muerte
del insecto por paro respiratorio (Silva, 2002)
Insecticidas naturales de uso popular
La búsqueda de métodos para la protección natural de cultivos sigue
vigente a pesar de que el mercado ofrece una variedad de productos muy
amplia. La naturaleza nos proporciona medios para la protección de
cultivos que merecen nuestra atención. Estos se originan en la riqueza
intrínseca de las especies y que surgen de su lucha por la supervivencia.
La protección natural de cultivos reduce el riesgo de la resistencia en los
insectos, tiene menos consecuencias letales para los enemigos naturales,
reduce la aparición de plagas secundarias, es menos nocivo para el
hombre, y no ocasiona daños en el medio ambiente (Stoll, 1989).
Como alternativa, los productos naturales provenientes de una gran
variedad de plantas, actúan inhibiendo, repeliendo, disuadiendo o
eliminando insectos plagas de distinto tipo (rastreros, voladores,
chupadores, defoliadores, etc.) como así también estimulando procesos
vitales de los cultivos para fortalecerlos y así protegerse de los ataques de
las distintas pestes. Algunas de estas plantas han sido estudiadas
científicamente y otras siguen vigentes por leyenda popular (Sánchez,
2002; Stoll, 1989).
La siguiente lista ofrece una variedad de especies utilizadas desde
hace mucho tiempo por distintas culturas y los conocimientos que se
tienen de las propiedades de estas plantas se difunden de boca en boca.
Equinácea (Equinácea angustifolia): las raíces de esta planta
contienen un componente tóxico para las larvas del mosquito Aedes, la
mosca doméstica y es un disruptor del crecimiento y desarrollo de los
insecto s de la harina.
Hisopo (Hisopus officinalis). Al igual que otras plantas aromáticas, el
hisopo actúa eficazmente ahuyentando, orugas, pulgones y caracoles.
Lavanda (Lavandula officinalis). Sus flores ahuyentan la polilla del
armario y es una planta melífera y que atrae insectos beneficiosos como
la crisopa.
Poleo (Mentha pulegium). Las hojas trituradas y secas son uno de
los remedios más efectivos que existen contra las garrapatas de los
animales domésticos. Se aplica espolvoreando la piel del animal y las
zonas donde descansa, también es efectivo lavar al animal con una
infusión bien concentrada de la planta. Ahuyenta también a las hormigas.
Albahaca (Ocimun basilicum). Principios activos: linalol, estregol,
leneol. Se asocia al cultivo de tomates para repeler a la mosca blanca Es
insecticida ya que controla polillas, áfidos, moscas, etc. También
Acaricida.
Artemisa (Artemisia vulgar, Ambrosia cumanensis) Principio activo:
Cíñelo. Esta planta es tóxica para los animales por lo que no se le debe
sembrar sobre pastizales, pero sí al borde de los lotes de cultivo para
impedir o restringir el paso de insectos rastreros.
Salvia (Salvia officinalis). Planta melífera. Principios activos: boreol,
cineol, tuyona. Rechaza la mosca blanca en diferentes cultivos y pulgas y
otros insectos voladores.
Falsa acacia (Robinia seudoacacia).Arbol de flores tremendamente
melíferas. Las hojas machacadas, mezcladas con azúcar atraen y matan
a las moscas.
Romero (Rosmarinus officinalis).Planta melífera y que atrae insectos
beneficiosos. Las hojas tritutaras se usan como repelentes de pulgas y
garrapatas.
Tagetes (Tagetes patula). Planta tóxica para las larvas de diferentes
mosquitos. Sus secreciones radiculares son una barrera eficaz contra los
nemátodos, por lo que se cultivan en proximidad plantas susceptibles
como tomates, patatas, perejil.
Toronjil (Melissa officinalis). Principio activo: linalol. Repele pulgas,
polillas y áfidos.
Ortiga (Urtica sp. ). Principios activos: serotonina, histamina,
filosterina. Acelera la descomposición de la materia orgánica para la
formación del compost con el cual se estimula el crecimiento de las
plantas y controla orugas y pulgones.
Mezcla de maíz y fríjol con ají (Capsicum frutescens; Fam.
Solanaceae) son usados desde los tiempos aborígenes y sirven
actualmente para repeler distintas plagas de insectos.
