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Morfología Externa de Insectos

El informe de práctica en entomología del Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca detalla la morfología externa de los insectos, destacando sus tres regiones principales: cabeza, tórax y abdomen. Se analizan diferentes órdenes de insectos y sus adaptaciones morfológicas, así como el papel del color en la defensa y comunicación. El objetivo es reconocer y describir estas características para entender su función ecológica y comportamiento.

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Morfología Externa de Insectos

El informe de práctica en entomología del Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca detalla la morfología externa de los insectos, destacando sus tres regiones principales: cabeza, tórax y abdomen. Se analizan diferentes órdenes de insectos y sus adaptaciones morfológicas, así como el papel del color en la defensa y comunicación. El objetivo es reconocer y describir estas características para entender su función ecológica y comportamiento.

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TECNOLÓGICO NACIONAL DE MÉXICO

INSTITUTO TECNOLÓGICO DEL VALLE DE OAXACA

DEPARTAMENTO DE CIENCIAS BÁSICAS


LICENCIATURA EN BIOLOGÍA
ENTOMOLOGÍA

INFORME DE PRÁCTICA

INTEGRANTES DEL EQUIPO

BAUTISTA MARTÍNEZ MARÍA FERNANDA


PERALTA SORIA LUIS ALFREDO

MARTÍNEZ GARCÍA SAMUEL

ROJAS SANTAELLA HAZZIEL MOISES

DOCENTE: M.C. GUADALUPE MIREYA VALDEZ GÓMEZ

GRUPO: B5A

12 De Octubre del 2025 Ex-Hda. de Nazareno,


Santa Cruz Xoxocotlán, Oaxaca
INTRODUCCIÓN

Los insectos representan el grupo más diverso dentro del reino Animalia, con una
morfología altamente especializada que ha permitido su adaptación a prácticamente
todos los ecosistemas terrestres y acuáticos. Su estudio, desde la morfología
externa hasta el comportamiento, resulta fundamental para entender su papel
ecológico y su clasificación taxonómica. La entomología, como disciplina, se apoya
en el análisis detallado de estructuras externas visibles, lo cual permite establecer
relaciones funcionales entre la forma corporal y el estilo de vida del insecto (Davies,
1991).

Morfológicamente, el cuerpo de los insectos está dividido en tres regiones


principales: cabeza, tórax y abdomen. En la cabeza se encuentran los ojos
compuestos, esenciales para la percepción visual; las antenas, que funcionan como
sensores químicos y táctiles; y un aparato bucal cuyas modificaciones reflejan
distintos hábitos alimenticios, tales como succión, masticación o perforación. El
tórax, compuesto por tres segmentos (protórax, mesotórax y metatórax), sostiene
las alas y patas, estructuras adaptadas a la locomoción, captura de presas o
polinización. El abdomen contiene la mayoría de los órganos internos y presenta
estructuras asociadas a la reproducción, defensa o respiración (Hickman et al.,
2014).

Odonata: libélulas, caracterizadas por su cuerpo alargado, dos pares de alas


membranosas de igual tamaño y grandes ojos compuestos.

Lepidóptera: mariposas, fácilmente reconocibles por sus alas cubiertas de escamas


pigmentadas y un aparato bucal en forma de probóscide enrollada.

Coleóptera: escarabajos, con élitros endurecidos que protegen las alas posteriores y
piezas bucales masticadoras.

Mantodea: mantis religiosas, con tórax alargado, patas anteriores raptoras y cabeza
móvil con visión binocular.
Hymenoptera: abejas y avispas, con dos pares de alas membranosas, cuerpos
segmentados y comportamientos sociales complejos en muchas especies.

Un aspecto importante observado fue la coloración corporal, que cumple funciones


más allá de la ornamentación. Muchos insectos emplean el color como mecanismo
de defensa, a través del aposematismo (colores brillantes que advierten toxicidad o
mal sabor), el camuflaje (colores que les permiten mimetizarse con su entorno) o el
mimetismo batesiano y mülleriano, donde especies inofensivas imitan a otras
peligrosas o repulsivas. Además, el color también interviene en la comunicación
intraespecífica, especialmente en el reconocimiento sexual y en rituales de cortejo
(Davies, 1991; Hickman et al., 2014).

