Exploracion Clinica del hombro
En la exploración del hombro conviene llevar una sistemática y comparar bilateralmente
ambas extremidades. Esta articulación se caracteriza por ser la de mayor movilidad del
esqueleto lo que conlleva también que sea la más “inestable”. Inicialmente debemos
proceder a verificar si el dolor se debe a una patología propiamente del hombro o a
cualquier otro problema, principalmente patología a nivel cervical.
Inspección.
Observaremos la presencia de relieves óseos anormales, atrofias musculares,
inflamaciones y cicatrices.
Palpación.
Deberá confirmar los datos de la inspección, palpando las estructuras anatómicas óseas y
de partes blandas que conforman el hombro.
Movilidad.
Siempre se deberá valorar el arco activo, mientras que el pasivo sólo se realizará cuando el
movimiento activo sea incompleto.
Valores normales: Abducción: 160° - 180º. Flexión: 160° - 180º. Extensión: 40° - 60º.
Aducción: 60º (por delante), 45º( por detrás). Rotación externa: 45º, si se realiza en
abducción de 90º pasa a ser 90º. Rotación interna: 60° - 80º (Valorar si alcanza: nalga,
sacro, columna lumbar o columna dorsal (D7-D10).
Con la prueba de rascado de Apley se valora toda la movilidad activa del hombro: primero,
se pide al paciente que coloque la mano detrás de la cabeza, y que llegue a rascarse la
escápula contraria, (abducción y rotación externa). Después ha de situar la mano detrás de
la espalda hasta la punta de la escápula contraria (aducción y rotación interna).
Signos y maniobras de exploración del hombro
1.1 Patología Subacromial
Muchas de las maniobras van a provocar dolor al disminuir el espacio subacromial, o
comprimir las estructuras contenidas en él.
● Arco doloroso: consiste en la abducción activa del brazo. Si existe compromiso
subacromial el dolor aparece alrededor de los 60° - 90º de abducción y desaparece
al superar los 120º. También utilizado para la exploración del supraespinoso.
● Signo de Neer: el signo consiste en estabilizar la escápula del paciente con una
mano y con la otra se inicia una abducción pasiva en rotación interna; cuando es
positivo se despierta dolor entre los 70° - 120º.
● Signo de Yokum: el paciente colocará la mano del hombro afecto sobre el hombro
contralateral e intentará la elevación activa del codo contra resistencia.
● Test de Hawkins: la flexión del brazo de 90º junto con la rotación interna forzada,
produce dolor al comprimir el tendón supraespinoso contra el ligamento
coracoacromial.
● “Impingement test”: Paciente sentado y el hombro en abducción de 90º se realiza
rotación externa completa. Provocará dolor en caso de patología.
● “Impingement invertido”: El dolor provocado por las maniobras de “impingement”,
desaparece al empujar la cabeza del húmero hacia abajo.
1.2 Manguito de los rotadores
Estas pruebas valorarán el dolor o la disfunción selectiva de cada tendón que forma el
manguito de los rotadores.
a. Tendón supraespinoso
● Test de Jobe: Abducción de 90º, antepulsión de 30º y rotación interna máxima de los
antebrazos (pulgares hacia abajo). Colocándose delante del enfermo, imprimimos
fuerza sobre sus brazos que no resistirá, en caso de ruptura del manguito.
● Test de Codman o del brazo caído (“drop arm test”): Abducción de 90º y rotación
neutra. Iniciará un descenso lento y progresivo del brazo, que será brusco en caso
de ruptura.
b. Tendón del infraespinoso
● Test de Belly Press (Napoleón): Mano del paciente delante del abdomen con el codo
flexionado 90º y se aplica una fuerza para separar la mano del abdomen que el
paciente no podrá resistir si hay ruptura.
● “Lift of test” de Gerber: Similar a la anterior, pero con el brazo del paciente detrás de
él (rotación interna con la mano a unos 10 cm de la columna lumbar).
c. Tendón Largo del Bíceps braquial (LB)
Normalmente la inflamación del LB está asociada a inflamación o ruptura del manguito
rotador.
