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Prevención de Infecciones en Salud

La atención sanitaria expone a los pacientes a diversos microorganismos, por lo que es crucial mantener altos niveles de higiene para prevenir infecciones. Los tres mecanismos clave para la prevención de infecciones son la limpieza, desinfección y esterilización, y el uso adecuado de antisépticos y desinfectantes es fundamental. La correcta aplicación de estas prácticas y el conocimiento de sus principios son esenciales para garantizar la seguridad del paciente y del personal sanitario.

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Prevención de Infecciones en Salud

La atención sanitaria expone a los pacientes a diversos microorganismos, por lo que es crucial mantener altos niveles de higiene para prevenir infecciones. Los tres mecanismos clave para la prevención de infecciones son la limpieza, desinfección y esterilización, y el uso adecuado de antisépticos y desinfectantes es fundamental. La correcta aplicación de estas prácticas y el conocimiento de sus principios son esenciales para garantizar la seguridad del paciente y del personal sanitario.

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Durante la atención sanitaria el paciente está expuesto

a una gran variedad de microorganismos, por lo que la


utilización de un máximo nivel de higiene en toda labor
asistencial es fundamental para reducir la transmisión
cruzada de toda aquella enfermedad infecciosa
evitable. Los 3 mecanismos indispensables para la
prevención de la infección en los centros sanitarios son
la limpieza, la desinfección y la esterilización. El uso
científico y racional de desinfectantes y antisépticos, así
como la aplicación de forma correcta de las técnicas de
asepsia en el cuidado de los pacientes y en la
manipulación y el suministro de los materiales, son los
ejes fundamentales en la prevención de las infecciones
relacionadas con la asistencia sanitaria. El adecuado
conocimiento de los conceptos y normas de uso de
antisépticos y desinfectantes pone a disposición del
trabajador la herramienta esencial que permite evitar la
diseminación de agentes infecciosos, a la vez que le
proporciona las bases científicas para su uso racional.
Conceptos básicos sobre antisepsia y
antisépticos

La mayor frecuencia de pacientes con alta


susceptibilidad a las infecciones, la aparición de
microorganismos resistentes a los antibióticos, el
aumento y la complejidad en las intervenciones
realizadas y la realización de multitud de
procedimientos invasivos hacen muy difícil la
eliminación de las infecciones en los hospitales.

Durante la atención sanitaria el paciente está expuesto


a una gran variedad de microorganismos. El contacto
entre el paciente y un microorganismo no produce
necesariamente una enfermedad clínica, puesto que

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hay otros factores que influyen en la naturaleza y la
frecuencia de las infecciones relacionadas con la
misma, pero la utilización de un máximo nivel de
higiene en toda labor asistencial es fundamental para
reducir la transmisión cruzada de toda aquella
enfermedad infecciosa evitable.

Un objetivo básico de la mejora de la seguridad del


paciente y de los trabajadores es reducir la propagación
de infecciones asociadas a la atención sanitaria, siendo
este el paso fundamental para aumentar la seguridad
de esta atención a largo plazo.

Los 3 mecanismos indispensables para la prevención de


la infección en los centros sanitarios son la limpieza, la
desinfección y la esterilización. Todos ellos tienen como
objetivo evitar la trasmisión de microorganismos, ya
sea de una persona enferma a otra, del personal a
personas enfermas o viceversa. El uso científico y
racional de desinfectantes y antisépticos y la aplicación
de forma correcta de las técnicas de asepsia en el
cuidado de los pacientes, así como en la manipulación y
el suministro de los materiales, son los ejes
fundamentales en la prevención de las infecciones
asociadas a la atención sanitaria

El adecuado conocimiento de los conceptos y normas


de uso de antisépticos y desinfectantes pone a
disposición del trabajador la herramienta esencial que
permite evitar la diseminación de agentes infecciosos, a
la vez que le proporciona las bases científicas para su
uso racional. Hay que tener en cuenta que:

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 No hay ningún desinfectante universalmente eficaz y
que pueda considerarse ideal, todos tienen algún
inconveniente y desventaja o ventaja sobre otros.
 Algunos agentes químicos son buenos como
antisépticos, pero no por ello son efectivos como
desinfectantes, mientras que otros desinfectantes
usados como antisépticos son tóxicos.
 No todos los elementos o instrumentos que entran en
contacto con el paciente deben ser esterilizados ni
requieren la misma preparación.
 Los antisépticos se aplican sobre la piel para eliminar o
disminuir la flora residente y transitoria de la misma.
 El uso de desinfectantes implica la destrucción de
microorganismos que residen sobre una superficie
inanimada con algunas excepciones.
 La selección y utilización inadecuada de estos
productos químicos puede producir alteraciones físicas,
con un alto costo de reparación de los equipos, así
como riesgo para el paciente.

Conceptos Limpieza
4–7

Consiste en la eliminación física de materia orgánica de


una superficie o de un objeto, sin causarle daño. Es el
primer paso imprescindible para tener éxito en el
control de las infecciones asociadas a los cuidados de la
salud. Según la OMS: «Una atención limpia es una
atención más segura».

