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Función Jurisdiccional y Justicia Estatal

El documento aborda el ejercicio de la función jurisdiccional en el Estado, destacando la evolución de la justicia privada hacia un sistema judicial estatal que garantiza la resolución de conflictos. Se explican los principios constitucionales que rigen la jurisdicción, como el monopolio estatal, la exclusividad y la unidad, así como la responsabilidad de jueces y magistrados en su ejercicio. Además, se enfatiza la importancia de la independencia, imparcialidad y sometimiento a la ley en la administración de justicia.

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Función Jurisdiccional y Justicia Estatal

El documento aborda el ejercicio de la función jurisdiccional en el Estado, destacando la evolución de la justicia privada hacia un sistema judicial estatal que garantiza la resolución de conflictos. Se explican los principios constitucionales que rigen la jurisdicción, como el monopolio estatal, la exclusividad y la unidad, así como la responsabilidad de jueces y magistrados en su ejercicio. Además, se enfatiza la importancia de la independencia, imparcialidad y sometimiento a la ley en la administración de justicia.

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TEMA 1: EL EJERCICIO DE LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL

1. LA JUSTICIA PRIVADA Y SU ABOLICIÓN; CONCEPTO DE JURISDICCIÓN.

La vida humana en sociedad conlleva necesariamente la existencia de conflictos de diversa índole. En


toda comunidad política, una vez alcanzado cierto grado de organización institucional, el poder público
tiende a asumir la función de resolver los conflictos jurídicos que surgen entre sus integrantes y la de hacer
ejecutar la decisión adoptada cumpliendo la llamada función jurisdiccional.

Históricamente ha conocido muy variadas manifestaciones.

- Estadios más primitivos de nuestra civilización: En los estadios más primitivos de nuestra
civilización, la función represiva o sancionadora estuvo en manos de los particulares, que,
tomándose la justicia por su mano, contestaban o conjuntamente con éstos.

- Para mantener la paz entre las ciudades y las personas que las habitaban, se hizo necesario
organizar una forma de administrar la justicia en la comunidad, iniciándose así la llamada “justicia
privada” o “autotutela” que supuso un avance. Surge así:

o La lex talionis que imponía un castigo similar con el crimen cometido. Constituyó el primer
intento por ofrecer una respuesta adecuada al daño causado y, con ello, evitar que sea
desproporcionada. Se encuentran referencias de la ley del talión en el Código de
Hammurabi; en la ley mosaica (Antiguo testamento).

o El principal inconveniente de esta forma de solucionar conflictos es que no garantiza que


la respuesta a la ofensa causada sea siempre adecuada y proporcionada a la misma, lo que
puede tener efectos dañinos para la paz social y el adecuado orden público.

- El fundamento y la razón de ser de la función jurisdiccional y el proceso es la abolición de la justicia


privada. Que exista hoy jurisdicción y que se entienda que es una función estatal, llevada por unos
cauces reglados por profesionales altamente cualificados que no tienen intereses en el asunto ni
están vinculados con las partes y que se desarrolle respetando ciertos principios fundamentales es
consecuencia de una muy larga evolución histórica.

- En coherencia con lo anterior, en nuestro país se castiga en la actualidad la realización arbitraria


del propio derecho (art. 455 del Código Penal).

- En algunos casos concretos se considera legítima la autotutela o propia defensa de los derechos,
tanto en el campo del derecho público (art. 20.4º del Código Penal) como en el derecho privado
(arts. 592 y 612 de nuestro Código Civil), esto significa que se exime de responsabilidad a quien
actúa en defensa de sí mismo o de derechos propios o ajenos.

La jurisdicción, por tanto, es aquella función del Estado que consiste en la tutela o realización del derecho
que la sociedad se ha dado, juzgando y haciendo ejecutar lo juzgado; una tarea que corresponde realizar
en exclusiva a los juzgados y tribunales, integrados por jueces y magistrados independientes, que la llevan
a cabo a través de una serie o sucesión jurídicamente regulada de actos, a la que denominamos proceso
jurisdiccional, que constituye así el instrumento a través del cual aquéllos desarrollan su labor.
2. JURISDICCIÓN, LEGISLACIÓN Y ADMINISTRACIÓN

En la sociedad actual, el Estado lleva a cabo tres funciones básicas: la función jurisdiccional, la función
legislativa y la función ejecutiva.