● Palm-up test de Speed: Hombro en flexión de 45º, codo extendido y mano en
supinación completa (palma hacia arriba) tendrá que levantar el brazo contra
resistencia. Si hay dolor, el test será positivo. Es muy sensible.
● Maniobra de Yergason: Brazo pegado al cuerpo, codo en flexión de 90º y mano en
pronación, se provocará dolor en el canal bicipital (en caso de inflamación de la PLB)
al realizar contra resistencia la flexión y supinación del codo.
● Prueba de Abbott y Saunders: Test de inestabilidad de la PLB. Detrás del paciente,
palpamos la PLB con una mano y con la otra colocamos el brazo del paciente en
abducción de 120º y rotación externa. Bajamos el brazo y hacemos rotación interna
lentamente. La prueba será positiva en caso de palpar un crujido doloroso (luxación).
1.3 Exploración acromioclavicular de la articulación
Para explorar la AAC se utiliza el test de O´Brien o “Cross Arm test” o compresión activa de
la articulación. Consiste en realizar una flexión del hombro, aducción horizontal y rotación
interna.
1.4 Inestabilidades del hombro
La inestabilidad es un diagnóstico clínico que habitualmente se hace sobre historia de
luxaciones previas de repetición.
a. Signos de Inestabilidad anterior
● Test de Armar o de Aprehensión: paciente sentado o de pie. Nos situamos detrás de
él con una mano sobre su hombro (pulgar por detrás) y con la otra realizamos una
abducción, rotación externa del hombro con el codo en flexión de 90º; que junto con
la fuerza que ejercemos con el pulgar, (empujamos la cabeza humeral hacia delante)
se provoca aprehensión en el enfermo.
● “Fulcrum test” o Rockwood: la misma maniobra, pero con el paciente en decúbito
supino y con el brazo fuera de la camilla, rotación externa máxima.
● Test de recolocación o de Gerber-Ganz: tras el “Fulcrum test”, empujamos la cabeza
del húmero hacia atrás colocando nuestra mano sobre el hombro del paciente y
observamos cómo desaparece el dolor y la aprensión.
b. Signos de inestabilidad posterior
Con el paciente en decúbito supino:
● Test de aprehensión posterior: colocamos una mano detrás del hombro del paciente
y la otra sobre el codo en flexión y hombro en discreta rotación interna; con ella,
empujamos sobre el codo hacia atrás provocando aprehensión.
c. Signos de inestabilidad multidireccional
Lo más característico de ella es una inestabilidad inferior combinada con otra en cualquier
dirección.
● Sulcus Test: sentamos al paciente. Con una mano tracción del brazo en 20º
abducción del hombro y flexión 90º del codo y con la otra contratracción. Si aparece
un surco en la piel del hombro, significa que hay inestabilidad inferior.
● Test del cajón antero-posterior de Rockwood: con una mano bloqueamos el hombro
y con otra movemos hacia delante y atrás la cabeza humeral, valorando como
patológica una movilidad anteroposterior excesiva o anormal.
d. Pruebas de integridad del Labrum
Permiten valorar las lesiones de SLAP (Superior Labrum from Anterior to Posterior).
Intentamos reproducir un salto articular o resalte.
● “Clunk test”: con el paciente en decúbito supino. Colocamos el hombro en abducción
completa con el codo en flexión. Se hace una gran rotación externa, que en caso de
desgarro del labrum podrá percibirse un crujido (“clunk”).
Exploración neurológica
● Nervio supraescapular: Puede ser comprimido por el ligamento transverso superior
de la escápula o el ligamento espinoglenoideo. La neuropatía del nervio
supraescapular se caracteriza por amiotrofia de los músculos supra e infraespinoso
y debilidad en la abducción y rotación externa del hombro.