De acuerdo con lo planteado por Hickman, Roberts y Larson en Principios Integrales


de Zoología (2014), el análisis detallado de la anatomía externa de los insectos
permite no solo clasificarlos correctamente, sino también interpretar su función
ecológica, comportamiento y evolución adaptativa. Asimismo, como señala R. G.
Davies en Outlines of Entomology, la observación morfológica con apoyo de
instrumentos ópticos como el estereoscopio constituye una herramienta esencial
para el trabajo entomológico, permitiendo comprender cómo cada estructura
responde a presiones selectivas particulares.
OBJETIVOS

Objetivo general:

 Reconocer y describir la morfología externa de los insectos, identificando las


principales regiones del cuerpo: cabeza, tórax y abdomen, así como sus
estructuras.

Objetivo específico:

 Comparar las características morfológicas de diferentes órdenes de insectos,


utilizando una tabla comparativa para facilitar su análisis e identificación
taxonómica.
 Relacionar la forma y estructura de los insectos con su función ecológica y
comportamiento.
REVISIÓN DE LITERATURA

Los insectos son animales segmentados con el tegumento relativamente endurecido


y con miembros articulados. Respiran por tubos aéreos o tráqueas y tienen el
cuerpo dividido en tres regiones: cabeza, tórax y abdomen. La cabeza es el centro
de los sentidos y de la alimentación y sobre ella van las piezas bucales y las
antenas, un solo par, quizá homólogas de las anténulas de los Crustácea;
normalmente tienen ojos compuestos y en muchas ocasiones ojos simples u ocelos.
El tórax es el centro locomotor, lleva tres pares de patas, y en los voladores, uno o
dos pares de alas. El abdomen es el centro metabólico y de reproducción; contiene
las gónadas y los órganos de la digestión y de la excreción y normalmente las
estructuras especializadas para facilitar la cópula y la puesta de los huevos. Cuando
abandona el huevo, el joven insecto difiere más o menos grandemente de la forma
adulta y su desarrollo posterior supone cierto grado de metamorfosis. El número de
especies de insectos conocidas es muy difícil de estimar, pero excede con certeza
al de todos los demás animales en su conjunto. Las, aproximadamente, 900.000
especies que se han descrito suponen seguramente una cantidad muy
conservadora. Cada año se describen alrededor de 7.000 nuevas especies y no hay
duda de que las que aún quedan por describir superan a las ya conocidas. En el
orden Coleóptera sólo se conocen descritas más de 370.000 especies. La familia
Curculionidae (gorgojos) encierra más de 60.000 especies conocidas, en tanto que,
de los Carabidae, otra familia más de los Coleóptera, se conocen alrededor de
25.000 especies diferentes.

LA CABEZA Y SUS APÉNDICES

La cápsula cefálica. El exterior de la cabeza está formado por varios escleritos


soldados para constituir una cápsula dura y compacta. La región dorsal o epicráneo
está comúnmente marcada con una sutura bifurcada en forma de Y invertida. Es la
línea ecdisial, conocida por sutura epicraneal. Su parte central es la sutura coronal,
y los dos brazos, las suturas frontales. Es una línea de cutícula delgada a lo largo de
la cual la cápsula cefálica del insecto larvario se rompe y se produce la muda. Se
conserva en el estado adulto de muchos insectos y en algunos otros desaparece o
queda sustituida por un relieve reforzado. La parte de la cabeza sobre la sutura
frontal es el ¨vértex¨; por debajo se encuentra la frente, aunque los límites precisos
de esta área no sean fácilmente definibles. Usualmente la frente contiene el ocelo
medio y está distalmente terminada por un surco epistomal (falta a veces) que une
las dos invaginaciones tentoriales anteriores. Inmediatamente delante de la frente
está el clípeo que se articula con el labro o labio superior por medio del surco
clípeolabral. Detrás de la cabeza, entre el vértex y el cuello, se encuentra el
occipucio, en tanto que las paredes laterales de la cabeza, detrás y debajo de los
ojos, se conocen por mejillas. Pueden estar separadas de la parte facial de la
cabeza por las suturas frontogenales y clípeogenales. A cada lado del clípeo, donde
se une a las mejillas, se encuentra la articulación de la mandíbula. Posteriormente
cada mejilla tiene una cavidad para la articulación del cóndilo mandibular. En la
superficie posterior de la cabeza se encuentra el foramen occipital, a través del cual
pasan al tórax la cadena nerviosa y el esófago. Separando el labio del foramen, y
situado entre las mejillas, existe en algunos insectos un esclerito medio llamado
gula. Existen dos principales tipos de cabeza, diferenciándose por la inclinación del
eje longitudinal y la posición de las piezas bucales. En el tipo hipognato, muy claro
en la cucaracha, saltamontes y moscas, el eje longitudinal es más o menos vertical
y las piezas bucales van en posición ventral. En el tipo prognato, común en muchos
coleópteros, el citado eje es horizontal, aproximadamente, y las piezas bucales van
situadas en posición anterior
APÉNDICES DE LA CABEZA