Ruda (Ruta graveolens, Fam. Rutaceae) Principios activos: Rutina,
inulina. Su fuerte olor atrae moscas y polillas negras disminuyendo daños
sobre los cultivos cercanos.
Ajo (Allium cepa;Alliaceae) Se aisló al agente activo básico del ajo,
la alliina, que cuando es liberada interactúa con una enzima llamada
allinasa y de esta forma se genera la allicina, la sustancia que contiene el
olor característico y penetrante del ajo. Es usado contra piojos. Otro
principio activo: disulfuro de alipropilo: Controla larvas de plagas de
diferentes cultivos. Como lechuga. zanahoria, apio y fresas.
Frijol (Canavalia ensiformis). Principio activo: canavalina. Controla la
hormigas y actúa como funguicida.
Citronella (Cymbopogon nardus, Fam. Gramíneas) esta especie se
produce a partir de dos variedades: var. lana batu, la cual suministra un
aceite relativamente pobre en geraniol (55-65 %); y otra conocida con el
nombre de var. maha pangiri, de mejor calidad por su alto contenido en
geraniol, de hasta el 90 %. Los principales compuestos son el citronelal y
el geraniol, l-limoneno, canfeno, dipenteno, citronelol, borneol, nerol,
metileugenol, los cuales son utilizados en la preparación de insecticidas a
base de aceites esenciales, o como aromatizante de algunos insecticidas.
Menta (Mentha spicata). Principios activos: mentol, felandreno,
menteno, Se le utiliza para controlar hormigas.
Ajenjo (Artemisia absinthium).Principio activo: cineol, tuyona, etc. El
té de hojas de esta planta controla babosas en los cultivos, y pulgas en
los animales. Albahaca (Ocimum basilicum) Principio activo: linalol,
estregol, leneol, etc. Repelente, insecticida, acaricida controla polillas,
áfidos, moscas.
Artemisa (Artemisia vulgar, Ambrosia cumanensis) Principio activo:
Cineol: Esta planta es tóxica para los animales por lo que no se le debe
sembrar sobre pastizales, pero sí al borde de los lotes de cultivo para
impedir o restringir el paso de insectos rastreros.
Calendula (Caléndula otticinalis). Principio activo: caléndulina:
Comúnmente se le denomina botón de oro de madera y se caracteriza por
ser excelente para controlar nemátodos y moscas blancas si se la
siembra intercalada con yerbabuena.
Frijol (Canavalia ensiformis).Principio activo: canavalina. Controla
hormigas.
Muña o Peperina (Minthostachys mollis).Principios activos: Mentol,
mentola, Tiene propiedades repelentes de insectos cuando la papa está
en almacenamiento. Dentro de las plagas que repele, se encuentran el
gusano blanco de la papa, el gusano cortador (Copitarsia curbata), el
gorgojo de la papa (Premmnotrvpes suni ) y el gusano alambre (Ladius
sp). Los sahumerios con muña también controlan polillas. Durante el
cultivo, se suele colocar plantas frescas de muña para prevenir el ataque
de insectos o espolvorear cenizas de la planta en los campos atacados
por pulgones.
Yerbabuena (Mentha piperita). Principio activo: mentol, cíñelo. Es
una planta excelente para el control de insectos chupadores como piojos,
pulgones, áfidos en frutales.
Quassia (Quassia amara). Principio activo concentrado en la
madera, hojas y raíces. Es insecticida, actuando por contacto o ingestión.
Se usa contra insectos chupadores, minadores, barrenadores, áfidos y
algunos coleopteros.
Ruda (Ruta Graveolens)
Ruta graveolens, comúnmente llamada ruda es una especie de la
familia Rutaceae, nativa del sur de Europa. Se suele cultivar como planta
ornamental de jardín, en especial por sus hojas azuladas y por su
tolerancia a suelos secos y al calor. También se cultiva como hierba
medicinal y condimento.
Arbusto muy ramificado que puede vivir varios años, debido a esta
longevidad el tallo puede volverse leñoso. Alcanza alturas de entre 70 a
100 cm. Las hojas semi-perennes, de color verde glauco, son alternas
compuestas por varios segmentos de los cuales los laterales son
alargados y el terminal ovalado o blanquecino, de consistencia algo
carnosa. Las flores, forman ramilletes y tienen entre cuatro y cinco
pétalos, siendo de un color amarillo vivo. El fruto es una especie de
cápsula con cinco lóbulos. La planta entera tiene un aroma característico
difícil de confundir con otros. El sabor de las hojas es ligeramente picante
pero éste queda enmascarado por el intenso aroma que despide.