● Nervio axilar o circunflejo: Está encargado del funcionamiento del músculo
deltoides y redondo menor. Presentan pérdida de sensibilidad del área cutánea que
inerva, y debilidad y atrofia muscular que nos da un adelgazamiento y aplanamiento
en el contorno del hombro y dificultad para abducción del brazo.
Periartritis de hombro
Concepto
Con el nombre periartritis u hombro doloroso se agrupan cuadros caracterizados por dolor,
impotencia funcional y rigidez de hombro, originador por lesiones de tipo degenerativo
traumático de las estructuras que rodean la articulación, en especial del tendón
supraespinoso (tendinitis degenerativa, calcificaciones, rupturas), de la bolsa serosa
(adherencias que llevan al hombro congelado) y del tendón de la PLB en su corredera
(tenosinovitis dolorosa, ruptura). Después de los 40 años el hombro envejece y está
expuesto a contingencias por roturas leves.
Se dice que nuestros músculos del hombro, filogenéticamente estructurados para actuar en
la actitud cuadrúpeda, encuentran dificultad en desempeñarse durante la posición erecta en
el semicono superior de las elevaciones y por ende se desgastan prematuramente.
El dolor de hombro es más frecuentemente poco localizado (difuso), pero hay algunos
cuadros más típicos:
a. calcificación aguda del supraespinoso, con dolor intensísimo (nocturno
generalmente), rigidez antiálgica de hombro y dolor exquisito en ese punto;
b. ruptura completa del supraespinoso con impotencia para la abducción - elevación, a
pesar de existir un deltoides que funciona;
c. hombro “congelado” por fuertes adherencias, en que persiste solo el ⅓ de movilidad
dado por el movimiento entre escapula y tórax. A menudo se cura espontáneamente
antes de los 3 años (proceso cíclico);
d. ruptura del tendón largo del bíceps, en que el vientre muscular se retrae hacia abajo;
e. “sindrome de friccion acromial” (SFA) con dolor solo en el arco de 60° a 120° del
movimiento de abducción - elevación al apretujarse elementos “internos” entre
troquiter y acromion durante ese trecho del movimiento, trecho en que dicho espacio
interóseo se hace más estrecho.
En todos esos casos el tratamiento debe ser incruento (infiltraciones, medicamentos,
gimnasia) para operar más adelante si resulta necesario o conveniente.
Nociones anatomo - fisiológicas
El hombro es un articulación en que las superficies articulares dan muy poca estabilidad y
contención; por un lado tenemos una cavidad glenoidea, oval, pequeña, de escasa
concavidad sobre la que se desliza a la vez solo un segmento de la media esfera que es la
cabeza humeral. Se comprende que las funciones de estabilidad articular, sostén del peso
del miembro y gran movilidad articular están más a cargo de la cápsula y manguito
musculotendinoso que rodea la cabeza que de las superficies articulares.
Existe una particular disposición de los músculos rotadores cortos que abrazan “en mano” o
“manguito” la cabeza humeral y que están provistos de una amplia bolsa serosa que los
separa del deltoides, esos músculos cortos reúnen sus tendones de inserción para formar
una faja de una pulgada de ancho.
Esa faja tendinosa está íntimamente adherida a la cápsula; si se rompe la faja, pone en
comunicación la cavidad sinovial con la bolsa serosa. La zona más sometida a trabajo
intenso es la superior, la del supraespinoso, cuyas lesiones predominan sobre la de los
otros tendones que en general, participan de desgarros iniciados en la zona superior.
Complica la patología del manto la vecindad de la porción larga del bíceps, que al salir de
la cápsula lo hace recubierta de una bolsa serosa.
Todas estas formaciones están recubiertas por la bolsa serosa subacromiosubdeltoidea
(2° articulación del hombro) que les permite deslizar bajo el deltoides y bajo la bóveda
acromial. Muchas de las lesiones del manto o bicipitales se manifiestan por sintomatología
de la bursa y se curan con el tratamiento de la bursitis.