El agente básico es el detergente, ya que la suciedad se


constituye en su mayor parte por sustancias grasas
(hidrófobas), que el agua por sí misma no puede
eliminar de objetos, superficies o lugares.

La limpieza, incluyendo un aclarado meticuloso, es el


paso más importante para la reutilización posterior de

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cualquier material médico no desechable, y sin ella no
es posible una correcta desinfección o esterilización del
material.

El material reutilizable debe limpiarse tan pronto como


sea posible después de su uso, ya que la suciedad seca
se elimina con más dificultad que la húmeda y reciente.
Si permanece cualquier resto de materia orgánica en el
material puede inactivar el proceso de desinfección o
esterilización.

Detergente

Sustancia que por su propiedad química facilita la


captura y el arrastre de la suciedad, tanto sobre los
objetos como sobre la piel.

Germicida

Agente o sustancia que destruye gérmenes patógenos.

Asepsia

Conjunto de procedimientos que impiden la llegada de


microorganismos a una cosa o lugar, por ejemplo,
técnicas quirúrgicas adecuadas o utilización adecuada
de indumentaria.

Antisepsia

Proceso que destruye los microorganismos de la piel o


de las membranas mucosas mediante sustancias
químicas, sin afectar sensiblemente a los tejidos sobre
los cuales se aplica, por ejemplo, preparación
preintervención del campo operatorio.

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Antiséptico

Sustancia germicida que, al ser de baja toxicidad,


puede aplicarse sobre la piel y tejidos vivos con la
finalidad de destruir los microorganismos patógenos
(acción biocida) o impedir su proliferación (acción
biostática). Son, por ejemplo, los compuestos yodados,
los alcoholes (etílico e isopropílico), la clorhexidina o el
hexaclorofeno.

Desinfección

Proceso de destrucción de todos los microorganismos


patógenos, excepto las formas de resistencia, o que
evita su desarrollo. Se realiza en objetos inanimados y
no en tejidos vivos. Se puede realizar por métodos
químicos o físicos. Son ejemplos la desinfección de
equipos médicos, suelos o superficies.

Desinfectante

Sustancia germicida capaz de destruir la mayoría de los


microorganismos patógenos (excepto esporas), pero
que es tóxica y, por tanto, solo se aplica sobre objetos
inanimados, superficies y ambiente, por ejemplo,
compuestos de cloro, ácidos-álcalis, aldehídos
(glutaraldehído y formaldehído) y fenoles.

Carecen de actividad selectiva, ya que eliminan todo


tipo de gérmenes. Su espectro de actuación, tiempo de
inicio de activación, tiempo de actividad, efecto
residual, toxicidad, capacidad de penetración y posibles
materiales o circunstancias que los inactiven pueden
variar de un producto a otro.
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La actividad de los desinfectantes puede inhibirse por la
existencia de materias orgánicas como sangre o tejidos
desvitalizados, y determinadas soluciones
desinfectantes pueden contaminarse a través del aire o
por contacto directo.

Esterilización

Proceso de destrucción y eliminación de todas las


formas de vida microbiana, incluidas las esporas, ya sea
mediante métodos físicos o químicos.

Otros conceptos de interés son:

Flora residente

Colonización normal de microorganismos que viven en


la superficie corporal (piel), así como en las cavidades y
los órganos huecos. Son difíciles de eliminar.

Flora transitoria

Microorganismos que se adquieren durante las


actividades normales de la vida cotidiana. Se eliminan
fácilmente. Para evitar la transmisión de
microorganismos entre pacientes debe realizarse de
manera adecuada la eliminación de la flora transitoria.

Transmisión cruzada

Transmisión de microorganismos patógenos de


paciente a paciente o de objetos contaminados a
pacientes, habitualmente con la participación de los
miembros del equipo de atención sanitaria.

Infección
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Invasión y multiplicación de microorganismos en los
tejidos de un organismo.

Fómites

Objetos inanimados que contienen partículas


contaminadas y que se sitúan en el entorno del
paciente.

Materiales críticos

Son instrumentos o dispositivos que se introducen


directamente en el torrente sanguíneo o en otras áreas
del organismo, normalmente estériles. Los materiales
críticos siempre se deben usar estériles.

Materiales semicríticos

Materiales que entran en contacto con piel no intacta o


con mucosas. Estos artículos deben estar libres de
microorganismos y de preferencia deben ser estériles.
En caso de que la esterilización no sea posible, deben
ser sometidos, al menos, a desinfección de alto nivel.

Materiales no críticos

Materiales que no tienen contacto directo con el


paciente o solo lo tienen con la piel sana. Deben
limpiarse con un detergente apropiado y agua, y en
algunos casos es recomendable someterlos a una
desinfección de bajo nivel.

Contaminación ambiental

Presencia en el ambiente de cualquier agente (físico,


químico o biológico), o bien de una combinación de
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varios agentes en lugares, formas y concentraciones
tales que sean o puedan ser nocivos para la salud, la
seguridad o para el bienestar de la población.

