Renacimiento:
génesis de la moda
Historia Y
Sociología De La
Moda
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Renacimiento
El Renacimiento se concibe como una revalorización cultural del clasicismo,
y una vuelta a los ideales humanistas que implicaron la ruptura con el
antiguo orden medieval.
Una concepción naturalista y científica del mundo comienza a desplazar el
simbolismo metafísico que proponía la religión, dando lugar a una idea del
hombre terrenal en búsqueda de la perfección física e intelectual de su ser.
Se desarrollan así nuevos parámetros orientados hacia el individualismo y
el racionalismo, lo cual implica una mayor autonomía. Esto se vio reflejado
en los diversos hechos sociales, políticos y económicos, como el
surgimiento de la burguesía capitalista (Hauser, 1969).
La conjunción de los factores que caracterizaron este período dio lugar al
desarrollo de un movimiento cultural que marcaría un quiebre
trascendental en el arte, influyendo además en el surgimiento de un nuevo
sistema de vestir basado en el cambio.
Génesis de la moda
Recordemos que las primeras huellas de la moda ya habían surgido en la
Europa Medieval a partir de una de las características centrales de la
transformación del traje: el entallado. Este aspecto formal simboliza un
quiebre ya que requería de costuras, a diferencia del drapeado de los
antiguos que se resolvía a partir de sencillas telas dispuestas de múltiples
formas sobre el cuerpo. Irónicamente, durante la antigüedad clásica los
drapeados eran signos de civilización, siendo que el entallado se asociaba a
los bárbaros.
Estos cambios de criterio nos hablan de cómo el traje fue percibido y
adoptado de diversas formas según el contexto socio-histórico. Sin
embargo, aún no existían cambios significativos que se enmarcaran dentro
del fenómeno de la moda.
Fue recién a partir del Renacimiento que confluyeron las condiciones
óptimas para el surgimiento de un sistema de vestir basado en el cambio
continuo.
Una de las principales claves fue el desarrollo de las nuevas clases
comerciantes, cuya riqueza no provenía de una herencia, sino de la
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producción y la expansión de bienes, lo cual, a su vez, influyó en la difusión
de nuevos estilos de vestir.
Contrariamente, durante la Edad Media el sistema político feudal imponía
una cierta estabilidad social que impedía el progreso. Las opciones del traje
estaban sumamente restringidas al rango jerárquico, y frenadas ante una
fuerte resistencia al cambio. Es por eso que no se percibían aún muestras
de una moda tal como la concebimos en la actualidad (Enwistle, 2002).
Tal como afirma Braudel, una sociedad orientada hacia la
moda es aquella que desea romper con la tradición y
modelar la realidad a partir del cambio y la innovación,
como fuentes de progreso (Braudel, 1981).
Es por eso que el surgimiento de la moda se encuadra dentro del
Renacimiento como una corriente impulsada por el motor del progreso. Los
cambios sociales, culturales y tecnológicos que se gestaron durante este
período, resultaron indispensables para fomentar una nueva inquietud
hacia la vestimenta.
Influencias ideológicas y culturales
En principio, muchos consideran a Italia como la verdadera cuna de la
moda, siendo una de las primeras sociedades en donde se refleja el espíritu
renacentista. Se gesta allí una expansión del comercio que logra fomentar
el surgimiento de la clase media y la consolidación de las ciudades como
foco de intercambio y expresión cultural.
Respondiendo incluso a los nuevos estilos artísticos y arquitectónicos, la
línea dominante del traje dejó de ser vertical como las altas estructuras
góticas, para comenzar a priorizar la horizontalidad que dominaba el estilo
renacentista, reflejado principalmente en sus cúpulas y ventanales.
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Imagen 1: Relación entre los estilos arquitectónicos y los tocados durante
la Edad media y el Renacimiento
Fuente: Wordpress. En: [Link]
Un claro ejemplo de esta tendencia fue que tanto los zapatos como las
mangas, abandonaron su característica puntiaguda para ensancharse,
incluso exageradamente.
Otro fenómeno interesante fue el surgimiento de las cuchilladas tras la
victoria de Suiza sobre Borgoña a mediados del siglo XV. Los combatientes
saquearon grandes cantidades de tejidos de seda que fueron utilizados
para remendar sus propios trajes rasgados. Esta superposición de tejidos
fue imitada por los mercenarios germanos, convirtiéndola en una práctica
habitual esparcida por Europa hasta mediados del siglo XVI.