Las antenas son estructuras pares derivadas del segundo segmento embrionario y
las piezas bucales, que representan los apéndices de los segmentos cuarto, quinto
y sexto, Las antenas son apéndices segmentados, libremente móviles y articulados
con la cabeza, en la frente, entre los ojos. Difieren grandemente de aspecto de unos
a otros grupos de insectos y a veces presentan dimorfismo sexual, siendo
pectinadas en los machos de ciertas mariposas y plumosas en los machos de
mosquitos y otros dípteros. Las antenas se mueven gracias a músculos extrínsecos
que usualmente parten del tentorio y se insertan en la base del primer segmento,
generalmente ensanchado, o escapo. Músculos internos con base en el escapo se
insertan, a su vez, en el segundo segmento o pedicelo. El resto de los segmentos
de la antena forman en su conjunto el flagelo que no posee músculos salvo en los
primitivos órdenes Diplura y Collembola. Las antenas son órganos sensoriales. bien
provistos de receptores olfativos y táctiles piezas bucales son las mandíbulas,
seguidas por un par de maxilas y un labio, este último formado por la fusión de dos
piezas semejantes a las maxilas Con origen en el fondo de la cavidad bucal, existe
un lóbulo no apendicular, llamado hipofaringe, cuyo cuerpo o lengua está sostenido
por escleritos especializados, y en los insectos primitivos lleva un par de pequeños
salientes o superlinguae. El labro también está estrechamente asociado con las
piezas bucales; su superficie interna presenta, a veces, receptores gustativos y en
las pulgas entra a formar parte de una epifaringe en forma de estilete. Las piezas
bucales muestran una gran variación en sus estructuras, en relación con los
diferentes tipos de alimentación. Las mandíbulas, empleadas para morder y
masticar, se encuentran en muchos insectos, pero en los Hemíptera, algunos
Diptera y piojos están modificadas para perforar los tejidos, vegetales o animales, y
succionar los fluidos internos. En muchos Lepidóptera y algunos Hymenoptera, las
piezas bucales están transformadas en largas estructuras que no son capaces de
perforar los tejidos, pero sí de chupar los líquidos tales como el néctar de las flores.
Las efémeras adultas y algunas mariposas tienen atrofiadas las piezas bucales y no
se alimentan nunca. En los insectos masticadores, las mandíbulas son de una sola
pieza, fuertes, semejantes a molares, articuladas con la cápsula cefálica en dos
puntos, cada mandíbula obtiene su movimiento de músculos abductores y
aductores, que parten de la superficie interna de la cápsula cefálica. En los
Hemíptera se han transformado en dos largos estiletes perforadores, en los
Lepidóptera y muchos Diptera o faltan o son sólo vestigiales. Cada maxila se
compone de varias piezas, una basal o cardo, articulada con la cabeza por detrás
de la mandíbula, y otra distal o estipe. Esta última lleva dos enditos medios: el
lateral, galea, y el medio, lacinia, y un palpo maxilar lateral compuesto por varios
artejos. El palpo puede llevar una parte especialmente diferenciada del estipe,
llamada palpifer.

