Fue un día normal.
Desperté, desayuné, me lave los dientes y fui al
trabajo. Esa era mi rutina.
Devuelta a casa, mire una billetera en el asiento del metro. — Será
que la agarro — pensé. Estuve a punto de recogerla. Pero solo me
baje y la dejé allí.
En mi casa recibí una llamada del hospital. A mí madre le dio un
ataque cardíaco.
— La señora Anderson, ya está estable. — me dijo una enfermera.
Pasé toda la noche en la habitación de mi madre. Yo era la única
familia que le quedaba, después de que en un accidente mi hermana
y mi padre murieran.
El Doctor entro a la habitación. — señorita Anderson. No quisiera
decirle esto pero, tiene una semana para pagar los servicios del
hospital. En la resección le darán la cuenta. — me dijo el doctor antes
de retirarse. Pensé — no puede ser tanto. ¿Verdad?.
Salí a fumar un cigarrillo. Está estresada, no tenía el dinero
suficiente. Pase toda la noche fumando y bebiendo en un bar
cercano.
Cuando me desperté oliendo a alcohol y humo. Fui al trabajo. Mi jefe,
el mismo que siempre me acosaba. Me llamo a su oficina.
— Daniela. ¿Esto viste bebiendo? Otra vez. — me dijo con ese
mirada desagradable.
— Perdón, no volverá a pasar — dije con una mirada perdida.
— ¿Qué sucede? — dijo un poco preocupado.
— Nada, señor — fueron las únicas palabras que pude decir.
— Daniela. Lo siento mucho. Pero y somos un recorte de
personal. Y por desgracia tu serás despedida.
Ese día me terminó de romper. Debía 5.000 dólares del hospital, no
tenía trabajo. No tenía nada.
De camino a mi casa. Vi que a alguien se le cayó se billetera. Está vez
no lo pensé y la recogí y me fui. La billetera tenía quinientos dólares.
Con eso podía pagar la renta y para comida por unos días.
Mientras buscaba trabajo, entre a un callejón y un tipo Salió de la
nada y con un cuchillo en su mano dijo — dame tu dinero o te mato.
No sabía que hacer. —solo tengo veinte dólares — dije nerviosa. —
Eso no va hacer suficiente. — mientras ponía su mano en mi pierna.
— Deja la en paz. — dijo Una voz calmada y suave
— ¿Y tú quien carajos eres.? — dijo el ladrón.
El hombre con traje se acerco y saco una pistola. — Te voy a matar.
— dijo un esa vos tan calmada. El ladrón se asusto y le arrojo el
cuchillo, mientras salía corriendo.
— ¿estás bien hermosa.? — preguntó con una voz suave y
seductora.
— S... si. Gracias — dije aún asustada.
— No fue nada. — dijo mientras se marchaba.
Vi que se le había caído la billetera. La recogí y intenté alcanzar a
aquel hombre. Pero no lo encontré.
Ya en mi casa decidí ver qué tenía la billetera. Me sorprendió al ver
que tenía solo una tarjeta de presentación. Pensé en llamar y decir a
había encontrado la billetera.
— Hola. ¿quien habla.? — estaba segura de que era el.
— Hola. Ehh soy la chica de temprano.
— Ah sí. ¿Cómo consíguete mi teléfono?
— Se cayó tu billetera y ahí estaba. Solo quería agradecerte.
— Ya te dije que no fue nada. Y bien me piensa devolver mi
billetera.
— Si claro, en dónde nos podemos ver.
— Que te parece en el parque del centro.
— Si está bien ahí te veo. —Dije antes de colgar. Está un poco
nerviosa era la primera vez que tenía una cita en años.
Estaba esperando, pensando que no lo recordaba bien y en qué ni su
nombre sabía.
En eso un hombre de cabello rubio, ojos azules y un arete en la
ojeras.
— Tu eres la chica de temprano ¿Verdad?— su voz era las mismas,
no había duda de que era el.
— Si. Hola soy Daniela. — dije con una sonrisa.
— Hola Daniela. Me dicen As de pica — dijo con una sonrisa
relajada.
— Toma. —dije mientras buscaba su billetera en mi cartera.
— Gracias. ¿No estás ocupada? ¿O si? — dijo el mientras me
arrastraba a un restaurante.