Una porción del manto (la del supraespinoso) y una porción de la bolsa, así como también
la prominencia del troquíter, pasan bajo la bóveda acromial en la abducción - elevación
del hombro; si están tumefactos por cualquier causa, este pasaje en cierto momento es
doloroso. Es el sindrome de friccion acromial, entre los 60° y 120°, momento en el que el
troquíter se acerca más al acromion, cerrándose al máximo el espacio entre ellos. Neer
llamó la atención acerca de que esta fricción (impingement) se produce más habitualmente
en un plano frontal. Por lo tanto, el desgaste por fricción se provocaría más por flexión -
elevación.
La elevación del hombro se realiza con ⅔ a cargo de la elevación GH y un ⅓ a cargo de la
rotación toracoescapular. La elevación GH depende del juego armónico del deltoides
(palanca larga) mientras el manto aprieta la cabeza contra la glena (palanca corta, apoyo
para el movimiento); y esta dupla (deltoides - manto) interviene con fuerzas equilibradas.
Por este motivo, puede suceder que una ruptura del manto ante un deltoides débil pase
disimulada, mientras que ante un deltoides fuerte no resulte la elevación.
El tamaño del desgarro no es fundamental, depende del equilibrio de la cupla; eso lo da la
clínica. La rotación toracoescapular también tiene cuplas musculares, pero su falla es
mucho menos frecuente y resulta evidente por el descenso o posición alada de la escápula.
Las lesiones de estas estructuras son de tipo degenerativo - traumático, ya que la edad
madura, por los esfuerzos repetidos, se acompaña constantemente de un desgaste de la
bolsa y de los tendones (tendinitis o tenonitis, bursitis vellosa, etc.), con sintomatología
dolorosa ante traumatismos de moderada intensidad.
Como vemos, hay 3 primeras figuras: el manguito rotador (en especial el sector del tendón
del supraespinoso), la bolsa subacromiosubdeltoidea y el tendón largo del bíceps. Son
segundas figuras el troquíter y el acromion (los 2 bordes del desfiladero).
Orientación práctica
Estas lesiones son complejas (“todos los vecinos se quejan al mismo tiempo”), hay que
buscar si dan manifestaciones de “padecimiento general regional” (reacciones bursiticas)
o cuadros bien específicos de padecimientos de un sector (cuadros tipicos del
supraespinoso, bicipitales o de fricción acromial). Las decisiones son importantes, ya que el
tratamiento es diferente.
1.Síndrome bursitico
Periartritis de sintomatología difusa, sin localización lesional.
AGUDO. Dolor intenso, desgarrante con dolor provocado sobre la bolsa, difícil de localizar
en ese momento, la axila es indolora, lo que la diferencia de la artritis aguda GH;
inmovilidad antiálgica. La causa más común es la existencia de una calcificación del
tendón del supraespinoso; la Rx aclara el motivo.
Otro motivo de periartritis aguda es la congestión reactiva algunas horas después de una
ruptura total del supraespinoso, más adelante se manifiesta por su cuadro típico de
impotencia de la elevación.
Tratamiento
● Anestesia.
● Vendaje de Velpeau.
● Hielo.
● Analgesico y aninflamatorio.
SUBAGUDO. Se queja mucho de dolor y de limitación de la movilidad (en especial en la
abducción- elevación), pero ya no es un cuadro de urgencias. Hay puntos dolorosos
localizados.
Tratamiento
● Infiltraciones: corticoides en los puntos dolorosos.
● Medicamentos: analgésicos, antirreumáticos, tranquilizantes, anti
descontracturantes.
● Fisioterapia: calor, onda corta, diatermia, etc.
● Kinesiterapia, gimnasia: activa o con poleas o mecanoterapia. Tratar de obtener la
rotación externa, luego la elevación.
CRÓNICA (Hombro congelado) (periartritis escapulohumeral). Presenta cuadro de dolor
muy molesto y de rigidez; la posición antiálgica es de aducción y rotación interna, a lo
Napoleon, al principio corregibles con anestesia general, luego fijadas por la fibrosis y
retracción.