METODOLOGÍA

EL TÓRAX, PATAS Y ALAS


Los tres segmentos torácicos se conocen, respectivamente, como pro-tórax,
mesotórax y metatórax, y se pueden ver en su forma primitiva en los Apterygota y
en muchas larvas en los que difieren poco en tamaño y proporciones. La adquisición
de alas ha supuesto una gran especialización y, en consecuencia, el mesotórax y el
metatórax se han asociado más íntimamente. En Dictyoptera y Coleoptera el
protórax está bien desarrollado, pues en ellos el tergo forma un amplio escudo. En
los insectos superiores queda reducido, a menudo, a un estrecho anillo. El grado de
desarrollo de los otros segmentos depende de las condiciones de las alas. Cuando
ambos pares de alas son muy similares (como en termes y libélulas) el meso y
metatórax están casi igualmente desarrollados. A la inversa, en los Diptera, en los
que sólo está desarrollado el par anterior de alas, el mesotórax es mucho más
grande. En relación con los escleritos del tórax, se nombran, según los segmentos a
que pertenecen, mediante los prefijos pro-, meso- y meta; así, con protergo, se cita
al tergo del protórax, y con mesoepimerón, el epimerón del mesotórax
LAS PATAS

La pata normal de un insecto consiste en cinco segmentos -coxa o cadera,


trocánter, fémur, tibia y tarso y termina en un pretarso distal. Como se dijo más
arriba, puede existir un segmento basal adicional, subcoxa, unido al pleurón, pero
que no es reconocible como un segmento más de la pata. La coxa es la base
funcional de la pata que se articula con el proceso coxal del pleurón y, a veces,
también con el trocantin y el esternón. El trocánter se articula con la coxa, pero su
unión con el fémur es fija; ocasionalmente puede aparecer dividida (v. g., Odonata y
muchos Hymenoptera parasitoides); pero la pieza distal realmente pertenece al
fémur. Generalmente, el fémur es el más largo de los segmentos y en las patas
posteriores de muchos Orthoptera es aún más fuerte, aumentando su tamaño para
dar acomodo a los músculos elevadores tibiales empleados para saltar. La tibia, en
general, es delgada, y el tarso a veces está dividido en tarsómeros, de dos a cinco,
aunque muchas larvas y algunos Apterygota mantienen la condición primitiva sin
división. A veces el tarso lleva en posición ventral unas estructuras almohadilladas,
los pulvilos tarsales o plántulas. La pata del insecto termina en el pretarso; en
Protura, Collembola y muchas larvas es una simple uña, pero en otros muchos
existen dos uñas. Otras estructuras pretarsales que no siempre aparecen
simultáneamente son la placa unguitractora interna en la que se inserta el músculo
flexor (retractor) de las uñas, la pareja de pulvilos, uno debajo de cada uña, una
almohadilla media o arolio y una cerda media o empodio. Este tipo de pata descrito
es el habitual en los insectos marchadores, pero a menudo se producen
modificaciones estructurales para facilitar otras funciones. El ensanchamiento del
fémur y cambios especiales de la musculatura hacen que las patas posteriores sean
adecuadas para saltar (v. g. saltamontes, pulgas, etc.), en tanto que los insectos
acuáticos tienen patas nadadoras anchas, cubiertas de largos pelos especiales. Las
mantis depredadoras y otros insectos semejantes tienen el primer par de patas
raptor con las coxas alargadas, fémur y tibia espinosos y los tarsos reducidos y
otros habitantes del suelo, como el Gryllotalpa, tienen robustas patas cavadoras. En
muchos, las patas de los machos pueden haberse modificado para sujetar a la
hembra durante la cópula, v. g., las patas anteriores alargadas de los machos de
Ephemeroptera y las ventosas de los tarsos de algunos Dytiscidae.