El contenido básico de la función jurisdiccional es tutela y realización del derecho objetivo; persigue hacer
operativa la ley y, por tanto, hacer que la voluntad del Estado expresada en normas jurídicas sea respetada
y obedecida: De ahí que sea preciso articular soluciones que garanticen su cumplimiento, de las cuales unas
veces la jurisdicción es la única (esto es lo que ocurre en el orden penal, en el que es el Estado el único que
puede examinar si una conducta es conforme o no con las leyes penales y el que, en su caso, puede imponer
sanciones) y otras la última de ellas, entrando en funcionamiento cuando las demás han fallado (así sucede
en el orden civil donde aparece cuando las partes no han conseguido solucionar el conflicto por sí mismos
o mediante arbitraje o mediación).

- La distinción entre la función jurisdiccional y la función legislativa no presenta, en principio, excesivas


dificultades:

A través del poder legislativo, el estado dicta normas de carácter general de obligado cumplimiento a partir
de su entrada en vigor. El estado procede a la promulgación de normas jurídicas, regulando los aspectos
que afectan a la comunidad.

A través del poder judicial, el Estado aplica la ley a los supuestos concretos que suscitan ante los tribunales,
que la particularizan teniendo en cuenta las circunstancias que concurren en cada caso.

- La distinción entre las funciones jurisdiccional y ejecutiva del Estado resulta más compleja.

La Administración, que es a la que compete el ejercicio de la función ejecutiva, también tutela el


ordenamiento jurídico y realiza el derecho objetivo al ejercer la potestad sancionadora o disciplinaria de la
que es titular (así, por ejemplo, cuando impone multas por incumplir una norma administrativa).

La mejor forma de diferenciar una de otra pasa analizar los rasgos que las definen. Para entender mejor
cuales son estos rasgos analizaremos el art.117.1 de la CE.

“La justicia emana del pueblo”: se refiere al surgimiento de donde emanan las normas que es el pueblo.

“Se administra en nombre del Rey”: sinónimo de todos, pues como jefe del estado nos representa a todos.

“Por Jueces y Magistrados integrantes independientes”: existen garantías para mantener la libertad y
están fuera de toda coacción.

Existen dos cualidades específicas de la función jurisdiccional no expresamente previstas en la


Constitución, la de imparcialidad de los órganos jurisdiccionales y la de la irrevocabilidad de las decisiones
adoptadas por éstos. Otra cualidad es la unidad jurisdiccional que sí se encuentra recogida en nuestra ley
fundamental (art. 117.5 CE).

También recalcar que no todas las expresadas en dicho precepto son en puridad notas caracterizadoras
de la tarea jurisdiccional, ya que una de ellas, la que refiere que los jueces y magistrados pueden incurrir en
responsabilidad en el ejercicio de sus funciones, es, en realidad, una consecuencia del destacado poder
que ostentan.
EXISTEN 4 NOTAS QUE SINGULARIZAN Y CARACTERIZAN LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL

[Link] independencia de quienes están llamados a ejercerla: Los órganos que la desempeñan son
absolutamente soberanos en el ejercicio de la tarea que tienen encomendada, ya que, al ejercer su función,
no dependen de nadie y sólo están sometidos a la ley y al derecho.

Importancia: Es una característica definitoria de los órganos que administran justicia y es una garantía para
los ciudadanos, ya que una justicia independiente es consustancial a una sociedad civilizada y libre, lo que
explica por qué es necesario protegerla frente a las posibles injerencias que puedan ponerla en peligro.

Medidas para preservarlas:

- Declaración constitucional de que los jueces y magistrados únicamente están sometidos al imperio de la
ley (art 117.1 de la CE).