Ajó (Allium Cepa)
Nombre de varis herbáceas intensamente olorosas de la familia de
las Liliáceas y de los bulbos de estas plantas, que se usan en la concina
el ajo al igual que la cebolla, con la que está emparentado, tiene flores
pequeñas, blancuzca, de seis piezas, dispuestas en umbelas, el fruto es
una cápsula que encierra unas semillas negras arriñonadas. El ajo común
se cultiva desde la antigüedad. El bulbo, de olor y sabor intensos
características, está cubierto por una envoltura papirácea y consta de
varias piezas fáciles de separar llamadas dientes, contiene una sustancia
denominada aliína que por su acción fermento contenido en ellos se
transforma en Disulfuro de alilo, que presenta el olor características de los
ajos.
Ají chirel (Copsicum Annum)
Es una planta conocida y cultivada desde la antigüedad, a causa de
sus propiedades culinarias por los pobladores de América del Sur. Se
introdujo en Europa en el siglo XV y se extendió rápidamente a países de
África y Asía. Posee una gran variabilidad genética, que permite utilizarlo
de muchas maneras. La planta pertenece a la familia e las solanáceas
pero existe una gran complejidad taxonómica en torno a ella. El nombre
Copsicum annum. Es el más extendido para referirse a la especia a la que
pertenece la mayoría de las plantas cultivadas.
Azufre
El azufre es un elemento no metálico, insípido, inodoro, de color
amarillo pálido. Se encuentra en el grupo 16 del sistema periódico. Su
número atómico es 16 y su masa atómica 32,066. También llamado
“piedra inflamable”, el azufre se conoce desde tiempos prehistóricos y ya
aparecía en la Biblia y en otros escritos antiguos. Debido a su
inflamabilidad, los alquimistas lo consideraron como un elemento esencial
de la combustión. Todas las formas de azufre son insolubles en agua, y
las formas cristalinas son solubles en disulfuro de carbono.
Cuando el azufre ordinario se funde, forma un líquido de color pajizo
que se oscurece si se calienta más, alcanzando finalmente su punto de
ebullición. Si el azufre fundido se enfría lentamente, sus propiedades
físicas varían en función de la temperatura, la presión y el método de
enfriamiento.
Es ligeramente soluble en alcohol y éter, moderadamente soluble en
aceites y muy soluble en disulfuro de carbono. A temperaturas entre 94,5
°C y 120 °C esta forma rómbica se transforma en azufre monoclínico, que
presenta una estructura alargada, transparente, en forma de agujas con
una densidad de 1,96 g/cm3 a 20 °C. La temperatura a la que el azufre
rómbico y el monoclínico se encuentran en equilibrio, 94,5 °C, se conoce
como temperatura de transición. Cuando el azufre rómbico ordinario se
funde a 115,21 °C, forma el líquido amarillo pálido S?, que se vuelve
oscuro y viscoso a 160 °C, formando Sµ. Si se calienta el azufre hasta
casi alcanzar su punto de ebullición de 444,6 °C y después se vierte
rápidamente en agua fría, no le da tiempo a cristalizar en el estado
rómbico o monoclínico, sino que forma una sustancia transparente,
pegajosa y elástica conocida como azufre amorfo o plástico.
Hormigas
Los formícidos u hormigas (Formicidae) son una familia de insectos
sociales que, como las avispas y las abejas, pertenecen al orden de los
himenópteros. Las hormigas evolucionaron de antepasados similares a
una avispa a mediados del Cretáceo, hace entre 110 y 130 millones de
años, diversificándose tras la expansión de las plantas con flor. Son uno
de los grupos zoológicos de mayor éxito y en la actualidad están
clasificadas más de 12.000 especies, con estimaciones que superan las
14.000. Se identifican fácilmente por sus antenas en ángulo y su
estructura en tres secciones con una estrecha cintura. La rama de la
entomología que las estudia se denomina mirmecología.