MARCHA

Cuando los insectos andan o corren mueven las patas de cada lado en una
secuencia escalonada, básicamente similar en muchas especies: las patas trasera,
media y anterior se mueven hacia adelante por ese orden. De cualquier manera, el
escalonamiento de movimientos entre los lados derecho e izquierdo del cuerpo
difiere de unas a otras especies, dando como resultado una gran variedad de
formas de andar. Algunos apoyan sus patas por parejas o pueden ser tres las patas
que se muevan al mismo tiempo, dos del lado derecho y una del lado izquierdo, por
ejemplo. Según esto, cuando el insecto está en movimiento hay momentos en los
que está apoyado sobre un trípode formado por las patas anterior y posterior de un
lado y la media del otro lado, en tanto que las otras tres patas están en movimiento.
Sin embargo, esta alternancia de “trípodes” no es una constante característica de
locomoción en los insectos y se pueden encontrar otros modelos dependiendo de
los movimientos individuales de las patas. El complicado problema de coordinar los
movimientos de las patas parece ser que está controlado por un modelo global
fundamental de actividad en el sistema nervioso central, controlado y, en caso
necesario, modificado por los reflejos localizados que afecten a cada pata por
separado. Muchos insectos son capaces de trepar por superficies pulidas y
adherirse a ellas debido a la presencia de órganos especializados en las patas.
Estos son habitualmente las plántulas del tarso y el arolio y los pulvilos, pero
Rhodnius, y otros próximos, tienen un órgano adhesivo especial en los extremos de
las tibias. Aunque la base física de la adherencia es dudosa, puede deberse a
fuerzas moleculares superficiales que actúan cuando las extremidades o los finos
pelos que cubren los órganos aludidos quedan humedecidos por una secreción
glandular y entran en contacto con el substrato. ALAS Muchos insectos adultos
tienen dos pares de alas articuladas mediante un complejo grupo de escleritos a
ambos lados de los terguitos meso y metas torácicos, respectivamente. Sin
embargo, los primitivos Apterygota son todos ápteros representando un estado
evolutivo anterior al origen de estas estructuras, mientras que, en algunos
Pterygota, tales como pulgas, piojos o las obreras de las hormigas y termes, han
perdido sus alas en el curso de su evolución desde sus antepasados alados. En los
estados de desarrollo juveniles, los insectos no tienen alas, pero sus rudimentos
inician su aparición en los últimos estados larvarios, siendo reconocibles dos
principales tipos de desarrollo alar. En los Exopterygota las alas se presentan,
desde un principio, visibles externamente, como dos muñones que gradualmente
van aumentando de tamaño con cada muda, mientras que en los Endopterygota los
primeros desarrollos tienen lugar ocultamente bajo la cutícula larvaria y se hacen
externamente visibles ya en el estado pupal. Histológicamente, sin embargo, ambos
tipos de desarrollo son muy similares. Representan evaginaciones aplanadas de los
márgenes laterales de los meso y metaterga, cada una de cuyas principales capas,
epidermis y membrana basal, segregarán la cutícula que envolverá al ala cuando se
proyecte al exterior ya formada completamente. Durante el desarrollo, las capas
epidérmicas superior e inferior se adhieren una a otra, excepto a lo largo de ciertos
canales longitudinales o lagunas. Tráqueas y nervios crecen en las lagunas, la
sangre circula en ellas y determinan la distribución de los tubos que reforzarán las
alas o venas alares que finalmente aparecen en el ala completamente formada. En
la muda a la fase adulta los rudimentos alares, relativamente pequeños y carnosos,
se inflan hasta su tamaño definitivo gracias a la presión de la sangre y las células
epidérmicas se atrofian de tal forma que las alas de un insecto adulto consisten en
una doble capa, de muy poco espesor, de cutícula sostenida por las venas alares
endurecidas. Las superficies alares pueden ser lisas o estar cubiertas de microtricos
o de macrotricos, o pueden estar cubiertas parcialmente de escamas (mosquitos) o
en su totalidad como en los Lepidóptera. Un pequeño esclerito, parecido a una
escama, o tégula, cubre la base de las alas anteriores de los Lepidóptera,
Hymenoptera y algunos Hemiptera. La mayor parte de los insectos emplean los dos
pares de alas para el vuelo y son de tamaño y forma semejantes, aunque la parte
posterior de las alas del segundo par está a veces ensanchada formando una
expansión parecida a un abanico o lóbulo anal que está delimitado por la parte
anterior interna del ala por un surco anal. En otros insectos uno de los pares de
alas-generalmente el anterior se especializa en algunos casos para proteger al
segundo par que es muy delicado. Así ocurre en cucarachas, mántidos, insectos
palo y otros, cuyas alas del primer par están endurecidas (tegmen, pl. tegmina); en
los Heteroptera las alas del primer par tienen endurecida solamente la mitad basal y
se conocen como hemiélitros, en tanto que en los coleópteros y tijeretas este primer
par de alas forma una estructura protectora fuertemente endurecida, que se conoce
por élitros y que no se emplean para el vuelo. En los Diptera, el segundo par de alas
está modificado, formando unos pequeños órganos vibradores llamados halterios o
balancines, que controlan el equilibrio del insecto durante el vuelo y que en los
dípteros más especializados están completamente recubiertos por el calípter de la
base de las alas anteriores. En muchos insectos, las alas anterior y posterior de
cada lado actúan simultáneamente y al unísono durante el vuelo gracias a un
sistema de enganche. En muchos lepidópteros este sistema consiste en una o más
cerdas robustas, frénulo, que nacen en la base del ala posterior y que se enganchan
en el retináculo que se encuentra en el margen posterior del ala anterior. En los
Hymenoptera existen en el margen anterior de las alas posteriores una serie de
minúsculos ganchos, hámulos que se enganchan en los bordes posteriores
plegados y esclerotizados de las alas anteriores