- La reserva de ley orgánica para regular la constitución, funcionamiento y gobierno de los juzgados y
tribunales, así como el estatuto jurídico de los jueces y magistrados y del personal al servicio de la
Administración de justicia. (122.1 de la CE). Esta norma es la Ley Orgánica del Poder Judicial donde, se regula
las prohibiciones que deben respetar quienes integran la carrera judicial, el derecho de libre asociación
profesional de los jueces y magistrados.

- El reconocimiento como derecho fundamental a la tutela efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio
de sus derechos e intereses legítimos, sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión (art. 24 CE)

- La consagración constitucional de que los integrantes del poder judicial son inamovibles.

2. El sometimiento a la ley: En la actuación de los jueces y tribunales solo están sometidos a la ley entendida
ésta como conjunto de preceptos dictados por la autoridad competente, en los que se manda o prohíbe
algo en consonancia con la justicia y para el bien de los ciudadanos. Pero esto no significa que los órganos
jurisdiccionales tengan que aplicar mecánicamente la ley. Ya que, al adaptarla a los supuestos que deben
decidir, teniendo en cuenta las circunstancias que concurren en cada caso, sin que ello suponga, que en
esa labor de adaptación de lo general y abstracto a lo particular y concreto puedan desvincularse de lo que
la norma dispone, pues si lo hicieran, estarían desconociendo la ley.

3. La imparcialidad.: Esta nota definitoria de la función jurisdiccional supone que los jueces y magistrados
no tienen ningún interés en el tema sobre el que versa la discusión jurídica ya que son extraños al objeto
litigioso, no tienen interés alguno en que el pleito se resuelva de una u otra forma y tampoco tienen
vínculos con ninguna de las partes del litigio.

Con todo, existen ocasiones en las que puede temerse con cierto fundamento que el juez llamado a decidir
un concreto asunto puede no ser lo imparcial que debiera. Es por ello por lo que esta nota esencial y
caracterizadora de la jurisdicción se encuentra legalmente garantizada a través de dos instituciones,
distintas pero complementarias, las de la “abstención y la recusación”.

4. La irrevocabilidad de sus decisiones: La última nota que singulariza la función jurisdiccional es la de la


irrevocabilidad de las decisiones que adoptan los órganos que la ejercen aun cuando debe matizarse de
inmediatamente que dicho rasgo distintivo no es predicable de todas las resoluciones judiciales.; solo lo es
de aquellas que ponen fin de manera inexorable a un determinado contencioso, bien porque la ley no
prevea recurso alguno contra ellas, bien porque sí lo hago, pero éste no interponga dentro del plazo
habilitado para ello o en la forma legalmente dispuesta.
3. PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES RELATIVOS A LA POTESTAD JURISDICCIONAL.

La constitución establece los principios para la jurisdicción.

▪ El principio de monopolio estatal de la jurisdicción:


- Es el Estado el que ejerce la jurisdicción, no los particulares.
- Es el Estado el que delimita el ámbito territorial de su jurisdicción.
Este principio implica que la función jurisdiccional es una manifestación de la soberanía estatal y supone
que, en el ámbito territorial del Estado, solo ejercen la función jurisdiccional aquellos órganos a los que
éste ha confiado tal función. Pero existen otros mecanismos regulados, aparte de la jurisdicción, para
poder resolver conflictos jurídicos.

Este principio delimitará el ámbito territorial en el que ejerce su jurisdicción y, asimismo, que las decisiones
adoptadas por los tribunales de Estado solo surtirán efectos en otro si éste último así lo permite, a través
de un tratado internacional o por la regulación de un procedimiento previo de homologación de aquéllas.

▪ El principio de exclusividad de la jurisdicción.

Significa, que, en España, el ejercicio de la función jurisdiccional está prohibido a órganos distintos de los
que integran la organización judicial, que, por ello mismo, son los únicos que pueden desempeñarla.

Sentido positivo: El artículo 117.3 CE dispone que “El ejercicio de la potestad jurisdiccional en todo tipo de
procesos, juzgando y haciendo ejecutar lo juzgado, corresponde exclusivamente a los juzgados y
tribunales determinados por las leyes, según las normas de competencia y procedimiento que las mismas
establezcan”

Sentido Negativo: El artículo 117.4 CE dispone que “Los juzgados y Tribunales, aparte de la función
jurisdiccional, solo pueden desempeñar las tareas que expresamente les asignen las leyes en garantía de
algún derecho.

