El concepto de átomo como bloque básico e indivisible que compone la materia del
universo fue postulado por la escuela atomista en la Antigua Grecia, en el siglo V
a. C., siendo Demócrito (Abdera, Tracia, c. 460 a. C.-c. 370 a. C.) uno de sus
exponentes.
Aristóteles, posteriormente, postula que la materia estaba formada por cuatro
elementos, pero niega la idea de átomo. La teoría atomista fue sin embargo
mantenida por diversas escuelas filosóficas, entre ellas la epicúrea. Para Epicuro
los átomos son unidades indivisibles que poseen tres propiedades: forma, tamaño y
peso. Se encuentran permanentemente en movimiento y se unen unos a otros en virtud
de sus formas. Su número es infinito y la cantidad de sus formas también es muy
grande (aunque no necesariamente infinita). Las propiedades de los cuerpos derivan
de las propiedades atómicas.
Tras la Revolución científica, la escuela atomista griega fue reconsiderada por las
nuevas generaciones de científicos de mediados del siglo XIX, cuando sus conceptos
fueron introducidos para explicar las leyes químicas. Con el desarrollo de la
física nuclear en el siglo XX se comprobó que el átomo puede subdividirse en
partículas más pequeñas.[9][10]
Los átomos son objetos muy pequeños con masas igualmente minúsculas: su diámetro y
masa son del orden de la diez mil millonésima parte de un metro y cuatrillonésima
parte de un gramo. Solo pueden ser observados mediante instrumentos especiales
tales como un microscopio de efecto túnel. Más de un 99,94 % de la masa del átomo
está concentrada en su núcleo, en general repartida de manera aproximadamente
equitativa entre protones y neutrones. El núcleo de un átomo puede ser inestable y
sufrir una transmutación mediante desintegración radioactiva. Los electrones en la
nube del átomo están repartidos en distintos niveles de energía u orbitales, y
determinan las propiedades químicas del mismo. Las transiciones entre los distintos
niveles dan lugar a la emisión o absorción de radiación electromagnética en forma
de fotones, y son la base de la espectroscopia.
Estructura atómica
Partículas subatómicas
Artículo principal: Partícula subatómica
A pesar de que átomo significa ‘indivisible’, en realidad está formado por las
denominadas partículas subatómicas, que se pueden clasificar en tres tipos, en
función de su carga eléctrica: el átomo contiene 1) protones, con carga eléctrica
positiva, 2) neutrones, sin carga eléctrica, y 3) electrones, con carga eléctrica
negativa. (Existe la excepción del átomo de hidrógeno-1, que no contiene neutrones,
y del catión hidrógeno o hidrón, que no contiene electrones.) Los protones y
neutrones del átomo forman el núcleo atómico, y por ello se denominan nucleones.
Los electrones están en movimiento permanente en una región que rodea al núcleo y
que recibe el nombre de nube de electrones.
Representación conceptual de un átomo de oxígeno.
El electrón es la partícula más ligera de las que componen el átomo, con una masa
de 9,11 · 10−31 kg. Tiene una carga eléctrica negativa, cuya magnitud se define
como la carga eléctrica elemental, y se ignora si posee subestructura, por lo que
se considera una partícula elemental. Los protones tienen una masa de 1,672 · 10−27
kg, 1836 veces la del electrón, y una carga positiva opuesta a la de este. Los
neutrones tienen una masa de 1,69 · 10−27 kg, 1839 veces la del electrón, y no
poseen carga eléctrica. Las masas de ambos nucleones son ligeramente inferiores
dentro del núcleo, debido a la energía potencial del mismo, y sus tamaños son
similares, con un radio del orden de 8 · 10−16 m o 0,8 femtómetros (fm).[11]
Ni el protón ni el neutrón son partículas elementales, sino que constituyen un
estado ligado de quarks u y d, partículas fundamentales recogidas en el modelo
estándar de la física de partículas, con cargas eléctricas iguales a +2/3 y −1/3
respectivamente, respecto de la carga elemental. Un protón contiene dos quarks u y
un quark d, mientras que el neutrón contiene dos d y un u, en consonancia con la
carga de ambos. Los quarks se mantienen unidos mediante la fuerza nuclear fuerte,
mediada por gluones —del mismo modo que la fuerza electromagnética está mediada por
fotones—. Además de estas, existen otras partículas subatómicas en el modelo
estándar: más tipos de quarks, leptones cargados (similares al electrón), etc.
El núcleo atómico
Artículo principal: Núcleo atómico
Los protones y neutrones de un átomo se encuentran ligados en el núcleo atómico, en
la parte central del mismo. El volumen del núcleo es aproximadamente proporcional
al número total de nucleones, el número másico A,[12] lo cual es mucho menor que el
tamaño del átomo, cuyo radio es del orden de 105 fm o 1 ángstrom (Å). Los nucleones
se mantienen unidos mediante la fuerza nuclear, que es mucho más intensa que la
fuerza electromagnética a distancias cortas, lo cual permite vencer la repulsión
eléctrica entre los protones.[13]
Los átomos de un mismo elemento tienen el mismo número de protones, que se denomina
número atómico y se representa por Z. Los átomos de un elemento dado pueden tener
distinto número de neutrones: se dice entonces que son isótopos. Ambos números
conjuntamente determinan el nucleido.
El núcleo atómico puede verse alterado por procesos muy energéticos en comparación
con las reacciones químicas. Los núcleos inestables sufren desintegraciones que
pueden cambiar su número de protones y neutrones emitiendo radiación. Un núcleo
pesado puede fisionarse en otros más ligeros en una reacción nuclear o
espontáneamente. Mediante una cantidad suficiente de energía, dos o más núcleos
pueden fusionarse en otro más pesado.
En átomos con número atómico bajo, los núcleos con una cantidad distinta de
protones y neutrones tienden a desintegrarse en núcleos con proporciones más
parejas, más estables. Sin embargo, para valores mayores del número atómico, la
repulsión mutua de los protones requiere una proporción mayor de neutrones para
estabilizar el núcleo.[14]