0% encontró este documento útil (0 votos)
3 vistas19 páginas

Max Weber y la Sociología Comprensiva

Max Weber, sociólogo alemán, desarrolló la sociología comprensiva, enfatizando la importancia de entender la acción social a través del significado que los individuos le atribuyen en relación con otros. Su obra se centra en la conexión entre religión y economía, destacando cómo la ética protestante influyó en el desarrollo del capitalismo, y critica el enfoque marxista que ignora factores culturales. Weber también introdujo el concepto de tipos ideales como herramienta analítica para estudiar fenómenos sociales complejos.

Cargado por

Mr. SacaTe
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
3 vistas19 páginas

Max Weber y la Sociología Comprensiva

Max Weber, sociólogo alemán, desarrolló la sociología comprensiva, enfatizando la importancia de entender la acción social a través del significado que los individuos le atribuyen en relación con otros. Su obra se centra en la conexión entre religión y economía, destacando cómo la ética protestante influyó en el desarrollo del capitalismo, y critica el enfoque marxista que ignora factores culturales. Weber también introdujo el concepto de tipos ideales como herramienta analítica para estudiar fenómenos sociales complejos.

Cargado por

Mr. SacaTe
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

MAX WEBER: LA SOCIOLOGIA COMPRENSIVA

Urbano Ferrer

1. Coordenadas histórico-filosóficas

Max Weber (1864-1920) nació en Erfurt en una familia industrial protestante y de


convicciones liberales. Contrajo matrimonio con Marienne en 1893, quien le
acompañaría toda su vida y contribuiría a la publicación de sus obras póstumas. Se
doctoró en 1889 con una Disertación sobre las sociedades comercialesLaenSociología
el Medievo,
tras haber estudiado Derecho, Economía e Historia entre Heidelberg, Gotinga
buscabay Berlín.
Había comenzado enseñando Derecho en Berlín, pero se orientó desesperadamente
luego hacia la
ser una ciencia
Economía, ejerciendo también el periodismo en “Frankfurter Zeitung” y la política, en
única, copiando
una línea contraria a la del Canciller Bismarck. Su Tesis de Habilitación modelos
versó acerca de
de las
la Historia agraria en la Antigüedad romana (1891). ciencias naturales

Su obra se sitúa en la encrucijada entre los diversos intentos que se habían


sucedido en la segunda mitad del siglo XIX por dotar de un estatuto epistemológico a
las ciencias histórico-sociales. Estos intentos no acababan de ser satisfactorios. En
efecto, no obstante su afán por salvaguardar la autonomía de la Sociología, el
positivismo sociológico francés e inglés había tomado de la Biología categorías
sociológicas centrales como la de organismo o posteriormente los mecanismos de
selección natural. Por otra parte, en suelo alemán Dilthey había adoptado la
comprensión (Verständnis) psicológica como base de las Ciencias del Espíritu en
contraposición a las Ciencias de la Naturaleza, que empleaban la explicación
(Erklärung) mediante leyes generales (la distinción entre estas dos categorías
epistemológicas procede de J.G. Droysen en su EsbozoDistinción
de Ciencia histórica
entre de de
ciencias 1851).
A su vez, H.
Retoma Rickert asumía
y transforma el el punto de vista de los la valores incondicionados
naturaleza y las del como
concepto de Comprensión espíritu. Para estudiar la
criterios interpretativos del hecho histórico, singular e irrepetible (ciencias idiográficas
(Verstehen) Sociedad/Cultura (el
Espíritu), debemos usar la
Comprensión (entender las
motivaciones).
versus ciencias nomotéticas). Pues bien, para Weber ni el biologismo ni el psicologismo
ni el axiologismo son puntos de partida aptos para poner de relieve lo peculiar de las
Ciencias sociales. Influido inicialmente por la Escuela histórica alemana de W. Sombart
y G. Schmoller, nuestro autor realiza su síntesis peculiar entre las anteriores posiciones
Rechaza
metodológicas, corrigiendo de ellas lo que tienen
Biologismo ≠ ignora
de excluyentes
la acción con y sentido
calcadoodela otros
saberes. Son de destacar a este respectointenciónsussubjetiva de La
estudios las objetividad
personas. cognoscitiva de
Psicologismo ≠ si fuera solo psicología, sería
la ciencia social y de la política social (1904), Sobre algunas categorías de la
demasiado subjetiva y carecería de la
Sociología comprensiva (1913) o El sentido decausal.
rigurosidad la neutralidad valorativa de las ciencias
sociológicas y económicas (1917). Axiologismo ≠ El sociólogo debe analizar y
comprender cómo los valores (como la ética
Entre los hitos de su producción es de destacar
protestante) influyen el
endiscurso
la acción,inaugural
pero no de
debeacceso
emitir juicios sobre si esos valores
a la cátedra de Economía Política en Friburgo de Brisgovia en Mayo de 1895 sobre las
condiciones de vida de los campesinos del Este del Elba (El Estado nacional y la
política económica), resultado de una investigación realizada a instancias del “Verein
für Sozialpolitik”, órgano de la Nueva Escuela Histórica, para la que la herencia cultural
germana había de verse reflejada en el orden socioeconómico. Su estudio de la
situación inestable de aquellos campesinos en el II Reich, en dependencia de los
junkers o aristocracia rural, le llevó a atisbar que su emigración forzada a las ciudades
había de traer consigo el desarraigo de los nuevos obreros, siendo sustituidos en el
campo por los polacos, y la consiguiente incapacidad de Alemania para incorporarse al
tren
Marx dice quedelalainfraestructura
revolución capitalista,
técnico- detenida por la política imperialista del Kaiser Guillermo
II. es el factor determinante que explica
económica
las condiciones socioculturales
Weber, contradiceEn 1897 se trasladó
la economía a la Universidad de Heidelberg para suceder a su maestro
es importante,
pero no K.
es lo único que importa; las
Knies, y allí, bajo el influjo ideasdey la
E. Troeltsch, reparó en las diferencias entre
cultura también tienen un poder causal.
luteranismo y calvinismo, que habían de llevarle a poner en relación con este último el
auge del capitalismo occidental (La Etica protestante y el espíritu del capitalismo,
1905). Frente a la explicación marxista unilateral de las condiciones socioculturales a
partir de la infraestructura técnico-económica, advierte en las motivaciones ascéticas
derivadas del espíritu protestante una lógica y un desarrollo autónomos que
contribuyen a la gestación del capitalismo. De paso pone en práctica su teoría de los
tipos ideales, aplicándola a las distintas formaciones sociales en su devenir histórico.
La teoría de los Tipos Ideales es el método de
A los sus
Weber para estudiar pocos meses
casos de incorporarse a Heidelberg abandonó la dedicación
(religión,
universitaria
capitalismo, por agotamiento psíquico, y hasta 1905 no reanudaría su actividad
burocracia).
investigadora. En su viaje a Estados Unidos de 1904 conoció de cerca la actividad de
las sectas protestantes y el ascenso de la burocracia, que habían de ser
preocupaciones dominantes en su obra. En 1909 fundó en Berlín la Sociedad Alemana
de Sociología junto con F. Tönnies, G. Simmel y W. Sombart. Cuando sobrevino la
El viaje dió a Weber la evidencia empírica moderna
necesaria para validar y refinar sus principales temas de
estudio: la conexión entre religión y economía (sectas)
y la expansión inevitable de la administración racional
(burocracia).
Gran Guerra se alistó como oficial de reserva en nueve hospitales militares de
Heidelberg, suspendiendo temporalmente su producción. A su terminación publicó sus
trabajos anteriores sobre Sociología de la Religión. En 1918 aceptó una cátedra
provisional de Economía Política en el semestre de verano en la Universidad de Viena.