▪ Principio de unidad jurisdiccional.

- Se encuentra expresamente consagrado en el art. 117.5 de la CE, en el que se refiere que “es la base de la
organización y funcionamiento de los Tribunales”

- Presenta dos aspectos o vertientes diferentes:

- La unidad territorial de la jurisdicción: los órganos judiciales pertenecen al Estado; no existen


órganos judiciales de las comunidades autónomas. La función jurisdiccional es competencia
exclusiva del Estado (art. 149.1.5ª de la CE) lo que marca una importante diferencia entre el poder
judicial y los otros dos poderes estatales, ya que, junto a las Cortes Generales y el Gobierno de la
nación, existen órganos legislativos y ejecutivos en cada comunidad autónoma.

- La unidad conceptual de la jurisdicción. También se afirma que la jurisdicción es única para


subrayar que, más allá de los diversos calificativos que pueden acompañar a dicho término, no hay
sino una sola función jurisdiccional, asumida en exclusiva por el Estado, que la ejerce a través de
unos órganos especialmente cualificados a tal fin.
4. LA RESPONSABILIDAD POR EL EJERCICIO DE LA JURISDICCIÓN

Consideraciones previas. Una de las notas que definen la función jurisdiccional es que se ejerce por jueces y
magistrados independientes, cualidad que supone que éstos, en su quehacer profesional, no dependen ni
tienen por qué tolerar presiones o injerencias de ninguno de los tres poderes en los que el Estado se articula, ni
siquiera de aquel del que forman parte. Esto no significa que los titulares de la potestad jurisdiccional puedan
ejercer ésta de cualquier manera, pues, tanto si actúan de forma ilícita o injusta como si, al desempeñar su
función, lesionan un bien jurídico protegido, deben responder del mal causado. La responsabilidad que puede
generarse por el ejercicio de la jurisdicción puede clasificarse en 2 grandes apartados:

- Responsabilidad patrimonial del Estado: Arts. 121 CE y 292 a 297 de la LOPJ. Tiene lugar en 4 supuestos:

A. Error de hecho o de derecho judicialmente reconocido.

B. Funcionamiento anormal de la Administración de Justicia declarado por el Ministerio de Justicia,


previo informe del Consejo general del Poder Judicial.

C. Prisión provisional seguida de absolución, siempre que la resolución judicial que declare ésta se
fundamente en que no ha existido el hecho imputado y que la privación de libertad haya causado perjuicios.

D. Daños producidos por dolo o culpa grave de los jueces y magistrados.

-Responsabilidad personal de jueces y magistrados por su actuación en el ejercicio de la


jurisdicció[Link]. 405 a 427 de la LOPJ. En el ejercicio de sus funciones, los jueces y magistrados pueden
incurrir en diferentes tipos o clases de responsabilidad.

A) Responsabilidad penal: Cabe exigir responsabilidad penal a los jueces y magistrados por los
delitos que puedan cometer en el ejercicio de sus funciones (art. 405 de la LOPJ).

La competencia para instituir y enjuiciar esta clase de procesos depende de la categoría profesional que
ostente aquel a quien se impute la comisión del hecho ilícito, razón por la cual puede corresponder
distintos órganos jurisdiccionales.

- En primer lugar, a la Sala de lo Civil y Penal de los Tribunales Superiores de Justicia.


- En segundo término, a la Sala Segunda, de lo Penal, del Tribunal Supremo.
- Y finalmente, a la Sala especial prevista en el art. 61 de la LOPJ que decidirá las causas que se inician
contra los presidentes de la Sala del Tribunal Supremo o contra los magistrados de una Sala de dicho
órgano jurisdiccional.

B) Responsabilidad disciplinaria: Finalmente, y de conformidad con lo previsto en el art. 414 de la


LOPJ. “Los Jueces y Magistrados están sujetos a responsabilidad disciplinaria en los casos y con las
garantías establecidas en esta ley”

- La LOPJ establece las faltas que dan lugar a la exigencia de responsabilidad, graduándolas en muy
graves (417), graves (418) y leves (419); tipifica las sanciones a que aquéllas pueden dar lugar (420); y
señala los órganos competentes para imponerlas (421).