Fue la mejor noche en mucho tiempo. Hablamos toda la noche. Y
por alguna razón no pensé en su extraño nombre.
Ante irme me pregunto — ¿De que eres capaz de hacer.
Pensé que hablaba de sexo y respondí — de todo. —con una
sonrisa pícara.
— Creo que mal interpretas. — fueron las últimas palabras que dijo
antes de irse.
En casa recibí una llamada del hospital. A mí madre le dio otra
ataque. Fui lo más rápido posible. En el camino pesaba en las
palabras de pica. ¿A qué se referí?. En el hospital una enfermera me
dijo que mi madre estaba en cuidados intensivo. Hacia tiempo que no
fumaba pero estaba preocupado por ella. Me fume como una tres
cajas. Y la misma enfermera me dijo que ellas estaban estable.
Fui a verla. A ella nunca le había gustado los hospitales. Pero no tenía
de otra.
— Mamá como está — dije aún inquieta.
— Dani, no te preocupes. Tu cómo estás.
Sabías que mal pero no podía dame el lujo de preocuparla.
— Bien mami.
— Dani ya no me queda mucho tiempo.
— No digas esa cosas mamá.
— Cuando saliera de aquí te iba a dar esto, pero no creo que
salga.
— Mamá no digas eso. — le dije con los ojos llenos de lágrimas.
— Dani tome esto. — era un collar con tres diamantes.
— Eso me lo regalaron tu abuela antes de morir.
— ¿Qué me quieres decir?.
— Dani tu sabes que no soy eterna.
— Gracias. Pero quiero que me lo des cuando salgas de aquí.
— Jejeje. Si eso quiere.
— Dani por favor no fumes más.
— Perdón.
Esa noche dormí a su lado. Me sentí segura. Pero aún debíamos al
hospital.
Ese día fui al banco a pedir un préstamo, pero me lo negaron. Una
hombre me vio y se acercó. Pensé que me ibas a robar. —¿ necesitas
dinero?. — pregunto. Estaba desesperada. Necesitaba el dinero.
— si .
— Cuántos necesitas.
— 10.000. — el hospital era demasiado caro, pero mi madre quiso
ese porque ahí trabajo mi padre.
Es hombre me los dio y me dio un mes para devolverlo.
Pague la cuenta del hospital. Pero aún no tenía trabajo. ¿Cómo iba a
pagar?.
Mientras sobrevivía con la poca comida que me quedaba. Pensaba en
que iba a hacer ahora, no tenía dinero todo lo que tenía lo usé para
pagar, no tenía trabajo y solo me quedaba un mes de renta.
En mi habitación un teléfono sonaba mi teléfono.
— ¿Hola?
— Hola. ¿Daniela?
Era inconfundible, era el.
— Hola pica, ¿Cómo has estado?
— Bien gracias, y tú ¿como estás?.
Cómo estoy; en la miseria, sin nada. Pero no podía decir eso.
— Bien. Y ¿por qué me llamaste?
— Okey directo al grano ¿Verdad?. Bueno solo quería invitarte a
salir. Que dice.
— Claro. ¿Cuándo?
— En media hora. Te parece.
— Si no hay problema.
El me fue a buscar en mi casa. Eso me pareció raro porque yo no
recordaba haberle dicho dónde vivía.
En su auto me preguntó ¿Ya pensaste lo que te dije?, yo no recordaba
a qué se refería y sigue que si. Un simple si.
Bueno no importa. El me llevo a un restaurante luego al cine y
después a comprar comida. Si le conte que no tenía nada. Y creo que
se apiadó de mi porque me compro comí como para 6 meses.
En la noche cuando me propuse bajar del auto. Me hizo esa pregunta.
— ¿de que eres pacas?
Está vez pensé.
— Ha que te refieres pica.
— Necesito una persona dispuesta a hacer cosas que no todos
pueden hacer.
— En serio. Cómo que.
— Golpear a una persona. Claro por una suma de dinero. Por favor
piénsalo
La pregunta me hacía cuestionarme ¿ De verdad el es una buena
persona?.
En la noche una llamada me helo la piel. No sabía que era, ni de quien
era pero sabía que no era buena.
— Diga.
— Buenas noches, es la señora Anderson.
— Si ella habla. —por alguna razón las lágrimas empezaron a caer.