También en 1918 ingresó en el nuevo partido liberal (Deutsche Demokratische


Partei), sin que tuviera éxito en la circunscripción de Hessen por la que se presentó.
Era contrario a la política socialista de nacionalizaciones, abogando por un Estado
federal plurinacional con un poder unitario. Formó parte de la delegación de paz
alemana en Versalles en 1919, y a mediados de Junio se encargó de la cátedra de
Ciencia Social que había dejado vacante Lujo Brentano en Munich.

Otro problema que le ocupó es el del significado cultural del capitalismo, que por
El capitalismo moderno como un fenómeno cultural, no
entonces centraba la atención de sociólogos y economistas. Mientras Brentano ponía
solo económico. Lo específico no está solo en ganar
sudinero,
origensino
en el
encomercio, el préstamo
la racionalización a interésdel
burocrática y la organización de la guerra, tal como
trabajo,
sedonde
extendieron durante
la empresa las Cruzadas,
se organiza paraimpersonales
con reglas Sombart el capitalismo
y se relaciona con el
técnicas precisas, y el propietario ya no maneja los
deseo financiero de lucro, auspiciado por los judíos en los comienzos de la Edad
bienes como algo personal, sino como parte de una
Moderna y que cristalizó finalmente en el espíritu burgués empresarial. Más próximo a
estructura separada.
la Economía marginalista austríaca —aunque no comparta la abstracción del homo
oeconomicus— y a la Filosofía del dinero de Simmel, Weber replica a aquellas
conceptualizaciones que lo específico de la empresa capitalista está en la
racionalización burocrática del trabajo, en que se separa el poder de disposición sobre
los bienes de la empresa de los intereses personales de sus titulares.

Pero la creciente racionalización impersonal es una tendencia histórica


imperante, que se hace visible también en la configuración estatal moderna del poder
político, tal como ha sido adoptada en Occidente. Así lo resalta en su magna obra
inacabada Economía y sociedad (1913, dada a la luz en 1922) y más adelante en la
conferencia El socialismo, pronunciada en Viena en 1918, o en la que dio en Munich
ante la Asociación libre de Asíestudiantes (1919) ymoderno
como el capitalismo que fue se
publicada
apoya enconla el título El
racionalización burocrática, también el poder
político y el científico. Por último, en Parlamento y Gobierno en una Alemaniapolítico en
Occidente se estructura de manera racional y burocrática.
reorganizada (1918) dirige su crítica a la burocracia galopante y a la configuración
La racionalización burocrática, Weber se refiere a un
alemana de los partidos políticos.
modo de organización basado en reglas impersonales,
Se empezará con eldivisión
examendedefunciones,
la nociónjerarquías
weberianaclaras y procedimientos
de significado, constitutivo
técnicos precisos, que busca eficiencia y control.
en la acción social y ampliado luego al proceso histórico de la cultura. El enfoque
analítico que Weber adopta le lleva a recurrir a los tipos sociológicos abstractos: lo
ejemplificaré con sus célebres estudios sobre el origen del capitalismo a partir de la
ética calvinista y las distintas formas comunitarias y societarias, en las que se agrupa la
vida social. Este mismo método analítico-reconstructivo que le brinda la noción de tipos
sociales es el que emplea para la recomposición de las unidades histórico-políticas,
que son la ciudad y el Estado, en lo que se centrará el siguiente apartado antes de
Elige el termino "acción
apuntar social":
algunas “Acción” para
conclusiones.
Weber no es cualquier comportamiento, sino aquel
que tiene un sentido subjetivo para quien actúa.
“Social” se agrega cuando esa acción está orientada
Lo que alguien hace está influido por lo que
por el sentido que tiene en relación con otros. Plantea
espera de los demás o por cómo cree que ellos
asi porque comprende a la sociedad como una red de
reaccionarán, y además, los sociólogos pueden
acciones cargadas de sentido que se entrelazan entre
individuos. 2. El significado en la acción social yinterpretar
en la cultura
esa acción entendiendo el significado
que le da el propio acto