La responsabilidad disciplinaria solo puede exigirse por la autoridad competente mediante el procedimiento
legalmente establecido. La incoación de un proceso penal no es obstáculo para que se inicie un proceso
disciplinario por los mismos hechos. Solo podrá recaer sanción penal y disciplinaria sobre los mismos hechos
cuando “no hubiere identidad de fundamento jurídico y de bien jurídico protegido” (art. 415.3 de la LOPJ)
5. PRINCIPALES MANIFESTACIONES DE LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL: JURISDICCIÓN CIVIL Y PENAL.

El término “jurisdicción” tiene diversos significados. En su acepción de poder del Estado, la jurisdicción
se lleva a cabo a través de los órganos jurisdiccionales legalmente previstos, que se encuadran en la
denominada “jurisdicción ordinaria” o se integran en las llamadas “jurisdicciones especiales”.

Los órganos jurisdiccionales ordinarios tienen encomendado el conocimiento y resolución de la mayoría


de los conflictos jurídicos, encuadrándose en alguna de las cuatro ramas u órdenes de la jurisdicción en las
que se estructura.

En la actualidad, esas cuatro las ramas que integran la “jurisdicción ordinaria” en nuestro país son:

▪ Orden jurisdiccional civil: Los jueces y magistrados que ejercen en el orden jurisdiccional civil, conocen
los asuntos relativos al derecho privado, es decir, las materias que quedan encuadradas en el derecho
civil y en el derecho mercantil, y también de los asuntos que no estén expresamente atribuidos a otro
orden jurisdiccional gracias a la llamada “vis atractiva” de la jurisdicción civil (art. 9.2 LOPJ).

▪ Orden jurisdiccional penal: Art. 9.3 de la LOPJ. Los jueces y magistrados que desarrollan su tarea en el
orden jurisdiccional penal conocen “Las causas y juicios criminales, con excepción de los que
correspondan a la jurisdicción militar”.

▪ Orden jurisdiccional contencioso-administrativo: Art. 9.4 LOPJ. Los jueces y magistrados que desarrollan
la función jurisdiccional en el orden contencioso administrativo conocen entre otras más materias:

- De las pretensiones que se deduzcan en relación con la actuación de Administraciones públicas.

- De los recursos que se formulen contra la inactividad de la Administración y contra sus actuaciones
materiales que constituyan vía de hecho.

- De las pretensiones que se deduzcan en relación con la responsabilidad patrimonial de las


Administraciones públicas y del personal de su servicio.

- De las reclamaciones de responsabilidad cuando el interesado accione directamente contra la


Aseguradora de la Administración.

▪ Orden jurisdiccional social: Art. 9.5 LOPJ. Finalmente, los jueces y magistrados del orden social de la
jurisdicción conocen “de las pretensiones que se promuevan dentro de la rama social del derecho,
tanto en conflictos individuales como colectivos, así como las reclamaciones en materia de Seguridad
Social o contra el Estado cuando le atribuya responsabilidad la legislación laboral”.

Las principales manifestaciones de la jurisdicción ordinaria tienen lugar en el orden civil y en el orden penal
de la jurisdicción. En distintos aspectos difieren una de la otra:

- El interés que cada una de ellas tutela, en el civil se tutela el interés individual y en el penal el interés público.

- Los destinatarios de las normas, en el civil son los particulares y en el penal el titular de la potestad
jurisdiccional e indirectamente los particulares. Todo ello repercute en el inicio y desarrollo de los procesos
previstos en cada caso por el legislador en ambos órdenes jurisdiccionales, cuya regulación es notablemente
distinta en cada caso. - La jurisdicción civil es una construcción secundaria, una última instancia para el caso
de que los particulares no hayan resuelto sus controversias a través de medios distintos al proceso; la
jurisdicción penal es necesaria, ya que el ius puniendi del Estado sólo puede hacerse efectivo a través del
proceso.

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