— Se necesita en el hospital.
En el camino no pensé en nada, me aterraba pensar en lo que había
pasado.
En el hospital una enfermera me dio a noticia. Mi madre había
muerto. La enfermera estaba llorando igual que yo al parecer mi
madre la avía ayudado mucho.
En casa me rompí, ya no tenía nada a qué aferrarme en esta vida.
Pensé en suicidarme.
Pero. No fui capaz.
El día siguiente llame a Pica.
— hola Pica .
— Si dime.
— Peter. ¿Puedes venir a casa?. —dije con la voz corta Por el
llanto.
El llegó y le conté que mi madre a vía muerto. El me dijo que me iba a
ayudar con todo. El pago el funeral. Las únicas personas que fueron al
funeral fueron gente del hospital, yo y Pica. Pensé que por lo menos
mi tía iba a despedirse de ella.
Mientras mi madre bajaba yo le dije a pica que si.
El solo sonrió y se fue dejando me las llaves de su auto un Mercedes.
Desde ese día no lo vi más pasaron dos semanas, el no me respondía
las llamadas ni los mensajes. Un día lo acepte. Conseguir un trabajo,
hice amigos en el trabajo.
Una noche recibí una llamada.
— Hola ¿pica?.
— No. Soy tu tía Linda.
— A hola tía.
— Dani perdón por no asistir al funeral de mi hermana. Es que
estoy muy enferma. Y al saber que mi hermana avía muerto. Me
sentía peor. Pero dime tú estas bien.
— Lo entiendo tía. No hace falta dar explicaciones. Y si me ha ido
muy bien.
— Dani. Por favor. “Toce”. Asiste a mi funeral.
— Si tía si es lo que desea yo lo haré.
Esa fue la última vez que hablé con mi tía.
Fui a su funeral como me lo avía pedido. Pero solo le dije unas
palabras y me fui. En el funeral estaba toda la familia de mi madre.
Eso que nunca la ayudaron. En el funeral entre más personas vi a
alguien que se parece mucho a pica. Cuando intenté acercarme. Mi
primo de interpuesto y me corrió — ya viste a mi madre, ya te puedes
ir. — intenté ver si es hombre seguía allí pero ya se avía ido.
En casa. Tarde en la noche. Tocaron en mi puerta.
— Daniela.
— Si. ¿Quien pregunta?
— Mi compañero le dio un préstamo. Y no preguntamos si ya tiene
nuestro dinero.
— No. Lo siento pero en una semana lo consigo.
— Está bien pero necesito algo para estar seguro. — dijo mientras
entraba en mi apartamento. Vio las llaves de mi auto. Y se fue.
— Espero que consigas el dinero. — dijo asiendo sonar las llaves.
En ese momento sonaron paso en el pasillo. Eran pesados, era algo
angustiante. Tocó mi puerta. Está vez busque un cuchillo. Y cuando
abrí la puerta. No había nadie solo un maletín y una nota. “ señor o
señora. Se le entrega esta misión como prueba de iniciación. Por favor
deje el maletín enfrente del aeropuerto de el lada norte. Se le dará
1.000 dólares si completa la misión” mese que era una broma. Pero si
era verdad necesitaba el dinero.
En la mañana no me importo y fui con el maletín al aeropuerto. Lo
deje y me vine en mi casa en el buzón estaba un sobre. Cuando lo
abrí me alegre, eran los mil dólares. Con eros pagué una parte pero
no me dieron mi auto.
De camino a casa vi a un hombre parecido a pica entrando a un
callejón. Me propuse seguirlo y cuando iba a cruzar una mano me
toma por el hombr1 personas de aquí son muy peligrosas.
— Pica por favor ayúdame. Tengo una deuda muy grande y no
tengo le dinero solo tengo 5 días. Por favor ayúdame.
— Está bien. Vamos a pagar y te vas a casa.
Así fue el entro y salió. Yo me fui a casa y pensé por primera vez
¿Quién es en realidad el as de pica?. No puede dormir. Pasé toda la
noche buscando respuesta y encontré. Una cita de un foro, dónde
decía que “el asesino del as de pica” había quemado un bar y solo
dejo una carta en la puerta.
En eso una llamada me asusto.
— Hola.
— Daniela. Necesito hablar contigo.
