OTORRINOLARINGOLOGÍA
Patología del oído externo. Tumores del oído
Fernando Cristóbal García
Tema 4. Patología del oído externo. Tumores del oído
ÍNDICE
1 EXPLORACIÓN....................................................................................................................3
2 MALFORMACIONES DEL OÍDO EXTERNO.......................................................................3
3 TRAUMATISMOS Y OTRAS AFECCIONES DEL OÍDO EXTERNO...................................4
3.1 Traumatismos................................................................................................................4
3.2 Otras afecciones............................................................................................................4
3.3 Manifestaciones de enfermedades sistémicas..............................................................4
3.4 Patología inflamatoria e infecciosa del oído externo.....................................................4
4 TUMORES DEL OÍDO.........................................................................................................5
4.1 Tumores del oído externo.............................................................................................5
4.2 Tumores del oído medio................................................................................................6
4.3 Tumores del peñasco y ángulo pontocerebeloso.........................................................6
5 RESUMEN.............................................................................................................................7
OTORRINOLARINGOLOGÍA
© Editorial Médica Panamericana/Universidad Francisco de Vitoria Madrid. (ISBN 978-84-9110-215-1)
2
Tema 4. Patología del oído externo. Tumores del oído
PUNTOS CLAVE
●● El oído externo es una zona expuesta a traumatismos y al sol (los tumores del pabellón son muy frecuentes).
●● El arma diagnóstica fundamental es la otoscopia.
●● Las otitis externas son muy frecuentes.
●● Los tumores del oído medio e interno no son muy frecuentes, pero hay que tenerlos en cuenta.
1 EXPLORACIÓN
El oído externo va desde el pabellón auricular hasta la membrana timpánica. Por tanto, a la hora de explorar el oído
externo hay que tener en cuenta la oreja, la zona periauricular (pretragal, retroauricular), el conducto auditivo externo y
la membrana timpánica (cara externa).
Se comenzará con la inspección de la oreja y la zona periauricular en busca de lesiones visibles o signos inflamatorios.
Se buscarán también anomalías en la posición o forma del pabellón. Una inspección a simple vista suele ser suficiente
para explorar esta zona. En ocasiones será necesario, también, utilizar la palpación para distinguir las lesiones sólidas
o fluentes.
A continuación se seguirá con la exploración fundamental en toda la otología: la otoscopia. Se llevará a cabo bien con el
otoscopio de mano o con el microscopio. Se comenzará analizando el conducto auditivo externo, el ánulus y finalmente
la membrana timpánica.
En la membrana destaca una estructura que cruza de adelante a atrás y de arriba abajo, es el mango del martillo, que
termina en la zona central del tímpano. En base a él, dividiremos el tímpano en los cuatro cuadrantes para describir las
alteraciones que nos encontremos. Por encima de la rodilla del mango del martillo, hasta el marco timpanal superior, se
encuentra la pars flaccida, que no se debe olvidar, ya que en ella se pueden encontrar signos de patología del oído medio.
Con estas exploraciones es posible diagnosticar la inmensa mayoría de las afecciones del oído externo, y sólo
excepcionalmente será necesario recurrir a pruebas de imagen.
2 MALFORMACIONES DEL OÍDO EXTERNO
Son malformaciones frecuentes, aunque en muchas ocasiones de poca gravedad. Siempre que se encuentre alguna
malformación en el oído externo hay que buscar otras en el oído medio, ya que la asociación de ambas es muy
frecuente. El tratamiento de las malformaciones mayores será quirúrgico, tanto en lo que se refiere al aspecto estético
como al auditivo (implantes osteointegrados o cocleares), cuando sea necesario.
Están sistematizadas en tres categorías según el grado de displasia:
¬¬ Malformaciones de grado I: se reconocen la mayoría de las estructuras del oído externo:
●● Macrotia (orejas grandes).
●● Orejas en asa (pabellón excesivamente despegado).
●● Criptotia (falta de despegamiento).
●● Coloboma transverso (orejas en 8).
●● Anomalías del lóbulo (megalóbulo, coloboma, microlóvulo, etc.).
●● Orejas en copa (excesivamente curvadas).
●● Anomalías menores (ausencia de trago, tubérculo preauricular).
●● Quistes y fístula preauricular. Por defecto del cierre entre 1er y 2º arcos branquiales, aparecen por delante de
la raíz del Hélix y suelen asociarse a otras malformaciones. Suelen ser asintomáticas, salvo que se infecten. La
fístula suele tener un trayecto corto y termina en fondo de saco.
¬¬ Malformaciones de grado II. Se reconocen sólo algunas estructuras:
●● Pabellón en copa con distopia (generalmente de localización baja).
●● Minipabellón.
●● Hipoplasia o atresia del canal auditivo externo: Frecuentemente asociada con otras como minipabellón, coloboma,
malformaciones de oído medio, etc.