Weber entiende por acción social aquella conducta en la que el significado que
le atribuye su agente se relaciona con la conducta de otra (s) persona (s), por la que se
orienta en su desarrollo. Se trata, pues, de que la acción esté referida a la conducta de
otros, esté codeterminada en su decurso por esta referencia a la conducta ajena y de
que sea interpretable por vía de comprensión a partir del significado o sentido prestado
por sus agentes. La acción social se contrapone, así, a la conducta reactiva, en que
falta la atribución de significado, limitándose a ser causada por otras personas, como
pueden ser el incidente de la colisión entre dos ciclistas o el fenómeno de la imitación
social. Conducta reactiva es una acción que realiza una persona sin un
sentido social ni orientación hacia otros, respuesta a un estimulo
La acción viene acompañada por unos antecedentes o condiciones (étnicas,
climatológicas, temperamentales…) y por unas consecuencias registrables; pero ni
unas ni otras forman parte de su significado. Pues el significado que la define se
sustrae tanto a los acaeceres físicos que la acción provoca como al complejo
motivacional del que depende. Mientras la secuencia de sucesos desencadenados por
la acción se mide según regularidades empíricas, el significado es de origen subjetivo.
En ausencia del significado como tipo ideal la acción social sería sólo un promedio
estadístico. Esto no quiere decir que para su interpretación completa no haya que
contar también, además de con el significado, con la trama efectiva en que se inserta.
La acción social perdería su especificidad y se reduciría
“Dar una investigación causal correcta de una acción típica es mostrar que aquello que se afirma
a un promedio de conductas observables sin explicación
como típico no sólo parece ser adecuado endecierto grado
fondo. Loalque
nivel del significado,
distingue sino que
a la acción debeesser
social
adecuado también causalmente” (Weber, 1984: 23).
justamente la intencionalidad y el sentido que la persona
le otorga a lo que hace.
El significado social lo entiende Weber como ajustable entre los actores, pues
existe relación social “cuando varias personas ajustan recíprocamente su conducta entre sí con
respecto al significado que le atribuyen y cuando este ajuste recíproco determina la forma que toma”
(Weber, 1984: 45). Por tanto, el significado puede ser distinto en cada actor, por más
que la acción sea recíproca; en tal caso las relaciones unilaterales se cruzan y dan

Es ajustable entre actores. La relación social surge precisamente de


ese ajuste recíproco basado en el significado que cada uno da a su
propia conducta y a la del otro.
Unilateral Cruzada, cada actor participa con una expectativa Relación Bilateral, los significados de ambos
nificado diferente. La acción es recíproca porque cada uno se alinean o son complementarios. Hay una
su conducta hacia el otro, pero basándose en sus propias comprensión compartida o una adaptación con
. las expectativas del otro.
lugar a una única acción porque hay expectativas mutuas, aunque procedentes de
significados diversos. En cambio, es bilateral la relación cuando los significados de
ambas partes se adecuan, como en la acción de un niño que se conforma a lo que su
padre espera de él.

En la acción social se integran, pues, las expectativas calculables por las


distintas partes en relación con la conducta de los otros: el tipo correspondiente es la
acción conforme a fines (zweckmäßig) o estratégica —en terminología de Apel y
Habermas—, que se entrecruza con los fines de las conductas del otro o de los otros.
Sin embargo, existen también otros tipos de acción social, que se forman al margen de
las consecuencias anticipadas: son a) la acción racional en cuanto a valores, en sí
mismos incondicionados, como el deber, la rectitud interna o la belleza; b) la acción
afectiva o emocionalmente determinada, y c) la acción tradicional; estas dos últimas se
hallan en la frontera con la conducta reactiva. Caben a su vez distintas combinaciones
entre estos tipos puros o abstractos. Accion racional con respecto a fines
Unión
Cuando las expectativas conforme a fines están previstas en ordenamientos se
trata de un actuar asociado. Dentro de él se diferencian la unión de fines, en la que
existen los órganos propios del grupo con carácter duradero, como es el sindicato, y la
asociación ocasional o pactada, con carácter transitorio y en la que no hay órganos,
como es un intercambio de bienes regulado por un contrato. Un tipo intermedio serían
los cárteles industriales. De la asociación ocasional se accede a la unión de fines
siguiendo una escala progresiva: así, el Estado,Accion sólo consolidado
racional en aelfines
con respecto mundo
moderno, nació sin embargo de expediciones guerreras
Pactada para el reparto de un botín bajo
un jefe. También existe una transición gradual entre la persistencia y la cesación de una
asociación.

Otras veces la unidad viene sólo del consenso (Einverständnisshandeln),


actuándose como si los otros se comportaran con arreglo a fines, como acaece en la
comunidad lingüística o en el mercado, en que supongo en el otro la voluntad de
comprenderme y de hacerse comprender sin que hayamos suscrito antes un pacto, o
bien doy por sentado en el otro el comportamiento orientado por el uso del dinero
cuando lo intercambio con él. Son comunidades simbólicas, por cuanto se valen de
Accion racional con respecto a fines
medios abstractos en los que se deposita la confianza.
Consenso tácito
Para llegar a ellas se transita desde la imitación, que no es todavía conducta
social, hasta la acción simbólica, en que se finge o presupone una finalidad asumida en
común por los participantes. A su vez, de la acción simbólica se pasa al actuar
asociado tan pronto como se crea un ordenamiento racional: sucede cuando una
comunidad lingüística dispone de una academia, una revista…, o cuando los pasajeros
Primero está la imitación, que es simplemente copiar algo sin que haya un acuerdo
social detrás; todavía no es conducta social. Después aparece la acción simbólica,
donde ya se finge o se asume una finalidad que todos los participantes comparten,
aunque sea de manera implícita. A partir de esto surge el actuar asociado, que
sucede cuando se establece un orden racional
de un tranvía, que toman partido frente al vigilante por su negligencia, acaban
formulando sus quejas por escrito. Y, de modo inverso, también una asociación puede
engendrar actuaciones por consenso, cada vez que se rebasan los fines asociativos
primeros.

Pero el significado se transfiere asimismo de la conducta a las conexiones


culturales: así, la categoría histórico-económica “mercantilismo” trasciende las
motivaciones psicológicas heterogéneas, definiendo un curso histórico. Son casos en
que la significación que dota de relevancia cultural
Factores a los acontecimientos
económicos sesiempre
o sociales que diferencia
tienden a ocurrir de cierta manera, sostienen
del significado constitutivo de la acción interindividual en que depende de unos valores
estas configuraciones culturales, dándoles un
que adoptamos desde fuera —no desde dentro, como en la interacción social— para su
marco histórico y coherente.
interpretación. Los valores adoptados seccionan un fragmento dentro de la in-definición
de los acaeceres en curso. Pero paralelamente a lo que ocurre en la acción
interindividual, las regularidades causales están también a la base de las
configuraciones culturales de sentido, asignándoles su horizonte histórico.

El significado objeto de la comprensión no se confunde para Weber con el fin


pretendido al actuar, consistente en la representación por adelantado del efecto de la
acción:

“Desde nuestro punto de vista, ‘fin’ es la representación de un resultado que pasa a ser causa de
una acción. Tomamos en cuenta ésta, como cualquier otra causa que produzca o pueda producir un
resultado pleno de significación” (Weber, 1982: 72-73).