— ¿Pica?.
— Te veo en dónde nos conocimos. El callejón.
Fui y Vi a pica con otro hombre.
— El es rey. Es mi mano derecha.
— ¿Mano derecha?. Pica no entiendo. ¿Por qué estoy aquí.
— Daniela me dijo rey que aceptaste un trabajo. ¿Eso es verdad?
— ¿En trabajo? No te entiendo.
— DANIELA. El del maletín. — no me avía dado cuenta de que no
estaba hablando como siempre. Era frío, con furia contenida.
— Si es verdad. Pero no entendí nada.
— Maldita sea. Todo esto es tu culpa rey.
— Pica me asustas.
— Te asustó Daniela. Eso es todo lo que faltaba. — en eso corrí
hacia y lo abrase el fue algo tan natural.
— Daniela. Por favor. Suéltame. — sus palabras fueron frías. Y le
hice caso
— Perdón.
— Dani. Escúchame tu no deberías entrar a esto. — su voz sonaba
preocupado y era muy suave.
— Dime Daniel Anderson. Quieres ser el as de diamante.
— Si. — dije si aunque no sabía a qué se refería.
— Gracias. Y tú rey te pregunto cuáles el tu último deseo. — vi
como el se intenta escapar.
— Está bien, solo quiero que no le aguas nada a mi familia. — dijo
aceptando su muerte.
Y con una sonrisa sádica, pica le disparo a sangre fría.
— Tu aceptaste ser parte de esto. Primera prueba. Limpia la esto
Yo estaba hay viendo como pica la persona más amable que conozco
había matado a alguien a sangre fría. ¿En qué me había metido? Y
solo una maldición fue lo que pude decir.
En mi casa cansada y en shock. Pensé que pica me podía matar.
En llamada ya no se me asían raras la llamada a media noche.
— As de diamante. Necesito que me acompañes mañana. — era
pica
— Si, en dónde nos vemos.
— Yo te busco.
Y colgó entraba asustada y muy nerviosa.
Pica me busco y en el camino estaba tan normal como si no hubiera
matado a alguien a noche.
Me explico que el trabajo era matar a un hombre que le debía a
alguien.
Me dio un pistola y me enseñó como usarla. Era como se me
estuviera enseñando a suma, aún no me creía que era el mismo que
fuera un asesino.
El entro primero y diálogo, el hombre dijo que no tenía el dinero y que
si el daban otra semana.
— Perdón amigo. Me dieron la orden de matarte si no me dabas el
dinero.
El hombre parecido entender. Pero no. Saco un pistola y le disparo a
pica. Me asusté y yo dispare. Cinco disparos todos dieron en el
hombre. Cayó muerto. Y pica el estaba mejor que yo. Con un sonrisa
dijo: nada mal.
En el auto de camino a casa. pese de verdad el hombre sentado a mi
lado es un asesino.
— Pi … — me dio un beso. No sé que paso pero no seguí pensando
en eso.
— Que ibas a decir. — dijo con esa voz suave y seductora.
— Nada.
Cuando me dejó a en casa. Vi algo que no avía visto en hacer tiempo.
Mi casa era un caos. Tenía comida en todo el suelo, ropa en todas
partes y botella rotas en dónde vieras.
Ese día me sentí diferente y cuando pica me dijo que lo acompañe a
otro trabajo acepte si duda.
Es ese momento junto pica me sentía bien. Estaba segura y no me
sentía sola.
No sé que era. Quizás ¿Amor?. No lo creo
Ya en casa. La duda no me dejaba dormir “ ¿que significa ser un as?
¿Que son los ases?”
Esas preguntas no me dejaba dormir, Así que me levanté en el
portátil. Busque “¿que eran los ases?”. Fácil estuve una hora sin
encontrar nada, hasta que en un foro vi. “la asesina del as de trébol.
Mato a todos en un banco y no se llevo nada del dinero”. Tenía más
dudas que responder ¿Quién es el asesino del as de trébol? ¿Por qué
pica me día este título?.
Un mensaje llegó. “Hola ¿Quieres saber más sobre el as de trébol?”
ese mensaje me helo la sangre. “ que sabes sobre el as de Pica”
“No te puedo decir nada por aquí. Si quieres nos ponemos ver en una
cafetería en el centro del lado norte”. Y ahí iba solo por respuesta
nada más. Sabía que si pica se entera me iba a matar o hacer algo
pero.