¬¬ Malformaciones de grado III. No se reconocen estructuras del oído externo como tales:
●● Microtia (atresia auris): Se reconocen algunos restos de cartílago de pequeño tamaño, generalmente de
implantación baja y se suele asociar a atresia del canal.
●● Anotia: Ausencia completa de pabellón y canal.
OTORRINOLARINGOLOGÍA
© Editorial Médica Panamericana/Universidad Francisco de Vitoria Madrid. (ISBN 978-84-9110-215-1)
3
Tema 4. Patología del oído externo. Tumores del oído
3 TRAUMATISMOS Y OTRAS AFECCIONES DEL OÍDO EXTERNO
3.1 Traumatismos
¬¬ Heridas del pabellón auricular: Son muy frecuentes, ya que ésta es una zona expuesta. Pueden estar producidas
por accidente o agresión. En arrancamientos o avulsiones, se debe intentar la sutura y reimplantación, aunque el
pronóstico de supervivencia del pabellón es malo. En caso de necrosis, existen prótesis osteointegradas.
¬¬ Otohematoma: Colección hemática subpericóndrica postraumática. Se debe drenar a fin de evitar la necrosis del
cartílago que puede producir «oreja en coliflor».
¬¬ Congelaciones: Muy frecuentes en montañeros.
¬¬ Quemaduras y causticaciones
¬¬ Cuerpos extraños: Son más frecuentes en niños. Se pueden encontrar desde insectos a restos de plastilina, piezas
de pendientes, piedras, etc.
3.2 Otras afecciones
¬¬ Tapones de cerumen: Acumulación de cera en el CAE, que produce sensación de taponamiento y sordera de tipo
trasmisivo.
¬¬ Exóstosis: Es muy frecuente, consiste en el sobrecrecimiento del hueso timpanal, dando lugar a pequeños osteomas.
Es más frecuente en personas expuestas al frío o en los nadadores. No requiere tratamiento quirúrgico, salvo que
produzca oclusión completa del conducto, en cuyo caso habría que fresarlo, teniendo en cuenta el alto índice de
recidiva.
¬¬ Eccema de la piel del conducto: Es muy frecuente. Da lugar a prurito del conducto.
¬¬ Prurito esencial (con exploración rigurosamente normal).
¬¬ Miasis y otras parasitosis.
3.3 Manifestaciones de enfermedades sistémicas
Gota: Produce tofos en el pabellón auricular. Diabetes mellitus: Favorece las otitis externas. Hipercolesterolemia:
Produce [Link]: Da lugar a megapabellón. Policondritis recidivante: Produce condritis del pabellón.
Lupus: Causa aliteraciones cutáneas típicas.
3.4 Patología inflamatoria e infecciosa del oído externo
Dermatitis del pabellón. Erisipela causada por estreptococo pyogenes y estafilococo dorado. Aparece en la piel del
CAE y la zona preauricular. Se trata con pomadas antibióticas tópicas y vancomicina.
Pericondritis del pabellón auricular. Consiste en la infección del espacio subpericóndrico y está favorecida por
traumatismos, heridas, congelaciones otohematomas, etc. Comienza como un eritema y edema del pabellón, y
posteriormente se forman abscesos que dan lugar a la necrosis del cartílago y a la posterior retracción cicatricial (oreja
en coliflor). Precisa tratamiento antibiótico que cubra las pseudomonas (ciprofloxacino, aminoglucósidos) y drenaje
quirúrgico cuando se formen abscesos.
Otitis externa difusa. Es una piodermitis de la piel del CAE. Su etiología es bacteriana (P. aeruginosa, la más
frecuente; estafilococo). Está favorecida por factores locales (entrada de agua en el conducto, «otitis del nadador»,
manipulaciones del CAE).
Su cuadro clínico es el siguiente: otalgia intensa (signo del trago positivo), otorrea, sensación de plenitud, hipoacusia
de trasmisión.
La exploración se lleva a cabo mediante otoscopia y el diagnóstico es diferencial:
¬¬ Otitis media supurada.
¬¬ Mastoiditis (fístula de Gellé).
¬¬ Otitis externa maligna.
¬¬ Otitis micóticas y víricas.
¬¬ Tumores.
El tratamiento puede ser tópico (gentamicina, ciprofloxacino, corticoide) y, en casos de infecciones graves o
inmunodeprimidos, general (betalactámico, macrólido).
OTORRINOLARINGOLOGÍA
© Editorial Médica Panamericana/Universidad Francisco de Vitoria Madrid. (ISBN 978-84-9110-215-1)
4
Tema 4. Patología del oído externo. Tumores del oído
Otitis externa maligna o necrotizante. Infección causada por P. aeruginosa, es agresiva, con tendencia a producir
necrosis y osteomielitis, que aparece en pacientes diabéticos o debilitados (inmunosupresión, trasplantados, ancianos…).