La causalidad —sea eficiente o final— y la comprensión son, así, categorías


separadas y complementarias en la disección de los conjuntos sociales. El significado
no se impone sobre los sujetos al modo de una ley abstracta, sino que se capta desde
un interés valorativo. Este interés se explica porque lo individual histórico no se agota
en sus múltiples conexiones causales, necesitándose por ello para su comprensión un
punto
La explicación de vista
causal, porsubjetivo
sí sola, novariable,
alcanzaque
parano es excluyente
entender de otroslaposibles
completamente puntos de
realidad social,
porque las acciones
vista. humanas siempre están cargadas de sentido. Se suma la comprensión, que
es captar el significado subjetivo que los actores le dan a sus acciones.
A los tipos ideales culturalmente significativos (tales como “artesanado”,
“economía urbana”, “espíritu capitalista”, “imperialismo”…) se llega mediante la
agrupación de variables fenómenos singulares desde el punto de vista realzado
unilateralmente. Son conceptos heurísticos que han de ser cotejados de continuo con
las conexiones empíricas para su validación y que obtienen su significación cultural de
las ideas de valor subyacentes. Actúan como conceptos-límite genéticos, con los que la
realidad histórica es comparada a fin de esclarecer sus elementos significativos.
Cuando se ponen en relación los tipos genéricos con sus especificaciones se vuelven
Tipos ideales agrupación de fenómenos concretos, destacando ciertos aspectos que se consideran
relevantes para comprender un proceso histórico.
fluctuantes, habiendo de construir nuevos tipos cada vez que los anteriores se revelan
inadecuados (así, entre los “obreros agrarios” y los “obreros industriales” el rasgo
común “obrero” varía en tal grado que se lo ha denominado respectivamente
“campesino” y “proletario”). No son arquetipos objetivos —aunque puedan funcionar
como conceptos modélicos—, sino medios auxiliares, más o menos provisionales, para
la interpretación sociohistórica.

A la anterior disociación entre la causalidad del acontecer mundano y los


significados que intersectan con el curso de los acontecimientos corresponde la
distinción entre la Ética de la responsabilidad (Verantwortungsethik) por los efectos de
la acción y la Ética de la convicción (Gesinnungsethik) en relación con los valores que
guían la actuación (Weber, 1998: 164 ss). Así, una es la toma de posición de la
Realpolitik, atenta al éxito perseguido con la mediación, y otra es la acción sindicalista,
que quiere probar en la acción la consistencia de unas convicciones, aunque las
probabilidades de éxito sean mínimas. La responsabilidad parece ser entendida por
Weber como un echar sobre sí las consecuencias naturales y aleatorias del actuar, y no
tanto como una propiedad de la actuación libre, que habría de preceder esencialmente
a la realización de la acción asumida responsablemente. El cruce entre ambas Éticas
se produciría, no obstante, a la vista de las relaciones fin-medios, fin-resultados
secundarios, distintos fines-distintas consecuencias…

Terminaremos el apartado con alguna observación crítica en relación con el


concepto weberiano de acción social. Desde la Sociología fenomenológica (Alfred
Schutz) se ha objetado a Weber que da por supuesta la identidad entre el sentido
objetivo o tipo ideal puesto por el intérprete y el sentido subjetivo, que conduce la
acción en tanto que debido a sus actores. Como los tipos ideales parten de la
abstracción, que es posterior al transcurso viviente de la interacción, se incapacitan
para sorprender in nuce el sentido que anima y posibilita la acción social. En efecto, la
equiparación entre el sentido objetivo de los acaeceres históricos y el de las acciones
intersubjetivas que están en su base sólo es posible al precio de pasar por alto las
diferencias ineliminables entre la temporalidad de la conciencia y el tiempo cronológico
medible, entre la motivación subjetiva y los motivos históricos aproximativos, entre las
intenciones anticipadoras de los agentes sociales y las mediaciones históricas no
intencionales…

En relación con lo anterior se aduce también que la noción weberiana de sentido


queda aislada de un modo abstracto, lo cual es obviado por sus críticos mediante el
concepto de mundo de la vida (Lebenswelt), empleado por Gadamer, Schütz,
Gurvitsch, Habermas… desde distintos supuestos. Es cierto que Weber completa la
captación del sentido con las explicaciones causales, destacadas sobre un fondo opaco
e inagotable. Pero mientras la referencia al mundo de la vida es la vía para
contextualizar el sentido en los interlocutores sociales y dar curso a la comunicación, la
explicación causal se sobreañade a la comprensión del sentido, siendo ambas
metodológicamente irreductibles.

protestantismo ascético, es decir, un modelo teórico que Weber


construye a partir de ciertos rasgos de la ética protestante
La mentalidad capitalista, los comportamientos concretos de las
personas en el desarrollo del capitalismo moderno

3. Dos ejemplos de tipos sociológicos

A) Un ejemplo de conexión ideal y empírico-causal ampliamente tratada por


Weber es la existente entre el protestantismo ascético y la mentalidad capitalista, en
especial en Holanda y Nueva Inglaterra después de la Reforma. Para mostrarlo acude
tanto al examen de los caracteres ideales de ambos tipos como a los hechos históricos
en los que tal conexión se documenta. Partiendo de la advertencia de que en pueblos
mayoritariamente protestantes es donde se ha dado la predisposición a la industria y el
comercio propios del capitalismo burgués, emprende Weber las respectivas
tipificaciones con objeto de hacer valer la hipótesis de una relación interna de
causación.

El punto de inflexión al respecto en el clímax religioso posterior a la Reforma lo


marca el concepto de Berufsethik (Ética de la profesión). Mientras tradicionalmente la
actitud debida ante la profesión consistía en la conformidad y aceptación del orden
providente, en Calvino la profesión se convierte en la tarea en que cada cual veri-fica
—hace verdadero— el decreto divino inescrutable de la predestinación (decretum
horribile), según lo proclamó la Confesión de Westminster en 1647. Pues en ausencia
de todo signo sacramental de salvación, se confía ésta exclusivamente a la dedicación
intramundana surgida del deber del cargo, llegando así a su término el proceso de
desencantamiento (Entzäuberung) del mundo. Pero habría de darse un paso más
cuando la fe perseverante en la gracia que obra la salvación, todavía presente en
Calvino, fue sustituida por el estado subjetivo de autocerteza engendrado por el éxito
alcanzable en la propia tarea.
Trabajar mucho y acumular dinero daba
seguridad personal y tranquilidad
“Se recomendó el trabajo profesional incesante como medio para obtener esa autocerteza. Sólo
espiritual.
él disipa la duda religiosa y da la seguridad del estado de gracia” (Weber, 1998: 173).
Cualidades se convirtieron en características del “nuevo asceta”:
alguien que se domina a sí mismo y ve el trabajo como un fin en sí
mismo, no solo como medio para sobrevivir o ganar dinero.

