Altherion Valter
Altherion Valter nació en la comunidad élfica de Syltharien, un asentamiento oculto en lo
profundo del Bosque de los Susurros. Syltharien es un pueblo que combina tradición
druídica con estudios arcanos menores, y que venera las marcas del pasado que dejó la
Guerra Divina. Allí los elfos creen que el mundo todavía guarda cicatrices que pueden
hablarles de los dioses y de los demonios sellados.
Desde joven, Altherion mostró dos pasiones: la exploración de ruinas antiguas y la
observación silenciosa de lo que otros pasaban por alto. Era el niño que prefería rastrear
huellas en el barro o descifrar símbolos en piedras olvidadas antes que unirse a las
canciones comunitarias.
En su juventud, fue tomado bajo la tutela de Maedron Tarsil, un arqueólogo y explorador de
renombre entre los elfos, que recorría ruinas humanas y élficas para conservar reliquias
antes de que cayeran en manos de ladrones o corruptos. Maedron le enseñó a moverse entre
las sombras, a desconfiar de los lugares demasiado silenciosos, y a valorar cada objeto como
una pista hacia el conocimiento perdido.
El látigo que Altherion porta es un recuerdo de su maestro: una herramienta que Maedron
usaba no sólo en combate, sino también para explorar pozos, derribar trampas y alcanzar
reliquias en lugares inaccesibles. La muerte de Maedron —devorado por espectros en una
cripta enana mientras Altherion escapaba— marcó a fuego su carácter reservado. Desde
entonces, cada exploración que Altherion emprende es también un homenaje a su maestro
caído.
En sus primeras expediciones en solitario, Altherion:
- Descubrió ruinas élficas profanadas por cultistas que adoraban a Mirta, el dios de la
muerte. Apenas logró salir con vida tras ser perseguido por muertos vivientes.
- Aprendió a moverse como un cazador de sombras: sigiloso, paciente, letal desde la
oscuridad.
- Salvó un manuscrito semidestruido que hablaba de un antiguo “Vínculo de las Cosechas”,
un rito divino de fertilidad usado en épocas remotas para bendecir tierras áridas.
Estas experiencias templaron su habilidad como Gloom Stalker, pero también reforzaron la
idea de que los demonios y sus sellos aún afectan el mundo desde las sombras.
- Rasgo de personalidad: Aunque lo ven como un estudioso, en el fondo disfruta de un buen
combate. Criado entre exploradores, aprendió a usar tanto sus puños como su arco, y no le
teme a ensuciarse las manos cuando las palabras fallan.
- Ideal: La inmortalidad. Su obsesión lo lleva a buscar en ruinas y manuscritos pistas sobre la
vida eterna, convencido de que las guerras divinas ocultaron secretos capaces de romper el
ciclo de la muerte.
- Vínculo: Desde niño escuchó historias sobre una ciudad perdida. Su meta es encontrarla y
grabar su nombre en los anales de la historia como el descubridor de sus secretos.
- Defecto: Su obsesión por los secretos lo traiciona. No puede abandonar un lugar sin buscar
pasajes ocultos, lo cual en más de una ocasión ha puesto en riesgo su vida y la de sus
compañeros.
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Cuando la maldición sobre los cultivos humanos comenzó, Altherion reconoció el eco de lo
que había leído: esa corrupción agrícola podía estar relacionada con el antiguo Vínculo de
las Cosechas… y con los sellos dejados por la Guerra Divina.
Aunque reservado y desconfiado, siente que no puede dejar pasar la oportunidad. Cada pista
lo acerca a las verdades que persigue:
- ¿Existen rastros ocultos de Mirta en el mundo?
- ¿Podría la maldición revelar secretos de la inmortalidad?
- ¿Está conectado con la ciudad perdida de sus sueños de infancia?
Así, Altherion Valter se une al grupo de aventureros, no por altruismo, sino porque su
obsesión con los misterios del pasado no le permite mirar hacia otro lado.