Forman colonias de un tamaño que se extiende desde unas docenas
de individuos predadores que viven en pequeñas cavidades naturales, a
colonias muy organizadas que pueden ocupar grandes territorios
compuestas por millones de individuos. Estas grandes colonias consisten
sobre todo en hembras estériles sin alas que forman castas de «obreras»,
«soldados» y otros grupos especializados. Las colonias de hormigas
también cuentan con algunos machos fértiles y una o varias hembras
fértiles llamadas «reinas». Estas colonias son descritas a veces como
súper organismos, dado que las hormigas parecen actuar como una
entidad única, trabajando colectivamente en apoyo de la colonia. Han
colonizado casi todas las zonas terrestres del planeta; los únicos lugares
que carecen de hormigas indígenas son la Antártida y ciertas islas
remotas o inhóspitas.
Lechuga (Lactuca sativa L.)
La lechuga (Lactuca sativa L.) es una planta anual, propia de las
regiones semi-templadas, que se cultiva con fines alimentarios. Debido a
las muchas variedades que existen, y a su cultivo cada vez mayor en
invernaderos, se puede consumir durante todo el año. Normalmente se
toma cruda, como ingrediente de ensaladas y otros platos, pero ciertas
variedades, sobre todo las de origen chino, poseen una textura más
robusta y por ello se emplean cocidas.
Cultivo de lechuga
Este cultivo soporta peor las temperaturas elevadas que las bajas.
Como temperatura máxima tendría los 30 ºC y como mínima puede
soportan temperaturas de hasta –6 ºC. La lechuga exige que haya
diferencia de temperaturas entre el día y la noche. Cuando la lechuga
soporta temperaturas bajas durante algún tiempo, sus hojas toman una
coloración rojiza, que se puede confundir con alguna carencia.
La humedad relativa conveniente para la lechuga es del 60 al 80%,
aunque en determinados momentos agradece menos del 60%. Los
problemas que presenta este cultivo en invernadero es que se sube
mucho la humedad ambiental, por lo que se recomienda cultivarlo en la
calle, cuando las condiciones climatológicas lo permitan. No es bueno que
la temperatura del suelo baje de 6-8 ºC. Los suelos preferidos por la
lechuga son los ligeros, arenoso-limosos, con buen drenaje. El pH óptimo
se sitúa entre 6,7 y 7,4. En los suelos humíferos, la lechuga vegeta bien,
pero si son excesivamente ácidos será necesario encalar.
Este cultivo, en ningún caso admite la sequía, aunque la costra del
suelo conviene que está seca para evitar en todo lo posible la aparición
de podredumbres de cuello. Los mejores sistemas de riego, que
actualmente se están utilizando para el cultivo de la lechuga son, el riego
por goteo (cuando se cultiva en invernadero), y las cintas de exudación
(cuando el cultivo se realiza en la calle), como es el caso del sudeste de
nuestro país. Existen otras maneras de regar la lechuga como el riego por
gravedad y el riego por aspersión, pero cada vez están más en recesión.
Referente al abonado, diremos, que es un cultivo muy exigente en
potasio.
Agentes de contaminación ambiental
Plaguicidas e insecticidas químicos: estas son sustancias químicas
que se utilizan para matar o repeler la acción de pestes o plagas
(hormigas, insectos, arácnidos, etc.), pero que debido a su permanencia
en el suelo (varios años, incluso) pueden resultar nocivas, porque afectan
su composición natural. Además, estos químicos pueden matar a otros
organismos, deteriorando algunas cadenas alimentarias o, simplemente,
acabando con dichas especies.
Herbicidas: son productos químicos que se usan para matar malas
hierbas o plantas indeseables en terrenos cultivados. Estas tienen un
efecto similar a los pesticidas, porque afectan el suelo, pero en este caso
pueden dañar a otras especies. Por ello se deben ocupar en dosis
adecuadas y tapando el resto de las plantas. Fertilizantes químicos: las
plantas elaboran parte de su alimento extrayendo agua del suelo y
oxígeno, hidrógeno y carbono del aire, pero para completar su
alimentación necesitan de nutrientes. Los fertilizantes químicos
(artificiales) potencian dichos nutrientes o agregan otros de manera tal
que las especies vegetales de las tierras cultivadas se desarrollen de
manera óptima. Sin embargo, el uso excesivo puede afectar el suelo, el
agua y a otras plantas.