Las cualidades del autodominio orientadas a un mayor rendimiento en el trabajo,


como la austeridad, la moderación, la perseverancia, la ausencia del disfrute y la
consideración del trabajo como fin en sí, definen el temple anímico de este nuevo
asceta.

Por lo que hace al espíritu capitalista, se encauza hacia la producción ilimitada


de riqueza. Al comercio tradicional, basado en unos beneficios ya contabilizados,
sustituyó el sistema de competencia, en el que el vendedor visitaba a los clientes y
adaptaba los productos a las necesidades y deseos, de tal modo que el afán de
ganancia desbordaba la economía del cubrimiento imprescindible de las necesidades.
Es calvinista
aunque la teología así comodecía la inhumanidad
que las del decretum horribile está en correlación con la
obras humanasinhumanidad
no influyen endella enriquecimiento
salvación, capitalista. Sólo la limitación del consumo unida a la
en la práctica el trabajo disciplinado y el
búsqueda de la ganancia, que pusieron en práctica sectas calvinistas, como los
ahorro se convirtieron en una forma de
anabaptistas,
demostrar “seguridad cuáqueros y metodistas, pudo dar como resultado el crecimiento del
espiritual”.
capital, fomentado por el ahorro. De este modo, desde el enclave teológico-dogmático
de la predestinación, indiferente a las obras del hombre, el calvinismo llega a inspirar
paradójicamente la justificación de la salvación por las obras. Análogamente, la
racionalización metódica de la vida individual como ethos produjo el efecto contrario,
consistente en el destierro del ethos, al dirigirse el comportamiento a la utilidad social
impersonal, carente de cualquier ideal directriz.

En resumen:
un efecto si bien
inesperado: ha habido unasdefuentes
la racionalización la vida ético-ascéticas que organizar
individual, es decir, han nutrido
la el
proceso histórico
vida con de formación
disciplina, del capitalismo
orden y eficiencia, sin otroen sus inicios,
propósito que han quedado
la misma agostadas
racionalidad
poreconómica.
el utilitarismo a que el proceso de racionalización impersonal ha abocado. La
preocupación por la riqueza, que para el asceta moderno era un manto sutil, se ha
trocado en un férreo estuche vaciado de espíritu.

Cabe oponer, sin embargo, a Max Weber que en sus orígenes el capitalismo no
siempre ha seguido el esquema ascético anterior. Baste recordar el modelo de Adam
Smith, que responde más bien al providencialismo deísta bajo la forma de la armonía
preestablecida leibniziana: según ello, las actividades espontáneas de los sujetos libres
se coordinarían por sí solas a partir de unos comportamientos regidos por el móvil
psicológico del beneficio individual.

Entre los críticos de la tesis de Weber sobre el nacimiento del capitalismo, los
hay que sitúan su origen en motivos económicos y sociales (H.M. ROBERTSON, Aspects
of the Rise of Economic Individualism, 1933; L. PELLICANI, Sulla genesi del capitalismo,
1992; K. SAMUELSSON, Economía y religión, 1973…); para otros autores no fue la
Reforma protestante la que auspició el auge capitalista, sino más bien la
Contrarreforma la que inhibió el desarrollo económico y trajo consigo la desigualdad en
la producción en las zonas protestante y católica (H. LÜTHY, De Calvino a Rousseau,
1971; H. TREVOR-ROPER, Protestantismo y transformación social, 1994…).

Estos estudios han contribuido a ponderar otros factores que influyeron en el


desplazamiento del epicentro económico del Mediterráneo al Centro y Norte europeos,
Loscomo
tomason la desviación
porque de las rutas
son herramientas paracomerciales del cambia
entender cómo Mediterráneo
la al Norte de Europa,
la influencia
organización de los
social judíoselexpulsados
y cómo sentido de de
lasEspaña enhumanas
acciones los Países
se Bajos, la dominación de
transforma
de las
lo afectivo-tradicional a lo racional-impersonal.
otras potencias que desplazaron a Italia o el superior grado de desarrollo técnico en
los países protestantes…

B) Pero vamos a examinar seguidamente otro ejemplo de tipos sociológicos, que


constituyen la clave de bóveda del edificio conceptual weberiano. Se trata de la
diferencia entre comunidad (Vergemeinschaftung) y sociedad (Vergesellschaftung), las
cuales designan en nuestro autor tanto formaciones sociales determinadas como los
procesos correspondientes que han desembocado en ellas.

La validez del tipo “comunidad” estriba en la probabilidad de que el


comportamiento empírico de los individuos que la integran se guíe por las
correspondientes normas, enraízadas en la tradición o en la creencia afectiva. La
comunidad representa un todo para sus miembros, manifiesto en la solidaridad natural
y en su perduración aun a través de los reemplazos generacionales. Se subdivide en
los tipos específicos de la familia, la comunidad de vecinos, el clan o estirpe y el oikos,
cada uno de los cuales ha adoptado distintas variantes históricas. El “comunismo”
doméstico de la familia consiste en que cada individuo contribuye según sus fuerzas y
goza según sus necesidades, partiendo de la comunidad de residencia y del capital
comúnmente aportado. Entre los vecinos, en cambio, la actividad comunitaria es
amorfa y se presenta como el conjunto de ayudas y socorros mutuos que se prestan en
caso de necesidad. Por su parte, la solidaridad del clan se materializa en unos
símbolos (como el totem) y arranca de una ascendencia común. Por último, el oikos es
la gran hacienda doméstica con carácter patrimonial, pero no por ello colectivo, sino
siempre a disposición del señor territorial.

En el otro extremo que la comunidad, la relación de “asociación” está montada,


ya sobre el intercambio de los bienes y servicios en beneficio de las dos partes, ya
sobre la cooperación pactada para conseguir determinados objetivos. Comoquiera que
sea, es una relación impersonal, que abstrae de todos los vínculos personales y
patrimoniales para regirse en exclusiva por el interés económico. Tiene su expresión
arquetípica en el mercado, sin que ello implique la separación total entre comunidades
y asociaciones, ya que, por un lado, cualesquiera comunidades admiten dentro de sus
límites trueques convencionales y, por otro lado, el mercado ha de contar con que los
bienes pasen a estar disponibles para terceros implicados en formas comunitarias de
relación, sin lo cual se perdería el valor efectivo de los precios.