Cuando el hombro está bien anquilosado suele ceder el dolor y el movimiento que persiste
en hombro es el dado por el deslizamiento toracoescapular, en esta retracción desempeña
un papel primordial el ligamento coracohumeral, principal responsable de la “actitud
napoleónica”, con brazo verticalizado frente al tórax y rotación interna.
Tratamiento
Es la misma tétrada que en la bursitis subaguda. Además, está en discusión la posibilidad
de la ruptura forzada de adherencias bajo anestesia general con cuidados (palancas cortas
para evitar las fx) seguida de espica de yeso. Campbell describe la técnica pero
desaconseja su uso.
Para muchos la periartritis es un proceso cíclico que se cura con tratamiento incruento entre
los 6 meses y los 3 años; nunca operan. Para otros solo ocurre en el 33% de los casos, por
lo que se aconseja operar, explorando las causas y terminando con la misma técnica (de
actuar sobre varios elementos) detallada en las subagudas.
Vemos que en general, el tratamiento incruento es el mismo en la subaguda que en la
crónica; para adoptar el tratamiento quirúrgico no hay criterio uniforme, pero todos coinciden
que durante la operación las técnicas usadas son las reparativas con las descompresivas
(liberadoras de todo obstáculo en el espacio subacromial).
Un grupo de autores insisten en que el concepto de “hombro congelado” debe dejar sitio al
de capsulitis adhesiva, proceso en que desaparece gran parte del espacio sinovial
articular por adherencia de todo el sector inferior, el axilar. La artrografía así lo demuestra.
Es una secuela muy posible si se mantiene la actitud napoleónica prolongadamente.
Esta entidad tiene caracteres propios: casi siempre son mujeres, en MS menos hábil,
evolución insidiosa, gran dolor sobre la V deltoidea que hasta les impide dormir sobre ese
lado. Suele ser autolimitante (cíclica). Está indicado la ruptura forzada de adherencias bajo
anestesia local.
2. Cuadros tipicos del supraespinoso
Calcificación (tenositis calcánea). En la bursitis aguda nos referimos al “cólico del hombro”,
doloroso y angustiante, cuadro agudísimo y brusco. El episodio agudo puede deberse a la
deposición cálcica sobre el tendón degenerado; o puede ser un nuevo depósito al lado de
una calcificación antigua, o a una congestión de esa última.
El cólico del hombro suele comenzar de noche y exigir la concurrencia nocturna al médico.
Tratamiento
● Es el mismo que se utiliza para bursitis aguda.
● Si el cuadro no es muy agudo, tratamiento general de la bursitis, porque las
calcificaciones pueden no ser lo esencial dentro del síndrome doloroso. Muchas
personas tienen calcificaciones sin dolor.
● Al pasar a subagudo algunos hacen la aspiración - puntura.
En la práctica (bajo anestesia local), tanto en los cuadro agudos como crónicos, suelen
practicarse punciones múltiples, esperando que alguna de ellas perfore el foco y al drenarse
este desaparezca el dolor. Técnica de Campbell.
Si no calma, se puede operar, sin incidir muy abajo (pasaje del circunflejo) con Rx
intraoperatoria para comprobar si realmente extirpamos todas las calcificaciones. La
consistencia de la calcificación es la de la pasta (más reciente), pudiendo haber porciones
más duras. Mientras más vaporosa es la calcificación a la Rx, mayor es la posibilidad de
que cure solamente con la simple punción o el lavado. La calcificacion aguda, se ve que
consiste en un secor tendinoso bien delimitado, a amarillo en el centro y rojo alrededor.
Los depósitos crónicos duelen de nuevo en las reagudizaciones, por el tamaño suelen
provocar un cuadro de sindrome de friccion acromial. Las calcificaciones pueden producirse
en otros sectores del manto (infraespinoso, subescapular, etc).
Para las calcificaciones del supraespinoso basta con Rx de frente en rotaciones interna y
externa, también se requiere la proyección axilar y la tangencial en el eje de la corredera
bicipital.