EL ABDOMEN Y LA GENITALIA

El abdomen de los insectos estaba formado por once segmentos primitivos y un


telson terminal, no segmental. Estas doce divisiones se reconocen fácilmente en el
embrión, pero raramente pueden encontrarse en los estados postembrionarios.
Genitalia externa. Se admite que en ambos sexos está formada por los apéndices
muy modificados de los correspondientes segmentos abdominales. Primitivamente
cada apéndice genital, gonopodo, podía suponerse formado por una pieza basal o
coxito (gonocoxa) que porta un estilo apical y que tiene un largo proceso o
gonapófisis que surge desde su región basal media. Puede ser difícil distinguir
alguna de estas piezas o todas en los insectos adultos, y aunque los estudios de la
musculatura y del desarrollo postembrionario dan mucha ayuda, las homologías
entre las varias estructuras que completan la genitalia externa no se conocen con
certeza en todos los órdenes de insectos. En el macho el segmento genital es el
noveno abdominal y sus apéndices forman típicamente la genitalia. Cuando es
completa, consiste en un par de piezas laterales con las que sujeta a la hembra
durante la cópula y entre las que pasa el edeago o pene en posición media que, a
su vez, está flanqueado por un par de parámetros. El pene es el órgano de
acoplamiento de los Pterygota; en él se encuentra el gonoporo y se ha generado a
partir de un par de expansiones del 9 segmento. Sólo en los Ephemeroptera y
algunos Dermáptera primitivos es claramente doble en el adulto. En muchos
órdenes se encuentran los parámeros (v. g., Arqueognatha) probablemente no son
siempre homólogos, pero en algunos casos ellos y los rudimentos dobles a partir de
los cuales se desarrolla el pene, quizá representen la gonapófisis dividida del 9.
segmento abdominal. En los Archaeognatha los coxitos y estilos del 9. segmento
abdominal son semejantes a los de los segmentos pregenitales y no se emplean
para la transferencia del esperma. Sin embargo, en algunos Ephemeroptera los
coxitos y estilos forman harpagones funcionales (claspers). En otros grupos en los
que no se encuentran harpagones como éstos, los coxitos se sueldan con el
esternón 9. ° para formar la placa subgenital o hipandrium, y los estilos si persisten
son pequeñas estructuras simples, v. g., Orthoptera y Dictyoptera. En los
Lepidóptera los harpagones (usualmente conocidos por valvas) probablemente
representan sólo los estilos, los coxitos se han fundido con el esternón.