— hola eres Daniela — era una voz femenina y desconocida pero
sentía que era pica.
— Si. Hola soy Daniela. ¿Tu eres trixi?
— Si. Es un placer conocerte.
— ¿Y bien que sabes de el as de pica?
— Escucha Daniela. Te estás metiendo en algo muy peligroso. Te
recomiendo no relacionarte con ningún as.
— Pero viene hacia acá para saber.
— Te voy a responder 3 preguntas. Adelante.
— Ok. ¿Que son los ases?
— Son asesinos.
— ¿cuántos ases existen?
— Dos el de pica y el de trébol.
— Última. ¿Qué significa ser el as de diamante?
— ¿El as de diamante? Es la primera vez que escucho eso. No lo
sé. Te respondo otra pregunta.
— Enserio. ¿Quién es el as de pica?
— Que tienes con el, en resumen es un asesino. Mata por dinero y
nunca le importa las personas. Es una persona muy fría y en
extremo peligroso. Se dice que siempre usa un traje de color
negro con detalle rojos.
— Gracias por tu ayuda trixi.
— No es nada.
Cuando me alejaba de la mesa me regresé a buscar mi bolso. Y en
la mesa está mi bolso y una carta de as de trébol.
— Estoy agotada de tanto pensar en eso solo quiero ir a mi casa.
— es lo que estaba pensando.
Pero al abrir la puerta los primeros que veo es a pica sentado enfrente
de la puerta.
— Pica ¿que hace aquí?. — pregunté nerviosa. Aterrada.
— Solo estaba esperando que llegara.
— ¿Para que?
— Quería verte — dijo con esa voz que no escuchaba desde hace
tiempo.
— En serio.
— Si. Pero me llegó un llama. Y me dijeron que te vieron con trixi.
¿Eso es verdad?
— Si… p.— me interrumpió.
— Escucha Daniela. No debes relacionarte con ella. Ellas es
peligrosa una vez me intento apuñalar. — me quedé en shock
¿De dónde se conocían?. Me sentía asustada. Pero ellas no se
veía como pica y mucho menos a Rey. ¿Quien era ella?
— Entiendo no volverá a verme seca de ella.
— No. No quiero eso quiero que sean amigas pero mientras yo
esté presente. — ahora a qué se refería.
— No te entiendo.
— Si en una semana las presentaré y aras como si nunca la
hubieras visto. Y te enseñaré a pelear.
— Entiendo.
— Mañana vendré a búscate.
Y ahí estaba. En la persona que pensé que sabía cosas resulta que
conoce a pica.
Y como dijo me vino a buscar y me enseñó lo básico, me dijo que esto
era porque ella quería pelear contigo. Fue una semana muy dura.
El día avía llegado.
— As de diamante. Es un placer conocerte.
— As de trébol. En un honor estar en su presencia. — pica me
había dicho que ella era el as de trébol y que todos los que le
quieras decir se lo diga con ese título.
— La pelea puede empezar — dijo pica con esa voz fría y distante.
Ellas atacó primero, una patada en el estómago. Me retorcía del dolor.
Me volví a levantar y esperaba que atacara de nuevo. Y lo hizo fue un
golpe que me rozo la cara. Pero me mantuve concentrada y respondí
con una patada en las piernas. Cayo. Pero en el suelo ellas me derribo
y me hizo una llave. Grite. El dolor era intenso.
Se levantó — as de diamante. Es un placer ser tu compañera — lo dijo
mientras me entendía la mano.
En la noche pica me llevo a casa. En el camino el me preguntó —
¿Quieres se un as en serio? Si no te gusta puedo mandarte a otro
país. Uno dónde nadie te va a encontrar. — se voz era suave y
protectora. Lo decía en serio. — pica te quiero — fueron las únicas
palabras que pude decir. Después de eso no dijo ninguna palabra en
todo el camino. Me dejó y se fue.
Más de un mes avía pasado y pica no avía vuelto. Trixi me visitaba a
menudo y siempre le pregunte por pica, ellas solo respondía que el se
iba a su vieja casa. Ella no sabe en dónde que daba pero después de
un tiempo el se iba y no sabía cuánto iba a tardar.