Roturas del tendón supraespinoso
Ruptura completa del manto (ruptura del supraespinoso, en especial). No depende del
tamaño del desgarro, sino de lo que afecta la cupla de elevación.
Precede a la ruptura un desgaste degenerativo del tendón, común en personas de edad
madura, especialmente si realizan tareas de esfuerzo.
El cuadro típico se basa en dolor localizado en el desfiladero acromio troquiteriano y en el
“diagnóstico positivo de la insuficiencia del manto para la elevación”.
Diagnóstico positivo de la insuficiencia mecánica del manto para la elevación.
1. Activamente, no se eleva arriba de los 70°, palpandose un deltoides que se contrae
bien (B). Esto último lo diferencia de la parálisis del circunflejo.
2. Vista esta impotencia, se infiltra el punto subacromial doloroso de la ruptura y al rato
se repite la elevación voluntaria. Si ahora se eleva bien, el problema era de
contracción antiálgica y no mecánico; si persiste la impotencia, es mecánica.
3. Pasivamente, se eleva a 180° para descartar la presencia de una rigidez por
periartritis crónica (D).
De ese modo se hace el dx diferencial entre:
● impotencia mecánica;
● impotencia por espasmo muscular;
● impotencia por la rigidez.
Hay varias maniobras de confirmación de la ruptura, que es oportuno conocer:
1. El terapeuta lleva el brazo 180° y en esa posición el enfermo lo sostiene sin ayuda
(el manto no actúa). Al dejarlo en 90° sin ayuda del terapeuta, se le cae.
2. Inclinando el cuerpo hacia adelante (se disminuye la acción de la gravedad y el
deltoides se basta sin el manto para elevar) es posible la elevación activa.
3. Comprimiendo el terapeuta la metáfisis contra la glena (suple la acción del manto) es
posible a veces la elevación activa.
Dolor localizado sobre el desgarro. La localización del dolor en el espacio entre acromion
y troquiter es fundamental para el dx en los casos sintomáticos.
Demás signos. En ciertos casos puede haber sindrome de friccion acromial, surco,
troquíter saliente por comparación con el hundimiento de la ruptura, salto (al pasar el
reborde de la ruptura bajo el borde acromial), crepitación, etc.
Tratamiento
Se espera 2 meses, por lo menos, ya que siempre mejoran por cicatrización de la ruptura o
por la hipotrofia del deltoides que restablece el equilibrio de la cupla de elevación. No hay
acuerdo sobre el tratamiento en esos 2 meses, pero la mayoría coloca yeso en espica con
abducción de 90° y rotación externa de 45° de hombro. Otros consideran que como el
desgarro se produce en un sector degenerado, fibroso, sus posibilidades de cicatrizar con la
inmovilización son escasas. Después de ese plazo, solo en persona activas, operar; suturar
el desgarro, acromiectomía y trasponer el bíceps. Las técnicas reparativas deben
completarse con las descompresivas del espacio subacromial.
3. Sindrome de friccion acromial
Aparte del dolor habitual (espontáneamente irradiado al territorio del circunflejo o miembro,
provocado localmente) estas lesiones a menudo se manifiestan por un área del movimiento
de abducción - elevación, de 60° a 120°, en que el roce es máximo contra el acromion y
duele.
Hay 4 elementos que rozan en ese desfiladero: acromion fijo, troquiter, tendón del
supraespinoso y bolsa serosa. Las causas más comunes son:
● tenonitis del supraespinoso (el desgaste ha traído irritación y tumefacción);
● calcificación del supraespinoso (se tumefacta el tendón a este nivel);
● bursitis vellosa subacromiodeltoidea;
● desgarros incompletos del supraespinoso o manto;
● desgarros completos del mismo, en que la cupla no se ha desequilibrado;
● fx del troquíter, curada con callo algo voluminoso.
Tratamiento
Es la tétrada de tratamiento incruento de la bursitis subaguda.
Si no calma con el tratamiento, se realiza la acromiectomia.