RESULTADOS
por otra parte, se ha defendido que los harpagones de los Lepidoptera, Mecoptera y
primitivos Diptera son parámeros y que no son homólogos de los claspers de los
Ephemeroptera. Algunos órdenes, v. g., Plecoptera y Coleoptera, no tienen restos
reconocibles de harpagones, aunque el primero de los órdenes y algunos otros
grupos el órgano copulativo funcional incluye estructuras que no derivan de los
apéndices genitales. La genitalia masculina de géneros y especies próximos difieren
a veces considerablemente en detalle y son, en consecuencia, de un gran valor
taxonómico. En la hembra, la primitiva condición de dos gonoporos abriéndose por
debajo del 7. ° esternón abdominal se mantiene en los Ephemeroptera, pero
muchas hembras tienen una sola abertura genital por debajo del 8. esternón. Los
pares de apéndices de los segmentos genitales forman típicamente el ovipositor u
órgano para depositar los huevos. En los Machilidae consiste en dos pares de
gonapófisis estrechamente aso ciadas, cada una de las cuales nace de la base del
coxito correspondiente, que permanece sin modificación. Sin embargo,
generalmente el ovipositor consiste en tres pares de valvas asociadas basalmente
con uno o dos pares de pequeños escleritos, frecuentemente citados como
valvíferos. Las valvas anteriores o ventrales probablemente representan las
gonapófisis del 8. segmento, aunque estén conectadas basalmente con un pequeño
esclerito (gonangulo) se cree que derivado de parte del 9.° coxito. Las valvas
posteriores o internas y las laterales o dorsales son, respectivamente, las
gonapófisis y partes de los coxitos del 9.° segmento. Faltan los estilos y la extensión
del 9.° coxito que forma la valva dorsal; a veces se conoce como gonoplaca. En
algunos Orthoptera se encuentran los tres pares de valvas frecuentemente
machihembradas para formar un órgano ovipositor rígido; en otros Orthoptera las
valvas internas son rudimentarias. En muchos Hemiptera e Hymenoptera las valvas
dorsales son estructuras separadas más débiles que envuelven al ovipositor real
(formado por los otros dos pares) cuando éste no se encuentra en acción. En todos
los casos las valvas de cada lado dejan entre sí un espacio en forma de canal, a lo
largo del cual pasan los huevos para ser depositados. En los Hymenoptera
superiores, como avispas o abejas, el ovipositor se ha transformado para formar un
aparato inyector de veneno, el aguijón. En reposo está contenido en una cavidad
existente en el 7. ° segmento abdominal desde la cual debe salir para su empleo. En
la base del aguijón hay tres pares de escleritos cuadrados, oblongos y triangulares.
Se articulan según se ve en la y representan, respectiva-mente, el tergo y el coxito
novenos y el gonángulo. Las valvas dorsales son blandas, nacen de la parte
posterior de los escleritos cuadrados y sirven de fundas para el aguijón en su
posición de reposo. El aguijón consiste en del aguijón hay tres pares de escleritos
cuadrados, oblongos y triangulares. Se articulan según se ve en la y representan,
respectivamente, el tergo y el coxito novenos y el gonángulo. Las valvas dorsales
son blandas, nacen de la parte posterior de los escleritos cuadrados y sirven de
fundas para el aguijón en su posición de reposo. El aguijón consiste en una pareja
de lancetas dentadas (valvas anteriores modificadas) y un estilete impar (valvas
interiores fusionadas). En sus bases, las lancetas están unidas a los escleritos
triangulares, en tanto que el estilete está contenido en una estructura bulbosa en la
que su parte próxima libre pasa hasta la región anterior del correspondiente esclerito
oblongo. Lancetas y estilete están asociados según se ve en la, y cuando el insecto
pica las lancetas se deslizan en vaivén a lo largo de unas guías que se encuentran
en la cara ventral del estilete. El mecanismo de la picadura es como sigue. Primero
el aparato basal gira hacia abajo sobre el pivote que forma el rincón pos-terodorsal
del esclerito cuadrado y el terguito 8.; entre tanto, el aguijón baja debido a la
contracción de los músculos que corren desde los escleritos cuadrados al bulbo del
estilete; finalmente, la contracción de poderosos músculos que van desde el
esclerito cuadrado a la parte anterior del esclerito oblongo produce la rotación hacia
arriba del esclerito triangular, arrastrando así las lancetas hasta hacer que el estilete
quede fuera de ellas. La retracción de las lancetas se produce por la acción del
músculo m, situado entre el esclerito cuadrado y la parte posterior del oblongo. Los
músculos de cada lado actúan alternativamente y con acciones sucesivas de
retracción y protracción, las lancetas se clavan más y más en la víctima y, a
continuación, el estilete sigue a éstas en la herida. El veneno que se inyecta en la
herida es segregado por un par de largas glándulas filiformes.
MATERIALES