Las cuchilladas consistían así en cortes que dejaban entrever el forro de las
prendas. En Alemania esta tendencia se exageró de manera tal que los
calzones comenzaron a componerse directamente de bandas de tela
adornadas que caían hasta las rodillas, mostrando las medias por debajo,
también extravagantes e incluso de diferentes colores en cada pierna.
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Imagen 2: Cuchilladas en el traje de Enrique de Sajonia, 1954
Fuente: El Mundo. En: [Link]
Las mujeres no adoptaron con tal exageración este fenómeno, debido a la
gran cantidad de tejido que llevaban sus imponentes faldas que, a
diferencia de la Edad media, eran más anchas y lujosas. Llamadas kirtle,
estas faldas iban cosidas a una estructura interna que les permitía ceñirse a
la cintura y luego caer en voluptuosos pliegues hacia el suelo.
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Imagen 3: Patrón de un Kirtle básico
Fuente: Renaissance Fabrics. En: [Link]
En cambio, para los hombres las cuchilladas se fue fueron acentuando. Las
mangas también se dividieron en bandas dobles, y hasta los zapatos anchos
o pico de pato iban a veces rasgados y adornados con joyas.
Pero indudablemente la prenda masculina central de este período era el
jubón de seda con una abertura central que dejaba entrever la bragueta,
como un símbolo de masculinidad. A esta característica se sumaba la
superposición de una chaqueta (jacket) y una capa (gown) que acentuaba el
ancho de los hombros.
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Imagen 4: Patrón de un Kirtle básico: Retrato de Enrique VIII, rey de
Inglaterra y representante de la masculinidad aplicada al traje
Fuente: Ven a mi mundo. [Link]
Se sumaba un escote cuadrado y bajo que dejaba ver el borde de una
camisa fruncida mediante cintas entrelazadas en el interior, como un inicio
de la gorguera que caracterizaría el traje de finales de siglo.
A su vez, comenzaron a cortar su cabello y a dejar crecer los bigotes y la
barba.
En cuanto a los accesorios, existía una gran variedad de sombreros que se
utilizaban tanto en el exterior como en el interior de las casas. En principio,
existía una cofia de lino abrochada por debajo de la barbilla, aún
influenciada por el período medieval.
Luego, se impusieron los bonetes blandos y bajos, de ala angosta que se
levantaba por delante sujetándose con una joya o sobre las orejas,
recortando los bordes para generar diferentes dibujos.
Los viajeros y campesinos, en cambio, usaban sombreros de ala ancha.
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Imagen 5: Sombrero del joven Carlos I, rey de España
Fuente: Wordpress. En: [Link]
Cabe destacar que el aumento de la conciencia individual concedió a la
indumentaria una importancia esencial.
La indumentaria se convirtió en una fuerte inversión para los cortesanos,
pero sobre todo para la ascendente burguesía que la utilizó como una de
sus principales herramientas reivindicativas.
Las prendas utilizadas por la clase media poseían mangas con la
particularidad de ser desmontables, lo cual les permitía cambiar su aspecto
estético de una manera simple.
Estas mangas se constituían por una capa estrecha unida a la prenda
interior, y una ancha con diferentes motivos, lo cual permitía a las mujeres
especialmente poseer una gran cantidad de variantes según la ocasión.
La posibilidad de desmontar una prenda no resultaba un detalle menor, ya
que es considerado como el fenómeno antecesor de la moderna
costumbre de combinar camisas y blusas para diferentes momentos.
Dentro de esta costumbre, surgió el llamativo detalle de las agujetas que
permitían sostener las mangas y las calzas desmontables, adornadas con
toda clase de motivos decorativos.
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Las mangas se abrían así desde los
hombros y los codos, dejando entrever la
prenda interior, al igual que los escotes en
forma de V que eran cubiertos con una
pieza rígida llamada lassel que permitía
tapar el pecho. En definitiva, la cota o
prenda interior ganó bastante
protagonismo durante este período
(Cosgrave, 2012).