Neer ha comprobado que la mayoría de los SFA resultan de tareas realizadas con mano
adelantada (más en flexión en el plano sagital que en abducción en el plano frontal). Ya que
el techo que más roza en la flexión - elevación anterior es el ⅓ anterior del acromion, el
ligamento acromiocoracoideo y en menor grado la articulación acromioclavicular.
Neer reconoce 3 etapas en ese mecanismo de fricción anterior:
● 1° etapa: obreros o deportistas de menos de 25 años, con edema y hemorragia del
manto irritado;
● 2° etapa: de 25 a 40 años con tendinitis y fibrosis que determina dolor recidivante.
● 3° etapa: más de 40 años, con roturas de los tendones del supraespinoso o bíceps,
calcificaciones, exostosis de acromion o de la articulación acromioclavicular
(estrechando hacia abajo).
En pacientes menores de 40 años, es razonable el tratamiento incruento, solo se opera si
tiene prominente el acromion (disposición que favorece el impingement), si la altura del
espacio cabeza - acromion está disminuida o si hay osteofitosis reactiva de acromion en Rx.
En pacientes mayores de 40 años, la operación puede estar indicada con los criterios
indicados.
La técnica descompresiva de Neer comprende resección del sector anterior del acromion,
sección del ligamento acromiocoracoideo, plástica de la articulación acromioclavicular de
acuerdo a la artrosis y osteofitos que exhiba. Las principales ventajas de esta técnica son:
descomprime mejor el espacio subacromial, desinserta menos el deltoide, pone a la vista el
supraespinoso.
4.Síndrome bicipital
a. Tenosinovitis. Son inflamaciones del fondo de saco sinovial que rodea a la PLB, de
sus signos más importantes tenemos, el dolor al intentar desplazar el tendón en su
corredera. Recordar el signo de Yergason: dado que el biceps es el principal
supinador del antebrazo, si el médico ofrece resistencia a la supinación forzada que
intenta el enfermo, el tendón largo se tensa al máximo y duele en la corredera
bicipital cuando su bolsa sinovial está inflamada.
Tratamiento: es el habitual de la bursitis subaguda (tétrada) al que se agrega,
cuando no cede, la supresión de la función de alojamiento bicipital de la corredera
mediante la transposición a la coracoides junto al tendón de la porción corta.
b. Luxación del tendón del bíceps fuera de la corredera. Aparte de dolor, se palpa
un chasquido al pasar de la abducción y rotación externa, que a menudo se oye.
c. Ruptura del tendón largo del bíceps. Por realizar esfuerzos de flexión de codo
(sostener objetos pesados en su caída). Se ve el vientre muscular retraído hacia
abajo. Duele un tiempo. Hay 4 soluciones:
1. dejarlo así, el bíceps corto y el braquial anterior suplen la función;
2. suturarlo, aconsejable en persona jóvenes que realizan esfuerzos.
Pero es más habitual encontrar esta ruptura en personas maduras o
de edad ya que es favorecida por lesiones degenerativas;
3. trasponerlo a la coracoides si la sutura es técnicamente difícil;
4. fijarlo a la metáfisis (anclarlo en corredera).
Diagnóstico diferencial del hombro doloroso. Los procesos de columna cervical o de la
fosa supraclavicular pueden dar dolores a lo largo del brazo. El dolor provocado tiene
mucho valor localizador del proceso del hombro para diferenciarlo de los dolores reflejos o
referidos. Suele coexistir con este dolor provocado un punto doloroso, y cuyo hallazgo tiene
mucho valor diagnóstico.
Si el enfermo señala que se corre el dolor hacia el cuello, pensar en causa cervical
(cervicoartrosis); lo mismo si hay parestesia en mano.
Si hay adormecimiento de manos, pensar más bien en causas supraclaviculares.
No olvidar la irradiación del neo de pulmón, ni la de la angina de pecho a la izquierda, y los
reflejos del colecisto a la derecha.
En las climatéricas es muy frecuente la miofibritis sobre trapecio y músculos dorsales, a
menudo coexistiendo o alternando con la periartritis.