 Microscopio estereoscopico
 Pinzas de disección
 Caja Petri

METODOLOGÍA

 Previamente a la práctica se colectaron 4 insectos para su previa descripción


morfológica.
 Una vez llegamos al laboratorio el docente nos había indicado que en un
cuadro de unicel se encontraban 15 ejemplares más los 4 que llevo el equipo.
 Se pidió de material un microscopio estereoscopico, una caja Petri y unas
pinzas de disección.
 Se empezó con la descripción la cual constaba de sus distintas estructuras
externas como: cabeza, color, tórax y abdomen.
 Se les tomaba foto para después analizarlos y anotarlo en una tabla para su
comparación.
 Una vez terminada la práctica se recogió el material y se entregó.
RESULTADOS

Orden Antena Ojos Aparato bucal

Coleóptera

Su antena es
lamelada

Su aparato bucal es
Sus ojos son masticador
compuestos

Blattodea

Su antena es filiforme
Sus ojos son Su aparato bucal es
compuestos masticador
Phasmatodea

Su antena es filiforme Sus ojos son Su aparato bucal es


simples masticador

Lepidoptera

Sus ojos son Su aparato bucal es


Su antena es capitada compuestos sifonadoras o
espiritrompa

Dipteros

Su antena es filiforme Ojos compuestos Su aparato bucal es


picador

Lepidoptera

Su antena es acerrada Sus ojos son Su aparato bucal es


compuestos sifonadoras o
espiritrompa
Himenóptera

Su antena es Sus ojos son Su aparato bucal es


Geniculada compuestos masticador

Coleóptera

Su antena es aserrada Sus ojos son Su aparato bucal es


compuestos masticador

Odonata

Su antena es Sus ojos son Su aparato bucal es


setiforme aunque no compuestos masticador
lo presentaba el
organismo

Díptera
Sus antenas son Sus ojos son Su aparato buscal es
estiladas compuestos chupador

Su antena es filiforme Sus ojos son


Mantodea
compuestos

Su aparato bucal es
masticador

Hemíptera

Su aparato bucal es
Su antena es Su ojo es chupador
geniculada compuesto
ORDEN COLOR (USO)

Coleóptera Coloración aposemática advertencia, camuflaje, mimetismo,


iridiscencia.
Blattodea
Colores opacos para camuflaje.

Phasmatodea
Camuflaje críptico, imitan hojas o ramas.

Lepidóptera Colores brillantes para cortejo y advertencia; camuflaje; mimetismo


batesiano.

Díptera
Colores metálicos o críptico similar a himenópteros.

Himenóptera
Aposematismo colores de advertencia, mimetismo mülleriano.

Odonata
Colores brillantes para cortejo y señalización territorial.

Mantodea Camuflaje con el entorno como hojas, flores. Algunas con colores
llamativos para defensa.

Hemíptera Camuflaje, mimetismo, algunos con colores brillantes como


advertencia.
CONCLUSIÓN

La práctica realizada culminó en una amplia exploración de la morfología externa de


diversos insectos. Con esto, se logró el objetivo general: identificar, describir y diferenciar
los tagmas (la cabeza, el tórax y el abdomen), además de cumplir con el objetivo principal
de contrastar las particularidades morfológicas entre diferentes órdenes haciendo una tabla
distribuyendo los datos observados y vinculándolas con su función ecológica y patrón de
comportamiento.

Bajo el microscopio estereoscópico, se pudieron observar y caracterizar más a detalle los


tagmas mencionados: los ojos compuestos, diversas formas de antenas, las piezas bucales,
las patas adaptadas a funciones muy específicas, las alas, etc.

Comparar permitió un contraste riguroso entre los rasgos morfológicos de como Odonata,
Lepidoptera, Coleoptera, Mantodea e Hymenoptera, Para sumar, se pudo notar la
relevancia del color como una herramienta de supervivencia, haciéndose destacar en el
aposematismo, el camuflaje y el mimetismo, tambien para la comunicación intraespecífica.
FUENTES CITADAS

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 Enciclopedia de Entomología General. (s. f.). Morfología externa de los insectos: Las
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