Fuente: El Mundo. En:
[Link]
Imagen 6: Vestido femenino renacentista
con detalles de superposición
Otro detalle importante fue el uso de
calzones, principalmente en Italia,
aportando mayor comodidad a las
mujeres. Inicialmente se confeccionaban
en tejidos nobles como el algodón, pero al
popularizarse se tornaron más suntuosos
en materiales como brocados y paños
dorados.
La joyería también resultaba esencial,
teniendo en cuenta que durante el
Renacimiento el perfeccionamiento de los
artesanos convirtió este elemento
decorativo en un verdadero arte.
Las joyas florentinas, en particular, eran
extremadamente detallistas y adoptaban
nuevas técnicas para cortar y pulir los
diamantes, realzando su
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de perlas
brillantez. Estos diamantes cortados en
forma piramidal o en punta se
popularizaron ampliamente entre las
cortes.
Fuente: El Mundo. En:
Los anillos eran posiblemente la pieza [Link]
más trascendental de la joyería durante
este período, y los de diamantes
especialmente se convirtieron en un
Finalmente, en cuanto a los accesorios
símbolo de poder utilizado en las cabe destacar la introducción de las
ceremonias de coronación. máscaras como parte del traje de calle,
Posteriormente, con la llegada de Isabel I utilizadas tanto por hombres como por
al poder de Inglaterra, el uso de las mujeres, los cuales las adoptaban
lujosas joyas se acentuaría. mientras viajaban en carruajes o en
ocasiones especiales como las salidas al
La reina tenía una predilección particular teatro.
por las perlas, las cuales aplicaba a
vestidos, capas, gorgueras, e incluso en el
cabello (Cosgrave, 2012).
Imagen 7: Isabel I y su especial decorado
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Por otro lado, si bien las prendas de los campesinos y de la clase media no
demostraban el nivel de extravagancia de las cortes, sí adoptaron
uniformemente un sobretodo sin mangas denominado schaube. Esta
prenda comenzó a ser representativa de los humanistas y adoptada incluso
por Lutero, principal referente de la Reforma, quien la impuso
convirtiéndose en el traje típico del clero luteriano hasta la actualidad
(Laver, 1988).
Imagen 8: Shaube alemana
Fuente: Costume Antique. En: [Link]
Al llegar a la mitad del siglo XVI, el creciente poder de la monarquía
española que respondía a la Contrarreforma, logran imponer un modelo
sobrio y oscuro de traje que desplaza la extravagancia colorida que
primaba en las cortes europeas hasta el momento.
Las vestimentas cubrían el cuerpo respondiendo al pudor como uno de los
valores principales. Asimismo, el color negro se convirtió en el principal
símbolo de rigurosidad.
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Este fenómeno se acentuó cuando el rey español Felipe II se casa con María
Tudor de Inglaterra, esparciendo esta tendencia a través de su séquito.
A partir de la llegada a América, España consiguió obtener una raíz llamada
palo de Campeche que permitía generar tintes de una intensa oscuridad
nunca antes lograda, lo cual ayudó a reafirmar la tendencia impuesta
(Cosgrave, 2012).
Imagen 9: Felipe II y María Tudor
Fuente: CVC Cervantes. En: [Link]
Tras la muerte de María, le sucedió su hermanastra Isabel quien asumiría el
trono de Inglaterra respondiendo contrariamente a la corriente ideológica
española. Estableciendo la iglesia protestante, la denominada reina virgen
se convirtió en un culto de la época.
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Referencias
Arte y demás historias por Bárbara Rosillo (14/02/2012). En:
[Link]
Cosgrave, B. (2012) Historia de la moda. Desde Egipto hasta nuestros días.
Barcelona: Gustavo Gilli.
Costume Antique (s.f.). En: [Link]
El mundo (s.f). En: [Link]/[Link]
Entwistle, J. (2002). El cuerpo y la moda: Una visión sociológica. Barcelona:
Paidós.
Hauser, A. (1969). Historia social de la literatura y el arte. Madrid:
Guadarramá. [Link] (s.f). En: [Link]
Laver, J. (1988). Breve historia del traje y la moda. Madrid: Cátedra.
Renaissance Fabrics (s.f.) En: [Link]
Ven a mi mundo (sf). En:
[Link]/GrandesPersonajes/EnriqueVIII
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