Las formas intermedias entre una y otra relación social se documentan


históricamente a través de la evolución experimentada por la familia, pues en los
comienzos confluían en ella no sólo los lazos de piedad y autoridad, sino también la
explotación agrícola y la defensa de sus miembros frente al exterior. Pero a partir de
aquí se fueron produciendo determinadas fisuras.

Una fue la separación entre la casa y la profesión, debida a la economía


monetaria, desde que cada individuo se asocia con quien elige para obtener un
beneficio contable; así, a finales de la Edad Moderna, en ciudades comerciales del
centro de Italia, como Florencia, el socio se vinculaba a una firma comercial, sin tener
que coincidir en una persona el propietario de los bienes privados y el receptor de los
intereses. Por su parte, las sociedades mercantiles de ocasión llamadas commenda,
entregadas por la unidad familiar a un viajante de comercio, marcan el tránsito al tipo
de asociación capitalista. Otra fisura es la que acabó creándose entre familia y
socialización, cuando el desarrollo cultural hace que ésta se cumpla por medios
objetivos extradomésticos a disposición, como la escuela, los libros, los nuevos foros
públicos… Y no menos significativa fue la escisión entre la hacienda privada y los
bienes de oficio o conjunto de enseres adscritos a la función pública, frente a la
indistinción primera entre hogar, taller y residencia.

Estas transformaciones permiten que el


Así, pues, las adquisiciones individuooportunidades
y nuevas acceda a oportunidades de trabajo ydel
para el rendimiento
desarrollo al margen de la familia, modificando la autoridad y el alcance de la patria
trabajo que se abren al individuo en el mundo moderno al margen de su posición
potestad, y dando paso a formas asociativas más abiertas, que ya no dependen de lazos
familiar modifican
familiares previos. el alcance social de la patria potestad, concentrada en la familia
nuclear, y esbozan en adelante las formas asociativas sin arraigos previos.

4. Política y poder

El ángulo de mira escogido por Weber para interpretar la relación política es el


de la supresión de la situación anárquica de violencia que conlleva, al venir
monopolizada la fuerza por un poder político legitimado, extendido territorialmente y
estable en el tiempo.
“El Estado es aquella comunidad humana que en el interior de un determinado territorio reclama
para sí con éxito el monopolio de la coacción física legítima. Hoy a las demás asociaciones o personas
se les concede el derecho de la coacción física en la medida en que el Estado lo permite. Éste se
considera, pues, la fuente única del ‘derecho’ de coacción” (Weber, 1979: 1056).

De un modo semejante se ha interpretado a veces el hecho económico de la


propiedad privada, ya que, una vez adscrita a un particular, se pone fin a la inevitable
conflictividad que resultaría de la falta de acotamiento entre los bienes del suelo. A
partir de aquí se tornan comprensibles las disposiciones y ordenamientos necesarios
por los que se rigen en común los miembros de un conjunto político.

Las dos expresiones políticas más genuinas y asentadas son la ciudad y el


Estado. Mediante ellas el poder político se convierte en soberano y enclava en su
jurisdicción las funciones comercial, defensiva y administrativa. En la ciudad la plaza
del mercado y las ferias han sido el exponente de su capacidad comercial, mientras
que la muralla cumplía la función protectora y el Ayuntamiento y los concejos eran el
centro de la Administración. Más difuminadas, pero no menos actuantes, aparecen a
nivel estatal las anteriores funciones a través de la Economía nacional, las fronteras
con los otros Estados y los instrumentos de gobierno.

Ciertamente, el ascenso de la burguesía a finales de la Edad Media dotó de una


nueva fisonomía a las ciudades. Pero su relevancia política ha declinado a medida que
la Administración estatal ha contado con una organización más abarcante y a medida
que las comunicaciones interurbanas se han hecho mas fluidas, volviendo así
innecesaria la defensa territorial ciudadana. La sustitución de la renta patrimonial por la
instalación de fábricas e industrias que proveen a las otras poblaciones colindantes ha
sido un factor determinante en la nueva configuración de las ciudades. En una primera
fase la ciudad se asentó mediante lazos religioso-cultuales, familiares y militares
provenientes de un orden anterior. Pero más adelante la ciudad se independiza del
señor territorial y se convierte en autocéfala, con su burgomaestre y sus órganos
propios de gobierno. Es un paso que se suele operar mediante el juramento de
fraternidad con fines administrativos:

“En consecuencia, a partir de la simple agrupación de personas ligadas por juramento, formada
según las circunstancias y por poco tiempo, nació una agrupación política duradera, cuyos miembros
legalmente asociados gozaban del particular derecho estatutario de ciudadano de una ciudad… Este
derecho materialmente suponía la destrucción de la organización feudal y del orden patrimonial”
(Weber, 1987: 60).
El Estado, por su parte, corresponde al tipo ideal de la dominación legal, que se
ha alternado históricamente con los tipos de las dominaciones tradicional y carismática,
según que la forma de conducta predominante que la alentara fuese la racional
conforme a fines, la basada en la costumbre o la emocional. No hay que olvidar que se
trata de tipos ideales:

“El que ninguno de los tres tipos ideales acostumbre a darse ‘puro’ en la realidad histórica, no
debe impedir… la fijación conceptual en la forma más pura posible de su construcción… Estamos muy
lejos de creer que la realidad histórica total se deje ‘apresar’ en el esquema de conceptos que vamos a
desarrollar” (Weber, 1979: 173)

Weber tiene especialmente presente el desarrollo burocrático anómalo que ha


experimentado el Estado alemán: la dependencia que han padecido la burguesía, la
nobleza terrateniente y la clase obrera de las subvenciones estatales y la ausencia de
lucha política en el Parlamento impedían que el dirigente del pueblo hubiera de ganarse
el cargo democráticamente en la arena pública (es sintomático que a la caída del
canciller Benthmann Hollweg en julio de 1917 se suprimiera el parlamentarismo, hasta
que se proclamó la República en noviembre de 1918) (Weber, 1991: 96 ss). De este
modo, no se han afianzado las dos fuentes de legitimidad política legal que son el
Parlamento y el plebiscito, en beneficio de los cuadros de funcionariado del Estado. Se
han perdido, así, las cualidades vocacionales específicas del político, que se muestran
en la pasión como servicio a una causa, en la mesura precisa para dejar que sea la
realidad, y no el arbitrio, la que actúe sobre él y en el sentido de la responsabilidad;
aunque la pasión y la mesura aparentemente se oponen, acaban conjugándose en el
hábito del distanciamiento ante aquello a lo que el político se entrega y ante las
incitaciones inmediatas que obstaculizan el ejercicio de la política.