La Nota Informativa sobre productos desinfectantes de


29/03/2011 de la Agencia Española de Medicamentos y
Productos Sanitarios clasifica los desinfectantes en 3
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categorías legales:

Biocidas: antisépticos para piel sana y desinfectantes


de ambientes clínicos y quirúrgicos.

Tienen esta consideración los antisépticos para piel


sana, incluidos los destinados al campo quirúrgico
preoperatorio y los destinados a la desinfección del
punto de inyección, así como los desinfectantes de
ambientes y superficies utilizados en los ámbitos
clínicos o quirúrgicos que no entran en contacto con el
paciente directamente, tales como los destinados a
pasillos, zonas de hospitalización, zonas de atención y
tratamiento, mobiliario, etc.

Productos sanitarios: productos para la desinfección de


productos sanitarios.

Tienen esta consideración los productos que se


destinan específicamente a la desinfección de
productos sanitarios. Estos productos se
consideran accesorios de los productos sanitarios.
Ejemplos de estos productos son los desinfectantes de
productos sanitarios no invasivos como los
desinfectantes destinados a incubadoras, camillas y
monitores, o los desinfectantes de productos sanitarios
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invasivos como los desinfectantes destinados a
endoscopios o a instrumental quirúrgico.

Medicamentos: desinfectantes de piel dañada.

Tienen esta consideración los desinfectantes que se


destinan a aplicarse en piel dañada: heridas, cicatrices,
quemaduras, infecciones de la piel.

Principios generales de uso y


conservación de los antisépticos 9–11

Existen diferentes factores que influyen sobre la


actividad de los antisépticos, por lo que son necesarias
unas normas que garanticen su eficacia y eviten el
riesgo de una mala utilización. Como medidas
fundamentales destacan:

 -Se emplean sobre tejidos vivos

Los antisépticos se emplean sobre la piel o mucosas y


no deben emplearse en la desinfección de materiales.
La única excepción podrían ser las superficies en
contacto estrecho con el paciente, como, por ejemplo,
las conexiones de los catéteres.

 -Se emplean sobre tejidos limpios

Los antisépticos se inhiben por la materia orgánica y, a


veces, también por algunos componentes de los
jabones, por lo que antes de aplicar el antiséptico es
necesario lavar la zona a tratar con agua y jabón y,
seguidamente, hacer un aclarado con agua o solución
salina estériles y secado cuidadoso.

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 -Respetar la caducidad

Y, además, anotar la fecha de apertura del vial o la


fecha límite de uso una vez abierto. Asimismo, las
diluciones preparadas deberán estar etiquetadas con la
fecha de preparación y la de caducidad.

 -Evitar la contaminación

Antes de manipular los viales de antiséptico, hacer


higiene de manos.

No tocar el dispensador del vial con los dedos u objetos


contaminados.

El envase de antiséptico no contactará con el paciente,


superficies a desinfectar u otros utensilios de cura.

Emplear compresas estériles para aplicar el antiséptico.

Después de su uso, volver a tapar los envases y limpiar


el envase por fuera con un paño impregnado en
desinfectante.

No rellenar un envase ya empezado con los restos de


otros envases.

Emplear preferentemente pequeños envases o envases


unidosis y desecharlos después de su uso.

Después de utilizar jabones antisépticos, emplear agua


o suero fisiológico estériles para aclarar.

 -Gestión adecuada de los antisépticos

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Conservar los viales alejados de la luz y de fuentes de
calor.

Respetar las reglas de rotación de stocks (el primero


que entra es el primero que sale).

 -Respetar las precauciones de empleo

Tener en cuenta, antes de su uso, los antecedentes de


alergia, intolerancia o hipersensibilidad del paciente a
los antisépticos.

La intolerancia local a un antiséptico se puede ver


favorecida por la persistencia de la humedad en
antisépticos sin alcohol, el empleo de una cantidad
excesiva de antiséptico o el contacto prolongado (no se
deben utilizar apósitos oclusivos).

 -Respetar el modo de empleo (concentración y tiempo


de contacto mínimo)

Sobre piel sana, emplear preferiblemente antisépticos


en solución alcohólica y respetar el secado espontáneo
del antiséptico para permitir que este pueda actuar.

 -Tener en cuenta las incompatibilidades

Tener en cuenta las incompatibilidades de los


diferentes antisépticos y no mezclar nunca estos ni
emplear sucesivamente 2 antisépticos diferentes
debido al riesgo de inactivación por ser productos
antagonistas o toxicidad incrementada. Si se requiere
aplicar varias veces antisépticos, emplear antisépticos
de la misma familia.

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 -Vigilar la tolerancia local al antiséptico

Aparición de eritema, desecación, irritación, etc.

 -Emplear viales diferentes para pacientes infectados,


siempre que sea posible

Emplear envases unidosis o desechar el envase una vez


finalizado el tratamiento en caso de pacientes en
aislamiento de contacto, con úlceras, etc.

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