Osteomielitis del temporal y base del cráneo, con posible afectación de pares craneales y complicaciones endocraneales.
Produjo una alta mortalidad hasta finales de los años ochenta. El cuadro clínico consiste en otalgia intensa, otorrea,
edema del CAE, granulaciones ulceraciones, datos de afectación de base de cráneo. El diagnóstico se lleva a cabo con
TC (secuestros óseos), RNM (afectación meníngea).
El tratamiento puede ser:
¬¬ Médico: Ciprofloxacino a dosis altas y prolongadas (1,5 g cada 24 horas durante 10 días).
¬¬ Quirúrgico: Desbridamiento, eliminación de secuestros óseos.
Otitis externa circunscrita (forúnculo). Infección localizada de la glándula pilosebacéa del CAE, con formación de
pequeño absceso, causada por S. aureus, se trata con antibióticos tópicos o generales de amplio espectro, o drenaje
quirúrgico, cuando se ha formado el absceso.
Infecciones virales. Están producidas por:
¬¬ Herpes zóster ótico: Produce un intenso dolor y la aparición de vesículas en la membrana timpánica, el pabellón
y CAE. Puede dar lugar al síndrome de Ramsay-Hunt (por afectación del ganglio geniculado) con parálisis facial y
afectación de VIII par (hipoacusia, vértigo).
¬¬ Herpes simple (HVH tipo I)
Infecciones fúngicas (otomicosis). Están favorecidas por la entrada de agua en CAE y manipulaciones. Pueden
estar causadas por:
¬¬ Candida albicans (otorrea con aspecto de requesón): Es la más frecuente.
¬¬ Aspergillus flavus (hifas amarillentas) y A. niger (hifas negras).
El tratamiento consiste en limpiezas con antisépticos, alcohol boricado, y antifúngicos (casos que no responden):
clotrimazol, miconazol, ketoconazol.
Miringitis bullosa. Causada por micoplasmas, aparecen ampollas en la membrana timpánica y CAE.
4 TUMORES DEL OÍDO
4.1 Tumores del oído externo
¬¬ Seudotumores. Pueden ser:
●● Quistes sebáceos, dermoides, etc.
●● Queloides.
●● Queratosis seborreica.
●● Queratoacantoma.
¬¬ Lesiones pretumorales. Están producidas por la exposición al sol. Pueden ser:
●● Queratosis actínica.
●● Enfermedad de Bowen (ca. in situ).
¬¬ Tumores benignos. Pueden ser:
●● Papiloma.
●● Hemangiomas.
●● Tumores glandulares del CAE.
●● Osteomas (los más frecuentes).
●● Histiocitosis X, mioma, leiomioma, neurofibromas, lipomas.
Tumores malignos. El 25% de todos los tumores malignos son de piel, el 90 % de ellos se localiza en la cabeza y el
cuello, y el 8 % de éstos, en el pabellón auricular por exposición solar. Son, por tanto, de los tumores más frecuentes
del organismo.
Son de estirpe epidérmica: CA, basocelular (basalioma) y espinocelular (epidermoide).
Requieren un tratamiento quirúrgico, con márgenes amplios y posterior reconstrucción.
Otros son: melanomas (5-10 % de todos los melanomas), adenocarcinomas, tumores de gandulas ceruminosas,
cilindromas y sarcomas, linfomas, sarcoma de Kaposi.
OTORRINOLARINGOLOGÍA
© Editorial Médica Panamericana/Universidad Francisco de Vitoria Madrid. (ISBN 978-84-9110-215-1)
5
Tema 4. Patología del oído externo. Tumores del oído
4.2 Tumores del oído medio
Paraganglioma, glomus, tumor glómico o quemodectoma. Es el tumor más frecuente del oído medio, y está
originado en las células paragánglionares (grupo braquiomérico de paragánglios: yugulotimpánico, carotideo, subclavio,
coronario y pulmonares).
Según su localización se dividen en:
¬¬ Glomus timpánico (oído medio): Produce síntomas otológicos como acufenos, acufeno pulsátil, hipoacusia de
trasmisión y sensación de plenitud ótica.
¬¬ Glomus yugular (oído medio y agujero yugular): Produce signos de afectación de los pares craneales como síndrome
de agujero yugular o rasgado posterior (pares IX, X, XI) y síndrome de condileo-rasgado posterior de Collet-Sicard
(IX, X, XI, XII).
¬¬ Glomus carotideo (cervical)
¬¬ Glomus vagal (torácico)
Se diagnostica mediante RNM y arteriografía. Es un tumor benigno, pero requiere tratamiento quirúrgico «radical», por
su alto índice de recidiva.
Otros tumores de oído medio y h. temporal son los siguientes:
¬¬ Benignos:
● ¿Colesteatoma? (ver tema oído medio).