No obstante esta deformación, la burocracia es una instancia que desempeña, a


juicio de Weber, un papel irrenunciable en la conducción política legal, ya que introduce
la mayor racionalidad posible frente al dilettantismo. En efecto, la nivelación social que
comporta la supresión de los privilegios estamentales en el seno de la burocracia actúa
en el sentido de una selección basada sólo en motivos de eficiencia profesional. Y el
carácter impersonal de la racionalidad burocrática se corrobora por el hecho de que los
administradores de los bienes públicos no poseen en propiedad la oficina ni ninguno de
los utensilios y medios económicos de que disponen —análogamente a como los
empleados de la empresa capitalista no poseen tampoco en propiedad los bienes de
producción. Justamente la modernización del Estado se cifra en que el cuerpo de sus
funcionarios no se identifica con sus titulares determinados, los cuales gozan de una
consideración y reciben un sueldo no en atención a sus personas ni en razón de los
instrumentos que administran, sino por el oficio o cargo al que como funcionarios están
sujetos. El ascenso imparable de la burocracia está en relación con la preponderancia
del sector terciario de los servicios, por el que se distinguen las sociedades
contemporáneas.

Pero, ¿dónde reside la diferencia específica entre el dirigente político y el


funcionario? Weber la sitúa en sus responsabilidades cualitativamente distintas, ya que
sólo en el político vocacional son tales que derivan del poder propio, que ejercita con
vistas a una causa. A diferencia de los funcionarios, el político ha de granjearse el
poder mediante sus decisiones responsables, que no están supeditadas a las
reglamentaciones inherentes al cargo:

“La responsabilidad personal, derivada del poder propio en relación con su causa, constituye el
elemento vital tanto del político como del empresario” (Weber, 1979: 1076).

Por cuanto la burocracia estatal no puede permitirse tomar parte en lizas


políticas — al igual que tampoco puede arriesgar competitivamente entre las empresas
económicas—, Weber no está a favor del Estado centralizado, sino de una monarquía
parlamentaria, que no enmascare el genuino hacer político en el Parlamento con las
intrigas palaciegas: son ejemplos de esta forma de ejercerse la Monarquía Leopoldo II
de Bélgica, que supo diseñar un imperio colonial, o Eduardo VII de Inglaterra, célebre
por sus Alianzas de alcance mundial (La pertinencia de estos ejemplos se enmarca en
un escenario internacional en que han aparecido las grandes potencias, que,
sirviéndose de la rapidez en las nuevas comunicaciones y del desarrollo tecnológico, se
disputaban los espacios coloniales y que mediante Ligas y Alianzas estaban
instaurando en Europa el equilibrio de poderes).

Mientras la administración burocrática se basa en el secreto profesional de los


expertos, el Parlamento es la expresión pública de la voluntad política de los
ciudadanos. Por esto, fracasa el intento de reducir las diferencias entre partidos a
motivos corporativos, extrapolíticos, ya que se ingresa en ellos por libre alistamiento, y
se aleja el riesgo de corrupción en la designación de los cargos de gobierno cuando el
Parlamento es la vía normal de selección. Sin embargo, Weber hace notar que tan sólo
en el Reino Unido habían mostrado hasta el momento los partidos en turno su
idoneidad como artífices de la vida política.

A modo de resumen, el diagnóstico que Weber aplica a la sociedad política


contemporánea se compendia en la burocratización creciente y la consiguiente
disociación entre las esferas de valor correspondientes, sin disponer de unos
parámetros universales, que permitan transitar de unas a otras esferas. Con ello se
sustituyen las características de la acción provenientes de sus agentes, como son la
motivación personal y social, la temporalidad biográfica o la incardinación en una
imagen del mundo compartida, por la motivación impersonal de los imperativos del
cargo, el tempus anónimo de la organización o la legalidad interna a la fábrica.

Así, la pérdida del sentido, como índice de la subjetividad, es el reverso de la


funcionalización de las distintas áreas incomunicadas de la actividad humana, cuando
se ingresa en ellas sin razones universales. Y la pérdida de la libertad es el envés de
una socialización invasora que produce especialistas sin espíritu y consumidores sin
corazón. Urge rehabilitar, por tanto, en los distintos campos de la acción la dedicación y
entrega a las causas en las que se hace manifiesto el sentido y en las que sus
promotores y participantes puedan ejercitar su libertad.

5. La Sociología comprensiva
Se refiere a los dos ejes o puntos de referencia Busca entender el sentido
fundamentales que guían la sociología de las acciones humanas,
comprensiva. no solo medir hechos.
Tras el examen de algunos centros particulares de interés de la obra de Weber
esbozaremos su noción-guía sustentadora de una Sociología comprensiva, retomando
así el hilo inicial del artículo. Es una Ciencia social que tiene por ejes de coordenadas
un material empírico-histórico, indefinido en su transcurso e inabarcable por sí solo, y
unos tipos ideales, que, además de clasificar ordenadamente los hechos históricos, los
convierten en portadores de cultura y los ponen al alcance de la comprensión. El
problema está, a una primera inspección, en determinar el centro de coordenadas,
partiendo de entrada de que no se trata de dos planos independientes y meramente
superponibles. Problema: determinar cuál de estas coordenadas debe
considerarse el centro de análisis, es decir, cómo integrar ambos.
Si tomamos en cuenta que cada punto de la ordenada es una perspectiva
valorativa singular proyectable sobre la abcisa y que cada punto de la abcisa es
revelado por la perspectiva enjuiciadora, el punto cero de intersección habrá de
consistir en la valoración libre del sujeto, a la vez real o efectiva en presente y
enjuiciadora o valoradora, así como principio de diversificación tanto en la secuencia de
los acontecimientos como en los puntos de vista axiológicos que se adoptan para
aproximarse a los acontecimientos. Aparecen así las valoraciones que dirigen la
Economía, la Política, el Derecho, la Etica, la Sociología, la Religión… difractadas
sobre los abigarrados hechos sociales, en tanto que no son dominables por un saber
técnico, ni tampoco se los apresa desde un esquema unitario, ya sea el progreso, la
No pueden ser dominadas por un saber técnico ni reducidas a un
único esquema, Son, más bien, el punto de partida de la historia,
porque es a través de ellas que los humanos orientan, interpretan y
conducen los procesos históricos.
adaptación selectiva o cualquiera de los paradigmas empleados por la Ciencia
unificada a lo largo del siglo XIX. Las valoraciones están en el inicio de la conducción
de la historia por el hombre. Por ello,

“una de las tareas más esenciales de toda ciencia de la vida cultural humana es abrir la
comprensión intelectual humana a las ideas por las que los hombres han luchado” (Weber, 1982:
124).