CAPÍTULO III
MARCO METODOLÓGICO
Tipo de Investigación
El tipo de investigación es experimental, la cual según Hurtado
(2000), es un proceso que consiste en someter a un objeto o grupo de
individuos a determinadas condiciones de estímulo o tratamiento (variable
independiente) para observar los efectos, o las organizaciones que se
producen (variable dependiente)
Diseño de Investigación:
La presente investigación está basada en un diseño de campo que
según Hurtado (2000), consiste en la recolección de datos directamente
de los sujetos investigados o de la realidad donde ocurren los hechos
(datos primarios), es decir, el investigador obtiene la información pero no
altera las investigaciones existentes.
Población
Desde el punto de vista metodológico y de acuerdo al planteamiento
de Hurtado (2000), la población “es el conjunto de todos los casos que
concuerdan con una serie de especificaciones. La población debe situarse
claramente en torno a sus características de contenido, lugar y tiempo”.
Por tanto, la población se refiere al universo de la investigación, sobre el
cual, se generalizaran los resultados del estudio, en la presente
investigación la población objeto de estudio estuvo conformada por un
universo de diez (10) plantas de lechuga.
Muestra
En lo que respecta a la muestra, es propicio destacar que la misma
es definida por Hurtado (2000), como “un subgrupo de la población, es
decir un subconjunto de elementos que pertenecen a ese conjunto
definido en sus características que se llama población o universo. En la
presente investigación, no hubo necesidad de aplicar ningún
procedimiento muestral, por cuanto la población fue de tipo censo, y en
consecuencia se consideró la totalidad de la misma.
Materiales
Los materiales que se utilizaron para elaborar el insecticida orgánico
fueron los siguientes
- 200 gramos de Hojas de Ruda
- 150 gramos de ajo
- 150 gramos de ají chirel
- 50 gramos de sal
- 50 gramos de azufre
- 2 litro de agua
Procedimiento
Para la elaboración del insecticida orgánico se debe cumplir el
siguiente procedimiento:
- Colocar las hojas de ruda, los ajos y el chirel en dos litros de agua.
- Hervir hasta que se reduzca a un litro.
- Colar la preparación para que no queden restos de las hojas.
- Dejar enfriar para agregar la sal y el azufre
- Envasar el insecticida.
- Dejar reposar el insecticida en el envase durante 8 días bien
tapado antes de usarlo.
- Aplicar cada 8 días alrededor de las plantas de lechuga luego del
riego.
Resultados y análisis
Para verificar la efectividad del insecticida orgánico a base de Ruda,
Ajo y Ají Chirel elaborado se dividió la población total (10 plantas) en los
siguientes grupos:
Grupo A: estuvo conformado por una población de cinco plantas, las
cuales fueron tratadas con un insecticida químico durante 8 días.
Grupo B: estuvo conformado por una población de cinco plantas, las
cuales fueron tratadas con el insecticida orgánico a base de Ruda, Ajo y
Ají Chirel elaborado durante 8 días.
Durante el período de tiempo al que fueron expuestas las plantas se
pudo observar:
Grupo A:
- El insecticida químico utilizado logro eliminar las hormigas de un
80% de las plantas en las cuales fue rociado.
- Dicho insecticida debilitó algunas hojas de las plantas utilizadas las
cuales se observaron en mal estado y luego se cayeron de la planta.
- El fuerte olor del insecticida causó algunos problemas de alergia a
los integrantes del grupo, lo cual indica que este tipo de insecticida es
toxico y causa daños al medio ambiente
Grupo B:
- El insecticida orgánico a base de Ruda, Ajo y Ají Chirel elaborado
logro eliminar las hormigas en un 95% de las plantas en las cuales fue
rociado.
- A través del uso de este insecticida se pudo observar el buen
estado de todas las plantas de este grupo, lo cual indica que además de
su efecto repelente el insecticida posee propiedades curativas debido a
los ingredientes de las plantas utilizadas para la elaboración del mismo.
- Al momento de aplicar el insecticida se pudo percibir que este no
posee olor fuerte, lo que indica que por su condición orgánica, no posee
químicos que contaminen el medio ambiente.
Los resultados obtenidos verifican la hipótesis planteada ya que el
insecticida orgánico a base de Ruda, Ajo y Ají Chirel es eficaz para
eliminar las hormigas u otros insectos de las plantas de lechuga.
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