● Adenoma.
¬¬ Malignos:
● Carcinomas de la mucosa, sarcomas, linfomas.
● Metástasis en el temporal.
4.3 Tumores del peñasco y ángulo pontocerebeloso
Neurinoma del acústico (o neuroma vestibular, o neuroma del VIII par schwannoma vestibular). Es el tumor más
frecuente de esta localización (1/100.000 px/año). Representa el 8 % de los tumores intracraneales del adulto. La edad
media de las personas que lo sufren es de 50 años.
Este tipo de tumores es raro en niños, salvo la neurofibromatosis tipo II (bilateral).
Es benigno y de crecimiento lento. Se localiza en: el conducto auditivo interno o el ángulo pontocerebeloso.
El cuadro clínico es el siguiente: cuando los tumores son pequeños (intracanaliculares) producen hipoacusia neural
progresiva unilateral, con o sin acúfeno, en ocasiones debuta como hipoacusia brusca (10 % de los casos). Los síntomas
vestibulares son poco frecuentes, y el paciente refiere más bien sensación de inestabilidad.
Cuando el tumor crece, pueden aparecer síntomas por compresión nerviosa del nervio facial (parálisis facial) o trigémino
(disestesias faciales, ausencia de reflejo corneal) o incluso de pares bajos (IX, X, XI, XII) o de ocupación endocraneal,
sólo cuando los tumores son grandes y producen compresión de tronco o hipertensión endocraneal.
El diagnóstico se debe sospechar siempre ante una hipoacusia de tipo neurosensorial unilateral o asimétrica, y se
confirma mediante potenciales evocados o RNM (ésta última tiene una mejor relación coste-eficacia diagnóstica).
El tratamiento depende en gran medida del tamaño del tumor. Así en tumores intracanaliculares pequeños (menores
de 2 cm) con poca sintomatología, la actitud suele ser expectante con control radiológico periódico. Si los tumores son
más grandes se puede optar entre el tratamiento quirúrgico o radioterápico (Gamma Knife).
Meningiomas del ángulo pontocerebeloso. Son los segundos más frecuentes. Producen síntomas por compresión
local, y el tratamiento es quirúrgico.
Neurinomas del nervio facial. Pueden aparecer en el conducto auditivo interno o en su trayecto intramastoideo.
Producen paresia o parálisis facial y síntomas por compresión.
Quistes aracnoideos. Son relativamente frecuentes en el ángulo pontocerebeloso. La mayoría de ellos pueden pasar
desapercibidos o producir síntomas por compresión.
OTORRINOLARINGOLOGÍA
© Editorial Médica Panamericana/Universidad Francisco de Vitoria Madrid. (ISBN 978-84-9110-215-1)
6
Tema 4. Patología del oído externo. Tumores del oído
5 RESUMEN
Las malformaciones de oído externo abarcan un amplio abanico que va desde el tubérculo preauricular hasta la
ausencia completa de pabellón y conducto (anotia). Cuando se presentan hay que buscar otras a nivel local y en el
resto del organismo.
La exostosis del CAE u osteomas son muy frecuentes, aunque no suelen requerir tratamiento. La pericondritis del
pabellón, favorecida por traumatismos o hematomas subpericóndricos, requieren tratamiento contra las pseudomas y
en ocasiones drenaje quirúrgico.
Las otitis externas, muy frecuentes, se dividen en circunscritas (forúnculo), producidas por estafilococo, y difusas,
causadas más frecuentemente por pseudomonas. Las primeras se tratan con antibióticos por vía general y en ocasiones
drenaje quirúrgico, y las difusas con antibióticos tópicos.
La otitis externa maligna, que suele aparecer en inmunodeprimidos, es más agresiva localmente y puede requerir
tratamiento quirúrgico a fin de evitar complicaciones graves.
Las otitis micóticas (cándida, aspergillus) se tratan con limpiezas frecuentes y agentes secantes (ácido bórico).
Los tumores más frecuentes del oído externo son los de estirpe epitelial (basalioma y carcinoma epidermoide). Éstos se
relacionan con la exposición solar y son tumores muy frecuentes. Los tumores más frecuentes del oído medio son los
glomus, timpánicos y yugulares, y requieren tratamiento quirúrgico radical, a pesar de ser benignos, por su alto índice
de recidivas.
Entre los del oído interno, los más frecuentes son los neurinomas del acústico, pueden ser esporádicos o o producirse
en el contexto de una neurofibromatosis tipo II, y se deben sospechar en presencia de hipoacusia neurosensorial
unilateral o asimétrica. Algunos debutan como sordera súbita.
OTORRINOLARINGOLOGÍA
© Editorial Médica Panamericana/Universidad Francisco de Vitoria Madrid. (ISBN 978-84-9110-215-1)
7