En cada uno de los ámbitos señalados de la actividad humana las valoraciones a


su vez se polarizan en torno a determinados extremos: economía consuntiva / e.
lucrativa, dominación tradicional / d. carismática / d. legal, derecho contractual / d.
formal, ética de la convicción / e. de la responsabilidad, comunidad / sociedad,
religiosidad ascética / r. mística…, ramificándose así aún más los enjuiciamientos de
partida. De este modo, se abandonan las semejanzas entre los objetos estudiados a
favor de las contraposiciones ideales, por más que en la realidad sólo se hagan
presentes entremezcladas bajo distintas formas. Pero, ¿cómo es posible la proyección
La sociología de los tipos ideales
comprensiva sobre
no trabaja la efectividad
con histórica?
hechos puros, sino
con contraposiciones ideales: modelos teóricos que exageran
El engarce entre las valoraciones de las que resultan los tipos ideales y los
hechos cotejados con ellas se hace posible porque existe una concatenación temporal-
causal entre los hechos que se traslada a los tipos, de un modo análogo a como las
sucesiones de puntos en las dos coordenadas están en correspondencia. Y también se
hace posible porque los tipos se forman a partir de la interacción social,
reconstruyéndose cada uno a tenor de la interacción. Ciertamente, la correspondencia
entre tipos ideales y efectividades sería imposible si las segundas fueran objetos
aislados, pero no si lo que se pretende con los tipos ideales es dotar de verosimilitud a
un proceso partiendo de la comprensión de sus nexos significativos más elementales.

Para Weber, comprender los complejos sociales no es, por tanto, enjuiciarlos
según aproximaciones puestas arbitrariamente por los intérpretes, ni tampoco, en el
otro extremo, descubrir esencias a priori en el acontecer en curso, sino reducirlos a
unidades significativas que los hagan verosímiles, aunque sea al precio de la
estilización de una trama que no se agota en ninguna de sus comprensiones ideales.
La comprensión difiere, pues, de la acepción psicológica, en que la tomaban T. Lipps,
Simmel o Dilthey, en que se contextualiza, no sólo a merced de los motivos operantes
en los sujetos cuya actuación se quiere comprender, sino también según el sesgo
tomado por los avatares históricos.

Es así como se conjugan en Weber la atenencia a los hechos, que era lema del
positivismo, y el prisma de la comprensión, adoptado por la tradición alemana de las
Ciencias del Espíritu. A la vez, como aquello que se pretende comprender requiere una
selección previa, por parte del intérprete, en la trama del acontecer, reaparece la
tercera influencia procedente de la Axiología neokantiana de Rickert, si bien
distánciándose de ella en que los valores no se refieren desde sí mismos a los hechos
contingentes, sino que se limitan a establecer unas conexiones interpretativas que los
hechos sociales en sí mismos desbordan.

6. Conclusiones

La obra de Wax Weber ha ejercido un notable influjo en la Ciencia social del


siglo XX, tanto por el modo de entender la acción social como por el diagnóstico sobre
la sociedad contemporánea y particularmente por sus estudios sobre la génesis del
capitalismo occidental a partir de la ética protestante. Está en su haber el haber puesto
en el centro de la teoría sociológica la acción social y haber recuperado su componente
histórica, que había pasado inadvertida en los formalismos sociológicos precedentes
(G. Simmel o L. von Wiese). También ha detectado las tendencias mecanicistas en la
vida social a que se ha asistido crecientemente en nuestros días —con la salvedad de
los nuevos valores emergentes en la empresa—, y la consiguiente pérdida del sentido
en la actuación. Por su parte, las relaciones entre calvinismo y mentalidad capitalista
han provocado un debate desde los más variados frentes que llega hasta hoy.

Con los distintos puntos de vista surgidos en confrontación con Weber sobre el
origen del capitalismo parece abonarse la causalidad múltiple del cambio frente a una
explicación unilineal. Lo cual no contradice la tesis de Weber sobre los tipos ideales no
comprehensivos de los acontecimientos históricos, aunque tampoco explorados por él
en su pluralidad.

Por otra parte, la necesidad de un mismo método analítico-compositivo para las


objetividades sociales y los todos políticos —en los que se incluyen las cualificaciones
éticas— no resulta evidente, si tomamos en cuenta la diferencia de principio entre las
ciencias descriptivas de la realidad social y las ciencias prácticas, que tienen su origen
en la causalidad de los fines.

De este modo, el acoplamiento entre sentido y causalidad final en la actuación


es lo que permite al sujeto hacerse cargo responsablemente de su comportamiento, en
tanto que cualificado de acuerdo con unos fines objetivos, aptos para delimitar
inicialmente el radio de la responsabilidad al actuar. Pero la inclusión weberiana de las
consecuencias en los fines representados previamente a la actuación conduce a un
concepto consecuencialista de responsabilidad, que no se rige por fines objetivos y que
apenas enlaza con el sentido. La dicotomía entre ética de la convicción y ética de la
responsabilidad obedece precisamente a esta separación entre el sentido subjetivo
proyectado y los efectos provocados, en tanto que sólo se los asume desde fuera de la
proyección de la acción.
BIBLIOGRAFÍA:

WEBER, M. (1979): Economía y sociedad. Fondo de Cultura Económica. México.

WEBER, M. (1982): Ensayos sobre metodología sociológica. Amorrortu, Buenos


Aires.

WEBER, M. (1984): La acción social: Ensayos metodológicos. Península.


Barcelona.

WEBER, M. (1987): La ciudad. La Piqueta. Madrid

WEBER, M. (1991): Escritos políticos, Alianza. Madrid.

WEBER, M. (1998 a): La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Istmo.


Madrid.

WEBER, M. (1998 b): El político y el científico. Alianza. Madrid.

También podría gustarte